jueves, 24 de mayo de 2012
El arquitecto telúrico
"Entre 1945 y 1951, Mies van der Rohe construyó, en Chicago, dos torres de viviendas de veintiséis plantas. Estas dos torres, números 860 y 880 de Lake Shore Drive, son dos prismas iguales, resultado directo del intento de dar forma a una idea, la del rascacielos de cristal.
Con estos dos edificios, se consiguió identificar el progreso de la tecnología americana con una arquitectura basada en el rigor constructivo, en la esbeltez y en la transparencia. John Cage, llegó a decir, rendido por la belleza de la visión de una tormenta desde uno de los pisos altos: "No es espléndido que Mies haya inventado también el relámpago?" Tal era la inmediatez con la que se podían contemplar las descargas eléctricas sobre el lago". (Javier Mozas, Rashomon).
viernes, 18 de mayo de 2012
La casa Usher jienense
"Contemplé la escena que tenía ante mí -la casa, el simple paisaje de la parcela, los muros descarnados, las ventanas como ojos vacíos, unas junqueras fétidas y los pocos troncos de árboles agostados- con una fuerte depresión de ánimo, que sólo puedo comparar, como sensación terrena, al despertar del fumador de opio, al amargo transcurrir del tiempo cotidiano, al horrible descorrerse del velo. Era una frialdad, un decaimiento, un malestar del corazón, una irremediable tristeza mental que ningún acicate de la imaginación podía desviar hacia ninguna forma de lo sublime. ¿Qué era, me detuve a pensar, qué era lo que me desalentaba tanto al contemplar la Casa Usher?" (Edgar A.Poe La caída de la casa Usher).
La de la foto podría ser una versión patria de la casa Usher. Es un edificio de Rafael Moneo nada menos que languidece en Jaén. El cubo vaciado (en realidad tiene forma rectangular), es de una sobria belleza zen (con la que contrasta, todo sea dicho, la rancia tipografía de la letras del dintel, que desprenden un tufo a posguerra que echa para atrás), y alojó a la delegación del Banco de España en la ciudad andaluza desde 1988 hasta 2004. Lleva desde entonces vacío y en estado de abandono, su fachada está adornada por pintadas y la parcela que lo rodea a menudo parece un estercolero. Varios intentos de reconvertir el inmueble en comisaría, biblioteca, casa de la cultura o conservatorio de música han fracasado sucesivamente. La falta de entendimiento entre la administracíon central, dueña del edificio, y la autonómica (más ahora con distintos partidos al frente de cada una), parece ser la causa principal de esta situación. El edificio es también triste metáfora de nuestro sistema financiero, en la picota con la prima de riesgo remontando los 500 puntos tras el horrible descorrerse del velo de Bankia (la hasta ayer torre Caja Madrid de Foster puede acabar también zombificada, tendría bemoles siendo la torre más alta de España). El edificio zombi de Moneo también puede recordar al descrédito de nuestro banco nacional, ahora que el estado se ve obligado a contratar a sendos auditores independientes (anglos) para investigar nuestros bancos, compañías que nos darán la puntilla, sí, pero con flema e in style. El Banco de España, vaciado (como el cubo de su sucursal jienense) de su función primordial. ¿Primer paso hacia la famosa intervención? A ver cómo acaba el relato de Poe:
"De aquel aposento, de aquella mansión huí
aterrado. Afuera seguía la tormenta en toda su ira cuando me encontré
cruzando la vieja avenida. De pronto surgió en el sendero una luz
extraña y me volví para ver de dónde podía salir fulgor tan insólito,
pues la vasta casa y sus sombras quedaban solas a mis espaldas. El
resplandor venía de la luna llena, roja como la sangre, que brillaba
ahora a través de aquella grieta casi imperceptible dibujada en zig-zag
desde el tejado del edificio hasta la base. Mientras la contemplaba, la
fisura se ensanchó rápidamente, pasó un furioso soplo del torbellino,
todo el disco del satélite irrumpió de pronto ante mis ojos y mi
espíritu vaciló al ver desmoronarse los poderosos muros, y hubo un largo
y tumultuoso clamor como la voz de mil torrentes, y a mis pies el
profundo y corrompido estanque se cerró sombrío, silencioso, sobre los
restos de la Casa Usher".
Válgame. No podemos acabar así la entrada. Otro final es posible para la ruinosa casa, pensemos cómo Herzog y De Meuron hacen maravillas a partir de inmuebles en plena decadencia. Así, la vetusta estación eléctrica, de dudoso valor arquitectónico, que decidieron perpetuar para el Caixafórum madrileño manteniendo su fachada pero recreando su interior y su estructura superior, todo un ejemplo de respeto al pasado. Es tiempo de arquitectos reparadores.
Válgame. No podemos acabar así la entrada. Otro final es posible para la ruinosa casa, pensemos cómo Herzog y De Meuron hacen maravillas a partir de inmuebles en plena decadencia. Así, la vetusta estación eléctrica, de dudoso valor arquitectónico, que decidieron perpetuar para el Caixafórum madrileño manteniendo su fachada pero recreando su interior y su estructura superior, todo un ejemplo de respeto al pasado. Es tiempo de arquitectos reparadores.
viernes, 11 de mayo de 2012
El arquitecto reparador
"Autor del Museo de Arte Romano de Mérida (1986), de la ampliación de la Estación de Atocha (1992) y de la ampliación del Museo del Prado (2007), está claro que Moneo ha sido un arquitecto eminentemente reparador. Un proyectista que ha buscado más contribuir a la coherencia de la ciudad que aportar una expresión personal. Por inclinación, por capacidad o por decisión, sus intervenciones han ido siempre a favor del contexto. (...)
Más cartesiano y culto que creativo, optó por ejercer la cautela y fue fiel a su naturaleza decorosa y concienzuda cuando tantos edificios comenzaron a fragmentarse y a romper su perímetro con formas escultóricas. En ese momento, el único premio Pritzker español (1996) fue prudente. (...)
El arquitecto favorito de Rafael Moneo es el danés Jorn Utzon, el fallecido autor de la Ópera de Sidney, con el que trabajó durante un año. Es también significativo que lo que más le gusta a Moneo de ese edificio gestual y osado, en los antípodas de su discreta manera de proceder no sea su espectacular vuelo ni su fuerza icónica sino su inesperada implantación frente a la bahía. Y es ahí, en esa manera de posarse, donde el edificio australiano apuesta por relacionarse con el contexto, lo que permite que con el Kursaal de San Sebastián Moneo rinda homenaje a su maestro". (Anatxu Zabalbeascoa, Moneo: "cuando creía pasado mi turno, reconocen mi trabajo", en El País. La magnífica foto es de Gorka Lejarcegi).
miércoles, 9 de mayo de 2012
Homenaje a Moneo
Rafael Moneo acaba de ser premiado con el Príncipe de Asturias de las Artes. Marchando un homenaje rápido a la forma arquitectónica con la que más típica (y tópicamente) se le ha asociado: el cubo, cómo no.
