miércoles, 27 de abril de 2011

Otro Parasol?



¿Otro porche estrambótico diseñado para alojar actividades variopintas, dar sombra y poco más como el Parasol-Metropol de Jürgen Mayer en Sevilla que hace poco comentábamos? Pues va a ser que no. Este, de Segas Cano (ya hemos hablado de ellos) en Mérida, que en la foto de arriba vemos iluminado en la noche, está en realidad en las antípodas por realización y concepción. Para empezar, la Factoría Joven que así se llama, surge de una idea de cuatro profesores de instituto, con Carlos Javier Rodríguez a la cabeza (hoy consejero de la Junta de Extremadura) que presentaron un proyecto de zona de ocio sano que no hacía sino recoger las demandas de sus propios alumnos. La idea cuajó, y allí estaban Selgas Cano para llevarla a cabo a base de policarbonato, imaginación y la paciente escucha de las demandas de los colectivos implicados. Dicha implicación es clave para el éxito del proyecto, que, al contrario que la macromarquesina andaluza, tiene una utilidad clara desde el primer momento, lejos de sueños de grandeza icónica pero con una voluntad clara de experimentar, eso sí, a precios de risa: 1,2 millones ha costado, frente a los 100 (estimados, algunos hablan de más de 120) por los que ha salido el Timosol-Parasol sevillano. Volvemos a la entrada anterior: bailar con cadenas y saber trabajar en equipo funciona. Anatxu Zabalbeascoa lo cuenta mucho mejor en El País Semanal (con magníficas fotos de Iwan Baan).

lunes, 25 de abril de 2011

Arquitectura amish



Estos días he estado revisitando Único testigo de Peter Weir, quiero ponérsela a mis alumnos. Dudo que les entusiasme -a ver cómo vendo la moto-, pero me apetecía mucho presentarles de manera seria junto con un eficaz envoltorio de thriller-western el curioso mundo de la comunidad amish. Supongo que al principio verán a los amish como una panda de frikis paletos (¿gente que no usa coche ni electricidad y visten como hace siglos? Buah!), pero confío que una vez sumergidos en su mundo, como el propio Harrison Ford (que interpreta a un poli que se esconde entre ellos tras descubrir que su jefe es corrupto), acaben aprendiendo no pocas lecciones de esta comunidad. Una de las escenas que más recordaba de la película es el momento en el que todos los habitantes del pueblo se reunen para construir un granero para una pareja de recién casados. En un solo día, trabajando a lomo caliente y sin máquina alguna (Ford el primero: supongo que le haría gracia volver a practicar su primera profesión, carpintero) logran levantar el edificio. La magnífica escena (por supuesto está en Youtube) queda subrayada por la emotiva música de Maurice Jarre, padre del otro Jarre, quien se entrega con fruición a los sintetizadores (estamos en 1985, en pleno efecto Carros de fuego), y ofrece una espléndido ejemplo de una de las cualidades más acendradas entre los amish: su espíritu fuertemente comunitario, capaz de superar las inevitables rencillas y egos (qué difícil) para ponerse todos a una a echar una mano. Cuando hablamos de arquitectura sostenible aquí tenemos un bello ejemplo.
Es curioso cómo las penurias y las limitaciones extraen el espíritu solidario que llevamos dentro (lástima que lo olvidemos cuando alcanzamos un cierto nivel de vida). El ejemplo amish no nos pilla tan lejos (así, las casas autoconstruidas en el madrileño barrio de Entrevías) y es de plena actualidad tras el tsunami japonés y las revoluciones árabes, como nos recordaba ayer en El País el artículo Bailando con cadenas de Luis Fernández-Galiano. Utilizando para el título una cita de Nietzsche que no es sino una versión primitiva del nuevo lema de la arquitectura (más por menos), el arquitecto, editor y profesor señala cómo japoneses y árabes no sólo están dando un ejemplo de civismo y solidaridad, sino que han demostrado en sus respectivas culturas arquitectónicas que con poco se puede hacer también cosas bellas, "produciendo poesía en un marco de restricciones". No gritaremos como los absolutistas aquello de ¡Vivan las caenas!, pero es cierto que las cadenas a menudo sacan lo mejor de nosotros mismos.

viernes, 22 de abril de 2011

Berlín se columpia



Berlín quiere celebrar la reunificación y lo va a hacer con un sorprendente monumento-atracción (el concepto lo inventaron los ingleses con la London Eye y ahora esa especie de torre Eiffel artrítica que Kapoor está levantando para los Juegos Olímpicos. Madrid, en su última Noche en Blanco, también probó la idea). Se trata de una estructura de acero de 55 metros y 330 toneladas que se balancea cuando al menos veinte personas suben sobre ella (puede soportar hasta a 1400 visitantes a la vez) y se llama Ciudadanos en marcha. La base de la estructura llevará grabado uno de los lemas de la revolución pacífica que en 1989 se llevó por delante el famoso muro: Wir sind das Volk (Nosotros somos el pueblo). La idea es reflejar el poder del pueblo y hacerlo de manera lúdica expresando la alegría ante la ansiada reunificación. Precisamente la localización elegida es la plaza donde, poco antes de la caída del muro, un millón de berlineses del este se manifestaron contra las autoridades comunistas. Su diseñador es el arquitecto alemán Johannes Milla, con el que ha colaborado la coreógrafa berlinesa Sasha Waltz. Su precio, 10 millones de euros. En tres años Berlín tendrá su columpio gigante. Artículo.

