sábado, 14 de abril de 2012

Dopajes


"Muchos museos, muchas universidades, muchos catedráticos y auditorios nacidos estos años y convertidos en signos de un vertiginoso desarrollo socio-cultural, han unido al despilfarro la vacuidad y la corrupción a su máscara. Ahora, no obstante, se ve que tras esa carcasa muchas de esas edificaciones, físicas y no físicas, van cayendo a pedazos. Bien porque fueron construidas de arena, bien porque fueron abandonadas sin apuntalar(...). En suma, al hecho de una cultura que necesitaba albergues para hacerse mejor se ha respondido con la farsa de grandes contenedores sin vida interior. ¿Cómo no esperar que su resistencia a la crisis fuera tan débil y, en ocasiones, igual a cero?
Hay drogas que diseñan impresionantes atletas pero fundamentalmente sus músculos no son el efecto de proteínas dosificadas sino de esteroides que acrecientan pronto la masa muscular. Y la envenenan. Esta viene a ser la fábula de Zapatero y de Rajoy. Los deportes nos llevan a la Champions League , al mundial de baloncesto y a la final de la Copa Davis pero sus merecimientos despiertan recelos en medio mundo. Porque si España en tantos asuntos ha crecido con drogas (anfetas especulativas, chutes de la Unión Europea, supositorios megalómanos) ¿cómo no deducir —aun falsamente— que los éxitos deportivos, desde el fútbol al waterpolo, son partes del omnipresente doping nacional? Universidades, aeropuertos, museos o auditorios inspirados en el culturismo y no en la cultura. Grandes pero no fuertes, gigantes con pies de barro, idóneos para ser derribados y, en ciertos casos, hasta por el menor temblor". (Vicente Verdú, Drogas que hacen creer en el más allá, en El País.)

lunes, 9 de abril de 2012

Un viaje al pasado









Hoy nos olvidamos del adjetivo que nos define. Traemos fotos del balneario de Corconte, justo en el límite entre Cantabria y Burgos, un lugar en el que el tiempo parece haberse detenido. Construido en 1922 por el arquitecto Valentín R. Lavín del Noval en estilo neomontañés, el edificio ha sido testigo de nuestra convulsa historia reciente. Ha alojado a Alfonso XIII o a Antonio Maura, un asiduo. Y en él almorzó en 1939, recién reabierto tras la Guerra Civil, el conde Ciano, yerno de Mussolini y a la sazón ministro de asuntos exteriores de Italia, cuando fue a visitar el monumento que en el cercano puerto del Escudo se erigió para recordar a los combatientes italianos caídos apoyando a Franco apenas dos años antes en la batalla de Santander. La prensa de la época, probablemente con una imaginación desbordante, habla de un multitudinario recibimiento popular a su llegada por barco a la capital cántabra y una comitiva de 100 coches nada menos que le habrían acompañado en su viaje por carretera a El Escudo. En el balneario de nuevo la cifra exorbitante de 200 camisas negras que habrían agasajado su estancia. Precisamente en el hotel aún se conserva la invitación conmemorativa de la comida que allí tuvo lugar. Cuatro años más tarde Ciano era fusilado tras intentar huír de la agonizante Italia fascista. Su suegro Mussolini, que no hizo nada para evitarlo, algo más de un año más tarde correría la misma suerte. La historia europea de estos años va así de rápida. El monumento de El Escudo, un mausoleo en forma piramidal rodeado de cruces, según dicen ya sólo lo visitan las vacas, y han desaparecido las cruces conmemorativas.

En esta época empieza el declive del hotel. Se salvó por poco de ser inundado por el inmenso embalse del Ebro, inaugurado en 1952, que aumentó el atractivo de sus vistas. Se intentó dar al establecimiento nuevos usos deportivos aprovechando la cercanía del pantano pero la iniciativa no funcionó. El auge del turismo de playa acabó definitivamente con su época dorada. Sobrevivió por la calidad de sus aguas (aún siguen embotellándose en una pequeña planta adyacente), que ya se conocían desde antes de 1850, y cuyas propiedades fueron alabadas hasta por Gregorio Marañón nada menos. Hoy en día el hotel se mantiene prácticamente como estaba en la belle epoque, de ello dan fe la puerta giratoria de la entrada o el piano de cola del salón de baile que deberían estar en un museo (el ascensor sí se ha cambiado afortunadamente, el primero que tuvo el establecimiento era manual, de todas formas para la época que fue construído tenía toda clase de innovaciones tecnológicas: electricidad, calefacción central, agua caliente, incluso cinematógrafo). La primera impresión que ofrece a un urbanita es de un lugar decadente y rancio, recordando al hotel de El resplandor de Kubrick. Pero una vez que te adaptas a su ritmo quedas atrapado por su fascinante arquitectura, sus magníficas vistas y la historia que en fotografías y documentos exhibe en sus paredes. Hoy, alejado del glamour, vuelve a su uso más fundamental: un hotel de baños ideal para desconectar. Su futuro es incierto en estos tiempos, pero con el retorno a la cultura de lo slow y lo vintage, bien podría ser brillante.

Unas últimas palabras para su arquitecto,Valentín Ramón Lavín del Noval. La ambición de crear un lugar especial queda reflejada en la elección de este arquitecto municipal de la capital cántabra, concejal y con el tiempo académico correspondiente de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Fue responsable, entre otras obras, del Ateneo o el Club de Tenis de Santander o del Banco de Santander en Reinosa, aparte de numerosas villas, escuelas e incluso iglesias siempre en un estilo regionalista. Una versión actualizada de dicho estilo montañés la tenemos en la Casa de Cantabria de Madrid, de Carlos de Riaño.


