Elisabeth Scott ganó por concurso a la aún tierna edad de 29 años la elaboración de un proyecto emblemático en su país: nada menos que un teatro en Stratford-upon-Avon, la ciudad natal de William Shakespeare. Lo terminó, en estilo art decó y tras no pocas críticas, en 1932. Fue la primera gran obra pública realizada por una arquitecta en el Reino Unido. Durante 75 años el teatro ha servido ininterrumpidamente a sus propósitos (con actuaciones de mitos de la escena como Laurence Olivier), y ha alojado a la famosa Royal Shakespeare Company (RSC), aunque no sin problemas. El edificio, aparte de ofrecer una imagen exterior pesada y anodina, tenía problemas de diseño en su interior que afectaba a sus cualidades escénicas. Los actores se quejaban de la gran distancia entre el escenario y la audiencia, señalando con melodramático énfasis que se sentían como si ellos estuvieran en Dover y el público en Calais, separados nada menos que por el Canal de la Mancha. Un backstage común para las dos salas no ayudaba tampoco al trabajo de los actores, que tenían que compartir además una cantina minúscula. Tal es así que desde los 90 la RSC estuvo interesada en introducir cambios importantes en el teatro. El primer arquitecto elegido fue el holandés Erick van Egeraat, impetuoso y vanguardista, quien propuso hacer tabula rasa: demoler el teatro y levantar una suerte de parque temático teatral (en la segunda imagen vemos un tormentoso bosquejo del proyecto hecho por el propio arquitecto). Voces en contra de decisión tan extrema se levantaron de parte de divos del escenario como Judi Dench, y viendo la poca predisposición de los gerentes del RSC el holandés tomó el camino fácil e hizo mutis por el foro no sin señalar que el proyecto era muy challenging, que es la palabra que se usa en inglés para expresar de manera muy fina que algo es un marronazo. El proyecto quedó in albis hasta que hace unos 5 años un estudio local, Bennetts Associates, retomó el tema desde un ángulo más conservador. Se decidió mantener la estructura básica del edificio pero introducir cambios profundos en su interior. En su exterior se construyó una torre de reminiscencias italianas (o escandinavas) para darle un ligero toque icónico (primera foto), y punto. Hace unos meses volvió a abrir con gran expectación de público y medios y ahora acaba de recibir el reconocimiento del RIBA, la asociación de arquitectos británicos, que la ha preseleccionado para el prestigioso premio Stirling que se fallará en octubre. Es la primera vez que el RIBA selecciona una remodelación, todo un síntoma. Más.
jueves, 21 de julio de 2011
Ser o no ser (remodelado)
Elisabeth Scott ganó por concurso a la aún tierna edad de 29 años la elaboración de un proyecto emblemático en su país: nada menos que un teatro en Stratford-upon-Avon, la ciudad natal de William Shakespeare. Lo terminó, en estilo art decó y tras no pocas críticas, en 1932. Fue la primera gran obra pública realizada por una arquitecta en el Reino Unido. Durante 75 años el teatro ha servido ininterrumpidamente a sus propósitos (con actuaciones de mitos de la escena como Laurence Olivier), y ha alojado a la famosa Royal Shakespeare Company (RSC), aunque no sin problemas. El edificio, aparte de ofrecer una imagen exterior pesada y anodina, tenía problemas de diseño en su interior que afectaba a sus cualidades escénicas. Los actores se quejaban de la gran distancia entre el escenario y la audiencia, señalando con melodramático énfasis que se sentían como si ellos estuvieran en Dover y el público en Calais, separados nada menos que por el Canal de la Mancha. Un backstage común para las dos salas no ayudaba tampoco al trabajo de los actores, que tenían que compartir además una cantina minúscula. Tal es así que desde los 90 la RSC estuvo interesada en introducir cambios importantes en el teatro. El primer arquitecto elegido fue el holandés Erick van Egeraat, impetuoso y vanguardista, quien propuso hacer tabula rasa: demoler el teatro y levantar una suerte de parque temático teatral (en la segunda imagen vemos un tormentoso bosquejo del proyecto hecho por el propio arquitecto). Voces en contra de decisión tan extrema se levantaron de parte de divos del escenario como Judi Dench, y viendo la poca predisposición de los gerentes del RSC el holandés tomó el camino fácil e hizo mutis por el foro no sin señalar que el proyecto era muy challenging, que es la palabra que se usa en inglés para expresar de manera muy fina que algo es un marronazo. El proyecto quedó in albis hasta que hace unos 5 años un estudio local, Bennetts Associates, retomó el tema desde un ángulo más conservador. Se decidió mantener la estructura básica del edificio pero introducir cambios profundos en su interior. En su exterior se construyó una torre de reminiscencias italianas (o escandinavas) para darle un ligero toque icónico (primera foto), y punto. Hace unos meses volvió a abrir con gran expectación de público y medios y ahora acaba de recibir el reconocimiento del RIBA, la asociación de arquitectos británicos, que la ha preseleccionado para el prestigioso premio Stirling que se fallará en octubre. Es la primera vez que el RIBA selecciona una remodelación, todo un síntoma. Más.
viernes, 15 de julio de 2011
Lestrigones
Descubro en el blog de Anatxu Zabalbeascoa este espectacular mirador de Miralles (no podía ser de otro) que está nada menos que en Japón. En una interesante entrada dedicada a diferentes miradores en todo el mundo la crítica de El País nos hace reflexionar sobre el sentido profundo de los miradores y el tema muy oportuno del viaje: "La idea es la de siempre: detenerse un momento y preguntarse si lo importante es llegar". La referencia es clara, el bellísimo poema de Kavafis Itaca. Supongo que lo conoceis (¿habeis oído la versión en inglés leída por Sean Connery con música de Vangelis?), pero nunca está de más recordarlo:
Si vas a emprender el viaje hacia Itaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes,
al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones ni a Cíclopes,
ni a fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.
Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano en que con placer,
felizmente arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperla y coral, y ámbar y ébano,
perfumes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.
Ten siempre a Itaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.
Itaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres, no te engañará Itaca.
Rico en saber y en vida, como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Itacas.
