domingo, 22 de marzo de 2015

Pesos pesados

¿Melilla? No, Fráncfort


Pues no nos movemos de Alemania para contarte que se acaba de inaugurar en Fráncfort la nueva sede del Banco Central Europeo, una de las patas de la ya ex-troika, y la que se ha montado. En los tumultos más de 300 activistas de grupos anticapitalistas como Blockupy han acabado en la cárcel. No hemos visto ningún blog o página web que se encargue de estudiar este edificio tan accidentadamente inaugurado, y nos hemos dicho, pero qué culpa tendrá él, venga vamos a abrirle una entrada a ver qué hay detrás.

Cielos...  Prix dando vida al Grossmarkthalle.
La torre es un proyecto del estudio austríaco de la ele retráctil, Coop Himmelb(l)au. Y es que según esté o no la letra en cuestión  el nombre de la firma significa cielo azul o construcción celeste. Y a eso se ha dedicado el estudio liderado por Wolf D. Prix, a asaltar el cielo con su rascacielos de 185 metros, que como dice la frase de moda (y de Marx), el cielo no se toma por consenso sino por asalto. Bueno, el cielo y el suelo. El edificio utiliza como base un edificio protegido de los años 20, un antiguo mercado de abastos con un aire Bauhaus, el Großmarkthalle (conocido popularmente como la iglesia de las verduras) utilizado en la Alemania nazi como punto de reunión para los judíos que iban a ser deportados a los campos de concentración. La zona del edificio destinada a ese fin ha sido preservada en la nueva sede, aunque por lo demás el antiguo mercado ha sido modificado (a veces con saña) para levantar la todopoderosa iglesia del dinero.

Volviendo a Prix, tiene guasa que se encargue el diseño de un edificio que va a representar el pilar económico de la construcción de la Unión Europea a un arquitecto tan beligerantemente deconstructivista, pero Europa tiene razones que la razón no entiende. La nueva sede, que se ha quedado pequeña antes de nacer (nadie previó, al parecer, el crecimiento exponencial del BCE), ha costado un 50% más de lo presupuestado, unos 1.400 millones de euros. Toma austeridad. Prix no acudió a la ceremonia de inauguración de la torre ni al paseíllo que se dio a los medios de comunicación para que vieran el nuevo icono europeo, seguramente por huir de la quema. En su lugar un arquitecto de la firma, con pinta de no, si yo sólo pasaba por aquí hace como que enseña la construcción y cuando le preguntan si el estudio ha querido decir algo con la quebrada forma del edificio parece como que improvisa medio en broma medio en serio que el edificio con sus dos torres apoyadas una contra la otra habla del difícil equilibrio que las instituciones europeas deben lograr para sacar adelante sus proyectos. En otro video Prix se defiende con una argumentación más bien pedestre: "La arquitectura es política. La arquitectura es pesada. Y como todo el mundo sabe el peso cuesta dinero. Y donde hay dinero hay política. Así que nos guste o no todo edificio se convierte en una declaración política". El BCE es un peso pesado, pues que se note.

Ya puestos a construir narrativas (Ezquiaga se quejaba en un debate radiofónico hace unos días de la falta de narrativa en los proyectos urbanísticos de Madrid), rápidamente presentamos una: a mí ese tajo en forma de vertiginoso vacío que recorre el edificio de Prix por todo lo que vendría a ser su costillar me da que es una premonición. ¿Qué puede ser esa porción cortada a cuchillo que le falta al edificio europeo? Pues claro, Grecia. Los griegos tienen los días contados en el euro, que si Grexit, que si Graccident, y es que el único capital que tienen es el erótico, especialmente concentrado en la persona de su ministro de economía Varoufakis. Esto no lo digo yo, lo afirma la socióloga británica Catherine Hakim. ¿Se quedará Grecia sin el cielo protector europeo con la que está cayendo fuera?

Esperemos que el nuevo edificio sirva  para aportar buenas vibraciones a los líderes económicos europeos, y que el modelo europeo de consenso (lento, pesado y desesperante pero infinitamente mejor que el asalto, propio de dictaduras bananeras) permita evitar la deconstrucción de la fatigada Europa. Con lo que ha costado construirla.




domingo, 15 de marzo de 2015

El arquitecto textil

Estadio olímpico de Múnich

Frei Otto ha sido galardonado con el premio Pritzker justo un día después de morir (afortunadamente lo supo con antelación, aunque no parece que el premio le hiciera precisamente dar saltos de alegría: "No he hecho nada para ganar este premio. Utilizaré el tiempo que me queda para seguir haciendo lo que siempre he hecho: ayudar a la humanidad", dijo al enterarse). No es la única triste ironía en la vida de Otto. El arquitecto idealista y naturalista, que quiso mejorar las condiciones de vida de los más desfavorecidos y representar con su etérea arquitectura una nueva Alemania alejada del horror nazi y basada en la naturaleza, tuvo, al final de sus días, la certeza de que consiguió sólo en una pequeña parte dichos objetivos. Seguramente porque eran demasiado ambiciosos.