jueves, 29 de marzo de 2012

La pulsión panóptica


Me encuentro esta foto en The Independent. Ojo, esto también es arquitectura, más aún si consideramos que, según el rotativo inglés, son los servicios del Commerzbank en Fráncfort, la torre levantada por el estudio de Norman Foster nada menos. En uno de los bocetos del edificio publicados en Norman Foster. Drawings 1958-2008 el arquitecto refleja los juegos panópticos que se producen desde una de las oficinas del edificio de 259 metros. Lo que no nos imaginábamos es que también se cuidara de ofrecer excelentes vistas del skyline de la capital financiera alemana a los banqueros en los mismísimos baños, convirtiendo su micción en una experiencia panóptica a la que podríamos aplicar escatológicas metáforas. Mientras los banqueros hacen sus aguas menores, más al sur nosotros y nuestras economías hacen aguas (mayores) y no digamos los griegos, que están pissed-off con tanto recorte. La foto, curiosa y jocosa en un primer momento, deviene inquietante: no nos libramos del control económico germano ni cuando los cancerberos de las finanzas europeas acuden al excusado. Ni tan siquiera Orwell o Huxley imaginaron un celo vigilante igual. Es una lástima que a pesar de tanto rigor panóptico no se dieran cuenta (¿o es que miraban a otro lado?) del timo financiero de la estampita en forma de fondos tóxicos estadounidenses que se habían originado a base de contratar hipotecas basura a go-go. El caso es que salvamos a los bancos de aquella tormenta perfecta financiera (salvo algunos valientes como Islandia, donde les crujieron) y en el proceso nos quedamos hechos una merde. Y en estas vemos a Merkel con su falsa sonrisa de hiena, toda ella austeridad calvinista, apareciendo en el Reichstag remodelado por (otra vez) Foster, con su cúpula panóptica (transparente y vigilante), dispuesta a recortar lo que haga falta a los eurodíscolos que miccionen fuera del tiesto, y es que directamente se nos aflojan los esfínteres. Imploramos una lluvia dorada del BCE en forma de euros desde lo alto de su cutrón rascacielos que alivie nuestra rampante deuda, una cascada áurea y aria que bien podría representar Olafur Eliasson con una instalación ad hoc.Y es que ya lo decía Zigmunt Bauman: sin liquidez no somos nadie.

Mucho podemos aprender de esta  fábula posmoderna de las cigarras entrópicas y las hormigas panópticas, y que podría resumirse en el título de la obra de Michel Foucault Vigilar y castigar. En este ensayo sobre el origen de la cárcel y la evolución del castigo a los delincuentes se nos habla del panóptico, artilugio de vigilancia inventado en 1787 por Jeremy Bentham, filósofo y pensador reformista, que consistía en un edificio de grandes superficies acristaladas que permiten una observación continua y cómoda de los presos. Ya no los necesitamos, ahora tenemos cámaras y ordenadores, pero nuestra sociedad debe aprender a vigilar el gasto y castigar los desmanes. Por cierto que Bentham, todo un precedente de Damien Hirst, llevó su pulsión panóptica hasta un paroxismo gore al dejar escrito en su testamento el deseo de que su cuerpo fuera momificado y expuesto en una urna de cristal en la University College London, en lo que él denominó auto-icon. Al parecer los esforzados embalsamadores no quedaron muy contentos con el resultado de la cabeza y la sustituyeron por una de cera. No obstante, guardaron la cabeza real también en la urna, aunque finalmente acabaron por quitarla porque los estudiantes se dedicaban a robarla, mejor no saber para qué. Angelitos. ¿Quieres ver la reliquia laica del filósofo? Vamos, que sé que estás deseando (entra aquí). Todo un argumento de peso para convencer de una vez a Fernández-Galiano de que, efectivamente, la entropía no existe. Es todo cuestión de ponerse.

sábado, 24 de marzo de 2012

Artquitectos


El starchitect ha muerto, viva el artchitect. A raíz de una certera entrevista a Gehry y un comentario de Arturo Franco sobre su intervención, forzosamente limitada, en el Matadero madrileño, hace unos días comentábamos el fenómeno de la progresiva tendencia a la disolución del arquitecto como creador y su conversión en un mero constructor. Me gusta el Matadero, que conste, y su hermosa poética de muros desconchados, pero prefiero la rehabilitación de la fábrica de cerveza El Águila de Mansilla y Tuñón. El péndulo es devastador, y si negativa es la figura del arquitecto divo superstar con carta blanca para hacer lo que quiera, no lo es menos un arquitecto coartado reconvertido en mero trazador de líneas. Especialmente si esa faceta creativa es usurpada por el artista de moda, al que sí se permiten ciertas licencias que coronen la obra del arquitecto, como señalaba Gehry. 

Me acaba de llegar el último número de Arquitectura Viva y resulta que me encuentro varios artículos relacionados con este tema. Uno de ellos es de Eduardo Prieto, arquitecto y filósofo autor de La arquitectura de la ciudad global, que se centra en el fenómeno Eliasson. Prieto defiende el mestizaje artístico aunque comenta que se está convirtiendo ya en una contaminación y habla de la arquitectonización de la escultura y la esculturización de la arquitectura para pasar a centrarse en el caso del danés. Su mayor aportación al mundo arquitectónico sería, más que sus colaboraciones directas con arquitectos, la creación de un ideal estético basado en la evanescencia atmosférica, un cambio apropiado, señala Prieto, tras la hipertrofia icónica del pasado más reciente, y acaba: “el ars meteorológica de Eliasson apunta a una improbable arquitectura meteorológica que aspiraría a cumplir el significado del étimo compartido por ambas, esto es, ser como las nubes, devenir aire”.  Pues sí, esperemos que dicha artquitectura sea improbable porque con tanta disolución etérea al final al que vamos a disolver y barrer del mapa es al propio arquitecto. Por su parte Francisco J. San Martín se ocupa de otro artista en la cresta de la ola: Anish Kapoor. Tras señalar la intensa relación que desde siempre ha existido entre escultura y arquitectura dando como epítome el Erecteión con sus cariátides, describe con gran precisión varias de las descomunales instalaciones del artista angloindio y apunta que Kapoor “ha recogido el reto de los jugueteos escultóricos de los arquitectos, precisamente cuando estos están sufriendo una rigurosa revisión, y los han conducido a una lógica espectacular de matriz escultórica”. Exacto: el artista artquitecto llena el hueco creativo abandonado por el arquitecto de verdad. Por cierto la foto de arriba es la torre ArcelorMittal Orbit en Londres, de Kapoor, a punto de acabarse y que pretende celebrar los próximos Juegos Olímpicos. El artista la compara con la torre de Babel. Los londinenses, más prosaicos, con una montaña rusa. 

