domingo, 28 de febrero de 2016

Los techos y sus inciertas razones


A veces a los arquitectos les gusta enseñar las entrañas de los edificios. En este, la Asamblea de Madrid vista desde el repudiado gallinero hacia el techo, se nos muestran en impúdica exhibición vigas, tuberías y pasadizos secretos que quedan ocultos desde el hemiciclo. Nunca sabremos si sus arquitectos, Ramón Valls y Juan Blasco, quisieron hacer un guiño al  jolgorio tecnológico del Pompidou y sus secuelas high-tech (fue inaugurado en 1998, el mismo año que el palacio de Congresos de Valencia de Foster al que me recuerda por el gran voladizo sostenido con esbeltas columnas de su fachada principal), o si en realidad querían hacer una sutil referencia performativa (que se dice ahora) al complejo entramado de la maquinaria política, un flujo laberíntico de ideas, pactos, luchas y por desgracia cosas peores. A Koolhaas le habría gustado esta descarnada visión de elementos expuestos, no en vano en la Bienal de Venecia de hace dos años hizo girar la exposición principal ("Elements of Architecture") en torno a estos componentes olvidados. Sea como fuere, el caso es que el Triángulo de Palomeras (que no de las Bermudas por más que en él sucediera algún que otro fenómeno de lo más paranormal), como llamó al edificio uno de los cronistas más celebrados de la Villa y Corte, Moncho Alpuente, en un artículo para El País que no deberías perderte, hace gala de una caótica tela de araña tecnológica que es capaz de quitar protagonismo al mismísimo mural de Lucio Muñoz. Es lo que Fernández-Galiano, en el Arquitectura Viva 169 (subtitulado precisamente "Elementos" al hilo de la exposición de Koolhaas), llama las inciertas razones de los techos, esos lugares de vida misteriosa.

 Mientras asistimos, con esfínteres apretados, a la incierta deriva de la política nacional y somos testigos de la penosa disfuncionalidad de parte de nuestros políticos por más que algunos de ellos estén en funciones, quiero acabar la entrada con una cita, mira tú por donde del propio Koolhaas (entrevistado junto a Kunlé Adeyemi, el de la escuela flotante de Makoko, en torno a la ciudad de Lagos, la caótica capital nigeriana con más de 10 millones de habitantes), que es toda una invitación a surfear sin miedo en medio de las incertidumbres del caos (como no podía ser de otra manera viniendo del holandés):
"-Qué podrían aprender otras ciudades de Lagos?
-Podrían aprender a no tener pánico. Vivimos en una sociedad donde el riesgo es sistemáticamente reducido. Donde el riesgo es reemplazado por el confort. Así que creo que si la gente pudiera aprender algo es que el riesgo es un componente esencial de una sociedad viva e inteligente".

sábado, 20 de febrero de 2016

Bar de copas para arquitectos



-"Sus proyectos a menudo son descritos como edificios racionalistas que hacen uno uso prominente del color blanco. ¿Cuáles son las principales ventajas de los edificios blancos?


-En primer lugar, el blanco articula el volumen, articula las ideas arquitectónicas de la forma más clara. Los elementos lineales como los marcos de las ventanas o los pasamanos yuxtapuestos a elementos más sencillos se leen más claramente con el blanco. En segundo lugar, los edificios blancos siempre cambian de color, y los colores diversos de la naturaleza se reflejan y refractan siempre en la blancura de un edificio blanco.(...) El blanco tiene muchos colores. (...)

-¿Cómo empezó su fascinación con el color blanco?


 -Comenzó con mis numerosas lecturas sobre el trabajo de Frank Lloyd Wright. Wright hablaba sobre materiales orgánicos y naturales, y el hecho de que la arquitectura era orgánica. pero la arquitectura nio es orgánica. Cortas un árbol, y ya no es orgánico, no está vivo. Es estático. Cuando usas la madera, debes protegerla, bien barnizándola o pintándola. Pintar la madera es lo que la preserva. Por tanto la blancura es lo que distingue algo hecho por el hombre de algo natural. Por tanto, Frank Lloyd Wright estaba equivocado. (...)

-En los 80 muchos arquitectos se volvieron hacia el Postmodernismo y su querencia por los motivos históricos. Su arquitectura entonces y ahora se ha mantenido siempre fiel al Movimiento Moderno. ¿Qué tiene este movimiento que tanto le atrae? 

-¡Está en mi sangre! Nací siendo moderno y crecí fiel a los postulados del movimiento. Creo en el mundo de hoy, no en el del pasado. Creo en el futuro. Como sabe, el Posmodernismo nunca fue popular en Europa. (...) Creo que en América fue la falta de historia lo que empujó a algunas personas a dirigir su imaginación hacia esta especie de pseudohistoria". (Vladimir Belogolovsky, Conversations with Architects; entrevista a Richard Meier).

Corbu (revisitando el Náutico) y Mies te esperan en el baño...




sábado, 30 de enero de 2016

Lo nuevo y lo viejo


"-Creo que vuestras obras transmiten en el visitante la impresión de que siempre han estado ahí, aunque se advierta que son nuevas. ¿Esto tienen que ver con no seguir las modas?
-Si, por ejemplo cuando hicimos el colegio en Ranelagh sabíamos que no se había levantado ningún edificio nuevo en ese lugar en los últimos ciento cincuenta años, y que el colegio sería el primero. Así que lo que intentamos fue que la escuela pareciese anterior a todo lo demás, más arcaica incluso. Esa impresión es perfecta, el sentimiento de arquitectura invisible llevado al extremo. Es estupendo cuando llega a percibirse que la obra pertenece al lugar. 
-John suele emplear el término "extrañamente familiar" con este sentido: cuando algo parece familiar pero hay algo que es un poco extraño, diferente. No queremos que las cosas simplemente desaparezcan; queremos que parezca que siempre han estado ahí como ellas mismas, más que como una réplica de su contexto.
-¿Podéis explicarlo un poco más a fondo?
-Nos gusta que nuestros edificios parezcan antiguos -y no quiero decir viejos, sino arcaicos, incluso arquetípicos- y en este sentido, pensamos que los edificios antiguos son "nuevos". Cuando ves un edificio antiguo ahora, hay que recordar que un día fue nuevo. Por eso, no consideramos que el mundo está lleno de cosas viejas y nosotros vamos a poner algo nuevo. Es que todo fue "nuevo" cuando era nuevo, y algo bueno permanece nuevo. El Panteón de Roma es el edificio más nuevo del mundo, porque nunca se ha quedado anticuado, ya que conserva ese sentimiento de sorpresa y se mantiene aparte, más allá de sí mismo." (Laura Fernández Suárez, Un diálogo dublinés: las palabas clave en AV 182; entrevista a los arquitectos Sheila O´Donnell y John Tuomey del estudio O´Donnell+Tuomey).