El cubo de hielo. Hielo para Móstoles, así titula Anatxu Zabalbeascoa la entrada de su blog dedicada a este centro de servicios sociales del estudio dosmasuno arquitectos. Un cubo de trámex blanco que actúa como un "velo de hielo" al que se insertan catas en distintos puntos de un intenso verde esperanza, color que también invade el interior. Arquitectura económica (a 1.000 euros el metro cuadrado) pero al mismo tiempo original y espectacular. Me recuerda a The Mosquito Coast, la novela (y película) de Paul Theroux en la que un padre despótico y neurótico arrastra a su familia a un lugar recóndito de Centroamérica para construir una quimérica fábrica de hielo.
El cubo trucado. Esto sí que es un cubo y lo demás son tonterías. O eso es lo que parece a primera vista. La sede de Caja Granada (o al menos lo era en 2001, a saber ahora) de Alberto Campo Baeza es una brutalista estructura que remite a la Casa del Fascio de Terragni. Hormigón y firmitas a lo bestia, y que pese lo que tenga que pesar (pasando de Bucky). La fachada, con esa especie de ventanas-nicho, da una imagen algo tétrica de mausoleo en honor a rancias glorias. Pero ojo, que el cubo tiene truco: en su interior, un inmenso atrio (del tamaño de la catedral de Granada dice su autor) que se extiende de suelo a techo y que permite la entrada de luz mediante el uso de alabastro.
El cubo deconstruído. Es el siguiente paso deconstructivo: no sólo despojamos al cubo de su interior, sino que también le quitamos dos de sus lados y nos queda un edificio-puerta (el Grande Arche) más icono que otra cosa y que aporta grandeur a la Defénse parisina en una suerte de réplica high-tech del Arco del Triunfo con el que queda alineado. Es un edificio póstumo del danés Otto von Spreckelsen. Subir en el vertiginoso ascensor que atravesando el inmenso vano te lleva a un curioso museo de la tecnología instalado en su techo cuesta (o costaba hace 3 años) más caro que la entrada del Louvre.
El cubo continente (y contenido). Sáenz de Oiza se contuvo al hacer el museo de su amigo el escultor Jorge Oteiza en Alzuza (Navarra), ya que no quería que nada distrajera la atención de sus esculturas. El interior, sumido en la penumbra, quiere recordar las condiciones en las que Oteiza tuvo que trabajar en Aranztazu (junto a Oiza precisamente). Y esos enormes lucernarios negros (única nota de autor) quién sabe si también quieren hacer referencia a las espinas pétreas con las que el arquitecto recubrió la torre del monasterio (alusión a su vez al origen de Arantzazu, en euskera, "tú en el espino", ya que según la leyenda la pequeña escultura de la Virgen fue encontrada en uno).
El cibercubo. Se llama Media-TIC, y se trata un edificio de oficinas asociadas a las nuevas tecnologías situado en Barcelona. Es de Enric Ruiz-Geli y su estudio Cloud 9: en inglés to be on cloud nine es estar en el séptimo cielo (la nube es término por cierto muy cibernético, ahora muchos tienen documentos en la nube, o sea, en internet y accesibles desde cualquier ordenador). Cada fachada es diferente, pero la más fotografiada (aquí por Iwan Baan, y ha sido por ejemplo portada de AV) es ésta, todo un alarde de nuevas pieles tecnológicas (ETFE y una serie de cojines -nubes- rellenos de aire y nitrógeno) que le dan un extraño aspecto de baqueteado carguero espacial que nos enseña a través de sus heridas su esqueleto metálico. Bello no es, de hecho parece un edificio inacabado, pero su autor no se corta a la hora de llamarlo La Pedrera Digital...
El cubo curvo. El auditorio de la localidad murciana de Águilas, que es como un cubo versionado por Mariscal, parece que de un momento a otro va a remontar el vuelo. Es del estudio Barozzi-Veiga, y ha costado 16,6 millones, una cantidad apreciable para una localidad tan pequeña. Esperemos que el ayuntamiento le dé vida, lo cuide y no acabe como otro zombi arquitectónico más.
Acabamos con nuestro cubo (doble) favorito. De Moneo, claro. El Kursaal donostiarra, pulcro y sereno, como el arquitecto define su arquitectura:
El cubo de hielo. Hielo para Móstoles, así titula Anatxu Zabalbeascoa la entrada de su blog dedicada a este centro de servicios sociales del estudio dosmasuno arquitectos. Un cubo de trámex blanco que actúa como un "velo de hielo" al que se insertan catas en distintos puntos de un intenso verde esperanza, color que también invade el interior. Arquitectura económica (a 1.000 euros el metro cuadrado) pero al mismo tiempo original y espectacular. Me recuerda a The Mosquito Coast, la novela (y película) de Paul Theroux en la que un padre despótico y neurótico arrastra a su familia a un lugar recóndito de Centroamérica para construir una quimérica fábrica de hielo.
El cubo trucado. Esto sí que es un cubo y lo demás son tonterías. O eso es lo que parece a primera vista. La sede de Caja Granada (o al menos lo era en 2001, a saber ahora) de Alberto Campo Baeza es una brutalista estructura que remite a la Casa del Fascio de Terragni. Hormigón y firmitas a lo bestia, y que pese lo que tenga que pesar (pasando de Bucky). La fachada, con esa especie de ventanas-nicho, da una imagen algo tétrica de mausoleo en honor a rancias glorias. Pero ojo, que el cubo tiene truco: en su interior, un inmenso atrio (del tamaño de la catedral de Granada dice su autor) que se extiende de suelo a techo y que permite la entrada de luz mediante el uso de alabastro.
El cubo deconstruído. Es el siguiente paso deconstructivo: no sólo despojamos al cubo de su interior, sino que también le quitamos dos de sus lados y nos queda un edificio-puerta (el Grande Arche) más icono que otra cosa y que aporta grandeur a la Defénse parisina en una suerte de réplica high-tech del Arco del Triunfo con el que queda alineado. Es un edificio póstumo del danés Otto von Spreckelsen. Subir en el vertiginoso ascensor que atravesando el inmenso vano te lleva a un curioso museo de la tecnología instalado en su techo cuesta (o costaba hace 3 años) más caro que la entrada del Louvre.
El cubo continente (y contenido). Sáenz de Oiza se contuvo al hacer el museo de su amigo el escultor Jorge Oteiza en Alzuza (Navarra), ya que no quería que nada distrajera la atención de sus esculturas. El interior, sumido en la penumbra, quiere recordar las condiciones en las que Oteiza tuvo que trabajar en Aranztazu (junto a Oiza precisamente). Y esos enormes lucernarios negros (única nota de autor) quién sabe si también quieren hacer referencia a las espinas pétreas con las que el arquitecto recubrió la torre del monasterio (alusión a su vez al origen de Arantzazu, en euskera, "tú en el espino", ya que según la leyenda la pequeña escultura de la Virgen fue encontrada en uno).