lunes, 18 de abril de 2011

El cobertizo de Chipperfield



El sábado se estrenaba el Centro Turner en Margate, localidad costera inglesa antaño turística pero venida a menos y degradada por culpa de la competencia de las costas españolas y la surrealista ingeniería social de las autoridades locales, que tuvieron la peregrina idea de concentrar a las familias problemáticas y desestructuradas de la zona en los hoteles abandonados de la ciudad. Pero Margate puede enorgullecerse de su pasado artístico. En 1796 recalaba en la ciudad un veinteañero JMW Turner alojándose en la casa de huéspedes de la señora Booth, que estaba justo donde se situa el centro hoy en día. Turner quedó pronto prendado del paisaje y la luz del frente marítimo, al tiempo que la señora Booth le ofecía sus cuidados con indulgente generosidad. Más de 100 de sus cuadros, incluyendo algunos de los más famosos, reflejan los paisajes de la zona, que el pintor siguió visitando el resto de su vida (y eso no es todo, nada menos que T S Eliot escribió aquí parte de su The Waste Land). Para conmemorar ese pasado y de paso tratar de dar nuevos brios a la decadente ciudad, se planteó la idea de hacer un centro dedicado al pintor. El primer proyecto recayó en los noruegos Snøhetta, quienes idearon un extravagante edificio que pronto dio problemas. Su presupuesto original (20 millones de euros) se disparó hasta casi 60, así que tuvo que ser abandonado (esto no es España). Además, se descubrió que su expuesta estructura no aguantaría bien las violentas brisas marinas de la zona. La ciudad sin suerte parecía abocada a su triste destino de tierra baldía.
Y entonces llegó el inglés tranquilo, Sir David Chipperfield. Relajando tensiones tras el fiasco escandinavo y dejando claro sus limitaciones ("No sé diseñar un edificio estrambótico") se puso a ello, y lo que le salió fue un curioso edificio pseudo/postindustrial, más estudio de pintor que museo, en las antípodas de la arquitectura victoriana de la ciudad, pero que como mínimo ha tenido la gran virtud de clavar el presupuesto: en 20 millones se ha quedado (menos del doble de lo que nos ha costado la pasarela monumental de Perrault en Madrid). Los críticos británicos, suspirando por el efecto Bilbao (qué pesados), consideran que el centro es un paso adelante para la regeneración de la villa marinera, pero creen poco probable que por sí solo el edificio, al que ven sin carisma suficiente, vaya a salvar la ciudad. Chipperfield se defiende:"Alguien lo criticó diciendo que era como un simple cobertizo. Lo asumo: un bello cobertizo mirando al mar con buena luz que la gente de Margate siente como suyo y los de fuera vendrán a ver. Cualquier cosa más allá de eso sería un error. Es justo lo que queríamos que fuera, sólo un bello cobertizo".

lunes, 11 de abril de 2011

Collages



El Mies van der Rohe ha recaido finalmente en el Neues de Chipperfield. El premio para arquitectos emergentes ha ido para una intervención que, salvando las distancias, resulta similar: la Casa Collage en Gerona del estudio local Bosch Capdeferro. En ambos casos los arquitectos han tenido que enfrentarse a la restauración de un edificio antiguo, con la complejidad que supone dónde y cómo meter el bisturí. Chipperfield en Berlín ha mantenido elementos del edificio antiguo, bombardeado en la Segunda Guerra Mundial, y donde ha renovado lo ha hecho con respetuosa sobriedad pero sin seguir a pies juntillas el canon clásico haciendo una polémica reinterpretación del clasicismo. El estudio catalán ha planteado algo parecido en su proyecto de Gerona (en la foto): restaurar una casa, pero dejando ver las "capas" que sucesivas épocas y moradores han ido dejando en ella sin tampoco renunciar a introducir una última capa de modernidad sin complejos (más).

