sábado, 12 de abril de 2014

El arquitecto está presente (y ausente)


Esta silla vacía nos da una oximorónica bienvenida a la exposición The Architect is Present que puede verse estos días en el Museo ICO y cuyo título hace alusión a una performance (The Artist is Present) de Marina Abramovic. Y es que los arquitectos en los que se fija la exposición (Diébédo Francis Kéré, TYIN Tegnestue Architects, Anupama Kundoo, Solano Benítez y Anna Heringer) han aprendido a estar a la vez presentes y ausentes en sus propuestas arquitectónicas. Presentes al promover su proyecto, ausentes al dar un paso atrás y dejar que sean las comunidades (generalmente pobres) a las que van dirigidas sus obras las que tomen las decisiones más importantes en relación al mismo. Estos arquitectos, que han hecho de la austeridad su referente ético y estético (como señala Luis Fernández-Galiano, comisario de la muestra), están sin estar. Frente al arquitecto estrella mesiánico e iluminado, paternalista y autoritario, ellos ayudan, sugieren, coordinan, negocian, facilitan, empatizan con las comunidades en las que trabajan, se envainan sus egos (si es que alguna vez los tuvieron) y están dispuestos a escuchar y aprender de personas que carecen de su formación pero aportan la sabiduría de la tradición. Aquí están algunos de sus lemas presentes en la exposición:
-"A veces un exceso de dinero separa al arquitecto de la arquitectura".
-"Debería ser posible reinterpretar lo que necesitamos para para vivir, y desarrollar estrategias para poder vivir con mucho menos y tener una mejor calidad de vida".
-"Esperamos poder seguir abiertos a nuevas ideas, y ser siempre conscientes de que igual estamos trabajando en el sentido equivocado o no hemos escogido el enfoque adecuado".
-"Al trabajar fuera de nuestra zona de confort, evitamos que la tentadora comodidad de nuestra vida cotidiana debilite nuestras decisionesy destrezas".
-"Las elecciones que hacemos pocas veces tienen un orden y estructura lógicos y explicables y surgen casi siempre de circunstancias aleatorias". 

Pocas veces he visto una exposición de arquitectura tan pedagógica y al mismo tiempo amena. A ello ayuda no poco, como es habitual en el ICO, los mediadores que nos reciben al inicio y ofrecen sin avasallar su ayuda siempre adaptada a tus intereses y conocimientos en la materia. Otra original peculiaridad es que se trata de una exposición viva, que se va nutriendo con los pequeños proyectos que los arquitectos a los que está dedicada van paulatinamente realizando junto a estudiantes de arquitectura en talleres montados en la misma exposición. Así que de verdad, en carne y hueso, el arquitecto está presente.


miércoles, 9 de abril de 2014

No te vayas todavía, Norman


¡Una pasarela! Vade retro

Hoy entrada de urgencia ante la noticia de que Norman Foster va a renunciar a alojar su fundación (que incluiría una exposición permanente de sus proyectos y obras, librería, archivo, cafetería, etc) en el palacete de la madrileña calle de Monte Esquinza que compró recientemente. La operación no iba a costar ni un duro al ayuntamiento, que se mostraba interesado en el proyecto. ¿Cuál ha sido el problema? Pues la negativa de Patrimonio a que Foster hiciera algunas modificaciones en el edificio (de cierta relevancia arquitectónica, aunque en los 70 estuvieron a punto de demolerlo), por ejemplo colocar una pasarela para unir dos alas del palacio. O sea que los madrileños no van a poder disfrutar de este edificio, que quizá acabe convertido en otro zombie arquitectónico (como el palacete, curiosamente del mismo arquitecto, Joaquín Saldaña, que duerme el sueño de los justos en la calle Ortega y Gasset esquina con Castelló). Y es que las pasarelas como todo el mundo sabe son un invento diabólico de Steven Holl, ese arquitecto tan adicto a los fenómenos extraños. A mí mismo, cuando paso al lado de esta pasarela que ves en la foto, que une dos edificios de Renfe cerca de Atocha recientemente restaurados (no entiendo cómo no han eliminado en dicha restauración la maligna excrecencia), se me erizan los cabellos de puro pánico. Y hablando de experiencias paranormales el otro día pasaba por delante del palacete de Monte Esquinza y me pareció incluso oir una psicofonía como la que decían flotaba en el Palacio de Linares (aquella de Raimunda, ¿la quieres escuchar?). Decía lastimeramente: "Please Norman, don´t go, don´t go away. Madrid needs you. Forget about those ass.... [esta palabra no la entendí bien] and think over your decision, please, please....".

viernes, 4 de abril de 2014

37



"Hay algo que puede parecer cruel decir ahora a los jóvenes, pero no es así, y es la cantidad de trabajo que podemos o debemos abarcar: un arquitecto que merezca la pena no puede construir mil edificios. Te cuento una anécdota: con ocasión de la inauguración del edificio de Zamora, que es el último grande que he terminado, me montan una comida los delegados con un compañero mío de curso, simpático, buena gente y buen arquitecto, y me dice que ha hecho dos mil obras. Cuando volví a Madrid ni siquiera fui a casa, pasé por el estudio, cogí una de mis monografías y conté cuántas obras tengo hechas. No proyectos, sino construidas. Son treinta y siete. Me dije: «Alberto, eres un desastre, solo treinta y siete obras no puede ser». Volví a casa un poco desanimado, pero antes de dormir siempre suelo leer un ratito, y ese día tenía una biografía de Shakespeare escrita por Bill Bryson, que es un gamberro. Y en una página, casualmente, dice que Shakespeare solo escribió treinta y siete obras de teatro. Dormí maravillosamente, claro". (Alberto Campo Baeza en una entrevista para Jot Down).

domingo, 30 de marzo de 2014

La escuela de papel



Se trata de una escuela temporal levantada en Chengdu (China) tras un terremoto. La estructura está hecha a base de cartón, seña de identidad de Shigeru Ban, el nuevo Pritzker (séptimo japonés en lograr el premio), quizá el arquitecto más preocupado por la dimensión social de la arquitectura y su función primordial de proteger, especialmente tras grandes desastres naturales. Ban ha creado con papel hasta una iglesia en Nueva Zelanda:




En Madrid recientemente construyó un pabellón de papel reciclado que fue ensamblado por estudiantes de arquitectura:


Uno de sus trabajos más espectaculares es este club de golf en Corea:


Aunque su obra más famosa (y quizá la de belleza más distraida) es esta sucursal del Pompidou en Metz (Francia) :


En su "Casa Desnuda" en Japón, las habitaciones, montadas sobre ruedas, pueden moverse libremente por el interior de la vivienda. Su dueño quería una casa donde los miembros de la familia no pudieran esconderse unos de otros:


Esta lujosa villa en Sri Lanka es una reseñable excepción en la carrera del japonés:



En fin, que tras perder los papeles con la burbuja, la arquitectura vuelve a premiar a arquitectos que trabajan por recuperar el papel esencial de la disciplina. Ban, que de pequeño quería ser carpintero, decidió dedicarse a la arquitectura cuando a la edad de 11 años su maestro propuso a la clase hacer un diseño de una casa. La de Shigeru fue elegida como la mejor. En los 90, tras la crisis humanitaria de Ruanda y el terremoto de Kobe, comenzó su concienciación con las víctimas de catástrofes creando la ONG VAN (Voluntary Architects´ Network) y desarrollando en la estela de Prouvé o Fuller una dimensión política de la arquitectura. Su novedoso uso del papel como material constructivo lo explica en clave oriental: "Aprendí que la duración de un edificio no tiene que ver con la fortaleza de los materiales con que está construido: el hormigón puede ser destruido por un terremoto, y el papel, sobrevivir a ese mismo terremoto". Su modestia y un discurso sencillo y directo ("mientras estudiaba arquitectura me daba cuenta de que no trabajábamos para la sociedad. Solo lo hacíamos para la gente privilegiada. Pensé que era una pena") le aleja del arquitecto estrella. Ban no va ni de iluminado revolucionario, ni de artista, ni de artesano, es un arquitecto social, ni más ni menos. Como ha dicho Tom Pritzker, presidente de la fundación Hyatt que otorga el premio, Ban ha hecho de nuestro mundo un lugar mejor.

Fotos de otros trabajos aquí. Te enlazo también a una entrevista.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Fotos




 

 



No te pierdas el photolog SamAlive (que acabo de descubrir en eg.com).

sábado, 22 de marzo de 2014

El reino de la posibilidad



"Lo normal, lo convencional en una escena amorosa, tras un primer beso, es que quienes lo protagonizan estén exultantes de felicidad o bien sigan besándose con entusiasmo o lascivia crecientes, según. Eso no ocurre en El hombre tranquilo. Wayne abraza a O´Hara y vuelve el rostro, no hacia la cámara pero sí hacia el frente. Y su mirada parece en primera instancia de tristeza, de lástima incluso. Claro está que no lo es. En seguida uno comprende el matiz: es seriedad, gravedad, acaso responsabilidad, como si estuviera diciendo "Ay, ahora estoy vinculado. Es lo que deseo, pero ha llegado y ya no hay vuelta a trás. Me quedaré junto a esta mujer, no la fallaré, la querré y la cuidaré. Le daré la mejor vida que pueda y a eso dedicaré mi existencia. No sólo a eso, pero eso estará por encima de todo lo demás. Y le seré incondicional". Ya en 1952 debía ser infrecuente ver una reacción así en la pantalla o en la realidad. (...) En la realidad no es más raro que hace sesenta años, yo creo, pero sí en la novela o el cine, sí en el mundo representado, como si en él sólo se admitiera estar de vuelta de todo. Raro es contemplar hoy en él a quien se siente vinculado o atrapado -en el mejor sentido de esta palabra- por su propia convicción, por su disposición a  no fallar, por la responsabilidad que no puede exigírsele pero que uno adquiere hacia otro por su cuenta y riesgo y su voluntad. Raro es quien se hace el propósito de ser incondicional y piensa, quizá como Wayne bajo esa tormenta:"Quiero tanto a esta persona que a partir de ahora prescindiré de lo que más apreciaba, el reino de la posibilidad"." (Javier Marías, El reino de la posibilidad en El País Semanal).

"Donde no hay nada, todo es posible
Donde hay arquitectura, nada (más) es posible".
(Rem Koolhaas, Imagining Nothingness en S,M,X,XL)

"Al final construimos porque creemos en el futuro: nada muestra más compromiso con el futuro que la arquitectura. Y construimos bien porque creemos en un futuro mejor, porque creemos que pocos regalos se pueden ofrecer a las generaciones venideras que sean mejores que las grandes obras de arquitectura, como símbolo de nuestras aspiraciones comunitarias y también como símbolo de nuestra fe no solo en el poder de la imaginación, sino en la capacidad de la sociedad para seguir creando". (Paul Goldberger, Por qué importa la arquitectura)

viernes, 14 de marzo de 2014

Ingenieros de almas



"En cuestión de gusto, los arquitectos se comportaban como benefactores culturales de los trabajadores. No tenía sentido consultarles directamente, puesto que, como Gropius había señalado, estaban todavía "intelectualmente subdesarrollados". Este era, en realidad, el gran atractivo del socialismo para los arquitectos de los años 20. El socialismo era la solución política, el gran "sí" a las, al parecer, escandalosas e imposibles aspiraciones del arquitecto mancomunado, que insistía en que el cliente mantuviera la boca cerrada. Bajo el socialismo, el cliente era el trabajador. Y este pobre diablo, ay, apenas acababa de levantarse del fango. El arquitecto, el artista y el intelectual le arreglarían la vida, mientras tanto. Por utilizar una expresión de Stalin, serían los ingenieros de su alma. Para sus bloques de vivienda berlinesas con destino a los empleados de la fábrica Siemens [en la foto], el ingeniero de almas Walter Gropius decidió que los trabajadores deberían economizar los techos altos y los anchos pasillos, así como todos los objetos y ornamentos anticuados. Los techos altos, los pasillos anchos y la "espaciosidad" de toda índole no eran más que grandilocuencia burguesa expresada en vanos en vez de en sólidos. Techos de dos metros y pico, y pasillos de un metro y algo de anchura bastaban para... volver a crear el mundo". (Tom Wolfe, Quién teme a la Bauhaus feroz, curiosa traducción del original From Bauhaus to Our House de la que es responsable el novelista Antonio-Prometeo Moya. La foto es del magnífico blog fotográfico Giara´s photolog).

viernes, 7 de marzo de 2014

Silencios sonoros


Hay silencios que resuenan más que las palabras. El de la foto es el edificio Reid de la escuela de Artes de Glasgow, firmado por Steven Holl y que tiene la peculiaridad de estar situado justo enfrente del Mack, el edificio principal de la escuela que Charlie Rennie Mackintosh concluyó en 1909 y que es para muchos la pieza arquitectónica más valiosa de toda Escocia. Lo de los silencios viene a cuento porque en un artículo de Oliver Wainwright para The Guardian, Holl señalaba que quería que su edificio fuera un "socio silencioso" del edificio de Mackintosh: "La sinfonía principal ya se está interpretando a un lado de la calle, así que el nuestro es un acompañamiento silencioso, la cesura al concierto del Mack". Pero Wainwright, con su habitual retranca, apostilla que el nuevo edificio es tan silencioso como "el estruendo de platillos entrechocando entre sí", y que su diseño "tiene la misma sutileza que un multicine de extrarradio". No es el único que lo pone a caldo. Para Rowan Moore, crítico también de The Guardian, el nuevo edificio es el "primo robótico" del antiguo. William J R Curtis dice de él que es "torpe en forma y proporción" y que "carece de delicadeza en los detalles". Como ves, los críticos británicos reparten estopa como nadie. A todas estas críticas Holl  responde que el problema es, de nuevo, que la gente no entiende de música y sus silencios, y añade, en un tono tan poligonero como su edificio, que "se comerán sus palabras cuando lo vean".