Dijo una vez Norman Foster que el papel del arte en la arquitectura contemporánea venía a ser el de pintarle los labios a un gorila. La frase es simpática pero, en mi opinión amateur, desafortunada. El arte no es mero maquillaje y la arquitectura no tiene por qué ser fea, es más, se me ocurren un buen número de edificios bastante más bellos que muchos cuadros y esculturas de arte contemporáneo, que nunca tuvo a la belleza como una de sus prioridades. A tal ocurrencia podríamos contraponer nuestro refrán mona vestida de seda mona se queda. Pensemos por un momento en el Palacio de Congresos madrileño junto a la Castellana, de Pablo Pintado y Riba. En mi opinión, un edificio anodino al que quizá se le quiso dar alegría colocándole una suerte de frontón con un mural de Miró. Prueba no superada. El mural parece lo que es: un artificio postizo en un contexto en el que no pega. Y el edificio sigue pareciendo igual de aburrido. Hay ejemplos contrarios, por supuesto, como el Harpa de Henning Larsen con Eliasson sin ir más lejos. Seguimos con el refranero: Juntos pero no revueltos: ni la austeridad monacal del Movimieno Moderno ni la mezcolanza malsana artquitectónica que produce monstruos de difícil digestión.

A todo esto habrá algún ingeniero que se estará carcajeando a mandíbula llena ante esta situación. La ingeniería ha sido tradicionalmente la pariente pobre del proceso creativo-constructivo del arquitecto, mucho más cercano al arte (y por tanto con más glamour) que la labor técnica y callada del ingeniero. ¿A cuántos ingenieros conocemos? A ver, sobre la marcha, Manterola (académico de Bellas Artes de San Fernando nada menos), Torroja (creo que es ingeniero) y... Arup, omnipresente pero siempre como inefable coletilla al final de los créditos. Y cuántas veces habrán sacado las castañas del fuego a los arquitectos. El documental How much does your building weigh, Mr Foster? incorpora entrevistas a un sinfín de artistas de primera fila: el propio Kapoor, Richard Long, Anthony Caro, Weiwei, Christo, Serra (en el documental puede verse cómo instala una de sus mastodónticas esculturas en el jardín de la casa suiza de los Foster), apenas hay arquitectos (sus socios y Rogers) y ni un ingeniero. Y eso que el puente de Millau, diseñado por Foster pero con realización técnica del ingeniero Michel Virlogeux, es una de las obras que más atención reciben en el documental. Creo que simplemente se menciona su nombre (y no estoy seguro). Pues bien, los ingenieros ahora ven cómo los arquitectos están empezando sufrir en sus carnes el mismo ninguneo que ellos llevan sufriendo desde siempre, viendo cómo los artistas les adelantan en popularidad e incluso en autoría en los proyectos. De hecho, gracias a la incipiente primacía de los artquitectos se permiten hasta puentearlos (nunca mejor dicho): la torre ArcelorMittal de Kapoor (de 115 metros) está diseñada junto al ingeniero Cecil Balmond (de Arup), ni rastro de arquitectos. El nombre de Balmond, por supuesto, siempre aparece tras el del artchitect.


miércoles, 21 de marzo de 2012

Revival tecnogótico



Con el nuevo vestíbulo de la estación londinense de King´s Cross (foto de arriba), los grandes techos metálicos vuelven a casa. Lo dice Rowan Moore en The Observer  refiriéndose a la arquitectura del hierro tan típica (aunque no exclusiva) de Inglaterra, relacionándolo igualmente con las cúpulas altamente tecnológicas de Fuller, Foster o Rogers. El imponente vestíbulo de la estación, que forma parte de un enorme transport hub (centro neurálgico de transportes) de cara a las olimpiadas de Londres y que va a costar 600 millones de euros nada menos, puede recordar también a las fan vaults (bóvedas en abanico) del gótico perpendicular británico. En la segunda foto las del claustro de la catedral de Gloucester.

domingo, 18 de marzo de 2012

La pesadilla de Buckminster Fuller


Bucky´s Nightmare se llama este prototipo de sillón del diseñador Mathieu Lehanneur... Visto en la exposición Francia diseña hoy en Matadero Madrid.

viernes, 16 de marzo de 2012

El escultor de máquinas


"Él hace bella la tecnología. Es un escultor de la era de la máquina. Esculpe las máquinas para que parezcan más que simples máquinas, para que sean obras de arte. Ayudarnos a amar la máquina es un gran logro, porque tenemos sentimientos ambivalentes hacia ellas, las máquinas están destruyendo el mundo, están destruyendo nuestras almas, pero su arquitectura nos recuerda que la máquina también nos libera, que es una herramienta de libertad, no solo de esclavitud". (Alain De Botton sobre Norman Foster en el documental "How much does your building weigh, Mr Foster?").

lunes, 12 de marzo de 2012

Muros y maestros


"La escuela es muros y maestros. Arquitectura y pedagogía construyen los edificios escolares, y queremos pensar que su importancia es pareja. No es así: una escuela puede prescindir de los muros, pero no de los maestros.(...) La escuela es un lugar tanto como un viaje: un viaje material que reconoce el territorio y un viaje moral que abre las puertas a la sociabilidad y las ventanas al conocimiento, en una mudanza que lleva al niño o al joven a la disciplina de los límites que establece un entorno colectivo y al engarce de su personalidad en la exigente coreografía de lo compartido.(...) Necesitamos excelentes edificios, pero necesitamos aún más maestros excelentes, y nada de esto puede lograrse sin la estima social de la docencia y el apoyo de las familias a las aulas. La mejora de la educación no reside en los programas o en las construcciones, sino en los profesores. El muro maestro de la escuela global no es el muro sino el maestro". (Muros maestros, Luis Fernández-Galiano: excelente réplica, involuntaria supongo, al muro de Pink Floyd y su we don´t need no education...).

martes, 6 de marzo de 2012

Archaikus


Jody Brown, arquitecto bloguero, nos propone en su blog Coffee with an Architect, varios "archaikus": haikus arquitectónicos. Este hombre es un cachondo (tú también puedes: tres versos, de 5 silabas el primero, 7 el segundo y 5 el tercero, no hay rima).  A ver si adivinas a qué edificios se refieren. Pistas: el primero es de Wright, el segundo fue un pabellón para una expo y el tercero está en París. Tirado (te pongo un enlace a la solución, pero trabájatelo un poco antes de hacer click!) :

 
a grand spiral void
ordered processional path
art hangs crookedly
he draws a breath in
and takes a path alone through
mist on the water 
a framed and bannered
steel and grid and glass and staired
path for engineers
Solución


.
Yo también me apunto, a ver (los tres están en España):

columna soy yo
caro pilar inmóvil
enchufadme ya!
Solución

puente marciano
a ninguna parte va
 high-tech baturro
 Solución

ruedo ibérico
extremo y líquido
 cruda memoria
Solución


(Foto: The Delta Shelter de Tom Kundig: arquitectura haiku).

jueves, 1 de marzo de 2012

¿Arquitectos acomplejados?