Hijo de un escultor y educado en un entorno artístico, se vio envuelto en la Segunda Guerra Mundial tras estudiar arquitectura. Allí había diseñado planeadores, por lo que parecía lógico que acabara en la Luftwaffe: "Ver ciudades en llamas desde arriba fue sin duda la asignatura más dura para un estudiante de arquitectura". Abatido su Messerschmitt Bf 109, estuvo recluido en un campo de concentración para prisioneros de guerra en Francia donde continuó con su atípica formación construyendo ligeros refugios con materiales modestos, experiencia que permanecería para siempre en su ideario arquitectónico. A dicho ideario ayudó no poco su estancia de seis meses tras la guerra en la universidad de Virginia donde conocería nada menos que a Wright, Eames, Neutra, Saarinen y sobre todo a Mies (arquitecto del menos es más) y a Fuller (arquitecto del ¿Cuánto pesa su edificio, señor Foster?). Muchos me parecen para tan poco tiempo, pero es lo que dice la necrológica de The Guardian.

Hablábamos de tristes ironías en la vida de Frei. Vamos con la primera. Uno de sus "edificios" más emblemáticos fue el estadio olímpico de Múnich, que levantara junto a Gunther Behnisch para las olimpiadas del 72 y que, con el desafortunado lema "Los Juegos Felices", quería presentar ante el mundo una nueva Alemania 36 años después de los Juegos organizados por el régimen nazi en Berlín. Creó una serie de complejas estructuras en forma de tiendas cubiertas por membranas tensadas que sirvieran de umbráculos para el estadio y zonas próximas. Más de cuarenta años después estas engañosamente delicadas telas de araña en danza (como las llama Oliver Wainwright) siguen en perfecto estado. Frei y Behnisch partieron de la que es quizá forma arquitectónica más básica, la tienda de campaña (o tepee o jaima o como queramos llamarla), propia de las poblaciones nómadas y símbolo tantas veces de reivindicaciones (pienso en el 15-M), para romper con la tradicional imagen de la arquitectura totémica y amenazante asociada al nazismo. Hoy a este tipo de estructuras se les denomina arquitectura textil. Pero la realidad como decimos es a veces cruel, y tanto aquellos Juegos como las formas futuristas del estadio quedarán para siempre asociadas en el recuerdo al ataque terrorista que acabó con el asesinato de once atletas judíos provocando una serie de terremotos geopolíticos en cadena.

Y ahora a por la segunda (ironía), la más punzante desde un punto de vista arquitectónico. Su arquitectura como decimos partía de formas primitivas y elementos de la naturaleza en un intento de volver a los orígenes y a la simpleza de las estructuras básicas al objeto de dotar a los más necesitados de cobijo. Pero lo cierto es que sus trabajos, cuyos alardes tecnológicos (apabullantes para una época sin ordenadores) inspiraron a los grandes de la arquitectura high-tech como Foster, Grimshaw o Rogers, se convirtieron muy a su pesar en el germen de la arquitectura espectáculo tan denostada hoy en día al convertir lo que era un simple medio en un fin. Y lo que es peor, lejos de solucionar problemas sociales reales, sirvieron poco más que de epatantes contenedores de grandes eventos de masas. Con él (y otros arquitectos utópicos como Fuller), la arquitectura se fue despegando de la realidad hasta convertirse en un ensimismado objeto de ficción, como no pierde ocasión de decir Pallasmaa siempre que tiene la oportunidad (la última en el recién publicado Arquitectura Viva 171, que proféticamente dedica una sección a las arquitecturas membranosas y textiles y menciona a Otto como su inventor). El último ejemplo, el proyecto textil de sede para Google propuesto por BIG y Heatherwick.

La nueva sede de Google
De todas formas, lo que salva al arquitecto alemán y a su generación es una voluntad sana y decidida de hacer de nuestro mundo un lugar mejor, ideal que parece hoy en día tan de ciencia-ficción como sus construcciones. A esto lo llamamos hoy buenismo, término despectivo donde los haya. Y es que algo pasó en las últimas décadas del siglo pasado que nos hizo olvidar el futuro y apegarnos con desesperación finisecular al presente, como si esperáramos un cataclismo inminente. Para qué por tanto ahorrar energía con estructuras ligeras: nosotros lo queremos todo, y lo queremos ya, en tiempo real, que se decía no hace mucho, y el que venga detrás que arree. Acabo citando de nuevo el blog de Wainwright -quien a su vez reproduce una cita de Otto entrevistado en 2005 para la revista Icon: “Mi generación tenía una gran tarea tras la guerra y por supuesto pensamos que lo podíamos hacer mejor. Hoy, 60 años más tarde, no podemos estar satisfechos de lo que hemos hecho. Pero lo intentamos, intentamos abrir un nuevo camino". Descansa en paz, Frei.

domingo, 8 de marzo de 2015

Invertir en caos




"-Lo que necesitamos hoy más que ninguna otra cosa es invertir en belleza, porque la belleza es la armonía que surge del caos. Pero invertimos en caos ¿Por qué? Porque el caos da muchos más beneficios económicos que la paz, por esa razón. Mire a su alrededor, nada está orientado a la belleza, desde la arquitectura hasta el arte, cualquier cosa, todo está destruído. La belleza es una especie de válvula de seguridad para la gente. 

