sábado, 26 de abril de 2014

"Me alquilo para soñar" (García Márquez)


Los días 7, 8 y 9 de abril asistí en el Caixafórum de Madrid a un ciclo de conferencias que con el título Arquitectura y ciudad en las sociedades del tercer milenio impartió Luis Fernández-Galiano, catedrático de proyectos en la ETSAM, director de Arquitectura Viva, académico de Bellas Artes de San Fernando y en suma el number one de la crítica arquitectónica de nuestro país. Don Luis, que no hay sarao arquitectónico al que falte, desgranó, con su habitual estilo cercano, una serie de ideas sobre la ciudad a partir de un gran número de fotos proyectadas para la audiencia en grandes dimensiones y sin leer un solo papel, dando a sus conferencias el dinamismo y la energía también habitual en sus presentaciones. Sin el apoyo de todas esas fotos el resumen que hagamos de dichas conferencias quedará cojo, pero por nosotros que no quede.

Día 1. "La arquitectura se ha salido de sus goznes".

Caja Vital ¿antes o después de la explosión?
  Para explicar cómo se ha producido esta situación de saturación de iconos arquitectónicos que tantos quebraderos de cabeza nos ha dado (y está dando), Fernández-Galiano (en adelante LFG) se retrotrae hasta Le Corbusier (al que pronto el Caixafórum madrileño dedicará una exposición). Todos tenemos la imagen de su arquitectura pura, ordenada y exacta en las formas pero esa obsesión suya por la perfección quedaría trastocada tras la experiencia de la Segunda Guerra Mundial. Como sucedió con el resto de las artes, se busca reflejar el horror del momento histórico con formas aleatorias y alabeadas que acaban adoptando la forma de extraños bultos a menudo amenazadores (aquí ilustró la idea con el póster de la película The Blob, no te pierdas su añejo trailer) que nos siguen inundando hoy gracias a Hadid, Yansong y compañía. Pues fíjate que fue Le Corbusier el primero que inicia con Ronchamp y su tejado curvo ese terremoto en el panorama arquitectónico de la época. Y aunque por supuesto las formas curvas no fueran exclusivas de él, el impacto de la capilla fue tal que su influencia resultó decisiva. Y en esas estamos ¿Debe el arquitecto ser una suerte de sismógrafo, notario de nuestro convulso Zeitgeist (como se planteó en una Bienal de Venecia) o debe ser el médico que ponga orden en las ciudades? Y aquí LFG nos puso fotos de un típico edificio de Libeskind que asemejó a un choque de trenes y del edificio de la Caja Vital en Vitoria, que ves más arriba, que sufrió un atentado con bomba de ETA en 2008. El pie de foto (la instantánea era de un periódico) señalaba los enormes destrozos del edificio, pero lo cierto es que ya era así cuando fue terminado un año antes, y los daños afectaron sólo a los cristales... LFG no se anda con florituras, habla directamente de un momento enfermo de la arquitectura y remite a una escena de una película de Buster Keaton con una casa imposible, caricatura perfecta de estos tiempos que nos ha tocado vivir. La arquitectura, aquejada de un salvaje exhibicionismo, busca tan solo seducir y se convierte en una fábrica de sueños (muchos de ellos a tamaño XL, Koolhaas es mencionado a menudo). Y es aquí cuando LFG trae a cuento, muy oportunamente, el libro Me alquilo para soñar de Gabriel García Márquez. El arquitecto se alquila para soñar, pero para soñar su propio sueño, no el sueño del colectivo para el que ha de trabajar. La conferencia acaba con una frase contundente: Lo más importante en arquitectura no es crear edificios sino hacer territorio.

Día 2. "El cemento es más ecológico que el césped".

Benidorm, nuestro pequeño Hong Kong, no es tan terrible.

Con su conocido discurso crítico ante la ciudad dispersa (la Babilonia horizontal), don Luis defiende hoy la ciudad densa y compacta, que es mucho más ecológica en su ahorro de infraestructuras y recursos que el sprawl (desparrame en Hispanoamérica), esas interminables barriadas de chalets adosados del extrarradio de las ciudades. Benidorm, tan denigrado, es recuperado como ejemplo de cómo evitar la destrucción de (aún más) litoral mediterráneo. Si somos capaces de controlar los tres tradicionales problemas de las ciudades (tráfico, salubridad y seguridad), la ciudad es extraordinaria en palabras de LFG, eso sí, como se nos vayan de las manos, acabaremos con monstruos urbanos como la antigua ciudad amurallada de Kowloon en Hong Kong, ya felizmente demolida, una ciudad sin ley con la mayor densidad de población del mundo (equivalente a 1,9 millones de habitantes por km2). Pero es que incluso las barriadas de favelas, a menudo asociadas con pobreza y delincuencia, resultan para LFG "lugares de esperanza" que ofrecen muchas más oportunidades a sus habitantes que cualquier bucólica aldea aislada. Y si hay que admitir que el sueño arquitectónico del ser humano suele ser la casa aislada en entornos de gran belleza natural (aunque el mío es un ático en Manhattan, el de Patty Hewes de la serie Damages me vale), lo cierto es que si multiplicamos dicho sueño por los miles de millones que somos en la tierra el sueño deviene pesadilla, como decía Le Corbusier. LFG compara las urbanizaciones de extrarradio (entornos sin riesgos pero también sin atractivo según él) con una rosa sin espinas, indolora pero artificial. En esta entusiasta defensa de la ciudad, don Luis concluye que Manhattan con su malla urbanística regular y densa es la ciudad más ecológica del mundo.
Y ¿cómo construir las nuevas ciudades y barrios? La densidad es en este sentido clave. Si como veíamos en Kowloon una densidad excesiva conlleva toda clase de problemas de criminalidad e higiene, resulta que una densidad demasiado baja en una ciudad de torres exentas con grandes espacios vacíos entre sí acaba también siendo una ciudad fría y robótica que aliena a sus habitantes. LFG ofrece como modelos a seguir por un lado un diseño urbanístico reciente, pero que en realidad sigue la tradición vernácula de la zona (el Masdar de Foster) y por otro dos que datan de 1860 nada menos pero siguen siendo perfectamente válidos: el plan Cerdá de Barcelona y el plan Castro de Madrid. Finaliza LFG la conferencia señalando que la ciudad es el mejor marco para desarrollar nuestras vidas, es un recurso contra la crisis y un motor de innovación. En el coloquio posterior, al hilo de estos temas, don Luis comentó que el dinero que a través de, por ejemplo, microcréditos, se otorga a personas necesitadas debe darse siempre a la mujer, nunca al hombre, porque el hombre lo malgasta en sí mismo, mientras que la mujer revierte ese dinero en la familia que a su vez crea territorio. Dijo literalmente que el hombre destruye, no construye (LFG no se corta un pelo, como seguirás viendo). Mi contraria ya es fan incondicional de don Luis.

 Día 3. "La arquitectura hace visible lo invisible".


