martes, 30 de julio de 2024

Lugares de la materia

 



"Entendí que debía hacer un preámbulo a las esculturas en un lugar que es principio y fin de la ciudad... como un símbolo de la unión de la ciudad con la naturaleza. De una ciudad que termina en un absoluto que es el mar...

Busqué una similitud de tratamiento de ambos extremos de la herradura de la Concha, al menos en un concepto de ingeniería de la ciudad, de una ingeniería que es arquitectura... donde la piedra está tratada por los canteros de forma arquitectónica, como los sillares de un palacio renacentista...

San Sebastián es una ciudad hermosa porque ingeniería y arquitectura no se han separado. Esto se puede ver en la misma Concha, en Cortazar, el ganador del proyecto del ensanche, cuya obra se limitó en su mayor parte a viales y traídas de aguas, en el arquitecto Alday, ejecutor del Paseo Nuevo alrededor del monte Urgull... Planteé la plaza, también, teniendo en cuenta un viejo colector, con esa cuestión de la ingeniería de la ciudad que se convierte con el tiempo en ciudad... y de lo desechable que en su evolución se convierte de nuevo en algo vital...

La obra señala una relación en la forma de actuar en la ciudad que tiene mucho que ver con los románticos alemanes, especialmente con Novalis. Estos pensadores entendían que la naturaleza no era algo a explotar, sino que había que comprenderla e interpretarla. Esta obra es una metáfora de esa actitud respecto a la ciudad...

En cuanto al material, ya que las canteras aquí han desaparecido, tuve que elegir entre el adoquín de la Sierra de Gredos y el granito rosa Porriño... En los muros de la Concha, donde no hay voladizo, el material es rosado, de piedra de Vera de Bidasoa. El Porriño es el que más se le acercaba... Un elemento único, el adoquín, de sección fija y longitud variable, proporciona la unidad de material y de número que garantiza las proporciones dentro de la escala de las esculturas..." (Luis Peña Ganchegui). 




“Hay en mi trabajo un componente telúrico que apareció con claridad cuando empecé a interesarme por la minería alrededor de 1980, cuando me di cuenta de que todo lo relacionado con la extracción de los minerales y las materias primas, con su comercio e intercambio, con sus repercusiones en la sociedad y en la historia me interesaba más, y era mucho más fascinante, que aquello que un escultor pudiera hacer con el hierro, el cobre, el oro, la plata o el mármol: es decir, la escultura tradicional. A partir de ahí empecé a estudiar lo que luego llamé “el teatro de la materia”, las rutas de intercambio, la historia de los avances de la tecnología, las implicaciones sociológicas, las repercusiones en el lenguaje, y no tardé en darme cuenta de la escasa importancia prestada a los yacimientos, a esos “lugares de la materia” siempre a trasmano, solo conocidos por los que trabajaban allí. Me di cuenta de la dicotomía radical que atraviesa nuestra tradición entre materia y espíritu, de las implicaciones humanas de unos trabajos realizados a menudo en condiciones de semiesclavitud; empecé a ahondar en el paralelismo existente entre la devaluación de la materia y la de la mujer, en el hecho de que lo que se ha valorado siempre son los monumentos, las catedrales, los palacios, las pirámides, las esculturas de bronce y de mármol, quedando ocultos los lugares de su procedencia, el trabajo primero, la matriz, la cantera y la mina, aquello que ha hecho posible las obras”.(Eva Lootz). 




"En este libro sostengo que el auge de la abstracción en la arquitectura no consiste en la forma visible de un edificio (su apariencia), sino más bien en la forma que se produce, especialmente en la forma en que la exactitud de la medición se ha aplicado sistemáticamente a la construcción para controlarla y separar el trabajo intelectual del manual. (....)
Como ha observado Alfred Sohn-Rethel, es precisamente el dominio de la geometría para gobernar la tierra y construir infraestructuras de gran tamaño lo que aumentó la brecha entre el trabajo intelectual y el manual, y subordinó este último al primero. (...)
En su libro El nomos de la Tierra, Carl Schmitt sostiene que cuando la comprensión mítica de la tierra fue suplantada por la ciencia, los agentes de apropiación comenzaron a trazar líneas a escala global. Estas líneas fueron fundamentales en la subdivisión del mundo por las potencias europeas en los grandes dominios geográficos del norte, sur, este y oeste. La red de meridianos y paralelos a través de los cuales el mundo se hizo científicamente inteligible eran líneas trazadas no solo como un sistema de orientación geográfica, sino también como una vasta subdivisión de tierra por conquistar y explotar. La exploración geográfica y la representación cartográfica que reforzaron estas líneas constituyen la escala última de la apropiación colonial, que se reproduce continuamente en las innumerables líneas que aún subdividen el mundo en recintos interminables: campos, calles, plazas, casas y habitaciones en las que habitamos en la actualidad". (Pier Vittorio Aureli). 

martes, 23 de julio de 2024

Hechos urbanos (4)

 


Hoy te hablaré de una de esas batallas arquitectónicas brutalmente épicas que, libradas entre la iniciativa privada y los poderes públicos, y entre ellos mismos a la par, dio que hablar allende nuestras fronteras incluso. ¿Quién ganó? Pronto lo veremos. La foto que te presento no tiene nada que ver, o sí, con dicha simpar guerra. A ver si adivinas de qué se trata entretanto te voy glosando la fratricida contienda.

Como siempre me tengo que retrotraer en el tiempo si me lo permites, solo ciento diez años esta vez, pues fue justo en 1914 cuando nuestro protagonista de hoy fue inaugurado. Se trata del Teatro de Bellas Artes de San Sebastián, diseñado por Ramón Cortázar, insigne arquitecto cuyo padre, Antonio Cortázar, dio forma a buena parte de la ciudad decimonónica, de hecho es el autor del ensanche urbanístico que dio su actual carácter al centro de la urbe, su proyecto, que ganó por unanimidad, llevaba por nombre "Porvenir" (ya había lemas en 1863) y se basaba en una retícula a imitación de las de Cerdá en Barcelona y Castro en Madrid, con una visión más pragmática que "visual" y que fue criticada por algunos al no dar el suficiente empaque a la bella ciudad que ya empezaba a recibir ilustres visitantes. El siguiente ensanche hacia el sur en torno a la catedral del Buen Pastor, diseñado por José de Goicoa, seguía en líneas generales el de Cortázar pero subsanó este supuesto error dando primacía a un urbanismo de mayor ostentación formal; apuntar ya puestos que el tercer ensanche continuador de los anteriores hacia el oeste (el llamado "ensanche oriental", en frente hoy del Kursaal de Moneo) fue promovido por el Marqués de Salamanca, el mismo que tiene estatua, plaza y barrio de postín en la Villa y Corte (también en Donosti tiene paseo), quien fuera avezado político, tiburón financiero y experto en pelotazos urbanísticos a la vez que uno de los impulsores de la vía férrea que uniría la capital con San Sebastián, titánica operación que a la postre convertiría a la ciudad ya definitivamente en favorita de la realeza y meca de las élites extractivas. Volviendo a Ramón Cortázar decir que muchos de los edificios más emblemáticos de la ciudad son también obra suya, como la Perla del Océano, edificio icónico y perdidamente beauxartiano en el Paseo Miraconcha que en los 90 fue profundamente restaurado y hoy es lujoso spa urbano o la adyacente Caseta Real de Baños donde sus majestades podían cambiarse a placer tras el consabido baño de mar (también llamado de ola) y que suplió a una aparatosa construcción motorizada que, montada sobre raíles en la playa, permitía a María Cristina y Alfonso XIII bañarse en el mar con total privacidad (costumbre tan arraigada que llegaron a haber más de 200 casetas en temporada alta, aunque obviamente ninguna tan tecnológicamente avanzada como la de los monarcas, a lo sumo iban tiradas por bueyes, menuda estampa la de la Concha por aquellos días).

