martes, 31 de mayo de 2011

Las dos torres



Me entero hoy en El País de que Caja Madrid está intentando vender la Torre Kio (de Philip Johnson) que actualmente ocupa como sede central para mudarse al fin a la Torre Caja Madrid de Norman Foster en la Cuatro Torres Business Area. El periódico no obstante comenta que la entidad bancaria parece estar tomándoselo con calma primero por el coste que va a suponer la mudanza y en segundo lugar porque estaría incluso planteándose vender también la torre insignia. Pagó más de 800 millones por el edificio de Foster pero al parecer no haría ascos a la mitad de esa cantidad (pues vaya inversión), lo que unido a los 200 que espera sacar por la torre de Johnson le daría para irse a una sede más modesta y llevarse de paso algo de cash-flow, que andan las cosas un poco torcidas para Rodrigo Señor de los Ahorrillos Rato. Es lo que hizo Repsol, aprovechando el cambio de presidente, se deshizo precisamente de la torre de Foster -que era en principio para ellos- y por menos de la mitad de lo que sacaron a Caja Madrid Rafael de la Hoz les está ultimando una nueva sede corporativa en Méndez Álvaro. La pega es que a ver quién puede pagar en estos momentos cantidades tan astronómicas. La puntilla viene cuando nos enteramos de que, además, la torre de Foster resulta totalmente excesiva para el banco, ya que tiene capacidad para más de 4.000 trabajadores, cuando la entidad no tiene ni la mitad de personal en su plantilla. En la imagen, un boceto de la torre del propio Foster. El arquitecto previó las turbulencias y dejó el vano superior libre para poder colocar turbinas de viento...

viernes, 27 de mayo de 2011

Waldens




Érase una vez un señor que, a mediados del siglo XIX, se fue a vivir a una cabaña autoconstruida en un bosque junto a un bello lago y allí se quedó dos años más solo que la una. De la experiencia surgió un libro, Walden, en el que el escritor robinsón reflejó una ideología basada en la autosuficiencia, el ocio creativo, la comunión con la naturaleza y la no-violencia. Se le considera el primer ecologista (quizá también fue el primer indignado: se negó a pagar impuestos que financiaran una guerra y fue encarcelado) y uno de los padres de la literatura norteamericana, convirtiéndose en referente cultural de una sociedad como él profundamente individualista. Su nombre, Henry David Thoreau.
¿Y esto a qué viene? Pues a que acabo de descubrir en Scalae un taller veraniego de arquitectura a celebrar en Santander que tiene como nombre Walden 2.0 Vida y movilidad. Sus directores quieren hacer una equivalencia entre la experiencia del escritor norteamericano y el estilo de vida rural que aún pervive en la comunidad cántabra. Las abundantes comunidades dispersas de la zona gozan de buena salud gracias a la intercomunicación que ofrecen las redes físicas y las virtuales haciendo innecesaria y poco atractiva la hasta hace poco inevitable migración a las grandes ciudades.
Ya metidos en este jardín recordé un proyecto de Bofill cerca de Barcelona que también llevaba el nombre del libro de Thoreau, en concreto Walden 7. Se trata de un masivo enjambre de torres interconectadas que alojan a mil vecinos nada menos (las reuniones de comunidad deben ser muy entretenidas) y fue llevado a cabo en los 70 por un equipo interdisciplinar de arquitectos, ingenieros, filósofos y hasta escritores (uno de los hermanos Goytisolo). En un principio parece poco lógico dar a esta enorme colmena humana (segunda foto de la entrada) el nombre de la experiencia eremita de Thoreau pero es que, según me entero en su propia web, el Walden 7 está basado en Walden dos, un libro de sociología ficción que, partiendo de algunas de las ideas del norteamericano llevadas al terreno comunitario, plantea un ideal de vida en común basado en el conductismo. Su autor es B.F.Skinner, un curioso psicólogo que se dedicó a proyectos tan originales como adiestrar palomas en la segunda Guerra Mundial para guiar bombas, construir una cuna-casa para su hija con techo, ventanas y calefacción o intentar crear una máquina de enseñar, idea que se le ocurrió el día que asistió a una clase de matemáticas en el colegio de su hijo. La experiencia no le debió gustar.
El último Walden hasta la fecha lo tienes en la primera foto de la entrada. Esta recoleta casa, de nombre The Love Shack (la cabaña del amor) está en el bello entorno del lago Windermere, en la región de los lagos (llena, de nuevo, de referencias literarias: aquí se inspiraron buena parte de los poetas románticos ingleses) y acaban de darle uno de los premios del RIBA, la asociación de arquitectos británicos. Se puede alquilar a un precio razonable -quizá ahora la popularidad se les suba a la cabeza- y está construida con todo el esmero sostenible que los tiempos y la zona (muy protegida) demandan por los escoceses Sutherland Hussey Architects. Entre la soledad sin concesiones del Walden 1 y la compleja pero necesaria vida en comunidad del Walden dos y 7, la cabaña del amor ofrece la tercera utopía: all you need is love.