El mirador japonés, tan amenazador, nos remite también a uno de esos míticos lestrigones, gigantes antropófagos que atacaron a Ulises (aquí en su versión galáctica), en plena furia destructora...
sábado, 9 de julio de 2011
El nuevo Partenón
Decir que Atenas va a tener un nuevo edificio icónico puede sonar a broma pesada en las actuales circunstancias, pero así va a ser. La Fundación Stavros Niarchos, a la que da nombre un famoso empresario naviero griego, financia este importante centro cultural que albergará un teatro de la ópera y la Biblioteca Nacional griega. Diseñado por Renzo Piano, incorporará una enorme visera con un sistema fotovoltaico que dará energía al complejo, un amplio parque y un canal que conectará todo el proyecto con el cercano frente marítimo. La fundación privada tendrá que abonar más de 560 millones de euros por un proyecto que creará puestos de trabajo, ofrecerá a los atenienses nuevos equipamientos culturales y, por qué no, devolverá algo de orgullo nacional a los griegos. Más.
jueves, 7 de julio de 2011
Dicotomías
En Londres se lleva últimamente la vida contemplativa. La fuente de la primera foto es nada menos que del arquitecto japonés Tadao Ando, se acaba de estrenar en el barrio exclusivo de Mayfair y lleva como nombre "Silence". La fuente tiene forma oval porque al arquitecto le atraía la idea de una forma geométrica que se origina a partir de dos puntos focales para así evidenciar "el equilibrio dinámico entre dicotomías tales como Este y Oeste, sencillez y complejidad y silencio y dinamismo". Cada diez minutos, la fuente crea un efecto de nube al expulsar chorros de agua atomizada. También hace poco se inauguraba el ya tradicional pabellón efímero de la Serpentine, este año a cargo de otro arquitecto tan espiritual como el japonés: el suizo Peter Zumthor. Su idea ha sido crear un hortus conclusus, un "huerto encerrado" y monacal, un jardín blindado, un espacio aislado del mundanal ruido ideal para la reflexión (segunda foto).
Cuánta paz y tranquilidad. Qué distinto a otras latitudes europeas más al sur, donde están (estamos) para pocas contemplaciones. Se nota que las agencias de evaluación de riesgos, esas que no fueron capaces de anticipar la quiebra de Lehmann Brothers, esas que no se dieron cuenta de las arriesgadas prácticas hipotecarias de los bancos estadounidenses, esas que hunden el crédito (metafórico y material) de países enteros con una simple calificación negativa son todas norteamericanas.
domingo, 3 de julio de 2011
Disequilibrium
Cada loco con su tema, y yo sigo con la desestabilización. Acabo de empezar un curso para profesores y resulta que me encuentro con el concepto que expresaba Nouvel aplicado a la enseñanza. Nuestra profesora nos espetó que para que se produzca un aprendizaje realmente significativo debemos crear un disequilibrium en los alumnos que les descoloque de tal manera que enganche su atención y abra su mente para así poder insertar el contenido en cuestión en la long term memory. O sea, lo mismo que decía Nouvel cuando hablaba de crear un espacio de seducción, un espacio virtual de ilusión que le emparentaba con la prestidigitación. Y yo que creía que mi función era estabilizar a mis inestables adolescentes, proceso en el cual yo acababa tan desestabilizado como ellos... Pues no, ahora resulta que los tengo que descolocar si quiero que aprendan algo. Viendo nuestras caras de poco entusiasmo (provocadas seguramente más por el hecho de que nos espera un largo mes de asistencia a clase que por la idea en sí) la profesora del curso nos retó a un ejercicio proustiano: que recordáramos de nuestra experiencia escolar o universitaria qué conceptos se nos habían quedado insertados en la memoria de manera más indeleble. Yo lo tuve claro en seguida: una exposición de Paul Klee a la que asistí de bachiller en la Fundación Juan March conducido por un profesor de dibujo, músico y arquitecto, que ahora diríamos tenía la pinza algo suelta (aunque yo creo que era puro teatro) y cuyas clases eran todo menos convencionales. Para empezar quedé deslumbrado por el diseño del edificio de la Fundación (obra de José Luis Picardo inaugurado en 1975, en la foto), un miniguggenheim madrileño radiante en aquellos tiempos tan grises, con sus esquinas redondeadas preludio de Hadid y sus formas elegantes y contenidamente modernas que chocaban con los burgueses bloques que la rodeaban. Y qué decir de los cuadros del pintor abstracto suizo... Pero lo que más me descolocó es que el profesor nos mandó elegir el cuadro que más nos gustara y hacer una crítica sobre él. Recuerdo la absoluta sensación de disequilibrium ante una actividad que excedía mis capacidades, o eso creía: al final salí adelante. Nunca olvidé a Klee. Otro ejemplo, esta vez universitario. Examen de literatura nortemericana en el que se podían usar todos los apuntes y libros que quiséramos. Ambiente festivo en el aula de examen ante una prueba que presumíamos chupada. El profesor, un insigne ejemplar tocado (pero no hundido) que solía regalarnos con clases caóticas en las que los conceptos, casi siempre telegráficos, eran comparados entre sí hasta extremos inauditos y cuyos libros eran de compleja comprensión, llegó, nos dio las preguntas y nos puso la siguiente condición: debíamos utilizar todos los nombres de autores que iba a poner en a pizarra en el contexto apropiado. Y entonces empezó a llenar la enorme pizarra furiosamente con toda clase de escritores y críticos literarios, vivos, muertos, de nacionalidades varias, de siglos diversos y géneros variopintos. Aquí, más que disequilibrium lo que sentí era ya directamente acongojamiento. Pues también salí del atolladero. De los años universitarios su asignatura es la que más y mejor recuerdo. Tuve mejores profesores (de los que aprendí cosas más importantes), pero es curioso que esos sean mis recuerdos académicos más vívidos.
O sea, que el docente tiene que ir en búsqueda de la singularidad frente a la standardization (otro de los palabros utilizado en el curso) y no sólo en metodología sino también en evaluación (realizar exámenes creativos siguiendo complejos parámetros frente a los ready-made tests incorporados por los manuales), mensaje difícil de digerir ahora que justo nos acaban de meter un buen tajo a la portuguesa en la paga extra. Es curioso: una vez más Nouvel habla de algo parecido para su profesión en su ya citado ensayo junto a J.Baudrillard Los objetos singulares. Arquitectura y Filosofía: "Se asiste hoy a una forma de clonación de arquitecturas puesto que a partir del momento en que un edificio de oficinas está hecho sobre una tipología dada, de la cual se conocen la técnica, el precio y las condiciones de realización, se podrá duplicarlo y hacerlo construir sin tener que pagar de nuevo la concepción. (...).Es una forma de sabotaje arquitectónico, de prostitución". Y ya al final del libro:"Cualquiera que sea la forma futura de nuestra civilización, siempre habrá un lugar para la arquitectura, siempre una estrategia particular para habitar, un territorio para defender.(...) Se dice que el libro va a desaparecer con Internet, pero siempre tendremos necesidad de alojamiento, de estar en un lugar...incluso si la gesta arquitectónica tiende a volverse cada vez más automática.(...) Una arquitectura automática creada por arquitectos intercambiables; esta fatalidad no nos acecha, es lo esencial de la realidad de hoy. Nos queda la excepción para confirmar la regla".
