"Quizá sólo Siza Vieira, tan moderno como ancestral, sea capaz (...) de tocar con su varita de mago los rasgos más sutiles, y más convencionales, de cualquier entorno; haciendo que la modernidad sea tan fiel a sí misma como al lugar en que parece más nacer que implantarse, más crecer que construirse. Un Siza tan racionalista como orgánico, tan formal como informal, tan moderno como ajeno a cualquier moda. Tan portugués como maestro de España". (Antón Capitel, Nuevas lecciones de arquitectura moderna. Fotos: La Faculdade de Arquitectura de Oporto, de Siza, que ha formado a dos Pritzkers: el propio Siza y Souto de Moura).
lunes, 6 de agosto de 2012
sábado, 28 de julio de 2012
El lechero optimista
Este singular lechero va a entregar su habitual pedido a pesar de que, en el Londres bombardeado de la Segunda Guerra Mundial, quizá no encuentre ya ni puertas a las que llamar. Los ingleses, como siempre, a lo suyo (lo hemos podido ver en la ceremonia de apertura de los Juegos). Luis Fernández-Galiano acaba con esta espléndida foto su presentación en el congreso Arquitectura: Lo común que se celebró hace un mes en Pamplona. Hablaba sobre la situación de hondo desánimo generalizado ante nuestra situación económica y con la foto quería hacernos recordar que de peores hemos salido, y que hay que seguir adelante con optimismo. El optimismo -decía- es la primera obligación del arquitecto (y de todos). En fin, como recordaba a menudo Gregorio Peces-Barba citando al filósofo e historiador alemán Max Weber, "toda experiencia histórica confirma la verdad de que el hombre no hubiera obtenido lo posible si no hubiera pugnado una y otra vez por alcanzar lo imposible".
jueves, 26 de julio de 2012
El árbol y el agua
A veces no hace falta construir un icono de precio exorbitante y formas excepcionales como recordatorio de un hecho especialmente significativo. Un simple árbol puede hacer ese papel. En el Memorial 9/11 neoyorquino un peral recuerda la tragedia, aunque no es un árbol cualquiera, así lo relata Vicente Molina-Foix, uno de nuestros mejores articulistas, en su crónica El parque de las almas para El País: es " el Survivor Tree o árbol superviviente, un peral de flor que originalmente estaba en el jardín de la plaza interior situada entre las dos torres abatidas y que las brigadas de salvamento encontraron, dañado pero no muerto, en las ruinas humeantes de la llamada Zona Cero. Como un herido más de la masacre, el peral fue atendido y sanado en otro parque-hospital de la ciudad, hasta que renació y floreció de nuevo cada primavera, sobreviviendo también a los efectos de una devastadora tormenta sufrida, en su vivero provisional, en marzo de 2010. En diciembre de ese año el Survivor Tree fue replantado en el Memorial 9/11, donde hoy tiene un sitio de honor cerca del lado oeste de la Piscina Sur". Las "piscinas" de Michael Arad, un símbolo igualmente simple y nada extravagante, como el negativo de las antiguas torres, ofrecen también una significación profunda: "Y así llegamos al punto culminante de nuestra historia, situado en las dos inmensas piscinas que ocupan el perímetro exacto donde estaban las moles gemelas desplomadas. En esas piscinas o fuentes, en su hermoso y sobrio granito negro, en sus parapetos grabados, en el fluir moroso de un continuo canal de agua que forma una cascada sin estruendo y un lago sin profundidad, se guarda el luto, y en lo que constituye su mayor logro estético, los anchos pozos centrales por los que cae el agua a un fondo insondable y sombrío, se da la imagen más elocuente de la pérdida, de la oquedad y la carencia. No el olvido. Para desafiar al olvido se dispuso que los nombres completos de todas las víctimas de los dos atentados del World Trade Center, unidos en la Piscina Sur a los de los muertos en los vuelos pilotados por terroristas que se estrellaron en Pensilvania y Washington, estén inscritos en letras de bronce en los rebordes, también de piedra negra, que flanquean las piscinas, siguiendo en su disposición una 'contigüidad con significado'". Símbolos sencillos y arquitectos desconocidos (frente a las grandes figuras como Foster, Calatrava o Libeskind que también trabajan en la zona), serán probablemente los que dejen una mayor huella en el recuerdo de los visitantes.