El cibercubo. Se llama Media-TIC, y se trata un edificio de oficinas asociadas a las nuevas tecnologías situado en Barcelona. Es de Enric Ruiz-Geli y su estudio Cloud 9: en inglés to be on cloud nine es estar en el séptimo cielo (la nube es término por cierto muy cibernético, ahora muchos tienen documentos en la nube, o sea, en internet y accesibles desde cualquier ordenador). Cada fachada es diferente, pero la más fotografiada (aquí por Iwan Baan, y ha sido por ejemplo portada de AV) es ésta, todo un alarde de nuevas pieles tecnológicas (ETFE y una serie de cojines -nubes- rellenos de aire y nitrógeno) que le dan un extraño aspecto de baqueteado carguero espacial que nos enseña a través de sus heridas su esqueleto metálico. Bello no es, de hecho parece un edificio inacabado, pero su autor no se corta a la hora de llamarlo La Pedrera Digital...
El cubo curvo. El auditorio de la localidad murciana de Águilas, que es como un cubo versionado por Mariscal, parece que de un momento a otro va a remontar el vuelo. Es del estudio Barozzi-Veiga, y ha costado 16,6 millones, una cantidad apreciable para una localidad tan pequeña. Esperemos que el ayuntamiento le dé vida, lo cuide y no acabe como otro zombi arquitectónico más.
Acabamos con nuestro cubo (doble) favorito. De Moneo, claro. El Kursaal donostiarra, pulcro y sereno, como el arquitecto define su arquitectura:
viernes, 4 de mayo de 2012
El "modelo Le Corbusier"
"Este mundo, pues, asaltado hoy por el colapso, al borde del abismo, rodeado de ignorancias, implora a un Salvador. Sin embargo, para evitar que la alineación religiosa suceda a la alineación democrática, que a la sumisión del sujeto a un Dios siga la sumisión a un líder, autores como Alain Badiou (...) proponen que la supuesta toma del poder no sea a través de una organización o agitación, sino mediante la "sustracción".
Sustracción de diferentes parcelas de poder al Poder. Reducción de la Divinidad o el Estado que si probablemente produciría un vacío o nihilismo, crearía una alternativa de grandes o pequeñas constelaciones de poderes. Partición del poder en poderes parciales fue el propósito de la democracia sobre la que Maquiavelo proyectó los dominios del poder ejecutivo, legislativo y judicial. Los tres, sin embargo, han venido a apelmazarse en uno con las pegajosas supuraciones de la corrupción.
Frente a este cuerpo enfermo en el que se ha convertido la falsa democracia representativa, la alternativa es un orden donde no se trate de apoyar el sistema en tres pilares cuyo pequeño número les permite, tarde o temprano, la colusión, sino apoyarlo sobre una constelación de poderes que ahora podría ser posible a través de las participaciones directas y diversas en el ámbito de la red.
Y no participaciones para quedar enfriadas en comunicaciones y comunicados circunstanciales, sino creando una estructura de mil pilotes sobre los que Le Corbusier levantaría edificios a la vista, expuestos sus fundamentos y fáciles de cuidar (...). Numerosos pilares representados por la proliferación de responsabilidades. Ciudades o circunscirpciones de pequeño tamaño donde la visibilidad es mayor y resulta más fácil al control y apoyo recíprocos". (Vicente Verdú, La hoguera del capital).
Interesante. Pero ¿sería este modelo factible en España? Me da que nuestro modelo es más Mansilla+Tuñón en Santander (o Soria):
miércoles, 25 de abril de 2012
Cabañas para crear
En esta humilde cabaña de Hertfordshire, al norte de Londres, escribió George Bernard Shaw Pygmalion (más conocida por el nombre de su adaptación, My Fair Lady), entre otras obras. El escritor de origen irlandés, el dramaturgo más importante de la literatura británica en la primera mitad del siglo XX, diseñó él mismo la cabaña, situada en el jardín de su mansión, con un curioso sistema de base giratoria que le permitía elegir la orientación de su refugio en cada momento. De esa manera siempre tenía luz solar directa (observa cómo pivota bajo un brazo metálico). La cabaña girasol, que él llamaba "Londres" para que sus sirvientes no tuvieran que mentir cuando les ordenaba que no le molestaran las visitas inoportunas ("El señor está en Londres", respondían), aún existe y se puede visitar, como demuestran las fotos de Graham Hale.
Cuántos pensadores y artistas eligieron cabañas remotas para pensar y crear: los músicos Grieg o Mahler, pensadores como Heidegger o Wittgenstein, escritores como Woolf, Dylan Thomas o Hansum, por no hablar de su precursor, Thoreau. ¿Es un fenómeno típicamente anglosajón? (José Hierro escribía sus poemas en un bar). Te propongo unas citas del interesante (y espeso) libro de ensayos Cabañas para pensar basado en la exposición celebrada en la Fundación Luis Seoane de A Coruña el año pasado:
"La cabaña es la cueva hecha acto de pensar. O el pensamiento hecho estructura. Parece ser el armazón-materialización de un deseo, de una pulsión arrolladoramente intensa. El exoesqueleto de una actividad. Como la armadura de Quijote". (Eduardo Outeiro, Atravesar la cabaña, alcanzar el bosque).
"Cuando, en la profunda noche de invierno, una agitada tormenta de nieve pasa rugiendo con sus sacudidas alrededor del refugio, cubriendo y tapándolo todo, entonces es la hora señalada de la filosofía. Su preguntar debe entonces volverse sencillo y esencial". (Martin Heidegger, Paisaje creador ¿Por qué permanecemos en la provincia?).
"Conviene siempre recordar aquello que Wittgenstein apuntara en una nota del año 46: la grandeza o pequeñez de una obra depende de dónde esté quien la hizo". (Alberto Ruiz de Samaniego, Al borde del mundo habitable. De cabañas y trazas de ausencia).
Por cierto que en la isla canadiense de Fogo el estudio Saunders Architecture ha levantado recientemente varias cabañas espectaculares con la intención de atraer a artistas, escritores y pensadores a este inhóspito pero bello confín:
¿Interesado?
jueves, 19 de abril de 2012
Nueva sede de Repsol
Recién estrenado su hospital de Móstoles, Rafael de la-Hoz tiene también cercana la inauguración de la nueva sede de Repsol en Madrid, que dará nuevos bríos a la expoliada petrolera. Admirador de Hergé (de ahí quizá su gusto por la línea clara en su arquitectura), defensor de una "arquitectura silenciosa" ("en arquitectura, la serenidad es un pecado más interesante que la visibilidad"), de la Hoz nació, cómo él dice, arquitecto (es la tercera generación). Hace poco le preguntaban por su sello personal: "Tal vez lo podríamos definir como la pasión por no cometer errores, pero eso es imposible. La arquitectura es un oficio algo frustrante y el sello consiste en reducir ese número de errores al mínimo posible en el siguiente proyecto".
sábado, 14 de abril de 2012
Dopajes
"Muchos museos, muchas universidades, muchos catedráticos y auditorios nacidos estos años y convertidos en signos de un vertiginoso desarrollo socio-cultural, han unido al despilfarro la vacuidad y la corrupción a su máscara. Ahora, no obstante, se ve que tras esa carcasa muchas de esas edificaciones, físicas y no físicas, van cayendo a pedazos. Bien porque fueron construidas de arena, bien porque fueron abandonadas sin apuntalar(...). En suma, al hecho de una cultura que necesitaba albergues para hacerse mejor se ha respondido con la farsa de grandes contenedores sin vida interior. ¿Cómo no esperar que su resistencia a la crisis fuera tan débil y, en ocasiones, igual a cero?