Esta suerte de glaciar que parece haber surgido de la nada como resultado de un movimiento tectónico (la metáfora es de Wainwright) es explicado por el arquitecto estadounidense como un juego de contrarios con respecto a su famoso vecino. Si el Mack posee unos "huesos finos y una piel gruesa", el Reid tiene una delicada piel y una potente estructura interna. Son como el yin y el yang, señala Holl, acostumbrado a trabajar en China. Pero donde realmente se rinde homenaje al edificio de Mackintosh es en el interior, donde se ha intentado replicar con un lenguaje moderno sus estrategias de captación de la luz. Tres potentes estructuras tubulares huecas que recorren verticalmente el edificio en su totalidad (bautizadas por el arquitecto como "vanos de luz") llevan el bien tan preciado en estas sombrías latitudes hasta lo más profundo del edificio. También transmiten el ruido, por cierto, como señala un estudiante.

 Otro de los rasgos que distinguen al Reid más íntimo es lo que han dado en llamar el "circuito de conexión", que, junto con la creación de espacios abiertos con pocas divisiones, permite a alumnos y profesores una mayor interactuación, una "abrasión creativa" de nuevo en palabras del arquitecto. Arrea. O sea, que bajo la gélida piel existe, en abrasivo oxímoron, un intercambio de tórridos rozamientos creativos que abrasan a los apasionados aprendices de artista. Quién lo iba a decir.

En fin, te dejo con  la ardua tarea de juzgar por tí mismo si esto es una obra digna de interés u otra ocurrencia de starchitect. Empieza echando un vistazo a estas fotos. Yo me quedo con el comentario que sobre el edificio hizo Zabalbeascoa en El País al señalar que Holl "ha corrido el riesgo de darle réplica a lo intocable".



viernes, 28 de febrero de 2014

Criaturas bárbaras (2)


Esta bárbara criatura es al parecer una espiral. Para más señas, una espiral policéntrica. Es de Daniel Libeskind, de profesión sus deconstrucciones, que la ha creado para el grupo español Cosentino (el que hace las encimeras para el programa de Arguiñano). Lo descubro en  Plataforma Arquitectura, donde puedes ver más fotos y una esforzada explicación de esta suerte de objet trouvé citando como fuente a la web de la empresa:“No se trata de una espiral tradicional con un centro y eje únicos, sino de una espiral contemporánea que abre una multiplicidad de direcciones en muchas trayectorias distintas. En definitiva, una espiral policéntrica que se proyecta con energía hasta un cénit dramático. La geometría del material externo de la pared, Dekton®, forma un patrón fractal contemporáneo relacionado con la Sección Áurea. El patrón está integrado en la estructura de la pared, e incorpora la lógica estructural de la escala de modulación y la proporción en una superficie infinitamente fascinante. Una especie de escalofrío recorrería la forma: una superposición de patrones que rompería la escala y disolvería la fuerza del ascenso, retorciendo los planos de las paredes. Es un mosaico matemático, una red móvil que discurre y se desintegra sin repetirse: un concepto absolutamente moderno de tabla, un “fráctil”. El objetivo es encontrar una semejanza que nunca se repite del todo, y para ello la superficie debe ser aperiódica. Encaja y converge en una lógica abierta, a medida que se extiende una red. El revestimiento de tablas debe crecer proyectando extrañas ramificaciones”. Seguro que ahora tienes ya claro el concepto. Navego a Cosentino, donde me hallo aún con más sorpresas: el mismísmo Libeskind ha asistido a la inauguración de la encimera hecha arte (homenaje involuntario a Duchamp y su famosa fuente), erigida en el exterior de la sede del grupo en Almería. Y lo que es más, en una de las fotos juraría que está nada menos que Luis Fernández-Galiano ¿quizá ejerciendo como verificador de que es Libeskind in the flesh el que está presente en la entrega? Por cierto, no es el primer trabajo del arquitecto que ganó el concurso para reconstruir la zona cero neoyorquina (proyecto muy modificado después) en nuestro país, en Mallorca diseñó una galería de arte para la artista norteamericana Barbara Weil, edificio del que Jonathan Glancey llegó a decir que tenía un cierto parecido con el Guggenheim de Wright. Acabo el párrafo con una sugerencia: recomendamos desde aquí a Calatrava que cubra el Palau de les Arts, despojado ya del traicionero trencadís, con el susodicho Dekton®, seguro que aguanta más.

Pero vuelvo a la espiral, y es que la descripción del artefacto del arquitecto estadounidense me ha dejado trastocadas las neuronas. No se trata de una espiral tradicional con un centro y eje únicos, sino de una espiral contemporánea que abre una multiplicidad de direcciones en muchas trayectorias distintas. En definitiva, una espiral policéntrica que se proyecta con energía hasta un cénit dramático...,  no te digo, si parece la definición de España. Y ya puestos, para que te ambientes, y en honor a Libeskind, gran aficionado a la música (y porque en nos va la mezcla de churras con merinas en desnortada espiral), te enlazo con un tema de Vangelis que se llama, mira tú por dónde, Spiral, un clásico de la música electrónica del álbum homónimo publicado en 1977, en la época más cósmica y vanguardista del compositor griego. Otro de los temas del álbum, Dervish D, toma su nombre de los derviches giróvagos turcos "que con sus giros representan la espiral del universo", según las notas del libreto. En la cubierta, una cita del Tao Te King: "Seguir significa ir lejos, ir lejos significa volver", el eterno retorno, o sea. Más aún que una tómbola, la vida es un tiovivo. Disfruta mientras gira.

viernes, 21 de febrero de 2014

Otro mundo es posible



"Vivimos en un mundo de fenómenos manifiestos. Sin embargo, desde el inicio de los tiempos, el hombre ha sentido intuitivamente la existencia de otro mundo: un mundo no manifiesto cuya presencia subraya —y hace soportable— el mundo que experimenta cada día. Los principales vehículos con los que exploramos y comunicamos nuestras nociones de ese mundo no manifiesto son la religión, la filosofía y las artes. A semejanza de éstas, también la arquitectura está generada por las creencias míticas y expresa la presencia de una realidad más profunda que el mundo manifiesto en el que existe". (Charles Correa, Un lugar a la sombra. Foto: instalación de Grafton Architects en la exposición Sensing Spaces que estará en la Royal Academy de Londres hasta el 6 de abril).