jueves, 7 de abril de 2011

Metropol-Parasol-Primosol-Zumosol



Me entero por casualidad del precio del nuevo icono de uso difuso en Sevilla (de nombre Metrosol-Parasol) y se me ponen los pelos como escarpias. Hace unos días leía la crítica de Rowan Moore en el Observer en la que, con recochineo rayando en desdén, tildaba el enorme umbráculo (30 metros de altura) de icono pensado en aquellos años locos en los que el cielo era el límite y que ahora, recién inaugurado, queda como un artefacto que provoca admiración y sonrojo a partes iguales. La estructura, que alberga un mercado, tiendas y hace de pórtico de unas ruinas romanas mientras su visera soportará un restaurante y una senda con vistas espectaculares, recibe los apodos de seta mágica o inmenso gofre en la crítica mencionada. El autor, Jürgen Mayer H, un berlinés con pretensiones artísticas pone, cómo no, referentes mucho más ambiciosos: las bóvedas de la catedral sevillana (al parecer su objetivo era crear una "catedral sin paredes" que fuera "democrática" -uy, a qué me suena eso-) y los árboles circundantes. Impresionante también (con un punto ridículo) la necesidad de crear un pegamento especial para unir las piezas de madera de la estructura que resistiera los agobiantes calores veraniegos (Arup nada menos se han encargado de los detalles estructurales). En fin, Moore daba una de cal y una de arena (dice del parasol que es "algo maravilloso, osado, ingenioso, resuelto y de impresionante consistencia, magnífico por su contenido y su apilamiento de pasado, presente y futuro, de ruinas, mercado, espacio para representaciones y cubierta abierta al cielo" pero también que no pega ni con cola si se me permite el chiste fácil con su entorno), y ya está, otra impactante follie de las postrimerías de la década prodigiosa sin demasiado sentido (¿necesita Sevilla un icono? ¿necesitan los eurodiputados un avión privado? -todo se andará-) y poco más. El crítico inglés no habla de coste económico. El shock me lo llevo hoy cuando navegando por la red sin muchas ganas mientras hacía que veía con mi hijo Toy Story 3 por enésima vez, me entero de que el ondulado maderamen del alemán, presupuestado en 25 millones, ha salido por casi 100. Con ese dinero podríamos haber hecho 10 bloques de vivienda social como los magníficos de Zigzag en Mieres (ver entrada anterior). Pero qué primos somos.

miércoles, 6 de abril de 2011

Zigzag en Mieres, premio BEAU XI

La Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo XI ha dado su premio a las viviendas sociales de los arquitectos Bernardo Angelini y David Casino (Zigzag arquitectura) en Mieres. El jurado ha destacado la original relectura del tradicional bloque-manzana y el uso de una piel metálica en su cara externa, haciendo alusión al pasado industrial de la localidad y otra en madera (elondo) en las fachadas interiores que recuerda los bosques de la zona y se abre sobre el patio interior mediante paneles móviles. Esa dualidad refleja el interés de los arquitectos en crear un proyecto que fuera simultáneamente urbano y rural, y definen su obra como "un espacio urbano con límites fragmentados que acoge un mundo interior que evoca campos que ya no puden verse". Al mismo tiempo, a través de los vacíos creados en las fachadas, querían que el bloque conectara con los alrededores dejando entrever las cercanas montañas. Muy bucólico, pero los datos más puramente crematísticos también suenan muy bien: 10,6 millones de euros ha costado, a 595 el metro cuadrado, por debajo de la media en este tipo de construcciones.

martes, 29 de marzo de 2011

El bueno, el feo y el malo

Vuelvo a Niemeyer. Leo hoy en la contraportada de El País la más interesante definición del Centro Niemeyer que he leído hasta ahora: "Es un hermoso espacio retrofuturista, es decir, es el futuro tal y como se concebía en los años sesenta, el futuro convertido en pasado y elevado a clásico". La firma Rosa Montero en un pequeño artículo titulado Locuras, en el que defiende, incluso con la que está cayendo, este tipo de proyectos y la creación artística en general. Al hilo de la definición, propongo una modesta consideración en el fondo presente en las palabras de Montero: el proyecto de Avilés ¿resulta realmente un esfuerzo creativo de primer orden? Sin negarle un ápice de belleza, no hagamos tampoco como en el famoso cuento del traje nuevo del emperador: el complejo asturiano se trata de un copypaste de edificios mil veces vistos del carioca que pegar, lo que se dice pegar, no pega mucho en Avilés. Lo que pasa es que Niemeyer es un mito, tiene 103 años y una popularidad que arrasa gracias a su espíritu campechano, libertario y directo. Tener en España una obra de Niemeyer es un logro innegable, pero quizá más por un coleccionismo a lo Vitra que por el proyecto en sí. A veces puede resultar injusto lo inflexibles y críticos que somos con algunos proyectos y lo benévolos y protectores que somos con otros. Podemos verlo en relación a otra reciente inauguración también en el norte (la Cidade da Cultura de Eisenman). Más impopular por razones indudablemente objetivas (el derroche económico), deberíamos pararnos a reflexionar -si somos capaces de obviar las escandalosas cifras- sobre aspectos más puramente arquitectónicos. Eisenman ha hecho un verdadero esfuerzo -o eso parece- de crear un proyecto que conecte con el lugar donde va a residir: la referencia a la vieira o a la fisonomía urbana de Santiago están presentes en la Cidade según el arquitecto, aunque lo reconozca a regañadientes (podemos leerlo en la conversación que a tres bandas tiene con Moneo y Fernández-Galiano en el último número de AV). Y como no hay dos sin tres, habrá que citar al tercer gran polo cultural del norte de la península, el que se convirtió en referente mundial: el Guggenheim de Gehry. Y aquí volvemos al principio. El arquitecto canadiense deja su firma personal en un edificio que si ha conectado con Bilbao es por el acierto de jurados y políticos quienes probablemente vieron la relación estética entre el feísmo brutalista del arquitecto y una ciudad postindustrial y decadente. La química funcionó, y cómo. ¿Y no será que a menudo la vida es simplemente injusta y el proyecto improvisado en una servilleta de papel de un genio simpático tiene al final más tirón y atractivo que el sesudo estudio de un arquitecto académico?