Hay drogas que diseñan impresionantes atletas pero fundamentalmente sus músculos no son el efecto de proteínas dosificadas sino de esteroides que acrecientan pronto la masa muscular. Y la envenenan. Esta viene a ser la fábula de Zapatero y de Rajoy. Los deportes nos llevan a la Champions League , al mundial de baloncesto y a la final de la Copa Davis pero sus merecimientos despiertan recelos en medio mundo. Porque si España en tantos asuntos ha crecido con drogas (anfetas especulativas, chutes de la Unión Europea, supositorios megalómanos) ¿cómo no deducir —aun falsamente— que los éxitos deportivos, desde el fútbol al waterpolo, son partes del omnipresente doping nacional? Universidades, aeropuertos, museos o auditorios inspirados en el culturismo y no en la cultura. Grandes pero no fuertes, gigantes con pies de barro, idóneos para ser derribados y, en ciertos casos, hasta por el menor temblor". (Vicente Verdú, Drogas que hacen creer en el más allá, en El País.)
lunes, 9 de abril de 2012
Un viaje al pasado
Hoy nos olvidamos del adjetivo que nos define. Traemos fotos del balneario de Corconte, justo en el límite entre Cantabria y Burgos, un lugar en el que el tiempo parece haberse detenido. Construido en 1922 por el arquitecto Valentín R. Lavín del Noval en estilo neomontañés, el edificio ha sido testigo de nuestra convulsa historia reciente. Ha alojado a Alfonso XIII o a Antonio Maura, un asiduo. Y en él almorzó en 1939, recién reabierto tras la Guerra Civil, el conde Ciano, yerno de Mussolini y a la sazón ministro de asuntos exteriores de Italia, cuando fue a visitar el monumento que en el cercano puerto del Escudo se erigió para recordar a los combatientes italianos caídos apoyando a Franco apenas dos años antes en la batalla de Santander. La prensa de la época, probablemente con una imaginación desbordante, habla de un multitudinario recibimiento popular a su llegada por barco a la capital cántabra y una comitiva de 100 coches nada menos que le habrían acompañado en su viaje por carretera a El Escudo. En el balneario de nuevo la cifra exorbitante de 200 camisas negras que habrían agasajado su estancia. Precisamente en el hotel aún se conserva la invitación conmemorativa de la comida que allí tuvo lugar. Cuatro años más tarde Ciano era fusilado tras intentar huír de la agonizante Italia fascista. Su suegro Mussolini, que no hizo nada para evitarlo, algo más de un año más tarde correría la misma suerte. La historia europea de estos años va así de rápida. El monumento de El Escudo, un mausoleo en forma piramidal rodeado de cruces, según dicen ya sólo lo visitan las vacas, y han desaparecido las cruces conmemorativas.
En esta época empieza el declive del hotel. Se salvó por poco de ser inundado por el inmenso embalse del Ebro, inaugurado en 1952, que aumentó el atractivo de sus vistas. Se intentó dar al establecimiento nuevos usos deportivos aprovechando la cercanía del pantano pero la iniciativa no funcionó. El auge del turismo de playa acabó definitivamente con su época dorada. Sobrevivió por la calidad de sus aguas (aún siguen embotellándose en una pequeña planta adyacente), que ya se conocían desde antes de 1850, y cuyas propiedades fueron alabadas hasta por Gregorio Marañón nada menos. Hoy en día el hotel se mantiene prácticamente como estaba en la belle epoque, de ello dan fe la puerta giratoria de la entrada o el piano de cola del salón de baile que deberían estar en un museo (el ascensor sí se ha cambiado afortunadamente, el primero que tuvo el establecimiento era manual, de todas formas para la época que fue construído tenía toda clase de innovaciones tecnológicas: electricidad, calefacción central, agua caliente, incluso cinematógrafo). La primera impresión que ofrece a un urbanita es de un lugar decadente y rancio, recordando al hotel de El resplandor de Kubrick. Pero una vez que te adaptas a su ritmo quedas atrapado por su fascinante arquitectura, sus magníficas vistas y la historia que en fotografías y documentos exhibe en sus paredes. Hoy, alejado del glamour, vuelve a su uso más fundamental: un hotel de baños ideal para desconectar. Su futuro es incierto en estos tiempos, pero con el retorno a la cultura de lo slow y lo vintage, bien podría ser brillante.
Unas últimas palabras para su arquitecto,Valentín Ramón Lavín del Noval. La ambición de crear un lugar especial queda reflejada en la elección de este arquitecto municipal de la capital cántabra, concejal y con el tiempo académico correspondiente de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Fue responsable, entre otras obras, del Ateneo o el Club de Tenis de Santander o del Banco de Santander en Reinosa, aparte de numerosas villas, escuelas e incluso iglesias siempre en un estilo regionalista. Una versión actualizada de dicho estilo montañés la tenemos en la Casa de Cantabria de Madrid, de Carlos de Riaño.
jueves, 29 de marzo de 2012
La pulsión panóptica
Me encuentro esta foto en The Independent. Ojo, esto también es arquitectura, más aún si consideramos que, según el rotativo inglés, son los servicios del Commerzbank en Fráncfort, la torre levantada por el estudio de Norman Foster nada menos. En uno de los bocetos del edificio publicados en Norman Foster. Drawings 1958-2008 el arquitecto refleja los juegos panópticos que se producen desde una de las oficinas del edificio de 259 metros. Lo que no nos imaginábamos es que también se cuidara de ofrecer excelentes vistas del skyline de la capital financiera alemana a los banqueros en los mismísimos baños, convirtiendo su micción en una experiencia panóptica a la que podríamos aplicar escatológicas metáforas. Mientras los banqueros hacen sus aguas menores, más al sur nosotros y nuestras economías hacen aguas (mayores) y no digamos los griegos, que están pissed-off con tanto recorte. La foto, curiosa y jocosa en un primer momento, deviene inquietante: no nos libramos del control económico germano ni cuando los cancerberos de las finanzas europeas acuden al excusado. Ni tan siquiera Orwell o Huxley imaginaron un celo vigilante igual. Es una lástima que a pesar de tanto rigor panóptico no se dieran cuenta (¿o es que miraban a otro lado?) del timo financiero de la estampita en forma de fondos tóxicos estadounidenses que se habían originado a base de contratar hipotecas basura a go-go. El caso es que salvamos a los bancos de aquella tormenta perfecta financiera (salvo algunos valientes como Islandia, donde les crujieron) y en el proceso nos quedamos hechos una merde. Y en estas vemos a Merkel con su falsa sonrisa de hiena, toda ella austeridad calvinista, apareciendo en el Reichstag remodelado por (otra vez) Foster, con su cúpula panóptica (transparente y vigilante), dispuesta a recortar lo que haga falta a los eurodíscolos que miccionen fuera del tiesto, y es que directamente se nos aflojan los esfínteres. Imploramos una lluvia dorada del BCE en forma de euros desde lo alto de su cutrón rascacielos que alivie nuestra rampante deuda, una cascada áurea y aria que bien podría representar Olafur Eliasson con una instalación ad hoc.Y es que ya lo decía Zigmunt Bauman: sin liquidez no somos nadie.