(...) Cuando empecé en la música tenía la impresión de que teniendo éxito, algo que por desgracia he tenido, podría hacer cosas que fueran diferentes, pero cuanto más éxito tienes, más prisionero te vuelves del sistema porque no te permiten hacer cosas (...), te conviertes en un producto, si eres la Coca-Cola no querrías cambiar el gusto [de la bebida], tienes que seguir haciendo lo mismo hasta que mueres. Por eso hay gente de una cierta edad que siguen haciendo lo mismo y caen en el ridículo.

(...) En otras palabras, tenemos a la música y tenemos al compositor. ¿Quén controla a quién? Si la música controla al compositor el resultado será honesto y saludable. Si el compositor controla a la música, el resultado será deshonesto y puro negocio. La música es lo más importante. Yo sirvo a la música.(...)

-¿Por qué aceptó la invitación de venir a Doha para la inauguración del anfiteatro Katara?
-Acepté porque es muy inusual ver un país que parece estar interesado por la educación, el arte, la ciencia, la cultura. Para mí es la clave para luchar contra la actual crisis, (...) la crisis financiera no es tan importante como la crisis de la cultura. (...) Poder ver un teatro como este, uno nuevo, da esperanza.(...)


-¿Qué le motiva hoy en día, es evidente que este proyecto en Qatar le ha motivado, ha creado música original para la inauguración, cuál es la chispa creativa que le mueve en la actualidad?
-(...) La razón por la que hice esto para Qatar es porque he visto por primera vez un país interesado en algo que la gente necesita más que nunca; porque todo lo demás, toda la misera que tenemos se debe al hecho de que, como dije antes, carecemos de belleza, de calidad de vida. La calidad de vida no es dinero, es algo más, al igual que la civilización no es tecnología. No estoy en contra de la tecnología, pero ¿se puede imaginar la alta tecnología sin gente civilizada? ¿Lo peligroso que puede ser? (...)

-Si le pidiera que compartiera conmigo los mejores momentos de su carrera como compositor, qué me diría, estoy pensando en las películas, ¿quizá Blade Runner, Alejandro Magno...?
-Si hablamos de música para películas, Blade Runner fue muy importante porque fue muy profética. Si hice la música para esa película es porque sentía que íbamos en esa dirección. Eche un vistazo a su alrededor en Doha, ¿no es Blade Runner?"


(Vangelis, entrevistado para Aljazeera con ocasión de la inauguración del anfiteatro Katara del estudio Terrell en Doha en 2011. Más fotos del recinto aquí).

domingo, 1 de marzo de 2015

Fantasmas

Marchando una de zombies

Arco, la feria de arte contemporáneo que se celebra estos días en la capital con Colombia de país invitado, tiene al personal que se pone a miccionar y no expele gota. Aparte de hacer vibrar a la ciudad con bizarros ejemplos de arte, ha propiciado el milagro de que el presunto centro cultural Daoiz y Velarde, que llevaba terminado pero fantasmagóricamente vacío varios meses, haya abierto sus puertas para una exposición one-off  financiada por la embajada de Colombia a cargo de Óscar Murillo, el Basquiat colombiano, tras la cual el contenedor volverá a dormir el sueño de los justos.

Como quiera que no sé cuándo podré volver a entrar en el buque fantasma me apresuré a ir a la exposición mayormente por tomarle el pulso al edificio, que ya le tenía ganas. Rafael de la-Hoz, autor de la reconversión de un antiguo pabellón de los cuarteles Daoiz y Velarde en el edificio que hoy nos ocupa, ha hecho un excelente trabajo de remodelación manteniendo las recias fachadas de ladrillo del cuartel (con marcadas cicatrices) pero horadando su suelo hasta incorporar dos teatros (uno de ellos se supone que exclusivamente para obras infantiles) y dejando la planta superior diáfana para eventos artísticos.


Los desarbolados espacios generados por de la-Hoz (también responsable, en el mismo antiguo complejo militar, de la reconversión de otros pabellones en escuela de danza y en la Junta municipal del distrito de Retiro, mientras que el edificio principal, dedicado a polideportivo, fue remodelado por Óscar Tusquets), dan a menudo un poco de grima, más que nada por lo vacíos que están (mi atemorizada hija y yo éramos los únicos visitantes de la exposición el día que fuimos), algo a lo que desde luego ayudan y no poco las extrañas piezas de Murillo desperdigadas sin orden ni concierto por todo el edificio: cabezas de maniquíes luciendo pelucas de variado pelaje, cuadros dispersos apoyados en el suelo sin ton ni son (varios de ellos hubieran merecido estar expuestos como debe ser), ridículos muñecotes tumbados en extrañas posturas, cajas sobre palés, monos de trabajo blancos colgados sobre percheros móviles, todo ello mientras podía oirse el relato en distintos idiomas de las tribulaciones de un inmigrante colombiano en Inglaterra (trasunto del propio Murillo, afincado en Londres donde se ha convertido en el niño bonito de las galerías más famosas, Leonardo di Caprio llegó a pagar 400.000 euros por uno de sus cuadros). En fin, un escenario entre apocalíptico y esperpéntico del que salías con mal cuerpo. Entre todo este despropósito destacaba un cartel reivindicativo precisamente haciendo alusión a la polémica inauguración fantasma del no menos espectral edificio. Según apareció en la prensa, un grupo de vecinos se aprestó a protestar el día de la apertura de la exposición aludiendo a las posibles intenciones electoralistas de la misma, extremo tan plausible como el hecho de que los mismos manifestantes también las tuvieran. En todo caso, es innegable que los vecinos estábamos ya hartos de ver el esqueleto del edificio con las obras interrumpidas (siete años ha tardado la remodelación en ver la luz), y ya el colmo es la amenaza de que, una vez más, un  flamante edificio con excelentes posibilidades de uso quede zombificado al carecer de una financiación adecuada.

