sábado, 19 de noviembre de 2016

La parábola del paraboloide

Un paraboloide hiperbólico en todo su esplendor
El próximo 24 abre en Londres el nuevo Museo del Diseño que dirige Deyan Sudjic. La antigua sede (que se había construido como almacén de plátanos, las vueltas que da la vida) fue vendida a Zaha Hadid y para la nueva se ha buscado un edificio singular en pleno corazón de la ciudad del Támesis (Kensington), el Commonwealth Institute, un edificio protegido levantado allá por los swinging 60´s que vivía de sus recuerdos imperiales (se cerró al público hace más de una década) hasta que fue resucitado para su nueva y mucho más cool misión nada menos que por OMA en su exterior (se ha restaurado la fachada aunque se ha mantenido el original techo de cobre en forma de paraboloide hiperbólico al que al fin le han solucionado las pertinaces goteras que arrastraba desde su construcción, el paraboloide es lo que tiene, máxime si es hiperbólico) y por John Pawson, el autor de Minimum, quien se encargó de remozar su interior. OMA también ha contribuido con el diseño urbanístico de los alrededores, donde ha añadido tres bloques de pisos de lujo (a 23 milloncejos de euros la pieza: con cuatro de ellos se financiaría el coste total de la remodelación del museo) caracterizados por unas formas rectilíneas que buscan el contraste con el ondulante tejado del ninot indultat según cuenta Reinier de Graaf, el arquitecto al cargo del proyecto (también responsable por cierto del fallido Timmerhuis de Rotterdam con el que comparte esa misma cualidad).

Los extremos se tocan en Kensington
Llaman la atención no pocas cosas de este curiosísimo ménage à trois entre arquitectos y proyectos tan dispares. Para empezar (lo dice Rowan Moore, que conste) no se entiende que al arquitecto minimalista por antonomasia se le encargue la remodelación interior de un edificio que casa poco con su ideario arquitectónico. Imaginamos a Pawson (el asceta de las formas, el arquitecto que por no quebrar el ethos minimalista de su casa en Notting Hill se niega a poner ninguna pegatina precautoria sobre el casi imperceptible cristal que separa la cocina del jardín que evite, como al parecer ya ha pasado, que alguno de sus invitados se deje los piños contra el vidrio), sufriendo vértigos al contemplar el paraboloide de marras. ¿No hubiera sido más apropiado que fuera OMA, mucho más ducho en arquitecturas parlantes el estudio que acabara lo que empezó en el exterior (y que a su vez Pawson diseñara los bloques de viviendas)? El resultado, según el crítico de The Guardian, es una desconexión entre el interior y el exterior, como si Pawson hubiera querido minimizar las extravagancias del añejo edificio a base de cantidades industriales de roble con los que ha forrado el museo y líneas rectas perfectamente simétricas (aunque es cierto que se da protagonismo al techo y sus portentosas formas en el atrio). Moore también se cuestiona si la sobria y elegante madera del interior casará bien con un museo que tendrá que plantear exposiciones rompedoras por su propia razón de ser o expondrá objetos como una Vespa o un kaláshnikov.

De Chirico en Londres
Por fuera la combinación de edificios no deja de resultar también algo chirriante. Las fotos me recuerdan a los cuadros de Giorgio de Chirico, con ese ambiente gélido entre absurdo y surreal. ¿Un museo público (y de diseño) al lado de viviendas de gran lujo donde se busca la máxima privacidad? Al final todo cuadra gracias al encomiable pragmatismo inglés, del que esta actuación es interesante parábola: los pisazos pagan la rehabilitación del edificio protegido (principalmente a causa del paraboloide, otras partes del mismo han sido demolidas sin miramientos para dejar sitio a los bloques de apartamentos), Sudjic hace la ola, los promotores ponen pica en Flandes y se lo llevan crudo, y aquí paz y después gloria. Rubricando el acuerdo, en 2012 se enterró aquí una cápsula del tiempo en la que se invitó a varias celebridades británicas y arquitectos implicados (Terence Conran, el fundador del primer Museo de Diseño londinense, Pawson, Hadid, de Graaf, Foster y Cecil Balmond) a aportar algún objeto. Lo que daría por saber lo que puso cada uno...

Pawson, en trance








domingo, 13 de noviembre de 2016

Maximum

¿Quién vive ahí?
Nos vienen nuevas formas y nuevos paradigmas. Conviene vayámonos haciendo a la idea. En la foto, una de las 53 habitaciones del tríplex neoyorquino de Donald J. Trump (más aquí). Por si no has tenido suficiente, te pongo otro enlace aún más impactante si cabe a su resort floridano de nombre Mar-a-Lago.

"Desde los conceptos japoneses del zen hasta la búsqueda de la sencillez por parte de Thoreau, el mundo de lo mínimo siempre ha ofrecido una sensación de libertad, una oportunidad de estar en contacto con lo esencial de la existencia sin verse estorbado por trivialidades. La sencillez tiene dimensiones que van más allá de lo puramente estético; de hecho, puede verse como el reflejo de algo innato, una cualidad interior, o un intento por comprender filosófica o literariamente la naturaleza de la armonía, la razón y la verdad. La sencillez tiene una dimensión moral, e implica desinterés e idealismo". (John Pawson, Minimum).


