domingo, 25 de enero de 2015

Hay un androide en ti




Si los androides de Philip K.Dick soñaban con ovejas eléctricas ¿con qué soñarán los autómatas cañí de Banderas? ¿Con una galaxia sin casta? Me dirás que ya me vale con tanta ciencia-ficción, que me lo haga mirar, pero el caso es que estoy leyendo los Escritos de Toyo Ito y fíjate la cita que me encuentro:
"Para nosotros, habitantes de la ciudad,  como nómadas que sólo podemos reconocer la "casa"  uniendo varias de sus funciones que están esparcidas en medio de la ciudad como si fueran pedazos de un cristal roto, me parece significativo que volvamos a pensar, una vez más, en la cabaña primitiva. Sin embargo, los habitantes urbanos de hoy en día, disponen ya de una sensación  corporal androide.  Porque en medio del bosque que se llama espacio urbano, el torrente de la montaña podría ser no sólo el ir y venir de los automóviles en las autopistas sino también el flujo de las corrientes magnéticas invisibles, y la sombra de los árboles, apropiada para disfrutar el frescor, puede estar dentro del bosque de alumnio donde retumba el sonido del sintetizador. Por consiguiente, aunque sea una cabaña primitiva donde tenemos que refugiarnos, no tiene una composición clara con columnas y vigas como la describía Laugier, sino que me parece que es un abrigo cubierto por un velo suave e invisible". 

Y por cierto, el libro está publicado por el Colegio oficial de aparejadores y arquitectos técnicos de.... Murcia (!!). 

domingo, 18 de enero de 2015

A vista de zángano


"La arquitectura es el aire que queda dentro de lo que construimos", decía Fisac citando a Lao-Tse. Un edificio no es sólo su fachada sino los espacios interiores que genera, tal y como nos recuerda Vicente Verdú en su artículo de ayer en El País, donde nos habla del arquitecto manchego al hilo de la reciente publicación de un libro sobre él, Miguel Fisac ¿Arquitecto de Dios o del Diablo? Hablando de espacios, no te pierdas el video que te traigo en el que Foster  (79 años y tan campante) nos presenta su torre Hearst en Nueva York, ahora que va a cumplirse una década desde su finalización, de una manera muy especial: con imágenes grabadas desde un dron. No es lo mismo -señala el arquitecto- ver el espacio que moverse a través de él. El dron, un poco como aquel diablo cojuelo de Vélez de Guevara que levantaba los tejados de las casas de Madrid y permitía ver los secretos y miserias de sus moradores, penetra por los rincones más recónditos del edificio (observa como el objeto volante intimida a una ejecutiva que finaliza una conversación telefónica de sopetón al verlo husmear en su despacho) obteniendo perspectivas nunca antes vistas. La torre se levanta sobre un edificio de seis plantas construido por John Urban en 1928 que alojó la primera sede del imperio mediático de William Randolph Hearst (el polémico magnate que serviría de inspiración a Ciudadano Kane de Orson Welles y que encendió la mecha de la guerra hispano-estadounidense tras la que España perdería Cuba, Filipinas y Puerto Rico). Foster vació este edificio para crear un enorme espacio diáfano, la piazza, como él la llama, que otorga a la remozada sede un sentido de comunidad. La torre, que recibió en su momento la máxima calificación LEED a la eficiencia energética (el 80% del acero que utiliza es reciclado, por ejemplo), incorpora obras de gran formato de importantes artistas. Cuando fue estrenada, a pesar de su modesta escala (46 plantas) en comparación con sus vecinos de Manhattan, fue recibida con honores por la crítica: Paul Goldberger dijo de Foster que era el Mozart de la arquitectura (el propio crítico lo recuerda en el video How much does your building weigh, Mr Foster?) porque su arquitectura es lírica, elegante y natural (effortless). Gracias al drone ("zángano" en inglés) -¿ángel o demonio?- resulta aún más evidente.


sábado, 10 de enero de 2015

Crónicas Murcianas (2)



Marchando más pruebas. Con estas declaro finalmente demostrado que Murcia es marciana.

Prueba 4. Agujero espacio-tiempo en Trapería.