De todas formas, en la pancarta, que aquí puedes ver rodeada de los pelucones (Murillo la recogió de la protesta vecinal y en plan performance improvisada la colocó como parte de la exposición), hay cosas que no me cuadran. Por una lado se pide los cuarteles para el barrio, genial, y a renglón seguido se pone la cifra del coste del edificio (13 millones) como si fuera algo exorbitante: hablamos de 6.800 metros cuadrados, por lo que el metro viene a salir por 1.900 euros. Barato no es, pero tampoco me parece que sea una cifra escandalosa. En todo caso, el que algo quiere algo le cuesta, si queremos equipamientos de calidad habrá que pagarlos, digo yo.



En fin. Arte y arquitectura han sufrido, en los tiempos de caloret financiero, un destino común: su conversión en puro espectáculo fallero. Reventada la burbuja la arquitectura cargó con sambenitos injustos y ahora hace sistemáticos actos de contrición y penitencia. El arte por contra se libró de los rigores cuaresmales y sigue teniendo bula para montar el show mediático, signo de nuestros tiempos, auspiciado por las sonrojantes inversiones de las grandes fortunas. Ahí  está el famoso perrito de Koons, vendido por 43 millones de euros (seguro que te has hecho una foto delante de otro famoso perrito suyo, el Puppy del Guggenheim bilbaíno: Dios los cría...). Pero ya estoy cayendo en la trampa, que como dijo Machado todo necio confunde valor y precio: no sé dónde leí que el arte actual es la vida sexual del dinero, y, de paso, la forma más cool de blanquearlo. Me despido haciendo votos para que el ayuntamiento sepa dar vida al antiguo cuartel, para que la arquitectura sea más valorada y seamos conscientes de que lo que vale cuesta, y para que los artistas modernos, algunos de ellos capaces de crear obras de gran valía creativa, no caigan en la tentación de la banalidad del  ruido vacío para ganar fama viral y echarse a dormir.


sábado, 21 de febrero de 2015

Iconos necesarios


"La biblioteca hizo que la gente viera el cambio y lo creyera. Los habitantes de Santo Domingo Savio pasaron de sentir vergüenza a sentir orgullo". (Giancarlo Mazzanti sobre la Biblioteca España de Medellín)


"La arquitectura icónica es hoy casi anatema, está denostada. ¿Cuándo es defendible el espectáculo?
Hay momentos en los que la arquitectura tiene que verse y otros en los que debe desaparecer. Su valor no puede estar en sí misma, sino en lo que es capaz de propiciar. Un objeto aclamado por los expertos no es suficiente. Lo importante es la relación y la apropiación que permite". (Giancarlo Mazzanti en entrevista con Anatxu Zabalbeascoa).

domingo, 15 de febrero de 2015

Quinielas



Reunido el impresionante panel de expertos de , esta es nuestra quiniela para los 5 finalistas del Mies ahora que acaban de hacerse públicos los 40 proyectos preseleccionados. Por orden de preferencia:

1.Remodelación del Rijksmuseum (Cruz y Ortiz).


2.Museo marítimo de Dinamarca (BIG).


3.Centro de alto rendimiento de remo de Vila Nova de Foz Côa (Álvaro Fernandes Andrade)



4.Centro de arte contemporáneo de Córdoba (Nieto y Sobejano)


5.Saw Swee Hock Student Centre de la LSE (O´Donnell+Tuomey).



Si sale el Everyman me como el S,M,X,XL.


domingo, 8 de febrero de 2015

Esperpento

¿Un terremoto? No, Gehry


"¿Cuál es el sueño del arte contemporáneo? O mejor, con qué porvenir sueña nuestra época, qué utopía anticipa, hacia qué despertar se afana? Qué vigilias futuras iluminan los sueños arquitectónicos de hoy? Apenas formulados, estos interrogantes suenan retóricos y hueros, dirigidos como están a una época que, acaso por primera vez en la historia, carece radicalmente de porvenir". (Luis Fernández-Galiano, Treinta y dos elementos, en Arquitectura Viva 169).