domingo, 6 de noviembre de 2016

Monumentos inmediatos

Un Rolex de 789 millones en Hamburgo


Herzog y de Meuron lo han vuelto a hacer. Han cogido un edificio industrial que dormía el sueño de los justos y me le han puesto una suerte de monumental peineta que lo deja con el aspecto que puedes ver en las fotos (que son reales aunque parezcan infografías).
El "galeón de cristal" navega por el Elba
Lo hicieron en Madrid con el Caixaforum formolizando, que diría Nouvel, una antigua central eléctrica para mutarla en centro cultural, y han repetido la idea en Hamburgo para levantar la sede de la Filarmónica del Elba (nombre del río que discurre por la segunda ciudad de Alemania), a estrenarse en enero. Aquí el inmueble preexistente, de nombre Kaispeicher, era un almacén de granos de cacao (así de serio y circunspecto era el pobre, un monumento mudo, en palabras de los arquitectos), sobre el que los suizos han puesto el cristalino auditorio que parece flotar sobre el mencionado almacén al igual que el Caixafórum parece flotar sobre el suelo. Justo en la juntura de ambos volúmenes tan opuestos, sobre el techo del Kaispeicher, se sitúa la que se denomina la Plaza (una "bisagra entre lo nuevo y lo viejo" según H&dM), espacio ya abierto al público y a la que se accede por una ceremonial escalera mecánica que atraviesa el interior del violentado almacén. El auditorio, de 2.100 asientos, tiene una disposición similar (orquesta y escenario en el centro) a la Filarmónica de Berlín a cargo de Scharoun (también como dicho edificio recuerda a un buque varado, no en vano el arquitecto alemán era originario de la marinera Bremen), distribución que Hd&M comparan igualmente a un estadio de fútbol y al teatro Globe de Shakespeare nada menos. Además, el flamante edificio aloja 45 apartamentos de lujo y un hotel de 250 habitaciones (ya puedes reservar , se estrenó ayer) con los que los ilusos promotores pretendían pagar la ampliación. De los 77 millones presupuestados inicialmente la cosa acabó en 789, o sea, diez veces más. No llega a las 14 más que supuso la Ópera de Sidney pero ahí le anda. El aluvión de críticas por semejante calatravada, más aún en la muy luterana Alemania, ha sido brutal, hasta tal punto que los suizos admiten que este proyecto ha estado a punto de acabar con su carrera profesional, como recoge el artículo que le dedica Oliver Wainwright en The Guardian. De hecho, el tema llegó incluso al parlamento germano, que encargó un informe de 800 páginas en el que se critica, por ejemplo, el coste de las escobillas de inodoro en los servicios públicos del edificio (a 291,97 eurillos de nada la unidad). Lo que me recuerda que en esta misma ciudad hará no más de dos o tres años, una  escobilla de baño devino icono ideológico cuando, en medio de unas duras protestas anticapitalistas (la versión alemana de nuestro 15-M), la policía detuvo a un hombre que escondía una, quién sabe si por haberla afanado (al precio de las que hoy adornan las Toiletten de la Filarmónica no me extraña) o por tratarse de un objeto potencialmente peligroso, y es que donde esté una buena escobilla que se quite una porra o un táser. En fin, igual el objetivo de dotar los baños del flamante edificio con tan lujoso instrumental era que los usuarios, generalmente reticentes a utilizarlas, se vieran tan atraídos por su diseño que acabasen dejando el inodoro niquelado. Pero dejemos tema tan escatológico (no sería la primera vez) y prosigamos.

Igual H&dM se han pasado aquí de frenada
Al siempre perspicaz Wainwright, que califica al nuevo edificio como el milagro de Hamburgo o una catedral de nuestro tiempo, la ampliación le recuerda a una descomunal y cristalina tienda de campaña que sobresale por encima del romo skyline hamburgués con una silueta de olas marinas, "como un pedazo de mar que hubiera sido congelado, cincelado fuera del agua y elevado con grúa a su actual posición". A mí, ya puestos, me recuerda a Calvin, ese popular personaje de cómic, pero es que uno no pasa de aficionado dominguero. Nos guste o no, nadie puede negar su espectacularidad y el soberbio alarde arquitectónico que supone. Y el interior no es menos reseñable. El crítico inglés destaca en el auditorio (entre otros detalles) una suerte de enorme seta mágica invertida que pende del techo, que aparte de mejorar la acústica hace las veces de galáctica araña de techo.

Curioso es cómo han anunciado la finalización de las interminables obras (más de una década) en el nuevo icono hamburgués: iluminando la cristalina fachada estratégicamente para que apareciera la palabra Fertig (acabado). ¿Se refiere a la Filarmónica o a la arquitectura espectáculo? No me seas iluso. Acabamos nosotros también con la cita de rigor:
"Mucho menos aún importa la cuestión de la falta de funcionalidad, el inflado a posteriori de los costes o los graves defectos constructivos que presentan muchos de estos monumentos inmediatos. Una proporción desmesurada de los edificios-espectáculo son museos sin colección o galerías de arte fingidas, salas de exposición extravagantes en las que el continente es la auténtica atracción.(...) El público no está realmente interesado en ver edificios que funcionen; quieren ver construcciones raras, expresivas, melodramáticas, llenas de poesía estridente, y, puestos a elegir, si es posible, que sean también violentas, catastróficas, grotescas y espeluznantes. Pero esta actitud no es exclusiva de la "era del espectáculo". Se remonta al panem et circenses del Imperio Romano, a la afición medieval y moderna a contemplar ejecuciones en plazas, a los monstruos mal labrados y las grutas con sorpresa de los jardines manieristas a la moda, a las menageries barrocas con sus extraños animales orientales y los carnavales venecianos del siglo XVIII, al auge de la novela popular gótica y romántica, al entusiasmo por la guerra de los futuristas italianos, y también, y de forma muy especial, al éxito seguro, en el cine, de las historias de catástrofes o invasiones. Es nuestro lado decadente, la atracción del abismo que nos fascina en las prisiones de Piranesi. La muerte, la abyección, la destrucción y lo grotesco han sido siempre objeto de deleite, y nuestra época, en este sentido, tiene sus propias obsesiones: el fin de todas las cosas, lo inhumano y la ausencia de forma, lo inestable y lo desarticulado". (David Rivera, El monumento que cayó del cielo. Arquitectura-espectáculo y colisiones urbanas a principios del siglo XXI, en Teatro Marittimo n.4).





domingo, 30 de octubre de 2016

Rolex o setas (2)


Koolhaas, con Rolex

Pues vamos a seguir con las setas y los Rolex. Este intenso puente, aparte de celebrar la investidura del trick-or-treat, que no en vano estamos en pleno Halloween, expira el plazo para la presentación de los proyectos para la intervención en el Salón de Reinos del Museo del Prado como aquí ya informamos. Te recuerdo que pese a lo frugal del presupuesto (30 millones), competían algunos de los arquitectos más competentes y galácticos del momento:  Koolhaas, Foster, Nieto y Sobejano, Souto de Moura, Chipperfield o Cruz y Ortiz (a los que precisamente dedicábamos la última entrada), entre otros, toda una lucha de titanes. La verdad, no me gustaría estar en la piel de los miembros del jurado (entre ellos Moneo y Fernández-Galiano), porque la decisión puede traer cola (no sería la primera vez, que hay concursos que los carga el diablo).