El otro día venía a decír algo parecido Gehry en una entrevista para The Guardian en la que reclamaba más expresión para la arquitectura. No lo planteaba tan crudamente como lo he expuesto yo en el título de la entrada, pero por ahí van los tiros. Tras décadas de desenfreno, los arquitectos, con un injusto sentimiento de culpabilidad corporativo (muchos justos están pagando por unos pocos pecadores), buscan un low profile y regresan al frío modernismo con edificios sosos, que no está el horno para bollos. ¿Pero qué pasa, dice el arquitecto canadiense, cuando los clientes demandan más juice, (azúcar diríamos nosotros)? Pues que el vacío que el arquitecto ha dejado y no se atreve a volver a asumir lo están llenando los artistas, como Eliasson o Kapoor (o Weiwei), que se alían con arquitectos para dar el toque creativo que éstos al parecer ya no pueden dar. Gehry no ve mal el concurso del artista -él mismo trabajó con Oldenburg-, el problema es que parece que ahora se coarta y corta la vena creativa del arquitecto: "los arquitectos no lo harán porque se les dice que no lo hagan. "No me seas travieso". ¿Entiende lo que le digo?". Arturo Franco, arquitecto que ha intervenido en una nave del Matadero madrileño (en la foto) decía esto hace unos días en El País:"Pero el nuestro fue un trabajo de contención, en torno a la no actuación. Tratamos de atarnos las manos al palo mayor, como Ulises, para no caer en la tentación". Arrea.

El archifamoso y ya cansino Menos es más, necesario para purificar y depurar los excesos pasados (en esta profesión y en tantas otras, no disparemos al arquitecto), vuelve con fuerza pero ¿hasta llegar al extremo de convertir al arquitecto en un mero tecnócrata (palabra que tanto gusta ahora) sin alma? En el NYT  leía el otro día un artículo de título "Por qué menos no es siempre más" en el que su autor daba la vuelta a la tortilla miesiana:"Cualquier edificio sin aparentes costuras está repleto de complejas juntas, empalmes y uniones que hacen que mil elementos distintos parezcan un todo escultórico y monolítico. Para hacer como sí dejaras todo fuera, debes remeter todo por dentro. Lo que parece espartano suele ser invisiblemente barroco". Y sale, según él, por un pico. Mira tú por dónde.

La puntilla: el Pritzker, el Oscar de la arquitectura -casi se dan a la par- se acaba de otorgar a un arquitecto chino de nombre Wang Shu, que lidera un estudio que se llama Amateur, porque él se considera ante todo un artesano, en sintonía con la sostenibilidad, el respeto a los materiales autóctonos, etc. Vamos, que él es arquitecto casi porque pasaba por allí. En el jurado Murcutt, otro que tal baila, que en el congreso Más por Menos (esa sí que es una buena máxima) de Pamplona sacaba pecho ante Piano y le espetaba que cuántos arquitectos trabajaban en su estudio, dejando claro que él, frente al italiano, aún tenía control directo sobre su obra. Por lo visto crear puestos de trabajo, coordinar equipos humanos y crear obras arquitectónicas tan complejas como The Shard (otra cosa es que nos guste) no tiene ningún valor para el australiano.

Recapitulamos. O sea, que un arquitecto tiene, primero que casi ocultar que lo es diciendo que es un artesano amateur, segundo, no actuar, como dice Arturo Franco, por más que le pese, que si hay algún elemento de autor que poner en la obra ya lo hará el artista glamuroso de turno, y tercero hacer un edificio mínimo, etéreo, evanescente. Vamos, que como el edificio se vea le vamos a brear a correazos. Y por la parte de la hebilla. Habrase visto.

lunes, 27 de febrero de 2012

La "torre de los hilos eléctricos"


Se acaba de inaugurar la torre Iberdrola de Pelli en Bilbao. Contrapunto vertical y estático al dinamismo horizontal del Guggenheim, que parece culebrear juguetón ante su imponente presencia, sus 165 metros son ya el techo de Euskadi y celebran los 111 años de la empresa eléctrica fundada en la capital vizcaína, hoy quinta del mundo. Para la ceremonia se ha creado una composición musical basada en la Oda a la Energía de Neruda:

"Fuego que corre y canta,
agua que crea,
crecimiento,
transforma nuestra vida,
saca
pan de las piedras,
oro del cielo,
ciudades
del desierto,
danos,
energía,
lo que guardas,
extiende tus dones de fuego
allá
sobre la estepa,
fragua de la fruta, enciende
el tesoro del trigo,
rompe la tierra, aplana
montes, extiende
las nuevas
fecundaciones
por la tierra
para que desde entonces,
desde allí,
desde donde
cambió la vida,
ahora
cambie la tierra,
toda
la tierra,
las islas,
el desierto
y cambie el hombre"
.

 (Oda completa aquí).

viernes, 24 de febrero de 2012

Sobre Mansilla


"Se le veía contento. Disfrutó de muchas de las cosas que la arquitectura puede dar. Era una persona sofisticada en la elección de todo aquello que lo rodeaba, sofisticación que trasladaba al tono que quería para su arquitectura. A pesar de la madurez de su trabajo, no había perdido la condición juvenil, casi de estudiante, que llegaba a ser grácil, de una frescura adolescente. Seguramente Luis Mansilla ha estado muy atento al trabajo de su mujer, la pintora Carmen Pinart, con quien compartía una sensibilidad común. Estaba contento con sus hijas. Se puede decir que tuvo una vida plena. Pero también que le hubiera apetecido hacer muchas otras cosas. También a nosotros que las hubiera hecho" (Rafael Moneo). Artículo completo.

"Amante de su familia, de la arquitectura y de la vida, Luis bebía el mundo a sorbos, respiraba el humo de la invención y alimentaba su pupila codiciosa con intuiciones deslumbrantes. De su tiempo en la Academia de España en Roma —donde por cierto conoció a la que sería su mujer, también pensionada allí— quedó quizá la costumbre de interpretar los objetos, los paisajes y las gentes a través del dibujo, y en sus trazos latía con fuerza una pulsión poética y una profundidad lírica que parecían ajenas a su figura menuda y pelirroja, siempre atenta y bondadosa, a veces ensimismada, y sin embargo ardiendo sin pausa con un fuego interior de zarza que se consume en la pupila". (Luis Fernández-Galiano). Artículo completo.