Realismo ¿mágico?
La última sesión se dedicó a dar una visión de las nuevas arquitecturas surgidas de la crisis y de la percepción al fin generalizada de que nuestros recursos son limitados. Siempre partiendo de la importancia de la arquitectura como disciplina (que últimamente, esto lo digo yo, algunos intentan descafeinar convirtiéndola en una disciplina subordinada al arte, el diseño o incluso la artesanía), como marco que hace percibir la realidad de otra manera e incluso nos hace ver lo invisible (don Luis y sus oxímoron), el director de Arquitectura Viva hace hace mención a arquitectos que en el pasado o en la actualidad viven su tarea con una actitud completamente diferente al starchitect de rigor. Hace ya tiempo que LFG viene defendiendo esa nueva arquitectura social, austera y ética a través de congresos con la fundación Arquitectura y Sociedad (Más por Menos, Lo Común), exposiciones (sobre Prouvé y Fuller, comisariadas ambas junto a Foster; Spain Mon Amour y una que aún se puede ver, The Architect is Present) o números monográficos dedicados al tema en su revista, todos ellos repasados someramente en la conferencia de hoy. Y acaba con un ejemplo extremo de esta nueva tendencia arquitectónica que es la plaza de Léon Aucoc en Burdeos que puedes ver en la foto. Designados los arquitectos franceses Lacaton y Vassal (uno de los estudios que en plena efervescencia de la arquitectura espectáculo ya defendían a capa y espada la austeridad y el componente social de la disciplina) para remodelar dicha plaza, decidieron que no necesitaba ninguna intervención "porque poseía la belleza de lo que es obvio, necesario y correcto" dicen en su web. Y lo que es más, amenazaron con demandar al ayuntamiento si decidía dar la remodelación a otro estudio porque ese proyecto era suyo. LFG aplaudió calurosamente el gesto en la conferencia, yo también en ese momento, pero ahora que lo pienso (y veo más fotos) tengo mis dudas y voy a atreverme a contradecir a don Luis. Antes que nada, querido lector, echa por favor un vistazo a otras fotos de la plaza aquí. ¿De verdad crees que a esta plaza no le hace falta nada? ¿Ese horror de farola pega ahí? ¿Esos cuatro tristes bancos es lo único que los usuarios realmente necesitan? ¿Aquí nadie tiene niños? ¿Queda bien -y es seguro- que los coches puedan aparcar sobre la zona peatonal porque no hay división entre ella y la calle? Mira, en mi opinión de aficionado dominguero, esta plaza (si no lo digo reviento) es una merde. Creo que Lacaton y Vassal, pensando más en making a statement que en los vecinos, han querido hacer un brindis al sol de cara a la galería (una boutade por decirlo en su idioma), han enterrado sus talentos y al no intervenir han dejado la plaza invisible. Afortunadamente otros arquitectos no han hecho lo mismo en el resto de la ciudad (Burdeos ha sido sometida en los últimos años a un impresionante lavado de cara), porque si no aún sería la  urbe horrenda y abandonada que era en los 90. Sin necesidad de colocar ningún Guggenheim, simplemente poniendo en valor los bellos edificios que la ciudad ya tenía, peatonalizando, mejorando sus plazas (una de ellas remozada por Patxi Mangado) e introduciendo el tranvía la ciudad es hoy un ejemplo de ciudad cuidada, vivible y realmente bella. La arquitectura haciendo visible lo invisible.

LFG acaba la conferencia con la impactante foto que ya utilizó en una presentación para el congreso Arquitectura: Lo común y el mismo mensaje (que aquí recogimos). En el coloquio, obligamos a don Luis a mojarse (se lanzó a la piscina sin miramientos) con tres temas de actualidad: la supuesta necesidad de manifestódromos (los veía innecesarios), la polémica con la fundación de Foster (esta pregunta se la hizo un servidor, defendió que un arquitecto que es capaz de remodelar el British Museum podría igualmente hacer una intervención respetuosa con el palacete de Saldaña. Me atreví a invitarle a que intercediera para que no renunciara a hacer la fundación dada su amistad con el lord arquitecto, a lo que contestó que su renuncia parecía irreversible) y la otra polémica arquitectónica del momento, la probable demolición de la fábrica Clesa de Alejandro de la Sota en Madrid a lo que contestó que Clesa no era Tarragona o el gimnasio Maravillas y que no le parecía tan dramático. Sin morderse la lengua en ningún momento, habló en ambos casos de talibanismo tanto por parte de Patrimonio en el caso de Foster como en el de los defensores a ultranza de Clesa.

Y esto fue todo en este lujazo de conferencias de la Cátedra La Caixa (gratuitas, y encima te dan un diploma al final). Estuve a punto de hacer un ruego a LFG: que escribiera más libros, pero ya no me atreví a tanto. Desde El fuego y la memoria (su tesis doctoral) ya ha llovido y es que además, aparte de ser una autoridad en la materia, escribe de vicio. Para más inri, últimamente parece que está dejando un poco de lado la arquitectura y se nos está convirtiendo en una suerte de global thinker que tan pronto habla de geopolítica como de sociología o economía (en sus ocasionales artículos de opinión para El País, como el de hoy mismo, ya no habla de su especialidad ni de refilón). ¿Estará ya todo dicho en arquitectura?

domingo, 20 de abril de 2014

Criaturas bárbaras (3)


Pero vamos a ver, ¿no habíamos quedado en que los arquitectos habían vuelto a poner los pies en el suelo, lejos ya de la arquitectura ficticia, espectacular y egocéntrica de la década prodigiosa en pos de un realismo nada mágico pero muy necesario? Pues fíjate en este cuerpo extraño emergiendo brutalmente cual alien, octavo pasajero, de las entrañas de la centenaria Tabakalera donostiarra, en plena reconversión de severo complejo fabril en centro cultural dedicado a las artes visuales según el proyecto de Jon Montero Madariaga y Naiara Montero Viar. El inmenso tocado, panóptica txapela, ha sido bautizado por los arquitectos como Kristaldun Prisma (Prisma acristalado) y albergará una cafetería que promete vistas impagables sobre la ciudad a la vez que se iluminará cual faro en la noche. Sorprende semejante atrevimiento hi-tech (no en vano Naiara Montero trabajó con Grimshaw) en una ciudad tan conservadora en lo arquitectónico, aunque el hecho de tener al lado a la torre de Atotxa, eyesore local que suele estar en el top ten de los edificios más feos de España y con el que el prisma parece querer dialogar (¿qué se dirán?), habrá ayudado a los sufridos vecinos del barrio de Egía a digerir el cristalino artefacto.

La torre de Atotxa ya nunca estará sola
El proyecto se llama "Tres en raya" haciendo alusión a la vertebración en diagonal que el edificio permitirá del parque de Cristina Enea con el centro de la ciudad, y la verdad es que podría haberse también llamado "Tres en uno", porque por el mismo precio los arquitectos mantienen la adusta fábrica abriéndola al público (¿serán capaces los gestores de llenar semejante mastodonte con propuestas artísticas interesantes?), le dan un aire modenno con el prisma (¿convierte el forzado postizo al proyecto en una triste caricatura de lo que (no) debería ser la restauración de un edificio centenario?) y dejan a San Sebastián lista como capital cultural de Europa en 2016 (¿es esta la cultura que queremos?). Tienes un video time-lapse de la restauración aquí.

En fin, podría haber sido peor. Uno de los participantes en el concurso propone, también sobre el tejado, una torre en forma de periscopio. El segundo premio, del estudio local Vaumm, también sugiere una torre de cristal, en este caso mejor resuelta ya que está en un lateral con lo que no rompe la silueta del edificio y se plantea como una calle vertical (el proyecto se llama Tabakalea, juego de palabras entre Tabakalera y kalea, calle en euskera) con una forma que remite directamente a la torre Atotxa. Sorprende en la lista de participantes en el concurso internacional la ausencia de estudios conocidos, salvo Vaumm, Peña Ganchegui, Izaskun Chinchilla, Iñaki Bergera o Andrés Jaque no conozco a nadie: me hubiera gustado ver las propuestas de Lejarraga, Selgas Cano o Nieto Sobejano, y, ya puestos, la de los galácticos Herzog y de Meuron, Foster o Moneo. Sorprenden también los nombres de los proyectos, ofreciendo juegos de palabras a vueltas con el tabaco o relatos a cuál más interesante: los hay divertidos (Ramas entre bambalinas en el sambódromo donostiarra, Kadukados, Karmen la cigarrera, estos son sevillanos), poéticos (No me pidas que te mire porque miraré, Entre azules), cinematográficos (Scarface, North Northwest, Inside Out, Smoke)... echa un vistazo a la lista completa aquí. El arquitecto como cuentacuentos para adultos.