Paseando por la hermosa calle de la Trapería, dentro del casco más histórico de la ciudad, te encuentras con una fachada que claramente no pertenece allí. Juzga tú por las fotos, parecería que, a través de un agujero espacio-tiempo se hubiera plantado allí desde la Viena de la Secesión. Ese granate (color por cierto de la bandera de la Comunidad murciana), esos árboles estilizados trepando por la fachada formando una suerte de bosque o huerta alucinógena, esas formas austeras contrastando con la desbordante fachada del soberbio Casino... Más tarde guglearé un poco (me lo pone fácil el hecho de que el misterioso edificio se encuentre justo al lado del icónico Casino) y me encontraré, lo que son las cosas, con que es obra de Fernando de Retes, el del alienígena Parque Científico de Murcia que mencionábamos en la anterior entrega. Mientras, trastocado (más incluso de lo habitual) por la visión, recuerdo el tema del bosque de ficción que mencionábamos no hace mucho al hablar de la exposición de Chipperfield en la Neue Nationalgalerie de Berlín (precisamente leo hoy en la prensa que Kraftwerk, los talludos adalides de la fusión del hombre y la máquina que cantaron a los robots, a la radioactividad o a los ordenadores, han dado allí un concierto. Mies y Kraftwek: sobriedad germánica, mundos artificiales, pureza formal...).


Prueba 5. Un edificio replicante.



Ya lo conocía, pero la contemplación, en la plaza del Cardenal Belluga, del congelado choque de trenes arquitectónico entre la catedral de un barroco exacerbado y la fachada trasera del ayuntamiento a cargo de Moneo es siempre un shock fenomenológico de primera clase. Recuerdo el desconcierto al contemplar el recién estrenado edificio como muy similar al de los simios ante el monolito negro en 2001: Una odisea del espacio. El arquitecto navarro debió enfrentarse al reto mayor de su carrera al diseñar un edificio que tenía que encararse con la que es una de las fachadas más teatrales e impactantes de toda España. En la entrevista que realizó para el DVD de Arquia, Moneo decía sentirse atrapado por la plaza, pero lejos de arredrarse y realizar otra de sus réplicas silenciosas (como hizo en la ampliación del Banco de España en Madrid), quiso dar la réplica a la fachada barroca con su propio lenguaje, a degüello. Y así, al paroxismo voluptuoso del castellonense Jaime Bort (parece como si la fachada se moviera en transido éxtasis) opone su racionalismo cartesiano y austero en una fachada pautada (el propio arquitecto habla de una fachada musical) por columnas y huecos, los unos y los ceros del lenguaje de los ordenadores, el código de barras de la modernidad.

Prueba 6. El OVNI mimético.




Imposible zafarse de la torre de la catedral. Big Brother is watching you...

Revisitando a Soane y ensayando Salamanca  
Violentados los sentidos tras los Encuentros en la tercera fase en la plaza del cardenal Belluga, conviene ahora visitar algo menos impactante. De hecho adonde te conduzco ahora se produce un curioso fenómeno (casi un Expediente X): miras y no ves. Cuántas veces habré mirado desde la fachada principal del ayuntamiento al otro lado del río Segura, donde se encuentra como posado este extraño OVNI camaleónico, sin verlo. Lleva ahí desde 1989 y ha sido estos días cuando lo he descubierto. ¿Quiere eso decir que su arquitectura es insulsa? ¿Que yo soy un lerdo? ¿Que con tanta arquitectura espectáculo se nos ha quedado el ojo vago? Conocí de su existencia en la exposición que el ICO en Madrid está dedicando a su arquitecto, Juan Navarro-Baldeweg, flamante Premio nacional de arquitectura 2014 (Anatxu Zabalbeascoa le dedicó un valiente artículo en el que, tras alabar sus méritos, acababa apuntando sutilmente que ya toca dar este tipo de premios a arquitectos jóvenes) y con toda la intención fui a ver este edificio, un antiguo molino hidráulico reconvertido en museo. Debo admitir que no logro cogerle el punto al arquitecto cántabro (aunque me encanta su Biblioteca Hertziana en Roma), pero que conste que lo intento. Releo el artículo que Eduardo Prieto le dedica en el último Arquitectura Viva y descubro muchas claves: "Hay artistas que se definen por el estilo; otros por la sensibilidad. Los primeros imponen su lenguaje al mundo; los segundos se dejan llevar por su fascinación por el mundo. Unos 'crean de la nada'; otros se contentan con indagar en la riqueza inagotable de lo que ya existe. Aquellos buscan; estos encuentran". Te transcribo también esta cita terminal de Santiago de Molina: "La figura de un arquitecto con vocación de invisibilidad resulta todavía ejemplar. El mérito de hacer obras de un nivel extraordinario y permanecer oculto es la comprobación empírica de un especial tipo de éxito. Como un topo, el arquitecto no es más que un cordial subordinado a algo mayor. Ni siquiera el arquitecto según Anshelm es inventor, porque “la arquitectura no se puede inventar”. Está ahí. Sin más". 