Tras prolijo prolegómeno nos centraremos al fin en el Teatro de Bellas Artes. Fue diseñado como cinematógrafo y teatro y cumplió ambas funciones amén de otras, como sede del Orfeón donostiarra, hasta que echó el cierre en 1989. Cortázar de nuevo lo planteó muy Beaux Arts (se inspiró posiblemente en el Gaumont Palace parisino, el mayor cine del mundo en aquellos tiempos, demolido en 1971 para construir un hotel) ya que su situación, una parcela triangular en la confluencia de dos importantes arterias marcando la entrada sur al ensanche que su padre diseñara, le otorgaba una notable visibilidad; se esmeró especialmente en su voluminosa cúpula de pizarra que contrastaba con la coloridas fachadas decoradas con toques en amarillo y rojo que sin duda debieron gustar poco al muy moderno Aizpurua (autor del Náutico y con despacho en la misma calle donde está el teatro), que acaso se refería a él cuando decía aquello de “La arquitectura en España no existe; no hay arquitectos, hay pasteleros" en su encendido manifiesto de título "Cuándo habrá arquitectura" (1930)Sin embargo, quién lo iba a decir, Cortázar lo dotó de un alma moderna en su estructura, toda ella de hormigón (y lo terminó en un tiempo récord de cinco meses). El caso es que como te decía desde 1989 dormía nuestro teatro el sueño de los justos aunque fue violentamente despertado de él hace diez años. Efectivamente, en 2014 el ayuntamiento, por aquel entonces gobernado por Bildu, junto a Sade (Sociedad Anónima de Deportes y Espectáculos), la corporación dueña del edificio que desde 1925 gestiona los cines de la ciudad, deciden reconvertirlo en hotel tal y como sucedió con su modelo parisino. El Gobierno Vasco (PNV) reacciona raudo declarándolo BIC para evitar su demolición. En 2015 Sade encuentra una amenazante grieta en la cúpula, por lo que se decide derribarla con el acuerdo de todas las instituciones aunque Áncora, una activa organización local en defensa del patrimonio donostiarra, demanda a Sade sin éxito; al menos se consigue que se reproduzca la cúpula tal y como era en su primer diseño (fue modificada en puntuales rehabilitaciones posteriores); la restauración "filológica" la llevará a cabo Alfonso Encío (quédate con este apellido) que mira tú por dónde es bisnieto del mismísimo Ramón de Cortázar. En 2017 entra un nuevo actor in the mix, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, quien le quita la protección BIC a instancias de Sade, reconociendo su "ruina fáctica", o sea que volvemos a la casilla de salida. En 2019 ICOMOS, el Comité internacional de monumentos dependiente de la UNESCO, que ha seguido de cerca el proceso instando a las instituciones a defender el edificio, lanza una alerta internacional inédita en nuestro país ante el peligro de que el inmueble se pierda señalando que se trata del cinematógrafo más antiguo de España aún en pie y uno de los más antiguos de Europa. Ese mismo año el embrollo llega hasta la RABASF nada menos, que tras pormenorizado análisis se pone de perfil concluyendo la correspondiente acta de esta guisa: "Esta Academia desearía que se llegara a un acuerdo entre las partes implicadas que permitieran la ya difícil conservación del edificio". La política local entra también en el juego produciendose una situación anómala, paranormal incluso: Bildu y VOX están de acuerdo en la protección del edificio original frente al habitual tándem PNV-PSE, al mando ahora de la ciudad, que abogan por la rehabilitación para darle uso de hotel otorgándole finalmente una protección descafeinada (de grado "C") que obligará a los dueños a mantener la fachada amén de la famosa cúpula, aunque permitiendo que se varíen por ejemplo los tamaños de las ventanas y se añadan otros elementos. Tendremos cúpula filológica (habrá que verlo), pero el resto será de pega. En 2021 se inician las obras de vaciado del inmueble, que finalmente alojará un hotel de la cadena norteamericana Hilton. Áncora vuelve a intentarlo y presenta nueva demanda para detener las obras. El juez sentencia a su favor pero el estentóreo júbilo inicial se torna en amarga desesperación cuando leen la letra pequeña: para hacer efectiva la sentencia la aguerrida asociación deberá aportar cuatro millones de euros en diez días como compensación a Sade por los inconvenientes causados. Obviamente no pueden cumplir con tamaños requisitos y Sade, decaídas las medidas cautelares, sigue adelante con el proyecto que alojará como decíamos un hotel de 84 habitaciones, zonas para usos terciarios por determinar, 38 estudios, 36 apartamentos y 4 suites en el torreón que hace esquina (el coronado con la cúpula), todos ellos, claro está, a precios prohibitivos, aquí te enlazo los rénderes del proyecto. Observa cómo al edificio me le van a adosar un doble levante (dos pisos más encima) y tres plantas de párking subterráneo robotizado recordando, a otra escala, a la "Operación Canalejas" madrileña. El lema del proyecto, Gustuko tokiak (Lugares que apetecen), se nos antoja un punto mordaz teniendo en cuenta las circunstancias. ICOMOS, en un último informe sobre el tema, llama al levante y párking "non-compatible addition", tilda al nuevo edificio de "pastiche" y "clear speculative operation" y señala que la operación es un peligroso precedente y una "prueba del desprecio mostrado por las autoridades hacia el patrimonio cultural, especialmente hacia el del siglo XX". Vamos, que solo le falta mandarnos a tomar por saco. La obra iba a estar acabada para el 2024, pero a juzgar por el estado de la misma es harto improbable. San Sebastián, cada vez menos Donostia, recuperará su pastel, pero será fake. El turismo de lujo, nueva religión, seguirá llegando a espuertas y la ciudad se gentrificará aún más si cabe. El ayuntamiento se quita de enmedio, más de 30 años después de fenecido, un pesado muerto y Sade se lo lleva calentito. En Áncora seguirán luchando por el patrimonio local, acaso sabedores que las batallas que más merece la pena luchar son las que se saben perdidas. Gracias a ellos y a otros actores de esta tragicomedia urbana quedará una tenue memoria (pero memoria al fin y al cabo) del Bellas Artes y siempre será mejor que el hotel que suplió al Gaumont, el cine parisino que como te decía fue su modelo. 

Antes de acabar tendríamos que hablar de la foto de portada. Te voy a ayudar porque te percibo algo perdido y la instantánea tiene, para más inri, trampa. No deberías fijarte en el esbelto ascensor, estrenado hace unos dos años, que conecta la parte alta de la ciudad con el centro sino en la torre, casi torreón, que se sitúa a la izquierda. La localidad no es San Sebastián sino un municipio costero cercano famoso por un dicharachero chef. Ya con esto habrás adivinado que es Zarauz y la torre, conocida como de Vista Alegre, es obra de Peña Ganchegui nada menos, cuando aún andaba acabando la carrera en Madrid (el proyecto es del 58) junto al arquitecto municipal de Zarauz por aquel entonces, Juan Manuel Encío Cortázar. Vamos a ver si has estado atento porque estos apellidos te tienen que sonar a estas alturas. Efectivamente, se trata del nieto de Ramón Cortázar y padre de Alfonso Encío, el de la cúpula filológica del Bellas Artes, conformando insigne saga de arquitectos donostiarras. De la torre Vista Alegre, allí también conocida como Sarakatua, fibroso contrapunto moderno a la pastelería donostiarra, decir que es una pena verla en su estado actual. En una rehabilitación que no creemos sea muy lejana se han cargado el edificio, que luce como un torre más, del montón. Varias de sus fachadas están desfiguradas gracias a cerramientos y nuevas ventanas, distintas a las originales en forma y tamaño (aquí la filología brilla por su ausencia), pero lo más sangrante es el tapiado del porche anexo a la entrada seguramente para crear trasteros, algo que por otra parte podemos comprender. Planteada en sus inicios como esbelta construcción para no afectar al denso arbolado del barrio, su verticalidad extrema quedaba contrarrestada con sendos cortes horizontales, uno en el tejado y otro en el porche que te menciono, que ahora está irreconocible. Se han cepillado dicho efecto, quizá lo más destacable desde un punto de vista estético. Te enlazo al edificio original con fotos e información sobre su curiosa distribución interna (6 viviendas con estructura de tríplex), no pienso hacerlo al actual. Hace dos años recibió la plaquita de rigor de Docomomo, que en nuestra humilde opinión no merece. Rebotados nos despedimos hoy, hasta más ver pues. 





martes, 16 de julio de 2024

Abstracciones (8)

 


"En su libro Delle fortificationi (1597), el destacado ingeniero militar del siglo XVI Bonaiuto Lorini (...) insitía en que el dibujo, y no la escritura, captaba de manera efectiva la extrema complejidad del diseño militar. Esta afirmación fue bastante conflictiva, dado que, desde Alberti y durante todo el Renacimiento, el texto escrito era el recipiente más seguro para el conocimiento arquitectónico. Es bien sabido que Alberti excluyó el uso de imágenes de De re aedificatoria

(...) Sobre todo, el diseño militar obligó al arquitecto a centrarse en la eficiencia más que en la belleza.(...) El creciente negocio del diseño de fortificaciones -y todo el complejo militar-industrial que comenzó a florecer en Europa y sus colonias en el siglo XV- debe entenderse como parte integrante de un vasto proceso de desposesión de los medios de producción de los artesanos y de financierización de la arquitectura. Al industrializar su diseño y construcción en unos términos que carecían de precedentes, el diseño militar resultó decisivo a la hora de preparar la arquitectura para su mercantilización por parte del capital. Esta cosificación radical de la arquitectura mediante un diseño militar avanzado fue acompañada por diferentes evoluciones en la propia teoría arquitectónica, donde las concepciones metafísicas de la belleza fueron desplazadas por una actitud más pragmática hacia la construcción". (Pier Vittorio Aureli, Arquitectura y abstracción). 



miércoles, 10 de julio de 2024

Hechos urbanos (3)

 