martes, 24 de mayo de 2011

Saint Paul también es high-tech



"...Hace unas décadas mantuve un sonado enfrentamiento con el príncipe Charles, que él ganó y yo perdí. El Príncipe suele referirse a la catedral de Saint Paul como concepto de edificio clásico confrontado a la high-tech , y yo le dije:bien, pues no conoces tu historia. El arquitecto de Saint Paul sufrió durante al menos cuarenta años intentando dar forma al templo que tenía que reconstruir, pero una y otra vez no conseguía que el resultado se pareciera a su diseño original, y tenía que empezar de nuevo, contrariado y hastiado. Y así, hasta que halló la solución técnica, simple y precisa, que fue colocar una plataforma de madera de siete metros alrededor del perímetro del templo para poder contemplar de forma simultánea lo que estaba haciendo. Hablamos de 1670, y la solución era una innovación, un avance para la época. Entonces, no es que me parezca negativo el término high-tech, sino que sencillamente no creo que la idea sea nueva; de hecho, todas las ideas son viejas, todo está inventado: sólo los usos varían". (Entrevista a Richard Rogers en Descubrir el Arte nº 148)

jueves, 19 de mayo de 2011

Continentes incontinentes



Curtis, como veíamos en la última entrada, se quejaba de lo absurdo de muchos contenedores de lujo españoles construidos para contener la nada. Y en la anterior hablábamos de la incontinencia presupuestaria de Calatrava, llevada al clímax en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. Pero bueno, cuánta negatividad y aguafiestismo. Tenemos solución para dar contenido a los majestuosos continentes del valenciano, infrautilizados hasta la fecha. En este artículo de El Mundo la encontramos: el Palau de las Arts, edificio clave del complejo (su precio superó los 300 millones), podrá albergar banquetes de boda a precios que oscilarán de 7.000 a 10.000 euros. Pues menos da una piedra. En esta línea de dar contenido a continentes vacíos quiere aportar más ideas. El Palau podría también utilizarse como lugar de encuentro para los jóvenes airados de la llamada Spanish Revolution. Necesitamos de la utopía como en ese otro mayo del 68 para sacudir las conciencias de los políticos, para que se acuerden de que existimos no sólo en las elecciones, para que se lo piensen dos veces antes tolerar a corruptos, para que contengan el gasto público, en definitiva, para que se acongojen y suden sangre, que buena falta les hace. Acondicionaríamos también otro espacio de la Ciudad (por ejemplo, el Agora, 90 millones, última pieza del complejo utilizado hasta ahora sólo para un torneo de tenis, en la foto) y lo dedicaríamos a esos otros jóvenes que tiraron por la calle de enmedio sin esperar nada de nadie. Que se largaron al extranjero a buscar trabajo (o fueron mandados allá por sus empresas). Que se encerraron cual trapenses para estudiar oposiciones renunciando a tener una vida (y si no renunciaban, quemándose en el intento). Que se hipotecaron hasta las cejas para montar una empresa que a saber si iba a ir bien. Que tenían hijos en medio de la tormenta. Para todos ellos, una zona chill-out con spa.

Cuánto afán por contener, y qué poco por contenerse. La contención debe ser el nuevo valor. Qué amargamente lo ha descubierto ese socialista que ronda coches de 100.000 euros, pernocta en hoteles a 3.000 la noche y parece no tener claro el concepto de servicio de habitaciones. Las incontinencias se pagan, cada vez más. ¿Cuánto cuesta su edificio, Sr. Calatrava?

domingo, 15 de mayo de 2011

Contenedores sin contenido

"...Se supone que todo esto es por el bien del público, con la sugerencia implícita de que las ciudades españolas carecen de una cultura propia que valga la pena hasta que esta sea irrigada con esta especie de gran inversión. Se espera que el arquitecto responsable del contenedor proporcione un escenario a través de demostraciones formalistas mientras la cultura local es "tematizada" y reducida a una caricatura para entretenimiento turístico. La imagen computarizada y la producción a toda marcha de "iconos" instantáneos, que deberían dar de alguna manera una identidad a este u otro lugar, es una propuesta absurda para ciudades que tienen siglos de antigüedad". (Contenedores sin contenido, William J.R.Curtis. Artículo completo).

miércoles, 11 de mayo de 2011

La Marca España



Santiago Calatrava, uno de nuestros más internacionales arquitectos, está de enhorabuena. Ha sido nombrado Embajador Honorario de la Marca España junto a Nadal o la Selección de fútbol entre otros. La Marca España, que al parecer se trata de un invento de la asociación empresarial Foro de Marcas Renombradas Españolas, pretende reforzar junto con sus embajadores la imagen de nuestro país en el extranjero. Y digo que el arquitecto-ingeniero estará de enhorabuena porque últimamente de nuestro país sólo le llegan palos. No sé en cuántos juicios ha sido llamado a declarar, en el último que recuerdo porque al parecer un graderío del palacio de Buenavista que construía en Oviedo colapsó parcialmente, y la reparación vino a costar unos 11 milloncejos de euros, al final -como a la recogida de su título de Embajador Honorario- no se presentó y otro tuvo que dar la cara. En fin, nadie es perfecto, lo que pasa es que hay profesiones en las que los errores cantan más que en otras, y hasta el mejor escribano echa un borrón: recordemos los célebres casos de goteras en edificios de grandes como Gehry o Foster, o el colapso de una escalera en el Kursaal donostiarra de Moneo, que los guías que enseñan el edificio gustan de mostrar señalando con profesional esmero la cutre zapata que se tuvo que colocar para evitar un nuevo colapso de la escalera. Pues bien, el edificio ganó el Mies con zapata incluída. Volviendo a Calatrava, señalar ya puestos que la columna que el arquitecto erigió en la plaza de Castilla de la capital, regalo de Caja Madrid a los madrileños, y que tenía un complejo mecanismo que hacía que tuviera un movimiento basculante hace ya tiempo que dejó de cimbrearse (yo sólo la ví moverse el día de la inauguración), no sabemos si porque el motor en cuestión colapsó también (preocupante metáfora de la institución bancaria) o porque sólo se pone en marcha en ocasiones especiales. En fin, cosas que pasan. Por cierto, a la inauguración de la columna madrileña tampoco vino.