lunes, 28 de marzo de 2011

Mi reino por un niemeyer



La inauguración del centro Niemeyer en Avilés, con sus formas curvas como una ola de fuerza desmedida, está creando un desbordante tsunami cultural en el que recalan todo tipo de celebrities. En la reciente inauguración Woody Allen tocaba el clarinete para un aforo entregado en el que destacaban 2.000 estudiantes de instituto que, a decir de organizadores, descubrieron el jazz gracias al director melómano. Foster, Serrat, Saura o Brad Pitt son otras estrellas implicadas en el proyecto. Hoy además leo en la prensa que nada menos que Kevin Spacey ha anunciado que va a representar un Ricardo III en el auditorio del brasileño. Va quedar un poco fuera de lugar el tenebroso rey maquinador y sanguinario en un entorno tan radiante y luminoso en el que habría sido más apropiada, por ejemplo, La tempestad, con su carácter más alegre y festivo (obra que además sucede en una isla llena de magia y fantasía, algo que igualmente remite a la isla de la innovación asturiana). La gris y amenazadora Torre de Londres, donde Ricardo encierra (y liquida) a los descendientes de Eduardo IV para asegurarse el trono, poco tiene que ver con la blanca torre de Niemeyer cuyo restaurante con espectaculares vistas remite al placer más que al dolor. Y la sensualidad del complejo asturiano choca no menos con la fea deformidad del rey, quien al menos muere al final de la obra poco después de exclamar aquella famosa frase: "Mi reino por un caballo". No pocos alcaldes y concejales viendo el éxito de la iniciativa asturiana no suspirarán con la misma urgencia que el malvado rey por un niemeyer o similar en sus tierras por mucho que otros intentos similares hayan pinchado de mala manera (cuántos de ellos se aprestan estos días a inaugurar lo que sea, hasta aeropuertos a medio terminar, porque llega la precampaña y ya no se puede). Esperemos que el centro Niemeyer siga siendo un polo de atracción cultural por muchos años.

lunes, 21 de marzo de 2011

España, protegida contra tsunamis.


Pues sí. Fíjate lo que afirma Shigeru Ban (sobre el que por cierto hablábamos en la última entrada): "Ningún edificio construido después de 1981 se derrumbó a causa del terremoto. En ese año se cambiaron las normas de edificación. Otra cosa es el tsunami. En este sentido, lo que habrá que cambiar son los planes urbanísticos de las ciudades. Deberán construir edificios de ladrillo, de al menos cuatro pisos de altura en las costas, que funcionen como un muro, para proteger los demás edificios. No estoy muy seguro de que sea algo bonito, pero es lo único que funcionaría". Benidorm, Torrevieja y demás perlas de nuestro litoral pueden estar contentas. No hay mal que por bien no venga... Artículo.

viernes, 18 de marzo de 2011

El papel de/en la arquitectura



Shigeru Ban, autor del centro Pompidou Metz, creó unos refugios para los damnificados del terremoto de Fukuoka en 2005. Con unas simples particiones realizadas con papel, cartón y tela, la idea era ofrecer un mínimo grado de intimidad a las masas de afectados que se veían obligados a pasar juntos varios días en gimnasios y grandes instalaciones. Tras el nuevo terremoto que acaba de asolar Japón, Ban vuelve a ofrecer sus refugios y ha colgado una página especial en su web donde pueden hacerse contribuciones económicas.

miércoles, 23 de febrero de 2011

¿El Spruce democrático?



Hace unas semanas hablábamos del rascacielos residencial que Frank Gehry ultimaba en Nueva York y cuya ondulante fachada el arquitecto del efecto Bilbao emparentaba nada menos que con Bernini. Desde entonces el edificio de 76 plantas ha cambiado de nombre (de Beekman a Spruce) y ya se ha estrenado. Ouroussoff le dedicó un artículo en el New York Times en el que, en su habitual estilo poético, concluía en su frase final diciendo que era un edificio de espíritu democrático y que poco menos que suponía una proclama libertaria en Nueva York ya que por un lado emparentaba una torre residencial con los grandes edificios corporativos (no sólo los grandes directivos van a poder tener vistas de vértigo y poderío sobre la ciudad, extrapolando el concepto a Madrid la idea sería que un particular podría tener las mismas vistas que, digamos, Rato desde la Torre Caja Madrid,e incluso podría verle sudar tinta en su despacho buscando dinero para el exiguo core capital de la entidad), y por otro lado, la espectacularidad de las formas de su fachada, con esas mareantes olas metálicas, remitiría a una libertad artística contrapuesta a las estructuras rectilíneas y aburridas de buena parte de los rascacielos neoyorquinos. Qué fantástico. Con un estilo radicalmente distinto, Curbed, al que ya definimos como cruce entre el idealista y Sálvame por su interés morboso por las operaciones inmobiliarias de las estrellas de la ciudad de los rascacielos, se mete en uno de los apartamentos del Spruce y, aparte de subir un buen puñado de fotos nos cuenta con su ácido tono habitual algunas otras verdades del barquero del edificio. Así, que el precio del alquiler de un apartamento de un dormitorio sale por la democrática cifra de 3.580 dólares al mes, y el de dos, por 5.945. O que los futuros inquilinos se podrán dar el lujazo de elegir entre 200 tipologías diferentes, vamos que se pasarán eligiendo vivienda tres meses. La memoria de calidades es igualmente exorbitante, claro está. Con todos estos datos que ya intuíamos aunque desconocíamos con la fría exactitud de las cifras, decir que ya no lo vemos tan democrático. Será envidia. En fin, no es más rico el que más tiene...