Nos vamos al Alburquerque extremeño, que tiene uno de los castillos más imponentes (si no el más) de toda la Raya (más fotos aquí). Déjame que te dé un par de apuntes sobre su historia para luego llegarnos a su azaroso presente. Testigo de cruentas batallas entre musulmanes y cristianos que le hizo pasar de mano en mano en varias ocasiones fue en 1217 conquistado definitivamente por las tropas cristianas comandadas por Alfonso Téllez de Meneses, ricohombre castellano. Otro importante dueño del castillo ya en el siguiente siglo será Alfonso Sánchez, hijo bastardo de Dinis I de Portugal, de su paso por allí se conserva hoy un vistoso escudo de armas portugués. Alfonso fue especialmente querido por Dinis, lo que encendió los celos del heredero al trono luso, Alfonso IV el Bravo, quien lo desterró a Castilla. Recordemos que el Bravo fue el que orquestara la muerte de la española Doña Inés de Castro, amante de su hijo Pedro y madre con él de cuatro vástagos que hacían peligrar la dinastía lusa en medio de las disputas habituales entre ambos reinos (lo que daría lugar a la famosa leyenda portuguesa, si te pica la curiosidad tienes más aquí); Inés vivó varios años en el castillo de Alburquerque desterrada también por Alfonso IV al objeto de evitar los encuentros amorosos clandestinos con Pedro a la sazón casado con la desdichada Constanza, encuentros que se producían de todas formas: se dice que Pedro se comunicaba con Inés mediante mensajes depositados en un pequeño barco de madera que, a través de la canalización de aguas del castillo, llegaba a las manos de la trémula doncella. No hay obstáculos arquitectónicos (ni tan siquiera el imponente castillo que hoy nos ocupa) que puedan interponerse en el amor de dos ardientes jóvenes; detuvo la masiva mole ejércitos sin cuento, mas poco pudo ante la pasión de dos impetuosos enamorados. Se especula incluso con la posibilidad de que la boda secreta de Pedro e Inés tras la muerte de Constanza se hiciera en la bella iglesia románica, única de tal estilo en Extremadura, que se encuentra dentro del recinto del castillo. Pero avancemos. Estamos ya en el siglo XV y ahora el castillo está en manos de Juan II de Castilla, quien lo cederá a una figura clave en el devenir del bastión, don Álvaro de Luna, valido del monarca. ¿Te suena el Papa Luna? Pues era su tío abuelo. Entre los años 1445 y 1453 el enclave es remodelado por Álvaro, quien prácticamente le otorga la forma que tiene hoy en día. De Luna, una suerte de Rasputín castellano, llegó a tener un control total sobre el rey (se llegó a hablar por aquel entonces de un conjuro aunque otros lo achacaban a una fascinación de orden carnal) y llegó a ser Condestable de Castilla y maestre perpetuo de la Orden de Santiago. Para que te hagas una idea del poder del valido, ayudó a escapar al rey cuando este fue apresado por un rival, instigó la guerra contra Aragón cuando Juan dudaba indeciso, lideró las batallas contra otras facciones en la propia Castilla, mandó envenenar según algunos a la primera esposa del rey, María de Aragón, y a su hermana Leonor (al día siguiente) por razones políticas y concertó nuevas nupcias del monarca con Isabel de Portugal de nuevo para reforzar el reino castellano frente a los aragoneses, verdadera obsesión del condestable. Poco podía imaginar empero que sus maquinaciones se volverían finalmente contra él. Isabel, afectuosa y cálida, supo ganarse la confianza del rey; dándose pronto cuenta de la tremenda influencia del valido sobre él y, seguramente conocedora de sus intrigas, se aprestó a conseguir su caída en desgracia, algo que finalmente conseguiría. Tras un juicio expeditivo en 1453, Álvaro de Luna fue decapitado en cadalso público en Valladolid. La Casa del Dragón comparada con esto es un cuento infantil. El rey moriría solo un año más tarde; acaso corroído por la culpa, sus últimas palabras fueron: "Naciera yo hijo de un labrador e fuera fraile del Abrojo, que no rey de Castilla". Recordemos que fruto del matrimonio de Juan e Isabel nacería Isabel la Católica, que uniría finalmente los reinos de Castilla y Aragón. Aunque el castillo sufrió adiciones tras el paso de Álvaro (la bella torre pentagonal en la cara oeste levantada por Beltrán de la Cueva, primer duque de Alburquerque y valido de Enrique IV además de un baluarte en la cara norte construido durante los breves años ya en el s. XVIII en los que el castillo cayó en manos portuguesas), la fortaleza se asocia al condestable de Juan II hasta tal punto que se la conoce como el castillo de Luna. Su escudo está presente en varias fachadas y llama la atención el gran número de piedras que llevan cinceladas una luna, en lo que hoy llamaríamos márketing corporativo. 

Tras este denso preámbulo llegamos al fin adonde pretendía, que no es otra cosa que la intervención que Jose María Sánchez hizo en el castillo y que también tiene su enjundia. Debemos primero remontarnos a 2007, cuando se proyectó crear en el interior del castillo una hospedería de la Junta de Extremadura para la cual los arquitectos Dionisio Hernández Gil y Francisco de Asís Hernández Díaz-Ambrona propusieron una torre de 35 metros de altura que alojaría los ascensores de subida de los clientes a la fortaleza, así como una pasarela de cristal de 20 metros de largo que perforaba la muralla por la cara este facilitando el acceso al castillo, vamos, un horror que hubiera destrozado para siempre la imagen de la fortaleza. Se crearían 29 habitaciones en el interior del castillo y 11 más en un edificio de nueva creación en el exterior del recinto. Defensores de la misma eran el polémico alcalde del municipio, Ángel Vadillo, dado a los grandes gestos (aún se recuerda su marcha a pie a Madrid y su huelga de hambre en defensa de las energías renovables y la construcción de cinco plantas termosolares en el municipio amén de otras actuaciones menos encomiables), quien llegó a poner la primera piedra. Afortunadamente diferentes asociaciones locales empezaron a moverse en contra del proyecto, e incluso recurrieron a Edward Cooper, experto en castillos españoles desde la tesis doctoral que en los 60 le dirigió John Elliott y fue becada por la universidad de Cambridge (con el dinero se compró un recio Land Rover con el que recorrió nuestra geografía, su labor investigadora fue recogida en numerosas fotos y varios libros como Castillos señoriales en la corona de Castilla). Tal fue la presión que las autoridades modificaron finalmente el proyecto, primero se decantaron por colocar el ascensor en el interior de la fortaleza para finalmente optar por la tercera alternativa -y aquí entra, al fin, Sánchez-: vaciar los baluartes que como te decía levantaron los portugueses para albergar la hospedería. 


Ya con Jose María Sánchez al mando, comienzan las obras que tienen como objeto precisamente afectar lo menos posible a la imagen exterior de la construcción. No obstante, la complejidad de las mismas dado lo delicado del emplazamiento pasa factura. Tras cuatro años de trabajos (durante los que el castillo estuvo cerrado, lo que dañó seriamente la economía de Alburquerque), dos plantas ya horadadas y 5,9 millones de euros invertidos, las obras se paralizan en 2011. La Junta de Extremadura descarta continuar con la obra, alegando que aún harían falta para culminarla 5 millones más (¿para qué partidas?) y además se considera un proyecto "inviable turísticamente" (¿según qué criterios?), proponiendo en su lugar la creación en dicho espacio de un "centro de interpretación de los castillos y la Edad Media" con un presupuesto de 600.000 euros. En la planta baja se colocarían paneles informativos sobre la Edad Media extremeña y las fortificaciones más importantes mientras que la superior se centraría en el castillo de Luna y en diferentes salas se mostrarían escenas costumbristas de la época. En 2016 se completa dicho centro y se crea una web explicando el proyecto y ofreciendo un formulario para la reserva de visitas por parte de colegios y otros colectivos. El centro nunca ha llegado a abrirse y la página web ya no existe. Quien está detrás del bloqueo no es otro que Vadillo, quien alegó que el proyecto va "en contra de la localidad" y fue orquestado sin contar con el consistorio por el entonces presidente de la Comunidad extremeña (Jose Antonio Monago, del PP; Vadillo fue alcalde con el PSOE hasta que fue expulsado del partido y fundó el suyo propio, Organización del Pueblo Obrero), defendiendo que se lleve a cabo la hospedería como estaba previsto. A fecha de hoy a través de los tragaluces del baluarte horadado (único vestigio de la obra llevada a cabo en su interior) pueden verse fantasmales maniquíes con armaduras, o sea que el centro sigue ahí, esperando una incierta apertura. Preguntada la responsable de la destartalada oficina de turismo, que está en el propio castillo (al que se accede gratuitamente, en otros países se cobraría una buena entrada por verlo) nos comenta que el centro no puede abrirse porque haría falta más personal y no hay dinero para ello. Por la misma razón no se puede acceder a las torres de la fortaleza. Recordemos en este punto que Alburquerque, una de las localizaciones de Los santos inocentes, es el municipio más endedudado de España (15 millones), los trabajadores municipales cobran a trancas y barrancas y hasta la policía se ha declarado en huelga. Debido además a una curiosa sentencia que obliga al alcalde a pagar de su bolsillo mil euros al mes al demandante, nadie quiere ser regidor. Es probable que acabe interviniendo la Junta o el propio estado como ya se tuvo que hacer en Marbella. Para más inri, acaban de negarles una ayuda estatal para mejora del patrimonio que el consistorio había pedido. 