Más preocupante son sus citas con la justicia por sus liaisons dangereuses con Matas, el presunto trincón que en Baleares se lo llevó crudo con el Palma Arena y que al parecer habría encargado al valenciano un proyecto -muy bello, por cierto- de teatro de la Ópera para Palma que podría fácilmente haberse convertido en un nuevo icono hispano que epatara al mundo como su soberbia Ciudad de las Artes y las Ciencias en Valencia, falla sci-fi de espectacularidad sólo superada por las desviaciones económicas de su presupuesto, algo no infrecuente en el arquitecto. La Ópera, una suerte de nenúfar mecánico (en la foto), no se hizo, pero Calatrava se llevó 1,2 millones por las molestias. En Torrevieja también diseñó una dársena que no llegaría a realizarse y que costó al consistorio 600.000 euros. A su vez, Camps, (seguimos en el Mediterráneo), ese político tan elegante, parece que encargó otro proyecto a don Santiago en Castellón que tampoco salió por lo desproporcionado del mismo. Una vez más se pagó al arquitecto, que esta vez se llevó 2,7 millones. Nos hemos enterado de rocambolesco milagro, porque una diputada rival hizo una foto del contrato con su móvil. Según algunas fuentes, los honorarios cobrados por el arquitecto en estos "proyectos fantasma" pasarían de los 5 millones de euros. ¿Porque él lo vale?

Pero bueno, pelillos a la mar. Nuestro nuevo embajador es un gran arquitecto y representará la Marca España en aquellos actos que sean menester (si se presenta, parece que la defensa de su propia Marca Calatrava no le deja mucho tiempo libre). De todas maneras, yo preguntaría a los señores de la asociación empresarial que le han otorgado la distinción: ¿Queremos todavía una Marca España asociada a la orgía arquitectónica y el urbanismo viagra (en palabras de William J. Curtis)? ¿Seguimos, con la que está cayendo, instalados en el Más es Más? ¿No sería un buen momento para desmarcarse de esas prácticas erigiendo como nuevos líderes a arquitectos más ecológicos y humildes (muchos premios arquitectónicos lo están haciendo ya empezando por el Pritzker)? En fin, precisamente por la que está cayendo -replicarían quizá los empresarios- hay más que nunca que echar mano del marquismo de Moix: ahí tenemos a Zapatero, buscando financiación para los chuchurríos brotes verdes hasta en la mismísima China (tiene narices que una dictadura comunista vaya a salvar a no pocas democracias capitalistas) o a Blanco, vendiendo en la Gran Bretaña las excelencias del parque inmobiliario español. Oye, y ya puestos, ¿qué decir de la Marca Europa? (Me parto la caja, estoy medio siguiendo por la tele una de esas penosas galas previas al festival de Eurovisión). Europa no sólo ya no es lo que era, sino que ya ni siquiera es (y apenas está). Es el turno (ya era hora) de Hispanoamérica y Asia.

viernes, 6 de mayo de 2011

Arquitectos coraje

¿Serías capaz, querido lector, de trabajar, por ejemplo como ebanista, llegar a casa y encontrarte con una prole en plena eclosión nocturna (cólico del lactante, dentición, primeros y peligrosos pasos), estudiar (arquitectura, sin ir más lejos, a pesar de haber dejado los estudios formales con 11 años para trabajar en el negocio familiar), y montar tu propio negocio, todo a la vez y en los primeros años del siglo XX (o sea, la lavadora, el lavavajillas o los pañales aún no se habían inventado)? Pues bien, el caballero en cuestión no sólo no pereció en el intento, sino que siguió teniendo descendencia (llegó a los 6 hijos junto a su sufrida esposa), diseñó muebles de modernidad casi extraterrestre, acabó sus estudios de arquitectura y no mucho más tarde diseñaría una casa llamada a convertirse en icono accidental de la arquitectura moderna.

Pero ¿de quién estamos hablando? Más pistas. La casa en cuestión fue diseñada junto a una joven viuda con tres hijos que quería una suerte de casa educativa en la que sus hijos pudieran tener su independencia pero al mismo tiempo se les pudiera controlar (esos dichosos deberes del cole...) y pudieran convivir con el resto de la familia. Más cuadraturas del círculo: la quería alegre pero sobria, moderna pero simple, urbana pero abierta a la naturaleza... Nuestro arquitecto coraje levantó finalmente una casa tan excepcional (paneles corredizos en lugar de paredes, grandes ventanales, colores vivos en el interior) que durante los fines de semana una muchedumbre se acercaba a verla, y en el cole, una de las hijas sufría un peculiar bullying: sus compañeros se reían de ella por vivir en una casa tan friki y ajena a la barriada burguesa en la que se instalaba. Esa misma niña no por casualidad se licenciaba como arquitecta en 1940 y aún en 1954 era una de las dos únicas arquitectas de los 3.000 registrados en su país natal, Holanda. A su vez, fue tal el grado de complicidad afectiva entre arquitecto y cliente que tras enviudar él también acabaría viviendo en la casa que juntos diseñaron y les uniría hasta su muerte, en 1967. Ella tampoco abandonaría la casa hasta el final de sus días, en 1985.

Hablamos del holandés Gerrit Rietveld y la revolucionaria Casa Schröder de Utrecht construida en 1924 para Truus Schröder. Encuentro la interesante historia en el suplemento Casas con Arte de la revista Descubrir el Arte, cuya lectura recomendamos. Vete abriendo boca aquí.

miércoles, 27 de abril de 2011

Otro Parasol?



