jueves, 22 de febrero de 2024

Quién sabe dónde

 Tras tanto pesado texto, toca gamificar. A ver si me localizas los arquitectos (todos ellos de bandera) que firman estos edificios, los tres en la misma ciudad. Son obras acaso menores pero con tu nivel, por favor, no tendrás problema en identificarlos. 






Venga, que te pongo pista. Aquí la tienes


viernes, 9 de febrero de 2024

Lo anómalo (3)

 


Fala es un estudio anómalo en Portugal. Mientras la mayoría de sus compatriotas realizan una arquitectura blanca, sobria y rectilínea, ellos ponen en sus obras color, sorpresa y un toque surrealista. Esta foto de Francisco Ascensão la descubro en Afasia, donde recientemente han dedicado una entrada a su Casa de Muitas Caras, en realidad un viejo almacén reconvertido en bizarra vivienda que puede recordarnos a la casa Blasón de Burr que comentábamos en la entrada anterior, otro viejo edificio industrial al que se da nueva vida. Nos ha llamado la atención la foto con esos alambres colgando porque volvemos al non-finito, al dejar las cosas como sin terminar, no sabemos si en plan provocación, broma o, quién sabe, homenaje al mercado municipal de Braga de Souto de Moura, recordemos que el segundo Pritzker portugués dejó las columnas igual de desarmadas cuando, veinte años después de levantar el recinto, desmontó el techo para crear un jardín urbano. Igual también la columna que no toca el suelo en la Suspended House de este joven estudio iconoclasta con sede en Oporto quiere rendir tributo a la columna que Siza diseñó en la entrada de su edificio de viviendas sociales en Berlín (el Bonjour Tristesse). Como las autoridades germanas le dijeron que no podía ser porque había justo debajo tuberías que no lo aconsejaban (excusa que según Siza no tenía fundamento), propuso una columna que no tocara el suelo. Las autoridades competentes lo permitieron, pero se aprestaron a poner un cartel sobre la misma asegurando que dicha columna no era estructural para regocijo del primer Pritzker luso; con todo al final el pilar quedó fijado al suelo, que ya se sabe que bromas por allí, las justas. Lo cuenta en una entrevista que le hicieron los propios socios de fala. Por cierto que no es la última columna juguetona del joven estudio, en La casa para tres generaciones hay una que no alcanza en este caso el techo. Pero lejos de ser simples boutades, que también, el estudio justifica en su web sus peculiares pilares en un denso ensayo trufado de referencias clásicas, japonesas y helvéticas (Olgiati -los dos- aparecen mencionados varias veces: quizá coincidieran en Mendrisio, también dieron clase allí). Te enlazo al texto, de nombre The disorienting column. A RK le encantaría. 