Mucho podemos aprender de esta fábula posmoderna de las cigarras entrópicas y las hormigas panópticas, y que podría resumirse en el título de la obra de Michel Foucault Vigilar y castigar. En este ensayo sobre el origen de la cárcel y la evolución del castigo a los delincuentes se nos habla del panóptico, artilugio de vigilancia inventado en 1787 por Jeremy Bentham, filósofo y pensador reformista, que consistía en un edificio de grandes superficies acristaladas que permiten una observación continua y cómoda de los presos. Ya no los necesitamos, ahora tenemos cámaras y ordenadores, pero nuestra sociedad debe aprender a vigilar el gasto y castigar los desmanes. Por cierto que Bentham, todo un precedente de Damien Hirst, llevó su pulsión panóptica hasta un paroxismo gore al dejar escrito en su testamento el deseo de que su cuerpo fuera momificado y expuesto en una urna de cristal en la University College London, en lo que él denominó auto-icon. Al parecer los esforzados embalsamadores no quedaron muy contentos con el resultado de la cabeza y la sustituyeron por una de cera. No obstante, guardaron la cabeza real también en la urna, aunque finalmente acabaron por quitarla porque los estudiantes se dedicaban a robarla, mejor no saber para qué. Angelitos. ¿Quieres ver la reliquia laica del filósofo? Vamos, que sé que estás deseando (entra aquí). Todo un argumento de peso para convencer de una vez a Fernández-Galiano de que, efectivamente, la entropía no existe. Es todo cuestión de ponerse.
sábado, 24 de marzo de 2012
Artquitectos
El starchitect ha muerto, viva el artchitect.
A raíz de una certera entrevista a Gehry y un comentario de Arturo Franco sobre
su intervención, forzosamente limitada, en el Matadero madrileño, hace unos días
comentábamos el fenómeno de la progresiva tendencia a la disolución del
arquitecto como creador y su conversión en un mero constructor. Me gusta el Matadero, que conste, y su hermosa poética de muros desconchados, pero prefiero la rehabilitación de la fábrica de cerveza El Águila de Mansilla y Tuñón. El péndulo es
devastador, y si negativa es la figura del arquitecto divo superstar con carta blanca para hacer lo que quiera, no lo es menos
un arquitecto coartado reconvertido en mero trazador de líneas. Especialmente
si esa faceta creativa es usurpada por el artista de moda, al que sí se
permiten ciertas licencias que coronen la obra del arquitecto, como señalaba
Gehry.
Me acaba de llegar el último número de Arquitectura Viva y resulta que me
encuentro varios artículos relacionados con este tema. Uno de ellos es
de Eduardo Prieto, arquitecto y filósofo autor de La arquitectura
de la ciudad global, que se
centra en el fenómeno Eliasson. Prieto defiende el
mestizaje artístico aunque comenta que se está convirtiendo ya en una contaminación y habla de la arquitectonización de la escultura y la esculturización de la arquitectura para
pasar a centrarse en el caso del danés. Su mayor aportación al mundo
arquitectónico sería, más que sus colaboraciones directas con arquitectos, la
creación de un ideal estético basado en la evanescencia atmosférica, un cambio
apropiado, señala Prieto, tras la hipertrofia
icónica del pasado más reciente, y acaba: “el ars meteorológica de
Eliasson apunta a una improbable arquitectura meteorológica que aspiraría a cumplir el significado del
étimo compartido por ambas, esto es, ser como las nubes, devenir aire”. Pues sí, esperemos que dicha artquitectura sea
improbable porque con tanta disolución etérea al final al que vamos a disolver
y barrer del mapa es al propio arquitecto. Por su parte Francisco J. San Martín
se ocupa de otro artista en la cresta de la ola: Anish Kapoor. Tras señalar la
intensa relación que desde siempre ha existido entre escultura y arquitectura
dando como epítome el Erecteión con sus cariátides, describe con gran precisión
varias de las descomunales instalaciones del artista angloindio y apunta que Kapoor
“ha recogido el reto de los jugueteos
escultóricos de los arquitectos, precisamente cuando estos están sufriendo una
rigurosa revisión, y los han conducido a una lógica espectacular de matriz
escultórica”. Exacto: el artista artquitecto llena el hueco creativo abandonado por el
arquitecto de verdad. Por cierto la foto de arriba es la torre ArcelorMittal Orbit en Londres, de Kapoor, a
punto de acabarse y que pretende celebrar los próximos Juegos Olímpicos. El artista la compara con la torre de Babel. Los londinenses, más prosaicos, con una montaña rusa.
Dijo una vez Norman Foster que el papel del arte en la arquitectura contemporánea venía a ser el de pintarle los labios a un gorila. La frase es simpática pero, en mi opinión amateur, desafortunada. El arte no es mero maquillaje y la arquitectura no tiene por qué ser fea, es más, se me ocurren un buen número de edificios bastante más bellos que muchos cuadros y esculturas de arte contemporáneo, que nunca tuvo a la belleza como una de sus prioridades. A tal ocurrencia podríamos contraponer nuestro refrán mona vestida de seda mona se queda. Pensemos por un momento en el Palacio de Congresos madrileño junto a la Castellana, de Pablo Pintado y Riba. En mi opinión, un edificio anodino al que quizá se le quiso dar alegría colocándole una suerte de frontón con un mural de Miró. Prueba no superada. El mural parece lo que es: un artificio postizo en un contexto en el que no pega. Y el edificio sigue pareciendo igual de aburrido. Hay ejemplos contrarios, por supuesto, como el Harpa de Henning Larsen con Eliasson sin ir más lejos. Seguimos con el refranero: Juntos pero no revueltos: ni la austeridad monacal del Movimieno Moderno ni la mezcolanza malsana artquitectónica que produce monstruos de difícil digestión.
A todo esto habrá algún ingeniero que se estará carcajeando a mandíbula llena ante esta situación. La ingeniería ha sido tradicionalmente la pariente pobre del proceso creativo-constructivo del arquitecto, mucho más cercano al arte (y por tanto con más glamour) que la labor técnica y callada del ingeniero. ¿A cuántos ingenieros conocemos? A ver, sobre la marcha, Manterola (académico de Bellas Artes de San Fernando nada menos), Torroja (creo que es ingeniero) y... Arup, omnipresente pero siempre como inefable coletilla al final de los créditos. Y cuántas veces habrán sacado las castañas del fuego a los arquitectos. El documental How much does your building weigh, Mr Foster? incorpora entrevistas a un sinfín de artistas de primera fila: el propio Kapoor, Richard Long, Anthony Caro, Weiwei, Christo, Serra (en el documental puede verse cómo instala una de sus mastodónticas esculturas en el jardín de la casa suiza de los Foster), apenas hay arquitectos (sus socios y Rogers) y ni un ingeniero. Y eso que el puente de Millau, diseñado por Foster pero con realización técnica del ingeniero Michel Virlogeux, es una de las obras que más atención reciben en el documental. Creo que simplemente se menciona su nombre (y no estoy seguro). Pues bien, los ingenieros ahora ven cómo los arquitectos están empezando sufrir en sus carnes el mismo ninguneo que ellos llevan sufriendo desde siempre, viendo cómo los artistas les adelantan en popularidad e incluso en autoría en los proyectos. De hecho, gracias a la incipiente primacía de los artquitectos se permiten hasta puentearlos (nunca mejor dicho): la torre ArcelorMittal de Kapoor (de 115 metros) está diseñada junto al ingeniero Cecil Balmond (de Arup), ni rastro de arquitectos. El nombre de Balmond, por supuesto, siempre aparece tras el del artchitect.