El Neues de Chipperfield en Berlín
Volvemos a la entrada anterior y al chiste del "venir a setas o venir a Rolex" que contaba Gabriel Ruiz Cabrero al hilo de la arquitectura sobria y sutil de Cruz y Ortiz en 12 edificios, 12 textos, el libro-catálogo que acompaña a la exposición del Museo ICO sobre estos arquitectos flamencos por partida doble. Y es que se va a tener que tomar partido entre dos concepciones aparentemente irreconciliables de la disciplina arquitectónica: la narrativa y la antinarrativa (por utilizar el término de Emilio Tuñón en el mismo libro): esto es, la arquitectura que pretende construir un relato (palabra tan en boga) que exceda los límites de la disciplina y nos conmueva (o mejor, provoque) como haría una creación artística o literaria, o la arquitectura que se ciñe a su complejo quehacer, que no es poco, y se deja de historias (nunca mejor dicho). Liderando el bando Rolex Koolhaas, adalid de la arquitectura-f(r)icción, donde también militaría, aunque con un perfil más bajo, Foster. Frente a ellos, Chipperfield junto a Cruz y Ortiz y Souto de Moura en el bando Seta. En el centro de la balanza (aunque algo escorado hacia sector Rolex), Nieto y Sobejano. De los demás arquitectos (dos equipos más) no tengo referencias, pero siendo estudios que han unido fuerzas seguramente para poder dar mejor réplica a nombres tan potentes, me temo que van a tener más complicado crear un proyecto con una identidad propia (lo que no quita que al final se lleven el gato al agua precisamente gracias a esa rica mezcla de aportaciones). Pues eso, que el jurado lo tiene crudo. Si se decantan por el bando Rolex se les fustigará con saña por premiar a la muy denostada arquitectura espectáculo, a la que, en interesado relato, se ha cargado con el mochuelo de la crisis; si se decantan por un seta (con perdón), más de uno habrá que se lleve las manos a la cabeza ante la oportunidad perdida de tener en el corazón de la Villa y Corte una intervención de uno de los arquitectos más mediáticos e influyentes del mundo (hablo aquí del holandés, Foster afortunadamente ya tiene obra en Madrid).

El otro día vi un video sobre Nouvel, en el que aparte de unos cuantos manidos tópicos (lo del arquitecto diseñando en la servilletas de los restaurantes está más visto que el tebeo) se puede ver cómo van las obras de sus espectaculares proyectos árabes, aunque lo que más me llamó la atención fue una cita de Baudrillard, "la arquitectura es una mezcla de nostalgia y anticipación extrema" y otra del arquitecto francés, "un edificio debe ser el reflejo de una época, de una generación, de una sociedad en un momento concreto". Casi nada. He vuelto a echar una ojeada al libro Los objetos singulares. Arquitectura y filosofía en el que precisamente ambos (Nouvel y Baudrillard) mantienen una serie de conversaciones transversales (por cierto, la cita del filósofo francés en el video está tomada de aquí), y en el que encuentro opiniones que nos pueden ayudar en el dilema que hoy nos ocupa, que no es otro (una vez más) que el de la rehabilitación de edificios (cómo y cuánto): "Considera París, por ejemplo -le dice Nouvel a Baudrillard-; esta capital ha sido caracterizada por lo que llamo la "formolización", que consiste, como ocurrió en la rue Quincampoix o en el Marais, alrededor de Saint Paul, en conservar toda una serie de fachadas de carácter histórico construyendo detrás apartamentos nuevos. Es evidente que eso no sirvió más que para una sola cosa: cambiar la población pobre que estaba allí y ubicar una población que tenía medios". Frente a la formolización Nouvel defiende la mutación. Cuando esta se produce, "ya no se vive en el lugar de la misma forma, no existen las mismas cosas dentro, se juega de manera diferente con la escala, se le cambia el sentido, y a partir de lo que era un gran volumen baldío, puramente funcional, se llega por derivaciones sucesivas a una re-creación o regeneración que nadie habría imaginado que fuera posible. Hoy es necesario fomentar este proceso de fabricación de lugares. Permite salir de las normas dimensionales, de tener ese exceso, eso superfluo que es indispensable e improgramable, que provoca la demasía, lo demasiado grande, lo demasiado alto, lo demasiado sombrío, lo demasiado feo, lo demasiado rígido, lo imprevisto, lo radical".


El Centro Pompidou de Rogers y Piano
Hablando de radicalidad, no muy lejos de donde Nouvel ubica su ejemplo de formolización se alza uno de los casos más extremos de arquitectura radical, al que por cierto Baudrillard también dedica su atención en el libro que acabamos de citar. Hablamos del Pompidou. Veamos lo que dice el filósofo del mastodonte alienígena: "¿De qué habla el Beaubourg? ¿De cultura, de comunicación? Pienso que no. Habla de flujo, de almacenamiento, de redistribución, y eso la arquitectura de Piano y Rogers lo dice literalmente. Lo que dice literalmente es casi el reverso del mensaje que supone sostener. Beaubourg representa la cultura y a la vez aquello en lo que la cultura está muerta, en donde ella sucumbió; dicho de otro modo, la confusión de los signos, la sobrefusión, la perfusión... Es esta contradicción interna lo que traduce la arquitectura de Beaubourg, y lo que llamo su 'literalidad'". No es la única vez que el filósofo habló del Pompidou, 23 años antes del libro con Nouvel escribía El efecto Beaubourg. Implosión y disuasión, donde utilizaba el recién estrenado edificio como ejemplo máximo de la banalización del arte (lo llama "un gran agujero negro"). En realidad el Pompidou no es otra cosa que un producto del mayo del 68, lo dice el propio Rogers: "Ese momento casi cambió la historia europea, parecía que se avecinaba una revolución que no llegó a suceder, pero capturamos algo de todo eso en el edificio, fue un periodo muy activo en lo político, y se puede decir que era parte del concepto del edificio. Fue un periodo dinámico, de cambio, y queríamos capturar lo que estaba pasando en ese momento". En la fachada los arquitectos quisieron reflejar los disturbios callejeros de la época y la guerra de Vietnam. Con la generosa plaza quisieron dotar a una zona muy densa de un lugar de esparcimiento y reunión. Por cierto que en el video Rogers también relata la famosa anécdota del paraguazo que le propinó una vecina cuando el ingenuo arquitecto se identificó como autor de semejante despropósito. En fin, la revolución hecha edificio.