¿Otro porche estrambótico diseñado para alojar actividades variopintas, dar sombra y poco más como el Parasol-Metropol de Jürgen Mayer en Sevilla que hace poco comentábamos? Pues va a ser que no. Este, de Segas Cano (ya hemos hablado de ellos) en Mérida, que en la foto de arriba vemos iluminado en la noche, está en realidad en las antípodas por realización y concepción. Para empezar, la Factoría Joven que así se llama, surge de una idea de cuatro profesores de instituto, con Carlos Javier Rodríguez a la cabeza (hoy consejero de la Junta de Extremadura) que presentaron un proyecto de zona de ocio sano que no hacía sino recoger las demandas de sus propios alumnos. La idea cuajó, y allí estaban Selgas Cano para llevarla a cabo a base de policarbonato, imaginación y la paciente escucha de las demandas de los colectivos implicados. Dicha implicación es clave para el éxito del proyecto, que, al contrario que la macromarquesina andaluza, tiene una utilidad clara desde el primer momento, lejos de sueños de grandeza icónica pero con una voluntad clara de experimentar, eso sí, a precios de risa: 1,2 millones ha costado, frente a los 100 (estimados, algunos hablan de más de 120) por los que ha salido el Timosol-Parasol sevillano. Volvemos a la entrada anterior: bailar con cadenas y saber trabajar en equipo funciona. Anatxu Zabalbeascoa lo cuenta mucho mejor en El País Semanal (con magníficas fotos de Iwan Baan).

lunes, 25 de abril de 2011

Arquitectura amish



Estos días he estado revisitando Único testigo de Peter Weir, quiero ponérsela a mis alumnos. Dudo que les entusiasme -a ver cómo vendo la moto-, pero me apetecía mucho presentarles de manera seria junto con un eficaz envoltorio de thriller-western el curioso mundo de la comunidad amish. Supongo que al principio verán a los amish como una panda de frikis paletos (¿gente que no usa coche ni electricidad y visten como hace siglos? Buah!), pero confío que una vez sumergidos en su mundo, como el propio Harrison Ford (que interpreta a un poli que se esconde entre ellos tras descubrir que su jefe es corrupto), acaben aprendiendo no pocas lecciones de esta comunidad. Una de las escenas que más recordaba de la película es el momento en el que todos los habitantes del pueblo se reunen para construir un granero para una pareja de recién casados. En un solo día, trabajando a lomo caliente y sin máquina alguna (Ford el primero: supongo que le haría gracia volver a practicar su primera profesión, carpintero) logran levantar el edificio. La magnífica escena (por supuesto está en Youtube) queda subrayada por la emotiva música de Maurice Jarre, padre del otro Jarre, quien se entrega con fruición a los sintetizadores (estamos en 1985, en pleno efecto Carros de fuego), y ofrece una espléndido ejemplo de una de las cualidades más acendradas entre los amish: su espíritu fuertemente comunitario, capaz de superar las inevitables rencillas y egos (qué difícil) para ponerse todos a una a echar una mano. Cuando hablamos de arquitectura sostenible aquí tenemos un bello ejemplo.
Es curioso cómo las penurias y las limitaciones extraen el espíritu solidario que llevamos dentro (lástima que lo olvidemos cuando alcanzamos un cierto nivel de vida). El ejemplo amish no nos pilla tan lejos (así, las casas autoconstruidas en el madrileño barrio de Entrevías) y es de plena actualidad tras el tsunami japonés y las revoluciones árabes, como nos recordaba ayer en El País el artículo Bailando con cadenas de Luis Fernández-Galiano. Utilizando para el título una cita de Nietzsche que no es sino una versión primitiva del nuevo lema de la arquitectura (más por menos), el arquitecto, editor y profesor señala cómo japoneses y árabes no sólo están dando un ejemplo de civismo y solidaridad, sino que han demostrado en sus respectivas culturas arquitectónicas que con poco se puede hacer también cosas bellas, "produciendo poesía en un marco de restricciones". No gritaremos como los absolutistas aquello de ¡Vivan las caenas!, pero es cierto que las cadenas a menudo sacan lo mejor de nosotros mismos.

viernes, 22 de abril de 2011

Berlín se columpia



Berlín quiere celebrar la reunificación y lo va a hacer con un sorprendente monumento-atracción (el concepto lo inventaron los ingleses con la London Eye y ahora esa especie de torre Eiffel artrítica que Kapoor está levantando para los Juegos Olímpicos. Madrid, en su última Noche en Blanco, también probó la idea). Se trata de una estructura de acero de 55 metros y 330 toneladas que se balancea cuando al menos veinte personas suben sobre ella (puede soportar hasta a 1400 visitantes a la vez) y se llama Ciudadanos en marcha. La base de la estructura llevará grabado uno de los lemas de la revolución pacífica que en 1989 se llevó por delante el famoso muro: Wir sind das Volk (Nosotros somos el pueblo). La idea es reflejar el poder del pueblo y hacerlo de manera lúdica expresando la alegría ante la ansiada reunificación. Precisamente la localización elegida es la plaza donde, poco antes de la caída del muro, un millón de berlineses del este se manifestaron contra las autoridades comunistas. Su diseñador es el arquitecto alemán Johannes Milla, con el que ha colaborado la coreógrafa berlinesa Sasha Waltz. Su precio, 10 millones de euros. En tres años Berlín tendrá su columpio gigante. Artículo.