Como decíamos, Sánchez debe estar profundamente decepcionado con este penoso culebrón. Acaso su arquitectura es demasiado abstracta (recordemos su alma suiza) para estos lares, observa aquí fotos del proyecto de Alburquerque y juzga tú mismo. Un proyecto similar en Olivenza, que igualmente planteaba horadar una parte del baluarte del municipio para crear una hospedería (proyecto que podría haber firmado perfectamente Zumthor) ha quedado por desgracia también en nada. Afortunadamente Sánchez es joven y tiene aún mucho que ofrecer en el futuro, con eso nos quedamos. 



domingo, 7 de julio de 2024

Hechos urbanos (2)

 


Aunque, avezado lecteur, es probable que hayas adivinado cuál era el edificio de la foto de la entrada anterior, deja que te ofrezca un par de breves apuntes sobre el mismo y pasamos al de hoy. Sí, se trataba del antiguo hospital de San Sebastián de Badajoz que recientemente ha sido rehabilitado por José María Sánchez García, el arquitecto de Don Benito que ha planteado su intervención como un hecho urbano que devuelva a la ciudad un espacio abandonado a su suerte durante más de veinte años tras cesar como hospital. Un espacio como una ciudad es de hecho el lema del proyecto del extremeño, quien en su presentación, en un ya lejano 2017, señalaba que el renovado inmueble tendría vocación de "ciudad dentro de la ciudad, con pasillos que serán calles y patios que se convertirán en plazas", convirtiéndose en un edificio permeable similar al Palazzo de la Regione de Padua, un bellísimo edificio profundamente integrado en el devenir de la ciudad que Rossi de nuevo utiliza como ejemplo de sus teorías urbanas en La arquitectura de la ciudad. Para ello Sánchez despoja sin miramientos al edificio de falsos techos y particiones levantadas a lo largo de su dilatada historia, recordemos en este punto que fue construido entre 1774 y 1780 por el arquitecto pacense Nicolás de Morales y cerró definitivamente sus puertas como centro hospitalario en 2002. En un primer momento fue cedido a Turespaña para crear un Parador de turismo, pero cuando el proyecto no cuajó la Diputación de Badajoz se hizo cargo del vapuleado inmueble, que sufrió importantes daños y saqueos en los cinco años que pasó en el limbo de Turespaña. Se diseña un programa de usos, se elige a Sánchez y a la constructora que llevará a cabo la reforma (Construcciones y Restauraciones Olivenza, con gran experiencia en rehabilitaciones en Badajoz y la propia Olivenza, donde inició su recorrido profesional en los 60 restaurando la icónica Puerta del Calvario del s. XVII) y en 2020 se da por terminada la obra. En total se han recuperado algo más de 4.000 metros cuadrados, casi un 20% del total de la superficie del edificio y se han cubierto cuatro grandes "plazas" que permitirán su uso todo el año, destacando el Patio de los Pozos que veíamos en la foto que te subía en la entrada anterior. La terminación de todas las superficies interiores en blanco (el hospital era amarillo tanto en sus zonas interiores como en las fachadas, dicho color se mantiene solo en el exterior) y la luz que entra a raudales por los patios cubiertos crean un efecto realmente bello. Sánchez lo explica mejor en su breve intervención durante la ceremonia de inauguración (minuto 14) en la que reivindica la labor arquitectónica y donde podemos además recordar aquellos duros tiempos de mascarilla y profilaxis compulsiva. Precisamente el Covid obligó a un cambio en el planteamiento del uso del nuevo espacio, que en principio iba a estar dirigido a iniciativas privadas. De nuevo la Diputación debe tomar las riendas y propone actividades y eventos que deberá gestionar en su totalidad, diseñando unas atractivas imagen corporativa y página web (a cargo del equipo local Bittacora) gracias a los que el vetusto hospital se convierte en El hospital, Centro Vivo. Muy vivo no lo vimos cuando estuvimos allí, pero tiempo al tiempo. 

La cita con la que acompañábamos la pasada entrada nos pareció pertinente por traer a colación el fantástico atrio acristalado de la universidad de Zúrich y también porque el dombenitense tiene importantes contactos con Suiza. Sánchez dio clase en Mendrisio y en la ETH zuriquesa (aunque el atrio que menciona Rossi es de la otra gran universidad de la ciudad, más centrada en estudios sociales y humanísticos), tiene varios proyectos y despacho en el país helvético y consiguió en 2014 el premio de arquitectura del país, con un jurado presidido por Mario Botta. Date una vuelta por su página web y entenderás la razón de dicho premio.

Pero no todo es un camino de rosas en la vida del arquitecto. A veces (a menudo quizás) su trabajo conlleva sinsabores y frustraciones como, seguro, en la obra que te traigo en la foto de la entrada de hoy. También es de Jose María Sánchez, y fue (es) todo un culebrón. Lo dejo para el próximo día si te parece. 




jueves, 4 de julio de 2024

Hechos urbanos

 


"...en 1975 entendí muchos de estos proyectos cuando proyectaba el Palazzo della Regione de Trieste. Me he percatado de haber simplemente narrado -a través de la arquitectura y los escritos- ciertas mañanas en las que leía el periódico en el gran Lichthof [atrio] de la Universität Zürich, (...) que para mí es un lugar muy querido. Debido a mi interés por este lugar, pedí a Heinrich Helfenstein que tomara algunas fotografías del gran atrio, siempre lleno de estudiantes tanto en la planta baja como en las superiores; veía este edificio como un bazar lleno de vida, un edificio público o unas termas antiguas, aquello que debería ser una universidad. 

Heinrich Helfenstein hizo unas fotografías muy bellas del atrio, pero, contrariamente a mi relato del lugar, las hizo en un día festivo. 

En esas fotografías, el patio luminoso y las galerías superiores están completamente vacíos; el edificio no está habitado, y es difícil entender cómo pudiera estarlo; en realidad Helfenstein rechazó representar tanto la pureza como como la vida del edificio. Él captó su disponibilidad a ser vivido. Esas fotografías están en suspenso en relación con la vida que el edificio podía contener, y solo observando esta suspensión he visto con claridad las palmeras del patio acristalado y he asociado todo esto al sentido que tiene un invernadero, una enorme Palmenhaus; asociaba la universidad con el invernadero de Barcelona, con los jardines de Sevilla y de Ferrara, donde siempre experimento una paz casi completa". (Aldo Rossi, Autobiografía científica). 

viernes, 31 de mayo de 2024

Abstracciones (7)

 


Seguimos con nuestra serie abstracta so pena de resultar cansinos. Pero hoy estudiaremos un caso muy concreto para tu valoración y haré mutis sin más, nada de irme por las nubes (aunque por las ramas seguramente sí).  

Recordarás que hace poco hablábamos de Barozzi Veiga, el estudio barcelonés responsable de potentes piezas abstractas que han cosechado grandes éxitos en países germánicos, particularmente en Suiza. Nos preguntamos si tanta abstracción tendría el mismo éxito en nuestro Sur más profundo. Pues parece que sí, acaban de ganar el concurso para levantar un auditorio en la plaza de la Merced de Málaga (en la foto), en un solar baldío de propiedad municipal que hasta hace unos pocos años había ocupado un conocido cine de la ciudad, el Astoria, que desde 1966 trajo a los malagueños títulos punteros (el primero My Fair Lady que, caso insólito, exhibieron en versión original para preservar lo mejor posible las cualidades de la famosa película). El cine, al que completaba un bloque de viviendas anexo, conformaba una construcción exenta sin interés arquitectónico que daba por un lado a la calle Alcazabilla, hoy importante arteria cultural y por otro a la plaza de la Merced, emblemática por alojar la que fue casa natal de Picasso (hoy museo) en los bellos bloques de viviendas conocidos como las Casas de Campos y por cobijar bajo un obelisco de inspiración egipcia los cadáveres del general Torrijos y 47 colaboradores ajusticiados en 1831 en una cercana playa tras intentar realizar una proclama liberal a favor de la Constitución de 1812 y en contra del rey absolutista Fernando VII; habría quizá que inscribir a Torrijos en la nómina de combatientes románticos que lucharon por la la libertad, lista que encabezaría su estricto coetáneo Lord Byron, muerto en la guerra de independencia griega frente a los otomanos en 1824 (uno se pregunta si Torrijos, que estuvo exiliado en el Reino Unido de 1824 a 1830 protegido por Wellington nada menos, tendría al autor de Don Juan como referente -en su arrojo temerario al menos- durante aquellos revueltos años en los que planeó su fallido pronunciamiento). Decir también que en la parcela del cine Astoria se hallaron restos arqueológicos de relevancia, entre ellos más de 300 enterramientos de la época de los Reyes Católicos, pues fue aquí por donde Isabel y Fernando entraron en la ciudad en 1487 incorporándola a la Corona de Castilla. Vamos, que la de la Merced, plaza hoy plácida, esconde un espíritu doliente y mártir donde toda intervención debe ser especialmente cuidadosa, máxime si como decíamos el nuevo edificio es una pieza aislada y va a ser contemplado desde múltiples puntos de vista. Si a esto le añadimos un programa exigente que demanda un amplio salón de actos capaz para 700 personas, un centro coreográfico con tres salas de ensayos y un acceso a los restos arqueológicos, el reto es considerable pues semejantes requerimientos no caben en un volumen reducido. 