Lo mismo estaba don Luis pensando en la última ocurrencia estrenada de Gehry (la sede de la Nueva Escuela de Negocios de la Universidad Tecnológica de Sídney) cuando escribió el noqueante artículo que ya mencionábamos en la anterior entrega. El edificio, inspirado en la típica casa infantil construida en un árbol (“un organismo vivo de aprendizaje con muchas ramas de pensamiento", como lo describe el arquitecto octogenario) recuerda más al gobernador general australiano que estuvo presente en la inauguración a una bolsa de papel espachurrada, aunque no sin ironía, añadía que era la bolsa espachurrada más bella que había visto en su vida. Por cierto que el símil de la bolsa ya lo comentó una periodista del Guardian hace cuatro años hablando del entonces recién presentado proyecto, como aquí recogimos cumplidamente. Y, de nuevo por cierto, también por aquel entonces citábamos a Fernández-Galiano que reclamaba, con tanta ironía como el gobernador, mayor sencillez en la arquitectura y la crítica arquitectónica con este oximorónico comentario: "La estupidez es una forma de sabiduría en tiempos de tribulación". Volviendo a Gehry, diremos que el arquitecto esta vez se tomó a bien el comentario del mandamás y dejó su dedo corazón relajado, centrándose en alabar la condición democrática del edificio con sus aulas ovales que "eliminan las jerarquías" (uy, ¿a qué me suena esto?), por no hablar de la esperpéntica escalera, también como de papel albal arrugado, que habría hecho las delicias de Max Estrella.


En fin, cuando he leído la noticia (otra vez en The Guardian, por cierto, fíjate cómo se le ha quedado la cara a la mujer de la foto de cabecera quizá tras una exposición prolongada a la fachada del edificio; y qué me dices de la risa forzada de Gehry, quién sabe si tratando de asimilar el símil de la bolsa), he tenido como un déjà-vu.  Si algo ha tenido de bueno la crisis, en nuestro país al menos, es que a ningún alcalde o presidente comunitario se le ocurriría ahora financiar un edificio tan espasmódico como este sin arriesgarse a ser lapidado. El reflejo fragmentado y absurdo que nos devuelve la escalera heterotópica de Gehry, que puede remitir tanto a Valle-Inclán como a T.S.Eliot, es una triste metáfora de la época de cambalache que nos ha tocado vivir, en la que, y vuelvo al crepuscular artículo de don Luis, hay que renunciar a todo saber sistemático: "Todo sistema, todo conjunto de reglas, todo esfuerzo global de entendimiento se ha desmoronado; aquellos que siguen aún en pie sólo con dificultad ocultan su carácter de bambalina escenográfica, consuelo de actores que repiten sin convicción un papel aprendido(...). Ningún paradigma o epistema nuevo sustituye a los extintos: el campo del saber ha devenido campo de los saberes, y después de los fragmentos de saberes; el conocimiento ha estallado en añicos". Sólo quedan ruinas: "A través de estos síntomas e indicios, a través de estos que Ginzburg llama atisbos, podemos reconstruir un saber de fragmentos, retazos y aforismos: jirones de conocimiento sobre jirones de realidad; conocimiento fragmentario sobre fragmentos del mundo". Y sin embargo, no queda otra que seguir creando ficciones de sistemas y estructuras, verdadera homeopatía del homotópico: "Construyamos hipersistemas, sistemas redundantes, pródigos en simetrías, simulados sin duda, y por ello más verdaderos que lo verdadero", y a ello se dedica el catedrático de proyectos en dicho artículo (que incluye 126 referencias bibliográficas, ahí queda eso). Un ensayo, como decíamos, demoledor y subversivo, aunque fíjate lo que nos dice Santiago de Molina en Múltiples estrategias de arquitectura: "La estrategia de la subversión siempre es alegre (...). Contiene encerrada una forma de optimismo encubierto porque obliga siempre a mirar el mundo de nuevas".

Pero no es objetivo de este blog dominguero dejarte con un regusto amargo. Te voy a enlazar, de nuevo, al blog maligno de SEMS, que aplica como nadie los espejos deformantes sobre arquitectura y arquitectos, para despertar tu sonrisa. Observa el cartel cinematográfico que han creado partiendo de la película Starship Troopers de Verhoeven, reconvertida en Jaitec Troopers (Jaitec, en el lenguaje atávico de los malévolos creadores de SEMS, no es otra cosa que High-Tech). En primer plano, por supuesto, nuestro héroe heterotópico.

domingo, 1 de febrero de 2015

Subversión


Tengo las neuronas gripadas tras la lectura del último Arquitectura Viva en el que Fernández-Galiano deja su habitual amabilidad mainstream para otro momento y sacando músculo intelectual, que para eso lo tiene, nos lanza un apocalíptico y demoledor texto de lenta digestión sobre la actual condición de la arquitectura (y la pedagogía) en el que pone patas arriba la disciplina despiezándola, reconstruyéndola y volviéndola a deconstruir cual doctor Moreau en su isla. En fin, habrá que trabajarlo más (me da que ni aun así). Pues eso, que en este estado catatónico no esperes una entrada de cierta altura. Te pongo un enlace a la web de los traviesos chicos de SEMS (te vas a reír un buen rato), también subversivos a su manera, y va que chuta. Hala, feliz semana.