sábado, 15 de febrero de 2014

Drones sobre Madrid




Esta vez de verdad: pincha aquí. Es difícil reconocer nuestra ciudad vista así. Y ahora léete esta cita del artículo Lo que podemos pedir a las máquinas de Eduardo Prieto en El País de hoy (en Arquitectura Viva 158 ya había aparecido una versión reducida bajo el nombre de La calle como algoritmo):
"La ciudad es el problema; la técnica, la solución. Este eslogan podría resumir los programas urbanos que tanto en las metrópolis consolidadas de Occidente como en las bullentes megalópolis de Asia se sostienen en esa versión del panóptico moderno que son las llamadas ciudades inteligentes. (...) De ahí que las tesis tecnocráticas vuelvan a resultar atractivas, aunque su sex appeal mecanicista comparta en muchos aspectos el obsoleto credo de los determinismos, y resulte tan añejo como ya lo es nuestra modernidad. (...) Como ha puesto de manifiesto César Rendueles en un reciente y excitante libro, Sociofobia, tras ello no solo se oculta el interés económico, sino una suerte de inocencia fetichista ante la tecnología, entregada a la creencia —que la tozuda realidad no se cansa de refutar— de que las técnicas digitales son una fuente automática de transformaciones sociales, de procesos emancipadores ajenos a la gastada tradición de la democracia representativa. (...) El peligro es que la ciudad acabe entregada a los nuevos especialistas digitales, y que los necesarios papeles jugados por el reprochable político o el megalómano urbanista o arquitecto acaben devaluándose conforme se socava paralelamente el quehacer deliberativo de los ciudadanos anónimos en cuanto constructores materiales de la vida urbana.(...) De este modo, lejos ya del modelo agresivo del ojo que todo lo ve —el Panopticon de Bentham o el Big Brother orwelliano—, la tecnocracia es hoy reclamada por la propia comunidad digital; no se impone con violencia desde fuera, sino que se exige desde dentro, en una suerte de variante líquida, pero autoimpuesta de demagogia. (...) Y es que este ciberfetichismo de algoritmos y concertinas no resolverá nuestros problemas económicos y sociales, ni tampoco los urbanos, pues en los territorios y las ciudades no hay más inteligencia que la de aquellos que las habitan. La conclusión fue anticipada hace más de 50 años por el arquitecto y tecnólogo norteamericano Lewis Mumford: no debemos pedirles a las máquinas más de lo que realmente pueden darnos".

viernes, 7 de febrero de 2014

El pájaro que se tragó su propia jaula





Nada más típico en Navidad que los anuncios de colonia. Algunos son para olvidar, pero otros resultan pequeñas obras de arte, especialmente si como en este reciente spot se elige un marco arquitectónico tan singular como la Casa Malaparte diseñada en 1938 por el escritor italiano Curzio Malaparte (1898-1957) partiendo de unos planos de Adalberto Libera, uno de los más conocidos representantes del movimiento moderno italiano. Casualmente a poco de ver el anuncio navideño me topé en la Biblioteca Eugenio Trías (ex Casa de Fieras) con el magnífico libro Malaparte, a house like me del arquitecto Michael McDonough (con prólogo de Tom Wolfe), que incluye comentarios sobre la casa de una variada troupe del mundo de la cultura y la arquitectura, libro que recomendamos por su interesante contenido y su cuidado diseño gráfico. La "casa come me" ("casa como yo") que Malaparte quiso fuera reflejo de su personalidad ("nunca tuve que ponerme tan al descubierto como cuando me puse a hacer esta casa") resalta por su color rojo sobre la Punta Massullo, en un entorno de sobrecogedora belleza en la isla de Capri, que él mismo describe como "la zona más salvaje, solitaria y dramática orientada al sur y al este, un lugar donde la isla pasa de humana a feroz, donde la naturaleza se expresa con una fuerza incomparable y cruel, un promontorio de líneas extraordinariamente puras que se arroja al mar como una garra hecha de roca".


La casa como decíamos sigue patrones típicos del movimiento moderno que la Italia fascista de la época adoptó, como la forma rectangular, los grandes ventanales o el techo horizontal. Sin embargo Malaparte, trabajando con un contratista de la zona, introdujo marcados cambios que la alejan de dicho movimiento.  Las escaleras de acceso al tejado, por ejemplo, en forma de triángulo invertido, están probablemente inspiradas en las escaleras de la iglesia de Lipari, isla en la que Malaparte fue exiliado por sus ataques a Hitler y Mussolini en sus escritos (a pesar de que abrazó el fascismo en un primer momento) y de la que pudo salir al año de iniciarse la condena (la reclusión era para cinco), gracias a la intercesión de su amigo Galeazzo Ciano, yerno de Mussolini y ministro de exteriores en su gobierno (dos años atrás hablábamos de él y de su paso por el balneario de Corconte). La escalinata, que también puede recordar a un teatro griego, sirve según señala Gloria Saravia en su estudio Los dos mundos en Casa Malaparte de una suerte de recorrido iniciático que culmina en el solarium, "el lugar del ritual". Sobre dicha superficie, que ofrece vistas espectaculares sobre el Mar Tirreno, Malaparte levanta otro elemento singular, una especie de pantalla cortaviento de formas dalinianas que McDonough compara a una vela, una interrogación o una hoz comunista (Malaparte, en uno de sus habituales bandazos ideológicos, se hizo maoísta en los 50 y aún le daría tiempo, ya en su lecho de muerte, de convertirse al catolicismo). El autor y arquitecto estadounidense recalca el componente surrealista de la casa: "La casa Malaparte es principalmente un objeto surrealista, un híbrido entre arquitectura y poema, encarnando al mismo tiempo las características de un edificio profundamente inteligente e icónico y un trabajo literario dotado de múltiples capas. Como en un poema, sus matizadas implicaciones son tan importantes como lo que aparece manifiesto en la cosa misma. La Casa Malaparte exhibe lo que André Breton, el fundador del surrealismo describió como la "belleza convulsa" del arte. Combinando imágenes y símbolos, la Casa Malaparte ofrece colindancias que son perturbadoramente incompatibles, evocando un ensueño o encarnando el poder evocador de, como Breton describió la quintaesencia del surrealismo, "una potente locomotora abandonada durante años a la locura de un bosque virgen"."

Los sucesivos encontronazos de Malaparte con el fascismo acabaron en continuas reclusiones en la cárcel y es que cuando fue enviado como reportero de guerra al terrible frente de Leningrado, en el que por cierto coincidió con el escritor y embajador español en Finlandia, el no menos contradictorio Agustín de Foxá (al que el italiano hizo aparecer en su novela Kaputt de 1944), lejos de enviar las típicas crónicas alabando al ejército nazi se empeñaba en resaltar las cualidades del disciplinado soldado ruso. Sus repetidas estancias a la sombra forjaron su carácter e influyeron en la elección del aislado emplazamiento de su casa, como relata en su libro La Piel (1949): “Hoy más que nunca  siento que la celda N. 461 del 4º Braccio de Regina Coeli se ha quedado dentro de mí, se ha transformado secretamente en la forma de mi espíritu. Hoy más que nunca me siento ‘como un pájaro que se ha tragado su propia jaula’. Llevo la celda conmigo, dentro de mí, como una mujer embarazada lleva a su hijo en el vientre. […] Hoy vivo en una isla, en una casa triste, dura y severa sobre el mar: una casa que es el fantasma, la imagen secreta de la prisión. La imagen de mi nostalgia”. Sorprende que parezca sentir nostalgia por la cárcel. Quizá en ella, lejos de las atrocidades que presuntos seres humanos estaban perpetrando en la guerra (puede encontrarse una macabra colección de ellas en sus libros), se sintiera paradójicamente seguro y aliviado.

