Hace unos días Fuensanta Nieto, la mitad del estudio Nieto Sobejano, era admitida en la RABASF con un trabajado discurso en el que describía su obra como un complejo equilibrio entre memoria e invención, "entre lo esperado y lo imprevisto", con una geometría tajante ejerciendo de fiel de la balanza, un juego de espejos en el que cada espacio creado es un eco de otro alojado en el recuerdo. La idea del espejo como estrategia compositiva quedó realzada con la inclusión al final del discurso de la pieza Spiegel im Spiegel (Espejo en el espejo) de Arvo Pärt, de una intrincada sencillez acaso como la obra del estudio madrileño. La elección del músico estonio es obvia, uno de sus edificios más conocidos, y quizá el más cautivador, es el Centro Arvo Pärt, que nos recuerda, por su perfecta integración en un entorno natural de gran belleza, al Anillo de José María Sánchez en Cáceres que mencionábamos en la pasada entrada. En la contestación al discurso de ingreso, Luis Fernández-Galiano, siempre intenso, recalca la rotundidad formal del dúo como uno de sus rasgos principales, incidiendo en su "abrupta esencialidad" y su "aire desafiante", y es que el apego a la memoria no impide que sus numerosas intervenciones en edificios patrimoniales hagan gala de propuestas verdaderamente valientes, dando lugar a "obras que obligan a mirar como si nunca lo hubiéramos hecho antes". Acaba don Luis con mención a The Waste Land de T. S. Eliot, oportuna teniendo en cuenta que el americano hablaba de la mezcla de memoria y deseo en abril, el mes más cruel (Memoria e invención es el subtítulo del discurso, que se leyó en un abril nada cruel para Nieto). En fin, frente a las pálidas y casi temerosas intervenciones que hoy copan los premios arquitectónicos, el intrépido trabajo del estudio madrileño nos deja boquiabiertos. No es este el lugar en el que hacer un estudio de su obra, pero sí que podríamos destacar al menos una, que además es favorita nuestra, y ver cómo se produce en ella ese juego de ecos, espejos y memoria. Se trata del Museo Joanneum en Graz (2006-2011), una intervención en tres edificios históricos separados por un espacio vacío y cerrado a los ciudadanos. En lugar de hacer lo típico, levantar un potente inmueble que conectara el deslabazado conjunto, Nieto y Sobejano optan por hacer su intervención subterránea, creando sobre ella una plaza de uso público en la que se horadan cuatro pozos de luz circulares, una suerte de conos de vidrio que dejan pasar luz natural al interior del recinto subterráneo y de noche aportan luz a la nueva plaza, que a menudo sirve como escenario para eventos artísticos o culturales (más aquí). En el discurso de la RABASF, Nieto conecta esta intervención con el recuerdo de otras dos que al igual que la de su estudio van más allá de una mera actuación arquitectónica para convertirse en logros urbanísticos: el Pompidou parisino, con su amplia plaza, y el MASP de Lina Bo Bardi en São Paulo, un edificio revolucionario abierto en 1968 que pone en solfa la concepción tradicional de museo. Se eleva sobre cuatro pilares liberando el espacio inferior para la ciudad (fotos), vuelvo a Fuensanta Nieto: "Esta operación lo transforma en escenario de manifestaciones, encuentros informales y expresiones culturales, haciendo del museo una extensión del tejido urbano más que un simple contenedor de arte". No menos subversivo es su interior a la hora de presentar las obras, expuestas sobre atriles cristalinos en mitad de las salas dejando la parte trasera del cuadro al aire. Habla Estrella de Diego para el catálogo de la exposición que sobre la arquitecta italobrasileña organizó la Fundación March: "Es la fragilización del visitante entrenado en medio de un espacio expositivo puesto patas arriba. Sobre todo en este punto radica la fuerte dimensión política de Lina Bo Bardi, que se va subrayando en cada uno de sus gestos: el recorrido zarandeado donde no hay hacia detrás o hacia delante y que no impone -ni permite- caminos prefijados; las cartelas camufladas, las obras desveladas para cualquiera y el descubrimiento de lo no considerado como digno de ser visto; la posibilidad de una elección entre leer y mirar, entre conocer y percibir. Dicho de otro modo, Bo Bardi abre la posibilidad de acercarse al museo como quien se acerca a un escaparate (...). Por este motivo, su subversión tiene una impronta tan radical: presentar "la obra de arte como trabajo, como profecía de un trabajo al alcance de todos". Y por eso quiere liberar a las obras de su condena a ser "momias", al permanecer los viejos valores incluso en las instalaciones contemporáneas". Pese a su apariencia moderna, brutalista, el MASP es por tanto un museo que se adelanta décadas a la manera de entender hoy estas instituciones, lugares abiertos a la "cultura de masas", para pavor de puristas a los que Bo Bardi se enfrentó sin miedo. En otro de los artículos del catálogo, Emilio Tuñón nos recuerda que durante un tiempo dicho espacio abierto bajo el museo alojó un popular circo: "Y esa coincidencia entre el Circo Piolin y
el MASP reafirmó la idea de que era un museo planteado
como lugar de desinhibido encuentro de diferentes mundos paralelos: el mundo de la gravedad y el de la levedad, el
mundo de lo permanente y el de lo temporal, el mundo de
lo abstracto y el de lo concreto, el mundo de lo moderno y
el de lo tradicional, el mundo de la arquitectura y el de los
juegos, el mundo del pensamiento y el del sentido del humor... Mundos todos ellos que, sin duda, formaban parte
de la compleja, enigmática e idiosincrática personalidad
de una creadora absolutamente inusual como era la arquitecta y artista Lina Bo Bardi" (te puedes descargar el copioso catálogo de la exposición aquí). El juego de oxímoron de Tuñón tiene curioso reflejo en el Joanneum de Nieto y Sobejano, en el que, habla Fuensanta, "la nueva
plaza para los ciudadanos y visitantes sugiere que la profundidad
de una idea arquitectónica puede hallarse, paradójicamente, en
su superficie". Te enlazo al video del discurso de ingreso.