domingo, 25 de enero de 2015

Hay un androide en ti




Si los androides de Philip K.Dick soñaban con ovejas eléctricas ¿con qué soñarán los autómatas cañí de Banderas? ¿Con una galaxia sin casta? Me dirás que ya me vale con tanta ciencia-ficción, que me lo haga mirar, pero el caso es que estoy leyendo los Escritos de Toyo Ito y fíjate la cita que me encuentro:
"Para nosotros, habitantes de la ciudad,  como nómadas que sólo podemos reconocer la "casa"  uniendo varias de sus funciones que están esparcidas en medio de la ciudad como si fueran pedazos de un cristal roto, me parece significativo que volvamos a pensar, una vez más, en la cabaña primitiva. Sin embargo, los habitantes urbanos de hoy en día, disponen ya de una sensación  corporal androide.  Porque en medio del bosque que se llama espacio urbano, el torrente de la montaña podría ser no sólo el ir y venir de los automóviles en las autopistas sino también el flujo de las corrientes magnéticas invisibles, y la sombra de los árboles, apropiada para disfrutar el frescor, puede estar dentro del bosque de alumnio donde retumba el sonido del sintetizador. Por consiguiente, aunque sea una cabaña primitiva donde tenemos que refugiarnos, no tiene una composición clara con columnas y vigas como la describía Laugier, sino que me parece que es un abrigo cubierto por un velo suave e invisible"

Y por cierto, el libro está publicado por el Colegio oficial de aparejadores y arquitectos técnicos de.... Murcia (!!). 

domingo, 18 de enero de 2015

A vista de zángano


"La arquitectura es el aire que queda dentro de lo que construimos", decía Fisac citando a Lao-Tse. Un edificio no es sólo su fachada sino los espacios interiores que genera, tal y como nos recuerda Vicente Verdú en su artículo de ayer en El País, donde nos habla del arquitecto manchego al hilo de la reciente publicación de un libro sobre él, Miguel Fisac ¿Arquitecto de Dios o del Diablo? Hablando de espacios, no te pierdas el video que te traigo en el que Foster  (79 años y tan campante) nos presenta su torre Hearst en Nueva York, ahora que va a cumplirse una década desde su finalización, de una manera muy especial: con imágenes grabadas desde un dron. No es lo mismo -señala el arquitecto- ver el espacio que moverse a través de él. El dron, un poco como aquel diablo cojuelo de Vélez de Guevara que levantaba los tejados de las casas de Madrid y permitía ver los secretos y miserias de sus moradores, penetra por los rincones más recónditos del edificio (observa como el objeto volante intimida a una ejecutiva que finaliza una conversación telefónica de sopetón al verlo husmear en su despacho) obteniendo perspectivas nunca antes vistas. La torre se levanta sobre un edificio de seis plantas construido por John Urban en 1928 que alojó la primera sede del imperio mediático de William Randolph Hearst (el polémico magnate que serviría de inspiración a Ciudadano Kane de Orson Welles y que encendió la mecha de la guerra hispano-estadounidense tras la que España perdería Cuba, Filipinas y Puerto Rico). Foster vació este edificio para crear un enorme espacio diáfano, la piazza, como él la llama, que otorga a la remozada sede un sentido de comunidad. La torre, que recibió en su momento la máxima calificación LEED a la eficiencia energética (el 80% del acero que utiliza es reciclado, por ejemplo), incorpora obras de gran formato de importantes artistas. Cuando fue estrenada, a pesar de su modesta escala (46 plantas) en comparación con sus vecinos de Manhattan, fue recibida con honores por la crítica: Paul Goldberger dijo de Foster que era el Mozart de la arquitectura (el propio crítico lo recuerda en el video How much does your building weigh, Mr Foster?) porque su arquitectura es lírica, elegante y natural (effortless). Gracias al drone ("zángano" en inglés) -¿ángel o demonio?- resulta aún más evidente.


sábado, 10 de enero de 2015

Crónicas Murcianas (2)



Marchando más pruebas. Con estas declaro finalmente demostrado que Murcia es marciana.

Prueba 4. Agujero espacio-tiempo en Trapería.




Paseando por la hermosa calle de la Trapería, dentro del casco más histórico de la ciudad, te encuentras con una fachada que claramente no pertenece allí. Juzga tú por las fotos, parecería que, a través de un agujero espacio-tiempo se hubiera plantado allí desde la Viena de la Secesión. Ese granate (color por cierto de la bandera de la Comunidad murciana), esos árboles estilizados trepando por la fachada formando una suerte de bosque o huerta alucinógena, esas formas austeras contrastando con la desbordante fachada del soberbio Casino... Más tarde guglearé un poco (me lo pone fácil el hecho de que el misterioso edificio se encuentre justo al lado del icónico Casino) y me encontraré, lo que son las cosas, con que es obra de Fernando de Retes, el del alienígena Parque Científico de Murcia que mencionábamos en la anterior entrega. Mientras, trastocado (más incluso de lo habitual) por la visión, recuerdo el tema del bosque de ficción que mencionábamos no hace mucho al hablar de la exposición de Chipperfield en la Neue Nationalgalerie de Berlín (precisamente leo hoy en la prensa que Kraftwerk, los talludos adalides de la fusión del hombre y la máquina que cantaron a los robots, a la radioactividad o a los ordenadores, han dado allí un concierto. Mies y Kraftwek: sobriedad germánica, mundos artificiales, pureza formal...).