lunes, 23 de julio de 2012
Uniones de alto voltaje
¿Alguien se imagina a, por ejemplo, el Real Madrid y el Barcelona (o el Atlético de Madrid) jugando juntos contra otro equipo? ¿A Ferrán Adriá poniendo un restaurante junto a Arzak? ¿A Ai Weiwei uniéndose a Anish Kapoor para crear una nueva instalación? Bueno pues en arquitectura esta clase de uniones en lo más alto se están empezando a producir, y es que la crisis obra milagros. Es habitual, bien por requerimientos del proyecto, o como guiño al país en cuestión, que cuando un arquitecto de renombre se presenta a un concurso en un país distinto al suyo lo haga acompañado de un estudio local, hasta ahora un telonero poco conocido. Pues bien esto ha cambiado para el proyecto de reforma del estadio Santiago Bernabéu del Real Madrid al que se propone dotar "de una piel envolvente que sea un hito arquitectónico mundial. Tiene que convertirse en único, el mejor del mundo, la obra cumbre del siglo XXI" en palabras de Florentino Pérez (quien pondrá sobre la mesa 200 millones de euros), proyecto que también incluirá la construcción de un hotel y un espacio de ocio en el costado que mira a la Castellana, hoy en día ocupado por un parcela infrautilizada (ya hace casi tres años el diario deportivo Marca adelantaba la noticia, señalando a tres arquitectos galácticos para el proyecto: Moneo, Pei y Calatrava: sólo acertaron con el primero). Pero a lo que íbamos, la gran novedad consiste en los equipos seleccionados: el primero Moneo y Herzog y de Meuron (aquí no hay telonero que valga, ambos estudios están en lo más alto de la disciplina a nivel mundial, algo como digo verdaderamente sorprendente), el segundo Foster y de la-Hoz (aunque aquí la balanza se inclina hacia el británico, de la-Hoz es uno de los más importantes estudios españoles, autor por ejemplo de las sedes de Telefónica y Repsol en Madrid), y el tercero Populous y Lamela (los menos conocidos: el primero ha diseñado el estadio olímpico londinense junto a Peter Cook, sobresaliente en sostenibilidad pero aprobadillo en presencia, acaba de ser elegido para la shortlist del Stirling, y los segundos son un estudio de gran tradición en España: con Rogers levantaron la T-4 en Barajas y suyas son también las Torres de Colón, todo un acontecimiento en los 70 por su técnica constructiva -se hicieron de arriba abajo- y su posterior restyling consistente en unir ambas torres con una piel única y rematarlas -nunca mejor utilizado el término- con un extraño caperuzón de un color verde ácido que no desentonaría en Miami, pero en Madrid... Suya es por cierto la última remodelación del Bernabéu).
Hasta aquí todo muy bien. Los arquitectos, hasta los más grandes, deben adaptarse a los tiempos y trabajar en equipo. El premio FAD de arquitectura ha sido concedido al Matadero madrileño precisamente por aunar a un gran número de arquitectos en un proyecto vanguardista común. Ahora bien, la pregunta es: ¿serán capaces nuestros ex-starchitects, a sus años, tras acumular tantos éxitos y fama, y después de trabajar a sus anchas durante tanto tiempo, del imprescindible give and take del trabajo en equipo? Foster y de la-Hoz tienen ciertamente mucho en común, Moneo y HdM también (aunque quizá algo menos), aún así, ¿serán capaces de pergeñar juntos un proyecto realmente mejor que sus trabajos en solitario? Tengo verdadera curiosidad por saber qué saldrá de todo esto: la respuesta, en septiembre, cuando se presentan los proyectos: ¿Ganarán Foster y de la-Hoz, más en sintonía con el galactismo de Florentino que los recatados Moneo y HdM (aunque en Pekín y Múnich los suizos hicieron sendos estadios realmente impresionantes)? ¿Darán la campanada Populous y Lamela, a prori los peor colocados?