miércoles, 21 de marzo de 2012
Revival tecnogótico
Con el nuevo vestíbulo de la estación londinense de King´s Cross (foto de arriba), los grandes techos metálicos vuelven a casa. Lo dice Rowan Moore en The Observer refiriéndose a la arquitectura del hierro tan típica (aunque no exclusiva) de Inglaterra, relacionándolo igualmente con las cúpulas altamente tecnológicas de Fuller, Foster o Rogers. El imponente vestíbulo de la estación, que forma parte de un enorme transport hub (centro neurálgico de transportes) de cara a las olimpiadas de Londres y que va a costar 600 millones de euros nada menos, puede recordar también a las fan vaults (bóvedas en abanico) del gótico perpendicular británico. En la segunda foto las del claustro de la catedral de Gloucester.
domingo, 18 de marzo de 2012
La pesadilla de Buckminster Fuller
Bucky´s Nightmare se llama este prototipo de sillón del diseñador Mathieu Lehanneur... Visto en la exposición Francia diseña hoy en Matadero Madrid.
viernes, 16 de marzo de 2012
El escultor de máquinas
"Él hace bella la tecnología. Es un escultor de la era de la máquina. Esculpe las máquinas para que parezcan más que simples máquinas, para que sean obras de arte. Ayudarnos a amar la máquina es un gran logro, porque tenemos sentimientos ambivalentes hacia ellas, las máquinas están destruyendo el mundo, están destruyendo nuestras almas, pero su arquitectura nos recuerda que la máquina también nos libera, que es una herramienta de libertad, no solo de esclavitud". (Alain De Botton sobre Norman Foster en el documental "How much does your building weigh, Mr Foster?").
lunes, 12 de marzo de 2012
Muros y maestros
"La escuela es muros y maestros. Arquitectura y pedagogía construyen los edificios escolares, y queremos pensar que su importancia es pareja. No es así: una escuela puede prescindir de los muros, pero no de los maestros.(...) La escuela es un lugar tanto como un viaje: un viaje material que reconoce el territorio y un viaje moral que abre las puertas a la sociabilidad y las ventanas al conocimiento, en una mudanza que lleva al niño o al joven a la disciplina de los límites que establece un entorno colectivo y al engarce de su personalidad en la exigente coreografía de lo compartido.(...) Necesitamos excelentes edificios, pero necesitamos aún más maestros excelentes, y nada de esto puede lograrse sin la estima social de la docencia y el apoyo de las familias a las aulas. La mejora de la educación no reside en los programas o en las construcciones, sino en los profesores. El muro maestro de la escuela global no es el muro sino el maestro". (Muros maestros, Luis Fernández-Galiano: excelente réplica, involuntaria supongo, al muro de Pink Floyd y su we don´t need no education...).
martes, 6 de marzo de 2012
Archaikus
Jody Brown, arquitecto bloguero, nos propone en su blog Coffee with an Architect, varios "archaikus": haikus arquitectónicos. Este hombre es un cachondo (tú también puedes: tres versos, de 5 silabas el primero, 7 el segundo y 5 el tercero, no hay rima). A ver si adivinas a qué edificios se refieren. Pistas: el primero es de Wright, el segundo fue un pabellón para una expo y el tercero está en París. Tirado (te pongo un enlace a la solución, pero trabájatelo un poco antes de hacer click!) :
a grand spiral void
ordered processional path
art hangs crookedly
he draws a breath in
and takes a path alone through
mist on the water
a framed and bannered
steel and grid and glass and staired
path for engineers
Solución
Solución
.
Yo también me apunto, a ver (los tres están en España):
columna soy yo
caro pilar inmóvil
puente marciano
a ninguna parte va
(Foto: The Delta Shelter de Tom Kundig: arquitectura haiku).
jueves, 1 de marzo de 2012
¿Arquitectos acomplejados?
El otro día venía a decír algo parecido Gehry en una entrevista para The Guardian en la que reclamaba más expresión para la arquitectura. No lo planteaba tan crudamente como lo he expuesto yo en el título de la entrada, pero por ahí van los tiros. Tras décadas de desenfreno, los arquitectos, con un injusto sentimiento de culpabilidad corporativo (muchos justos están pagando por unos pocos pecadores), buscan un low profile y regresan al frío modernismo con edificios sosos, que no está el horno para bollos. ¿Pero qué pasa, dice el arquitecto canadiense, cuando los clientes demandan más juice, (azúcar diríamos nosotros)? Pues que el vacío que el arquitecto ha dejado y no se atreve a volver a asumir lo están llenando los artistas, como Eliasson o Kapoor (o Weiwei), que se alían con arquitectos para dar el toque creativo que éstos al parecer ya no pueden dar. Gehry no ve mal el concurso del artista -él mismo trabajó con Oldenburg-, el problema es que parece que ahora se coarta y corta la vena creativa del arquitecto: "los arquitectos no lo harán porque se les dice que no lo hagan. "No me seas travieso". ¿Entiende lo que le digo?". Arturo Franco, arquitecto que ha intervenido en una nave del Matadero madrileño (en la foto) decía esto hace unos días en El País:"Pero el nuestro fue un trabajo de contención, en torno a la no actuación. Tratamos de atarnos las manos al palo mayor, como Ulises, para no caer en la tentación". Arrea.
El archifamoso y ya cansino Menos es más, necesario para purificar y depurar los excesos pasados (en esta profesión y en tantas otras, no disparemos al arquitecto), vuelve con fuerza pero ¿hasta llegar al extremo de convertir al arquitecto en un mero tecnócrata (palabra que tanto gusta ahora) sin alma? En el NYT leía el otro día un artículo de título "Por qué menos no es siempre más" en el que su autor daba la vuelta a la tortilla miesiana:"Cualquier edificio sin aparentes costuras está repleto de complejas juntas, empalmes y uniones que hacen que mil elementos distintos parezcan un todo escultórico y monolítico. Para hacer como sí dejaras todo fuera, debes remeter todo por dentro. Lo que parece espartano suele ser invisiblemente barroco". Y sale, según él, por un pico. Mira tú por dónde.
La puntilla: el Pritzker, el Oscar de la arquitectura -casi se dan a la par- se acaba de otorgar a un arquitecto chino de nombre Wang Shu, que lidera un estudio que se llama Amateur, porque él se considera ante todo un artesano, en sintonía con la sostenibilidad, el respeto a los materiales autóctonos, etc. Vamos, que él es arquitecto casi porque pasaba por allí. En el jurado Murcutt, otro que tal baila, que en el congreso Más por Menos (esa sí que es una buena máxima) de Pamplona sacaba pecho ante Piano y le espetaba que cuántos arquitectos trabajaban en su estudio, dejando claro que él, frente al italiano, aún tenía control directo sobre su obra. Por lo visto crear puestos de trabajo, coordinar equipos humanos y crear obras arquitectónicas tan complejas como The Shard (otra cosa es que nos guste) no tiene ningún valor para el australiano.