domingo, 4 de enero de 2015

Crónicas murcianas



¿Murcia marciana?
¿Quién podría imaginarse que Murcia, esa recia capital de calles prietas, avenidas de solera y cuajada urdimbre urbanística conocida por su célebre huerta loada en la zarzuela La Parranda, himno oficioso de la Comunidad (quién no conoce lo de "Murcia, qué hermosa eres, tu huerta no tiene igual"), podría contener trazas alienígenas? El topónimo Murcia tiene un origen oscuro: mirto para unos (por darse en la zona esta planta), Murtius (nombre propio latino) para otros, mursiya ("fuerte" en árabe) para los menos, lo cierto es que no hay acuerdo (Menéndez Pidal llegó a decir que dicho topónimo fue "azote de filólogos”). ¿Oye, y si tiene que ver con Marte? Pues en lo arquitectónico como digo algo hay. A las pruebas me remito.

Prueba 1. La casa extraterrestre.

La primera en la frente. Basta con ver la foto para que me empieces a dar la razón. No me digas que semejante vivienda (La casa de la Mota del Río) en mitad de la huerta no tiene un evidente componente extraterrestre. Es del colectivo Huerta Bizarra, impulsores de una reinvención de la huerta murciana con un contundente ideario que tiene como primer objetivo "Generar un espacio de diseño y ensayo de nuevas oportunidades para el encuentro entre el paisaje huertano y un ciudadano activo, desinhibido y moderno". Ahí queda eso. Y por cierto, esta casa es uno de los 35 proyectos españoles (sin contar los 7 construídos por españoles en el extranjero, entre ellos el Rijksmuseum de Cruz y Ortiz que tiene muchas papeletas para llevarse el gato al agua) seleccionados para el Mies. ¿Sabías que por países, el nuestro es el que ostenta el mayor número de proyectos elegidos para el más prestigioso premio arquitectónico europeo a importante distancia del segundo? A pesar de todo, la arquitectura española sigue marcando músculo.

Prueba 2. El ciberhortus conclusus.

 
Cielos, me ha parecido ver un androide!

El Parque Científico de Murcia, de Retes Arquitectos, en el magnífico campus universitario de El Espinardo, podría perfectamente servir de localización para la película The Martian que Ridley Scott (el director de Alien, Blade Runner o la reciente Exodus) va a rodar este año. Los diseños de Fernando de Retes, que trabaja desde su casa-estudio de la huerta de Aljucer (otro huertano hipster), muestran una especial preocupación por la sostenibilidad y la ecología. El Parque Científico está conformado por una serie de edificios cubiertos por una malla de chapa en torno a un claustro que quiere inducir a la Reflexión (así, con  "r" mayúscula), como lo expresa su arquitecto: "Parecerá raro, incluso trasnochado, en tiempos del ciberespacio, hablar de un espacio cerrado, que se imagina recogido silencioso, amable. Pero casualmente “Claustro” está asociado a Reflexión, y desde luego es muy Universitario. Es también punto de encuentro. Reflexión, Transmisión de Conocimiento y Encuentro son la razón de ser del Parque Científico. Por lo tanto presentamos un espacio claustral abierto al paisaje. Para ello se ha cerrado el conjunto de los tres edificios con la mínima masa posible en un gesto potente, confiando a la geometría y a la repetición el carácter neutral preciso para la Reflexión".  El singular edificio fue finalista de la XII BEAU (al igual que otro proyecto suyo, el Centro de arte contemporáneo La Conservera también en Murcia). Más alienígena imposible. (Tienes excelentes fotos aquí).