Fumando esperamos que el injerto curse sin rechazo y, al contrario que en Alien, criatura y huésped sean felices y coman perdices.

El graffiti también es arte ¿no?

sábado, 12 de abril de 2014

El arquitecto está presente (y ausente)


Esta silla vacía nos da una oximorónica bienvenida a la exposición The Architect is Present que puede verse estos días en el Museo ICO y cuyo título hace alusión a una performance (The Artist is Present) de Marina Abramovic. Y es que los arquitectos en los que se fija la exposición (Diébédo Francis Kéré, TYIN Tegnestue Architects, Anupama Kundoo, Solano Benítez y Anna Heringer) han aprendido a estar a la vez presentes y ausentes en sus propuestas arquitectónicas. Presentes al promover su proyecto, ausentes al dar un paso atrás y dejar que sean las comunidades (generalmente pobres) a las que van dirigidas sus obras las que tomen las decisiones más importantes en relación al mismo. Estos arquitectos, que han hecho de la austeridad su referente ético y estético (como señala Luis Fernández-Galiano, comisario de la muestra), están sin estar. Frente al arquitecto estrella mesiánico e iluminado, paternalista y autoritario, ellos ayudan, sugieren, coordinan, negocian, facilitan, empatizan con las comunidades en las que trabajan, se envainan sus egos (si es que alguna vez los tuvieron) y están dispuestos a escuchar y aprender de personas que carecen de su formación pero aportan la sabiduría de la tradición. Aquí están algunos de sus lemas presentes en la exposición:
-"A veces un exceso de dinero separa al arquitecto de la arquitectura".
-"Debería ser posible reinterpretar lo que necesitamos para para vivir, y desarrollar estrategias para poder vivir con mucho menos y tener una mejor calidad de vida".
-"Esperamos poder seguir abiertos a nuevas ideas, y ser siempre conscientes de que igual estamos trabajando en el sentido equivocado o no hemos escogido el enfoque adecuado".
-"Al trabajar fuera de nuestra zona de confort, evitamos que la tentadora comodidad de nuestra vida cotidiana debilite nuestras decisionesy destrezas".
-"Las elecciones que hacemos pocas veces tienen un orden y estructura lógicos y explicables y surgen casi siempre de circunstancias aleatorias". 

Pocas veces he visto una exposición de arquitectura tan pedagógica y al mismo tiempo amena. A ello ayuda no poco, como es habitual en el ICO, los mediadores que nos reciben al inicio y ofrecen sin avasallar su ayuda siempre adaptada a tus intereses y conocimientos en la materia. Otra original peculiaridad es que se trata de una exposición viva, que se va nutriendo con los pequeños proyectos que los arquitectos a los que está dedicada van paulatinamente realizando junto a estudiantes de arquitectura en talleres montados en la misma exposición. Así que de verdad, en carne y hueso, el arquitecto está presente.


miércoles, 9 de abril de 2014

No te vayas todavía, Norman


¡Una pasarela! Vade retro

Hoy entrada de urgencia ante la noticia de que Norman Foster va a renunciar a alojar su fundación (que incluiría una exposición permanente de sus proyectos y obras, librería, archivo, cafetería, etc) en el palacete de la madrileña calle de Monte Esquinza que compró recientemente. La operación no iba a costar ni un duro al ayuntamiento, que se mostraba interesado en el proyecto. ¿Cuál ha sido el problema? Pues la negativa de Patrimonio a que Foster hiciera algunas modificaciones en el edificio (de cierta relevancia arquitectónica, aunque en los 70 estuvieron a punto de demolerlo), por ejemplo colocar una pasarela para unir dos alas del palacio. O sea que los madrileños no van a poder disfrutar de este edificio, que quizá acabe convertido en otro zombie arquitectónico (como el palacete, curiosamente del mismo arquitecto, Joaquín Saldaña, que duerme el sueño de los justos en la calle Ortega y Gasset esquina con Castelló). Y es que las pasarelas como todo el mundo sabe son un invento diabólico de Steven Holl, ese arquitecto tan adicto a los fenómenos extraños. A mí mismo, cuando paso al lado de esta pasarela que ves en la foto, que une dos edificios de Renfe cerca de Atocha recientemente restaurados (no entiendo cómo no han eliminado en dicha restauración la maligna excrecencia), se me erizan los cabellos de puro pánico. Y hablando de experiencias paranormales el otro día pasaba por delante del palacete de Monte Esquinza y me pareció incluso oir una psicofonía como la que decían flotaba en el Palacio de Linares (aquella de Raimunda, ¿la quieres escuchar?). Decía lastimeramente: "Please Norman, don´t go, don´t go away. Madrid needs you. Forget about those ass.... [esta palabra no la entendí bien] and think over your decision, please, please....".

viernes, 4 de abril de 2014

37



"Hay algo que puede parecer cruel decir ahora a los jóvenes, pero no es así, y es la cantidad de trabajo que podemos o debemos abarcar: un arquitecto que merezca la pena no puede construir mil edificios. Te cuento una anécdota: con ocasión de la inauguración del edificio de Zamora, que es el último grande que he terminado, me montan una comida los delegados con un compañero mío de curso, simpático, buena gente y buen arquitecto, y me dice que ha hecho dos mil obras. Cuando volví a Madrid ni siquiera fui a casa, pasé por el estudio, cogí una de mis monografías y conté cuántas obras tengo hechas. No proyectos, sino construidas. Son treinta y siete. Me dije: «Alberto, eres un desastre, solo treinta y siete obras no puede ser». Volví a casa un poco desanimado, pero antes de dormir siempre suelo leer un ratito, y ese día tenía una biografía de Shakespeare escrita por Bill Bryson, que es un gamberro. Y en una página, casualmente, dice que Shakespeare solo escribió treinta y siete obras de teatro. Dormí maravillosamente, claro". (Alberto Campo Baeza en una entrevista para Jot Down).

domingo, 30 de marzo de 2014

La escuela de papel



Se trata de una escuela temporal levantada en Chengdu (China) tras un terremoto. La estructura está hecha a base de cartón, seña de identidad de Shigeru Ban, el nuevo Pritzker (séptimo japonés en lograr el premio), quizá el arquitecto más preocupado por la dimensión social de la arquitectura y su función primordial de proteger, especialmente tras grandes desastres naturales. Ban ha creado con papel hasta una iglesia en Nueva Zelanda:




En Madrid recientemente construyó un pabellón de papel reciclado que fue ensamblado por estudiantes de arquitectura:


Uno de sus trabajos más espectaculares es este club de golf en Corea:


Aunque su obra más famosa (y quizá la de belleza más distraida) es esta sucursal del Pompidou en Metz (Francia) :


En su "Casa Desnuda" en Japón, las habitaciones, montadas sobre ruedas, pueden moverse libremente por el interior de la vivienda. Su dueño quería una casa donde los miembros de la familia no pudieran esconderse unos de otros:


Esta lujosa villa en Sri Lanka es una reseñable excepción en la carrera del japonés:



En fin, que tras perder los papeles con la burbuja, la arquitectura vuelve a premiar a arquitectos que trabajan por recuperar el papel esencial de la disciplina. Ban, que de pequeño quería ser carpintero, decidió dedicarse a la arquitectura cuando a la edad de 11 años su maestro propuso a la clase hacer un diseño de una casa. La de Shigeru fue elegida como la mejor. En los 90, tras la crisis humanitaria de Ruanda y el terremoto de Kobe, comenzó su concienciación con las víctimas de catástrofes creando la ONG VAN (Voluntary Architects´ Network) y desarrollando en la estela de Prouvé o Fuller una dimensión política de la arquitectura. Su novedoso uso del papel como material constructivo lo explica en clave oriental: "Aprendí que la duración de un edificio no tiene que ver con la fortaleza de los materiales con que está construido: el hormigón puede ser destruido por un terremoto, y el papel, sobrevivir a ese mismo terremoto". Su modestia y un discurso sencillo y directo ("mientras estudiaba arquitectura me daba cuenta de que no trabajábamos para la sociedad. Solo lo hacíamos para la gente privilegiada. Pensé que era una pena") le aleja del arquitecto estrella. Ban no va ni de iluminado revolucionario, ni de artista, ni de artesano, es un arquitecto social, ni más ni menos. Como ha dicho Tom Pritzker, presidente de la fundación Hyatt que otorga el premio, Ban ha hecho de nuestro mundo un lugar mejor.