Muy bien también el sugar rush, el subidón de azúcar que dice Rowan Moore en The Observer comentando la falta de él en la lista final de sosos edificios elegidos para el premio Stirling de este año (hasta los dos seleccionados de Koolhaas parecen de Chipperfield). Está bien que, de vez en cuando, y siempre a cargo de magnates como Pérez o Botín, claro está, le demos una alegría al cuerpo con estos soberbios macroproyectos que den cancha a los grandes para que nos dejen boquiabiertos; ojo, fundamental también que sean obras que puedan llegar a todos y no meras torres de marfil al estilo de The Shard como apuntaba Fernández-Galiano en el congreso Arquitectura: Lo Común: "los edificios se reconstruyen y dotan de significado con la gente", la arquitectura debe crear "marcos que coreografíen la realidad de la vida" (resulta que al final "lo común" se refería a lo comunitario).
En fin, acabo con una lista de improbables equipos arquitectónicos que me gustaría ver trabajando juntos: Siza y Campo Baeza, Mangado y Chipperfield, Toyo Ito y Selgas Cano, Nouvel y Lejarraga, Koolhaas y Zaera, Nieto Sobejano y SANAA, Calatrava y Hadid (aquí iban a saltar chispas), Zumthor y A-cero (¿por qué no?), Tuñón y... ojalá, Mansilla.
sábado, 21 de julio de 2012
Empresas destructoras
martes, 17 de julio de 2012
El estilo finlandés
"La dureza es parte de la vida en Finlandia. La segunda residencia de la mayoría de las familias es eso: un reto físico, plantarse en medio de la naturaleza sin agua y sin luz. "Hasta los directivos de Nokia eligen ese retorno artificial a la vida primitiva", insiste Pallasmaa. ¿Por qué es tan importante experimentar la vida sin comodidades? "Los mayores goces nacen de las situaciones más básicas: calor cuando hace frío, sombra cuando hace sol", explica el arquitecto. A su edad tiene claro que fue la granja de su abuelo la que forjó su carácter. "Todos podían hacer todo lo necesario para sobrevivir. Mi actitud en la vida deriva de allí".(Anatxu Zabalbeascoa, Marca Finlandia, artículo en El País Semanal. Foto: Moduli 225, vivienda prefabricada diseñada por Juhani Pallasmaa y Kristian Gullichsen).
sábado, 14 de julio de 2012
Promesas del Este
Esta foto no es de Moscú, sino de Torrevieja, el sea resort alicantino. Anuncia villas estilo a medio camino entre Palladio y Briatore. Muy blancas. ¿Nos desenladrillarán los rusos? ¿Y tú que prefieres, los hombres de negro según el chascarrillo de Montoro (que no iban a venir...) o los hombres de blanco? El director de la Oficina Antifraude de Cataluña, pro Eurovegas, ha dicho que "el dinero no tiene color". Ya lo dicen los chinos, no importa que el gato sea negro o blanco con tal de que cace ratones.Y al fin y al cabo de noche todos los gatos son pardos. Precisamente Vicente Verdú, en El País de hoy dice que ni negro ni blanco, que últimamente el color que se lleva, en publicidad, como símbolo corporativo, es el pardo. Color escatológico que señala lo que los mercados nos están excretando todos los días, color tóxico de los marrones que nos vamos a tener que comer, color del óxido en valores y principios. ¿Para salir de esta vale todo?