Al concurso se presentaron diez propuestas de estudios todos ellos españoles. El que partía con ventaja era el del arquitecto local José Seguí, que ya había presentado un proyecto para este mismo solar en 2017 junto a Mendoza Partida, uno de los estudios responsables del Kunstsilo noruego que te comentaba en la anterior entrada. El edificio que entonces proponía el malagueño, de volumetría impactante, con seis plantas nada menos y también muy abstracto, incorporaba múltiples ofertas de ocio y venía de la mano de Antonio Banderas, dispuesto a invertir una importante cantidad en el proyecto que incluso le obligaría, según declaró, a trasladar su residencia a Málaga. El alcalde de la ciudad, acaso entusiasmado en demasía, preparó un concurso según ciertas fuentes a medida para el tándem Seguí-Banderas, lo que pronto puso a la oposición municipal en armas contra la idea. Finalmente Banderas, cansado de las acusaciones (afirmó que no quería ser "otro Moneo", en alusión a otra encendida polémica en torno a un hotel diseñado por el navarro en la ciudad), tiró la toalla y Seguí se quedó solo. El proyecto quedó en el aire hasta que se revivió con el nuevo concurso que hoy nos ocupa. Seguí volvió a presentar su proyecto, imaginamos (no hemos encontrado imágenes) algo más modesto que el primero. En la valoración técnica del "comité de expertos" la nota más alta, con 38 puntos sobre 50, fue para Barozzi Veiga, quedando Seguí en segundo puesto solo tres puntos por detrás. Quedaba la valoración económica, donde Seguí partía con clara ventaja, ya que su proyecto era bastante más económico que el del estudio barcelonés pero, vaya, la Gerencia de Urbanismo declaró con una extraña valentía que la propuesta del malagueño era anormalmente baja (temeraria en términos técnicos) y la excluyó, junto a otras dos, de la competición. Barozzi Veiga, que habían presentado la segunda propuesta más cara, resultaron finalmente vencedores. Se puede extraer una lección muy interesante de todo este proceso, creo yo. Cierro párrafo con cita de Sota: "Un alumno preguntaba al arquitecto Richard Neutra qué debía hacerse si en una plaza antigua de viejo cuño y con solera se derrumbaba una de las casas que la forman. Se podría hacer una copia de la desaparecida, o un pastiche, o bien una casa actual ocupando el hueco. El viejo profesor contestó simplemente: "Llamar a un buen arquitecto". Como en una dentadura, el diente caído no es sustituido por uno ya gastado, sino por una moderna prótesis que no desentone por bien hecha. El nuevo rico quizá se ponga un diente de oro". 

¿Cuál ha sido la recepción del proyecto ganador? Pues la verdad es que más bien fría. En un medio local se entrevistó a cinco arquitectos malagueños y ninguno manifestó sintonía con el proyecto. La verdad es que, incluso para un buen profesional, debe ser complicado encontrar el encaje adecuado para un proyecto tan visible y hacerlo con un lenguaje contemporáneo, que es por cierto el que proponía el propio Seguí (su primera propuesta como decíamos era casi brutalista) y todos los contendientes del primer concurso, del que circula por la red más información que del último. Se entiende por tanto mal el desafecto por la propuesta de Barozzi Veiga. Salvo el proyecto de Huete arquitectos, un blob que bien podría recordar al nuevo Bernabéu, el resto planteaban en 2017 diferentes paralelepípedos o proponían varios bloques angulosos de diferentes tamaños, como la propuesta de Martínez Santa-María, de nombre Paulo Picasso sobre un burro, que podría haber firmado perfectamente Siza. A nosotros, si en mi blog puedo dar mi opinión, es la que más nos ha gustado; frente a los demás proyectos, que proponían un volumen macizo y denso (Barozzi Veiga van en la misma dirección), la idea de Martínez Santa-María, acaso más elaborada, quiebra los volúmenes buscando suavizar el impacto visual y no bloquear (demasiado) las vistas desde la plaza hacia la Alcazaba y Gibralfaro. Además, lo más revolucionario venía en su flexible interior, que se podía configurar a gusto de la ciudadanía como si fuera un mueble de Ikea en palabras del arquitecto (de hecho recibió el segundo premio tras la propuesta de Seguí). Por cierto, si el proyecto ganador se cayó, ¿por qué no se dió la oportunidad a este? Va a ser cierto que al final era un traje a medida para nuestro más internacional actor. Te enlazo a una web con todas las propuestas del concurso de 2017 y juzgas tú mismo. Ya que estamos te diré que que Martínez Santa-María, arquitecto madrileño que desconocía, osó colocar una serie columnas hechas a base de apilar botes de pintura reciclados delante del Pabellón de Barcelona de Mies (sí, como te lo estoy contando), replicando las columnas de Puig y Cadafalch que se erguían en el mismo lugar y que fueron demolidas en 1928 a iniciativa de Primo de Rivera por hacer referencia a la senyera (no tengo claro el dato, al parecer eran 4, aludiendo a las cuatro franjas de la bandera -cuatro se reconstruyeron en 2010-, pero hay fotos donde aparecen más, de hecho Martínez recrea 8 y no 4, deben ser otras distintas). Sea como fuere uno se pregunta si en esta reconstrucción povera y algo chusca, la verdad, no se está poniendo en tela de juicio (o directamente ridiculizando) la propia resucitación del pabellón miesiano. No es la única intervención que el madrileño ha llevado a cabo con columnas, en Dinamarca, dentro de un edificio de Utzon, levantó 28 columnas ondulantes de ladrillo que parecían trepar hacia la luz en curioso efecto, mostrando una vez más el afecto de no pocos arquitectos españoles por la arquitectura escandinava que también puede observarse en sus obras, así en las casas de Sigüenza o en el bloque de viviendas que tiene en Madrid, rotundas construcciones en ladrillo que igualmente pueden remitir a Fernández Alba, otro de nuestros nórdicos militantes.  

Concluimos ya este viaje ajetreado por el espacio y el tiempo. Déjame volver a My Fair Lady. El mito de Pigmalión es tentador para maestros, pero también para arquitectos. Acabo con Fernández Alba en Palabras dibujadas: "La bruma que envuelve la orfandad de la arquitectura del yo, pese a la orgía visual que trata de administrarla y convencernos de la autenticidad de lo falso como realidad, viene supeditada a una crisis más profunda, la crisis de la ciudad". 


sábado, 18 de mayo de 2024

Abstracciones (6)

 


"Es difícil precisar por qué, pero me gusta el lenguaje abstracto en el Arte Concreto. No te dice lo que estás viendo, ni lo que se supone que debes comprender, sino que te reta a pensar y sentir". Quien esto dice bien podría ser Valerio Olgiati como veíamos, pero es una cita de Nicolai Tangen, un potentado noruego que está tras la rehabilitación de un enorme silo en Kristiansand, quinta ciudad de Noruega, para convertirlo en centro de arte recién inaugurado (el Kunstsilo, en la foto) donde se muestra la importante colección de arte moderno que donó a la ciudad. Aunque no es el primer silo reconvertido en museo, siempre hay que celebrar la reutilización de edificios que habían quedado obsoletos y más aún si se trata de construcciones tan bellas como esta, levantada en 1935 por el arquitecto local Arne Korsmo de interesante recorrido, quien se inspiró en los grandes silos americanos siguiendo acaso la estela de Vers une architecture de Le Corbusier. Sus quince enormes cilindros, que alcanzan los 38 metros de altura, podían alojar hasta 15.000 toneladas de grano y aún se añadieron otros tantos en una ampliación llevada a cabo pocos años después. La reforma que ahora han concluido los estudios Mestres Wåge Arquitectes, BAX y Mendoza Partida, de variopintas procedencias pero todos con sede en Barcelona, ha seccionado estos brutales contenedores dando lugar a espacios de abstracta belleza, muy apropiados para su nueva función (el logo del museo utiliza como referente precisamente la forma cilíndrica) y mantiene en su exterior la sobriedad industrial del señero edificio despojada de todo ornamento y luciendo un deslumbrante blanco moderno

Hay un arquitecto al que quizá le habría gustado visitar el Kunstsilo, primero porque  le inspiró la arquitectura escandinava, segundo porque en sus proyectos siempre practicó "una gramática de renuncia" y finalmente porque gustó de la abstracción ("la abstracción nos dejó dibujadas bellas páginas de minimalismo constructivo"), de hecho trabajó con Fernández del Amo, como comentábamos el director del primer museo de arte moderno que tímidamente se fundó en Madrid en los 50, y se le incluye a menudo dentro del grupo El Paso. Hablamos de Antonio Fernández Alba, que nos dejó la semana pasada. He estado leyendo su discurso de acceso a la RAE de 2006 (Palabras sobre la ciudad que nace), opaco y exigente, en el que brillan aún más por ello mismo algunos de sus pasajes describiendo a la ciudad, de una belleza sobrecogedora: "Sacralidad abstracta, surgida de la inteligencia abatida del hombre la tarde en la que perdió el paraíso. Artefacto edificado para escapar del tiempo y de la materia. Ágora para los diálogos con la melancolía del ser. Anfiteatro de libertades donde aún se escuchan los ecos de utopías indomables. Memoria sedimentada de las miserias humanas y metáfora de la opulencia por cuyos espacios discurre la muerte programada. Territorio de poliédricas geometrías donde habitan rétores y sofistas, políticos y tecnócratas, que nublan el día con palabras de sombra". A nadie puede extrañar su pertenencia a la Academia de la Lengua. Su pesimismo es también notable: "La ciudad declina hacia poniente. Un crepúsculo unificador anuncia con precisión la pérdida en la capacidad para lo abstracto del último hombre industrial. Nada es real ni existe si no es canonizado por el «efecto pantalla» pero, pese a tan radical testamento que pretende clausurar la modernidad de las vanguardias, resulta difícil poder fundir los postulados democráticos conquistados con los principios de la economía del lucro que se consolida". No es el momento, lo sé, pero no puedo evitar preguntarme quién debería ocupar su sillón vacante en la RAE (el "o" minúscula). Sería de justicia que fuera un arquitecto. Nosotros, la verdad, lo tenemos diáfano. Mientras reflexionas sobre el particular te dejo con uno de mis edificios favoritos del arquitecto salmantino donde pueden verse los ecos de Kahn, al que conoció en persona. 