martes, 28 de junio de 2011
Más trampantojos
Citábamos en la entrada anterior a Nouvel y su gusto por los trampantojos visuales, efectos casi cinematográficos que ayudaran a la deseada desmaterialización de sus edificios y a la desubicación del espectador, perdido en un juego de reflejos donde apenas distinguimos lo real de su copia replicada (ahora me explico aquella jocosa foto en el Serpentine). Traemos hoy un reciente ejemplo que también plantea al espectador un juego de apariencias que finalmente no son. Se trata de la ampliación del Museo de Ciencias Naturales de Berlín, de los suizos Diener & Diener, destruido en parte en los bombardeos de 1945 y que ellos han rehabilitado (reconstruido más bien) mimetizando al milímetro sus formas, al contrario de lo que hicieron en la misma ciudad para ampliar la embajada suiza, donde optaron por un bloque moderno que dialogaba a grito pelado con el edificio preexistente. No obstante, por aquello de que hasta el más humilde tiene su vanidad, y por plantear ese juego con el visitante, a la parte restaurada se le ha dado un tono diferente (está hecha de hormigón encofrado con moldes de silicona), un guiño que nos recuerda a otro clon con pistas, la ampliación del Banco de España de Moneo. Las ventanas no son tales, están tapiadas pues lo que se guarda detrás son más de un millón de restos animales conservados en formol que podrían resultar dañados por la luz solar. En fin, el objetivo es el mismo: la creación del que Nouvel llama el territorio de la desestabilización.
viernes, 24 de junio de 2011
El arquitecto prestidigitador
"No me considero un prestidigitador, pero trato de crear un espacio que no sea legible, un espacio que sería la prolongación mental de lo que se ve . Este espacio de seducción, este espacio virtual de ilusión, está fundado sobre estrategias precisas, estrategias que son a menudo de desvío.(...) ¿Qué pasa si salgo de estos límites? ¿Si digo que el edificio no se encuentra entre el observador y el horizonte sino que está inscrito en el horizonte? A partir de ahí ¿qué pasa si pierde su materia? La desmaterialización es una noción que debe interesarte.(...) Al mismo tiempo juego con la noción de espacio virtual, en el sentido de la prestidigitación, porque el espacio y la arquitectura son algo de lo que se toma conciencia por los ojos. En un edificio como el de la fundación Cartier -donde mezclo voluntariamente imagen real e imagen virtual-, eso significa que en el mismo plano no sé nunca si veo la imagen virtual o la imagen real. Si observo la fachada, como es más grande que el edificio, no sé si veo el reflejo del cielo o el cielo en transparencia... Si luego observo el árbol a través de los tres planos vidriados, nunca sé si veo el árbol en transparencia, delante, detrás o el reflejo del árbol.(...) Son juegos.(...) Para el arquitecto son medios de crear un espacio virtual o un espacio mental, es una forma de engañar a los sentidos, y es sobre todo una forma de conservar un territorio de desestabilización". (Jean Nouvel en Los objetos singulares. Arquitectura y Filosofía, J. Baudrillard, J. Nouvel).
martes, 21 de junio de 2011
Anillos

Steve Jobs ha encargado a Norman Foster la sede central de Apple en Cupertino, California. No podía ser un edificio cualquiera, claro. Comparado a un OVNI, un descomunal dónut o al selector circular de pistas del iPod, el rosco de Jobs puede alojar a 12.000 trabajadores (Jobs hace realmente honor a su nombre) y con su decidida apuesta por la horizontalidad parece buscar un igualitarismo en plan mesa redonda del mito artúrico que contrasta poderosamente con la típica torre corporativa donde la altura es un status-marker, el trabajador busca el ascenso con ahinco y a la postre se convierte en el típico trepa. Lo tienes en la primera foto. Aprovechando la circunstancia hemos recordado otros anillos arquitectónicos más o menos recientes. La segunda foto corresponde al Centro de Tecnificación de Actividades Físico-Deportivas de José María Sánchez García en Guijo de Granadilla (Cáceres). El tercer anillo es el proyecto que para la Cidade de la Cultura de Santiago presentó Koolhaas y el cuarto el ayuntamiento de Lalín (Pontevedra) de Mansilla y Tuñón. La última foto es una de las típicas instalaciones arquitectónicas de Olafur Eliasson, de nombre Your Rainbow Panorama ("Tu panorama arcoiris"). La estructura, sobre el museo ARoS en Aarhus (Dinamarca), es transitable y los colores de su pared traslúcida deben crear bellos efectos visuales.
jueves, 16 de junio de 2011
Las perlas de Perrault
"P. También hay voces que dicen que Madrid no acaba de estar en el circuito de las grandes capitales del mundo.
R. Es falso por varias razones: (...) tiene torres, aunque no bastantes ni demasiado altas.....".
Válgame.
viernes, 10 de junio de 2011
¿Populares?
Archdaily ha elaborado un ranking de presunta popularidad basada en los seguidores que diferentes arquitectos tienen en Facebook. El number one lo ocupa, con más de 220.000 fans, un arquitecto legendario que escucha tangos los domingos por la tarde, fuma puros cubanos que le regala Fidel y ejerce de libertario y ateo, lo que no le ha impedido diseñar bellas iglesias. Tenía todas las papeletas. Es Niemeyer, por supuesto. Las segunda es una oronda diva cuya inquietante casa parece la consulta de un dentista en 2036. Sí, es Hadid. El top four lo completan Piano y, con más de 140.000 seguidores, el primer español: un arquitecto al que "la realidad no le interesa. Evita arraigar sus edificios, los asila, los rodea de agua o esquiva el contacto con sus vecinos..." (Anatxu Zabalbeascoa clava al personaje en este artículo de hoy). Sin sorpresas hasta aquí. A gran distancia en número de fans vienen dos arquitectos espirituales e introspectivos (Ando y Zumthor), que sorpresivamente ganan a otros mucho más mediáticos como Koolhaas, Foster o Nouvel. Lo de BIG es aún más increíble: el danés supercool de la muerte ocupa un más que mediocre puesto 17 con poco más de 9.000 seguidores. Aún peor anda Eisenman (esto no nos sorprende). Lo de A-cero ganando a Foster, Siza o Ito provoca escalofríos. El arquitecto de los futbolistas ahora se mete a tunear coches (para 50 Citroën DS-3 diseñará techos personalizados a gusto del comprador), Wright o Gropius también lo hicieron. Otra sorpresa -para empezar porque ni los conocía- es el estudio también español ALT arquitectura + obra, quienes superan a OMA y SANAA nada menos. Suya es la casa que abre la entrada, inspirada en el monolito negro de 2001, una odisea en el espacio. También el joven estudio mexicano Bunker arquitectura gana a unos cuantos Pritzker. ¿El último de la lista? Rogers (!!). En fin, tomémonos todo esto como lo que es, mero ciberentretenimiento y poco más. Por cierto, y ya puestos, Lady Gaga tiene 10 millones de fans en Facebook.