No es la primera vez que Nieto y Sobejano hacen referencia a los espejos de la memoria como generadores de sus proyectos. En la revista a+u 502 (2012), dedicada a cuatro estudios madrileños, el dúo colabora con un jugoso texto (La ventana y el espejo, marcos de pensamiento) en el que señalan que los proyectos que les parecen más interesantes son aquellos que "parecen surgir del intento de conectar anomalías, asociaciones azarosas, hechos arbitrarios. (...) El elemento clave de la pieza arquitectónica paradójicamente reside en los lazos entre situaciones aparentemente sin relación. El marco que contiene un cuadro dentro de otro y así sucesivamente, una imagen que Georges Perec relacionó con la idea de que "cada trabajo es el espejo de otro", sugiere una arquitectura concebida como un mecanismo combinatorio, un juego de reflejos múltiples". Y señala, tal como se hace en el discurso de ingreso, que muchos de sus proyectos fueron concebidos a partir de imágenes y recuerdos; aportan ejemplos previsibles (la secuencia de espacios en la mezquita de Córdoba, los tejados renacentistas de Graz, las geometrías escondidas en las celosías islámicas, aquí no mencionan el MASP), pero también, para mi pasmo, otros inesperados como los intentos de "desvelar la estructura interna de los escritos de Kafka, Borges o Perec". La metáfora del espejo (visión subjetiva al interior) se complementa con la de la ventana (visión objetiva hacia el exterior): "Partimos de puntos al azar, ocultos en el espejo de nuestra mente o percibidos a través de la ventana que enmarca nuestro entorno. Nos limitamos a establecer conexiones" hasta completar lo que denominan un "puzle imaginario". De todas formas, si te ha picado la curiosidad sobre el estudio madrileño (con despacho también en Berlín), deja que te recomiende la que es sin duda la mejor antología sobre ellos, el AV 257-258 (2023) en el que son los propios arquitectos los encargados de explicar sus últimos trabajos en cuidados textos citados a menudo literalmente en el discurso de Nieto para la RABASF. En la monografía podemos también ver reflejados en fotografía los edificios o piezas artísticas que están en el origen de las formas y planteamientos de muchos de sus proyectos.
Volvemos al "unir los puntos" que ya comentábamos a colación de Steve Jobs o Agustín Fernández Mallo. Y podríamos citar más ejemplos. Hace un par de semanas me encontraba en un video del museo danés de arte moderno Louisiana una charla de Bjarke Ingels donde comentaba que durante sus años de estudio en la escuela de arquitectura de Copenhague, con clases que le parecían infumables y excesivamente especializadas, solía hacer pellas para irse a la biblioteca y dedicarse a leer libros elegidos al azar o porque llamaban su atención. Comenta el arquitecto con gozoso entusiasmo cómo, al cabo del tiempo, se daba cuenta de que dichos conocimientos (recuerdos más bien) aleatorios terminaban engarzándose unos con otros como por arte de magia para conformar un curioso syllabus mucho más interesante que las clases formales.