"Todo lo profesional: edificios, diseños, textos, clases, conferencias o el fanzine Circo, lo compartía Mansilla con Emilio Tuñón. Se hace difícil hablar de Mansilla en solitario. Tras 25 años como profesor sostenía hace poco que la indignación del 15-M se venía gestando en la Escuela de Arquitectura desde hacía 10 años. También que "el modelo de entender la arquitectura con una participación más cercana nos lo han enseñado los alumnos".´ (Anatxu Zabalbeascoa). Artículo.

jueves, 23 de febrero de 2012

In Memoriam


"Dice un filósofo: "El deber del alumno es alejarse del maestro pero el deber del maestro es engañarle". De la experiencia en el estudio de Moneo hemos entendido lo importante que es la honestidad y la coherencia. Más allá del estilo, hemos comprendido que en las obras de arquitectura existen obsesiones personales, necesidades públicas, problemas de construcción y de geometría, por lo que es importante conciliar todos estos elementos de forma coherente. En la coherencia nace la arquitectura". (Luis Mansilla)

domingo, 19 de febrero de 2012

Cyborgs vs flâneurs


"El automatismo detectado premonitoriamente por Poe [en El hombre de la multitud] forma parte ya, sin duda, de nuestra condición contemporánea. El autómata moderno, sin embargo, no es como aquellos originarios y sofisticados muñecos mecánicos -capricci que jugaban al ajedrez o tocaban impecablemente la pianola- sino que se parece más a los inquietantes seres, casi indistinguibles de los humanos, que desde E.T.A.Hoffmann pueblan la literatura de la ciencia-ficción. El autómata urbano remeda el comportamiento de sus congéneres porque es incapaz de metabolizar el shock nervioso que supone la aceleración de la ciudad moderna y acaba deviniendo en verdadero cyborg en el que la carnalidad concreta se anima con la personalidad genérica del hombre masa. El autómata, por tanto, es un sujeto fracasado, incapaz de hallar en la anomalía urbana un hueco para su individualidad(...).
La actividad del flâneur es la alternativa a ese aprendizaje pasivo, incapaz ya de hacer frente a los peligros que las ciudades aceleradas y genéricas suponen para la conservación de la individualidad humana. El flâneur de Benjamin, igual que los personajes de Houllebecq que se desplazan alegremente de no-lugar en no-lugar, busca su identidad en la multitud y sólo en ella halla su sentido. "La mejor manera de estar solo es estar acompañado": esta máxima transforma de manera inmediata la percepción de nuestro entorno inmediato de tal modo que la ciudad puede dejar de ser un leviatán devorador para para mostrarse como un apasionante e intrincado laberinto. De ahí el reto para el hombre moderno, que guardando en sí la huella del constructor Dédalo, debe comportarse ahora como Teseo, liberando a las víctimas de la temible construcción erigida previamente por él.(...) Al convertir así al shock en una vivencia, el flâneur esquiva la clónica condición del autómata y se reafirma en su singularidad". (Eduardo Prieto, La arquitectura de la ciudad global").

La foto es de Moby, famoso como músico pero no tanto como fotógrafo (ya hablamos de él), quien acaba de crear un blog sobre la arquitectura en Los Angeles. Armado con su cámara, Moby es el perfecto flâneur que señala Prieto (arquitecto y filósofo), mostrando lugares anónimos de una ciudad que el músico describe como extraña pero bella, en la que los estilos más bizarros se mezclan sin el más mínimo rubor y donde el azar crea contrastes impactantes. Sus comentarios sobre las fotos son tan interesantes como las imágenes, con un estilo chispeante difícil de traducir. Sobre los apartamentos de la foto dice: "de una manera rara y subjetiva, me encantan estos extraños y feos bloques de apartamentos. en parte por su estética rectilínea en forma de caja y absolutamente decrépita. pero más aún por su narrativa implícita (si alguna vez quieres sonar realmente pretencioso, basta con que digas "narrativa implícita" en un cóctel. la gente te tirará literal o figurativamente basura a la cara)".


martes, 14 de febrero de 2012

Cartografía de un sueño


"Basta con unas cuantas líneas para que se levante un sueño. Basta con unos cuantos sueños para que se dé forma a un mundo (...). Todos los planos constituyen una cartografía, también los de una casa; es decir, una ruta para ubicarse en el espacio, para arribar a un puerto, para estar extraviado con unas coordenadas precisas, sin sentir el vértigo de estar perdido (...). Los planos de una casa deberían ser las ramas del nido, y el nido la promesa de nuestra plenitud". (Carlos Marzal, El esqueleto de la ilusión, en Descubrir el Arte, nº156).

(Foto: planos de la Casa de la Cascada de Frank Lloyd Wright. “En un hermoso bosque se alzaba junto a una cascada una plataforma sólida y alta de roca, y parecía que lo natural era construir la casa encima, en forma de voladizo, sobre la caída de agua… Además estaba (claro está) el cariño del Sr. Kaufmann por ese bonito lugar. Le encantaba el sitio sobre el que la casa estaba construida y le gustaba oir el sonido del agua. Esto se convirtió en el principal motivo del diseño. Creo que puedes oír la cascada cuando observas el diseño”. Frank Lloyd Wright en una entrevista en 1954).

jueves, 9 de febrero de 2012

Optimistas racionales


"También he empezado a leer The Rational Optimist: How Prosperity Evolves [2010] de Matt Ridley. Comienza comparando un hacha de mano del 10.000 a.C. con un ratón de ordenador. La forma y el tamaño son parecidos, ambos diseñados para la mano, pero uno está diseñado por un solo individuo que manipula el material con sus manos, y el otro no podría ser diseñado por completo ni tan siquiera por 100 personas trabajando juntas. El ratón es una síntesis de tantos procesos y destrezas especializados que una sola persona no podría explicar su funcionamiento hasta el último detalle. La arquitectura es así, por supuesto". (Bjarke Ingels, entrevistado en el último número de Ark. Foto: ópera en Guangzhou de Zaha Hadid).

sábado, 4 de febrero de 2012

Arquitectura zombi


El otro día leyendo un artículo en El País sobre la Caja Mágica de Perrault me topé con un término brillante: deszombificar. Resulta que el ayuntamiento de Madrid no sabe qué hacer ahora con el voluminoso pabellón para competiciones tenísticas que nos costó 294 millones, más de la mitad de lo presupuestado, proveniente de aquellos tiempos en los que nos postulábamos entusiásticamente para las olimpiadas (aún seguimos en el empeño, aunque con mermados ímpetus). Mientras nos toca la loto olímpica se ha intentado dar salida al enorme edificio de techos móviles de diversas maneras, hasta llegar a la situación actual, que es la de edificio zombi, una genial traducción del white elephant inglés. Parece que hay una modesta escudería de Fórmula 1 que estaría interesada en su deszombificación, en fin. Lee el artículo, de Bruno García Gallo, aquí.