miércoles, 8 de junio de 2011
Melancolía arquitectónica

"Estoy convencido de que un buen edificio debe ser capaz de absorber los rastros de vida humana y ganar así una riqueza específica... Pienso en la pátina de la edad en los materiales, en los innumerables pequeños rasguños sobre las superficies, en el barniz que se ha vuelto apagado o quebradizo, y en las aristas pulidas por el uso. Pero cuando cierro los ojos y trato de olvidar estos rastros físicos y mis propias primeras asociaciones lo que queda es una impresión distinta, un sentimiento más profundo, una conciencia del tiempo que pasa y de la impronta dejada allí por tantas vidas humanas. En esos momentos, los valores estéticos y prácticos de la arquitectura o su importancia estilística e histórica pasan a un segundo plano. Lo que importa en ese instante es dicho sentimiento de profunda melancolía. La arquitectura está expuesta a la vida. Si su cuerpo es lo bastante sensible, puede asumir una cualidad que dé testimonio de la vida pasada". (Peter Zumthor, Thinking Architecture).
martes, 31 de mayo de 2011
Las dos torres
Me entero hoy en El País de que Caja Madrid está intentando vender la Torre Kio (de Philip Johnson) que actualmente ocupa como sede central para mudarse al fin a la Torre Caja Madrid de Norman Foster en la Cuatro Torres Business Area. El periódico no obstante comenta que la entidad bancaria parece estar tomándoselo con calma primero por el coste que va a suponer la mudanza y en segundo lugar porque estaría incluso planteándose vender también la torre insignia. Pagó más de 800 millones por el edificio de Foster pero al parecer no haría ascos a la mitad de esa cantidad (pues vaya inversión), lo que unido a los 200 que espera sacar por la torre de Johnson le daría para irse a una sede más modesta y llevarse de paso algo de cash-flow, que andan las cosas un poco torcidas para Rodrigo Señor de los Ahorrillos Rato. Es lo que hizo Repsol, aprovechando el cambio de presidente, se deshizo precisamente de la torre de Foster -que era en principio para ellos- y por menos de la mitad de lo que sacaron a Caja Madrid Rafael de la Hoz les está ultimando una nueva sede corporativa en Méndez Álvaro. La pega es que a ver quién puede pagar en estos momentos cantidades tan astronómicas. La puntilla viene cuando nos enteramos de que, además, la torre de Foster resulta totalmente excesiva para el banco, ya que tiene capacidad para más de 4.000 trabajadores, cuando la entidad no tiene ni la mitad de personal en su plantilla. En la imagen, un boceto de la torre del propio Foster. El arquitecto previó las turbulencias y dejó el vano superior libre para poder colocar turbinas de viento...
viernes, 27 de mayo de 2011
Waldens
Érase una vez un señor que, a mediados del siglo XIX, se fue a vivir a una cabaña autoconstruida en un bosque junto a un bello lago y allí se quedó dos años más solo que la una. De la experiencia surgió un libro, Walden, en el que el escritor robinsón reflejó una ideología basada en la autosuficiencia, el ocio creativo, la comunión con la naturaleza y la no-violencia. Se le considera el primer ecologista (quizá también fue el primer indignado: se negó a pagar impuestos que financiaran una guerra y fue encarcelado) y uno de los padres de la literatura norteamericana, convirtiéndose en referente cultural de una sociedad como él profundamente individualista. Su nombre, Henry David Thoreau.
¿Y esto a qué viene? Pues a que acabo de descubrir en Scalae un taller veraniego de arquitectura a celebrar en Santander que tiene como nombre Walden 2.0 Vida y movilidad. Sus directores quieren hacer una equivalencia entre la experiencia del escritor norteamericano y el estilo de vida rural que aún pervive en la comunidad cántabra. Las abundantes comunidades dispersas de la zona gozan de buena salud gracias a la intercomunicación que ofrecen las redes físicas y las virtuales haciendo innecesaria y poco atractiva la hasta hace poco inevitable migración a las grandes ciudades.
Ya metidos en este jardín recordé un proyecto de Bofill cerca de Barcelona que también llevaba el nombre del libro de Thoreau, en concreto Walden 7. Se trata de un masivo enjambre de torres interconectadas que alojan a mil vecinos nada menos (las reuniones de comunidad deben ser muy entretenidas) y fue llevado a cabo en los 70 por un equipo interdisciplinar de arquitectos, ingenieros, filósofos y hasta escritores (uno de los hermanos Goytisolo). En un principio parece poco lógico dar a esta enorme colmena humana (segunda foto de la entrada) el nombre de la experiencia eremita de Thoreau pero es que, según me entero en su propia web, el Walden 7 está basado en Walden dos, un libro de sociología ficción que, partiendo de algunas de las ideas del norteamericano llevadas al terreno comunitario, plantea un ideal de vida en común basado en el conductismo. Su autor es B.F.Skinner, un curioso psicólogo que se dedicó a proyectos tan originales como adiestrar palomas en la segunda Guerra Mundial para guiar bombas, construir una cuna-casa para su hija con techo, ventanas y calefacción o intentar crear una máquina de enseñar, idea que se le ocurrió el día que asistió a una clase de matemáticas en el colegio de su hijo. La experiencia no le debió gustar.