Estoy leyendo Reflexiones para jóvenes arquitectos (2024) de Juhani Pallasmaa, un libro especialmente adecuado para tu seguro servidor que ni es arquitecto ni joven. Vamos, que engorda aún más mi síndrome del impostor. Partiendo de las Cartas a un joven poeta de Rilke, el octogenario arquitecto y crítico finlandés ha reunido en varios ensayos otras tantas charlas que dio en la Escuela de Arquitectura Fay Jones en Arkansas (para la que Grafton Architects acaban de hacer una muy comentada ampliación). Cita, como hacían Nieto y Sobejano, a Borges, uno de sus "escritores de arquitectura" favoritos. La sintonía con los madrileños es total: "Quiero proponer que la fuente real, y quizás la única, de una sensibilidad arquitectónica poética y de la capacidad creativa sea la propia identidad: nuestras mentes, nuestras historias y experiencias personales". Poco después llama a la arquitectura "pensamiento existencial", señala que es "una continuación y una extensión de nuestros cuerpos y mentes, recuerdos e imaginaciones" y concluye el primer capítulo citando a Rilke, quien recomienda a su joven discípulo lo siguiente: "Usted mira hacia fuera, y eso es sobre todo lo que no debería hacer ahora. (...) Solo hay un medio. Adéntrese en sí mismo. (...) Excave usted en sí mismo en busca de una respuesta profunda". En otro capítulo habla del pensamiento sensorial y la atención periférica, donde relata el momento en el que dejó de pensar de una manera racional, moderna, centrada en la precisión y la certeza y, tras la lectura de Anton Ehrenzweig, optó por un pensamiento "vago" (impreciso) y una "atención difusa". Cita a Ehrenzweig, quien postula: "Toda estructura artística es esencialmente "polifónica": no sigue en su desarrollo una única línea de pensamiento, sino varias a la vez que se superponen unas a otras. De ahí que la creatividad requiere una especie de atención difusa, desperdigada, ajena y contraria a la que solemos poner en juego cuando pensamos con lógica". Y concluye: "Es esta mezcla indefinida, informe y en interacción involuntaria de imágenes, asociaciones y recuerdos la que parece ser la base mental necesaria para la intuición creativa". Me ha llamado la atención que el autor de la excelente traducción, Moisés Puente nada menos (fundador de Puente Editores), no haya incluido en el título en castellano el Rootedness del original inglés (Rootedness: Reflections for Young Architects), término que podría traducirse como arraigo, tan de moda estos días por cierto.
Atenas, Junio 2001. La cálida noche de un verano incipiente acoge a un alucinado público al interior del Olympieion, el Templo de Zeus Olímpico, para un evento único. Comenzado en el 530 a. C. y diseñado para convertirse en el mayor templo del mundo conocido no se terminaría hasta el 124 de nuestra era bajo el emperador Adriano, una "carrera contra el tiempo" en palabras de Filóstrato. Aristóteles lo compara a las Pirámides de Egipto, Vitruvio lo alaba como uno de los cuatro templos más importantes de la época y menciona los nombres de sus arquitectos. Ocupando una superficie de 33.000 metros cuadrados al sureste de la Acrópolis tenía 110 metros de largo y 44 de ancho con 104 imponentes columnas corintias de mármol pentélico y 17 metros de altura de las que hoy solo se conservan 14 junto con otra derribada por un terremoto en el siglo XVIII. Era casi el doble de grande que el Partenón. Aquella noche como te digo iba a celebrarse allí un concierto (Mythodea) muy especial con sopranos, coro, orquesta y los sintetizadores del músico heleno Vangelis, quien compuso la música del evento para la misión Mars Odyssey de la NASA. Memoria e invención unidos de nuevo. Fíjate lo que escribía Vangelis en el folleto editado para la ocasión: "La ciencia y la mitología fueron temas que me fascinaron desde mi más temprana infancia. Escuchaba dichas historias de mi familia y la gente que me rodeaba. Y así es como comencé a recordar. Con el paso del tiempo me di cuenta de lo importante que es recordar, recordar tan profundamente como puedas. Es evidente que dentro de nosotros toda la historia humana y al mismo tiempo todos los códigos de la creación y la evolución del universo están implantados. Urano y Gaea, la batalla de los Titanes y la batalla de los Gigantes, el rapto de Europa, los Argonautas y el vellocino de oro, Teseo y el Minotauro (...), entre otros, eran y son algunos ejemplos de las áreas por las que dejo volar mi imaginación y mi música. Y cada vez que recuerdo... descubro y revelo algo más. Así que Mythodea es una pequeña porción de este espacio, una pequeña porción de mi conexión con la memoria, que puede ser más fuerte que el aprendizaje, siempre que así lo permitamos". Un cronista sin parangón te narra aquí el evento, que por supuesto también está en Youtube.