Prueba 5. Un edificio replicante.



Ya lo conocía, pero la contemplación, en la plaza del Cardenal Belluga, del congelado choque de trenes arquitectónico entre la catedral de un barroco exacerbado y la fachada trasera del ayuntamiento a cargo de Moneo es siempre un shock fenomenológico de primera clase. Recuerdo el desconcierto al contemplar el recién estrenado edificio como muy similar al de los simios ante el monolito negro en 2001: Una odisea del espacio. El arquitecto navarro debió enfrentarse al reto mayor de su carrera al diseñar un edificio que tenía que encararse con la que es una de las fachadas más teatrales e impactantes de toda España. En la entrevista que realizó para el DVD de Arquia, Moneo decía sentirse atrapado por la plaza, pero lejos de arredrarse y realizar otra de sus réplicas silenciosas (como hizo en la ampliación del Banco de España en Madrid), quiso dar la réplica a la fachada barroca con su propio lenguaje, a degüello. Y así, al paroxismo voluptuoso del castellonense Jaime Bort (parece como si la fachada se moviera en transido éxtasis) opone su racionalismo cartesiano y austero en una fachada pautada (el propio arquitecto habla de una fachada musical) por columnas y huecos, los unos y los ceros del lenguaje de los ordenadores, el código de barras de la modernidad.

Prueba 6. El OVNI mimético.




Imposible zafarse de la torre de la catedral. Big Brother is watching you...

Revisitando a Soane y ensayando Salamanca  
Violentados los sentidos tras los Encuentros en la tercera fase en la plaza del cardenal Belluga, conviene ahora visitar algo menos impactante. De hecho adonde te conduzco ahora se produce un curioso fenómeno (casi un Expediente X): miras y no ves. Cuántas veces habré mirado desde la fachada principal del ayuntamiento al otro lado del río Segura, donde se encuentra como posado este extraño OVNI camaleónico, sin verlo. Lleva ahí desde 1989 y ha sido estos días cuando lo he descubierto. ¿Quiere eso decir que su arquitectura es insulsa? ¿Que yo soy un lerdo? ¿Que con tanta arquitectura espectáculo se nos ha quedado el ojo vago? Conocí de su existencia en la exposición que el ICO en Madrid está dedicando a su arquitecto, Juan Navarro-Baldeweg, flamante Premio nacional de arquitectura 2014 (Anatxu Zabalbeascoa le dedicó un valiente artículo en el que, tras alabar sus méritos, acababa apuntando sutilmente que ya toca dar este tipo de premios a arquitectos jóvenes) y con toda la intención fui a ver este edificio, un antiguo molino hidráulico reconvertido en museo. Debo admitir que no logro cogerle el punto al arquitecto cántabro (aunque me encanta su Biblioteca Hertziana en Roma), pero que conste que lo intento. Releo el artículo que Eduardo Prieto le dedica en el último Arquitectura Viva y descubro muchas claves: "Hay artistas que se definen por el estilo; otros por la sensibilidad. Los primeros imponen su lenguaje al mundo; los segundos se dejan llevar por su fascinación por el mundo. Unos 'crean de la nada'; otros se contentan con indagar en la riqueza inagotable de lo que ya existe. Aquellos buscan; estos encuentran". Te transcribo también esta cita terminal de Santiago de Molina: "La figura de un arquitecto con vocación de invisibilidad resulta todavía ejemplar. El mérito de hacer obras de un nivel extraordinario y permanecer oculto es la comprobación empírica de un especial tipo de éxito. Como un topo, el arquitecto no es más que un cordial subordinado a algo mayor. Ni siquiera el arquitecto según Anshelm es inventor, porque “la arquitectura no se puede inventar”. Está ahí. Sin más". 

domingo, 4 de enero de 2015

Crónicas murcianas



¿Murcia marciana?
¿Quién podría imaginarse que Murcia, esa recia capital de calles prietas, avenidas de solera y cuajada urdimbre urbanística conocida por su célebre huerta loada en la zarzuela La Parranda, himno oficioso de la Comunidad (quién no conoce lo de "Murcia, qué hermosa eres, tu huerta no tiene igual"), podría contener trazas alienígenas? El topónimo Murcia tiene un origen oscuro: mirto para unos (por darse en la zona esta planta), Murtius (nombre propio latino) para otros, mursiya ("fuerte" en árabe) para los menos, lo cierto es que no hay acuerdo (Menéndez Pidal llegó a decir que dicho topónimo fue "azote de filólogos”). ¿Oye, y si tiene que ver con Marte? Pues en lo arquitectónico como digo algo hay. A las pruebas me remito.

Prueba 1. La casa extraterrestre.