El último Walden hasta la fecha lo tienes en la primera foto de la entrada. Esta recoleta casa, de nombre The Love Shack (la cabaña del amor) está en el bello entorno del lago Windermere, en la región de los lagos (llena, de nuevo, de referencias literarias: aquí se inspiraron buena parte de los poetas románticos ingleses) y acaban de darle uno de los premios del RIBA, la asociación de arquitectos británicos. Se puede alquilar a un precio razonable -quizá ahora la popularidad se les suba a la cabeza- y está construida con todo el esmero sostenible que los tiempos y la zona (muy protegida) demandan por los escoceses Sutherland Hussey Architects. Entre la soledad sin concesiones del Walden 1 y la compleja pero necesaria vida en comunidad del Walden dos y 7, la cabaña del amor ofrece la tercera utopía: all you need is love.
martes, 24 de mayo de 2011
Saint Paul también es high-tech
"...Hace unas décadas mantuve un sonado enfrentamiento con el príncipe Charles, que él ganó y yo perdí. El Príncipe suele referirse a la catedral de Saint Paul como concepto de edificio clásico confrontado a la high-tech , y yo le dije:bien, pues no conoces tu historia. El arquitecto de Saint Paul sufrió durante al menos cuarenta años intentando dar forma al templo que tenía que reconstruir, pero una y otra vez no conseguía que el resultado se pareciera a su diseño original, y tenía que empezar de nuevo, contrariado y hastiado. Y así, hasta que halló la solución técnica, simple y precisa, que fue colocar una plataforma de madera de siete metros alrededor del perímetro del templo para poder contemplar de forma simultánea lo que estaba haciendo. Hablamos de 1670, y la solución era una innovación, un avance para la época. Entonces, no es que me parezca negativo el término high-tech, sino que sencillamente no creo que la idea sea nueva; de hecho, todas las ideas son viejas, todo está inventado: sólo los usos varían". (Entrevista a Richard Rogers en Descubrir el Arte nº 148)
jueves, 19 de mayo de 2011
Continentes incontinentes
Curtis, como veíamos en la última entrada, se quejaba de lo absurdo de muchos contenedores de lujo españoles construidos para contener la nada. Y en la anterior hablábamos de la incontinencia presupuestaria de Calatrava, llevada al clímax en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia. Pero bueno, cuánta negatividad y aguafiestismo. Tenemos solución para dar contenido a los majestuosos continentes del valenciano, infrautilizados hasta la fecha. En este artículo de El Mundo la encontramos: el Palau de las Arts, edificio clave del complejo (su precio superó los 300 millones), podrá albergar banquetes de boda a precios que oscilarán de 7.000 a 10.000 euros. Pues menos da una piedra. En esta línea de dar contenido a continentes vacíos AÚ quiere aportar más ideas. El Palau podría también utilizarse como lugar de encuentro para los jóvenes airados de la llamada Spanish Revolution. Necesitamos de la utopía como en ese otro mayo del 68 para sacudir las conciencias de los políticos, para que se acuerden de que existimos no sólo en las elecciones, para que se lo piensen dos veces antes tolerar a corruptos, para que contengan el gasto público, en definitiva, para que se acongojen y suden sangre, que buena falta les hace. Acondicionaríamos también otro espacio de la Ciudad (por ejemplo, el Agora, 90 millones, última pieza del complejo utilizado hasta ahora sólo para un torneo de tenis, en la foto) y lo dedicaríamos a esos otros jóvenes que tiraron por la calle de enmedio sin esperar nada de nadie. Que se largaron al extranjero a buscar trabajo (o fueron mandados allá por sus empresas). Que se encerraron cual trapenses para estudiar oposiciones renunciando a tener una vida (y si no renunciaban, quemándose en el intento). Que se hipotecaron hasta las cejas para montar una empresa que a saber si iba a ir bien. Que tenían hijos en medio de la tormenta. Para todos ellos, una zona chill-out con spa.
Cuánto afán por contener, y qué poco por contenerse. La contención debe ser el nuevo valor. Qué amargamente lo ha descubierto ese socialista que ronda coches de 100.000 euros, pernocta en hoteles a 3.000 la noche y parece no tener claro el concepto de servicio de habitaciones. Las incontinencias se pagan, cada vez más. ¿Cuánto cuesta su edificio, Sr. Calatrava?
domingo, 15 de mayo de 2011
Contenedores sin contenido
"...Se supone que todo esto es por el bien del público, con la sugerencia implícita de que las ciudades españolas carecen de una cultura propia que valga la pena hasta que esta sea irrigada con esta especie de gran inversión. Se espera que el arquitecto responsable del contenedor proporcione un escenario a través de demostraciones formalistas mientras la cultura local es "tematizada" y reducida a una caricatura para entretenimiento turístico. La imagen computarizada y la producción a toda marcha de "iconos" instantáneos, que deberían dar de alguna manera una identidad a este u otro lugar, es una propuesta absurda para ciudades que tienen siglos de antigüedad". (Contenedores sin contenido, William J.R.Curtis. Artículo completo).
miércoles, 11 de mayo de 2011
La Marca España
Santiago Calatrava, uno de nuestros más internacionales arquitectos, está de enhorabuena. Ha sido nombrado Embajador Honorario de la Marca España junto a Nadal o la Selección de fútbol entre otros. La Marca España, que al parecer se trata de un invento de la asociación empresarial Foro de Marcas Renombradas Españolas, pretende reforzar junto con sus embajadores la imagen de nuestro país en el extranjero. Y digo que el arquitecto-ingeniero estará de enhorabuena porque últimamente de nuestro país sólo le llegan palos. No sé en cuántos juicios ha sido llamado a declarar, en el último que recuerdo porque al parecer un graderío del palacio de Buenavista que construía en Oviedo colapsó parcialmente, y la reparación vino a costar unos 11 milloncejos de euros, al final -como a la recogida de su título de Embajador Honorario- no se presentó y otro tuvo que dar la cara. En fin, nadie es perfecto, lo que pasa es que hay profesiones en las que los errores cantan más que en otras, y hasta el mejor escribano echa un borrón: recordemos los célebres casos de goteras en edificios de grandes como Gehry o Foster, o el colapso de una escalera en el Kursaal donostiarra de Moneo, que los guías que enseñan el edificio gustan de mostrar señalando con profesional esmero la cutre zapata que se tuvo que colocar para evitar un nuevo colapso de la escalera. Pues bien, el edificio ganó el Mies con zapata incluída. Volviendo a Calatrava, señalar ya puestos que la columna que el arquitecto erigió en la plaza de Castilla de la capital, regalo de Caja Madrid a los madrileños, y que tenía un complejo mecanismo que hacía que tuviera un movimiento basculante hace ya tiempo que dejó de cimbrearse (yo sólo la ví moverse el día de la inauguración), no sabemos si porque el motor en cuestión colapsó también (preocupante metáfora de la institución bancaria) o porque sólo se pone en marcha en ocasiones especiales. En fin, cosas que pasan. Por cierto, a la inauguración de la columna madrileña tampoco vino.