Fotos de otros trabajos aquí. Te enlazo también a una entrevista.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Fotos




 

 



No te pierdas el photolog SamAlive (que acabo de descubrir en eg.com).

sábado, 22 de marzo de 2014

El reino de la posibilidad



"Lo normal, lo convencional en una escena amorosa, tras un primer beso, es que quienes lo protagonizan estén exultantes de felicidad o bien sigan besándose con entusiasmo o lascivia crecientes, según. Eso no ocurre en El hombre tranquilo. Wayne abraza a O´Hara y vuelve el rostro, no hacia la cámara pero sí hacia el frente. Y su mirada parece en primera instancia de tristeza, de lástima incluso. Claro está que no lo es. En seguida uno comprende el matiz: es seriedad, gravedad, acaso responsabilidad, como si estuviera diciendo "Ay, ahora estoy vinculado. Es lo que deseo, pero ha llegado y ya no hay vuelta a trás. Me quedaré junto a esta mujer, no la fallaré, la querré y la cuidaré. Le daré la mejor vida que pueda y a eso dedicaré mi existencia. No sólo a eso, pero eso estará por encima de todo lo demás. Y le seré incondicional". Ya en 1952 debía ser infrecuente ver una reacción así en la pantalla o en la realidad. (...) En la realidad no es más raro que hace sesenta años, yo creo, pero sí en la novela o el cine, sí en el mundo representado, como si en él sólo se admitiera estar de vuelta de todo. Raro es contemplar hoy en él a quien se siente vinculado o atrapado -en el mejor sentido de esta palabra- por su propia convicción, por su disposición a  no fallar, por la responsabilidad que no puede exigírsele pero que uno adquiere hacia otro por su cuenta y riesgo y su voluntad. Raro es quien se hace el propósito de ser incondicional y piensa, quizá como Wayne bajo esa tormenta:"Quiero tanto a esta persona que a partir de ahora prescindiré de lo que más apreciaba, el reino de la posibilidad"." (Javier Marías, El reino de la posibilidad en El País Semanal).

"Donde no hay nada, todo es posible
Donde hay arquitectura, nada (más) es posible".
(Rem Koolhaas, Imagining Nothingness en S,M,X,XL)

"Al final construimos porque creemos en el futuro: nada muestra más compromiso con el futuro que la arquitectura. Y construimos bien porque creemos en un futuro mejor, porque creemos que pocos regalos se pueden ofrecer a las generaciones venideras que sean mejores que las grandes obras de arquitectura, como símbolo de nuestras aspiraciones comunitarias y también como símbolo de nuestra fe no solo en el poder de la imaginación, sino en la capacidad de la sociedad para seguir creando". (Paul Goldberger, Por qué importa la arquitectura)

viernes, 14 de marzo de 2014

Ingenieros de almas



"En cuestión de gusto, los arquitectos se comportaban como benefactores culturales de los trabajadores. No tenía sentido consultarles directamente, puesto que, como Gropius había señalado, estaban todavía "intelectualmente subdesarrollados". Este era, en realidad, el gran atractivo del socialismo para los arquitectos de los años 20. El socialismo era la solución política, el gran "sí" a las, al parecer, escandalosas e imposibles aspiraciones del arquitecto mancomunado, que insistía en que el cliente mantuviera la boca cerrada. Bajo el socialismo, el cliente era el trabajador. Y este pobre diablo, ay, apenas acababa de levantarse del fango. El arquitecto, el artista y el intelectual le arreglarían la vida, mientras tanto. Por utilizar una expresión de Stalin, serían los ingenieros de su alma. Para sus bloques de vivienda berlinesas con destino a los empleados de la fábrica Siemens [en la foto], el ingeniero de almas Walter Gropius decidió que los trabajadores deberían economizar los techos altos y los anchos pasillos, así como todos los objetos y ornamentos anticuados. Los techos altos, los pasillos anchos y la "espaciosidad" de toda índole no eran más que grandilocuencia burguesa expresada en vanos en vez de en sólidos. Techos de dos metros y pico, y pasillos de un metro y algo de anchura bastaban para... volver a crear el mundo". (Tom Wolfe, Quién teme a la Bauhaus feroz, curiosa traducción del original From Bauhaus to Our House de la que es responsable el novelista Antonio-Prometeo Moya. La foto es del magnífico blog fotográfico Giara´s photolog).

viernes, 7 de marzo de 2014

Silencios sonoros


Hay silencios que resuenan más que las palabras. El de la foto es el edificio Reid de la escuela de Artes de Glasgow, firmado por Steven Holl y que tiene la peculiaridad de estar situado justo enfrente del Mack, el edificio principal de la escuela que Charlie Rennie Mackintosh concluyó en 1909 y que es para muchos la pieza arquitectónica más valiosa de toda Escocia. Lo de los silencios viene a cuento porque en un artículo de Oliver Wainwright para The Guardian, Holl señalaba que quería que su edificio fuera un "socio silencioso" del edificio de Mackintosh: "La sinfonía principal ya se está interpretando a un lado de la calle, así que el nuestro es un acompañamiento silencioso, la cesura al concierto del Mack". Pero Wainwright, con su habitual retranca, apostilla que el nuevo edificio es tan silencioso como "el estruendo de platillos entrechocando entre sí", y que su diseño "tiene la misma sutileza que un multicine de extrarradio". No es el único que lo pone a caldo. Para Rowan Moore, crítico también de The Guardian, el nuevo edificio es el "primo robótico" del antiguo. William J R Curtis dice de él que es "torpe en forma y proporción" y que "carece de delicadeza en los detalles". Como ves, los críticos británicos reparten estopa como nadie. A todas estas críticas Holl  responde que el problema es, de nuevo, que la gente no entiende de música y sus silencios, y añade, en un tono tan poligonero como su edificio, que "se comerán sus palabras cuando lo vean".

Esta suerte de glaciar que parece haber surgido de la nada como resultado de un movimiento tectónico (la metáfora es de Wainwright) es explicado por el arquitecto estadounidense como un juego de contrarios con respecto a su famoso vecino. Si el Mack posee unos "huesos finos y una piel gruesa", el Reid tiene una delicada piel y una potente estructura interna. Son como el yin y el yang, señala Holl, acostumbrado a trabajar en China. Pero donde realmente se rinde homenaje al edificio de Mackintosh es en el interior, donde se ha intentado replicar con un lenguaje moderno sus estrategias de captación de la luz. Tres potentes estructuras tubulares huecas que recorren verticalmente el edificio en su totalidad (bautizadas por el arquitecto como "vanos de luz") llevan el bien tan preciado en estas sombrías latitudes hasta lo más profundo del edificio. También transmiten el ruido, por cierto, como señala un estudiante.

 Otro de los rasgos que distinguen al Reid más íntimo es lo que han dado en llamar el "circuito de conexión", que, junto con la creación de espacios abiertos con pocas divisiones, permite a alumnos y profesores una mayor interactuación, una "abrasión creativa" de nuevo en palabras del arquitecto. Arrea. O sea, que bajo la gélida piel existe, en abrasivo oxímoron, un intercambio de tórridos rozamientos creativos que abrasan a los apasionados aprendices de artista. Quién lo iba a decir.