Recapitulamos. O sea, que un arquitecto tiene, primero que casi ocultar que lo es diciendo que es un artesano amateur, segundo, no actuar, como dice Arturo Franco, por más que le pese, que si hay algún elemento de autor que poner en la obra ya lo hará el artista glamuroso de turno, y tercero hacer un edificio mínimo, etéreo, evanescente. Vamos, que como el edificio se vea le vamos a brear a correazos. Y por la parte de la hebilla. Habrase visto.
lunes, 27 de febrero de 2012
La "torre de los hilos eléctricos"
Se acaba de inaugurar la torre Iberdrola de Pelli en Bilbao. Contrapunto vertical y estático al dinamismo horizontal del Guggenheim, que parece culebrear juguetón ante su imponente presencia, sus 165 metros son ya el techo de Euskadi y celebran los 111 años de la empresa eléctrica fundada en la capital vizcaína, hoy quinta del mundo. Para la ceremonia se ha creado una composición musical basada en la Oda a la Energía de Neruda:
"Fuego que corre y canta,
agua que crea,
crecimiento,
transforma nuestra vida,
saca
pan de las piedras,
oro del cielo,
ciudades
del desierto,
danos,
energía,
lo que guardas,
extiende tus dones de fuego
allá
sobre la estepa,
fragua de la fruta, enciende
el tesoro del trigo,
rompe la tierra, aplana
montes, extiende
las nuevas
fecundaciones
por la tierra
para que desde entonces,
desde allí,
desde donde
cambió la vida,
ahora
cambie la tierra,
toda
la tierra,
las islas,
el desierto
y cambie el hombre".
agua que crea,
crecimiento,
transforma nuestra vida,
saca
pan de las piedras,
oro del cielo,
ciudades
del desierto,
danos,
energía,
lo que guardas,
extiende tus dones de fuego
allá
sobre la estepa,
fragua de la fruta, enciende
el tesoro del trigo,
rompe la tierra, aplana
montes, extiende
las nuevas
fecundaciones
por la tierra
para que desde entonces,
desde allí,
desde donde
cambió la vida,
ahora
cambie la tierra,
toda
la tierra,
las islas,
el desierto
y cambie el hombre".
viernes, 24 de febrero de 2012
Sobre Mansilla
"Se le veía contento. Disfrutó de muchas de las cosas que la arquitectura puede dar. Era una persona sofisticada en la elección de todo aquello que lo rodeaba, sofisticación que trasladaba al tono que quería para su arquitectura. A pesar de la madurez de su trabajo, no había perdido la condición juvenil, casi de estudiante, que llegaba a ser grácil, de una frescura adolescente. Seguramente Luis Mansilla ha estado muy atento al trabajo de su mujer, la pintora Carmen Pinart, con quien compartía una sensibilidad común. Estaba contento con sus hijas. Se puede decir que tuvo una vida plena. Pero también que le hubiera apetecido hacer muchas otras cosas. También a nosotros que las hubiera hecho" (Rafael Moneo). Artículo completo.
"Amante de su familia, de la arquitectura y de la vida, Luis bebía el mundo a sorbos, respiraba el humo de la invención y alimentaba su pupila codiciosa con intuiciones deslumbrantes. De su tiempo en la Academia de España en Roma —donde por cierto conoció a la que sería su mujer, también pensionada allí— quedó quizá la costumbre de interpretar los objetos, los paisajes y las gentes a través del dibujo, y en sus trazos latía con fuerza una pulsión poética y una profundidad lírica que parecían ajenas a su figura menuda y pelirroja, siempre atenta y bondadosa, a veces ensimismada, y sin embargo ardiendo sin pausa con un fuego interior de zarza que se consume en la pupila". (Luis Fernández-Galiano). Artículo completo.
"Todo lo profesional: edificios, diseños, textos, clases, conferencias o el fanzine Circo, lo compartía Mansilla con Emilio Tuñón. Se hace difícil hablar de Mansilla en solitario. Tras 25 años como profesor sostenía hace poco que la indignación del 15-M se venía gestando en la Escuela de Arquitectura desde hacía 10 años. También que "el modelo de entender la arquitectura con una participación más cercana nos lo han enseñado los alumnos".´ (Anatxu Zabalbeascoa). Artículo.
jueves, 23 de febrero de 2012
In Memoriam
"Dice un filósofo: "El deber del alumno es alejarse del maestro pero el deber del maestro es engañarle". De la experiencia en el estudio de Moneo hemos entendido lo importante que es la honestidad y la coherencia. Más allá del estilo, hemos comprendido que en las obras de arquitectura existen obsesiones personales, necesidades públicas, problemas de construcción y de geometría, por lo que es importante conciliar todos estos elementos de forma coherente. En la coherencia nace la arquitectura". (Luis Mansilla)
domingo, 19 de febrero de 2012
Cyborgs vs flâneurs
"El automatismo detectado premonitoriamente por Poe [en El hombre de la multitud] forma parte ya, sin duda, de nuestra condición contemporánea. El autómata moderno, sin embargo, no es como aquellos originarios y sofisticados muñecos mecánicos -capricci que jugaban al ajedrez o tocaban impecablemente la pianola- sino que se parece más a los inquietantes seres, casi indistinguibles de los humanos, que desde E.T.A.Hoffmann pueblan la literatura de la ciencia-ficción. El autómata urbano remeda el comportamiento de sus congéneres porque es incapaz de metabolizar el shock nervioso que supone la aceleración de la ciudad moderna y acaba deviniendo en verdadero cyborg en el que la carnalidad concreta se anima con la personalidad genérica del hombre masa. El autómata, por tanto, es un sujeto fracasado, incapaz de hallar en la anomalía urbana un hueco para su individualidad(...).
La actividad del flâneur es la alternativa a ese aprendizaje pasivo, incapaz ya de hacer frente a los peligros que las ciudades aceleradas y genéricas suponen para la conservación de la individualidad humana. El flâneur de Benjamin, igual que los personajes de Houllebecq que se desplazan alegremente de no-lugar en no-lugar, busca su identidad en la multitud y sólo en ella halla su sentido. "La mejor manera de estar solo es estar acompañado": esta máxima transforma de manera inmediata la percepción de nuestro entorno inmediato de tal modo que la ciudad puede dejar de ser un leviatán devorador para para mostrarse como un apasionante e intrincado laberinto. De ahí el reto para el hombre moderno, que guardando en sí la huella del constructor Dédalo, debe comportarse ahora como Teseo, liberando a las víctimas de la temible construcción erigida previamente por él.(...) Al convertir así al shock en una vivencia, el flâneur esquiva la clónica condición del autómata y se reafirma en su singularidad". (Eduardo Prieto, La arquitectura de la ciudad global").