La misma semana que perdíamos a Fernández Alba, tan solo tres días después, entrevistaba Fernández-Galiano a Chipperfield en la March de Madrid. Le vimos (estábamos en la segunda fila) abatido y abstraído; no es para menos, el director de Arquitectura Viva fue gran amigo del salmantino, con el que compartió proyectos profesionales y pedagógicos ya desde los 80. La necrológica que le dedica refleja esa desazón profunda: "[su] huella se desdibuja hoy con su ceniza, sin que quepa el consuelo falaz de la supervivencia en el legado o en la obra, y que ilumina con violencia la fragilidad de la existencia y la seguridad del olvido. Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando". Yo lo de la seguridad del olvido no lo comparto, pero en finAl aragonés y al castellano les unía también la querencia por la abstracción y el despojamiento arquitectónico, así habla don Luis en el Arquitectura Viva 183 dedicado a la Europa germánica: "Como bien utilitario e instrumento social de precisión racionalizadora, quizá la arquitectura demanda un esfuerzo de desnudamiento radical y de eliminación de lo superfluo. Estas arquitecturas ásperas y austeras, grávidamente materiales y despojadamente abstractas, son manifiestos estéticos, pero también expresión de posiciones morales, porque los tiempos reclaman un lenguaje llano que practique la cortesía de la claridad, que muestre su depuración artísitca con la elegancia seca de sus fábricas, y que alcance su condición esencial a través de su naturaleza desornamentada", algo que puede de nuevo recordarnos a Sota, y no es para menos ya que don Luis ha dejado dicho que fue convertido a la arquitectura por el gallego. Ya puestos comentarte que la entrevista con Chiperfield fue una delicia premium en la que me sorprendió la elegante campechanía del inglés que tanto ama Galicia, quien llegó a la arquitectura de rebote (quería ser veterinario pero los estudios no eran lo suyo, solo destacaba en dibujo) y fíjate ahora. Recientes los postulados de Olgiati en plan sumo sacerdote arquitectónico, la charla de Chipperfield me pareció un soplo de aire fresco: así su énfasis en el trabajo en equipo (Olgiati no cree en él salvo para labores subalternas: el "autor-arquitecto" debe situarse en el vértice absoluto de la pirámide arquitectónica, donde solo hay sitio para él/ella) o la ausencia de posturas dogmáticas (cuando hizo el Museo del Remo se atrevió a poner un tejado a doble vertiente, toda una herejía arquitectónica por aquel entonces), en una entrevista reciente incide en lo mismo: "Si a mi madre no le gusta un edificio, ¿por qué la tengo que convencer?", compárese con esta cita de Olgiati: "Sí, los arquitectos, en cierta medida, siempre han sido formadores de la sociedad. Hoy podemos afirmar que la tarea de los arquitectos es modificar las expectativas y enmarcar nuestras vidas". Pero cierro párrafo con Fernández-Galiano. En efecto, él y no otro es de lejos el más digno sucesor de Fernández Alba en el sillón "o" de la RAE. Aunque, todo sea dicho, en un reciente editorial nos destripó con insospechado espóiler la serie que estábamos empezando a ver (El problema de los tres cuerpos), somos die-hard fans y se lo perdonamos todo, faltaría menos.  

Termino ya. He empezado a leer, a tono con esta temporada tan abstracta que estamos teniendo, Arquitectura y abstracción de Pier Vittorio Aureli. En qué jardines me meto. La verdad es que resulta interesante pero vamos a ver, es casi (al menos por ahora) un texto más filosófico que arquitectónico. Solemos entender la abstracción como algo artístico pero Aureli nos alerta de que eso es solo la punta de un iceberg oscuro, y, siguiendo a Marx, sostiene que en realidad es la abstracción y sus subgéneros (el cálculo, la medida, la geometría, el propio dinero, la abstracción más poderosa) las que han permitido al sistema capitalista ejercer el control y extraer beneficios (es curioso la cantidad de críticos arquitectónicos italianos -Tafuri, Benevolo, Zevi- que toman el marxismo como referente). En fin, te iré contando, o no, que igual es mucho arroz y a estas alturas de curso andamos con el aparato intelectual mirando a Cuenca; perdona que te cuente mis miserias, al cabo este es un blog de aprendizaje, o si lo prefieres (porque la ignorancia no es óbice para la pedantez), un Bildungsblog

viernes, 26 de abril de 2024

Abstracciones (5)

 


Estarás pensando, instalados como llevamos ya un buen número de entradas en los 50, que soy un nostálgico empedernido de aquellos años. Pues no. Para empezar no viví en esa época y tampoco me parece muy emocionante que digamos (menos aún en España), aunque en lo arquitectónico al menos hay algo de indudable atractivo en ella. Estos días he vuelto a hojear el libro Espacios Españoles de Fernández-Galiano, que me llamó la atención porque su cubierta recoge una foto aérea de Vegaviana, el poblado de colonización de Fernández del Amo que, gracias a las conocidas fotos de Kindel, devino icónico representante de los más de 300 que se construyeron. Las fotografías de Joaquín del Palacio (Kindel), empiezo hoy pronto con las citas, "presentan una escenificación irreal, tan abstracta que termina por borrar, antes de que aparezca, la irrefutable naturaleza antropológica del espacio proyectado y construido", como dice Iñaki Bergera en Fotografía y arquitectura. Pero a lo que iba, en el libro de Fernández-Galiano mencionado me topé con un texto que sirvió de prólogo al catálogo de una muestra arquitectónica dedicada precisamente a los 50 y producida por la Universidad de Navarra en 2004 (Los brillantes cincuenta) donde se ponían en valor 35 proyectos modernos de arquitectos alejados del canon oficial; Sota obviamente no estaba presente pero sí Vegaviana, de la que don Luis destaca su poesía abstracta. Como siempre el arquitecto filólogo da con las claves del presunto atractivo de tal decada: "Enfrentados con la creciente complejidad del mundo que nos rodea, y confundidos por la algarabía teórica y estética de la arquitectura contemporánea, lo que hoy nos atrae de los cincuenta es su simplicidad" y concluye, clarividente: "Los cincuenta permanecen en la memoria teñidos de una escasez que se confunde con austeridad, dibujando un retrato de dignidad adusta que hace olvidar su grisalla melancólica, y solo nuestro malestar con el emprobrecimiento espiritual paralelo a la abundancia material e informativa contemporánea puede trazar en sepia un panorama nostálgico de aquel tiempo despojado". Trasteando por internet sobre la exposición, que ha recorrido diferentes emplazamientos de toda España, me he encontrado con lo que parece la introducción del catálogo, a cargo del comisario de la muestra, José Manuel Pozo, un experto en aquellos años. Pozo también tiene brillantes comentarios para la Vegaviana fotografiada por Kindel: "Las nuevas presencias, geométricamente puras, elaboradas, repetitivas y racionales, distantes y extrañas a lo que sucede a su alrededor, provocan un fuerte contraste en las fotografías con las de los animales que aparecen acompañándolas, vagando a su aire; al igual que chocan con las figuras de las mujeres tocadas de negro a las que se ve, mientras hacen la colada, mirando de lejos algo que parece que ‘no fuese con ellas’, pero que, sin embargo, son sus viviendas; esas figuras ¿vivas? confieren a las escenas, abstractas pero reales, que las fotografías han detenido, el aspecto de auténticos collages fantásticos; la fuerza de esas inevitables presencias, reales y prosaicas, nacidas de la tierra, hacen que esa arquitectura, voluntariamente esencial e implantada, llegada de fuera, adquiera, por contraste, el carácter de una creación onírica e irreal, no apta para esos habitantes ni para esos parajes, como si de un decorado se tratase; de este modo el mundo rural, espontáneo y diverso que, por otra parte, tenía vida propia, se veía atraído hacia el ámbito de lo racional, del que procedía la serie repetida de las elementales formas blancas. En este poblado los edificios vienen a ser, en cierto modo, los ‘objects trouvés’ de Duchamp, que parece que hubiesen sido abandonados en un ámbito humano que no les corresponde, obligando a unos y otros a una fantástica simbiosis"; también lo compara, como hacíamos con Entrerríos, a las imágenes "irreales, oníricas, tocadas de inhumanidad" de Chirico, el pintor de Volos, la misma ciudad por cierto que vio nacer a Vangelis, otro heleno a quien también le daba a veces por la abstracción como en aquella indescriptible performance junto a Georges Mathieu.