En fin, te dejo con  la ardua tarea de juzgar por tí mismo si esto es una obra digna de interés u otra ocurrencia de starchitect. Empieza echando un vistazo a estas fotos. Yo me quedo con el comentario que sobre el edificio hizo Zabalbeascoa en El País al señalar que Holl "ha corrido el riesgo de darle réplica a lo intocable".



viernes, 28 de febrero de 2014

Criaturas bárbaras (2)


Esta bárbara criatura es al parecer una espiral. Para más señas, una espiral policéntrica. Es de Daniel Libeskind, de profesión sus deconstrucciones, que la ha creado para el grupo español Cosentino (el que hace las encimeras para el programa de Arguiñano). Lo descubro en  Plataforma Arquitectura, donde puedes ver más fotos y una esforzada explicación de esta suerte de objet trouvé citando como fuente a la web de la empresa:“No se trata de una espiral tradicional con un centro y eje únicos, sino de una espiral contemporánea que abre una multiplicidad de direcciones en muchas trayectorias distintas. En definitiva, una espiral policéntrica que se proyecta con energía hasta un cénit dramático. La geometría del material externo de la pared, Dekton®, forma un patrón fractal contemporáneo relacionado con la Sección Áurea. El patrón está integrado en la estructura de la pared, e incorpora la lógica estructural de la escala de modulación y la proporción en una superficie infinitamente fascinante. Una especie de escalofrío recorrería la forma: una superposición de patrones que rompería la escala y disolvería la fuerza del ascenso, retorciendo los planos de las paredes. Es un mosaico matemático, una red móvil que discurre y se desintegra sin repetirse: un concepto absolutamente moderno de tabla, un “fráctil”. El objetivo es encontrar una semejanza que nunca se repite del todo, y para ello la superficie debe ser aperiódica. Encaja y converge en una lógica abierta, a medida que se extiende una red. El revestimiento de tablas debe crecer proyectando extrañas ramificaciones”. Seguro que ahora tienes ya claro el concepto. Navego a Cosentino, donde me hallo aún con más sorpresas: el mismísmo Libeskind ha asistido a la inauguración de la encimera hecha arte (homenaje involuntario a Duchamp y su famosa fuente), erigida en el exterior de la sede del grupo en Almería. Y lo que es más, en una de las fotos juraría que está nada menos que Luis Fernández-Galiano ¿quizá ejerciendo como verificador de que es Libeskind in the flesh el que está presente en la entrega? Por cierto, no es el primer trabajo del arquitecto que ganó el concurso para reconstruir la zona cero neoyorquina (proyecto muy modificado después) en nuestro país, en Mallorca diseñó una galería de arte para la artista norteamericana Barbara Weil, edificio del que Jonathan Glancey llegó a decir que tenía un cierto parecido con el Guggenheim de Wright. Acabo el párrafo con una sugerencia: recomendamos desde aquí a Calatrava que cubra el Palau de les Arts, despojado ya del traicionero trencadís, con el susodicho Dekton®, seguro que aguanta más.

Pero vuelvo a la espiral, y es que la descripción del artefacto del arquitecto estadounidense me ha dejado trastocadas las neuronas. No se trata de una espiral tradicional con un centro y eje únicos, sino de una espiral contemporánea que abre una multiplicidad de direcciones en muchas trayectorias distintas. En definitiva, una espiral policéntrica que se proyecta con energía hasta un cénit dramático...,  no te digo, si parece la definición de España. Y ya puestos, para que te ambientes, y en honor a Libeskind, gran aficionado a la música (y porque en nos va la mezcla de churras con merinas en desnortada espiral), te enlazo con un tema de Vangelis que se llama, mira tú por dónde, Spiral, un clásico de la música electrónica del álbum homónimo publicado en 1977, en la época más cósmica y vanguardista del compositor griego. Otro de los temas del álbum, Dervish D, toma su nombre de los derviches giróvagos turcos "que con sus giros representan la espiral del universo", según las notas del libreto. En la cubierta, una cita del Tao Te King: "Seguir significa ir lejos, ir lejos significa volver", el eterno retorno, o sea. Más aún que una tómbola, la vida es un tiovivo. Disfruta mientras gira.

viernes, 21 de febrero de 2014

Otro mundo es posible



"Vivimos en un mundo de fenómenos manifiestos. Sin embargo, desde el inicio de los tiempos, el hombre ha sentido intuitivamente la existencia de otro mundo: un mundo no manifiesto cuya presencia subraya —y hace soportable— el mundo que experimenta cada día. Los principales vehículos con los que exploramos y comunicamos nuestras nociones de ese mundo no manifiesto son la religión, la filosofía y las artes. A semejanza de éstas, también la arquitectura está generada por las creencias míticas y expresa la presencia de una realidad más profunda que el mundo manifiesto en el que existe". (Charles Correa, Un lugar a la sombra. Foto: instalación de Grafton Architects en la exposición Sensing Spaces que estará en la Royal Academy de Londres hasta el 6 de abril).

sábado, 15 de febrero de 2014

Drones sobre Madrid




Esta vez de verdad: pincha aquí. Es difícil reconocer nuestra ciudad vista así. Y ahora léete esta cita del artículo Lo que podemos pedir a las máquinas de Eduardo Prieto en El País de hoy (en Arquitectura Viva 158 ya había aparecido una versión reducida bajo el nombre de La calle como algoritmo):
"La ciudad es el problema; la técnica, la solución. Este eslogan podría resumir los programas urbanos que tanto en las metrópolis consolidadas de Occidente como en las bullentes megalópolis de Asia se sostienen en esa versión del panóptico moderno que son las llamadas ciudades inteligentes. (...) De ahí que las tesis tecnocráticas vuelvan a resultar atractivas, aunque su sex appeal mecanicista comparta en muchos aspectos el obsoleto credo de los determinismos, y resulte tan añejo como ya lo es nuestra modernidad. (...) Como ha puesto de manifiesto César Rendueles en un reciente y excitante libro, Sociofobia, tras ello no solo se oculta el interés económico, sino una suerte de inocencia fetichista ante la tecnología, entregada a la creencia —que la tozuda realidad no se cansa de refutar— de que las técnicas digitales son una fuente automática de transformaciones sociales, de procesos emancipadores ajenos a la gastada tradición de la democracia representativa. (...) El peligro es que la ciudad acabe entregada a los nuevos especialistas digitales, y que los necesarios papeles jugados por el reprochable político o el megalómano urbanista o arquitecto acaben devaluándose conforme se socava paralelamente el quehacer deliberativo de los ciudadanos anónimos en cuanto constructores materiales de la vida urbana.(...) De este modo, lejos ya del modelo agresivo del ojo que todo lo ve —el Panopticon de Bentham o el Big Brother orwelliano—, la tecnocracia es hoy reclamada por la propia comunidad digital; no se impone con violencia desde fuera, sino que se exige desde dentro, en una suerte de variante líquida, pero autoimpuesta de demagogia. (...) Y es que este ciberfetichismo de algoritmos y concertinas no resolverá nuestros problemas económicos y sociales, ni tampoco los urbanos, pues en los territorios y las ciudades no hay más inteligencia que la de aquellos que las habitan. La conclusión fue anticipada hace más de 50 años por el arquitecto y tecnólogo norteamericano Lewis Mumford: no debemos pedirles a las máquinas más de lo que realmente pueden darnos".

viernes, 7 de febrero de 2014

El pájaro que se tragó su propia jaula





Nada más típico en Navidad que los anuncios de colonia. Algunos son para olvidar, pero otros resultan pequeñas obras de arte, especialmente si como en este reciente spot se elige un marco arquitectónico tan singular como la Casa Malaparte diseñada en 1938 por el escritor italiano Curzio Malaparte (1898-1957) partiendo de unos planos de Adalberto Libera, uno de los más conocidos representantes del movimiento moderno italiano. Casualmente a poco de ver el anuncio navideño me topé en la Biblioteca Eugenio Trías (ex Casa de Fieras) con el magnífico libro Malaparte, a house like me del arquitecto Michael McDonough (con prólogo de Tom Wolfe), que incluye comentarios sobre la casa de una variada troupe del mundo de la cultura y la arquitectura, libro que recomendamos por su interesante contenido y su cuidado diseño gráfico. La "casa come me" ("casa como yo") que Malaparte quiso fuera reflejo de su personalidad ("nunca tuve que ponerme tan al descubierto como cuando me puse a hacer esta casa") resalta por su color rojo sobre la Punta Massullo, en un entorno de sobrecogedora belleza en la isla de Capri, que él mismo describe como "la zona más salvaje, solitaria y dramática orientada al sur y al este, un lugar donde la isla pasa de humana a feroz, donde la naturaleza se expresa con una fuerza incomparable y cruel, un promontorio de líneas extraordinariamente puras que se arroja al mar como una garra hecha de roca".