Friquis furiosos que somos de no pocas cosas, nos tranquilizó sobremanera ver cómo Norman Foster en una charla organizada hace unos días en Ivorypress se declaraba freak paradójico tanto del automóvil, recordemos la fantástica exposición que comisarió en el Guggenheim de Bilbao, como de la bicicleta, es un consumado ciclista aún hoy a sus 90 años (Deyan Sudjic en Norman Foster. Arquitectura y vida da el pasmoso dato de que en su adolescencia se iba en bicicleta desde Mánchester al Lake District en el día, son más de 200 kilómetros en total) y Elena Ochoa nos comentaba que cuando está en Madrid se da sus buenos paseos en bici por la Casa de Campo. También es un freak absoluto, como todos sabemos, de la ciencia-ficción. Criado en una familia modesta, en su casa entraban pocos libros y su lectura se centraba en el número semanal de Eagle, una revista ilustrada para adolescentes que ofrecía diseños futuristas, relatos de ciencia ficción y detallados diagramas que mostraban las complejas tripas de todo tipo de máquinas y edificios singulares. Es evidente de dónde le viene su vena high-tech, de los recuerdos adolescentes de esas lecturas, volvemos a Sudjic: "El Eagle provocó la consecuencia inesperada y totalmente involuntaria de criar a toda una generación de arquitectos high-tech". Ya puestos, comentar que en Ivorypress compartió el arquitecto protagonismo con Janette Sadik-Kahn, la activista a favor de la movilidad sostenible famosa por haber conseguido introducir un sistema de bicicletas públicas en Nueva York, crear 600 kilómetros de ciclovías (separadas del tráfico) y peatonalizar Times Square nada menos mientras era Comisionada de Transporte en el ayuntamiento neoyorquino entre 2007 y 2013, intervenciones que tuvieron, en palabras de Foster, un ripple effect (efecto en cadena) en muchas otras ciudades del mundo. Sadik-Kahn, que se denomina sin empacho una street-fighter, recordaba enjundiosas anécdotas de su paso por el ayuntamiento neoyorquino, sus propuestas, que hoy vemos con tan buenos ojos, tuvieron a menudo una oposición frontal de vecinos y comerciantes, quienes pensaban que la peatonalización iba a reducir su actividad (sucedió justo lo contrario). Una de las anécdotas que más gustó fue la que sucedió el día de la inauguración de la Times Square peatonalizada. El mobiliario urbano no llegó a tiempo y Sadik-Kahn, atacada de los nervios, decidió en el último momento conseguir para la ocasión sillas playeras que tuvieron un éxito total, inundando la plaza aleatoriamente de gente cómodamente sentada para ver, lejos por una vez del ajetreo urbano, el espectáculo de un espacio icónico pacificado. Me ha recordado una experiencia similar que narra Izaskun Chinchilla (habría hecho un trío perfecto en el encuentro de Ivorypress) en La ciudad de los cuidados. En 2016 el Ayuntamiento de Madrid convocó un concurso de diseño llamado Bancos para Compartir del que ella fue jurado. Se presentaron 218 propuestas y la que Chinchilla defendía proponía un sistema de sillas plegables de alquiler que daba libertad al usuario para plantar la silla donde más le gustara, algo similar a lo que se hace en Hyde Park (Izaskun es profesora de la Bartlett School en Londres, y se nota). Demasiado bottom-up para nosotros, la propuesta fue eliminada en la primera ronda para desazón de la arquitecta: "El problema de que de forma casi sistemática se cortocircuiten los proyectos que requieren de una gobernanza colaborativa en aras de evitar el conflicto no es solo que se perpetúa en el tiempo la imposición de los intereses de un grupo sobre la diversidad de las y los ciudadanos; es que, además, dejamos de trabajar en mecanismos de diálogo social que solo funcionan con la práctica y con el adiestramiento reiterado de procesos de construcción de confianza". Chinchilla tiene ahora mismo en la Casa de la Arquitectura de Madrid una trabajada exposición, Bienestar en la Ciudad, muy recomendable y que merecería un señor catálogo (por cierto, aparece el Bath georgiano como ejemplo de "lugar perfecto para conseguir pareja", si recuerdas en la anterior entrada hablábamos de la tesis que sobre dicha ciudad -El Caso Bath- elaboró José María Sánchez). Por terminar el párrafo como lo empezamos, con Foster, decir que él también sabe mezclar con arrojo memoria e invención. Sus intervenciones en el museo de Bellas Artes de Bilbao y el Salón de Reinos del Prado van a buen ritmo (en ambos concursos Nieto y Sobejano fueron finalistas).
Me parece que ya te he zarandeado bastante por hoy. Las fotos son de la ampliación que Nieto y Sobejano hicieron del Museo Nacional de Escultura de Valladolid, acaso la intervención más delicada de su carrera. Termino con cita de Borges (extraída del arranque de Reflexiones de Pallasmaa): "Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara".