El Salón de Reinos, en capilla
¿Qué queremos para el Salón de Reinos, insigne palacete sin gran relevancia arquitectónica levantado para mayor gloria de la monarquía española precisamente en el siglo (XVII) que marcaría su declive? ¿Una rehabilitación respetuosa, exacta, silenciosa y nostálgica o una intervención singular que trate de ser reflejo (otra cosa es que lo consiga) de estos tiempos fragmentarios, dispersos y a menudo cínicos que nos ha tocado vivir? Tú mismo.


sábado, 22 de octubre de 2016

Setas o Rolex

En la exposición Cruz y Ortiz 1/200...................1/2000 del ICO

"La arquitectura de Cruz y Ortiz responde a la actitud de un cierto tipo de arquitecto más interesado en los problemas que intermedian entre la idea y el resultado final, en contraposición a aquellos otros más interesados en transmitir o transformar, de la manera más inmediata, un pensamiento en una supuesta obra de arte, construyendo una narración que se impone a las personas como unilateral interpretación de su trabajo. Y así, las ideas generales que hay detrás del proyecto son enmascaradas por lo físico, pues Cruz y Ortiz no están interesados en hacer una obra demostrativa, ni una ilustración de unos determinados principios, sino que, por el contrario, consideran que los mecanismos de la obra de arte deben ser ocultados: "que no se vea el sudor, que no se vea el truco, que no se vean las horas que ha de emplear el mago para conseguir que el conejo salga de la chistera sin que nadie lo vea".
Y es que para Cruz y Ortiz el terreno de la creatividad es, precisamente, el terreno de la ocultación, del misterio, de la no transparencia y de lo misterioso. Porque el misterio es algo que llega directamente, sin que exista la necesidad de la narración del proceso o de alguna historia externa a la obra en sí. Y así, el hecho creativo tiene que ver con la voluntad de transmitir sensaciones que nacen de la vida cotidiana, del confort, del respeto por los usuarios". (Emilio Tuñón, Hacia una arquitectura antinarrativa. Cinco comentarios sobre las viviendas de la calle Doña María Coronel, en Cruz y Ortiz, 12 edificios / 12 textos).



"Las gigantescas estructuras suspendidas ocupan el espacio, haciéndonos ver que los patios son ya otra cosa. ¿Cómo interpretarlas? ¿De qué términos servirnos para describirlas? Es ahora cuando hay que hablar de arriesgada "invención" arquitectónica. Las gigantescas estructuras suspendidas no son la tramoya con las que nos encontramos en el telar de un teatro, aunque algo tengan de aparato escénico; ni son exageradas lámparas que ponen de manifiesto la dimensión inusitada de los patios ayudándonos a convertirlo en estancias. Las gigantescas estructuras suspendidas, las jaulas metafísicas que Cruz y Ortiz insertan en los patios son, a mi modo de ver, un potentísimo artificio arquitectónico -y de ahí que hablase de "invención"- al que hay que hacer responsable de la nueva atmósfera espacial que caracteriza al nuevo Rijksmuseum". (Rafael Moneo, Jaulas metafísicas allí donde había patios, en el mismo libro).



"Hay un término, understatement -muy apropiado para esta obra y sus autores-, que tiene que ver con la discreción con la que se presentan los problemas y las cosas -por complejos que estos sean- y que conduce a una elegancia en la resolución de los mismos. Para Cruz y Ortiz, la arquitectura no es una imagen a priori concebida para provocar entusiasmo. Lo que les preocupa es la resolución de una serie de problemas que conectan con el lugar y su historia". (Juan Domingo Santos, Travelling, en el mismo libro).



"Al terminar la visita, tomando unas cervezas, los alumnos me reclamaron que les contara lo de las setas. Y este profesor, posiblemente ablandado por la ocasión, cometió uno de los errores que todo docente debe eludir: contar un chiste. Peor aún, un chiste viejo. Error que repito aquí para los pocos que no lo conozcan: "Le dice un amigo a otro:
-Oye Pachi, ¿vamos mañana a setas?
-Vale, Pachi, vamos a setas mañana.
Al día siguiente, están los dos amigo a cuatro patas, hurgando el suelo del bosque. Y súbitamente uno se levanta y dice:
-Pachi, ¡un Rolex!
-Pachi, venimos a setas o venimos a Rolex".
Cruz y Ortiz no se proponen hacer Rolex. Saben que un arquitecto no debe pretender ser un artista: saben de lo que se trata es de "ir a setas", es decir, de levantarse temprano y disfrutar del bosque vacío casi de madrugada, de sus olores y sus habitantes. En su caso, se trata de tomar el trabajo (...) como una ocasión para vivir haciendo un lugar útil para otros que trabajan". (Gabriel Ruiz Cabrero, El Atelier. Un lugar para el artista, en el mismo libro).





"Hace unos días me comentaba un compañero de la Escuela de Madrid al hablar sobre el tiempo y los proyectos, que para él la paciencia es el mejor arma de los buenos arquitectos. Pese al éxito que acompañó a esta obra desde su primera inauguración y que ha podido verse incluso con envidia por la magnitud de los diferentes encargos, el Estadio de Madrid ha sido siempre una obra dormida e inquietante a la espera de nuevas necesidades. Hay en todo este proceso una lucha obstinada de sus autores por dar vida al edificio. Como tanto les gusta decir, pienso que en el trazado de esa curva ondulante clara, concisa y enérgica del último proyecto está sintetizada la historia de estos treinta años". (Jesús Ulargui, Cuatro tiempos en cuatro líneas, en el mismo libro).








domingo, 16 de octubre de 2016

La primera vez


¿Cómo fueron las primeras veces (arquitectónicas) de los grandes maestros? Pues las de algunos de ellos verdaderamente peregrinas, casi escalofriantes si tenemos en cuenta la posterior evolución del maestro. Mismamente esta casa tan oronda que te muestro fue la primera obra de un arquitecto que ni te imaginas. Te pongo dos fotos más para que te hagas más idea,