domingo, 24 de enero de 2016

Ancha es Castilla (y 2)


Añadidos de cuidado
Pues seguimos con el castillo de Castillo de Garcimuñoz, valga la redundancia. Ya comentamos que en él vivió sus últimos años Don Juan Manuel, cansado ya de intrigas palaciegas y luchas de poder y allí compuso sus obras más señeras, destacando por supuesto El Conde Lucanor (1335), un compendio de enxiemplos en forma de entre 49 y 51 cuentos de variadas influencias (relatos orientales, Esopo, la Biblia) que pretenden moralizar deleitando y pensados para un público amplio (estaban escritos en romançe y no en latín y con un lenguaje cuidado pero sobrio). En estas características, así como en su formato de historia-marco, El Conde Lucanor recuerda al Decameron de Boccaccio, escrito trece años después (aunque este de moralizante tiene poco, por allí ya se barruntaba el Renacimiento) y a los Cuentos de Canterbury de Chaucer, al menos cincuenta años posteriores. Uno de los cuentos de El Conde Lucanor (el XLI) tiene cierta enjundia arquitectónica que tiene que ver con lo que te quiero contar hoy (nosotros y nuestra vocación transversal, a ver, un poco de paciencia, que al final siempre llegamos a la arquitectura aunque sea por los pelos). El conde comenta a su sabio ayo Petronio que ha introducido algunas innovaciones en el arte de la cetrería que sólo le han traído la mofa de sus amigos por considerarlas de nula importancia. Petronio entonces le relata el enxiemplo del rey árabe de Córdoba Alhaquen, quien asistiendo a una velada musical en la que se tocaba un instrumento de nombre albogón (una especie de flauta), decidió que mejoraría su sonido si se insertara un agujero más en él, como así sucedió. La noticia se extendió pronto entre la población, que se mofaba del invento nimio del rey, y siempre que querían referirse a una mejora de poca monta se referían a ella como "el añadido de Alhaquen". Enterado el susodicho del escarnio al que era sometido por sus súbditos, decidió hacer un añadido que pasara a la historia y terminó la entonces inacabada mezquita de Córdoba, con lo que se ganó, ahora sí, el elogio unánime de los cordobeses. La arquitectura y el poder...

 Y así llegamos como te digo al meollo, al fin, de la entrada. Y es que al castillo de Don Juan Manuel le están haciendo una suerte de añadidos de pinta alienígena, a cargo de la arquitecta Izaskun Chinchilla, que no podíamos dejar de comentar. El tema de la intervención en edificios preexistentes es, como sabemos, bien complejo de encarar. Debe ser difícil para un arquitecto que se siente moderno y singular no dejar su sello, y hay que ser muy humilde (o estar ya de vuelta de la fama) para no caer en la tentación: véase la ampliación del Banco de España en Madrid de Moneo, imposible de distinguir de la original. El siguiente paso está en realizar una intervención también respetuosa pero dejando que se note la mano del arquitecto, algo así como una actualización cuidadosa. Ahí estarían, entre muchas otras, las obras de Chipperfield en el Neues Museum, Zumthor en el Museo Kolumba, Scarpa en Castelvecchio o Witherford Watson Mann en el castillo Astley, premio Stirling 2013. Y luego llega el arquitecto que  piensa que la modernidad debe dejar su huella bien marcada, porque ella lo vale, y ahí la hemos liado parda. Francisco de Gracia lo expresa así en el Arquitectura Viva 162: "Durante la pasada centuria se produjo una aceptación incondicional del mito de la novedad, según el cual lo nuevo se justifica por el mero hecho de serlo, incluyéndose en esa apreciación también componentes morales". Aun así el autor defiende una "modernidad posible", en la que exista una "equilibrada conjunción morfológica entre lo nuevo y lo viejo, preservando sin conflicto las respectivas identidades". Fácil de decir, pero qué difícil de llevar a cabo.

Si buscas información sobre la actuación de Chinchilla en Garcimuñoz (que consiste en pocas palabras en volver a insuflar vida al castillo dándole variopintos usos culturales según un proyecto financiado por el estado con unos tres millones de euros), verás que, como era de esperar, la recepción por parte del público local no ha sido nada entusiasta. En artículos y blogs se califica al proyecto de "marcianada", "arquitectura friki", "construcción poligonera" y otras lindezas del estilo (una crítica que se une a menudo a una reivindicación nostágica del poder perdido de Castilla, otrora poderoso reino y ahora comunidad seccionada y despojada de su más rica joya, la capital del estado). Es poco probable que Chinchilla acabe, como Alhaquen, siendo alabada por los parroquianos (hay que reconocer que las fotos de la obra en el interior del castillo como mínimo impactan). ¿Y qué dice la arquitecta al respecto? En su web habla de una intervención ortográfica a base de piezas arquitectónicas que sirven para realzar y distinguir los diferentes componentes del castillo (que empezó siendo alcazaba árabe y en el siglo XV, tras Don Juan Manuel, fue nuevamente renovado por Juan Pacheco, marqués de Villena y adelantado mayor de Castilla; súmese a ello que en el XVIII se construyó una iglesia en su interior y por si fuera poco llegaría a alojar hasta un cementerio, vamos, un galimatías arquitectónico). Chinchilla inisite, probablemente consciente del impacto de su intervención, que las piezas que incorpora son completamente desmontables y que su implante es completamente sostenible.  A su vez, uno de los objetivos del programa es conseguir atraer público al recinto teniendo cuenta la cercanía de la A-3 (o sea, se busca un mini efecto Guggenheim, con lo cual el efecto llamada mediante una arquitectura impactante tendría cierto sentido; hay que tener también en cuenta que el proyecto es anterior a la crisis). A Chinchilla no la conocía más que de nombre y de otra intervención también bastante estrafalaria (pero de nuevo con un componente reivindicativo muy interesante) en Nueva York, así que me puse a ver el primer video que me apareció en Google (este en el que habla sobre el futuro de la ciudad), y la verdad es que si consigues no distraerte con su peculiar estilismo, parece tener ideas realmente originales y muy avanzadas aunque utópicas e irrealizables, da la sensación de ir muchos años por delante (seguramente demasiados).