La casa como decíamos sigue patrones típicos del movimiento moderno que la Italia fascista de la época adoptó, como la forma rectangular, los grandes ventanales o el techo horizontal. Sin embargo Malaparte, trabajando con un contratista de la zona, introdujo marcados cambios que la alejan de dicho movimiento.  Las escaleras de acceso al tejado, por ejemplo, en forma de triángulo invertido, están probablemente inspiradas en las escaleras de la iglesia de Lipari, isla en la que Malaparte fue exiliado por sus ataques a Hitler y Mussolini en sus escritos (a pesar de que abrazó el fascismo en un primer momento) y de la que pudo salir al año de iniciarse la condena (la reclusión era para cinco), gracias a la intercesión de su amigo Galeazzo Ciano, yerno de Mussolini y ministro de exteriores en su gobierno (dos años atrás hablábamos de él y de su paso por el balneario de Corconte). La escalinata, que también puede recordar a un teatro griego, sirve según señala Gloria Saravia en su estudio Los dos mundos en Casa Malaparte de una suerte de recorrido iniciático que culmina en el solarium, "el lugar del ritual". Sobre dicha superficie, que ofrece vistas espectaculares sobre el Mar Tirreno, Malaparte levanta otro elemento singular, una especie de pantalla cortaviento de formas dalinianas que McDonough compara a una vela, una interrogación o una hoz comunista (Malaparte, en uno de sus habituales bandazos ideológicos, se hizo maoísta en los 50 y aún le daría tiempo, ya en su lecho de muerte, de convertirse al catolicismo). El autor y arquitecto estadounidense recalca el componente surrealista de la casa: "La casa Malaparte es principalmente un objeto surrealista, un híbrido entre arquitectura y poema, encarnando al mismo tiempo las características de un edificio profundamente inteligente e icónico y un trabajo literario dotado de múltiples capas. Como en un poema, sus matizadas implicaciones son tan importantes como lo que aparece manifiesto en la cosa misma. La Casa Malaparte exhibe lo que André Breton, el fundador del surrealismo describió como la "belleza convulsa" del arte. Combinando imágenes y símbolos, la Casa Malaparte ofrece colindancias que son perturbadoramente incompatibles, evocando un ensueño o encarnando el poder evocador de, como Breton describió la quintaesencia del surrealismo, "una potente locomotora abandonada durante años a la locura de un bosque virgen"."

Los sucesivos encontronazos de Malaparte con el fascismo acabaron en continuas reclusiones en la cárcel y es que cuando fue enviado como reportero de guerra al terrible frente de Leningrado, en el que por cierto coincidió con el escritor y embajador español en Finlandia, el no menos contradictorio Agustín de Foxá (al que el italiano hizo aparecer en su novela Kaputt de 1944), lejos de enviar las típicas crónicas alabando al ejército nazi se empeñaba en resaltar las cualidades del disciplinado soldado ruso. Sus repetidas estancias a la sombra forjaron su carácter e influyeron en la elección del aislado emplazamiento de su casa, como relata en su libro La Piel (1949): “Hoy más que nunca  siento que la celda N. 461 del 4º Braccio de Regina Coeli se ha quedado dentro de mí, se ha transformado secretamente en la forma de mi espíritu. Hoy más que nunca me siento ‘como un pájaro que se ha tragado su propia jaula’. Llevo la celda conmigo, dentro de mí, como una mujer embarazada lleva a su hijo en el vientre. […] Hoy vivo en una isla, en una casa triste, dura y severa sobre el mar: una casa que es el fantasma, la imagen secreta de la prisión. La imagen de mi nostalgia”. Sorprende que parezca sentir nostalgia por la cárcel. Quizá en ella, lejos de las atrocidades que presuntos seres humanos estaban perpetrando en la guerra (puede encontrarse una macabra colección de ellas en sus libros), se sintiera paradójicamente seguro y aliviado.

Párrafo aparte merece la película Le Mépris (1963) de Jean-Luc Godard, en la que la Casa Malaparte toma cuerpo como escenario en el que una despechada Brigitte Bardot se mueve en un  triángulo amoroso de trágico final mientras se representa el juego del cine dentro del cine con Fritz Lang (interpretándose a sí mismo) rodando una hollywoodiense versión de La Odisea. Está basada en un relato de Alberto Moravia, uno de los numerosos escritores y artistas que solían aparecer en la revista Prospettive, editada por Malaparte de 1938 a 1952 y entre los que se encontraban también Picasso, García Lorca, Alberti, Machado, Eliot, de Chirico, Hesse, Heidegger, Joyce, Pound, Eluard, Breton..... Solo por escuchar el "tema de Camille" de Georges Delerue merecería la pena ver esta película en la que Arata Isozaki, reconvertido en crítico cinematográfico para el libro de McDonough, ve una metáfora trágica del mito del rapto de Europa.

Empezamos con un anuncio y acabamos con otro: 


Aún una última cita, también en Malaparte, a house like me, ésta de Giancarlo Broggi, arquitecto que restauró la casa en los 90: "Cuando veo la casa ahora, incluso tras su restauración, estoy tentado de hacer de poeta: Aquí, en Punta Massullo, el estrecho sendero desciende de la montaña abajo hacia la casa, directamente a la brillante escalera, como un cordón umbilical que una a la Madre Tierra con su propio vástago. Aquí está la criatura que anhela liberarse a sí misma de su materialidad, saltar sobre el infinito que se abre hacia el exterior, inmenso, desde la terraza sobre el tejado hacia el cielo y el mar".




viernes, 31 de enero de 2014

La máquina que humaniza


"La arquitectura es una de las respuestas a la expulsión injustificable del paraíso: la obra con la que los seres humanos combatieron su desnudez alegórica, el medio que emplearon para adecuar una naturaleza hostil y desapacible, a todas luces insuficiente para satisfacer sus necesidades y para saciar sus deseos. La arquitectura es el mejor artificio para someter al enemigo, la mejor herramienta para domesticar y humanizar el mundo. La arquitectura es un sistema de transformación de la realidad: la máquina de la mutación de la idea en objeto y viceversa". (Jose Joaquín Parra Bañón, Bárbara arquitectura bárbara, virgen y mártir. Fotografía de la Casa Cuatro Estaciones de Churtichaga+Quadra-Salcedo).