¿Alguna sugerencia? Te recomiendo que tomes asiento, porque el shock va a ser mayúsculo, casi tan impactante como la mediática paella con chorizo de ese Koolhaas de la cocina que es Jamie Oliver, interesante metáfora por cierto del futuro heteróclito y mestizo que se nos avecina. Mal vamos si ya de primeras nos escandaliza una paella transversal. El mismísimo Rem lo dice hoy entrevistado por Zabalbeascoa para EPS: "Me obsesiona la capacidad del mundo para fomentar y absorber el cambio. No creo que se puedan tener creencias fijas, inquebrantables. La vida se encarga de cuestionarlas". Se ve que no conoce bien nuestro país. Pero dejemos a Oliver, que mira que me gusta colar morcillas (por seguir con el campo semántico), y volvamos a la casa que nos ocupa, la primera de... Le Corbusier, como lo oyes. ¿Qué, cómo se te ha quedado el cuerpo? Pues hay más sorpresas, que he encontrado, vía eg.com, en el magnífico blog OfHouses (old forgotten houses, viejas casas olvidadas). A ver si adivinas quién hizo estas viviendas como primer proyecto:

#1
#2
#3
#4
#5
#6


#1: Esta casa que parece sacada de Sonrisas y Lágrimas es la primera de un señor que decía que menos es más. Se ve que aún no había desarrollado el concepto. Sí, es de Mies.
#2: Ésta sí que podría haber sido de Mies, o Neutra, o Koenig. Pues mira por dónde es de Gehry. Aquí Bernini aún no le había inspirado.
#3: Foster? Casi, es de Piano y Rogers.
#4: Meier? Pues no, de Rossi.
#5: Ésta es de Utzon. Sidney queda muy lejos.
#6: Y este pedazo búnker alienígena es de un señor al que siempre hemos conocido por su obsesión por la transparencia y la insoportable levedad del ser arquitectónico. Nouvel. Toma castaña.

Pues eso, que la vida se encarga de cuestionar nuestras creencias. A Koolhaas le daba yo el Nobel de lo que fuera.

domingo, 9 de octubre de 2016

Ficciones verdaderas

Alicia en el país de las maravillas (arquitectónicas)

-"Habéis afirmado que vuestra obra no tiene un perfil claro, que sois alérgicos al estilo, pero quizá el modo desinhibido en el que usáis el color en vuestros edificios puede considerarse una característica de vuestro trabajo.
-(...) Amamos la diversidad; pensamos que el mundo es un lugar mucho mejor si es diverso, y esto tiene un sentido filosófico por cuanto que, si no hay un solo modo de pensar, y no hay una única verdad, ¿por qué no explorar toda la riqueza de voces, de opiniones, de bellezas? Y el color es una de ellas.(...)
-La cuestión del color sugiere también la dimensión lúdica inherente a vuestro trabajo. Resulta significativo, en ese sentido, que muchos de vuestros proyectos aportan una experiencia de entretenimiento a través de la propia arquitectura. (...) La dimensión lúdica es un extra que cada vez está mereciendo más atención.
-Bueno, lo lúdico es un aspecto que hay que tener en cuenta. Como arquitectos, debemos intentar ser inventores de ocio; intentar hacer las cosas más interesantes a través del diseño y el programa.(...)
-Conforme las ciudades aumentan su población y crece el proceso de urbanización, ¿no creéis que lo "verde" podría convertirse en algo deseable para la mayor parte de la gente?
-Hay muchos planes para hacer de los edificios paisajes o al revés; es algo a la orden del día, pero no se trata de mantener la dicotomía -un edificio, un paisaje- sino de que nos acostumbremos cada vez más a mezclar y disolver los límites. Y esto resulta interesante: abandonar la idea de los opuestos.(...)


El pabellón holandés en la Expo 2000 de Hannover

-La utopía es una herramienta que habéis sabido emplear bien para plantear las cuestiones de la ciudad del futuro. Proyectos como Pig City, Container City o The Next Hutong llevan al extremo situaciones actuales  y proponen situaciones drásticas que seguramente podrían hacerse realidad. La descontextualización y la radicalidad empleadas en estos proyectos los convierten en ejercicios de reflexión sobre los problemas contemporáneos. ¿Cómo preveis que van a ser las ciudades del futuro?
-(...) Nuestro proyecto es ver si, de algún modo, los arquitectos pueden ayudar a visualizar cómo podría ser el futuro. Las utopías y las distopías pueden contribuir a señalar caminos y a pensar de antemano cómo afrontar los retos". (Laura Fernández Sánchez, Tres voces, una visión, entrevista a Nathalie De Vries, Jacob van Rijs y Winy Maas (MVRDV) en AV Monografías 189-190).

El Superbenidorm de 7,5 millones de habitantes

-"Por qué cree que la arquitectura debería empeñarse en un discurso teórico y por qué debería ser crítica?
-(...) La arquitectura requiere el desplazamiento de las convenciones, por tanto es crítica. La historia de cualquier disciplina gira en torno al desplazamiento de las tradiciones. La singularidad de la arquitectura consiste en que su autonomía procede del hecho de que desplaza lo que debe emplazar. En otras palabras, la arquitectura debe hacer lugares y al mismo tiempo desplazarlos. (...) Es decir, respondiendo a lo que existe, desplaza con el fin de crear lo que será. La creación nunca repite lo existente". (Peter Eisenman entrevistado por Vladimir Belogolovsky en Conversations with architects).


El edificio WoZoCo 

-"Es difícil separar su trabajo de la arquitectura de otros conocidos arquitectos contemporáneos holandeses como Ben van Berkel y Rem Koolhaas. Siempre hay una aparente lucha por la innovación. Cuando pregunté a Aaron Betsky por qué el diseño holandés es tan bueno, me dijo: "Holanda, en su mayor parte, es una tierra artificial ganada al mar y los ríos, por lo que se podría decir que todo el país es arquitectura. Tiene que ser continuamente recompuesto para permitir nuevas ocupaciones y usos. A través de ese proceso la gente se conciencia de la artificialidad del paisaje, pero a su vez permite una actitud más receptiva y la experimentación, porque no hay un terreno fijo.
-Hay un gran libro de Simon Schama, llamado The Embarrassment of Riches: An Interpretation of Dutch Culture in the Golden Age. Habla de cómo los holandeses llegaron a controlar el agua a través de sistemas hidráulicos, formando una memoria colectiva. Así que desde el principio lo racional fue prioritario. Era importante entender las fuerzas de la naturaleza relativas a nuestra propia existencia. Ello conlleva un buen número de elecciones audaces que los holandeses deben hacer porque vivimos siempre al filo de la existencia". (Winka Dubbeldam entrevistada por Vladimir Belogolovsky en Conversations with architects).