La primera en la frente. Basta con ver la foto para que me empieces a dar la razón. No me digas que semejante vivienda (La casa de la Mota del Río) en mitad de la huerta no tiene un evidente componente extraterrestre. Es del colectivo Huerta Bizarra, impulsores de una reinvención de la huerta murciana con un contundente ideario que tiene como primer objetivo "Generar un espacio de diseño y ensayo de nuevas oportunidades para el encuentro entre el paisaje huertano y un ciudadano activo, desinhibido y moderno". Ahí queda eso. Y por cierto, esta casa es uno de los 35 proyectos españoles (sin contar los 7 construídos por españoles en el extranjero, entre ellos el Rijksmuseum de Cruz y Ortiz que tiene muchas papeletas para llevarse el gato al agua) seleccionados para el Mies. ¿Sabías que por países, el nuestro es el que ostenta el mayor número de proyectos elegidos para el más prestigioso premio arquitectónico europeo a importante distancia del segundo? A pesar de todo, la arquitectura española sigue marcando músculo.

Prueba 2. El ciberhortus conclusus.

 
Cielos, me ha parecido ver un androide!

El Parque Científico de Murcia, de Retes Arquitectos, en el magnífico campus universitario de El Espinardo, podría perfectamente servir de localización para la película The Martian que Ridley Scott (el director de Alien, Blade Runner o la reciente Exodus) va a rodar este año. Los diseños de Fernando de Retes, que trabaja desde su casa-estudio de la huerta de Aljucer (otro huertano hipster), muestran una especial preocupación por la sostenibilidad y la ecología. El Parque Científico está conformado por una serie de edificios cubiertos por una malla de chapa en torno a un claustro que quiere inducir a la Reflexión (así, con  "r" mayúscula), como lo expresa su arquitecto: "Parecerá raro, incluso trasnochado, en tiempos del ciberespacio, hablar de un espacio cerrado, que se imagina recogido silencioso, amable. Pero casualmente “Claustro” está asociado a Reflexión, y desde luego es muy Universitario. Es también punto de encuentro. Reflexión, Transmisión de Conocimiento y Encuentro son la razón de ser del Parque Científico. Por lo tanto presentamos un espacio claustral abierto al paisaje. Para ello se ha cerrado el conjunto de los tres edificios con la mínima masa posible en un gesto potente, confiando a la geometría y a la repetición el carácter neutral preciso para la Reflexión".  El singular edificio fue finalista de la XII BEAU (al igual que otro proyecto suyo, el Centro de arte contemporáneo La Conservera también en Murcia). Más alienígena imposible. (Tienes excelentes fotos aquí).

Prueba 3. Brutalismo elegante.


Toma oxímoron. El brutalismo casi siempre ha estado asociado a futuros distópicos y casi nunca a la elegancia. La torre Hispania lo consigue. Esta grávida pero esbelta edificación de hormigón, que hace raya en pleno centro de Murcia, siempre me llamó la atención. Pero cuando descubrí que fue levantada en 1969 me quedé pasmado. Por diseño y presencia podría pasar perfectamente por una construcción reciente: mientras que otras torres sin duda más modernas que la rodean en la plaza de la Fuensanta o en la Gran Vía del escultor Francisco Salzillo han envejecido prematuramente, por la Hispania nadie diría que han pasado más de cuatro décadas. El árido hormigón, material que, como ya hemos comentado no hace mucho hablando sobre las polémicas torres londinenses de Goldfinger, no ha sido precisamente popular, deviene distinguido en manos de su arquitecto, Antonio Escario, oriundo de Albacete y que ha centrado su vida profesional como arquitecto (y profesor de Proyectos) en Valencia con edificios de contundente verticalidad quizá  inspirados por la extrema horizontalidad preñada de abrumadores cielos metafísicos de su Mancha natal. Fabulaciones narrativas aparte, decir que suyos son también el edificio conocido como La  Pagoda (la otra, bueno, ya la única) en Valencia, el hotel Bali de Benidorm, el más alto de Europa con sus 186 metros (y el edificio más alto de España hasta que se construyeron las torres del Real Madrid) o la soberbia sede de la OAMI en Alicante. Escario, que hubiera sido piloto como su padre de no ser por un defecto ocular (¿de nuevo la necesidad de trepar al cielo?), sigue vivo y coleando, no hace mucho se definía como un "arquitecto de acción".


Por hoy ya vas servido. ¿Te voy convenciendo de ese componente alienígena presente en la ciudad de Murcia? ¡¿Que aún no?! Bueno, aún me quedan algunos cartuchos (y de calado) en la recámara. Espera y verás.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Luftwerk


Qué sería de la Navidad sin sus luces...Luftwerk han iluminado de una manera muy especial la casa Farnsworth de Mies. No te pierdas el video.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Belenes


Pues volvió la Navidad. Hoy te traemos varios belenes y los arquitectos que bien podrían tenerlos en sus casas...
Chipperfield

Zaha Hadid

Niemeyer


Herzog & De Meuron

Moneo


Jürgen Mayer


Delugan Meissl

Tadao Ando
Eisenman

Pallasmaa
Shigeru Ban

Foster


Piano
Koolhaas (sí, es un belén)


                                                           Kéré

Gehry
Buckminster Fuller (sí, también es un belén)