Hasta pronto, Castillo de Garcimuñoz
En fin, no soy quién para dar un veredicto sobre esta arriesgada intervención en lugar tan colmado de memoria histórica y literaria (se me olvidaba contarte que a las puertas del castillo moría combatiendo en 1479 Jorge Manrique, el poeta guerrero autor de Coplas a la muerte de su padre). Evidentemente Chipperfield habría hecho una rehabilitación con muchos más adeptos, pero no habría costado tres millones de euros sino diez veces más como mínimo teniendo en cuenta el ruinoso estado del castillo. Por otra parte, digo yo que en algún momento la modernidad más cruda que refleje nuestro mundo caótico, fragmentario y a menudo absurdo ("el vértigo y la náusea de los abismos de la razón moderna", que decía Fernández-Galiano en aquel apocalíptico Arquitectura Viva 169)  tiene también derecho a hacer su aparición reflejada en el ámbito arquitectónico. Chinchilla ha aplicado una terapia de choque brutal al castillo de Don Juan Manuel, le ha enchufado un desfibrilador que lo devuelva a la vida por las bravas, sumando a las múltiples capas de la añeja construcción otra que refleje un espíritu radicalmente moderno. Y quién sabe, quizá en una de esas sonrisas del destino tan en boga acabe siendo, como el añadido del rey cordobés del cuento, querido por el público local. También el monstruo de Frankenstein posee una secreta belleza (o eso dice Santiago de Molina).

domingo, 17 de enero de 2016

Ancha es Castilla

Arquitectura ¿última?
Pues sí, hoy vamos a ser algo menos últimos que de costumbre (en principio) y en un despeine nos vamos a ir al siglo XIV.  Si eres mesetario como un servidor, la próxima vez que vayas en busca del Mediterráneo por la A-3, fíjate en un desmadejado castillo que, sobre un pronunciado promontorio, vigila ya sin ímpetu las llanuras de Cuenca a unos 170 kilómetros de Madrid, prólogo de los magníficos ejemplares que más adelante podrás ver a la vera de Alarcón, Almansa, Villena o Sax. No darías un duro por él, pero sin embargo en la autopista se anuncia con uno de esos típicos carteles marrones reservados a conjuntos artísticos de interés. Se llama, como el pueblo mínimo que le rodea, Castillo de Garcimuñoz. En el improbable caso de que te decidas a tomar la desviación para verlo más de cerca, la primera impresión no variará. El castillo roto parece dormir el sueño de los justos, aunque una grúa remolona y dos relajados operarios pretenden hacernos pensar lo contrario (sin mucho éxito).

Pues este castillo, querido lector, quién lo iba a decir, fue cabeza de un señorío feudal (el de Villena), que llegó a extenderse hasta las actuales provincias de Albacete y Alicante, y fue díscola bisagra entre los reinos de Castilla y Aragón cuando España aún estaba por formarse. Desde aquí ejerció su poder Don Juan Manuel nada menos, el autor de El Conde Lucanor, que aparte de escritor fue un ambicioso señor de la guerra que no tuvo empacho en poner en jaque a reyes castellanos con tal de medrar. En este castillo se casó por poderes el 28 de marzo de 1336 su desdichada hija Constanza con el príncipe Pedro de Portugal, y allí y no en Lisboa tuvo que hacerlo porque el rey castellano Alfonso XI, temeroso de la alianza de Juan Manuel con la monarquía portuguesa, estaba empeñado en impedir el matrimonio y cercó el castillo para que la futura princesa no pudiera salir de él. Se da la circunstancia de que once años antes este mismo rey había ofrecido a Juan Manuel casarse con Constanza para asegurarse su apoyo en las innumerables intrigas palaciegas, a lo que Juan Manuel accedió gustoso. Como Constanza contaba a la sazón sólo con nueve años, se dispuso que el matrimonio (celebrado en 1325) no se consumara hasta que ella cumpliera los doce. Lo que son las cosas, Alfonso XI poco después vio la posibilidad de afianzar una alianza ventajosa con Portugal y casó con una princesa lusa alegando que el matrimonio con Constanza aún no se había consumado. Para más inri, la confinó en un castillo en Toro convirtiéndola en rehén para tratar de evitar así las iras de su padre. Don Juan Manuel no se arredró y combatió a Alfonso hasta que finalmente pudo recuperar a su desdichada hija. Me vas a permitir que siga la pista de Constanza un poco más, porque su vida es de película y aquí nos pierden las narrativas. Volvamos a su boda con el príncipe Pedro de Portugal, que como decíamos hubo de celebrarse en un primer momento por poderes en Garcimuñoz, aunque finalmente la ceremonia oficial pudo celebrarse con todo el boato en Lisboa. ¿Será al fin feliz doña Constanza?

Arrea  ¿y esto qué es?
En el séquito real viaja una bella dama de compañía, Inés de Castro. Y mira tú por dónde que Pedro se enamora perdidamente de ella. Hasta varios hijos tuvo el príncipe con la amante, que ante el escándalo fue expulsada de la corte por el padre de Pedro, el rey Alfonso IV. Pero tan enconado era el amor que  su hijo profesaba por ella, y tan cierto el peligro de que la dinastía portuguesa que el rey quería salvaguardar se viera afectada, que se ordenó matar a Inés. Ya unos años antes había muerto también Constanza  tras dar a luz al que sería futuro heredero del reino portugués, Fernando. Hasta después de muerta fue Constanza ninguneada: Cuando Pedro subió al poder a la muerte de su padre declaró reina póstuma a Inés alegando que se había casado con ella en secreto, y según la leyenda hizo que toda la corte rindiera pleitesía a la nueva soberana cadáver, a la que previamente había exhumado y sentado en el trono. 29 óperas nada menos se han compuesto hasta la fecha sobre la vida y muerte de Inés, ninguna que sepamos sobre Constanza, que yace en un olvidado convento en Santarem, mientras que Inés lo hace en una fastuosa sepultura en Alcobaça...

Tras tanta intensidad dramática te veo exhausto. Casi mejor dejo el resto de la entrada para otro día, que queda tela por cortar. Hay que ver el juego que da el castillo de Don Juan Manuel.

sábado, 9 de enero de 2016

Implantes



"Una de las más grandes ambigüedades, paradojas y dificultades que ha aportado la condición posmoderna son los procesos de eliminación de la memoria real y la invención de memorias temáticas e impostadas. Es el caso de la facilidad con la que las culturas posmodernas crean inmediatamente tradiciones festivas y celebraciones e imponen edificios -rascacielos o centros comerciales- como imprevistos símbolos de las ciudades. Con ellos se produce un fenómeno psicológico de "distracción", cuando, sin que la colectividad sea muy consciente de ello, de golpe una falsa memoria expulsa a la existente, que se sustituye por una imago. En este sentido, se trata a los barrios y a las ciudades como a los replicantes de Blade Runner (1983), a quienes se les implanta una memoria falsa.(...) Solo la memoria manipulable en provecho de los operadores se considera una pieza que da glamour a la zona".  (Josep María Fontaner, Zaida Muxí, Arquitectura y política).

viernes, 1 de enero de 2016

Operación Yoda (y 2)

Volvemos a Essex...

Día cuatro.
Los cuatro solitarios peregrinos desayunan en el templo laico bajo la advocación de Julie Cope cuando aún está por amanecer y fuera caen chuzos de punta. Sus caras denotan hastío y agotamiento. Han mira embelesado la escultura de la mujer que preside la sala.

-"Es curioso, representan a la mujer esta, ¿cómo se llamaba? ¿Julia?, embarazada, tanto aquí como en los azulejos que cubren la casa y en la figura plateada sobre el tejado".
-"Es como una venus prehistórica" apunta Amidala, "es el símbolo de la mujer, un ser mágico e inescrutable capaz del milagro único de dar vida".
Se produce un silencio anonadado sólo acompañado por el fragor de la lluvia golpeando los cristales.
-"¿Y quién ayudó al artista, que, a mí que no me digan, está algo pirado, a levantar esta casa?", pregunta finalmente Obi-Wan mientras juguetea con una loncha de bacon.
-"El estudio de arquitectura FAT. Ellos y Perry son tal para cual. Alain de Botton, el fundador de Living Architecture, que es como una cadena de minihoteles singulares para que la gente aprecie la arquitectura más actual, tuvo buen ojo al emparejarlos", Amidala busca en su móvil y les enseña fotos de sus edificios, de un posmodernismo desaforado, como pensados exclusivamente para ilustrar coffee table books. "Es curioso, este hotel ha sido su última obra tras más de veinte años juntos, se han separado no hace mucho".
-"No me extraña, a ver quién les va a contratar después de esto".
-"Pues uno de ellos, Charles Holland, está diseñando otro hotelito para Alain de Botton. Mira, aquí tenéis una foto del arquitecto".
-"¿Y quién es la mujer?", pregunta Luke, sin mucho interés.
-"Pues Julie", responde, divertida, Amidala.
-"¿Pero no habíamos quedado que la tal Julia era una invención?"
-"¿Y que estaba muerta?"
-"Es Grayson Perry disfrazado de Julie...". Los cuatro se descoyuntan de la risa.

Ya ha amanecido pero sigue lloviendo a cántaros. Enormes nubes negras cruzan veloces sobre el amplio estuario del Stour, un poco más allá el Mar del Norte se adivina intratable. El temporal ha convertido al cuarteto en presos del hotel, que ha devenido la casa de la bruja de Hansel y Gretel. Y por si fuera poco la Fuerza no les acompaña. Tras tres días de complejas argumentaciones que ha menudo acababan en broncas disputas a cara de perro, están en punto muerto. Las noticias de España tampoco ayudan. Han ve con estupor cómo los de su propio partido le mueven la silla a Pantera Rosa, ahora que es cuando más necesita que cierren filas en torno a él. Y Obi-Wan contempla cómo Toro Salvaje, ensimismado en su laberinto, se reúne con el resto de los dirigentes en La Moncloa en inanes encuentros. Le crispa los nervios que la reunión con Pantera Rosa apenas durara media hora, mientras que la que sostuvo con Nacido Libre, obviamente la más inútil de todas, ocupara casi dos horas en las que Toro Salvaje, en plan abuelo cebolleta, se dedicara a desgranar historias trasnochadas sobre la Transición. Pero si hasta el Gato sobre el Tejado de Zinc Caliente, tan espídico y proactivo él, había salido de su reunión como aletargado, seguro que contagiado de la exasperante pachorra del gallego. ¿Pero es que ya nadie recuerda los equilibrismos que hubo que hacer en la Transición? Las sucesivas mayorías absolutas han atrofiado el músculo político español, ya de por sí poco lustroso por razones obvias.

-"Mirad, no me pienso quedar sin vacaciones de Navidad para nada", habla Luke, tras un nuevo silencio interminable. "Si Vangelis está colaborando con un rapero, no me puedo creer que no se pueda formar gobierno en España. Para empezar, al carajo con las líneas rojas".
-"Tú mismo", le dice, desfondado, Han. Obi-Wan y Amidala, absortos en sus móviles, ni siquiera dan señales de vida.
-"Estamos todos de acuerdo en que lo más probable es una coalición de Pantera Rosa y Nacido Libre, una vez que éste, en una filigrana lingüística de las suyas, se guarde el referéndum catalán para otra ocasión más propicia (o viceversa, se podría pactar un referéndum en el marco de la Constitución). Pero por un momento pensemos que los podemitas, por falta de cintura política o porque al fin y al cabo son los nuevos nacionalistas (¡pero si son los más votados en el País Vasco!), se nieguen en redondo. O que Pantera Rosa no quiera ser rehén de los independentistas catalanes (solo con Nacido Libre tampoco logra la mayoría absoluta). Entonces, ¿qué?
-"¿Otra vez?", Han bosteza sonoramente. "Ya hemos dado tropecientas vueltas a esto".
-"Entramos en bucle de nuevo", dice Amidala sin levantar la vista de su móvil.
-"Vale, Pantera Rosa optaría probablemente por negarse a la famosa coalición a tres bandas, pero ¿y si no lo hiciera?"
-"¿Y si los cerdos volaran?"
-"¿Te das cuenta, Han, de que ante unas nuevas elecciones, los de Nacido Libre pueden dar la campanada, cepillándose a los tuyos como se cepillaron a IU? Lo mismo ese afán de marcar líneas rojas responde a una estrategia de partido dirigida a forzar un nuevo plebiscito".
-"Qué miedo nos tenéis", ríe Amidala. "Todos contra nosotros, siempre la misma historia".
-"Y os encanta", entra Obi-Wan. "No me lo niegues, vuestro sitio es mucho más las trincheras que cualquier gobierno. Os va el romanticismo decimonónico, en plan Lord Byron luchando por la independencia de Grecia, no el día a día burocrático. Juego de Tronos frente a Borgen. Y una cosa más, Pantera Rosa puede volverse hacia Toro Salvaje in extremis al ver cómo los barones más granados de su partido le quieren largar a la primera de cambio".
-"Venga, va, que me tenéis harto", espeta Han, "hagamos ciencia-ficción, imaginemos que Pantera Rosa se lo piensa y vuelve a hablar con Toro Salvaje (en riguroso secreto, por supuesto). ¿Qué le ofreceríais?"
-"Pues, la verdad, no creo que mi jefe tuviera inconveniente en quitarse de enmedio y poner a Soraya en su lugar", reflexiona Obi-Wan. "Le veo cansado, y siempre ha sido una persona de partido".
-"No sería bastante", le corta Luke, "Pantera Rosa no daría semejante paso (casi suicida) si no se le ofreciera algo mucho más jugoso".
-"¿Qué?", preguntan al unísono los otros tres, al fin interesados en la conversación.
-"Un presidente de consenso de centro (muy de centro) y un reparto al 50% de los ministerios dejándonos a nosotros uno o dos de consolación. A Nacido Libre (a él solo, no a sus comparsas) también habría que ofrecerle alguno, pero tranquilo Obi-Wan, que no aceptarían".

Frank, la tormenta que azota las islas británicas, rola con fuerza desmedida hacia el norte. Los plácidos parajes que convirtieron a Constable en pintor se tornan terroríficos con la furia de los elementos. Un destartalado dos caballos pugna por avanzar en medio del lodazal que no hace mucho era una mansa carretera. El solitario hotel parecería que va a acabar engullido por una vegetación que se cimbrea ingobernable en el viento. Los cuatro peregrinos no son conscientes de tamaño desatino meterológico concentrados como están en su probablemente inútil trabajo. Tres días más tarde el mismo taxi que les trajo vuelve al hotel. Apenas llueve ya. A un toque de cláxon el cuarteto sale con sus maletas. La mujer lleva unas flores en la mano, que deposita en la tumba (ficitica, claro está) de Julie Cope, en el jardín de la casa. Los demás la acompañan en respetuoso silencio. Uno de ellos (parece Obi-Wan) entrega algo al taxista. Los cuatro se agrupan frente a la casa, abrazados, y el taxista, tras darles algunas indicaciones, hace la foto. Tras cargar el equipaje en el maletero, el coche se aleja renqueante. La casa para Essex vuelve a quedarse sola.




sábado, 26 de diciembre de 2015

Operación Yoda

Hoy toca ficción (pero atención, el lugar es real)...

Un taxi desvencijado traquetea por una solitaria carretera inglesa. Lleva  a cuatro misteriosos personajes cariacontecidos que no se dirigen palabra. Miran sin el más mínimo interés a la desangelada campiña o consultan móviles de última generación con gran soltura. Al cabo el ajado automóvil se para frente a una  casa imposible que parece sacada de Alicia en el País de las Maravillas. Los cuatro ocupantes, tres hombres y una mujer, por las pintas todos jóvenes urbanos, salen del vehículo. Chispea y se hace de noche. El taxista saca del maletero su exiguo equipaje (dos maletas de cabina de avión y dos mochilas), y tras cobrar les deja solos frente al bizarro hotel.

-"¿Pero se puede saber qué es esto?", pregunta uno de ellos, en español.
-"Es la Casa para Essex ", contesta la única mujer, "un Gesamtkunstwerk entre un artista y un estudio de arquitectura para Alain de Botton, el filósofo de Living Architecture, una fundación que..."
-"Está claro que lo eligió tu partido. No podía ser otro. Vaya antro".
-"Es surrealista, como lo que hemos venido a hacer aquí, tercia el tercero. Si lo piensas, tienen sentido del humor. Hay que desdramatizar, colegas".
-"El mío había elegido el hotel W de Barcelona, ese de Bofill. Ahí habríamos estado de lujo.Y qué vistas".
-"Sólo a los tuyos se les habría ocurrido ir a semejante meca de lo hortera, Obi-Wan, sois pura casta", dice la mujer, visiblemente airada.
-"Amidala, no me toques..."
-"Callaros ya. Después de seis horas discutiendo el lugar de reunión ni tan siquiera fueron capaces de acordar un sitio, lo tuvieron que echar a suertes... Mal empieza esto. Al menos conoceremos mundo, y nos alejaremos del Celtiberia show, que a lo mejor es justo lo que necesitamos. Anda, entremos".


Los cuatro jóvenes pasan al interior, aún más surrealista que el exterior si cabe. Se registran y acuerdan encontrarse a las 7.00 de la mañana siguiente. Les espera una ardua misión, asaz compleja. Representan a los cuatro partidos que han obtenido el mayor número de votos en las recientes elecciones generales españolas, y su misión consiste, ahí es nada, en generar, tras los días de completa inmersión que sean menester, un escenario de cierta coherencia que sirva de base para las negociaciones de un futuro gobierno de coalición. Cada partido ha elegido con esmero a un representante sobradamente preparado, curtido en interacción inclusiva y competencias transversales de tal forma que este think-tank de urgencia pueda aportar una solución al monumental atranco provocado por los insólitos resultados de la consulta democrática. El proyecto, ultrasecreto, se ha dado en llamar Operación Yoda, y a los participantes, que ni tan siquiera conocen sus verdaderas identidades, se les ha dado los nombres en clave de Amidala, Obi-Wan, Han y Luke.

Día uno.
-"Pero ¿quién es esa mujer de amarillo en esa especie de hornacina?" pregunta Luke mientras se zampa su segundo scone con crema.
-"Es Julie Cope, una mujer de aquí", contesta Amidala en un tono melifluo. "Tuvo una vida muy normal: se mudó varias veces, siempre dentro de Essex, se casó, tuvo hijos, se divorció y se volvió a casar con un tal Rob, que la llevó a un viaje a la India, el momento más feliz de su vida. A la vuelta fue arrollada por una motocicleta de reparto y murió. Rob entonces quiso levantar en su honor un modesto Taj Mahal, un monumento al amor, que es este hotel donde nos encontramos".
Obi-Wan, que en ese momento daba cuenta de un enorme huevo frito con alubias, se atraganta sin remedio. Los otros dos dejan de comer de inmediato y miran a la escultura y a la motocicleta que pende del techo.
-"¡Qué mal rollo! ¿Y esa es la moto que se la cargó?"
-"Así es, pero tranquilo, Luke. Es una invención del artista que diseñó esto, Grayson Perry".
-"Pero qué me estás contando", Obi-Wan ha recuperado el resuello tras beberse de un trago su zumo de naranja, "esto me parece un chiste de mal gusto. Propongo salir por pies de este loquero e ir a un hotel normal".
-"Vosotros y la normalidad, qué aburrimiento", incide Han. "Pero empecemos ya a currar, que esto va para largo. Vamos con la propuesta de tu partido, Luke, al fin y al cabo es la única que hay hoy por hoy". Todos arrinconan los platos y tazas y desenfundan a una velocidad de vértigo un nutrido arsenal tecnológico de tablets, portátiles y smartphones que pronto empiezan a chisporrotear e iluminar sus pálidas caras con tonalidades azules.
-"Mi jefe, Alb..."
-"Chist, el nombre que acordamos en el avión. Las paredes tienen oídos".
-"La virgen, pero si estamos en el culo del mundo. Bueno va, El Gato sobre el Tejado de Zinc Caliente (la madre que os parió con el nombrecito)... ".
-"¡Si es que no para de moverse!", carcajada de los otros tres.
-"Paso, a ver: mi jefe ha hecho la propuesta que ya conocéis: los partidos gordos se unen con nosotros y montamos una coalición constitucionalista. Evitamos que España se vaya al carajo y que Nacido Libre suba al poder, que con la experiencia que tiene acabamos como Yugoslavia".
-"La Pantera Rosa nunca aceptará esa coalición, es un absurdo".
-"Estamos aquí para abrir vías, Han, leche, para decir lo mismo que dicen nuestros jefes pues apaga y vámonos. Hay que pensar con altura de miras, al estilo italiano o danés. Los daneses llevan más de 100 años sin mayorías absolutas, deberías ver la serie Borgen, se aprende más que en Políticas. ¿Y qué me dices de la Democracia Cristiana italiana aliándose con el Partido Comunista en los 70? ¡Pero si hasta Syriza gobierna en coalición con los ultranacionalistas!"
-"Vosotros lo veis muy fácil porque no tenéis ideología", apunta Amidala. "Pero qué miedo tenéis a la regeneración. Lo vuestro es pura cobardía. Preferís un pacto contra natura a que entre el aire fresco en las instituciones que los partidos jerárquicos han dejado podridas".
-"Vosotros no queréis construir sino destruir", un airado Obi-Wan es el que habla ahora. "Sólo queréis pillar el poder para cambiarlo todo en un ejercicio malsano de matar al padre para ir no sé adónde. Os habéis puesto la piel de cordero socialdemócrata pero seguís siendo lobos chavistas. Sois una panda de resentidos, cuando lo cierto es que os ha ido muy bien en nuestro sistema".
-"A nosotros nos habrá ido bien, pero hay a muchos a los que le va de cráneo gracias a vuestros contratos basura. Habéis dejado el país hecho unos zorros mientras la corrupción campaba sin control. Sois el pasado, a los dinosaurios no les queda otra que extinguirse. Empezando por tu jefe, Toro Salvaje", dice con sorna.
-"Pues te recuerdo que hemos ganado las elecciones. Algo habremos hecho bien".
-"El vuestro es el voto de la resistencia al cambio. Del miedo".
-"Del miedo a acabar como Venezuela".
-"A ver, Amidala, algo de razón tiene", el que habla, con tono pausado, es Han. "Somos vuestros aliados naturales, pero exigiendo el referéndum catalanista y poniendo en duda el liderazgo de la Pantera Rosa nada más saberse los resultados os habéis cepillado una más que probable alianza de izquierda. ¿Qué es, chulería o falta de experiencia?"
-"Coherencia".
-"Más bien miedo al diálogo y a transigir. ¡No tenéis ni pajolera idea de lo que es la política!".

Pasan las horas. Piden unos sándwiches fríos para comer y continúan discutiendo. No avanzan. Las tablets echan humo, comparan acaloradamente datos y estadísticas, que cada uno interpreta como le interesa. Mientras la tarde agoniza deciden hacer un alto, ven que no van a ninguna parte, se dan una hora libre. Cada uno se escapa en una dirección distinta a pasear por los campos que rodean el hotel. Han se adentra en un bosque cercano mientras escucha abatido un adelanto de Blackstar, el último disco de David Bowie. El título parece un mal presagio. Amidala, mientras pasea junto al lánguido estuario del río Stour, aprovecha para hablar con su pareja, que ha tenido que emigrar a Holanda para conseguir trabajo. Obi-Wan se dedica a hacer fotos del hotel, que manda por whatsapp a sus amigos para que alucinen en colores. Luke se dedica a buscar por internet información sobre Grayson Perry (premio Turner 2003), y flipa con esta foto del maromo en su moto.

Les esperan unas largas Navidades. ¿Obrará la Casa de Essex el milagro?

Continuará (o no)



sábado, 19 de diciembre de 2015

Fontaneros



Esta foto me recuerda a un fotograma de la película Único testigo. Es el momento en el que todos los miembros de una comunidad amish construyen un granero para una pareja recién casada. En este caso los que se cuelgan de las vigas de madera son el estudio/colectivo londinense Assemble, que han obtenido el último premio Turner nada menos (habitualmente otorgado a artistas de modernidad lacerante) por la rehabilitación de varios adosados de una barriada de Liverpool construidos a principios del siglo pasado que se encontraban en las últimas. Los primeros sorprendidos por el premio son los propios arquitectos, un nutrido grupo de jóvenes que no llegan a la treintena y que dicen estar más interesados en la fontanería que en el arte. La cosa no pasaría de ser otra excentricidad más de un premio habitualmente tan polémico como sus destinatarios si no fuera porque Oliver Wainwright lo sitúa nada menos que en el primer puesto de su particular top ten arquitectónico del año que se acaba, por encima de la Fondazione Prada de Koolhaas o el Grace Farms de SANAA. El crítico de The Guardian destaca el trabajo de rehabilitación como un proyecto hecho "de abajo a arriba", al contrario del proceder habitual, tal y como corrobora Erika Rushton, líder vecinal que ha supervisado el proyecto, según la cual Assemble fueron los únicos que, tras varios intentos fallidos de rehabilitación de las viviendas en hilera, se habían sentado a hablar con los representantes de la comunidad para averiguar qué es lo que realmente querían. Rushton se queja del afán destructivo de las propuestas anteriores: "Todo el mundo ofrecía simplemente una solución total. Cada casa sería hecha sin reconocer lo que sus inquilinos habían creado dentro de sus hogares, o el valor que la gente había aportado a la calle plantando árboles y dotándola de mobiliario". En resumen, no querían que se perdiera la memoria del barrio (muy en la línea del estilo de rehabilitación que Fernández-Galiano o Chipperfield defienden, tal y como veíamos en la última entrada). Siguiendo sus deseos, Assemble hicieron un cuidadoso trabajo de recuperación caso por caso con resultados realmente sorprendentes como el jardín comunitario en el interior de una de las viviendas que había perdido el techo, un trabajo de reciclaje que llegó al extremo de producir objetos de decoración a partir de los escombros de la zona.

El imperio contraataca
Total, que estoy a punto de cerrar la entrada y fíjate con lo que me encuentro. Es lo último de Calatrava, genio y figura, que acaba de estrenar el Museo del Mañana en Río, un desmedido contenedor inspirado en una planta tropical (pues vale) que plantea un recorrido en torno al futuro del hombre basado en cinco preguntas: De dónde venimos, quiénes somos, dónde estamos, adónde vamos, y cómo queremos ir. Tiene gracia porque su Ciudad de las Artes y las Ciencias en Valencia fue utilizada como localización para la película de ciencia ficción Tomorrowland (la tierra del mañana), así que parece que la arquitectura del valenciano se asocia con un mañana mejor. Más guasa aún (por la otra punta) tiene el hecho de que con un modo de entender la arquitectura (y la vida) así, lo más probable es que no tengamos mañana, y vuelvo de nuevo a la entrada anterior. Si este engendro es el futuro, apaga y vámonos. Sus gadgets ecológicos, que los tiene, sólo encubren una mala conciencia ante una arquitectura que derrocha energía a raudales desde su misma concepción para crear, en palabras de Eduardo Prieto en el último número de Arquitectura Viva, edificios tecnomanieristas y biokitsch que devienen high tech drag queens. Y es que la mona vestida de seda mona se queda. En este punto te recomiendo la lectura de una muy interesante entrevista a Miguel Alonso del Val (conozco su sobrio edificio junto al monasterio de Aranztazu al que dedicamos una entrada) en La viga en el ojo: el arquitecto navarro señala que parece existir (todavía) una arquitectura narcisista planteada con el único objetivo de quedar bien en las fotos, y defiende una arquitectura que se base en las necesidades reales de las personas: "Creo que para poder ir hacia adelante y plantear ideas verdaderamente originales hoy deberíamos alejarnos de tanta superficialidad, atravesar un momento de silencio en la construcción hasta llegar a las fronteras de lo habitual y casi desaparecer. Es decir, desapropiarnos de esa especie de empacho formal y tender hacia un estado en el que la mano del arquitecto apenas se notara". Y remata:"La vuelta a la realidad es la única tabla de salvación que tenemos". Más Assembles, por favor.




martes, 8 de diciembre de 2015

Infiernos



Singing in the smog

Nos encaminamos hacia una muerte térmica. O sea, al infierno entrópico. O nos ponemos (o más bien quitamos) las pilas o esto se hunde. Y en medio de semejante sindiós termodinámico me encuentro con esta cita de Koolhaas en el blog Del Tirador a la ciudad, que recuerda a esa imagen popular de Nerón cantando mientras Roma se quema: “Se puede criticar al Gobierno chino por muchas cosas. Después de analizar la cultura arquitectónica y la historia del país, hemos introducido algo totalmente nuevo, nada menos que una forma de pensar la arquitectura que antes no existía allí. Hasta hace poco, todos los edificios chinos eran ‘sólidos’ e irradiaban estabilidad. Los chinos tienen verdadera fobia a lo inestable. Pues bien, en ese contexto hemos logrado crear algo radicalmente distinto: un edificio con una suerte de forma e identidad inestables. No cabe duda de que ese proyecto posee una dimensión crítica y utópica”. Ya decíamos hace nada que los edificios del holandés errático seguramente escondían puyas provocadoras, y aquí tenemos la prueba: la gran aportación de ese dónut angular que es la sede de la CCTV es hacer perder el presunto miedo de los chinos a la inestabilidad. Con Rem, la forma no sigue a la función, qué aburrimiento, sino a un proyecto de autoayuda a nivel global o incluso cósmico.

Siempre volvemos a Koolhaas, y es que no paramos de caer en sus trampas. Entramos a trapo en sus calculadas provocaciones, esas frases ruidosas que esconden los conceptos de siempre envueltos en papel de colores chillones: que si  "el ciclo de extravagancia-aburrimiento-extravagancia", que si la arquitectura como "máquina de estrategia”: nuestros sentidos están tan abotargados que necesitamos que nos zarandeen con frases-bomba para reaccionar al sopor cibernético, el wow factor maneja el mundo. Los debates ya no pueden ser razonados y razonables, si no imitan a Sálvame cambiamos de canal. Si se te ocurre ver la serie Borgen después de haber visto House of Cards tendrás que hacer un esfuerzo sobrehumano para aguantar más de tres episodios, por más que la serie americana sea absurda (¿un presidente americano cínico hasta la naúsea matando personalmente a una periodista?) y la danesa presente protagonistas mucho más creíbles, humanos y éticos (Kevin Spacey también ayuda, qué duda cabe). Ya no nos sirve una representación fiel de cualquiera de las grandes obras de nuestro teatro clásico (y no hablemos de ópera), ahora hay que tunear con saña, y cuanto más estrambótico el resultado, mejor.

El Neues Museum
Y en arquitectura pasa tres cuartos de lo mismo. Cuántas veces nos hemos reído de Chipperfield (yo el primero) por sus anodinos diseños frente a los fantásticos trampantojos de Hadid o el propio Koolhaas. Y sin embargo, si haces el esfuerzo de fijarte, descubres lo que te estabas perdiendo. Chipperfield es un revolucionario, mucho más que Rem, porque con lo ordinario hace cosas extraordinarias. En las antípodas del holandés, Chipperfield defiende lo estable frente a lo inestable: "La arquitectura tiene límites muy marcados, pero es en esos límites donde reside su fuerza. Su incapacidad para dar forma a ideas pasajeras, su inevitable tendencia a dotarse de estabilidad: en eso consiste el poder latente de la arquitectura". El Neues, una rehabilitación silenciosa, esconde, si te fijas (reconozco que yo mismo no lo había hecho hasta que me leí el catálogo de la exposición Essentials del ICO), un trabajo espectacular que hace más equilibrismos aún que la CCTV entre los condicionantes de una punzante memoria histórica, la conservación de las heridas cicatrizadas mediante una labor casi más arqueológica que arquitectónica y la creación ex novo con una sensibilidad exquisita.

En el catálogo mencionado, Fulvio Irace, comisario de la exposición, ahondando en la búsqueda de lo esencial y la "poética de lo cotidiano" que caracteriza a Chipperfield, menciona a un pintor italiano que desconocía, Giorgio Morandi, quien dedicó su vida artística a reproducir casi el mismo bodegón una y otra vez. Curiosamente Muñoz Molina dedicaba su artículo semanal en Babelia el sábado pasado a dicho pintor, y apuntaba: "Vive uno con la antipática imposición, interna y externa, de esforzarse en ser contemporáneo, y en Morandi descubre la tranquila audacia del que es extemporáneo, no porque se lo proponga, sino porque le ha salido así, porque su arte brota limpiamente de quien él es, y no de quien desearía o preferiría ser, o de lo que esperan e imponen los otros. Y también vive y trabaja uno con la ansiedad de abarcar más, de descubrir algo que será mejor, de encontrar en otra parte lo que cree que le falta donde está, de romper con lo que ha hecho antes, poner tierra por medio, borrón y cuenta nueva. Sin moverse apenas, sin angustia visible, Morandi estuvo siempre en su sitio, en su mundo, en el centro del mundo, igual que William Carlos Williams en su consulta de pediatra de pueblo o Emily Dickinson en su jardín clausurado de Nueva Inglaterra", Chipperfield bien podría unirse a ese singular grupo de creadores silenciosos ajenos a su tiempo pero apegados a la tierra. Irace viene a decir casi lo mismo sobre el arquitecto utilizando símiles literarios muy parecidos: "'A rose is a rose is a rose is a rose': el célebre aforismo de Gertrude Stein sigue siendo actual en su exigencia de un nuevo realismo poético en el que la 'palabra' corresponde de nuevo a la 'cosa'. Esto supone comprobar la consistencia material y primar lo concreto en un mundo donde predomina lo virtual y lo efímero."

 Pero es que además, la rehabilitación es ecológica. Parece obvio, pero no me había percatado (a ver, uno es un aficionado) hasta que no lo he leído en el último número de Arquitectura Viva con el subtítulo La energía importa. Construcción, termodinámica, clima. De entrada, un ladrillo, a qué negarlo, pero de nuevo si perseveras descubres y aprendes. Y es que los edificios no sólo consumen o ahorran energía, sino que en sí mismos almacenan energía embebida, la energía que ha sido necesaria para construirlos, así que cuando derruimos para construir algo nuevo estamos desperdiciando todo ese potencial energético que no sólo es físico, sino que conlleva también "acumulaciones de información y memoria" en palabras de Sébastien Marot. Es por tanto necesaria (e incluso ética), según ahora Fernández-Galiano, que hizo su tesis doctoral sobre el tema, una arquitectura "dedicada a la recuperación y el reciclaje tanto del soporte material existente como del contenido informativo incorporado a él, y prioritariamente preocupada con la rehabilitación de lo construido y degradado, el reciclaje de lo fabricado y empleado, la recuperación de lo aprendido y olvidado".

El mismo Fernández-Galiano defendía a Koolhaas en la monografía de AV dedicada al holandés, al que comparaba a "un Houdini especialista en librarse de las cadenas que él mismo ha anudado" señalando que "exhibe la coherencia del que rehúsa permancer inmóvil cuando los tiempos cambian, ofreciendo en cada trecho de su trayecto un retrato fidedigno del mundo alrededor". Rem, ya puestos, nos recuerda igualmente al bulero de Los Cuentos de Canterbury, que al tiempo que vendía falsas reliquias e indulgencias papales que al parecer evitaban a sus clientes las penas del infierno, por supuesto para quedarse con el dinero, no tenía empacho en contar un relato ejemplarizante en el que se arremetía contra  la codicia, precisamente su mayor vicio. Acaso después de todo, el infierno no vaya a ser un castigo divino sino uno autoinfligido por el ser humano. Acabo citando de nuevo a Marot quien menciona un oportuno palíndromo (frase que se lee igual hacia adelante que hacia atrás): "El más perfecto palíndromo nunca compuesto, conocido como el 'verso del infierno', se atribuye en ocasiones a Virgilio. Se supone que se refiere a las polillas (o a las estrellas), pero a los 7.000 millones de miembros que hoy componen la humanidad les podrá resultar cada vez más familiar.(...). Es este: IN GIRUM IMUS NOCTE ET CONSUMIMUR IGNI. Por la noche, vamos dando vueltas en círculo, y el fuego nos consume".


sábado, 28 de noviembre de 2015

White Saturday


"El color blanco en la Arquitectura, más claramente aun que en la Pintura, es algo más, mucho más, que una mera abstracción. Es una base firme y segura, eficaz, para resolver problemas de Luz: para atraparla, para reflejarla, para hacerla incidir, para hacerla resbalar. Y controlada la Luz e iluminados los blancos planos que lo conforman, el espacio queda controlado. ¿Y cuál es la magia de la Arquitectura sino este poner en prodigiosa relación al hombre y al espacio a través de la Luz? (...) El color blanco es el símbolo de lo perenne, lo universal en el espacio y lo eterno en el tiempo. Y el tiempo, siempre acaba volviendo blancos los cabellos, y la Arquitectura. 
¿No es el blanco como la música callada frente al fragor de la superficialidad que nos acosa? Silencio ante tanto ruido atronador. Desnudez ante tanto ornamento sin sentido. Rectitud ante tanta oblicuidad inútil. Sencillez ante tanta complicación. Ausencia presente ante tanta presencia vacía". (Alberto Campo Baeza, La idea construída).

Fotos: Museo arqueológico de Praça Nova do Castelo de São Jorge en Lisboa, de Carrilho da Graça. Más aquí.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Enseñar el espacio


Así que lo del aula sin muros ya lo había inventado Gropius.


"La arquitectura es una parte muy importante de la sociedad, pero es la menos articulada de todas. Es muy extraño, todos vamos a la escuela, aprendemos a contar, aprendemos lengua, aprendemos geografía...y todos vivimos en edificios, pero apenas hay enseñanza sobre el espacio ni sobre cómo expresar nuestra experiencia dentro de ese espacio. Todo el mundo reacciona ante los edificios y se ve afectado por ellos, pero no son capaces de articular esas reacciones. Es una cuestión mucho mayor, en realidad. Creo que todas las personas deberían ser educadas en materia arquitectónica. Sería mucho mejor, habría mejores clientes, habría mejores alcaldes, todo el mundo sería mejor". (Entrevista a William J.R. Curtis en Jot Down).

sábado, 14 de noviembre de 2015

Malos humos

May the Force be with you, Manuela


"Muy en su papel de abuela entrañable, envuelta en un aroma a galleta recién horneada, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, se permite el lujo de cometer algunos deslices encantadores.(...) El protocolo anticontaminación no es perfecto, pero obedece a principios muy razonables. No es tanto el plan, básicamente una perogrullada (si los motores de combustión agravan la contaminación durante periodos climáticos específicos, lo lógico es reducir el tráfico), cuanto que cualquier solución de emergencia necesita ser probada en tiempo real y con actores de carne y hueso. Y este es el asunto de importancia que se está ventilando en Madrid.

Ninguna ciudad está preparada para pasar de un marco de libertad absoluta de circulación (defendida sañudamente por el PP, a pesar de que obliga a los madrileños a respirar un aire sucio y peligroso para la salud) a un escenario de tráfico limitado en función de la calidad del aire. (...) Sólo la práctica perfecciona las medidas de emergencia.

Desde esta perspectiva, la virulencia de quienes acusan al Ayuntamiento de imprevisión, falta de recursos y conducta atropellada carece de justificación. Los argumentos son defendibles, pero carecen de relevancia ante el hecho incontrovertible de que las situaciones excepcionales exigen respuestas políticas rápidas. Mientras Botella preparó un plan con la intención expresa de no aplicarlo (no se prestó atención a las mediciones de partículas y se cambiaron de sitio las estaciones cuando los resultados eran comprometedores), el concejo de Carmena ha entendido que la virtualidad del plan consiste en demostrar que puede aplicarse." (Jesús Mota, La perfección nace de la práctica, piensa Carmena en El País de hoy).