Más preocupante son sus citas con la justicia por sus liaisons dangereuses con Matas, el presunto trincón que en Baleares se lo llevó crudo con el Palma Arena y que al parecer habría encargado al valenciano un proyecto -muy bello, por cierto- de teatro de la Ópera para Palma que podría fácilmente haberse convertido en un nuevo icono hispano que epatara al mundo como su soberbia Ciudad de las Artes y las Ciencias en Valencia, falla sci-fi de espectacularidad sólo superada por las desviaciones económicas de su presupuesto, algo no infrecuente en el arquitecto. La Ópera, una suerte de nenúfar mecánico (en la foto), no se hizo, pero Calatrava se llevó 1,2 millones por las molestias. En Torrevieja también diseñó una dársena que no llegaría a realizarse y que costó al consistorio 600.000 euros. A su vez, Camps, (seguimos en el Mediterráneo), ese político tan elegante, parece que encargó otro proyecto a don Santiago en Castellón que tampoco salió por lo desproporcionado del mismo. Una vez más se pagó al arquitecto, que esta vez se llevó 2,7 millones. Nos hemos enterado de rocambolesco milagro, porque una diputada rival hizo una foto del contrato con su móvil. Según algunas fuentes, los honorarios cobrados por el arquitecto en estos "proyectos fantasma" pasarían de los 5 millones de euros. ¿Porque él lo vale?
Pero bueno, pelillos a la mar. Nuestro nuevo embajador es un gran arquitecto y representará la Marca España en aquellos actos que sean menester (si se presenta, parece que la defensa de su propia Marca Calatrava no le deja mucho tiempo libre). De todas maneras, yo preguntaría a los señores de la asociación empresarial que le han otorgado la distinción: ¿Queremos todavía una Marca España asociada a la orgía arquitectónica y el urbanismo viagra (en palabras de William J. Curtis)? ¿Seguimos, con la que está cayendo, instalados en el Más es Más? ¿No sería un buen momento para desmarcarse de esas prácticas erigiendo como nuevos líderes a arquitectos más ecológicos y humildes (muchos premios arquitectónicos lo están haciendo ya empezando por el Pritzker)? En fin, precisamente por la que está cayendo -replicarían quizá los empresarios- hay más que nunca que echar mano del marquismo de Moix: ahí tenemos a Zapatero, buscando financiación para los chuchurríos brotes verdes hasta en la mismísima China (tiene narices que una dictadura comunista vaya a salvar a no pocas democracias capitalistas) o a Blanco, vendiendo en la Gran Bretaña las excelencias del parque inmobiliario español. Oye, y ya puestos, ¿qué decir de la Marca Europa? (Me parto la caja, estoy medio siguiendo por la tele una de esas penosas galas previas al festival de Eurovisión). Europa no sólo ya no es lo que era, sino que ya ni siquiera es (y apenas está). Es el turno (ya era hora) de Hispanoamérica y Asia.
viernes, 6 de mayo de 2011
Arquitectos coraje
¿Serías capaz, querido lector, de trabajar, por ejemplo como ebanista, llegar a casa y encontrarte con una prole en plena eclosión nocturna (cólico del lactante, dentición, primeros y peligrosos pasos), estudiar (arquitectura, sin ir más lejos, a pesar de haber dejado los estudios formales con 11 años para trabajar en el negocio familiar), y montar tu propio negocio, todo a la vez y en los primeros años del siglo XX (o sea, la lavadora, el lavavajillas o los pañales aún no se habían inventado)? Pues bien, el caballero en cuestión no sólo no pereció en el intento, sino que siguió teniendo descendencia (llegó a los 6 hijos junto a su sufrida esposa), diseñó muebles de modernidad casi extraterrestre, acabó sus estudios de arquitectura y no mucho más tarde diseñaría una casa llamada a convertirse en icono accidental de la arquitectura moderna.
Pero ¿de quién estamos hablando? Más pistas. La casa en cuestión fue diseñada junto a una joven viuda con tres hijos que quería una suerte de casa educativa en la que sus hijos pudieran tener su independencia pero al mismo tiempo se les pudiera controlar (esos dichosos deberes del cole...) y pudieran convivir con el resto de la familia. Más cuadraturas del círculo: la quería alegre pero sobria, moderna pero simple, urbana pero abierta a la naturaleza... Nuestro arquitecto coraje levantó finalmente una casa tan excepcional (paneles corredizos en lugar de paredes, grandes ventanales, colores vivos en el interior) que durante los fines de semana una muchedumbre se acercaba a verla, y en el cole, una de las hijas sufría un peculiar bullying: sus compañeros se reían de ella por vivir en una casa tan friki y ajena a la barriada burguesa en la que se instalaba. Esa misma niña no por casualidad se licenciaba como arquitecta en 1940 y aún en 1954 era una de las dos únicas arquitectas de los 3.000 registrados en su país natal, Holanda. A su vez, fue tal el grado de complicidad afectiva entre arquitecto y cliente que tras enviudar él también acabaría viviendo en la casa que juntos diseñaron y les uniría hasta su muerte, en 1967. Ella tampoco abandonaría la casa hasta el final de sus días, en 1985.
Hablamos del holandés Gerrit Rietveld y la revolucionaria Casa Schröder de Utrecht construida en 1924 para Truus Schröder. Encuentro la interesante historia en el suplemento Casas con Arte de la revista Descubrir el Arte, cuya lectura recomendamos. Vete abriendo boca aquí.
Pero ¿de quién estamos hablando? Más pistas. La casa en cuestión fue diseñada junto a una joven viuda con tres hijos que quería una suerte de casa educativa en la que sus hijos pudieran tener su independencia pero al mismo tiempo se les pudiera controlar (esos dichosos deberes del cole...) y pudieran convivir con el resto de la familia. Más cuadraturas del círculo: la quería alegre pero sobria, moderna pero simple, urbana pero abierta a la naturaleza... Nuestro arquitecto coraje levantó finalmente una casa tan excepcional (paneles corredizos en lugar de paredes, grandes ventanales, colores vivos en el interior) que durante los fines de semana una muchedumbre se acercaba a verla, y en el cole, una de las hijas sufría un peculiar bullying: sus compañeros se reían de ella por vivir en una casa tan friki y ajena a la barriada burguesa en la que se instalaba. Esa misma niña no por casualidad se licenciaba como arquitecta en 1940 y aún en 1954 era una de las dos únicas arquitectas de los 3.000 registrados en su país natal, Holanda. A su vez, fue tal el grado de complicidad afectiva entre arquitecto y cliente que tras enviudar él también acabaría viviendo en la casa que juntos diseñaron y les uniría hasta su muerte, en 1967. Ella tampoco abandonaría la casa hasta el final de sus días, en 1985.