martes, 10 de julio de 2012
Caravana para un coleccionista nómada
Frente a los excesos del ladrillo, al lujo por el lujo o a la reciente exposición que dedicó nada menos que el IVAM al fastuoso Joaquín Torres (A-cero), el arquitecto de los futbolistas (y ahora colaborador en Sálvame, hay que ver qué bien se mimetiza con sus compañeros de programa), Martín Lejarraga, el arquitecto vasco afincado en Cartagena del que aquí hemos hablado unas cuantas veces y que define al arquitecto como un "traficante de sueños", lleva al museo Arqua de la ciudad murciana su "caravana para un coleccionista nómada" dentro de una exposición organizada por La Naval, grupo de acción cultural fundado por el arquitecto junto a los pintores Ángel Mateo Charris y Gonzalo Sicre, todos ellos cartageneros de origen o adopción. La caravana es, según Lejarraga, una "casa rodante, de escasos siete metros cuadrados, pero con el mundo a sus pies, que no se adapta a ningún lugar concreto, pero que está bien en cualquier sitio, que es de estilo 'gitano-chic' -eso nos dicen-, y en la que nos sentimos como granjeros ermitaños que han ocupado una caracola extraña en cuyo interior, como si una cáscara de nácar lo envolviera por completo, se refleja todo nuestro pequeño mundo", mundo que incluye una baraja de cartas transparentes con las que no te hará falta hacer trampas, una puerta celosía hecha con conchas que evocan el mar, razón de ser de Cartagena, un bello cuadro de un solitario paisaje nevado que recuerda a Hopper y aporta profundidad al pequeño espacio o un mantel-bandera que ondea en su exterior reivindicando el hogar como única patria. En fin, como dijo Lejarraga en otra ocasión "la crisis nos obliga a repensar cómo vivir, cómo construir, cómo habitar los espacios".
domingo, 8 de julio de 2012
Lorca y Le Corbusier
"En 1922, al hablar de la Arquitectura del cante jondo (...) [García Lorca] narraba cómo, un día de verano, paseando por Granada con Manuel de Falla, oyeron -la irrupción súbita e inesperada de la música es un motivo habitual en Lorca- una canción "antigua, pura", inseparable de su encuadre arquitectónico. "Nos asomamos a la ventana y a través de las celosías verdes vimos una habitación blanca, aséptica, sin un cuadro, como una máquina para vivir del arquitecto Le Corbusier, y en ella dos hombres, uno con la guitarra y el otro con su voz". En la "pureza" simultanea de la canción y de su ambiente construido aparecían asociadas la modernidad arquitectónica radical de Le Corbusier (que impartiría en 1928 una conferencia en la Residencia de Estudiantes y cuya figura sería también evocada por Lorca en Sketch de la nueva pintura) y la desnudez, tradicional pero precisamente por eso igualmente moderna, de la arquitectura y de la música populares". (Juan Calatrava, La casa de Bernarda Alba en Arquitectura escrita, de Juan Calatrava y Winfried Nerdinger eds. Foto: Museo Madinat al-Zahra en Córdoba de Nieto Sobejano Arquitectos).