Últimamente los zombis vuelven a estar de moda. Hasta en Cuba, que ya es decir, de la mano de la película Juan de los muertos. Imaginamos a los Castro aterrorizados no tanto por el look casquero y los andares dislocados de los muertos vivientes, sino por lo que suponen de invasión cultural norteamericana. Los zombis carecen del pedigrí literario de un Drácula o no digamos un Frankenstein, pero entraron con fuerza en el imaginario colectivo gracias a películas como La noche de los muertos vivientes de Romero en los 70 y aquí se han quedado. Para algunos representantes de miedos apocalípticos, para otros mero divertimento gore, vivimos como digo un revival que tiene hasta correlatos poéticos. Ya circulan varias antologías de poesía zombi en Estados Unidos, así Aim For the Head (Apunta a la cabeza), donde se recoge la obra de más de 50 poetas zombis, casi nada. ¿Qué dices, que me lo estoy inventando? Anda, mira aquí. Para muestra, un botón: "Sé que tenía/ dos/ brazos cuando llegué/ a esta ciudad/ pero parece/ que he perdido uno/ en alguna parte". Su sutil autor es Matt Betts, y la metafórica pieza, publicada en la antología Vicious verses and reanimated rhymes (Versos depravados y rimas reanimadas), lo mismo vale para referirse a un zombi que a algún político cascado.

La arquitectura zombi nos persigue. Nos recuerda nuestro paletismo de nuevo rico. Perdimos no ya un brazo, como en el delicado poema de Betts, sino directamente la cabeza, y ahora andamos comiéndonos el coco para ver cómo reanimamos a tanto artefacto zombificado y cómo cuadramos las cuentas, porque encima nos han salido por un riñón. Vaya, hoy la entrada me ha salido visceral.

(El Modulor zombi de la foto es la portada de un libro llamado Hacia una arquitectura a prueba de zombis, en realidad una tesina de final de carrera de un tal Glenn Ginter presentada en la universidad de Michigan, "una mirada satírica a la cultura del miedo inherente a la arquitectura y el urbanismo", según señala el propio autor. Sabías que, también en Estados Unidos, se celebra una competición que premia la mejor casa a prueba de zombis? No comment).

jueves, 2 de febrero de 2012

Parecidos razonables: Madrid/Rotterdam


Fóster es ya tan nuestro que hasta se me escapa la tilde cuando escribo su nombre. El Lord de Manchester ha llegado incluso a formar parte de nuestro léxico: pusimos un foster en nuestras vidas (como decía Juli Capella ya en 2001) y los bilbaínos bautizaron fosteritos a las entradas del metro diseñado por él en la capital vasca. Casado, como todo el mundo sabe, con una española (Elena Ochoa), tiene estudio en Madrid y ha diseñado también aquí la sede y la galería de arte de Ivorypress (editorial a cargo de su esposa) a la que contribuye comisariando exposiciones. Príncipe de Asturias de las Artes, y desde hace unos días, doctor Honoris Causa por la UPM, Foster es como Hemingway, casi patrimonio nacional. Apóstol del high-tech en los 90 aunque siempre con inquietudes ecológicas, fan de arquitectos vanguardistas como Bucky Fuller o Prouvé, resulta curioso que viva en una mansión suiza del siglo XVIII y se acabe de comprar (por 20 millones de dólares de nada) un casoplón tradicional americano en Martha´s Vineyard, y es que en casa del herrero, cuchillo de palo.


En las fotos, el edificio Carrión de Luis Martínez Feduchi y Vicente Eced y Eced, todo un icono madrileño, contrastado con el World Port Centre en Rotterdam de Foster.

viernes, 27 de enero de 2012

Lágrimas en la lluvia

Seguimos dándole vueltas al discurso de Fernández-Galiano cuyo final citábamos en la pasada entrada. Arquitectura y vida es su amplio título, con guiño indirecto a AV, como corresponde a una extensa disertación de marcado corte humanista en la que el nuevo académico de la de San Fernando mezcla con espíritu renacentista y pasmosa facilidad termodinámica, filosofía, ecología, arquitectura, arte o teología, que ya es decir, por no hablar de las numerosas expresiones latinas que trufan su presentación, vamos que don Luis parecería hablar la lengua de Plauto en la intimidad. Aviso: hay que encarar el texto con mente clara y neuronas alerta (aun así, para qué negarlo, hemos sufrido alguna que otra comprehensio interrupta), que esto no es un artículo o crítica generalista, estamos en nivel premium (por cierto, nada menos que Moneo contesta al discurso). El arquitecto y profesor introduce sugerentes etiquetas léxicas a fenómenos que atañen a la arquitectura y el urbanismo últimos, destacamos:

-El elogio de la mímesis ("frente al despilfarro material y energético del desorden caprichoso o el experimento interminable, la mejora gradual de las formas ordenadas que se reproducen mediante la mímesis posee una lógica económica, social e intelectual que hace de su abstracción un persuasivo realismo").

-La Babel horizontal, enemiga de la ciudad densa y compacta ("La tensión entre la gravitación urbana que nos reúne y la pulsión centrífuga que nos desplaza hacia las periferias hace vibrar la fibra esencial del actual debate sobre el territorio y el paisaje, que tiene en esa ciudad diluida sin límites ni carácter su protagonista ominoso, y en su metástasis planetaria la responsable más visible de nuestra crisis ambiental").

-La metástasis de iconos (en los últimos años se ha producido"el enclaustramiento de la arquitectura en el lazareto de los signos y los símbolos: una etapa, por cierto, paradójicamente calificada de ‘pesadilla semántica’ por un notorio autor de obras icónicas, Rem Koolhaas (...) incluso objetos de belleza singular se extravían en el laberinto cacofónico formado por una multitud de obras en pugna por lograr la atención del espectador, y esa auténtica metástasis de iconos acaba percibiéndose como una dolencia que aflige al cuerpo físico de las ciudades y al cuerpo doctrinal de la arquitectura"). Todo por culpa de la dictadura del ojo, signo de nuestra época y que conduce a una inevitable fatiga visual.


-La arquitectura atmosférica ("Haciendo de necesidad virtud, la arquitectura atmosférica procura un uso responsable de los recursos escasos, y al tiempo recobra el placer táctil de las fluctuaciones térmicas, la humedad ambiente o el movimiento del aire, abandonando la costosa y narcótica homogeneidad moderna").