El edificio Mirador de Madrid (un bloque manzana con ideas propias)

"La obra de MVRDV nos traslada al otro lado del espejo. Como se sabe, buena parte de la arquitectura holandesa reciente es efervescentemente experimental: incansablemente inventiva e imaginativamente innovadora, nos gusta pensar que sus raíces se hallan en los paisajes fabricados de un país artificial que se ha creado a sí mismo como una tabula rasa abierta a cualquier experiencia, y como un laboratorio urbano disponible para cualquier ensayo social o material. Sin embargo, el trabajo del trío de Rotterdam desborda el pragmatismo propositivo para atravesar el vidrio azogado donde se refleja la vida cotidiana y aventurarse en un universo onírico que confunde realidad y relato, donde el sueño enmadeja figuras y fantasmas, y donde la fantasía fabrica ficciones verdaderas. (...) Como ella (Alicia), los arquitectos de MVRDV atraviesan los espejos para construir sueños". (Luis Fernández-Galiano, A través del espejo, en AV Monografías 189-190).


Biblioteca Book Mountain en Spijkenisse

"Es inútil volver al ayer porque entonces era una persona diferente". (Lewis Carroll, Alicia en el país de las maravillas)

viernes, 30 de septiembre de 2016

Operación Yoda (Finale)




SANTORINI, NOVIEMBRE 2039

Un viejo coche, ajado y sucio, llega exhausto a la plazoleta de Ia en el extremo norte de la isla. Es un C3 del año 2017, así que los más de 20 años que carga a sus espaldas no son de gran ayuda a la hora de ascender a la cima de la rocosa montaña en la que se asienta el pueblo. De él sale no sin esfuerzo un alto individuo de tez tostada, probablemente septuagenario, que exhibe una luenga y descuidada barba, coleta beatnik y florida túnica con lamparones que apenas oculta un marcado abdomen. Recuerda enormemente a aquel famoso icono camp que fuera Demis Roussos, el de Triki-Triki-Triki Mon Amour (escúchalo aquí y sumérgete en una demoledora nostalgia de la que acaso ya nunca regreses). Suda como un pollo, y es que aunque es pleno invierno y ya pronta está la anochecida, el termómetro marca 58º a la sombra. Son las cosas del Antropoceno. Se acerca, como todos los días en un ritual que no ha dejado de hacer en los ocho años que lleva en la isla, al emplazamiento donde se encuentra el famoso molino sobre el acantilado que congrega a turistas y locales en laica liturgia para observar la puesta de sol convenientemente protegidos con crema solar de factor 500. Se sienta en el bareto de siempre donde pide, como de costumbre, una botella de ouzo. Tras apurar hasta la última gota del abrasivo licor se acerca, entonado, al borde del vertiginoso acantilado sobre la caldera del antiguo volcán que, en brutal deflagración, destruyera la próspera isla que allí se asentaba (para algunos se trataba de la legendaria Atlántida) dejando en su lugar los despojos abrasados que hoy llamamos Santorini, Thirasia y Nea Kameni. Desde allí, como cada día, nuestro misterioso personaje declama a voz en grito y en griego el poema Ítaca de Cavafy (aquí recitado por Sean Connery con música de Vangelis). Nunca lo acaba, las lágrimas ahogan su voz. En alguna rara ocasión es capaz de rehacerse tras el impasse lacrimógeno y se pone a cantar, también con emoción apenas embridada, el Asturias patria querida.

Por cierto, ¿recuerdas a los esforzados protagonistas de la Operación Yoda? Ya hace nueve años que descansan plácidamente en el hospital que Aalto levantó en Paimio, al sur de Finlandia, reconvertido en residencia de larga duración especializada en desórdenes mentales incurables. Allí les mandaron cuando, tras 338 días de reclusión, como recordarás, en la Life House de Pawson en Gales, se descolgaron con una propuesta desquiciada basada en una performance que el artista japonés Haruhiko Kawaguchi realizara allá por 2016, consistente en embutir a una pareja en una gran bolsa de plástico para después succionar el aire al objeto de dejarles al vacío, como si de mojama se trataran, vamos. La idea era transmitir la importancia del amor (fou), dando de paso al concepto de horror vacui un nuevo significado. Te parecerá ocurrencia absurda del abajo firmante, pero es rigurosamente cierto, haz click aquí y alucina pepinillos. Pues bien, los cuatro desesperados jóvenes lo sugirieron para nuestros políticos, alegando en surrealista rationale que al meter en la misma bolsa a Toro Salvaje y Pantera Rosa, o Nacido Libre junto a El gato sobre el tejado de zinc caliente, podría así lograrse, al fin, que llegaran a acuerdos para la investidura de marras. Desde las terrazas de sus habitaciones en el estilizado sanatorio ya centenario, en una imagen como de cuadro de Edward Hopper, gozan nuestros sufridos patriotas de unas impagables vistas sobre extensiones inmensas de páramos agostados y de unas envidiables temperaturas que ahora en invierno apenas sobrepasan los 45°. ¿Que qué fue de Vader? Pues está de cajero de un Ahorramás el buen hombre. No lo lleva bien. Ni que decir tiene que la investidura nunca se consumó, para desesperación y cabreo del pueblo llano. En las últimas elecciones que se celebraron, en 2031, no votó ya ni el tato. España, como Santorini, implosionó. En pocos meses, empezando por Cataluña, que declaró la independencia ipso facto sin referéndum ni historias, el país se fue desgajando hasta seccionarse en 61 territorios independientes. Es lo que los historiadores dieron en llamar la Desconexión masivaEspaña era ya Expaña (Xpain).