viernes, 24 de enero de 2014

Cómo hemos cambiado


Este inmueble de la madrileña calle de Máiquez está justo enfrente de la que fue durante más de siete décadas la casa en la que vivieron mis abuelos. Desocupada (y okupada) durante bastante tiempo, siempre pensé que esta casa sin especial interés sería víctima de la piqueta tarde o temprano y en su solar, como ha pasado con la mayoría de las casas de esta calle, se levantaría otro anodino bloque de pisos. Pues bien, para mi sorpresa me encuentro con que la casa ha sido totalmente vaciada, pero su sobria fachada, memoria de cómo era este barrio hace 70 años, va a ser al parecer respetada. Algo está cambiando al fin entre los arquitectos y, lo que es más importante, entre los clientes. Frente a la arquitectura bárbara, bélica y agresiva de la cita de J.J. Parra Bañón que subíamos en la anterior entrada, tan representativa de nuestra prodigiosa arquitecura reciente, se impone una arquitetura quirúrgica y curativa, como señala Anatxu Zabalbeascoa en un reciente artículo, que respeta y sanea. Esta saludable sensibilidad hacia una fachada de humilde ladrillo, el esperanto de la construcción como lo acaba de definir Fernández-Galiano en el último número de Arquitectura Viva precisamente dedicado a este material, es sin duda una buena noticia.

viernes, 17 de enero de 2014

Criaturas bárbaras



"La arquitectura no es, no puede ser, natural de ningún lugar: siempre, incluida la cabaña y el iglú, es un objeto extranjero, una criatura bárbara. La cueva no se transformó en caverna (la naturaleza no se convirtió en arquitectura) hasta que alguien no llevó el fuego hasta ella y le impuso una puerta. La arquitectura es manipulación, metamorfosis, transformación, desplazamiento, transporte. Es insatisfacción, insuficiencia, inadecuación, transgresión, transfiguración. (...) Un surco excavado en la arena determinando una frontera, una línea dibujada en el suelo delimitando un área de juego, una alfombra tendida en la arena definiendo una superficie, y muchas otras de las arquitecturas más sutiles y esquivas, evidencian suficientemente esta extrañeza intrínseca a la arquitectura, propia de su estrategia bélica.
(...) La arquitectura es bárbara, además de por artificial y foránea, por ser violenta e invasora, por colonizadora y depredadora, por transformadora y agresiva: por intervenir siempre destruyendo un estadio previo, aunque en esta inevitable voluntad de destrucción haya latente una intención positiva, un cierto deseo de mejora. Y es bárbara, además de por estas razones de la decadencia latina, por aquella otra razón griega que aludía al uso del lenguaje para poner de manifiesto la diferencia: por la necesidad de hacerse de notar, de llamar la atención, de distinguirse alzando la voz; por su tendencia a no pasar desapercibida, a reclamar gesticulando su lugar en el mundo". (Jose Joaquín Parra Bañón, Bárbara arquitectura bárbara, virgen y mártir).

sábado, 11 de enero de 2014

Como una ola (y 3)



Hoy toca terminar con la fábula bárbara de Rem, Madridona, las cosas del querer, los universos paralelos, la pesadilla olímpica, el papel de la alta arquitectura y no sé cuántas cosas más. Te veo algo perdido, así que te remito vía enlace al capítulo anterior a ver si te aclaras.

Estamos a punto de celebrar la ceremonia de elección de sede olímpica. Como veíamos Madridona lleva un lustro preparándose con feroz determinación. Todo indica que esta vez nos vamos a llevar el gato (nunca mejor dicho) al agua: los contendientes como recordarás son débiles: Skala (pequeño puerto de la isla griega de Patmos) y Barakaldo. Aunque es obvio te doy las cifras, Barakaldo tiene construídas el 7% de las instalaciones necesarias para los Juegos, Skala  el 0,0003%, y Madridona el 187%. Vamos sobrados. El COI, en un guiño descarado, ha elegido a la propia Madridona como la ciudad donde se celebre la ceremonia de elección. Se va a hacer en el Palacio de Congresos, que en dicha realidad no es el fatigado paralelepípedo con mural de Miró que aquí tenemos al lado del Bernabéu sino la Casa da Musica de Oporto del propio Koolhaas. Es como si dicho paralelepípedo, aburrido de su vida, hubiera decidido explotar y desarrollarse en las más variopintas direcciones, en una suerte de brutal crisálida de hormigón. Para mí que debe ser un peñazo ser un paralelepípedo.

Y por fin llega la gala. El ayuntamiento no ha escatimado en medios. La delegación que la ciudad ha mandado a la ceremonia asciende a 398 entusiastas compromisarios, frente a la exigua delegación enviada por Barakaldo (un concejal y su señora esposa). Por su parte Skala no ha encontrado a nadie que quiera venir. Pero Madridona no se confía. Son catorce convocatorias perdiendo en el primer corte, y eso marca. Se ha contratado a Ridley Scott para que haga un video de presentación de la ciudad. Para la banda sonora se ha elegido a Vangelis, el mago de los sintetizadores, experto en música olímpica. Rem en persona se encarga de la elección del tema. El autor de Carros de Fuego ha mandado cinco variantes de sus típicos himnos hipnóticos que harían levitar a un hipopótamo pero el holandés no queda satisfecho. Harto, el compositor le manda un anthem ciclotímico e histérico que de inmediato encandila a Rem. El tema acompaña en intenso maridaje a las explosivas imágenes de Scott que reflejan con su habitual brío los portentosos cambios acometidos en Madridona. Para los discursos los mejores expertos del orbe han preparado con esmero a los speakers en las más avanzadas técnicas de body language y retórica clásica, y coaches de presupuesto astronómico les han ayudado a pronunciar un catalán e inglés impolutos. Embutidos en elegantes trajes de Armani y estilismo de Boris Izaguirre, todos apelan al nuevo espíritu de la urbe, cuyo nuevo lema ya no es el obsoleto De Madrid al cielo sino De Madridona al infinito y más allá. Los representantes del COI alucinan pepinillos, que se decía en tiempos, y no es para menos. El momento de la película que más pasmo genera fue aquel en el que, utilizando el timelapse se narraba el desmantelamiento de la plaza de toros de Las Ventas y la construcción en su lugar de una torre de 400 metros diseñada por OMA partiendo de esta escultura de Miquel Navarro. Rem es un fan del artista valenciano desde que leyó esta cita suya: "Para mí, la ciudad es un cuerpo humano en sí misma que tiene similitudes con la máquina: arterias, conductos, emoción laberíntica, fluidos, movimiento, colapsos, orden y caos... Es la síntesis de la totalidad". Lo de la emoción laberíntica le llega tanto que se lo hace tatuar en un pectoral. Por cierto que no es el único artista/arquitecto español que subyuga a Rem, en una visita al gimnasio del Colegio Maravillas, obra cimera de Alejandro de la Sota, queda tan prendado por la viga habitable del gallego que, en un despeine, decide cambiar el suelo de la cercha invertida que aloja las aulas sobre el gimnasio y ponerlo de vidrio para que el prodigio arquitectónico sea más legible. Los alumnos de las aulas colgantes están encantados con la idea ya que cuando se aburren pueden contemplar los partidos abajo en el gimnasio e interactuar con sus compañeros. Del mismo modo el edificio IBM de Fisac tiene obnubilado al holandés. A fin de dotarle de una mayor identidad decide encargar al mismísimo Bansky hacer un graffiti a tamaño gigante sobre su ciega fachada, el artista callejero planta este mismo.  Pero nos está esperando la ceremonia olímpica, nuestro épico relato debe continuar. Lo habíamos dejado en el punto en el que la delegación madridonista palpaba con enjundia el triunfo.

Primera votación. Los compromisarios aguantan la respiración, hay nervios contenidos y mucha presión acumulada pugnando por explotar en paroxística catarsis. Skala queda fuera. Los madridonistas gritan alborozados, se abrazan sin pudor, lloran en agónica alegría, se hacen selfies compulsivamente, lanzan sus iPads al cielo.Y entonces llega el segundo corte. El presidente del COI, un señor vetusto de edad provecta, abre el sobre, lo mira y pone cara de pánico, como si acabara de ver a Raphael en el anuncio de este año de la Lotería Nacional (que da más miedo que Jack Nicholson en El resplandor). Tembloroso, envuelto en sudores fríos y con un hilillo de voz apenas audible da el nombre de la vencedora: es Barakaldo.