La foto es de Moby, famoso como músico pero no tanto como fotógrafo (ya hablamos de él), quien acaba de crear un blog sobre la arquitectura en Los Angeles. Armado con su cámara, Moby es el perfecto flâneur que señala Prieto (arquitecto y filósofo), mostrando lugares anónimos de una ciudad que el músico describe como extraña pero bella, en la que los estilos más bizarros se mezclan sin el más mínimo rubor y donde el azar crea contrastes impactantes. Sus comentarios sobre las fotos son tan interesantes como las imágenes, con un estilo chispeante difícil de traducir. Sobre los apartamentos de la foto dice: "de una manera rara y subjetiva, me encantan estos extraños y feos bloques de apartamentos. en parte por su estética rectilínea en forma de caja y absolutamente decrépita. pero más aún por su narrativa implícita (si alguna vez quieres sonar realmente pretencioso, basta con que digas "narrativa implícita" en un cóctel. la gente te tirará literal o figurativamente basura a la cara)".
martes, 14 de febrero de 2012
Cartografía de un sueño
"Basta con unas cuantas líneas para que se levante un sueño. Basta con unos cuantos sueños para que se dé forma a un mundo (...). Todos los planos constituyen una cartografía, también los de una casa; es decir, una ruta para ubicarse en el espacio, para arribar a un puerto, para estar extraviado con unas coordenadas precisas, sin sentir el vértigo de estar perdido (...). Los planos de una casa deberían ser las ramas del nido, y el nido la promesa de nuestra plenitud". (Carlos Marzal, El esqueleto de la ilusión, en Descubrir el Arte, nº156).
(Foto: planos de la Casa de la Cascada de Frank Lloyd Wright. “En un hermoso bosque se alzaba junto a una
cascada una plataforma sólida y alta de roca, y parecía que lo natural
era construir la casa encima, en forma de voladizo, sobre la caída de
agua… Además estaba (claro está) el cariño del Sr. Kaufmann por ese
bonito lugar. Le encantaba el sitio sobre el que la casa estaba
construida y le gustaba oir el sonido del agua. Esto se convirtió en el
principal motivo del diseño. Creo que puedes oír la cascada cuando
observas el diseño”. Frank Lloyd Wright en una entrevista en 1954).
jueves, 9 de febrero de 2012
Optimistas racionales
"También he empezado a leer The Rational Optimist: How Prosperity Evolves [2010] de Matt Ridley. Comienza comparando un hacha de mano del 10.000 a.C. con un ratón de ordenador. La forma y el tamaño son parecidos, ambos diseñados para la mano, pero uno está diseñado por un solo individuo que manipula el material con sus manos, y el otro no podría ser diseñado por completo ni tan siquiera por 100 personas trabajando juntas. El ratón es una síntesis de tantos procesos y destrezas especializados que una sola persona no podría explicar su funcionamiento hasta el último detalle. La arquitectura es así, por supuesto". (Bjarke Ingels, entrevistado en el último número de Ark. Foto: ópera en Guangzhou de Zaha Hadid).
sábado, 4 de febrero de 2012
Arquitectura zombi
El otro día leyendo un artículo en El País sobre la Caja Mágica de Perrault me topé con un término brillante: deszombificar. Resulta que el ayuntamiento de Madrid no sabe qué hacer ahora con el voluminoso pabellón para competiciones tenísticas que nos costó 294 millones, más de la mitad de lo presupuestado, proveniente de aquellos tiempos en los que nos postulábamos entusiásticamente para las olimpiadas (aún seguimos en el empeño, aunque con mermados ímpetus). Mientras nos toca la loto olímpica se ha intentado dar salida al enorme edificio de techos móviles de diversas maneras, hasta llegar a la situación actual, que es la de edificio zombi, una genial traducción del white elephant inglés. Parece que hay una modesta escudería de Fórmula 1 que estaría interesada en su deszombificación, en fin. Lee el artículo, de Bruno García Gallo, aquí.
Últimamente los zombis vuelven a estar de moda. Hasta en Cuba, que ya es decir, de la mano de la película Juan de los muertos. Imaginamos a los Castro aterrorizados no tanto por el look casquero y los andares dislocados de los muertos vivientes, sino por lo que suponen de invasión cultural norteamericana. Los zombis carecen del pedigrí literario de un Drácula o no digamos un Frankenstein, pero entraron con fuerza en el imaginario colectivo gracias a películas como La noche de los muertos vivientes de Romero en los 70 y aquí se han quedado. Para algunos representantes de miedos apocalípticos, para otros mero divertimento gore, vivimos como digo un revival que tiene hasta correlatos poéticos. Ya circulan varias antologías de poesía zombi en Estados Unidos, así Aim For the Head (Apunta a la cabeza), donde se recoge la obra de más de 50 poetas zombis, casi nada. ¿Qué dices, que me lo estoy inventando? Anda, mira aquí. Para muestra, un botón: "Sé que tenía/ dos/ brazos cuando llegué/ a esta ciudad/ pero parece/ que he perdido uno/ en alguna parte". Su sutil autor es Matt Betts, y la metafórica pieza, publicada en la antología Vicious verses and reanimated rhymes (Versos depravados y rimas reanimadas), lo mismo vale para referirse a un zombi que a algún político cascado.
La arquitectura zombi nos persigue. Nos recuerda nuestro paletismo de nuevo rico. Perdimos no ya un brazo, como en el delicado poema de Betts, sino directamente la cabeza, y ahora andamos comiéndonos el coco para ver cómo reanimamos a tanto artefacto zombificado y cómo cuadramos las cuentas, porque encima nos han salido por un riñón. Vaya, hoy la entrada me ha salido visceral.
(El Modulor zombi de la foto es la portada de un libro llamado Hacia una arquitectura a prueba de zombis, en realidad una tesina de final de carrera de un tal Glenn Ginter presentada en la universidad de Michigan, "una mirada satírica a la cultura del miedo inherente a la arquitectura y el urbanismo", según señala el propio autor. Sabías que, también en Estados Unidos, se celebra una competición que premia la mejor casa a prueba de zombis? No comment).
jueves, 2 de febrero de 2012
Parecidos razonables: Madrid/Rotterdam
Fóster es ya tan nuestro que hasta se me escapa la tilde cuando escribo su nombre. El Lord de Manchester ha llegado incluso a formar parte de nuestro léxico: pusimos un foster en nuestras vidas (como decía Juli Capella ya en 2001) y los bilbaínos bautizaron fosteritos a las entradas del metro diseñado por él en la capital vasca. Casado, como todo el mundo sabe, con una española (Elena Ochoa), tiene estudio en Madrid y ha diseñado también aquí la sede y la galería de arte de Ivorypress (editorial a cargo de su esposa) a la que contribuye comisariando exposiciones. Príncipe de Asturias de las Artes, y desde hace unos días, doctor Honoris Causa por la UPM, Foster es como Hemingway, casi patrimonio nacional. Apóstol del high-tech en los 90 aunque siempre con inquietudes ecológicas, fan de arquitectos vanguardistas como Bucky Fuller o Prouvé, resulta curioso que viva en una mansión suiza del siglo XVIII y se acabe de comprar (por 20 millones de dólares de nada) un casoplón tradicional americano en Martha´s Vineyard, y es que en casa del herrero, cuchillo de palo.
En las fotos, el edificio Carrión de Luis Martínez Feduchi y Vicente Eced y Eced, todo un icono madrileño, contrastado con el World Port Centre en Rotterdam de Foster.
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