¿Y qué pasó con nuestros refractarios políticos? Toro Salvaje es el único que no se autoexilió. Se estableció en Cangas de Morrazo, devenido Condado Galaico Independiente, del que llegó a ser presidente. A imagen del Poundbury del Principe Carlos, contrató a Léon Krier para que levantara un poblado de arquitectura tradicional con toques paladianos. Allí sigue. Pantera Rosa se estableció en California, en Palm Springs en concreto, donde hasta no hace mucho enseñaba en un high school. Hizo una modesta fortuna gracias al éxito global que cosecharon varios libros suyos, en concreto No y mil veces no, y sus secuelas Qué parte de NO no entiendes y el profundamente filosófico La negativa que emana del NO no admite interpretación, ingresos con los que adquirió la casa Miller de Richard Neutra, una de las típicas "máquinas en el jardín" del arquitecto vienés (compatriota y contemporáneo por cierto de Kokoschka y su muñeca articulada), que allá por 1937 construyera para Grace Lewis Miller, una culta y atractiva viuda de mediana edad. Grace enseñaba el sistema Mensendieck de autoconocimiento mental y físico que se lograba ejercitando el cuerpo, desnudo, frente a un espejo. Quién sabe si se lo enseñó a Neutra. Lo que sí sabemos es que el arquitecto diseñó in situ la sencilla vivienda zen (inspirada por un reciente viaje a Japón) mientras su mujer Dione, consumada violonchelista, tocaba con brío su voluminoso instrumento. La enjundia que esconde esta casa. Sigo deprisita que este relato ya se me está haciendo cansino. El gato sobre el tejado de zinc caliente, curtido en negociaciones mil, amasó una pingüe fortuna en Wall Street y vive junto a la espectacular hija de Paris Hilton (46 años más joven que él) en el angosto rascacielos que Viñoly levantara en Nueva York (a 75.000 $ de 2016 el m2, esta cifra es verídica), donde posee las últimas siete plantas. Nacido Libre se hizo anacoreta y vive en una cueva en Meteora. Se alimenta de miel silvestre y saltamontes mutantes. Se le ha visto en varias ocasiones levitando.

De quien nada se sabe es de su Majestad el Rey. Luchó hasta el final para evitar el desmembramiento del reino, mas en vano. Hasta 29 veces llegó a llamar a consultas a los representantes de los partidos y otras tantas nombró inútilmente candidato, que una vez y otra se estrellaba en el Congreso. Las élites sonámbulas (según el célebre término acuñado por Fernández-Galiano) pasaban olímpicamente mientras, incautas, conducían el país a su acabamiento. El último discurso real, en el Congreso de los Diputados, cuando ya todo se veía perdido sin remedio, quedará registrado en nuestro imaginario colectivo por generaciones sin término. Dejó a los diputados clavados en sus escaños sin habla durante más de una hora. En un alarde genial de síntesis contenía solo una frase, como una suerte de haiku ibérico. Tras pronunciarla, el monarca marcharía para nunca más ser visto. Decía así: Iros todos a tomar por sa... La última sílaba quedó en suspenso porque su alteza desconectó justo en ese momento el micrófono. Durante seis meses 26 filólogos de las universidades más prestigiosas trataron de dilucidar cuál había sido la última palabra pronunciada por el rey. Tras mucho debate resolvieron que se trataba de sal, y es que tomar por sal está documentada como expresión idiomática del siglo XV en la zona de Alcañiz como fórmula para desear suerte a alguien.  Es obvio dada la cultura de su majestad, que el rey la conocía y la usó como frase lapidaria en su postrera comparecencia pública.

Pero volvamos a Santorini. Tras despedir al astro solar, nuestro doble de Demis Roussos ha cogido su cochambroso coche y se ha lanzado a tumba abierta por la endiablada carretera que conduce al nivel del mar, trescientos metros más abajo de Ia. A velocidad de vértigo se adentra por un paisaje marciano de rojizas rocas volcánicas. Ruge el pequeño motor, que nuestro hombre lleva revolucionado a tope, y chirrían los agrietados neumáticos sobre el hirviente asfalto al encarar una curva tras otra. Suena a todo volumen en el coche el tema Supernature de Cerrone, un llenapistas de los 70 que hoy se antoja rancio no, lo siguiente, pero del que llegaron a venderse 8 millones de copias y cuya letra resulta ser un premonitorio alegato ecologista: "Érase una vez que la ciencia abrió la puerta / alimentando los campos hambrientos hasta que acabaron saciados / pero las pócimas que hicimos alcanzaron a las criaturas de los abismos / y crecieron de una manera nunca antes vista" . Cerrone, ludita sin saberlo, da en el clavo: La Madre Naturaleza ha devenido, tras tantas perrerías, madrastra feroz. Agárrate los machos. No sé si ponerte un enlace al videoclip, cutre que lo flipas, porque podría herir gravemente tu sensibilidad, pero teniendo en cuenta su indudable interés antropológico, creo que es un doloroso deber. Ahí va. Tras el trago, volvamos ya a la carretera de Ia. Un trompo amenaza con despeñar a hombre y vehículo al Egeo, pero el avezado conductor consigue enderezar el coche con singular maestría, es obvio que lleva haciendo esta carrera suicida mucho tiempo. Finalmente se desvía por un camino ya al borde del mar que conduce a una solitaria casa. Parece una mini-acrópolis, miesiana y vernácula a la vez, que se integra a la perfección en su árido entorno. Se trata una réplica de la casa que Aris Konstantinidis construyera en los 60 del pasado siglo cerca del cabo Sounion. Nuestro hombre frena el coche con brusquedad y sale sudoroso en mitad de una nube de polvo.

Es casi ya noche cerrada. Entra en la casa, decorada con sobriedad franciscana. Por todas partes hay libros desparramados y abiertos. En medio del desorden apenas alcanzo a distinguir La España mínima de Fusi, el tocho Carlos V, el César y el Hombre, de Fernández Álvarez y La España vacía de Sergio del Molino. Se sirve un whisky rebosante y se sienta en el porche de su refugio apocalíptico enfrentado al insondable vacío de la caldera volcánica. Se encaja unos cascos conectados a un voluminoso y desfasado sistema de sonido y escucha a la incierta luz de las estrellas el álbum Rosetta de Vangelis, estrenado allá por septiembre de 2016, en el que el maestro de los sintetizadores heleno, inspirado por una misión homónima de la agencia espacial europea, volvió al fin a sus orígenes electrónicos firmando un soberbio trabajo que vendió 260 millones de copias. A la par que da ávidos tientos al licor y escucha arrobado la música extraterrenal del griego, nuestro protagonista recuerda aquella famosa cita de Henry Miller sobre Santorini: "Todo habla en Santorini de fulgor. Aquí la luz penetra en el alma, abre las puertas, las ventanas del corazón, nos deja desnudos, expuestos y aislados en una alegría metafísica que aclara lo que nos es desconocido".