Prueba 3. Brutalismo elegante.


Toma oxímoron. El brutalismo casi siempre ha estado asociado a futuros distópicos y casi nunca a la elegancia. La torre Hispania lo consigue. Esta grávida pero esbelta edificación de hormigón, que hace raya en pleno centro de Murcia, siempre me llamó la atención. Pero cuando descubrí que fue levantada en 1969 me quedé pasmado. Por diseño y presencia podría pasar perfectamente por una construcción reciente: mientras que otras torres sin duda más modernas que la rodean en la plaza de la Fuensanta o en la Gran Vía del escultor Francisco Salzillo han envejecido prematuramente, por la Hispania nadie diría que han pasado más de cuatro décadas. El árido hormigón, material que, como ya hemos comentado no hace mucho hablando sobre las polémicas torres londinenses de Goldfinger, no ha sido precisamente popular, deviene distinguido en manos de su arquitecto, Antonio Escario, oriundo de Albacete y que ha centrado su vida profesional como arquitecto (y profesor de Proyectos) en Valencia con edificios de contundente verticalidad quizá  inspirados por la extrema horizontalidad preñada de abrumadores cielos metafísicos de su Mancha natal. Fabulaciones narrativas aparte, decir que suyos son también el edificio conocido como La  Pagoda (la otra, bueno, ya la única) en Valencia, el hotel Bali de Benidorm, el más alto de Europa con sus 186 metros (y el edificio más alto de España hasta que se construyeron las torres del Real Madrid) o la soberbia sede de la OAMI en Alicante. Escario, que hubiera sido piloto como su padre de no ser por un defecto ocular (¿de nuevo la necesidad de trepar al cielo?), sigue vivo y coleando, no hace mucho se definía como un "arquitecto de acción".


Por hoy ya vas servido. ¿Te voy convenciendo de ese componente alienígena presente en la ciudad de Murcia? ¡¿Que aún no?! Bueno, aún me quedan algunos cartuchos (y de calado) en la recámara. Espera y verás.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Luftwerk


Qué sería de la Navidad sin sus luces...Luftwerk han iluminado de una manera muy especial la casa Farnsworth de Mies. No te pierdas el video.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Belenes


Pues volvió la Navidad. Hoy te traemos varios belenes y los arquitectos que bien podrían tenerlos en sus casas...
Chipperfield

Zaha Hadid

Niemeyer


Herzog & De Meuron

Moneo


Jürgen Mayer


Delugan Meissl

Tadao Ando
Eisenman

Pallasmaa
Shigeru Ban

Foster


Piano
Koolhaas (sí, es un belén)


                                                           Kéré

Gehry
Buckminster Fuller (sí, también es un belén)



domingo, 14 de diciembre de 2014

Ventanas indiscretas


"En la obra de Modiano se repite una y otra vez la imagen de esas ventanas iluminadas en la noche de las que no podemos apartar la mirada. “Nos decimos que detrás de ellas alguien a quien hemos olvidado espera nuestro regreso desde hace años, o bien que ya no hay nadie. Salvo una lámpara que se ha quedado encendida en el piso vacío”.' (Gustavo Martín Garzo. La muchacha indecible en El País).

"La cabaña, que al mismo tiempo evoca el origen de la arquitectura y niega sus intereses y valores, posee otra característica compartida con los pequeños objetos arquitectónicos de autor: el enigma de su morador. La pequeña cabaña aislada acoge a un individuo-centro y niega la vida en comunidad. Su ocupante ha optado por la soledad y el aislamiento, aún temporalmente. La cabaña habitada nos interroga con los signos de la presencia de su ocupante: la chimenea humeante, la luz en la ventana, la bicicleta junto a la puerta,... Como la prudente Gretel en el cuento de los hermanos Grimm, o en la ópera de Humperdinck, la cabaña nos atrae y nos excluye. Recelamos de la reacción de su ocupante a nuestra intromisión. Las cabañas de Heidegger, de Hamsun, de Lawrence, o las de Mahler, de apariencia rústica y despersonalizada, poseen el misterio de un pequeño velero en alta mar. Avistado en la lejanía, su escasa envergadura en la mitad del océano, suscita una pregunta que no tiene sentido ante un gran transatlántico ¿Quién navega en él? (Fernando Agrasar, Lugares que fueran... en Cabañas para pensar).

