sábado, 21 de julio de 2012

Empresas destructoras



"Aprovecho que mis dos compañeros de viaje son arquitectos para preguntarles por qué hay tanta fealdad en España.(...) Se ve que Ignacio [Pedrosa] ha pensado mucho en el asunto. Me dice que en las últimas décadas pasamos con demasiada brusquedad de la pobreza extrema a la abundancia, y que por lo tanto no hemos tenido el sosiego que sí disfrutaron otras sociedades para encontrar un equilibrio razonable entre lo viejo y lo nuevo, entre lo que está bien cambiar y lo que merece ser preservado. Está convencido de que a los españoles nos espolea más eficazmente el talento y la escasez de medios que la abundancia, y me pone por ejemplo los métodos y las soluciones de la arquitectura popular. Y como las perspectivas profesionales se vuelven cada vez más oscuras, él y Ángela [García de Paredes] fantasean con un proyecto para el que le ofrezco mi apoyo inmediato: terminada en desastre la era de las empresas constructoras, él ve viable una empresa destructora, que se aplique con racionalidad y eficacia al derribo de muchos de los horrores innecesarios que se han levantado a lo largo de todos estos años, que recicle los materiales, que ayude a restaurar los paisajes arruinados y despeje solares en los que levantar por fin edificios bellos, simples, austeros, habitables, lugares públicos en los que pueda suceder una robusta vida civil". (Antonio Muñoz Molina, En viaje de estudios, El País. Foto: Palacio de Congresos de Peñíscola de Paredes y Pedrosa Arquitectos).

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