lunes, 18 de abril de 2011

El cobertizo de Chipperfield



El sábado se estrenaba el Centro Turner en Margate, localidad costera inglesa antaño turística pero venida a menos y degradada por culpa de la competencia de las costas españolas y la surrealista ingeniería social de las autoridades locales, que tuvieron la peregrina idea de concentrar a las familias problemáticas y desestructuradas de la zona en los hoteles abandonados de la ciudad. Pero Margate puede enorgullecerse de su pasado artístico. En 1796 recalaba en la ciudad un veinteañero JMW Turner alojándose en la casa de huéspedes de la señora Booth, que estaba justo donde se situa el centro hoy en día. Turner quedó pronto prendado del paisaje y la luz del frente marítimo, al tiempo que la señora Booth le ofecía sus cuidados con indulgente generosidad. Más de 100 de sus cuadros, incluyendo algunos de los más famosos, reflejan los paisajes de la zona, que el pintor siguió visitando el resto de su vida (y eso no es todo, nada menos que T S Eliot escribió aquí parte de su The Waste Land). Para conmemorar ese pasado y de paso tratar de dar nuevos brios a la decadente ciudad, se planteó la idea de hacer un centro dedicado al pintor. El primer proyecto recayó en los noruegos Snøhetta, quienes idearon un extravagante edificio que pronto dio problemas. Su presupuesto original (20 millones de euros) se disparó hasta casi 60, así que tuvo que ser abandonado (esto no es España). Además, se descubrió que su expuesta estructura no aguantaría bien las violentas brisas marinas de la zona. La ciudad sin suerte parecía abocada a su triste destino de tierra baldía.
Y entonces llegó el inglés tranquilo, Sir David Chipperfield. Relajando tensiones tras el fiasco escandinavo y dejando claro sus limitaciones ("No sé diseñar un edificio estrambótico") se puso a ello, y lo que le salió fue un curioso edificio pseudo/postindustrial, más estudio de pintor que museo, en las antípodas de la arquitectura victoriana de la ciudad, pero que como mínimo ha tenido la gran virtud de clavar el presupuesto: en 20 millones se ha quedado (menos del doble de lo que nos ha costado la pasarela monumental de Perrault en Madrid). Los críticos británicos, suspirando por el efecto Bilbao (qué pesados), consideran que el centro es un paso adelante para la regeneración de la villa marinera, pero creen poco probable que por sí solo el edificio, al que ven sin carisma suficiente, vaya a salvar la ciudad. Chipperfield se defiende:"Alguien lo criticó diciendo que era como un simple cobertizo. Lo asumo: un bello cobertizo mirando al mar con buena luz que la gente de Margate siente como suyo y los de fuera vendrán a ver. Cualquier cosa más allá de eso sería un error. Es justo lo que queríamos que fuera, sólo un bello cobertizo".

lunes, 11 de abril de 2011

Collages



El Mies van der Rohe ha recaido finalmente en el Neues de Chipperfield. El premio para arquitectos emergentes ha ido para una intervención que, salvando las distancias, resulta similar: la Casa Collage en Gerona del estudio local Bosch Capdeferro. En ambos casos los arquitectos han tenido que enfrentarse a la restauración de un edificio antiguo, con la complejidad que supone dónde y cómo meter el bisturí. Chipperfield en Berlín ha mantenido elementos del edificio antiguo, bombardeado en la Segunda Guerra Mundial, y donde ha renovado lo ha hecho con respetuosa sobriedad pero sin seguir a pies juntillas el canon clásico haciendo una polémica reinterpretación del clasicismo. El estudio catalán ha planteado algo parecido en su proyecto de Gerona (en la foto): restaurar una casa, pero dejando ver las "capas" que sucesivas épocas y moradores han ido dejando en ella sin tampoco renunciar a introducir una última capa de modernidad sin complejos (más).

jueves, 7 de abril de 2011

Metropol-Parasol-Primosol-Zumosol



Me entero por casualidad del precio del nuevo icono de uso difuso en Sevilla (de nombre Metrosol-Parasol) y se me ponen los pelos como escarpias. Hace unos días leía la crítica de Rowan Moore en el Observer en la que, con recochineo rayando en desdén, tildaba el enorme umbráculo (30 metros de altura) de icono pensado en aquellos años locos en los que el cielo era el límite y que ahora, recién inaugurado, queda como un artefacto que provoca admiración y sonrojo a partes iguales. La estructura, que alberga un mercado, tiendas y hace de pórtico de unas ruinas romanas mientras su visera soportará un restaurante y una senda con vistas espectaculares, recibe los apodos de seta mágica o inmenso gofre en la crítica mencionada. El autor, Jürgen Mayer H, un berlinés con pretensiones artísticas pone, cómo no, referentes mucho más ambiciosos: las bóvedas de la catedral sevillana (al parecer su objetivo era crear una "catedral sin paredes" que fuera "democrática" -uy, a qué me suena eso-) y los árboles circundantes. Impresionante también (con un punto ridículo) la necesidad de crear un pegamento especial para unir las piezas de madera de la estructura que resistiera los agobiantes calores veraniegos (Arup nada menos se han encargado de los detalles estructurales). En fin, Moore daba una de cal y una de arena (dice del parasol que es "algo maravilloso, osado, ingenioso, resuelto y de impresionante consistencia, magnífico por su contenido y su apilamiento de pasado, presente y futuro, de ruinas, mercado, espacio para representaciones y cubierta abierta al cielo" pero también que no pega ni con cola si se me permite el chiste fácil con su entorno), y ya está, otra impactante follie de las postrimerías de la década prodigiosa sin demasiado sentido (¿necesita Sevilla un icono? ¿necesitan los eurodiputados un avión privado? -todo se andará-) y poco más. El crítico inglés no habla de coste económico. El shock me lo llevo hoy cuando navegando por la red sin muchas ganas mientras hacía que veía con mi hijo Toy Story 3 por enésima vez, me entero de que el ondulado maderamen del alemán, presupuestado en 25 millones, ha salido por casi 100. Con ese dinero podríamos haber hecho 10 bloques de vivienda social como los magníficos de Zigzag en Mieres (ver entrada anterior). Pero qué primos somos.