Párrafo aparte merece la película Le Mépris (1963) de Jean-Luc Godard, en la que la Casa Malaparte toma cuerpo como escenario en el que una despechada Brigitte Bardot se mueve en un  triángulo amoroso de trágico final mientras se representa el juego del cine dentro del cine con Fritz Lang (interpretándose a sí mismo) rodando una hollywoodiense versión de La Odisea. Está basada en un relato de Alberto Moravia, uno de los numerosos escritores y artistas que solían aparecer en la revista Prospettive, editada por Malaparte de 1938 a 1952 y entre los que se encontraban también Picasso, García Lorca, Alberti, Machado, Eliot, de Chirico, Hesse, Heidegger, Joyce, Pound, Eluard, Breton..... Solo por escuchar el "tema de Camille" de Georges Delerue merecería la pena ver esta película en la que Arata Isozaki, reconvertido en crítico cinematográfico para el libro de McDonough, ve una metáfora trágica del mito del rapto de Europa.

Empezamos con un anuncio y acabamos con otro: 


Aún una última cita, también en Malaparte, a house like me, ésta de Giancarlo Broggi, arquitecto que restauró la casa en los 90: "Cuando veo la casa ahora, incluso tras su restauración, estoy tentado de hacer de poeta: Aquí, en Punta Massullo, el estrecho sendero desciende de la montaña abajo hacia la casa, directamente a la brillante escalera, como un cordón umbilical que una a la Madre Tierra con su propio vástago. Aquí está la criatura que anhela liberarse a sí misma de su materialidad, saltar sobre el infinito que se abre hacia el exterior, inmenso, desde la terraza sobre el tejado hacia el cielo y el mar".




viernes, 31 de enero de 2014

La máquina que humaniza


"La arquitectura es una de las respuestas a la expulsión injustificable del paraíso: la obra con la que los seres humanos combatieron su desnudez alegórica, el medio que emplearon para adecuar una naturaleza hostil y desapacible, a todas luces insuficiente para satisfacer sus necesidades y para saciar sus deseos. La arquitectura es el mejor artificio para someter al enemigo, la mejor herramienta para domesticar y humanizar el mundo. La arquitectura es un sistema de transformación de la realidad: la máquina de la mutación de la idea en objeto y viceversa". (Jose Joaquín Parra Bañón, Bárbara arquitectura bárbara, virgen y mártir. Fotografía de la Casa Cuatro Estaciones de Churtichaga+Quadra-Salcedo).

viernes, 24 de enero de 2014

Cómo hemos cambiado


Este inmueble de la madrileña calle de Máiquez está justo enfrente de la que fue durante más de siete décadas la casa en la que vivieron mis abuelos. Desocupada (y okupada) durante bastante tiempo, siempre pensé que esta casa sin especial interés sería víctima de la piqueta tarde o temprano y en su solar, como ha pasado con la mayoría de las casas de esta calle, se levantaría otro anodino bloque de pisos. Pues bien, para mi sorpresa me encuentro con que la casa ha sido totalmente vaciada, pero su sobria fachada, memoria de cómo era este barrio hace 70 años, va a ser al parecer respetada. Algo está cambiando al fin entre los arquitectos y, lo que es más importante, entre los clientes. Frente a la arquitectura bárbara, bélica y agresiva de la cita de J.J. Parra Bañón que subíamos en la anterior entrada, tan representativa de nuestra prodigiosa arquitecura reciente, se impone una arquitetura quirúrgica y curativa, como señala Anatxu Zabalbeascoa en un reciente artículo, que respeta y sanea. Esta saludable sensibilidad hacia una fachada de humilde ladrillo, el esperanto de la construcción como lo acaba de definir Fernández-Galiano en el último número de Arquitectura Viva precisamente dedicado a este material, es sin duda una buena noticia.

viernes, 17 de enero de 2014

Criaturas bárbaras



"La arquitectura no es, no puede ser, natural de ningún lugar: siempre, incluida la cabaña y el iglú, es un objeto extranjero, una criatura bárbara. La cueva no se transformó en caverna (la naturaleza no se convirtió en arquitectura) hasta que alguien no llevó el fuego hasta ella y le impuso una puerta. La arquitectura es manipulación, metamorfosis, transformación, desplazamiento, transporte. Es insatisfacción, insuficiencia, inadecuación, transgresión, transfiguración. (...) Un surco excavado en la arena determinando una frontera, una línea dibujada en el suelo delimitando un área de juego, una alfombra tendida en la arena definiendo una superficie, y muchas otras de las arquitecturas más sutiles y esquivas, evidencian suficientemente esta extrañeza intrínseca a la arquitectura, propia de su estrategia bélica.
(...) La arquitectura es bárbara, además de por artificial y foránea, por ser violenta e invasora, por colonizadora y depredadora, por transformadora y agresiva: por intervenir siempre destruyendo un estadio previo, aunque en esta inevitable voluntad de destrucción haya latente una intención positiva, un cierto deseo de mejora. Y es bárbara, además de por estas razones de la decadencia latina, por aquella otra razón griega que aludía al uso del lenguaje para poner de manifiesto la diferencia: por la necesidad de hacerse de notar, de llamar la atención, de distinguirse alzando la voz; por su tendencia a no pasar desapercibida, a reclamar gesticulando su lugar en el mundo". (Jose Joaquín Parra Bañón, Bárbara arquitectura bárbara, virgen y mártir).

sábado, 11 de enero de 2014

Como una ola (y 3)



Hoy toca terminar con la fábula bárbara de Rem, Madridona, las cosas del querer, los universos paralelos, la pesadilla olímpica, el papel de la alta arquitectura y no sé cuántas cosas más. Te veo algo perdido, así que te remito vía enlace al capítulo anterior a ver si te aclaras.