"Como construcción material, un edificio no es un objetivo o un fin en sí mismo. Modifica y condiciona nuestra experiencia de la realidad: un edificio enmarca y estructura, une y separa, facilita y prohíbe.(...) Como consecuencia de esta acción implícita, el encuentro corporal con una estructura arquitectónica, su espacio y su luz, constituye un aspecto inseparable de la experiencia. Las imágenes arquitectónicas son invitaciones y promesas: el suelo es una invitación a levantarse, estabilizarse y actuar; la puerta nos invita a entrar y pasar a su través; la ventana, a mirar fuera; la escalera, a subir y bajar. (...) La esencia poética de la arquitectura no puede presentarse con más intensidad que cuando oímos caer con fuerza la lluvia sobre un tejado que nos protege o cuando vemos una luz, en la ventana de nuestra casa, que nos da la bienvenida en la oscuridad de una fría noche de inverno". Juhani Pallasmaa, La imagen corpórea).

lunes, 8 de diciembre de 2014

Más madera



Un Guggenheim de madera
 Pues vamos a seguir con la madera. En Helsinki acaban de dar a conocer los cinco finalistas del Guggenheim que se planea construir en la capital báltica. Todos ellos con un punto en común: el uso de dicho material. Aunque aún es difícil hacerse a la idea dado que los proyectos están algo verdes, por ahora me decanto por el que ves en la foto. No se sabe de qué estudio es, el dato se mantiene en secreto, pero me da que puede ser de Jürgen Mayer (el que nos la dio con queso en Sevilla). Aquí tienes más fotos y una descripción del edificio, una amalgama de torres que se compara a un cofre del tesoro o a un faro. El jurado pone pegas a la cantidad de ascensores que van a hacer falta para llevar a los visitantes a las distintas salas.
Chipperfield, como Hansel, perdido en su bosque de ficción
Sigo. ¿Sabías que Chipperfield va a dar una vuelta a la Neue Nationalgalerie que levantó Mies en 1968 en Berlín? (Dios los cría y ellos se juntan). Justo antes de la restauración el sobrio arquitecto muy presente en España ha montado una instalación en el museo consistente en poner literalmente un bosque (144 troncos de abeto) en el interior de la diáfana construcción. La exposición se llama "Sticks and Stones" (Palos y piedras) en referencia a un dicho inglés que reza así: "Sticks and stones may break my bones / But names will never hurt me" que viene a querer decir que hay que pasar más de lo que digan de tí (una interesante lección en una semana en la que ha habido no pocos palos por aquí, por cierto). De paso también hace referencia al intenso proceso de andamiaje que espera al museo durante al parecer varios años de detallada restauración (no en vano fue el propio Mies el que dijo aquello de que "Dios está en los detalles"), a la presencia del bosque en el folklore germano (quién no recuerda Hansel y Gretel) y por si fuera poco pretende además reivindicar la forma de la columna, secuestrada por la arquitectura nazi y convertida en símbolo autoritario. Recientemente en The Guardian el arquitecto al que la curva se le antoja demasiado ruidosa alababa el pathos alemán: "La guerra y el hecho de que Alemania tuvo que reconstruirse a sí misma espiritualmente tanto como físicamente implica que es una sociedad mucho más reflexiva que la inglesa. La nuestra es una cultura basada en el éxito. Si algo tiene éxito tiene éxito. Mientras que en Berlín hay mucho debate
Koolhaas ecocool
sobre el significado de las cosas". Recordemos de paso lo muy valorado que Chipperfield está en Alemania, donde su austera arquitectura ha encontrado más reconocimiento que en su propio país. Dejamos a Chipperfield con otra interesante cita de dicho artículo acerca del tradicional desamor británico hacia Europa: "Me parece un punto de vista sobre el mundo nada generoso. Sospecho que esta tendencia hacia lo pequeño en lugar de hacia lo grande es protectora, traza líneas y me resulta retrógrada".  Ahí queda eso. Sigo. Lo de los árboles transplantados contra natura dentro de edificios donde la estructura de acero marca aún más el contraste no es de todas formas invento del arquitecto inglés. Rem Koolhaas lo ha hecho también (y de manera permanente) en su Kunsthal de Rotterdam, tanto dentro, en forma de columna, como fuera ejerciendo de barandilla. Queda curioso, pero no deja de ser una especie de cuerpo extraño cuyo único uso es quitar hierro (nunca mejor dicho) a tanto acero. Aunque también fosilizados, los árboles incorporados a una casa japonesa por el arquitecto Hironaka Ogawa por el contrario tienen un sentido mucho más profundo para la familia que la habita. Cuando se decidió ampliar la casa familiar utilizando una parcela anexa  los dueños quisieron mantener los árboles en los que su hija había jugado tantas veces y que habían estado presentes en sus vidas por más de 35 años. Fueron cortados, deshidratados y alojados en el interior de la nueva casa construida para la
No sin mi árbol
hija, ya crecida, y su esposo. ¿Te imaginas apoltronado en el salón junto a los árboles familiares escuchando sin ir más lejos el tema Twilight de Vangelis? Fijo acabas levitando un metro. ¿Cómo? ¿Que qué dice esa sensual voz (en japonés por cierto) con una cadencia como de haiku? Me temo que esto es ya un poco irse por las ramas, pero venga va, todo sea por la  transversalidad: "El día cae en el atardecer. Es la magia del tiempo. A la misma hora mañana habrá otra magia. Es cuando los colores se tornan sabores, y los sabores se tornan colores. Y es cuando las sombras se diluyen en un azul profundo...". Si puedo seguir ya con temas arquitectónicos decir que puestos a preservar árboles hubiera tomado nota de la casa Levene de Eduardo Arroyo (el arquitecto, no el pintor). Y aprovechando que seguimos en Japón, en este punto también podríamos hablar de Toyo Ito y su, digamos, fijación arbórea, pero ya nos estamos alargando mucho. La última foto es para el respetuoso muro de Bernard Rudofsky, el autor de Arquitectura sin arquitectos, en la casa Nivola de Nueva York:


domingo, 30 de noviembre de 2014

Dulces paraísos



Ya está bien de tanto frío hormigón, hoy te llevo a esta cálida sauna del estudio canadiense Partisans. Por un momento me ha recordado a una de las cápsulas de la Nakagin que harta del estrés de Tokio hubiera decidido cruzar el Pacífico y buena parte de América del Norte para ir a dar, exhausta pero feliz, a este aislado enclave del lago Hurón en Canadá. A mí no me importaría nada pasarme allí tres días con la compañía apropiada (e incluso solo). No creo que tenga wifi, eso sería ya mucho pedir, pero qué le vamos a hacer, no se puede tener todo. Al parecer hay gente intrépida que ha sido capaz de soportar hasta una semana sin internet y han sobrevivido para contar la experiencia. No sé, lo mismo escribes el libro de tu vida. Fíjate aquí al lado la casita donde
"Aunque los amantes se pierdan quedará el amor" (Dylan Thomas)
Dylan Thomas escribía, en el estuario del Tâf en la localidad galesa de Laugharne, que sin duda le ayudó a crear su obra. El escritor, que se dio a la poesía o al teatro con tanta intensidad como a la bebida, seguro que escribió aquello de "No entres dócilmente en esa buena noche,/ Que al final del día debería la vejez arder y delirar;/Enfurécete, enfurécete ante la muerte de la luz" (aquí en inglés) inspirado por las magníficas vistas del atardecer desde su writing shed. O igual vas y redescubres tu corporeidad que diría Pallasmaa (y la de tu acompañante), ahora que con tanta vida virtual, enredados en la Red de redes, vamos camino de convertirnos en entes etéreos, platónicos, inmaculados. Como le pasó al protagonista de El cortador de césped, que acabó diluyéndose en el ciberespacio. Pues eso, recupera tu cuerpo antes de que sea demasiado tarde, con sus imperfecciones y cicatrices, como decía Bob Dylan (que mira tú por donde tomó su apellido artístico en homenaje a Dylan Thomas): “Si no crees que este dulce paraíso tiene un precio, recuérdame que te enseñe mis cicatrices”. Bueno, pues yo me despido ya, que empiezo a no sentir las piernas.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Nostalgias