Hablamos del holandés Gerrit Rietveld y la revolucionaria Casa Schröder de Utrecht construida en 1924 para Truus Schröder. Encuentro la interesante historia en el suplemento Casas con Arte de la revista Descubrir el Arte, cuya lectura recomendamos. Vete abriendo boca aquí.
miércoles, 27 de abril de 2011
Otro Parasol?
¿Otro porche estrambótico diseñado para alojar actividades variopintas, dar sombra y poco más como el Parasol-Metropol de Jürgen Mayer en Sevilla que hace poco comentábamos? Pues va a ser que no. Este, de Segas Cano (ya hemos hablado de ellos) en Mérida, que en la foto de arriba vemos iluminado en la noche, está en realidad en las antípodas por realización y concepción. Para empezar, la Factoría Joven que así se llama, surge de una idea de cuatro profesores de instituto, con Carlos Javier Rodríguez a la cabeza (hoy consejero de la Junta de Extremadura) que presentaron un proyecto de zona de ocio sano que no hacía sino recoger las demandas de sus propios alumnos. La idea cuajó, y allí estaban Selgas Cano para llevarla a cabo a base de policarbonato, imaginación y la paciente escucha de las demandas de los colectivos implicados. Dicha implicación es clave para el éxito del proyecto, que, al contrario que la macromarquesina andaluza, tiene una utilidad clara desde el primer momento, lejos de sueños de grandeza icónica pero con una voluntad clara de experimentar, eso sí, a precios de risa: 1,2 millones ha costado, frente a los 100 (estimados, algunos hablan de más de 120) por los que ha salido el Timosol-Parasol sevillano. Volvemos a la entrada anterior: bailar con cadenas y saber trabajar en equipo funciona. Anatxu Zabalbeascoa lo cuenta mucho mejor en El País Semanal (con magníficas fotos de Iwan Baan).
lunes, 25 de abril de 2011
Arquitectura amish

Estos días he estado revisitando Único testigo de Peter Weir, quiero ponérsela a mis alumnos. Dudo que les entusiasme -a ver cómo vendo la moto-, pero me apetecía mucho presentarles de manera seria junto con un eficaz envoltorio de thriller-western el curioso mundo de la comunidad amish. Supongo que al principio verán a los amish como una panda de frikis paletos (¿gente que no usa coche ni electricidad y visten como hace siglos? Buah!), pero confío que una vez sumergidos en su mundo, como el propio Harrison Ford (que interpreta a un poli que se esconde entre ellos tras descubrir que su jefe es corrupto), acaben aprendiendo no pocas lecciones de esta comunidad. Una de las escenas que más recordaba de la película es el momento en el que todos los habitantes del pueblo se reunen para construir un granero para una pareja de recién casados. En un solo día, trabajando a lomo caliente y sin máquina alguna (Ford el primero: supongo que le haría gracia volver a practicar su primera profesión, carpintero) logran levantar el edificio. La magnífica escena (por supuesto está en Youtube) queda subrayada por la emotiva música de Maurice Jarre, padre del otro Jarre, quien se entrega con fruición a los sintetizadores (estamos en 1985, en pleno efecto Carros de fuego), y ofrece una espléndido ejemplo de una de las cualidades más acendradas entre los amish: su espíritu fuertemente comunitario, capaz de superar las inevitables rencillas y egos (qué difícil) para ponerse todos a una a echar una mano. Cuando hablamos de arquitectura sostenible aquí tenemos un bello ejemplo.
Es curioso cómo las penurias y las limitaciones extraen el espíritu solidario que llevamos dentro (lástima que lo olvidemos cuando alcanzamos un cierto nivel de vida). El ejemplo amish no nos pilla tan lejos (así, las casas autoconstruidas en el madrileño barrio de Entrevías) y es de plena actualidad tras el tsunami japonés y las revoluciones árabes, como nos recordaba ayer en El País el artículo Bailando con cadenas de Luis Fernández-Galiano. Utilizando para el título una cita de Nietzsche que no es sino una versión primitiva del nuevo lema de la arquitectura (más por menos), el arquitecto, editor y profesor señala cómo japoneses y árabes no sólo están dando un ejemplo de civismo y solidaridad, sino que han demostrado en sus respectivas culturas arquitectónicas que con poco se puede hacer también cosas bellas, "produciendo poesía en un marco de restricciones". No gritaremos como los absolutistas aquello de ¡Vivan las caenas!, pero es cierto que las cadenas a menudo sacan lo mejor de nosotros mismos.
viernes, 22 de abril de 2011
Berlín se columpia
Berlín quiere celebrar la reunificación y lo va a hacer con un sorprendente monumento-atracción (el concepto lo inventaron los ingleses con la London Eye y ahora esa especie de torre Eiffel artrítica que Kapoor está levantando para los Juegos Olímpicos. Madrid, en su última Noche en Blanco, también probó la idea). Se trata de una estructura de acero de 55 metros y 330 toneladas que se balancea cuando al menos veinte personas suben sobre ella (puede soportar hasta a 1400 visitantes a la vez) y se llama Ciudadanos en marcha. La base de la estructura llevará grabado uno de los lemas de la revolución pacífica que en 1989 se llevó por delante el famoso muro: Wir sind das Volk (Nosotros somos el pueblo). La idea es reflejar el poder del pueblo y hacerlo de manera lúdica expresando la alegría ante la ansiada reunificación. Precisamente la localización elegida es la plaza donde, poco antes de la caída del muro, un millón de berlineses del este se manifestaron contra las autoridades comunistas. Su diseñador es el arquitecto alemán Johannes Milla, con el que ha colaborado la coreógrafa berlinesa Sasha Waltz. Su precio, 10 millones de euros. En tres años Berlín tendrá su columpio gigante. Artículo.
lunes, 18 de abril de 2011
El cobertizo de Chipperfield
El sábado se estrenaba el Centro Turner en Margate, localidad costera inglesa antaño turística pero venida a menos y degradada por culpa de la competencia de las costas españolas y la surrealista ingeniería social de las autoridades locales, que tuvieron la peregrina idea de concentrar a las familias problemáticas y desestructuradas de la zona en los hoteles abandonados de la ciudad. Pero Margate puede enorgullecerse de su pasado artístico. En 1796 recalaba en la ciudad un veinteañero JMW Turner alojándose en la casa de huéspedes de la señora Booth, que estaba justo donde se situa el centro hoy en día. Turner quedó pronto prendado del paisaje y la luz del frente marítimo, al tiempo que la señora Booth le ofecía sus cuidados con indulgente generosidad. Más de 100 de sus cuadros, incluyendo algunos de los más famosos, reflejan los paisajes de la zona, que el pintor siguió visitando el resto de su vida (y eso no es todo, nada menos que T S Eliot escribió aquí parte de su The Waste Land). Para conmemorar ese pasado y de paso tratar de dar nuevos brios a la decadente ciudad, se planteó la idea de hacer un centro dedicado al pintor. El primer proyecto recayó en los noruegos Snøhetta, quienes idearon un extravagante edificio que pronto dio problemas. Su presupuesto original (20 millones de euros) se disparó hasta casi 60, así que tuvo que ser abandonado (esto no es España). Además, se descubrió que su expuesta estructura no aguantaría bien las violentas brisas marinas de la zona. La ciudad sin suerte parecía abocada a su triste destino de tierra baldía.