miércoles, 6 de abril de 2011

Zigzag en Mieres, premio BEAU XI

La Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo XI ha dado su premio a las viviendas sociales de los arquitectos Bernardo Angelini y David Casino (Zigzag arquitectura) en Mieres. El jurado ha destacado la original relectura del tradicional bloque-manzana y el uso de una piel metálica en su cara externa, haciendo alusión al pasado industrial de la localidad y otra en madera (elondo) en las fachadas interiores que recuerda los bosques de la zona y se abre sobre el patio interior mediante paneles móviles. Esa dualidad refleja el interés de los arquitectos en crear un proyecto que fuera simultáneamente urbano y rural, y definen su obra como "un espacio urbano con límites fragmentados que acoge un mundo interior que evoca campos que ya no puden verse". Al mismo tiempo, a través de los vacíos creados en las fachadas, querían que el bloque conectara con los alrededores dejando entrever las cercanas montañas. Muy bucólico, pero los datos más puramente crematísticos también suenan muy bien: 10,6 millones de euros ha costado, a 595 el metro cuadrado, por debajo de la media en este tipo de construcciones.

martes, 29 de marzo de 2011

El bueno, el feo y el malo

Vuelvo a Niemeyer. Leo hoy en la contraportada de El País la más interesante definición del Centro Niemeyer que he leído hasta ahora: "Es un hermoso espacio retrofuturista, es decir, es el futuro tal y como se concebía en los años sesenta, el futuro convertido en pasado y elevado a clásico". La firma Rosa Montero en un pequeño artículo titulado Locuras, en el que defiende, incluso con la que está cayendo, este tipo de proyectos y la creación artística en general. Al hilo de la definición, propongo una modesta consideración en el fondo presente en las palabras de Montero: el proyecto de Avilés ¿resulta realmente un esfuerzo creativo de primer orden? Sin negarle un ápice de belleza, no hagamos tampoco como en el famoso cuento del traje nuevo del emperador: el complejo asturiano se trata de un copypaste de edificios mil veces vistos del carioca que pegar, lo que se dice pegar, no pega mucho en Avilés. Lo que pasa es que Niemeyer es un mito, tiene 103 años y una popularidad que arrasa gracias a su espíritu campechano, libertario y directo. Tener en España una obra de Niemeyer es un logro innegable, pero quizá más por un coleccionismo a lo Vitra que por el proyecto en sí. A veces puede resultar injusto lo inflexibles y críticos que somos con algunos proyectos y lo benévolos y protectores que somos con otros. Podemos verlo en relación a otra reciente inauguración también en el norte (la Cidade da Cultura de Eisenman). Más impopular por razones indudablemente objetivas (el derroche económico), deberíamos pararnos a reflexionar -si somos capaces de obviar las escandalosas cifras- sobre aspectos más puramente arquitectónicos. Eisenman ha hecho un verdadero esfuerzo -o eso parece- de crear un proyecto que conecte con el lugar donde va a residir: la referencia a la vieira o a la fisonomía urbana de Santiago están presentes en la Cidade según el arquitecto, aunque lo reconozca a regañadientes (podemos leerlo en la conversación que a tres bandas tiene con Moneo y Fernández-Galiano en el último número de AV). Y como no hay dos sin tres, habrá que citar al tercer gran polo cultural del norte de la península, el que se convirtió en referente mundial: el Guggenheim de Gehry. Y aquí volvemos al principio. El arquitecto canadiense deja su firma personal en un edificio que si ha conectado con Bilbao es por el acierto de jurados y políticos quienes probablemente vieron la relación estética entre el feísmo brutalista del arquitecto y una ciudad postindustrial y decadente. La química funcionó, y cómo. ¿Y no será que a menudo la vida es simplemente injusta y el proyecto improvisado en una servilleta de papel de un genio simpático tiene al final más tirón y atractivo que el sesudo estudio de un arquitecto académico?

lunes, 28 de marzo de 2011

Mi reino por un niemeyer



La inauguración del centro Niemeyer en Avilés, con sus formas curvas como una ola de fuerza desmedida, está creando un desbordante tsunami cultural en el que recalan todo tipo de celebrities. En la reciente inauguración Woody Allen tocaba el clarinete para un aforo entregado en el que destacaban 2.000 estudiantes de instituto que, a decir de organizadores, descubrieron el jazz gracias al director melómano. Foster, Serrat, Saura o Brad Pitt son otras estrellas implicadas en el proyecto. Hoy además leo en la prensa que nada menos que Kevin Spacey ha anunciado que va a representar un Ricardo III en el auditorio del brasileño. Va quedar un poco fuera de lugar el tenebroso rey maquinador y sanguinario en un entorno tan radiante y luminoso en el que habría sido más apropiada, por ejemplo, La tempestad, con su carácter más alegre y festivo (obra que además sucede en una isla llena de magia y fantasía, algo que igualmente remite a la isla de la innovación asturiana). La gris y amenazadora Torre de Londres, donde Ricardo encierra (y liquida) a los descendientes de Eduardo IV para asegurarse el trono, poco tiene que ver con la blanca torre de Niemeyer cuyo restaurante con espectaculares vistas remite al placer más que al dolor. Y la sensualidad del complejo asturiano choca no menos con la fea deformidad del rey, quien al menos muere al final de la obra poco después de exclamar aquella famosa frase: "Mi reino por un caballo". No pocos alcaldes y concejales viendo el éxito de la iniciativa asturiana no suspirarán con la misma urgencia que el malvado rey por un niemeyer o similar en sus tierras por mucho que otros intentos similares hayan pinchado de mala manera (cuántos de ellos se aprestan estos días a inaugurar lo que sea, hasta aeropuertos a medio terminar, porque llega la precampaña y ya no se puede). Esperemos que el centro Niemeyer siga siendo un polo de atracción cultural por muchos años.

lunes, 21 de marzo de 2011

España, protegida contra tsunamis.