Manchester separated

Siguiendo con los muros, otro que va a caer, o casi, es el de Manchester. La ciudad británica tiene desde hace ya 12 años el muro que ves en la foto erigido dentro de un proyecto urbanístico para mejorar el entorno de los Piccadilly Gardens. A menudo los vecinos de la ciudad lo habían comparado con el muro de Berlín  alegando que seccionaba de manera gratuita el parque y su color grisáceo resultaba deprimente (juzga tú mismo viendo más fotos). La intervención cuestionada es de nada más y nada menos que Tadao Ando, el boxeador y arquitecto autodidacta japonés al que, como creo ya he comentado alguna vez, debo mi afición a la arquitectura. Pillé un libro sobre él hará cerca de veinte años en una biblioteca pública una tarde que recuerdo lluviosa y nostálgica, así como por azar, y me quedé tan prendado que me lo llevé a casa de inmediato;  luego saqué otro y aún un tercero, y oye, aquí sigo. Ando, a qué negarlo, ciertamente no es la alegría de la huerta. Su obsesión por el crudo hormigón, su austeridad casi monacal y las formas habitualmente cúbicas de sus edificios son rasgos que hay que comprender desde un ascetismo con el que no todo el mundo tiene por qué comulgar.  "Mi objetivo primordial como arquitecto ha sido ofrecer a la gente una situación arquitectónica que alimentara el espíritu" decía allá por el 2000 en una entrevista con Michael Auping. No mucho antes antes ahondaba en la la idea ante el mismo interlocutor: "Creo que las ciudades de hoy son mucho más complejas y densas y que hay una necesidad real de crear espacios que sugieran soledad y libertad espiritual. Creo que eso se logra mediante el orden y la sencillez y no mediante ornamentos sucesivos. Tiene que ser una calidad que la gente perciba inconscientemente, una sensación de conciencia y contemplación. Si ofrecemos la esencia del espacio y la forma, el individuo la completará con su imaginación". Pues no parece que haya sido el caso en Manchester, que por cierto tiene un estilizado rascacielos (la Torre Beetham) no menos austero y espiritual (si un rascacielos puede serlo) que los diseños de Ando (y con un curioso parecido al hotel de Perrault en Barcelona).

Una acogedora casa de Ando... (pues a mí me gusta, qué pasa)

El caso es que un periódico local se lió la manta a la cabeza y lanzó una campaña alegando que dos tercios de sus lectores estaban en contra del muro. La suerte de consulta popular hizo mella en el consistorio, que se mostró dispuesto a derribarlo hasta que echaron cuentas y se dieron cuenta de que la gracia iba a costarles como mínimo 60.000 eurillos, así que han optado por darle alegría a base de construir restaurantes y tiendas a su vera y una azotea con jardín, además de pintarlo con murales. Un poco como lo que no hace mucho proponía un infógrafo guasón que representó la también severa Villa Savoye cubierta de graffiti. Y yo me pregunto, antes de perpetrar semejante barrabasada, ¿habrán consultado a Ando? ¿no sería mejor proponerle a él que haga algo para mejorar su triste muro?



Búnker atávico de Aravena en Chile (pues también me gusta)
Precisamente hace unos días recibía el último número de Arquitectura Viva que venía titulado Mass is More (La masa es más) y mostraba en portada una espectacular foto de unas oficinas en Santiago de Chile a cargo de Alejandro Aravena, edificio brutalista de hormigón armado que seguro será del agrado de Ando. Y es que, aparte de sus (discutibles) virtudes estéticas, esta suerte de paroxismo volumétrico tiene sus ventajas, como apunta Luis Fernández-Galiano en el editorial: "La recuperación de la construcción masiva no es tanto un gesto de nostalgia  hacia las arquitecturas grávidas y permanentes del pasado como una inteligente proyección hacia un futuro donde los edificios no sean consumidores voraces de energía". Estos muros de espesor considerable aportan una inercia térmica que almacena el calor y lo revierte lentamente hacia el interior como en las casas de pueblo de toda la vida. Eduardo Prieto, que casi se ha escrito él solo el número de la revista, añora en el artículo central (Razones de peso), la masa pura y dura frente a una modernidad en la que lo que se impone es la disolución de lo sólido en lo líquido o lo etéreo y cita a Marx definiendo su época como aquella en la que "todo lo que era sólido se disuelve en el aire". Prieto parece hacerse eco de la muy en boga nostalgia por esa dialéctica decimonónica según la cual no habría más color que el blanco o el negro, frente a un mundo actual donde empezamos a estar fatigados de tantas tonalidades de gris. Lo pesado frente a lo light. La famélica legión frente a la casta. No sé tú, pero los periódicos cada vez más atufan a una mezcla de podrido y rancio, como cuando entras (quién no ha caído en esa tentación malsana) en un búnker abandonado.