Nos vamos ahora a la República Checa y de allí te traigo otra interesantísima rehabilitación de un edificio industrial para alojar una galería de arte. Ha sido noticia en nuestros medios más punteros (Arquitectura Viva, Metalocus), nosotros simplemente reciclaremos esa información sazonándola con una adjetivación florida, nuestra gran aportación a la blogosfera arquitectónica, y añadiremos un par de detalles superfluos (lo digo por si tienes prisa). En la ciudad de Ostrava dormía el sueño de los justos un antiguo matadero del siglo XIX con un ala totalmente derruída, ladrillos oscurecidos por el hollín de las factorías que entonces lo rodeaban y enormes boquetes en las fachadas. Y entonces la arquitectura que más nos gusta, la que reconstruye sin renunciar a dejar su huella moderna, obró el milagro. Además, en lugar de realizar la típica rehabilitación que oculta las acaso vergonzantes heridas del pasado, el estudio KWK Promes liderado por el polaco Robert Konieczny decidió mantener las dolientes huellas, dejando el ladrillo como estaba y cerrando las brutales aberturas con más elementos juguetones: unos gruesos muros móviles de microcemento que pivotan sobre un eje central y dan carácter contemporáneo al edificio sin quitarle un ápice de su bellísimo esplendor decimonónico, a la vez que hablan de una voluntad democrática de abrir el arte al público. El accidente como oportunidad. El ala que había desaparecido se reconstruye totalmente en lo que parece cemento, siendo su engarce con el resto del edificio el punto de estética más discutible en mi opinión. Sería bonito guiarnos en la vida por el mismo principio que enseña esta rehabilitación, esto es, no ocultar las cornadas que adornan nuestras carnes trémulas sino mostrarlas sin temor porque al cabo forman parte íntima de nuestro ser. Y si pudiéramos además reconvertirlas en situaciones de aprendizaje que dice la LOMLOE pues miel sobre hojuelas (como ves además de léxico empalagante colamos baratijas en plan autoayuda sin empacho alguno). La rehabilitación ha sido seleccionada para los premios Mies van der Rohe en la segunda criba (los proyectos de KWK Promes ya fueron elegidos en otras diez ocasiones para este premio europeo), date una vuelta por su web y admira sus originales casas, puedes empezar con la Konieczny´s Ark, premiada en los Wallpaper Design Awards de 2017 (la rehabilitación que hoy nos ocupa ha ganado también varios premios en la República Checa), pronto por cierto el estudio polaco tendrá obra en España

Nos gusta el ladrillo (acaso porque somos madrileños) así que para completar la tríada de rigor te traigo otro ejemplo último de rehabilitación con dicho material como protagonista. Se trata de una intervención de MAD Architects, el estudio chino liderado por el siempre imaginativo Ma Yansong que de vez en cuando nos da un buen susto; sin embargo en su proyecto ya terminado para la estación de Jiaxing nos ha ganado del todo. Ha hecho una magnífica estación futurista bajo tierra sobre la que ha colocado un espléndido parque urbano, pero me quiero centrar en otro aspecto del proyecto, acaso menor: la rehabilitación de la antigua estación. Y es que no se trata de la simple reconstrucción de un edificio ajado, sino de, no sé cómo llamarlo, una resurrección arquitectónica en toda regla. Te cuento. Jiaxing tuvo una recoleta estación de ladrillo con un toque beauxartiano que fue inaugurada allá por 1909 y la unía con Shanghái entre otras importantes ciudades. En los años 30, durante la guerra contra Japón, la estación fue bombardeada con cruel saña (hasta siete veces al parecer recibiendo 68 impactos de obús) y más tarde reconstruida por las autoridades japonesas, desconocemos hasta qué punto el edificio original fue respetado. Lo que sí sabemos es que en los 90 fue necesario ampliar las instalaciones ferroviarias por lo que se optó por demoler la antigua estación y colocar este engendro en su lugar. Y una vez más se obra el milagro -esta vez más milagro que nunca-: en 2019 se decide quitar de enmedio el estafermo y devolver la desaparecida estación heroica a la vida (vamos, como se hizo con el Pabellón de Barcelona de Mies). 210.000 ladrillos, elaborados a partir de las entrañas arcillosas de un lago cercano, lo harán posible, por no hablar del trabajo de investigación de un buen puñado de expertos que analizaron todo tipo de documentos para replicar el edificio de la forma más precisa posible. La pequeña estación queda algo acogotada en medio del enorme y moderno complejo ferroviario y el clon no deja de resultar un contrapunto anómalo y artificial entre tanto high-tech, pero como ejercicio de recuperación de la memoria histórica es para quitarse el sombrero (en Madrid, dicho sea de paso, la nueva estación de Chamartín de b720 y UNStudio mantendrá las características bóvedas diseñadas en los 70 por Corrales y Molezún, también respetadas o replicadas en los proyectos no ganadores de Foster y Zaha Hadid). Tras enlazarte a una entrevista con Ma Yansong donde habla de su trabajo en Jiaxing, toca despedirse hasta nueva ocasión.