Toca, con todo, volver a la contemporaneidad como no puede ser de otra manera en un blog que se dice último. La abstracción sigue unida a la arquitectura en numerosos ejemplos, nosotros te hemos traído algunos que nos gustan especialmente y otros que no tanto. Empezamos con un estudio barcelonés fundado en 2004 y dirigido por un italiano y un gallego, Barozzi Veiga. Fernández-Galiano de nuevo titula el editorial del AV dedicado a ellos Un clasicismo abstracto, clasicismo que al cabo no reside en los órdenes sino en el orden: "La belleza violenta de sus volúmenes y espacios no descansa en ornamentos amables o referencias históricas, sino en la audacia de la propuesta formal y en la decantación extrema de sus ecos lingüísticos, en un proceso de depuración hacia el grado cero de la arquitectura que deja un residuo sólido de áspera abstracción".  De la Sota estaría entusiasmado con ellos. Con semejantes premisas no es de extrañar que el estudio haya tenido gran éxito en Suiza, hogar de los más abstractos entre los abstractos. En Chur por ejemplo realizaron la ampliación de un museo de arte alojado en un edificio de corte palladiano, la Villa Planta terminada en 1876 y que en los 80 fue restaurada por Zumthor nada menos. Barozzi Veiga levantaron un cubo anónimo enfrentado a la villa cuya fachada está conformada por una repetititva (casi hasta la obsesión) malla de piezas de hormigón cuadradas. Dicha ornamentación sería una réplica moderna de la que puede encontrarse en el edificio decimonónico (con patrones bizantinos también muy repetitivos, así en la cúpula), como también lo es su estricta geometría por lo que, aunque parece un objeto autónomo, el cubo toma como referente a la villa, a la que de alguna forma sintetiza (o pixela). Barozzi Veiga llaman a este concepto "Monumentalidad sentimental", que vendría a buscar un arquitectura "que es específica y autónoma, íntima y monumental, que aspira a pertenecer a un lugar y al mismo tiempo pertenecer a todos los lugares". Al concurso del museo de Chur se presentaron dos asentados equipos helvéticos (EM2N y Valerio Olgiati) que perdieron frente al estudio hispanoitaliano. Acaso escociera más el veredicto a Olgiati, que tiene su estudio a 20 kilómetros escasos de Chur, en Flims. Olgiati lleva la abstracción un paso más allá, creando una arquitectura que quiere ser, como él mismo la llama, "no-referencial", un término que solo en la introducción de su libro Arquitectura No-Referencial repite unas rallantes 25 veces, contadas por tu seguro (y friki) servidor, en plan mantra plasta. Básicamente lo que viene a querer decir es que en estos tiempos nihilistas que nos ha tocado vivir la arquitectura debe optar por desprenderse de toda atadura historicista o ideológica, ya rancia e inútil, y volar sola: "Un edificio existe solo para sí mismo", suelta de pronto, para pasmo de un Moneo por ejemplo. Por contra, el Sota más último estaría, de nuevo, encantado: fuera la semántica, centrémonos en la sintaxis; al garete lo "extra-arquitectónico". La foto que encabeza la entrada de hoy es una obra suya (un auditorio en Flims) y ejemplifica bien la idea. Eso sí, igual si tuvieras que vivir justo en frente ibas a acabar algo perturbado (y dentro es peor). O no, porque la clave según Olgiati es desconcertar para que el observador responda a los interrogantes como Dios le dé a entender, estamos ante un reto creativo de primer orden:"Kant, por lo tanto, afirma que una persona se aburriría si pudiera comprender algo totalmente. Una persona ya no trataría eso creativamente una vez que lo haya conceptualizado". Y echa mano (como Sota con Chillida y Koolhaas con Richter) del arte abstracto para explicarse: "Un ejemplo para explicar este fenómeno son las pinturas del expresionismo abstracto, por ejemplo el trabajo de Mark Rothko. Si alguien se parara frente a una pintura de Rothko y luego llegara a la conclusión de que él o ella entiende completamente una pintura que mira, nunca la volvería a ver de la misma manera porque es ahora una cantidad totalmente conceptualizada. Sin embargo, es innecesario decir que si una obra es completamente inaccesible para las personas por cualquier razón, tampoco ofrece una experiencia estética deseada. Es por eso que podemos señalar un paseo en una cuerda floja y por qué el espacio es extremadamente estrecho para que un trabajo artístico, en nuestro caso un edificio, cause el estímulo adecuado en nuestro aparato sensorial". ¿En el auditorio de Flims Olgiati perdió pie en su cuerda floja y se metió un buen morrón? "El mundo fundamentalmente no-ideológico y no-referencial, en el que todo es posible en todas partes todo el tiempo, tiene una relación mucho más realista y mucho más ágil con las fuerzas prevalentes que ordenan nuestro mundo". A ver si lo que pasa es que en mi simplismo extra-arquitectónico (seguro que mi aparato sensorial no es tan potente como el de un arquitecto), no estoy enfocando el tema correctamente: el auditorio me descoloca porque sigo buscando significados donde no los hay. No existen ya paradigmas, ni canon, ni historias, jobar, estamos solos ante la inmensidad del océano no-referencial. Hablando de cuerdas y arquitectos me acuerdo ahora de Coderch, cuando, en las antípodas del suizo, decía que el arquitecto tenía que trabajar con una cuerda atada al pie "para que no puedan ir demasiado lejos de la tierra en la que tienen raíces y de los hombres que mejor conocen".  Pero ¿de dónde le vendrá a Olgiati este nihilismo tan excerbado? Creemos raudos un relato ad hoc. Su padre, Rudolf, también arquitecto y autor de una obra de mucha mayor calidez (compárese con la Villa Além de Valerio, solo apta para metafísicos recalcitrantes), gustaba de atesorar toda clase de fragmentos y artefactos de antiguas granjas suizas en una suerte de atiborrada Wunderkammer (hasta aquí todo verdad)Imaginemos ahora al pequeño Valerio entrando en el laberíntico lugar y perdiéndose en su interior en medio de ominosos ornamentos hasta que finalmente puede ser rescatado por su madre, alertada por sus gritos de terror. Acaso nunca superó el trauma y los fragmentos vernáculos le perseguirían hasta la edad adulta en incontables pesadillas arquitectónicas... O simplemente, como nos decía Fernández-Galiano explicando los "brillantes" 50, Olgiati Jr solo pretende liberarse de las complejidades de un mundo cada vez menos comprensible echando todo el lastre (las "lapas y crustáceos" que dice Sota) por la borda y aquí paz y después gloria. 

Termino dejándote con más funambulistas de lo abstracto. Si obviamos a Ando, más que nada por centrarnos en ejemplos últimos, destacaría el trabajo de dos estudios latinoamericanos, los chilenos Pezo von Ellrichschausen y los peruanos Barclay & Crousse. Por no cansarte más te enlazo a las imágenes de algunos de sus trabajos y te dejo en paz. De los primeros, sin página web, deja que te destaque la Casa Poli o la Casa Solo en España (aquí tienes una selección de sus obras y una entrevista por si te pica la curiosidad); Barclay & Crousse sí tienen estupendo sitio web

P. D.: Ayer se fallaban los premios Mies van der Rohe, con sorpresa importante (para mí al menos). Ciertamente no en el apartado para arquitectos emergentes, concedido a la biblioteca Vargas Llosa en Barcelona de SUMA Arquitectura que ha ganado ya toda clase de galardones (entre ellos el de mejor biblioteca de nueva creación del mundo); me refería al premio principal, que yo al menos suponía que iba a recaer en el brillante Colegio Reggio del no menos brillante Andrés Jaque. Y sin embargo el jurado se lo ha otorgado al proyecto de unos jóvenes arquitectos alemanes acaso tan emergentes como SUMA, Gustav Düsing y Max Hacke, que han creado un lacónico, modesto (y abstracto) pabellón de estudio para la universidad de Braunschweig siguiendo el principio que los autores llaman "design for disassembly", algo así como un diseño preparado para el desmontaje; un edificio ligero, alegre y tímido  que apenas se posa en el terreno y bien podría recordar al Sota de Miraflores o la casa Domínguez, que muestra, según Moises Puente, el "miedo atávico gallego a tomar contacto con tierra" (y las tecnologías arquitectónicas de los estudios americanos, referentes en aquella España acomplejada). Vuelvo a Coderch: ¿el mensaje del inesperado premio Mies (o uno de ellos) podría ser que sigue vigente el "no son genios lo que necesitamos ahora" de....1960?

viernes, 5 de abril de 2024

Abstracciones (4)

 