-La estética termodinámica ("Esta arquitectura gaseosa o líquida no excluye, como es lógico, la solidez material de los edificios, pero desplaza elénfasis hacia las instalaciones y la climatización, soportes del confort térmico y fundamentos también de la sostenibilidad energética, y por lo tanto bases físicas tanto de una estética termodinámica como de una ética ecosistémica").

Pero es el final del cuidadosamente estructurado discurso, que en parte citábamos en nuestra anterior entrada, lo que más nos ha tocado. Fernández-Galiano deviene personal, crepuscular y un punto nihilista al afirmar tajante que el globo es una esfera amnésica, donde la entropía impone su ley testaruda, arruinando la construcción, descomponiendo la materia y borrando los rastros, que en un parpadeo del tiempo geológico se habrán desvanecido como un rastro de humo. El nuevo académico, quizá momentáneamente vencido por la entropía, palabra que se repite a menudo en el texto, o por los innumerables entrópicos que nos rodean, parece entonar un adiós a la vida que recuerda a los ríos  manriqueños que inevitablemente van a dar en la mar que es el morir, al polvo serán mas polvo enamorado de Quevedo o al todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia de Blade Runner. En nuestro culto fanático por dicha película, no podemos evitar ver en la foto que poníamos como encabezamiento de nuestra entrada anterior la similitud entre un Fernández-Galiano encaramado en la azotea del BBVA bajo un cielo tormentoso y la escena de Roy Batty en la azotea del Bradbury entonando bajo la lluvia el famoso discurso I´ve seen things... poco antes de agotar su lifespan. Pues con la venia, aquí el académico se equivoca. A no ser que pretenda trascender miles de años en el futuro (ojo, hay pensadores, escritores y arquitectos que lo han conseguido, por qué no él), la entropía no es invencible. Incluso el más mediocre de los mortales trascenderá a su final en los recuerdos -preferiblemente buenos- que de él tendrán sus allegados (él mismo alude al principio del discurso a su padre y un amigo recientemente fallecidos, de los que dice permanecerán indeleblemente en su memoria), y no digamos en su obra si ha tenido la suerte y la dedicación de poner en buen uso sus talentos. Galiano hace una arquitectura de papel, como él dice, pero la palabra es más fuerte que el hormigón y perdurará más, y no digamos en la era digital. Vivamos como si la entropía no existiese, sí, ¿pero no sería aún mejor vivir asumiendo su existencia y sabiendo que podemos  vencerla?

martes, 24 de enero de 2012

Lecciones de vida


"En un abrir y cerrar de ojos, in ictu oculi, desaparecemos nosotros, nuestras obras y nuestras huellas;pero en ese efímero pestañeo caben el esfuerzo y la desidia,el afecto y la indiferencia, la decencia y la indignidad. El carpe diem horaciano nos instó no tanto a disfrutar de los días como a cosecharlos, y esa emboscada parábola de los talentos es, pienso, pertinente aún para las sociedades y para los individuos, escindidos entre la Escila antrópica y la Caribdis entrópica, entre un mundo modelado enteramente por el hombre y un tiempo que implacablemente desbarata vidas y obras. Nuestros trabajos y nuestros días no tienen otro fundamento que nuestra mortalidad, y sin embargo debemos obrar como si esa extinción segura no formase parte de nuestro horizonte vital. El teólogo Dietrich Bonhoeffer enseñó a nuestra generación a vivir en el mundo etsi Deus non daretur, como si Dios no existiese, y quizá hoy debiéramos reescribir su máxima afirmando la necesidad de vivir como si la muerte no existiese o, mejor aún, con permiso de Clausius, como si la entropía no existiese,etsi entropia non daretur". (Final del discurso de Luis Fernández-Galiano con ocasión de su ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Arquitectura y vida, el arte en mutación. Texto completo).

lunes, 23 de enero de 2012

Geometrías


"Ese proyecto representó para nosotros un momento decisivo porque Madinat al-Zahra nos hizo tomar conciencia de la enorme riqueza de la tradición arquitectónica islámica, que es paradójicamente muy contemporánea. Los milenarios patrones geométricos de la arquitectura islámica son perfectamente comparables al pensamiento filosófico contemporáneo, a la tecnología de la información y a los sistemas abiertos [open-ended systems]". (Entrevista a Nieto Sobejano en Mark).

miércoles, 18 de enero de 2012

Arquitectura líquida


"En este contexto lábil las tradicionales funciones cívicas que desempeñaba el espacio no encuentran acomodo en el continuum genérico de las ciudades globalizadas y tienden a migrar al ciberespacio, adaptándose a los nuevos modelos derivados de una conectividad fácil, indiscriminada y ligera. Lo leve, lo "líquido" -empleando el afortunado término de Zygmunt Bauman- releva así a lo macizo y pesado, igual que lo digital suple a lo analógico y el consumo de información supera ya al de bienes materiales". (Eduardo Prieto, La arquitectura de la ciudad global).

(Foto: el recién inaugurado auditorio "El Batel" de Cartagena del estudio Selgas Cano. Lee aquí un artículo sobre el edificio de A.Zabalbeascoa con fotos de Iwan Baan).

jueves, 12 de enero de 2012

La conexión griega


El de la foto es el colegio concertado Ramiro Izquierdo de Castellón. Arquitectónicamente no es como para echar cohetes, aunque su cubierta curva tiene un cierto encanto retro que con algo de imaginación puede recordar a Fuller o Prouvé. Lleva seis meses sin cobrar de la Comunidad Valenciana una deuda de 104.000 euros y la directiva del centro ha mandado un comunicado a los padres en el que se habla de la posibilidad cierta de cerrar el colegio. 450 centros en dicha Comunidad están en una situación similar, afectando a 225.000 alumnos. El monto total de la deuda es de 50 millones de euros, vaya, casi lo mismo que iba a costar el nunca construido Palacio de Congresos de Calatrava también en Castellón (eso en el proyecto original, en el definitivo la factura se disparó hasta 100. El Palau de les Arts de Calatrava en Valencia, tan sólo una de las cinco piezas que componen  la Ciudad de las Artes y las Ciencias, costó 382,5 millones, tres veces más de lo presupuestado).