Pues sí. Fíjate lo que afirma Shigeru Ban (sobre el que por cierto hablábamos en la última entrada): "Ningún edificio construido después de 1981 se derrumbó a causa del terremoto. En ese año se cambiaron las normas de edificación. Otra cosa es el tsunami. En este sentido, lo que habrá que cambiar son los planes urbanísticos de las ciudades. Deberán construir edificios de ladrillo, de al menos cuatro pisos de altura en las costas, que funcionen como un muro, para proteger los demás edificios. No estoy muy seguro de que sea algo bonito, pero es lo único que funcionaría". Benidorm, Torrevieja y demás perlas de nuestro litoral pueden estar contentas. No hay mal que por bien no venga... Artículo.

viernes, 18 de marzo de 2011

El papel de/en la arquitectura



Shigeru Ban, autor del centro Pompidou Metz, creó unos refugios para los damnificados del terremoto de Fukuoka en 2005. Con unas simples particiones realizadas con papel, cartón y tela, la idea era ofrecer un mínimo grado de intimidad a las masas de afectados que se veían obligados a pasar juntos varios días en gimnasios y grandes instalaciones. Tras el nuevo terremoto que acaba de asolar Japón, Ban vuelve a ofrecer sus refugios y ha colgado una página especial en su web donde pueden hacerse contribuciones económicas.

miércoles, 23 de febrero de 2011

¿El Spruce democrático?



Hace unas semanas hablábamos del rascacielos residencial que Frank Gehry ultimaba en Nueva York y cuya ondulante fachada el arquitecto del efecto Bilbao emparentaba nada menos que con Bernini. Desde entonces el edificio de 76 plantas ha cambiado de nombre (de Beekman a Spruce) y ya se ha estrenado. Ouroussoff le dedicó un artículo en el New York Times en el que, en su habitual estilo poético, concluía en su frase final diciendo que era un edificio de espíritu democrático y que poco menos que suponía una proclama libertaria en Nueva York ya que por un lado emparentaba una torre residencial con los grandes edificios corporativos (no sólo los grandes directivos van a poder tener vistas de vértigo y poderío sobre la ciudad, extrapolando el concepto a Madrid la idea sería que un particular podría tener las mismas vistas que, digamos, Rato desde la Torre Caja Madrid,e incluso podría verle sudar tinta en su despacho buscando dinero para el exiguo core capital de la entidad), y por otro lado, la espectacularidad de las formas de su fachada, con esas mareantes olas metálicas, remitiría a una libertad artística contrapuesta a las estructuras rectilíneas y aburridas de buena parte de los rascacielos neoyorquinos. Qué fantástico. Con un estilo radicalmente distinto, Curbed, al que ya definimos como cruce entre el idealista y Sálvame por su interés morboso por las operaciones inmobiliarias de las estrellas de la ciudad de los rascacielos, se mete en uno de los apartamentos del Spruce y, aparte de subir un buen puñado de fotos nos cuenta con su ácido tono habitual algunas otras verdades del barquero del edificio. Así, que el precio del alquiler de un apartamento de un dormitorio sale por la democrática cifra de 3.580 dólares al mes, y el de dos, por 5.945. O que los futuros inquilinos se podrán dar el lujazo de elegir entre 200 tipologías diferentes, vamos que se pasarán eligiendo vivienda tres meses. La memoria de calidades es igualmente exorbitante, claro está. Con todos estos datos que ya intuíamos aunque desconocíamos con la fría exactitud de las cifras, decir que ya no lo vemos tan democrático. Será envidia. En fin, no es más rico el que más tiene...

jueves, 17 de febrero de 2011

Moneo taurino



Moneo de nuevo. Pero esta vez por motivos que nada tienen que ver con la arquitectura: resulta que va a ser pregonero de la feria taurina de Sevilla nada menos. El Mundo, tan taurino él, da la noticia alborozado y le pone con una flecha hacia arriba en su tradicional sección Vox Populi del diario en papel. El arquitecto de Tudela, aficionado al toro, diseñó hace dos años el cartel de los sanfermines (foto de arriba), para el que señalaba influencias de otro navarro universal, Oteiza, e incluso amplió la plaza de toros de Pamplona en los 60.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Blackwhite (2)

Pero bueno. Hago mi visita diaria a AV y ¿qué me encuentro? Pues un enlace a una noticia sobre la estación para el AVE que Thom Mayne (Pritzker y megaestrella sideral) está diseñando para Vigo, con una foto que muestra a José Blanco in person bendiciendo la maqueta de rigor junto a una nutrida representación de políticos y el propio arquitecto norteamericano, que resulta que ayer mismo tuvo a bien hacer una presentación in situ del proyecto. 181 millones va a costar. Si no entiendes mi sopresa lee por favor la entrada anterior.