Estamos a punto de celebrar la ceremonia de elección de sede olímpica. Como veíamos Madridona lleva un lustro preparándose con feroz determinación. Todo indica que esta vez nos vamos a llevar el gato (nunca mejor dicho) al agua: los contendientes como recordarás son débiles: Skala (pequeño puerto de la isla griega de Patmos) y Barakaldo. Aunque es obvio te doy las cifras, Barakaldo tiene construídas el 7% de las instalaciones necesarias para los Juegos, Skala  el 0,0003%, y Madridona el 187%. Vamos sobrados. El COI, en un guiño descarado, ha elegido a la propia Madridona como la ciudad donde se celebre la ceremonia de elección. Se va a hacer en el Palacio de Congresos, que en dicha realidad no es el fatigado paralelepípedo con mural de Miró que aquí tenemos al lado del Bernabéu sino la Casa da Musica de Oporto del propio Koolhaas. Es como si dicho paralelepípedo, aburrido de su vida, hubiera decidido explotar y desarrollarse en las más variopintas direcciones, en una suerte de brutal crisálida de hormigón. Para mí que debe ser un peñazo ser un paralelepípedo.

Y por fin llega la gala. El ayuntamiento no ha escatimado en medios. La delegación que la ciudad ha mandado a la ceremonia asciende a 398 entusiastas compromisarios, frente a la exigua delegación enviada por Barakaldo (un concejal y su señora esposa). Por su parte Skala no ha encontrado a nadie que quiera venir. Pero Madridona no se confía. Son catorce convocatorias perdiendo en el primer corte, y eso marca. Se ha contratado a Ridley Scott para que haga un video de presentación de la ciudad. Para la banda sonora se ha elegido a Vangelis, el mago de los sintetizadores, experto en música olímpica. Rem en persona se encarga de la elección del tema. El autor de Carros de Fuego ha mandado cinco variantes de sus típicos himnos hipnóticos que harían levitar a un hipopótamo pero el holandés no queda satisfecho. Harto, el compositor le manda un anthem ciclotímico e histérico que de inmediato encandila a Rem. El tema acompaña en intenso maridaje a las explosivas imágenes de Scott que reflejan con su habitual brío los portentosos cambios acometidos en Madridona. Para los discursos los mejores expertos del orbe han preparado con esmero a los speakers en las más avanzadas técnicas de body language y retórica clásica, y coaches de presupuesto astronómico les han ayudado a pronunciar un catalán e inglés impolutos. Embutidos en elegantes trajes de Armani y estilismo de Boris Izaguirre, todos apelan al nuevo espíritu de la urbe, cuyo nuevo lema ya no es el obsoleto De Madrid al cielo sino De Madridona al infinito y más allá. Los representantes del COI alucinan pepinillos, que se decía en tiempos, y no es para menos. El momento de la película que más pasmo genera fue aquel en el que, utilizando el timelapse se narraba el desmantelamiento de la plaza de toros de Las Ventas y la construcción en su lugar de una torre de 400 metros diseñada por OMA partiendo de esta escultura de Miquel Navarro. Rem es un fan del artista valenciano desde que leyó esta cita suya: "Para mí, la ciudad es un cuerpo humano en sí misma que tiene similitudes con la máquina: arterias, conductos, emoción laberíntica, fluidos, movimiento, colapsos, orden y caos... Es la síntesis de la totalidad". Lo de la emoción laberíntica le llega tanto que se lo hace tatuar en un pectoral. Por cierto que no es el único artista/arquitecto español que subyuga a Rem, en una visita al gimnasio del Colegio Maravillas, obra cimera de Alejandro de la Sota, queda tan prendado por la viga habitable del gallego que, en un despeine, decide cambiar el suelo de la cercha invertida que aloja las aulas sobre el gimnasio y ponerlo de vidrio para que el prodigio arquitectónico sea más legible. Los alumnos de las aulas colgantes están encantados con la idea ya que cuando se aburren pueden contemplar los partidos abajo en el gimnasio e interactuar con sus compañeros. Del mismo modo el edificio IBM de Fisac tiene obnubilado al holandés. A fin de dotarle de una mayor identidad decide encargar al mismísimo Bansky hacer un graffiti a tamaño gigante sobre su ciega fachada, el artista callejero planta este mismo.  Pero nos está esperando la ceremonia olímpica, nuestro épico relato debe continuar. Lo habíamos dejado en el punto en el que la delegación madridonista palpaba con enjundia el triunfo.

Primera votación. Los compromisarios aguantan la respiración, hay nervios contenidos y mucha presión acumulada pugnando por explotar en paroxística catarsis. Skala queda fuera. Los madridonistas gritan alborozados, se abrazan sin pudor, lloran en agónica alegría, se hacen selfies compulsivamente, lanzan sus iPads al cielo.Y entonces llega el segundo corte. El presidente del COI, un señor vetusto de edad provecta, abre el sobre, lo mira y pone cara de pánico, como si acabara de ver a Raphael en el anuncio de este año de la Lotería Nacional (que da más miedo que Jack Nicholson en El resplandor). Tembloroso, envuelto en sudores fríos y con un hilillo de voz apenas audible da el nombre de la vencedora: es Barakaldo.

Se produce un inmenso silencio. Los 398 compromisarios madridonistas no reaccionan, parecen lobotomizados, catatónicos. El ajado presidente del COI se aleja del atril moviéndose muy lentamente, como acorralado por una cobra. Y entonces llega la explosión de emociones al grito desgarrado de ¿Per què?, ¿Per què? (recordemos que el catalán es el idioma oficial de Madridona). Unos se rasgan las vestiduras en actitud bíblica, otros se mesan cabellos y barbas, alguno se come su iPad con funda y todo, los desfibriladores no dan abasto. ¿Recuerdas los zapatos que Zaha diseñó como para el Carnaval de Cádiz? Hete aquí que la concejala de orden público los llevaba puestos para la ocasión y, fuera de sí, se los quita y los lanza contra el renqueante presidente del COI. Ambos aciertan. Muchos delegados increpan a la alcaldesa. Rodeada por una masa febril y caníbal, señala con el dedo a la zona VIP del auditorio. "Él es el culpable, él", aúlla desaforadamente (hablando ya en castellano). Obviamente, señala a Rem. Es lo que se conoce como la dinámica del chivo expiatorio.