Criticar el dispendio de la Comunidad Valenciana es uno de nuestros hobbyhorses favoritos. Nadie duda que dentro de 100 años, cuando la crisis sea algo que sólo recuerden los historiadores, la Ciudad de las Artes, a pesar de su condición de artefacto totalmente alienado que busca un protagonismo casi patológico a costa de dar la espalda a su entorno y quedar por encima de él será considerada uno de los complejos arquitectónicos más bellos e impresionantes del mundo, de la misma manera que nadie se acuerda ya de las durísimas críticas que tuvo la Torre Eiffel durante su construcción, otro cuerpo extraño en medio de una urbe tan conservadora en lo arquitectónico. Pero mientras tanto, las cifras de los costes levantan ampollas.

La Comunidad Valenciana, su deuda recién rebajada a nivel de los bonos basura, es nuestra Grecia. Y eso, que hasta ayer era un cumplido, es ahora una lacra. Es curioso que en los tiempos de las vacas gordas, cuando las comunidades autónomas gustaban de hacer sus pinitos en política exterior, Valencia se acercó al país heleno favoreciendo interesantes proyectos culturales en los que egregios griegos fueron invitados. Irene Papas fue asesora cultural de la Comunidad -a precio de oro- e hizo montajes teatrales entre los que destacó uno de Las Troyanas de Eurípides en Sagunto donde participaron La Fura dels Baus, Vangelis -otro griego- con la banda sonora y Calatrava con la escenografía. Papas prefirió elegir como teatro una nave abandonada antes que el restaurado (con gran polémica) teatro romano de la ciudad para transmitir, también mediante la arquitectura, uno de los temas de la obra: la destrucción provocada por la guerra. Por cierto que se comentó que fue Papas quien puso en contacto a Calatrava con las autoridades griegas lo que le valió el encargo de realizar el bello complejo para los Juegos Olímpicos de Atenas de 2004. Más Greek Connections: el propio Vangelis, pintor aficionado a la vez que músico, hizo su primera exposición de pintura en Valencia, financiada por la Comunidad, que posteriormente se desplazaría a varios países latinoamericanos. Para la ocasión se editó un cuidado libro con prólogos a cargo del entonces presidente comunitario (José Luis Olivas), la alcaldesa (la incombustible Rita Barberá), el conseller de cultura y Consuelo Ciscar, por entonces subsecretaria de promoción cultural y hoy directora del IVAM, quien señalaba "la grata experiencia de asomarse a Grecia desde el mismo corazón de la Valencia antigua". Toda una premonición.

La Comunidad Valenciana está asomada al abismo griego. Esperemos que no se caiga en él.

martes, 10 de enero de 2012

La capilla del silencio


¿Empachado tras el interminable maratón de compras navideñas, con su insufrible continuación en las rebajas? ¿Harto del consumismo salvaje de unas fiestas cuyo sentido original se ha desvirtuado hasta límites absurdos? En Helsinki han encontrado la solución. Tras consumir en un cercano centro comercal podrás muy pronto abstraerte en la Capilla del Silencio (Kamppi Chapel of Silence del estudio local K2S), en la zona más trepidante de la ciudad, cuyo objetivo, con su opacidad conseguida a base de paredes sin ventanas construídas con madera de aliso, es precisamente aislarnos del mundanal ruido para practicar una especie de cocooning espiritual. Me recuerda a los juzgados de Burdeos de Rogers, un edificio de belleza distraída en el que las salas están instaladas dentro de una especie de enormes barricas de madera de forma cónica (alusión a la cultura vitivinicola de la zona) sin ventana alguna. La sensación de aislamiento y paz era notable dentro (me colé en mitad de un juicio e incluso hice un par de fotos sin mayor problema), algo a lo que supongo también ayudaría el hecho de no estar inculpado.

jueves, 5 de enero de 2012

Nieto y Sobejano, localismo y modernidad



  

El museo interactivo de Lugo de Nieto y Sobejano es, en mi opinión de no-arquitecto (que diría Ingels), uno de las más interesantes muestras arquitectónicas de 2011: un museo que explota el subsuelo y crea bastiones cilíndricos de acero corten que recuerdan las fortificaciones romanas de la ciudad y dialogan con los huecos también cilíndricos que horadan su suelo creando bellos efectos visuales como vemos en la primera foto (de Fernando Alda). En Graz (Austria) el estudio madrileño ha vuelto ha crear enormes lucernarios cilíndricos en la ampliación del museo Joanneum (segunda foto), donde renunciaron a establecer una réplica del potente roofscape de la ciudad y se centraron de nuevo en el subsuelo. Pero con la remodelación que han hecho, también en Graz, de los grandes almacenes Kastner & Öhler (tercera foto) se han quitado la posible espina: aquí sí que han ido a por todas en la creación de una rotunda cubierta en forma de sierra dentada que recuerda a su auditorio de Zaragoza (última foto) y tiene muy cerca el museo de arte de Peter Cook (del que hablábamos hace poco), esa masa amorfa y alienígena con la que contrasta gracias a su radical geometría. El estudio madrileño explica su proyecto para Kastner & Öhler en AV, donde reivindican una vuelta a las cubiertas significativas una vez que el movimiento moderno las anuló poniendo de moda con Le Corbusier a la cabeza los techos planos y anodinos (que ellos también han utilizado en Mérida, San Sebastián o Córdoba). Son capaces por tanto de hacer una reinterpretación moderna (en el sentido original de la palabra) de lo local.

La reivindicación de Nieto y Sobejano coincide con un reciente artículo en el Wall Street Journal (Top Architects Go Local) donde se menciona el "regionalismo crítico" de Kenneth Frampton, quien defiende un nuevo tipo de casas más auténticas que tienen en cuenta el lugar donde se emplazan y son "una reacción a las dos últimas décadas de "uniformidad compulsiva" ya sea en forma de McMansiones o la proliferación de modernas "cajas blancas"'. El entorno y la historia condiciona y estimula al arquitecto, y cuando no lo hay lo inventa, como señala Iñaki Begiristain, profesor de la UPV, en su tesis sobre tres edificios de Gehry en Los Angeles para los que el arquitecto canadiense crea una ficción que sirva de referente, como los falsos recuerdos insertados a los replicantes de Blade Runner (la comparación es del propio Begiristain).

Una de las referencias a lo local más originales que he visto está en la casa Hutznhaisl de AFF architekten, que el último número de AV (Casas lejanas) presenta en portada: en su rabiosamente moderno exterior resulta una anodina caja de hormigón (casi un búnker) en mitad de un bosque de Sajonia, pero en sus muros interiores, en forma de huella impresa en el hormigón de antiguas puertas y ventanas, guarda la fantasmagórica memoria fosilizada de una cabaña que existía en el mismo emplazamiento (fotos).