Búnker holandés (este de verdad) reciclado en escalofriante mirador

¿Sabías que no hace mucho hubo una exposición de nombre Bunker Archéologie en París comisariada por Paul Virilio? Lo cuenta Antonio Bonet Correa en Arquitecturas singulares, donde se dedica un capítulo a dichas construcciones. Así las describe el presidente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando: "Ocultos o desafiantes, con sus masas pesadas y grises, con sus estructuras compactas (...) son obras de perfil moderno y extraño, irreal y onírico. Con su aire de cascos abandonados o de obús, por su "brutalismo" parecen seres u objetos primitivos y elementales. También evocan antiguas civilizaciones, ofreciendo reminiscencias de viejos cultos funerarios. Su arquitectura recuerda a la de las mastabas, las tumbas etruscas y las estructuras aztecas. Su área está está poseída por lo religioso, de soledad y muerte. No en vano, a causa de la terrible derrota que sufrieron, por resultar inútiles como defensas, los califica Virilio de "monumentos funerarios del sueño alemán".'

El imaginativo mercado inmobiliario americano

 Hablando de búnkeres, aquí a la derecha tienes algo parecido a uno. Es un antiguo depósito de misiles en Kansas durante la guerra fría. De cuando todos dependíamos de un botón. De cuando, de nuevo, no valían las denostadas medias tintas. Resulta que a un avispado constructor no se le ha ocurrido otra cosa que rehabilitar el missile silo y convertirlo en viviendas de lujo a prueba de cataclismos de todo tipo. Tiene de todo: piscina, granja acuapónica, cine... aseguran que 70 personas podrían sobrevivir en su interior durante cinco años. Vamos, que a inercia térmica no le gana nadie. Tiene muros que casi llegan a los tres metros de anchura y cada hoja de la puerta de entrada pesa más de 7 toneladas, así que ojo con olvidarte las llaves. Los áticos de 320 metros cuadrados salen por unos 3,6 millones de euros, pero tranquilo, también tienes pisos más económicos desde 1,2 millones. El primer silo ya está vendido, pero ya están acondicionando otro, así que te dejo el enlace por si te interesa.

Cubierta del álbum Europa de Holly Johnson

Ya puestos, sigo con posibles usos bizarros de un búnker. Te cuento otro que se las trae. ¿Recuerdas a Holly Johnson, líder de Frankie Goes To Hollywood?  Bueno pues acaba de sacar nuevo disco tras quince años de silencio y uno de los temas (Europa, que además da nombre al álbum) resulta que lo empezó a componer allá por 1990 junto al mago de los sintetizadores, Vangelis, en el estudio de éste que estaba por aquel entonces nada menos que en un búnker del Bois de Boulogne en París (Johnson era un fan de Blade Runner, y como quizá sepas Vangelis hizo la banda sonora de dicha película). Ahora se han vuelto a reunir y lo han terminado. ¿Quieres saber cómo suena?   Observa toda la nostálgica parafernalia electrónica, ya ajada pero aún con tirón del músico griego apoyando una letra muy oportuna (mira que tiene guasa que un inglés y un griego dediquen una canción a Europa), aquí te pongo un extracto y así practicas tu inglés:

"Europa - power in your hands
We've lived through all the changes
Now we've had enough
Of being perfect strangers
Now we talk to Europa
Europa - after the rain
Things will never be the same
The walls are down
Our hope is new
See the light come shining through
Now we talk to Europa".

Pues eso, que hay demasiadas lecciones que aprender de muros y búnkeres como para volver a pesados maniqueísmos trasnochados.