martes, 15 de febrero de 2011

Blackwhite

El término lo acuñó el gran Orwell en 1984, e implica la total y absoluta sumisión al líder de tal manera que el blanco es negro y viceversa cuando el Gran Hermano así lo decide. El proceso (que el autor llamó Doublethink) permite reescribir el pasado, y donde dije digo digo Diego. Blanco, Pepe Blanco, nuestro ministro de Fomento azote de controladores, practica el doble pensamiento y el blanconegro, quizá en honor a su apellido. No hace tanto, a poco de ocupar su cargo ministerial lanzó una carga de profundidad contra la T4 madrileña de Rogers, diciendo que a veces los arquitectos estrella, obsesionados por hacer aeropuertos "bonitos", descuidaban la seguridad, al hilo del accidente aéreo sufrido en el aeropuerto en agosto de 2009. De paso hacía política -su especialidad- criticando una obra asignada por el PP, en cuya cubierta algunos llegaron incluso a ver las formas de la gaviota pepera. El ministro lanzó igualmente la proclama “Menos puentes de Moneo y más infraestructuras” (¿¿pero ha hecho Moneo algún puente??), criticando el papanatismo marquista y el starsystem arquitectónico que Llàtzer Moix tan bien describió y que efectivamente llegó a extremos ridículos. Por ello me sorprende ahora leer en Scalae que Fomento planea un nuevo aeropuerto para A Coruña, para el que se han seleccionado de entre más de 40 propuestas siete, vamos a ver si te suenan los nombres: Rogers (anda! ¿pero este hombre no hacía aeropuertos bonitos pero inseguros?), Moneo (¿¡el de los puentes!?), MVRDV, Portela, Ito, Cruz y Ortiz y Herreros con Rubio & Alvarez-Sala. Arquitectos estrella en su mayoría. O sea, Blanco se vuelve negro y aplica el doublethink, o en castizo, la ley del embudo. Entre los 33 proyectos desechados habría sin duda trabajos modestos de arquitectos menos conocidos, pero ay cuando los presupuestos alcanzan los nueve dígitos nos ponemos nerviosos y buscamos la seguridad de la marca de prestigio. Y si el aeropuerto gallego nos sale por un pico pues que le vamos a hacer. A lo mejor es que ya hemos salido de la crisis y no nos habíamos dado cuenta.

viernes, 11 de febrero de 2011

Prodigios



Esta especie de extraño cruce arquitectónico entre Stonehenge y Star Wars, de nombre Marina Sand Bays, es un hotel en Singapur. La alargada visera que une las tres torres de 55 plantas soporta una descomunal piscina de 150 metros de largo en la que, a más de 200 metros de altura, los bañistas podrán practicar una nueva práctica natatoria que bien podríamos denominar hang-swimming. Su arquitecto, el israelita Moshe Safdie, formado en el estudio de Kahn. Su target, obviamente, viajeros de lujo. Lo cuenta Anatxu Zabalbeascoa (con más datos impactantes e impresionantes fotos) en su blog. Curioso contraste con el palo que se ha dado al proyecto de Gehry en París, otro impactante edificio promovido por el conglomerado de firmas de lujo LVMH detenido a medio hacer porque es demasiado alto (46 metros) y sobrepasa la altura de los árboles del Bois de Boulogne, la Casa de Campo parisina. No te digo.

Hay ciudades que en vez de desarrollarse de manera prodigiosa hacia arriba lo hacen hacia el subsuelo con cifras igualmente mareantes. Madrid, de la que siempre se ha dicho que es más una ciudad de ingenieros que de arquitectos, acaba hoy el tercer túnel de la risa entre Atocha y Chamartín. Con más de 7 kilómetros de longitud y un coste de 200 millones, una tuneladora alemana de 2.200 toneladas lo ha horadado bajo más de 500 edificios a un ritmo de 50 metros diarios para conseguir finalmente que la ciudad sea furiosamente penetrada día a día por los AVEs que, libres de escalas, la enfilarán a velocidad de vértigo. Prodigios.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Ouroussoff sobre Moneo



Ya hemos hablado del zar de los archcritics Nicolai Ouroussoff en una anterior entrada. El crítico del NYT dedica su último artículo al edificio que Rafael Moneo ha construido para la Universidad de Columbia en Nueva York. En otra entrada ya habíamos comentado nosotros la sorpresa ante la modernidad del bloque de catorce plantas que se enfrenta -siempre con la contención y elegancia que caracteriza al navarro- al sobrio entorno, idea que el crítico expresa con mucho más arte:"su musculosa estructura de alumnio y acero es un vívido ejemplo de cómo encajar en un contexto histórico complejo sin doblegarse ante él", señalando su carácter de puente entre el mundo académico y la comunidad que le rodea y entre el pasado de la universidad (con edificios de los años 20) y el futuro campus de West Harlem a cargo de Piano y SOM. Apunta igualmente que Moneo es la persona adecuada para un proyecto tan ambicioso, destacando del Pritzker español sus modales modestos y reflexivos y su apariencia de sacerdote según apuntan colegas y alumnos del navarro (ahora me entero).
Ouroussoff se apasiona con la fachada de alumnio del edificio (casi tanto como con su admirado Nouvel), señalando nada menos que sus últimas plantas van recubiertas con lo que probablemente sea la piel de alumnio más elegante de América, una fachada que refleja tensión en sus nervaduras internas y sugiere la idea de una estructura en plena lucha para liberarse de las limitaciones de su emplazamiento. Siguen los piropos ("esto es arquitectura soberbia: limpia, compacta y perfectamente calibrada"), para acabar el artículo así: "En pocas palabras, este es un edificio concebido en oposición a nuestra cultura contemporánea, con su constante ruido visual y su ritmo implacable. El objetivo de Moneo es elevarnos, aunque sólo sea unos momentos, por encima de nuestras vidas cada vez más frenéticas con el fin de que reduzcamos el ritmo y miremos el mundo que nos rodea, y a los otros, más de cerca. Es un edificio grande y duro, pero tiene también un fondo tierno". Artículo completo.

martes, 8 de febrero de 2011

Tu pasajero ciego



Una foto de Madrid estos días anticiclónicos de insufrible smog? Pues no, se trata de otra instalación de Olafur Eliasson, "Your Blind Passenger": ¿Un aviso apocalípico a favor de la sostenibilidad? ¿La contaminación nos dejará ciegos como a los patéticos protagonistas de Ensayo sobre la ceguera de Saramago? Video.