En ese tenso instante Rem tiene un déjà vu.  De hecho es un recuerdo de su otro yo en nuestra realidad. De cuando, allá por 1990, participó en el concurso para reformar la Postdamer Platz berlinesa. Debió gustar poco lo que hizo, pues como él mismo reconoció en una entrevista con Obrist se produjo un serio debate en el mismísimo Parlamento de Berlín para denegarle el derecho de entrada a la ciudad. Volviendo en sí, en mitad del explosivo fragor piensa en subir a la tribuna y explicar su teoría de la arquitectura de la Tabula rasa, la metrópolis Potemkin y la experiencia urbana de Singapur, pero deviene palmario que no es el momento oportuno cuando un smartphone le pasa rozando el tabique nasal. Protegido por su guardia de corps (catorce hinchas del Frente Atlético), sale por una puerta trasera del auditorio. Fuera, es el apocalipsis. Miles de ciudadanos, congregados para celebrar el más que seguro éxito de Madridona, se revuelven enfurecidos ante el enésimo fracaso de la candidatura.  Es como una bizarra mezcla entre Bienvenido Mr Marshall de Berlanga y La noche de los muertos vivientes de George A. Romero (júntese a todo ello una ciclogénesis explosiva con potente aparato eléctrico que en esos momentos descarga en la ciudad). Rem es ipso facto reconocido por la turba. Afortunadamente para él una nutrida representación de políticos de la Confederação Ibérica (una variopinta amalgama de Portugal, España, Catalunya, Euskadi, Andorra y el Cantón de Cartagena con capital en Oporto) salen también a borbotones del auditorio huyendo de la quema, lo cual sirve de distracción. Sus guardaespaldas le abren paso a duras penas y por los pelos consigue llegar a su coche, un Citroën Cactus como el de la foto de arriba (seguro que a Le Corbusier, tan citroënista, le habría encantado), solo que en lugar de ser blanco lleva los colores de la bandera que el holandés diseñó para la UE, vamos, que se le ve de lejos. Koolhaas enfila a todo trapo la Catalana, nuevo nombre de la Castellana, reconvertida en una autopista urbana de 8 carriles por dirección donde las élites extractivas, tras salir de Eurovegas (que allá sí ha cuajado), hacen carreras con sus bólidos premium (tranquilo, la velocidad está limitada a 250 millas por hora). Un Range Rover Evoque de la policía municipal (ya sabes que el dinero no es problema para Madridona, los concejales van en limusinas Hummer) y un drone se lanzan a su caza y captura. El drone trata de interceptar los sistemas electrónicos del Cactus, pero como apenas tiene (el Citroën es un back to basics), acaba interfiriendo los del Evoque que le persigue muy de cerca. Bloquea los frenos y la dirección y fija el regulador de velocidad en 160 km/h. Sin que su desesperado conductor pueda hacer nada por evitarlo el coche policial se come la columna-obelisco de Calatrava, que tras el brutal impacto se desploma lentamente emitiendo un escalofriante crujido metálico. Menos mal que los airbags sí han funcionado. Koolhaas echa un último vistazo a las tres torres (sí, en nuestra realidad son cuatro, pero aduciendo que el número tres tiene connotaciones mágicas se cepilló por sorteo una; le tocó a la de Foster, sede en esa realidad de un opaco banco de nombre Bánkster) y no deja de pisarle a fondo hasta llegar a Rotterdam.




Han pasado varios meses desde la catarsis colectiva. Madridona, tras la explosión, vuelve a ser Madrid. La ciudad sufre una resaca prometeica (el símil es del propio Koolhaas) tras el largo periodo de frivolidad nietzscheana (este también). Para remediar el sindiós el consistorio ha nombrado a un architectus architectorum, quien ha formado equipo junto a Moneo y Foster. "En un oxímoron sin precedentes", dijo en un discurso ya histórico, "quisimos dejar de ser kitsch y nos convertimos en ersatz. Madridona sufre una metástasis de iconos. Debemos contruir un nuevo paradigma, volver a los orígenes mediante una arquitectura que renuncie a la subversión y la provocación y ofrezca simplemente recintos de orden que aporten refugio y bienestar". Así sea.


¿Y qué fue de Koolhaas? Recluido en su refugio de las islas Lofoten (algo así como la casa del protagonista de El escritor de Polanski, que bien podría ser de John Pawson aunque en realidad solo era un decorado), ha abandonado la práctica de la arquitectura. Observa todos los días el fenómeno del maelström, típico de esas islas y escribe un ensayo sobre su experiencia madrileña de nombre Derrida dreams Madrid que parte de la conocida premisa del filósofo francés según la cual la arquitectura está obligada a "generar acontecimientos". Ha intentado con denuedo quemarse a lo bonzo pero no hay manera, no prende: es incombustible. Hoy le vemos escuchando Como una ola, cuya letra chapurrea, abatido, con un español patético. Toma de la librería un volumen de S,M,X,XL y lo abre al azar. En la página 969 lee: "La única relación lícita que los arquitectos pueden tener con el tema del caos es ocupar su legítimo lugar en el ejército de aquellos que se dedicaron a resistirse a él y fracasaron". Explotan su emociones contenidas. Un grueso goterón se desliza por su enjuta mejilla.

Suena el teléfono. Al otro lado, alguien de OMA le informa de que han llamado del ayuntamiento de Zaragoza. Quieren una intervención en el Pilar, urge que se presente allí cuanto antes. Precisamente por esas fechas actúa en la capital maña un icono oxigenado precursor del bunga-bunga.

Fin

viernes, 3 de enero de 2014

Teoría y práctica





"Lo que me interesa son los proyectos que anticipan nuevos desarrollos para los que apenas se tiene un nombre y que explotan el potencial de un lugar específico, la cultura que prevalece allí y las tensiones y conflictos resultantes. Busco propuestas que van más allá de cualquier noción pasiva que consista en conformarse con dar forma material a una idea, propuestas que, a base de atrapar todas las facetas simultáneamente, se nieguen a imponer límites a la realidad. La idea por tanto es siempre evitar imágenes estáticas y un desarrollo lineal en el tiempo. Con cada diseño necesitas hacer un intento serio de capturar un momento concreto de una imagen fugaz en todos sus aspectos". (Álvaro Siza, citado en The Invisible in Architecture de Ole Bouman y Roemer van Toorn. Fotos del Rectorado de la Universidad de Alicante. No dudamos del maestro, pero entonces ¿por qué todas sus arquitecturas se parecen tanto...?).


miércoles, 25 de diciembre de 2013

Más archristmas



Este christma es aportación original de . No sé si titularlo "Los abetos de Beatriz" o "2014, the only way is up". Tú mismo.


viernes, 20 de diciembre de 2013

domingo, 15 de diciembre de 2013

Caníbales vegetarianos



Anatxu Zabalbeascoa dedica un reciente artículo en El País al futuro Museo de Arte, Arquitectura y Diseño que se construirá en el Paseo de las Artes madrileño. Al parecer no se sabe muy bien que mostrará porque los arquitectos no han participado en el proyecto en absoluto, de hecho hay en marcha la creación de otro museo de arquitectura, ese sí, oficial, con distintas sedes (la de Madrid se alojará en el Matadero). Su arquitecto es el argentino Emilio Ambasz que no me sonaba de nada hasta que me he puesto a guglearle y me he topado con la  famosilla Casa del Retiro Espiritual, una ¿casa? en el campo andaluz tan bella y fotogénica como inútil y peligrosa (ay esa escalera sin pasamanos...). Volviendo a Madrid el argentino pretende levantar un edificio con fachadas vegetales, recurso repetitivo si tenemos en cuenta que el cercano Caixafórum (unos números más allá en la misma acera) ya incorpora un jardín vertical de Patrick Blanc. Zabalbeascoa presenta algunos pros (aportados únicamente por el ayuntamiento, defensor a ultranza del proyecto) y muchos contras (expresados por una nutrida representación de arquitectos y críticos).  Destacan por enjundiosos los comentarios de Miguel Ángel Díaz Camacho, presidente de ASA (Asociación Arquitectura y Sostenibilidad, que incluye más de 400 socios entre los que se incluyen un buen número de Colegios oficiales de arquitectos): “Pensar que la demolición de un edificio histórico y la construcción de uno nuevo de superficie similar es una operación respetuosa con el medioambiente, por el mero hecho de presentar dos fachadas vegetales, supone un error conceptual tan grave como agarrarse de las orejas para no caerse”, explica gráficamente. Díaz Camacho considera “el urbanismo a la carta del ayuntamiento y su apuesta por el icono, la piqueta y el pelotazo” una suerte de “canibalismo urbano”."

