domingo, 5 de septiembre de 2021

Más réplicas aún

 


Pues sí, voy a seguir dándote la brasa (que diría Pedro Torrijos) en torno a las naturalezas replicadas por la arquitectura y la resilvestración, o renaturalización como prefiere llamarla José M. Ezquiaga en la introducción al congreso La ciudad que queremos, el sexto que organiza la fundación Arquitectura y Sociedad como siempre en el Baluarte pamplonica. Ezquiaga va de hecho a presidir el congreso (a celebrarse en unos días) al que por primera vez se podrá asistir en directo vía telemática: ahí te dejo el programa. Como ya empezamos a ver en la anterior edición, la presencia de arquitectos se reduce ya a la mínima expresión, y los que acuden (Anne Lacaton y Dietmar Eberle son los únicos que me suenan) no están, salvo Lacaton, en primera línea mediática precisamente, lo cual no quiere decir ni mucho menos que su aportación no vaya a ser interesante: los mencionados realizan una arquitectura profundamente comprometida con la sostenibilidad y alejada del greenwashing, el lado oscuro del afán resilvestrador. De todas formas uno echa un poco bastante en falta las primeras ediciones, por las que han pasado los arquitectos más punteros del mundo, y los chispeantes debates que se generaban entre ellos. A veces, mal que nos pese, para generar atención hay que dar espectáculo si no queremos pasar sin pena ni gloria, un Bjarke Ingels hablando de la ciudad (Telosa) que va a proyectar partiendo de cero en el desierto norteamericano para 5 millones de personas con financiación del e-tycoon de turno igual habría dado más mordiente al programa. Vale, lo más probable es que quede en nada, pero seguro que el danés enamorado de Barcelona tendría ideas interesantes que aportar. En la foto de hoy te pongo el rénder de rigor de esta ciudad imaginaria, que ante todo se propone como objetivo la sostenibilidad (como no podría ser de otra manera). El que sí asistirá al congreso de Pamplona es el alcalde de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores, que no tendrá tanto glamour pero ha transformado la ciudad gallega en un espacio donde el peatón tiene prioridad frente al automóvil (ha peatonalizado 1,3 millones de metros cuadrados y sólo se permite el tráfico rodado en el 25% de la ciudad, más datos aquí). También debemos mencionar la presencia de un Nóbel de la Paz, Mohan Munasingue, quien ya en los 90 acuñó el término sustainomics y hablará del Balanced Inclusive Green Growth (BIGG), aquí le tienes en una TED Talk sobre el tema. No olvidemos tampoco que Ezquiaga, arquitecto y sociólogo, es el urbanista más prestigioso de España (te recomiendo una visita a su apabullante página web), está por ejemplo tras el diseño de Madrid Nuevo Norte, la expansión de la Castellana, que promete resilvestrar la zona con un parque icónico (el "Parque Central", muy original el nombre, de 1,26 km2, un tercio del neoyorquino pero como el Retiro en extensión). Ahora mismo es uno de los contendientes del muy reñido concurso para la nueva estación de Chamartín, asociado a Patxi Mangado (patrono fundador de Arquitectura y Sociedad, la fundación que como te decía organiza el congreso, y autor del palacio de congresos Baluarte, donde se celebra) y Souto de Moura (quien en Oporto ya demostró de lo que es capaz), un equipo que puede perfectamente llevarse el gato al agua. 

Estos días hemos leído que en varios colegios de Barcelona se han levantado las losas de hormigón que cubrían los patios para descubrir la tierra y plantar árboles, en un proceso resilvestrador que recuerda al lema sesentayochista Sous les pavés, la plage! (más aquí) y hemos descubierto al ecowarrior sueco Andreas Malm, del que se acaba de editar traducido al castellano Capital Fósil (Fernández-Galiano lo reseña en el último Arquitectura Viva, en un artículo que titula La fractura metabólica). Malm, que propone cambiar el término Antropoceno por Capitaloceno, es un marxista disruptivo que ha pinchado más de un neumático de todoterreno en Estocolmo y por supuesto siempre viaja en tren (es lo que en su país se conoce como flygskam, o sentimiento de culpa por volar). También estos días hemos visto a Foster, autor de importantes aeropuertos, señalando en una entrevista  que este tipo de planteamientos ecologistas son a veces hipócritas y que nuestra sociedad se basa en la movilidad, apuntando que la huella de carbono producida por los aviones es relativamente pequeña comparada con otros medios de transporte o la producción de carne. Tú mismo

Fernández-Galiano, por cierto, fue también un marxista convencido en su juventud pero tras sendos viajes a Rumanía y China en los 70 centró su empeño reformista en la ecología. Experto en termodinámica, publicó en 1982 (año en el que se estrena Blade Runner) un fascinante artículo de título Organismos y mecanismos como metáforas ahora recogido en Empeños Sostenibles, y que se inicia así: "Las citas biológicas y mecánicas son ciertamente omnipresentes en el ámbito de la arquitectura y se producen, además, con una singular simultaneidad". Volvemos a las naturalezas artificiales. Nunca sabremos si la película basada en el libro de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? estaba en su mente cuando escribió el artículo, pero cuando nos habla de la "bête machine", en concreto del pato mecánico de Jacques de Vaucanson (1739) que parecía vivo, comía y hasta excretaba (a saber qué), uno no puede por menos que acordarse del búho replicado de la pelicula de Ridley Scott, que aparece cuando Deckard y Rachael, replicantes ambos sin saberlo, se encuentran por primera vez (aquí lo tienes, música de Vangelis). Fernández-Galiano nos habla de otros no menos interesantes autómatas, algunos de ellos patrios, así los de Juanelo Turriano (en realidad Giovanni Torriani) quien, más conocido por su mecanismo elevador de agua para Toledo, creó varias criaturas mecánicas (pájaros voladores, pastoras tocando el laúd o espadachines) para entretener a Carlos V en Yuste. Los toledanos llegaron a decir que había fabricado un sirviente mecánico y dieron el nombre de Hombre de Palo a la calle donde vivía (si tienes curiosidad sobre el tema, aquí tienes más información). De nuevo no podemos evitar recordar el personaje de J. F. Sebastian en Blade Runner, solitario ingeniero afectado por un envejecimiento prematuro que diseña bufonescos androides en su lúgubre apartamento del edificio Bradbury, todo un icono arquitectónico de Los Ángeles que Scott refleja en la cinta con gran maestría. Aquí tienes el momento de la película en el que el ingeniero muestra dos de sus autómatas a Pris, replicante de última generación, quien se ríe de los torpes andares de sus primitivos parientes mecánicos. En fin, el artículo termina señalando que tras un periodo en el que la arquitectura y naturaleza quedaron fracturadas (los grandes sistemas de acondicionamiento del aire permitieron a los edificios dar la espalda al clima) es obvio que con la crisis enérgetica "la tendencia descrita ha invertido su signo. Hoy en día podría decirse que la influencia de Darwin en la arquitectura va en aumento, y con ella la extensión de las analogías orgánicas", algo que sigue siendo vigente casi 40 años despues de que se escribieran estas palabras. En fin, me he quedado con lo anecdótico del texto, te animo a que te hagas con Empeños Sostenibles y te lo trabajes más a fondo, no olvides que aquí tu seguro servidor no pasa de aficionado dominguero. 

Terminamos esta entrada tan errática como la vida misma con una última recomendación, la de la película Local Hero (Un tipo genial). Conocida principalmente por el soberbio tema central de Mark Knopfler, la cinta nos ofrece, en clave amable, una singular batalla entre el fuego y el agua, lo artificial y lo natural, la avaricia y el altruismo en un entrañable pueblo escocés (tráiler). 



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