jueves, 17 de febrero de 2011

Moneo taurino



Moneo de nuevo. Pero esta vez por motivos que nada tienen que ver con la arquitectura: resulta que va a ser pregonero de la feria taurina de Sevilla nada menos. El Mundo, tan taurino él, da la noticia alborozado y le pone con una flecha hacia arriba en su tradicional sección Vox Populi del diario en papel. El arquitecto de Tudela, aficionado al toro, diseñó hace dos años el cartel de los sanfermines (foto de arriba), para el que señalaba influencias de otro navarro universal, Oteiza, e incluso amplió la plaza de toros de Pamplona en los 60.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Blackwhite (2)

Pero bueno. Hago mi visita diaria a AV y ¿qué me encuentro? Pues un enlace a una noticia sobre la estación para el AVE que Thom Mayne (Pritzker y megaestrella sideral) está diseñando para Vigo, con una foto que muestra a José Blanco in person bendiciendo la maqueta de rigor junto a una nutrida representación de políticos y el propio arquitecto norteamericano, que resulta que ayer mismo tuvo a bien hacer una presentación in situ del proyecto. 181 millones va a costar. Si no entiendes mi sopresa lee por favor la entrada anterior.

martes, 15 de febrero de 2011

Blackwhite

El término lo acuñó el gran Orwell en 1984, e implica la total y absoluta sumisión al líder de tal manera que el blanco es negro y viceversa cuando el Gran Hermano así lo decide. El proceso (que el autor llamó Doublethink) permite reescribir el pasado, y donde dije digo digo Diego. Blanco, Pepe Blanco, nuestro ministro de Fomento azote de controladores, practica el doble pensamiento y el blanconegro, quizá en honor a su apellido. No hace tanto, a poco de ocupar su cargo ministerial lanzó una carga de profundidad contra la T4 madrileña de Rogers, diciendo que a veces los arquitectos estrella, obsesionados por hacer aeropuertos "bonitos", descuidaban la seguridad, al hilo del accidente aéreo sufrido en el aeropuerto en agosto de 2009. De paso hacía política -su especialidad- criticando una obra asignada por el PP, en cuya cubierta algunos llegaron incluso a ver las formas de la gaviota pepera. El ministro lanzó igualmente la proclama “Menos puentes de Moneo y más infraestructuras” (¿¿pero ha hecho Moneo algún puente??), criticando el papanatismo marquista y el starsystem arquitectónico que Llàtzer Moix tan bien describió y que efectivamente llegó a extremos ridículos. Por ello me sorprende ahora leer en Scalae que Fomento planea un nuevo aeropuerto para A Coruña, para el que se han seleccionado de entre más de 40 propuestas siete, vamos a ver si te suenan los nombres: Rogers (anda! ¿pero este hombre no hacía aeropuertos bonitos pero inseguros?), Moneo (¿¡el de los puentes!?), MVRDV, Portela, Ito, Cruz y Ortiz y Herreros con Rubio & Alvarez-Sala. Arquitectos estrella en su mayoría. O sea, Blanco se vuelve negro y aplica el doublethink, o en castizo, la ley del embudo. Entre los 33 proyectos desechados habría sin duda trabajos modestos de arquitectos menos conocidos, pero ay cuando los presupuestos alcanzan los nueve dígitos nos ponemos nerviosos y buscamos la seguridad de la marca de prestigio. Y si el aeropuerto gallego nos sale por un pico pues que le vamos a hacer. A lo mejor es que ya hemos salido de la crisis y no nos habíamos dado cuenta.

viernes, 11 de febrero de 2011

Prodigios



Esta especie de extraño cruce arquitectónico entre Stonehenge y Star Wars, de nombre Marina Sand Bays, es un hotel en Singapur. La alargada visera que une las tres torres de 55 plantas soporta una descomunal piscina de 150 metros de largo en la que, a más de 200 metros de altura, los bañistas podrán practicar una nueva práctica natatoria que bien podríamos denominar hang-swimming. Su arquitecto, el israelita Moshe Safdie, formado en el estudio de Kahn. Su target, obviamente, viajeros de lujo. Lo cuenta Anatxu Zabalbeascoa (con más datos impactantes e impresionantes fotos) en su blog. Curioso contraste con el palo que se ha dado al proyecto de Gehry en París, otro impactante edificio promovido por el conglomerado de firmas de lujo LVMH detenido a medio hacer porque es demasiado alto (46 metros) y sobrepasa la altura de los árboles del Bois de Boulogne, la Casa de Campo parisina. No te digo.