Para que veas que todo depende del color del cristal con el que se mire, no hace mucho, también en El País, se publicaba un artículo mucho más laudatorio hacia el edificio (compárese su titular, Ambasz celebra la arquitectura con un nuevo museo frente al Prado con el de Zabalbeascoa, Un intruso en el paseo de las Artes). Para su autor, Bruno García Gallo, el edificio que habrá que demoler es tan solo un "edificio cadáver" sin interés, y recoge algunas perlas del arquitecto: "[el museo] honrará aquellas obras y objetos que mueven el corazón, no aquellas que son sólo sostenibles y prácticas" (?) y hablando sobre su interior, señala que carecerá de luz natural "como debe ser en un museo" (?!). García Gallo acaba su artículo con un entregadísimo "Gracias, maestro".

Si puedo opinar (como aficionado) diría que me sorprende la defensa (algo panfletaria) que hace Díaz Camacho de un edificio ¿histórico? tan rematadamente feo como el que ocupa ahora el solar donde se ubicaría el museo (ahí estoy con el segundo artículo, lo veo con frecuencia, y la verdad, no consigo verle la gracia), pero es cierto que aún me sorprende más que en un lugar tan sensible se vaya a poner un edificio elegido a dedo porque vaya a salirnos gratis, cuando resulta que Ambasz ha prometido poner 4,5 millones de su bolsillo (que podrían llegar a 10) para construirlo, cantidad que parece bastante ridícula teniendo en cuenta que el Caixafórum costó 60. O sea, que al final el ayuntamiento acabará teniendo que rascarse su ajado bolsillo. Y lo que es peor, ya deberíamos haber aprendido que construir un edificio de estas características sin saber muy bien cómo llenarlo es gestar un zombie arquitectónico, por muy exquisito que supuestamente sea. Así que igual acabamos simplemente cambiando un cadáver por otro.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Arquitectura eres tú



“La arquitectura es creada, ‘inventada de nuevo’, por cada hombre que anda en ella, que recorre el espacio , subiendo una escalera o descansando sobre una balaustrada, levantando la cabeza para mirar, abrir, cerrar una puerta, sentarse o levantarse y tomar un contacto intimo y al mismo tiempo crear ‘formas’ en el espacio; el ritual primigenio del cual nació la danza, primera expresión de lo que será el arte dramático." (Lina Bo Bardi. Fotografía del centro cultural y de ocio SESC Pompéia en São Paulo).

domingo, 1 de diciembre de 2013

Abandonad toda esperanza



Rem Koolhaas acaba de estrenar su última obra, un brutal rascacielos (De Rotterdam)  de 160 metros de alto y nada menos que 100 de largo (como un campo de fútbol) en su ciudad natal, Rotterdam. Es el edificio más grande de Holanda. Su fijación por Manhattan, presente desde su ensayo Delirious New York, puede verse en la forma y piel del edificio, que pueden recordar -en palabras de Oliver Wainwright- a las Torres Gemelas devueltas torpemente a la vida por un doctor Frankenstein metido a arquitecto. Ciertamente el edificio, que juega al despiste en sus formas, parecería que de un momento a otro se va a derrumbar pues los bloques superiores apenas parecen sostenerse sobre los inferiores formando vertiginosos huecos y voladizos. Como señala el crítico de The Guardian, esos cortes entre los inmensos bloques ya estaban presentes en un proyecto que Koolhaas hizo para la ciudad hace más de 30 años y que según el arquitecto producirían al pasar frente a ellos "flashes estroboscópicos de la ciudad" y un "movimiento acordeón" que daría a la composición un "dinamismo infinito". Esta "ciudad vertical", lema del proyecto, ha costado 375 millones de euros y alojará viviendas (de entre 190.000 y 650.000 euros), oficinas, zonas comerciales y un hotel NH y forma parte de la urbanización de un antiguo muelle (ya hemos hablado aquí del proyecto) que incorpora torres de Piano (la que puedes ver a la izquierda, como apoyada en un bastón), Siza o Foster (al fondo a la derecha). La torre ya ha sido por supuesto criticada: según Wouter Vanstiphout, incendiario profesor de diseño en la universidad de Delft, "el edificio es un monumento cínico y brutal a los delirios de grandeza de la ciudad". En su twitter publica una foto del vestíbulo del edificio con el pie "¡Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza!" cita de la Divina Comedia de Dante. Es el aviso que según el poema figura a la entrada del infierno...



(El País también dedica al edificio un interesante artículo, lo tienes aquí. Más fotos aquí). Y hablando de Nueva York...


pues nos vamos al Manhattan de verdad. Te presento la torre One World Trade Center que SOM  acaba de terminar en la Gran Manzana en la conocida como "zona cero". Alcanza los 541 metros (o 1.776 pies, número que se corresponde con el año de la independencia americana) y su diseño ha causado, como el edificio de Koolhaas, polémica, solo que justamente por lo contrario. Resulta que Bansky (el grafitero más famoso del mundo, Pérez-Reverte se ha basado en él para crear el protagonista de su última novela, El francotirador paciente) ha dedicado una falsa portada al edificio en un New York Times de pega llamándolo "eyesore" (pegote) y "shyscraper" (un juego de palabras con la palabra skyscraper que vendría a significar algo así como el rascacielos tímido), atacando su absoluta falta de fuerza y personalidad: "Parece como si nunca hubiera querido que lo construyeran, recuerda a un chaval muy alto en una fiesta que gira torpemente los hombros para no destacar en la multitud. Es la primera vez que veo un rascacielos tímido". Y el grafitero es aún más duro cuando señala que el nuevo edificio es una traición a todos aquellos que perdieron sus vidas el 11 de septiembre porque "proclama con absoluta claridad que los terroristas ganaron (...). Nadie viene a Nueva York a darse un baño de sentido común y buenos modales, estamos aquí por el espíritu y la audiacia, de los que el One World Trade carece".




Arquitectos, abandonad toda esperanza. Si hacéis un edificio con fuerte personalidad os atacarán por prepotencia, si hacéis uno que intente pasar desapercibido, os dirán que vaya falta de gancho. Así que haced lo que os dé la real gana.