viernes, 3 de julio de 2026

Une forme de poésie

 



Hoy toca una de nuestras más legendarias secciones, marchando un nuevo Quién sabe dónde. Me tendrías que decir dónde se encuentra esta chocante rehabilitación casi high-tech de un edificio renacentista y quién la llevó a cabo. Pistas. En esta bella localidad dos mujeres colosales colisionaron sin remedio y con ellas dos formas de estar en el mundo: la carne frente al espíritu. Y en este palacio una de ellas encontraría su Backrooms particular. Si te dejó mal cuerpo dicha película, te recomiendo El día de la Revelación, su contrapunto arquitectónico: la casa de la infancia reconstruida al milímetro como espacio para recuperar los recuerdos y superar los traumas a través de los sentidos (¿Leerá Spielberg a Juhani Pallasmaa? ¿Y a Santiago de Molina? Pues igual). Si eres boomer esta película te retrotraerá a esos cines de verano de techo abierto y sillas metálicas donde nuestras adolescentes espaldas aguantaban sin problema (inaudito) interminables sesiones dobles viendo Encuentros en la Tercera Fase o E.T. Como no hay dos sin tres, deja que te enlace a un videoclip en el que Pierre de Maere sitúa su nuevo tema Je pense à vous, acaso aleccionado por su madre arquitecta, en un anodino barrio moderno travestido de vernáculo de Watermael-Boitsfort, municipio a las afueras de Bruselas, donde los lugareños languidecen y hasta los autos (ese ajado Ford Sierra) hace ya mucho que perdieron su glamour. El chispeante tema, ayudado por la explosiva coreografía de De Maere, consigue animar al abotargado vecindario, observa al sénior de rojo tratando de emular, con éxito incierto, el baile del flexible cantautor belga. Aquí lo tienes. Llevo varios días escuchándolo en bucle, lo mismo acabo también imitando algún paso. 



En fin. Por ayudarte con el tema que realmente nos ocupa, te paso aquí un bello boceto del pueblo donde se encuentra el edificio de marras, en primer plano, dibujado por el arquitecto autor de la rehabilitación, igual te suena. Como noto en remoto que sigues perdido voy a darte una última pista, sin duda concluyente. En esta localidad se exhiben unos tapices que, aunque más modernos, pueden rivalizar con el de Bayeux, ahora expuesto con gran fanfarria en el British Museum. Si te apetece visitarlo prepara los 38 eurillos que cuesta la entrada. Ver los nuestros te costará solo 5. Podrías estar las horas muertas observando el increíble detalle de los estandartes, las armaduras o los edificios, que aunque representan dos ciudades norteafricanas conquistadas por el ejército portugués más bien parecen reflejar urbes flamencas, acaso cerca de Watermael-Boitsfort. Acabamos ya esta flojita entrada de hoy, siempre podemos poner como penosa excusa la galbana veraniega. ¿El título de la entrada? Ah sí, está tomado de la canción de Pierre de Maere.