Hay ciudades que en vez de desarrollarse de manera prodigiosa hacia arriba lo hacen hacia el subsuelo con cifras igualmente mareantes. Madrid, de la que siempre se ha dicho que es más una ciudad de ingenieros que de arquitectos, acaba hoy el tercer túnel de la risa entre Atocha y Chamartín. Con más de 7 kilómetros de longitud y un coste de 200 millones, una tuneladora alemana de 2.200 toneladas lo ha horadado bajo más de 500 edificios a un ritmo de 50 metros diarios para conseguir finalmente que la ciudad sea furiosamente penetrada día a día por los AVEs que, libres de escalas, la enfilarán a velocidad de vértigo. Prodigios.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Ouroussoff sobre Moneo



Ya hemos hablado del zar de los archcritics Nicolai Ouroussoff en una anterior entrada. El crítico del NYT dedica su último artículo al edificio que Rafael Moneo ha construido para la Universidad de Columbia en Nueva York. En otra entrada ya habíamos comentado nosotros la sorpresa ante la modernidad del bloque de catorce plantas que se enfrenta -siempre con la contención y elegancia que caracteriza al navarro- al sobrio entorno, idea que el crítico expresa con mucho más arte:"su musculosa estructura de alumnio y acero es un vívido ejemplo de cómo encajar en un contexto histórico complejo sin doblegarse ante él", señalando su carácter de puente entre el mundo académico y la comunidad que le rodea y entre el pasado de la universidad (con edificios de los años 20) y el futuro campus de West Harlem a cargo de Piano y SOM. Apunta igualmente que Moneo es la persona adecuada para un proyecto tan ambicioso, destacando del Pritzker español sus modales modestos y reflexivos y su apariencia de sacerdote según apuntan colegas y alumnos del navarro (ahora me entero).
Ouroussoff se apasiona con la fachada de alumnio del edificio (casi tanto como con su admirado Nouvel), señalando nada menos que sus últimas plantas van recubiertas con lo que probablemente sea la piel de alumnio más elegante de América, una fachada que refleja tensión en sus nervaduras internas y sugiere la idea de una estructura en plena lucha para liberarse de las limitaciones de su emplazamiento. Siguen los piropos ("esto es arquitectura soberbia: limpia, compacta y perfectamente calibrada"), para acabar el artículo así: "En pocas palabras, este es un edificio concebido en oposición a nuestra cultura contemporánea, con su constante ruido visual y su ritmo implacable. El objetivo de Moneo es elevarnos, aunque sólo sea unos momentos, por encima de nuestras vidas cada vez más frenéticas con el fin de que reduzcamos el ritmo y miremos el mundo que nos rodea, y a los otros, más de cerca. Es un edificio grande y duro, pero tiene también un fondo tierno". Artículo completo.

martes, 8 de febrero de 2011

Tu pasajero ciego



Una foto de Madrid estos días anticiclónicos de insufrible smog? Pues no, se trata de otra instalación de Olafur Eliasson, "Your Blind Passenger": ¿Un aviso apocalípico a favor de la sostenibilidad? ¿La contaminación nos dejará ciegos como a los patéticos protagonistas de Ensayo sobre la ceguera de Saramago? Video.

martes, 1 de febrero de 2011

La montaña mágica



Otro proyecto de BIG inspirado en una montaña. Y, como si de un huevo Kinder se tratara, tiene sorpresa: esconde una central de incineración de residuos que por fuera se podrá utilizar como pista de esquí. Será en Copenhague y se estrenará en 2016 tras una elevada inversión de 460 millones. Cada vez que se incinere una determinada cantidad de residuos la chimenea superior emitirá un anillo de humo que servirá de indicación y aviso a la ciudadanía, muy en la línea de Ingels de dar un toque lúdico a temas serios. No sabemos si los esquiadores mientras se deslizan musitarán con el ceño fruncido aquello de algo huele a podrido en Dinamarca, pero la verdad es que la inventiva del danés no tiene límites. Más en AV y Designboom.

jueves, 27 de enero de 2011

Alsop, al despacho de dirección




Ya hemos hablado aquí de Will Alsop, el arquitecto más díscolo de la escena arquitectónica británica. Su último proyecto recién inaugurado es un colegio en una barriada deprimida de Elephant and Castle en Londres, una zona que algún periodista con bastante mala baba llegó a llamar "la sala de espera del infierno". Cubierta de tristes edificios de los años 60 y 70, la zona está inmersa en una importante proyecto de regeneración cuyo mascarón de proa es el OVNI que Alsop ha hecho aterrizar justo en su centro. De todas formas lo que más llama la atención de la noticia -al menos por estas latitudes- es que el primer diseño que el arquitecto presentó fue fulminantemente rechazado por la... directora del centro (Karen Fowler), quien lo tildó de "granero simplón" completamente decepcionante, para mandarle a continuación, como si de un alumno amonestado se tratara, que "volviera con algo más creativo". Los alumnos también contribuyeron al diseño. Preguntados por los arquitectos en una encuesta sobre qué es lo que más querían en su nuevo centro, respondieron "unos baños bonitos", así que estos días de estreno hay cola para entrar. En fin. Artículo aquí.