viernes, 6 de julio de 2012
Verne y Le Corbusier
¿Influyó Julio Verne en las teorías arquitectónicas de Le Corbusier? Eso parece señalar Dietrich Neumann en uno de los artículos de Arquitectura Escrita, libro editado por Juan Calatrava y Winfried Nerdinger al hilo de una exposición celebrada en el Círculo de Bellas Artes madrileño que estudiaba las conexiones entre arquitectura y literatura. El visionario autor francés, precursor literario del submarino o los viajes espaciales, también tocó el palo arquitectónico. Verne escribió en 1879 un relato de nombre Los 500 millones de la Begum en el que hablaba de una ciudad ideal (France-Ville) donde los arquitectos debían cumplir con un decálogo estricto en el que se incluían reglas para las casas unifamiliares tales como que ninguna podía tener más de dos plantas, debían incorporar jardín y estar a diez pies de distancia de la calle, los tejados debían ser planos, la planta baja tenía que quedar libre y abierta para garantizar el paso del aire, los interiores debían tener lo esencial y las habitaciones tenían que estar bien ventiladas. Neumann lo contrapone al ideario de Le Corbusier en Vers une architecture (1923) y las coincidencias cantan: "Pedid paredes desnudas en el dormitorio, en la sala de estar y en el comedor.(...) Comprad sólo muebles prácticos y dejaos de adornos. (...) Enseñadles a vuestros hijos que una casa sólo es habitable si está llena de luz y de aire y cuando las paredes y los suelos están libres", por no hablar de la planta baja libre y los techos planos. El relato de Verne es incluso anterior a otras formulaciones sobre la ciudad-jardín como el libro Looking Backward de Edward Bellamy, publicado diez años después del relato de Verne. (Foto: interior de la Villa Savoye de Le Corbusier)
miércoles, 27 de junio de 2012
La torre del 1%
"Lo que está a punto de terminarse en el South Bank londinense es casi la metáfora perfecta de cómo la capital se está transformando, para peor. El rascacielos a la vez encapsula y extiende la fórmula por la que Londres se está convirtiendo en una ciudad con mayores desigualdades y peligrosamente dependiente del dinero caliente.
Piensen de nuevo en la historia de The Shard. Es un edificio de grandes proporciones impuesto sobre el Puente de Londres a pesar de las protestas de los residentes, los grupos ecologistas y un aviso de la Unesco en el sentido de que puede poner en aprietos la condición de patrimonio de la humanidad de la cercana Torre de Londres. Y lo que es peor, sus dueños y ocupantes tendrán muy poco que ver con la zona, que a pesar de su centralidad arroja los peores índices de pobreza y desempleo de toda la ciudad. El edificio es en un 95% propiedad del gobierno de Catar y su inmobiliara, Irvine Sellar, habla de una "ciudad virtual" que incluirá un hotel de cinco estrellas y restaurantes con estrellas Michelín.
Tendrá también diez pisos que saldrán a la venta por entre 37 y 62 millones de euros.(...) "No pondremos estos pisos realmente en el mercado", me comentó alegremente el relaciones públicas, "a este nivel económico sólo hay probablemente entre 25 y 50 posibles compradores en el mundo. Los agentes simplemente les llamarán por teléfono".
Así que uno de los edificios más significativos de Londres no tendrá casi nada que ver con la ciudad en sí. Incluso las oficinas en alquiler en los bajos van dirigidas a financieras y hedge funds que necesiten más espacio para los codos que el que se pueden permitir en la City o Mayfair. Los únicos londinenses de clase trabajadora que pintarán algo aquí irán en autobús por la noche desde el extrarradio para limpiar los cubos de basura. Por lo tanto, y a todos los efectos, esta será la torre del 1%". (Cabréate aún más leyendo el resto de este demoledor artículo de Aditya Chakrabortty para The Guardian).
lunes, 25 de junio de 2012
La fábrica de caramelos
viernes, 22 de junio de 2012
Oda al ladrillo (sin segundas)
"El ladrillo es otro maestro de enseñanza. Qué espiritual es ya su formato, pequeño,manejable, bueno para cualquier finalidad. Qué lógica muestra su sistema de proporciones. Qué vitalidad su juego de aparejos. Qué soberanía posee el más sencillo paño de pared. Pero qué disciplina requiere ese material". (Mies van der Rohe, discurso en el Instituto Armour de Chicago, 1938. En la foto, detalle del complejo que la Compañía del Metropolitano madrileño empezó a construir en 1923 entre las calles de Cavanilles, Sánchez Barcaiztegui y Valderribas para albergar una central eléctrica que aportara energía al metro según un proyecto desarrollado por Antonio Palacios autor entre otros del Palacio de Comunicaciones, hoy Palacio Cibeles y sede del ayuntamiento de la capital. Pues sí, lo común también puede ser bello).