Efectivamente, era Entrerríos, el poblado de colonización diseñado por Alejandro de la Sota en 1953 cerca de Villanueva de la Serena. De la Sota se refirió a él como "un pueblo al que se va" frente a aquellos por los que solo se pasa de largo, así que, obedientes, allí que nos fuimos al calor también de la muy recomendable exposición del museo ICO madrileño que, desde una perspectiva tan humana como técnica, recuerda la olvidada gesta de estos sufridos colonos. En una mañana desapacible de lluvia y viento inclementes Entrerríos, en un primer momento concebido tan solo para 122 habitantes, me sorprendió por el enorme vacío central, casi circular, en torno al que giran, concéntricas, sus calles. En lo que podría considerarse el centro de esta espiral se encuentra la iglesia, de planta circular también, rodeada por unos soportales que permiten llegar bajo techado al otro punto de referencia del pueblo, el ayuntamiento. Me sentí un poco como en un cuadro de Chirico, pero date una vuelta virtual a ver qué te parece a ti. Siendo por supuesto un trabajo de gran calado tanto urbanístico como arquitectónico que los que de verdad saben de esto han explicado con detalle en múltiples escritos (no esperes eso aquí, obvio), nos pareció que además había en él cuestiones de orden artístico e incluso, ya sabes que nos tira el melodrama, metafísico. Esa obsesión por el círculo que puede verse como te decía hasta en las baldosas concéntricas del suelo de los soportales, ese teatral vacío central -volvemos a Peter Brook- de desproporcionadas dimensiones en un pueblo mínimo donde interior y exterior se confunden, ¿qué sentido tienen? ¿Estamos ante la plasmación urbanísitica del arte del momento (abstracto)? ¿Es Entrerríos Oteiza/Chillida llevados a la planificación urbana? ¿Este vacío tiene relación con los vacíos en la fachada del Gobierno Civil de Tarragona? ¿En mitad de la nada, no habría sido más lógico crear un pueblo de urbanismo cuajado y cercano en lugar de ese agujero acaso negro que enfrenta a la iglesia con el ayuntamiento en singular duelo? ¿Se quiere hacer un pueblo o deshacerlo? Hay ciudades con plazas más pequeñas (¿y si fuera un homenaje a los épicos colonos que no temieron a los horizontes de grandeza, a los domadores del Far West hispano?). Ante la perplejidad, recurramos a nuestro experto en grandezas"Where architecture reveals, Bigness perplexes; Bigness transforms the city from a summation of certainties into an accumulation of mysteries. What you see is no longer what you get". Y más adelante: "Bigness destroys, but it is also a new beginning. It can reassemble what it breaks. A paradox of Bigness is that in spite of the calculation that goes into its planning  -in fact, through its very rigidities- it is the one architecture that engineers the unpredictable. Instead of enforcing coexistence, Bigness depends on regimes of freedoms, the assembly of maximum difference. (...) If urbanism generates potential and architecture exploits it, Bigness enlists the generosity of urbanism against the meanness of architecture. Bigness=urbanism vs. architecture". RK, siempre épico, también echa mano de la abstracción en la pintura para explicar (es un decir) sus teorías: "The containers of Bigness will be landmarks in a post-architectural landscape -a world scraped of architecture in the way Richter´s paintings are scraped of paint: inflexible, immutable, definitive, forever there, generated through superhuman effort. Bigness surrenders the field to after-architecture", compárese con esta otra cita de Sota en Por una arquitectura lógica: "Vencida ya la costumbre de hacer arquitectura-arquitectura; es decir, la que se basa en sí misma, producto de la propia cultura creada por ella misma, la que se imitó siempre a sí misma, la que siempre se enseñó para seguir haciéndola, la que jamás dejó ver que se puede hacer arquitectura sin hacerla". Sea como fuere, Entrerríos ha sido un éxito. Hoy, con condiciones muy diferentes a las que existían cuando se creó y con el fantasma de la España vacía a cuestas, ha sido ampliado y viven en él más de 800 personas. 

Queremos pensar, estoy pesado, que Entrerríos es abstracto. Que hay una idea artística que lo ha configurado desde su concepción primera, desde el plano original. Y no es tan descabellado si pensamos que uno de los arquitectos más destacados del Instituto Nacional de Colonización, Luis Fernández del Amo, fue el primer director del Museo Nacional de Arte Contemporáneo fundado en 1951 en los bajos de la Biblioteca Nacional en Madrid a imagen y semejanza del MoMA con la ayuda de no pocos artistas del grupo de Cuenca. Aquí se expuso en 1957, en un espacio casi clandestino de nombre la Sala Negra, la trascendental muestra Otro arte, que algo antes había pasado por Barcelona, con pintores españoles y extranjeros del momento (Tàpies, Saura, Pollock, Millares, Feito, de Kooning, Mathieu... ). En 1966, año en el que se crea el museo abstracto de Cuenca, hizo gala de las tres primeras obras adquiridas a Picasso por el estado, algo inaudito teniendo en cuenta que el pintor estaba en contra del régimen franquista y como todos sabemos se opuso a que se llevara a España el Guernica, que se quedaría precisamente en el MoMA hasta 1981. El entonces director del centro madrileño, otro arquitecto, Fernando Chueca Goitia, lo anunciaba así: "Después de muchos años de ausencia de España, el español más significativo del momento actual vuelve, en cierto modo, a incorporarse al mundo patrio (....). No es el temperamento artístico el que falla: es el entorno social, que no está a la altura de contenerlo". Ahí queda eso. Dos años antes se había inaugurado en Barcelona un museo dedicado al malagueño, otra audacia más. La abstracción, pese a los muchos obstáculos, se convertía así en el vehículo que otorgaba al franquismo un barniz de modernidad que se hacía cada vez más necesario en los revueltos 60 (de manera similar en Estados Unidos el arte abstracto fue adoptado con fruición como santo y seña libertario -Rockefeller lo llamó "la pintura de la libre empresa"- muy oportuno en plena guerra fría; es sabido que el llamado Congreso por la Libertad de la Cultura, financiado por la CIA, patrocinaba conciertos de jazz, música nativa no menos libertaria, en países alejados de la órbita occidental como muestra de la modernidad democrática americana). Los abstractos españoles triunfaban en el extranjero (una de las primeras exposiciones que alojó el Guggenheim neoyorquino, en 1960, estaba dedicada a Miró, Picasso y otros abstractos, entre ellos Zóbel) mientras que en España no se les hacía un museo en condiciones: el de Fernández del Amo nunca tuvo un apoyo institucional firme y el de Cuenca fue iniciativa de los propios artistas liderados como vimos por Zóbel, quien lo financió en su totalidad y lo cedió en 1981, acaso en postrera venganza, a la fundación March y no al estado, aunque a Manuel Fraga le faltó tiempo para visitarlo a poco de inaugurarse (al igual que Alfonso Guerra y Javier Solana, a la sazón vicepresidente del gobierno y ministro de Cultura respectivamente, asistieron al funeral del pintor de Manila en 1984; el estado de nuevo alineándose con la modernidad). Estos datos y muchos más los puedes encontrar en el catálogo de la exposición itinerante que llevó los cuadros del museo conquense por diferentes ciudades españolas y extranjeras mientras se reformaban sus espacios como ya comentamos. A lo que quiero llegar con este desproporcionado circunloquio es que la abstracción era un referente cultural de primer orden en los años en los que Entrerríos fue creado, de ahí que pueda estar en la base de su peculiar urbanismo. 

Y aún te quería hablar, ya en rápido apunte, de la no menos peculiar iglesia de Entrerríos (en la foto), que ejerce de centro de la espiral urbana. Este enorme cilindro (cómo se me parece a La Torre Roja de Chirico), en consonancia con la trama urbanística del pueblo como decíamos, puede recordar tanto a Botta como a Rossi, aunque no creo que Sota, moderno hasta las trancas, estuviera de acuerdo. Todos sabemos que en 1966 -repito, el año en que se fundó el museo de Cuenca- tanto Rossi como Venturi publicaron sendos libros icónicos que atentaron contra el movimiento moderno, el del americano, por cierto, editado por el MoMA. Igual vería don Alejandro con mejores ojos la comparación con la biblioteca de Asplund en Estocolmo, aunque tampoco puede decirse que el sueco fuera muy moderno que digamos, más bien le iba el clasicismo aunque en este edificio ya vemos una clara abstracción de las formas clásicas. El caso es que la modernidad siempre tuvo problemas para crear monumentos y para dar un valor simbólico a su arquitectura. En otro de sus pueblos de colonización, Esquivel en Sevilla, Sota hace para la iglesia una versión moderna de la Giralda que la verdad tampoco convence mucho (la única condición que puso el INC a sus arquitectos era que iglesia y ayuntamiento de estos pueblos debían tener un tratamiento singular), en todo caso, qué alejados ambos casos de su arquitectura posterior, cada vez más ingrávida y tecnológica. Por cierto que en 1959 proyectó, para Cuenca precisamente, una iglesia nunca construida con planta circular, quién sabe si inspirada en la de Entrerríos. En fin, creo que hemos cubierto con creces el cupo de ocurrencias así que nos despedimos hasta una próxima ocasión siempre agradecidos por tu atención.