jueves, 20 de enero de 2011

Los caracoles rojizos del arquitecto poeta


Así que Rogelio Salmona quería ser poeta. Lo leo en Apuntes de Arquitectura. El arquitecto más importante de Colombia, fallecido en 2008, tiene en Madrid uno de sus últimos proyectos, un bloque de vivienda social que recuerda a sus impresionantes Torres del Parque en Bogotá (arriba): ladrillo visto, juegos de líneas curvas y rectas y diálogo entre espacio público y privado. Fotos:




miércoles, 12 de enero de 2011

Más deconstrucción



El Mundo comentaba ayer la noticia de la inauguración parcial (un 24%) de la Cidade da Cultura de Santiago con las escalofriantes cifras que ya son cantinela habitual en relación al faraónico proyecto cuyo presupuesto está fuera de control (se ha disparado un 400%), se llevan gastados 351 millones y sólo se han terminado dos de los seis edificios proyectados (la Biblioteca y el Archivo gallegos) estimándose que el coste final ascienda a 500 millones por lo bajo, pues dos de los edificios restantes son más grandes que los recién estrenados. Las cifras resultan sangrantes, aunque aún escandaliza más que el ondulado proyecto que se compara a los típicos montes gallegos de la zona o a una vieira parece tener problemas de definición funcional, vamos, que no saben qué van a hacer con tanto metro cuadrado. A falta de verlo en la realidad, las fotos no me convencen mucho (recuerdo lo impresionante que resultaba la maqueta original del proyecto, que ya tiene 12 años) y me recuerda a un amenazador tsunami de hormigón o un saurio agonizante, toda una metáfora. En fin, Galicia se lo merece (¿por qué unas autonomías van a poder tener su icono identitario y otras no?), lo que no se merece es un arquitecto (Peter Eisenman, apóstol deconstructivista según el artículo) que, según un profético miembro del jurado que lo aprobó, no supo definir claramente el proyecto poniendo las bases del desastre que posteriormente los múltiples vaivenes políticos acabarían por provocar. Uno también se pregunta: ¿Necesitaba Santiago otro icono más? ¿No podrían haber pensado los políticos de rigor, Fraga a la cabeza, en un lugar más necesitado de atención y renovación al estilo de Avilés o Bilbao? Nunca mais.

lunes, 10 de enero de 2011

El desierto de la deconstrucción



Este es el edificio que (cómo no) Frank Gehry ha propuesto para alojar la Universidad de la Tecnología en Sidney. Su vicerrector ya se ha aprestado a comparar el proyecto con la Opera House de Utzon, confiando que sea tan icónico como la compleja obra del escandinavo según podemos leer en The Guardian. La autora del artículo recuerda la famosa y atormentada gestación del teatro de la Ópera, algo que también hace por cierto (me encantan estas coincidencias) Moneo -quien trabajó para Utzon- en la última entrada del blog de Anatxu Zabalbeascoa (el Pritzker navarro propone nada menos que vaciar las conchas del edificio y casualmente habla también de Gehry y la vecindad de sus proyectos en Bilbao y Los Ángeles). Volviendo al artículo del periódico inglés, la autora (Germaine Greer) parece no estar muy conforme con el nuevo proyecto australiano del arquitecto nacido en Toronto ya que lo titula "El nuevo edificio de Gehry se parece a 5 bolsas de papel estrujadas". La verdad, no es para menos. Greer habla de auto-parodia (algo que bien podría también decirse del Instituto Lou Ruvo en Las Vegas) y lo compara también con un nido de termitas abandonado que saldrá por casi 120 millones de euros. Acabo con una cita del más filólogo de nuestros arquitectos, Luis Fernández-Galiano:
"La estupidez es una forma de sabiduría en tiempos de tribulación y desprenderse del habitual ropaje de sofisticación intelectual equivale a desnudar la arquitectura de ornamento superficial, esforzándose por alcanzar la raíz de las cosas y reclamando para los arquitectos un papel de servicio que se ha desvanecido en la liaision non sancta con la celebridad y el glamour.(...) Ese es nuestro modesto y estúpido camino hacia delante: crear islas de orden en un mar de desorden, y ofrecer cobijo ante el dolor del caos". (Crítica y crisis, AV 128. El título de esta entrada también procede de aquí).