Cuando llega el minuto 1:10 del tema Starstuff,  momento en que la cálida caricia sintética del músico griego se hace especialmente intensa, el hastiado caballero cae en un profundo sopor del que ya nunca despertará.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Museo Machado de Castro (Gonçalo Byrne)


Seguramente lo más intersante de este fantástico palimpsesto arquitectónico de más de dos mil años de antigüedad que es el Museo Machado de Castro en Coimbra no sea la capa última (la rehabilitación acometida por Gonçalo Byrne en 2013) sino la primera, el llamado criptopórtico romano, una especie de monumental cuña transitable construida a mediados del s. I  que salva una de las muchas pendientes de la ciudad y que permitió asentar el foro sobre terreno llano. Subo fotos.


Más información

domingo, 18 de septiembre de 2016

Y van 64



"Independientemente del estado de ánimo, el subidón es transparente cada vez que llego a esta preciosa ciudad. La tensión desciende placenteramente: si ha salido un sol razonable, es fantástica, pero si cae un diluvio y el mar ruge, aún es mejor; la melancolía y la hipnosis que provoca algo tan inclemente como ver llover tiene efectos curativos en mi caso. Únase esto al terrible y metafísico dilema de tener que elegir un restaurante o un bar excelente cada noche para que tu sentido gastronómico se alborote y reencontrarte con amigos de siempre para percibir la llegada de la euforia. ¿Y el cine, que es la presunta y más trascendente razón para aterrizar aquí a mediados de septiembre durante más de 30 años?...." (Carlos Boyero, Ganan los buenos. Pues qué bien en El País de ayer)

viernes, 9 de septiembre de 2016

Moneo&Lennon


¿Y tú qué opinas de la gamificación? Aquí te traigo una práctica. Ya me vas diciendo las siete diferencias arquitectónicas entre ambas fotos.



domingo, 4 de septiembre de 2016

Pixelados



Ole Scheeren es un arquitecto alemán que trabajó quince años con Rem Koolhaas, llegando a ser socio de OMA y diseñando con el holandés edificios como la famosa sede de la CCTV en Pekín o The Interlace, las torres tumbadas de Singapur. Hoy, ya con estudio independiente, centra su trabajo principalmente en Asia. En la foto tienes lo último que ha levantado, la torre MahaNakhon en Bangkok, una estructura de 77 plantas (la más alta de la ciudad) que albergará apartamentos y un hotel. Con ella, el arquitecto deja clara su voluntad de ir más allá de una arquitectura genérica con una torre que quiere (son sus propias palabras) fundirse con la ciudad disolviéndose gradualmente en una especie de cascada pixelada. Dichos píxeles, que parecen desgajarse de la estructura por brutales desgarros abiertos en la fachada, ofrecen la inquietante imagen de una torre herida por una fuerza cósmica superior (un meteorito quizá) o por algo más terrenal pero no menos terrible, conjurando fantasmas difíciles de olvidar. Scheeren, con semejante mentor, no podía crear algo menos espectacular que esta torre, y es que su arquitectura parte de la reescritura de la consabida frase La forma sigue a la función que hiciera Bernard Tschumi, según la cual la forma a lo único que debe seguir es a la ficción. Como lo oyes. Así lo explicaba Ole no hace mucho.

En el último número de Arquitectura Viva (186) nada más y nada menos que Rafael Moneo daba cuenta de la nueva sede del BBVA de Herzog y de Meuron en Madrid aludiendo una idea muy similar (en un complejo ejercicio de arquitectura comparada, daba también un tiento en la misma clave a la Bolsa de Shenzhen, que no en vano es de Koolhaas). La idea es que en ambos casos (más que explicártelo te pongo una cita, que vaya lujazo de crítica) "no es la planta, ni la estructura, ni la contundencia iconográfica de una forma elemental la que dan el origen a la forma arquitectónica. Esta viene dictada por una invención que tiene más que ver con una narración que con una forma abstracta, con un proceso de crecimiento desde dentro, orgánico, establecido por una fuerza interior, o un campo de fuerzas exteriores que imperiosamente lo impone: la descripción de edificio como anticipo de su forma. Se trata, así, de arquitecturas originadas desde el relato, y, por tanto, susceptibles de ser contadas. (...) Si la arquitectura se apoya en un relato, si puede ser contada, llegará más fácilmente a ser comprendida por quien ha de asumirla".

El problema de esta arquitectura con mensaje es que como al arquitecto se le vaya de las manos podemos llegar a extremos bochornosos. Tenemos un ejemplo en el mismo Bangkok, y además al lado de la torre de Scheeren. Fíjate en la imagen de arriba, justo a la derecha de la mellada torre. Es una estructura mucho más pequeña, espera que te busco una foto, que se erigió para el alojar el Banco de Asia y fue diseñada por el tailandés Sumet Jumsai como crítica al puritanismo del Movimiento Moderno y al mortal aburrimiento que le provocaba al caballero el Estilo Internacional (no es su única ocurrencia arquitectónica). Al edificio se le acabó llamando, obviamente, el Robot Building, y es que al parecer pretendía reflejar la informatización que las grandes entidades bancarias estaban acometiendo por aquel entonces (1986). La arquitectura acaba así convertida en banal gadget, y quedaría perfectamente definida por las características que Jean Baudrillard asocia a las chuches tecnológicas que tanto nos gustan: "la complicación irracional, la obsesión por el detalle, la tecnicidad excéntrica y el formalismo gratuito" (sigo leyendo La ley del reloj de Eduardo Prieto).

¿Es la torre de Scheeren una arquitectura creativa que pretende conmover como si fuera una obra artística o literaria o el reflejo de un ego desmedido que acaba imponiendo engendros que nos perseguirán de por vida? Tú mismo. A mí personalmente la torre, como ya te decía, me da mal rollo, especialmente en septiembre, mes pixelante como ninguno con sus idas y venidas, tráfagos y fatigas, y más éste, en el que incrédulos contemplamos como el país, estado o como queramos llamarlo, se pixela por momentos diluyéndose sin remedio.