Se produce un inmenso silencio. Los 398 compromisarios madridonistas no reaccionan, parecen lobotomizados, catatónicos. El ajado presidente del COI se aleja del atril moviéndose muy lentamente, como acorralado por una cobra. Y entonces llega la explosión de emociones al grito desgarrado de ¿Per què?, ¿Per què? (recordemos que el catalán es el idioma oficial de Madridona). Unos se rasgan las vestiduras en actitud bíblica, otros se mesan cabellos y barbas, alguno se come su iPad con funda y todo, los desfibriladores no dan abasto. ¿Recuerdas los zapatos que Zaha diseñó como para el Carnaval de Cádiz? Hete aquí que la concejala de orden público los llevaba puestos para la ocasión y, fuera de sí, se los quita y los lanza contra el renqueante presidente del COI. Ambos aciertan. Muchos delegados increpan a la alcaldesa. Rodeada por una masa febril y caníbal, señala con el dedo a la zona VIP del auditorio. "Él es el culpable, él", aúlla desaforadamente (hablando ya en castellano). Obviamente, señala a Rem. Es lo que se conoce como la dinámica del chivo expiatorio.

En ese tenso instante Rem tiene un déjà vu.  De hecho es un recuerdo de su otro yo en nuestra realidad. De cuando, allá por 1990, participó en el concurso para reformar la Postdamer Platz berlinesa. Debió gustar poco lo que hizo, pues como él mismo reconoció en una entrevista con Obrist se produjo un serio debate en el mismísimo Parlamento de Berlín para denegarle el derecho de entrada a la ciudad. Volviendo en sí, en mitad del explosivo fragor piensa en subir a la tribuna y explicar su teoría de la arquitectura de la Tabula rasa, la metrópolis Potemkin y la experiencia urbana de Singapur, pero deviene palmario que no es el momento oportuno cuando un smartphone le pasa rozando el tabique nasal. Protegido por su guardia de corps (catorce hinchas del Frente Atlético), sale por una puerta trasera del auditorio. Fuera, es el apocalipsis. Miles de ciudadanos, congregados para celebrar el más que seguro éxito de Madridona, se revuelven enfurecidos ante el enésimo fracaso de la candidatura.  Es como una bizarra mezcla entre Bienvenido Mr Marshall de Berlanga y La noche de los muertos vivientes de George A. Romero (júntese a todo ello una ciclogénesis explosiva con potente aparato eléctrico que en esos momentos descarga en la ciudad). Rem es ipso facto reconocido por la turba. Afortunadamente para él una nutrida representación de políticos de la Confederação Ibérica (una variopinta amalgama de Portugal, España, Catalunya, Euskadi, Andorra y el Cantón de Cartagena con capital en Oporto) salen también a borbotones del auditorio huyendo de la quema, lo cual sirve de distracción. Sus guardaespaldas le abren paso a duras penas y por los pelos consigue llegar a su coche, un Citroën Cactus como el de la foto de arriba (seguro que a Le Corbusier, tan citroënista, le habría encantado), solo que en lugar de ser blanco lleva los colores de la bandera que el holandés diseñó para la UE, vamos, que se le ve de lejos. Koolhaas enfila a todo trapo la Catalana, nuevo nombre de la Castellana, reconvertida en una autopista urbana de 8 carriles por dirección donde las élites extractivas, tras salir de Eurovegas (que allá sí ha cuajado), hacen carreras con sus bólidos premium (tranquilo, la velocidad está limitada a 250 millas por hora). Un Range Rover Evoque de la policía municipal (ya sabes que el dinero no es problema para Madridona, los concejales van en limusinas Hummer) y un drone se lanzan a su caza y captura. El drone trata de interceptar los sistemas electrónicos del Cactus, pero como apenas tiene (el Citroën es un back to basics), acaba interfiriendo los del Evoque que le persigue muy de cerca. Bloquea los frenos y la dirección y fija el regulador de velocidad en 160 km/h. Sin que su desesperado conductor pueda hacer nada por evitarlo el coche policial se come la columna-obelisco de Calatrava, que tras el brutal impacto se desploma lentamente emitiendo un escalofriante crujido metálico. Menos mal que los airbags sí han funcionado. Koolhaas echa un último vistazo a las tres torres (sí, en nuestra realidad son cuatro, pero aduciendo que el número tres tiene connotaciones mágicas se cepilló por sorteo una; le tocó a la de Foster, sede en esa realidad de un opaco banco de nombre Bánkster) y no deja de pisarle a fondo hasta llegar a Rotterdam.




Han pasado varios meses desde la catarsis colectiva. Madridona, tras la explosión, vuelve a ser Madrid. La ciudad sufre una resaca prometeica (el símil es del propio Koolhaas) tras el largo periodo de frivolidad nietzscheana (este también). Para remediar el sindiós el consistorio ha nombrado a un architectus architectorum, quien ha formado equipo junto a Moneo y Foster. "En un oxímoron sin precedentes", dijo en un discurso ya histórico, "quisimos dejar de ser kitsch y nos convertimos en ersatz. Madridona sufre una metástasis de iconos. Debemos contruir un nuevo paradigma, volver a los orígenes mediante una arquitectura que renuncie a la subversión y la provocación y ofrezca simplemente recintos de orden que aporten refugio y bienestar". Así sea.


¿Y qué fue de Koolhaas? Recluido en su refugio de las islas Lofoten (algo así como la casa del protagonista de El escritor de Polanski, que bien podría ser de John Pawson aunque en realidad solo era un decorado), ha abandonado la práctica de la arquitectura. Observa todos los días el fenómeno del maelström, típico de esas islas y escribe un ensayo sobre su experiencia madrileña de nombre Derrida dreams Madrid que parte de la conocida premisa del filósofo francés según la cual la arquitectura está obligada a "generar acontecimientos". Ha intentado con denuedo quemarse a lo bonzo pero no hay manera, no prende: es incombustible. Hoy le vemos escuchando Como una ola, cuya letra chapurrea, abatido, con un español patético. Toma de la librería un volumen de S,M,X,XL y lo abre al azar. En la página 969 lee: "La única relación lícita que los arquitectos pueden tener con el tema del caos es ocupar su legítimo lugar en el ejército de aquellos que se dedicaron a resistirse a él y fracasaron". Explotan su emociones contenidas. Un grueso goterón se desliza por su enjuta mejilla.

Suena el teléfono. Al otro lado, alguien de OMA le informa de que han llamado del ayuntamiento de Zaragoza. Quieren una intervención en el Pilar, urge que se presente allí cuanto antes. Precisamente por esas fechas actúa en la capital maña un icono oxigenado precursor del bunga-bunga.

Fin

viernes, 3 de enero de 2014

Teoría y práctica





"Lo que me interesa son los proyectos que anticipan nuevos desarrollos para los que apenas se tiene un nombre y que explotan el potencial de un lugar específico, la cultura que prevalece allí y las tensiones y conflictos resultantes. Busco propuestas que van más allá de cualquier noción pasiva que consista en conformarse con dar forma material a una idea, propuestas que, a base de atrapar todas las facetas simultáneamente, se nieguen a imponer límites a la realidad. La idea por tanto es siempre evitar imágenes estáticas y un desarrollo lineal en el tiempo. Con cada diseño necesitas hacer un intento serio de capturar un momento concreto de una imagen fugaz en todos sus aspectos". (Álvaro Siza, citado en The Invisible in Architecture de Ole Bouman y Roemer van Toorn. Fotos del Rectorado de la Universidad de Alicante. No dudamos del maestro, pero entonces ¿por qué todas sus arquitecturas se parecen tanto...?).