miércoles, 5 de enero de 2011

Los sueños virtuales del arquitecto cineasta



Por el traje de luces que calzan los de la foto bien podríamos pensar que se trata de improbables toreros del futuro, pero, no lector. Es la actualización enriquecida de Tron, aquella antediluviana peli que pocos vimos y aún menos entendieron pero que fue convirtiéndose en objeto de culto para nerds gafapasta amantes de la ciencia-ficción y que contaba la historia de un hombre prisionero en un videojuego diseñado por él mismo que acaba lógicamente algo tronado. Más un tour de force visual que otra cosa según las críticas, Tron: Legacy supondrá para muchos como el que suscribe un safari sentimental, una vuelta a aquel lejano 82 en el que empezábamos la universidad y dejábamos para siempre el entorno cálido y cómodo del cole: vamos que nos hacíamos adultos sin remedio, así que tendré que verla (por ahora sólo tengo la banda sonora de Daft Punk: un mix de la BSO de Alejandro Magno de Vangelis y El Quinto Elemento de Serra). Pensarás que esta entrada deriva en caída libre a lo que los ingleses llaman Off-Topic (vamos, que está cogida por los pelos), pero lee esta cita de la magistral crítica sobre la película en El País: "Sería injusto no valorar el eficaz tuneo de la escena original del combate de gladiadores -que ahora se desarrolla en el interior de un estadio flotante, que parece el sueño húmedo de algún miembro del actual star-system arquitectónico-...", y es que resulta que su director, Joseph Kosinsky, es arquitecto. Y dónde mejor que el cine de ciencia-ficción para llevar a la práctica esos sueños arquitectónicos imposibles. Más conexiones arquitectónicas: acabo de descubrir la entrada que en el blog Arquitectura+Historia se dedica a la película: su autor, arquitecto y docente del ramo, encuentra influencias de Mies, los Eames y Starck en la casa del protagonista, léela aquí.

El "Mea Culpa" de Tusquets



Rectificar es de sabios (y de valientes). Resulta que Óscar Tusquets, arquitecto y diseñador catalán, promovió junto a otros allá en los 60 un manifiesto en contra de la terminación del templo de la Sagrada Familia que contó con ilustres apoyos, ya que al parecer se temía que las obras desdibujaran el proyecto original de Gaudí. La alternativa, que el templo quedara como una absurda e inútil ruina inacabada (por esa regla de tres no se habría construído ninguna de las grandes catedrales), no arredró a los firmantes, entre ellos nada menos que los sobrios Alvar Aalto y Le Corbusier, quienes quizá también se dejaran llevar por un cierto rechazo a las voluptuosas y recargadas formas del templo. Tusquets firma ahora un artículo de revelador título "¿Cómo pudimos equivocarnos tanto?" en el que se retracta de aquel manifiesto al constatar la marcha de las obras, y con el furor típico del converso pasa a decir que "es el mejor edificio religioso de los últimos tres siglos", qué peligro tienen los superlativos, especialmente el mejor: ¿Es mejor la Sagrada Familia que la capilla de Notre Dame du Haut en Ronchamp de Le Corbusier o la Iglesia sobre el agua de Ando? ¿Según qué criterios? ¿Se pueden comparar peras y manzanas?
Tusquets señala los retos que aún debe encarar la épica construcción, entre ellos encontrar un escultor que dé contenido religioso a la fachada principal, la de la Gloria (¿Barceló?) y como decíamos mantenerse lo más fiel posible al espíritu de Gaudí, para afirmar con certero entusiamo: "Si la arquitectura es ante todo espacio y luz, el interior de este templo es Arquitectura en mayúscula, emocionante y grandiosa Arquitectura frente a la cual las excentricidades de hoy parecen verdaderos juegos de niños". Finalmente da un dato penoso: las obras se financian con los donativos de los visitantes ya que el templo no ha recibido nunca ayuda económica de las instituciones, ahora me explico por qué la entrada para ver las obras cuesta más que la del Louvre. Artículo completo aquí.

De Tusquets conozco su anguloso hotel en Barcelona, justo al lado del edificio Fórum de Herzog y De Meuron (que los suizos están reconvirtiendo en el Museu Blau de Ciencias Naturales que se inaugurará en marzo), con dos soberbias torres de afiladas fachadas unidas por vertiginosos puentes de cristal. Aquí lo vemos en una foto de Thomas Mayer:



Mucho menos me gusta su auditorio Alfredo Kraus en Las Palmas:



En Madrid ha rehabilitado un antiguo cuartel de finales del XIX para reconvertirlo en instalación deportiva municipal. En el exterior apenas se nota su huella: unos ladrillos azulones tapiando antiguas ventanas que aportan un toque lúdico-mediterráneo al adusto edificio, una torre de ventilación con el mismo material y una terminación fabril en el tejado para crear lucernarios. El interior se articula en torno a un gran atrio en el que se han mantenido las bellas columnas de hierro originales y que sirve de distribuidor para las distintas dependencias que incluyen piscina, pistas, sauna, gimnasios y vestuarios. El proyecto forma parte de la rehabilitación aún en curso del complejo militar Daoiz y Velarde que incorpora, como único edificio de nueva planta, la Junta Municipal de Distrito de Retiro de Rafael de la Hoz, arquitecto que también está acondicionando otro de los pabellones militares para su uso como escuela de danza. Subo fotos: