domingo, 5 de marzo de 2017

Topólogos


¿Puede la arquitectura mejorar el paisaje? Pues al menos la de RCR sí. El trío catalán, contra todo pronóstico, acaba de ganar el Pritzker. Premonitoriamente, el museo ICO le dedicaba el año pasado una excelente exposición en la que nos quedábamos prendados ante una arquitectura que parecía surgir de la tierra o fundirse con regodeo místico en ella con soberbia modestia. El comentario que más me gustado hasta la fecha de los que he leído sobre los arquitectos ha sido de largo el de Jaume Prat en su blog (te recomiendo que acudas a él también por sus magníficas fotos, alguna la he visto en el catálogo de dicha exposición): "RCR son arquitectos catalanes en el sentido pleno de la expresión. RCR representan nuestra cultura. Nuestro sentido del espacio común, de la luz, de la humedad, de la vegetación. De los olores. RCR representan esa Cataluña interior  que no es exactamente la que describen y postulan tanto la Escuela de Barcelona como el GATCPAC anteriormente, esa escuela basada en las casitas blancas mediterráneas, en la brisa y en el porche y el vacío pequeño. No. RCR son son la Cataluña interior. Son el contraluz de las masías que casi nunca están pintadas de blanco. Son las salas precariamente calefactadas. Son esos sorportales que pueden ser tan profundos como la propia masía. Son las casas que no chillan. Son ese paisaje de las viñas plantadas sobre tierra volcánica en el LLano del Batet, justo donde se alcanza a ver el mar: y esa descripción de la abadía misteriosa de Umberto Eco en El Nombre de la Rosa llevada a la vida real. RCR es la búsqueda constante de la belleza. ¿Sabéis cuál quiero decir, no? Esa que deja desarmado. Esa que te deja confundido, con la boca abierta. Es aquella primera sensación global, holística, aquella arquitectura que entra por los poros, aquella arquitectura que hasta un ciego puede percibir. Aquella arquitectura que se siente, que se escucha, que se huele. Que se toca y que destiñe.
RCR es la búsqueda de las sensaciones absolutas. El silencio. El vacío. La serenidad".

Tras esto sólo nos queda cerrar el chiringuito hasta la próxima. Buena semana.

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