Y entonces llegó el inglés tranquilo, Sir David Chipperfield. Relajando tensiones tras el fiasco escandinavo y dejando claro sus limitaciones ("No sé diseñar un edificio estrambótico") se puso a ello, y lo que le salió fue un curioso edificio pseudo/postindustrial, más estudio de pintor que museo, en las antípodas de la arquitectura victoriana de la ciudad, pero que como mínimo ha tenido la gran virtud de clavar el presupuesto: en 20 millones se ha quedado (menos del doble de lo que nos ha costado la pasarela monumental de Perrault en Madrid). Los críticos británicos, suspirando por el efecto Bilbao (qué pesados), consideran que el centro es un paso adelante para la regeneración de la villa marinera, pero creen poco probable que por sí solo el edificio, al que ven sin carisma suficiente, vaya a salvar la ciudad. Chipperfield se defiende:"Alguien lo criticó diciendo que era como un simple cobertizo. Lo asumo: un bello cobertizo mirando al mar con buena luz que la gente de Margate siente como suyo y los de fuera vendrán a ver. Cualquier cosa más allá de eso sería un error. Es justo lo que queríamos que fuera, sólo un bello cobertizo".
lunes, 11 de abril de 2011
Collages

El Mies van der Rohe ha recaido finalmente en el Neues de Chipperfield. El premio para arquitectos emergentes ha ido para una intervención que, salvando las distancias, resulta similar: la Casa Collage en Gerona del estudio local Bosch Capdeferro. En ambos casos los arquitectos han tenido que enfrentarse a la restauración de un edificio antiguo, con la complejidad que supone dónde y cómo meter el bisturí. Chipperfield en Berlín ha mantenido elementos del edificio antiguo, bombardeado en la Segunda Guerra Mundial, y donde ha renovado lo ha hecho con respetuosa sobriedad pero sin seguir a pies juntillas el canon clásico haciendo una polémica reinterpretación del clasicismo. El estudio catalán ha planteado algo parecido en su proyecto de Gerona (en la foto): restaurar una casa, pero dejando ver las "capas" que sucesivas épocas y moradores han ido dejando en ella sin tampoco renunciar a introducir una última capa de modernidad sin complejos (más).
jueves, 7 de abril de 2011
Metropol-Parasol-Primosol-Zumosol
Me entero por casualidad del precio del nuevo icono de uso difuso en Sevilla (de nombre Metrosol-Parasol) y se me ponen los pelos como escarpias. Hace unos días leía la crítica de Rowan Moore en el Observer en la que, con recochineo rayando en desdén, tildaba el enorme umbráculo (30 metros de altura) de icono pensado en aquellos años locos en los que el cielo era el límite y que ahora, recién inaugurado, queda como un artefacto que provoca admiración y sonrojo a partes iguales. La estructura, que alberga un mercado, tiendas y hace de pórtico de unas ruinas romanas mientras su visera soportará un restaurante y una senda con vistas espectaculares, recibe los apodos de seta mágica o inmenso gofre en la crítica mencionada. El autor, Jürgen Mayer H, un berlinés con pretensiones artísticas pone, cómo no, referentes mucho más ambiciosos: las bóvedas de la catedral sevillana (al parecer su objetivo era crear una "catedral sin paredes" que fuera "democrática" -uy, a qué me suena eso-) y los árboles circundantes. Impresionante también (con un punto ridículo) la necesidad de crear un pegamento especial para unir las piezas de madera de la estructura que resistiera los agobiantes calores veraniegos (Arup nada menos se han encargado de los detalles estructurales). En fin, Moore daba una de cal y una de arena (dice del parasol que es "algo maravilloso, osado, ingenioso, resuelto y de impresionante consistencia, magnífico por su contenido y su apilamiento de pasado, presente y futuro, de ruinas, mercado, espacio para representaciones y cubierta abierta al cielo" pero también que no pega ni con cola si se me permite el chiste fácil con su entorno), y ya está, otra impactante follie de las postrimerías de la década prodigiosa sin demasiado sentido (¿necesita Sevilla un icono? ¿necesitan los eurodiputados un avión privado? -todo se andará-) y poco más. El crítico inglés no habla de coste económico. El shock me lo llevo hoy cuando navegando por la red sin muchas ganas mientras hacía que veía con mi hijo Toy Story 3 por enésima vez, me entero de que el ondulado maderamen del alemán, presupuestado en 25 millones, ha salido por casi 100. Con ese dinero podríamos haber hecho 10 bloques de vivienda social como los magníficos de Zigzag en Mieres (ver entrada anterior). Pero qué primos somos.
miércoles, 6 de abril de 2011
Zigzag en Mieres, premio BEAU XI
La Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo XI ha dado su premio a las viviendas sociales de los arquitectos Bernardo Angelini y David Casino (Zigzag arquitectura) en Mieres. El jurado ha destacado la original relectura del tradicional bloque-manzana y el uso de una piel metálica en su cara externa, haciendo alusión al pasado industrial de la localidad y otra en madera (elondo) en las fachadas interiores que recuerda los bosques de la zona y se abre sobre el patio interior mediante paneles móviles. Esa dualidad refleja el interés de los arquitectos en crear un proyecto que fuera simultáneamente urbano y rural, y definen su obra como "un espacio urbano con límites fragmentados que acoge un mundo interior que evoca campos que ya no puden verse". Al mismo tiempo, a través de los vacíos creados en las fachadas, querían que el bloque conectara con los alrededores dejando entrever las cercanas montañas. Muy bucólico, pero los datos más puramente crematísticos también suenan muy bien: 10,6 millones de euros ha costado, a 595 el metro cuadrado, por debajo de la media en este tipo de construcciones.
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