jueves, 21 de junio de 2012
Los cuentos nada comunes de Piano
Renzo Piano sigue con su discurso bipolar. Hoy en El País hablando sobre el Centro Botín en Santander del que hoy se ha puesto la primera piedra vuelve a la defensa de la honestidad y la contención: “Porque ya no es el tiempo para los excesos ni para la retórica en la arquitectura. Esta crisis es mala para los hombres pero buena para las construcciones, las volverá más morales, más sabias y más honestas”. Aun a riesgo de repetirnos (ver entrada anterior) nos sigue chirriando que en Londres haya levantado sin despeinarse un mastodonte que resulta precisamente excesivo y retórico. La cita final del artículo nos reconcilia con el genovés, que entiende la obra arquitectónica como un relato:“Ser arquitecto es una profesión peligrosa, los errores están ahí para quedarse, pero hay que asumir riesgos. Al principio, las ciudades se resisten a los cambios, pero toda ciudad es una gran invención y yo estoy aquí para buscar historias nuevas y diferentes, no para repetir siempre el mismo cuento”. Su cuento para Santander cuesta 77 millones. Paga Botín, así que tranquilos, que él puede. Y si no ya le rescatarán.
Al menos no se puede negar al banquero su buen ojo para elegir a Piano, que aún no se había estrenado en España y que junto a Rogers es autor del mítico centro Pompidou de París. En un momento de vacas flacas, primas atacadas y presuntos rescates hay que recibir el centro cultural cántabro como un regalo que creará 1.400 puestos de trabajo (en un sector muy castigado por la crisis) y se convertirá en una pieza única y emblemática, especimen por cierto en vías de extinción. Hoy mismamente arranca en Pamplona el congreso de Arquitectura y Sociedad que lleva el excitante nombre de Lo común. Lo curioso del caso es que están de ponentes Foster, Siza o Moneo y su director es Fernández-Galiano, arquitectos que tienen en común estar precisamente fuera de lo común, resultando tal combinación un oxímoron (palabra tan grata a don Luis) del tamaño del Shard de Piano: ¿Deben los arquitectos excepcionales devenir en comunes? ¿Muerta felizmente la extravagancia, debe también morir la excelencia? ¿Lo común debe ser tan aburrido como su nombre indica? ¿Donde quedó la más ilusionante (y no menos moralizante) máxima del congreso de hace dos años (Más por menos)? ¿El sentido común es el menos común de los sentidos también en arquitectura? ¿Qué pinta un filólogo como el que suscribe hablando de arquitectura (otro pedazo oxímoron, por cierto)?
Respuestas queremos.
miércoles, 13 de junio de 2012
Dr Piano & Mr Hyde
"Otra de las razones es que la crisis ha supuesto una especie de moralización de la arquitectura. Un arquitecto debe obligar a su cliente a pensar, debe decirle: «Un momento, ¿qué estamos haciendo aquí? ¿Por qué estamos gastando todo este dinero?». Y esa es la razón de que la arquitectura se haya vuelto tan cuidadosa con la sostenibilidad, con la energía. Y creo que este el mayor campo de inspiración de este siglo: la fragilidad de la Tierra. Todo el mundo entiende que la Tierra es frágil y, en parte, la arquitectura debe expresar esa fragilidad".
Parece increíble que el autor de estas palabras sea el mismo que esté a punto de inaugurar el imponente rascacielos de la foto, que se convertirá con sus 310 metros en el más alto de Europa. Se llama The Shard, está en Londres, y su autor es Renzo Piano (la cita es de una entrevista para XL Semanal). Casi a la vez The Guardian le dedica otro artículo en el que el arquitecto italiano se justifica así por su polémica torre, que muchos ven excesiva para la capital británica:
"Este edificio no está hecho con la intención de ser agresivo o poderoso. Esto no va de priapismo. Este edificio está contando una historia completamente distinta. Celebra un cambio, en la idea de que el crecimiento de una ciudad no debería producirse a base de construir cada vez más en su periferia. Esta ciudad es una de las primeras que decidió tener un cinturón verde, un límite físico claro; si tiene que crecer, crecerá dentro. No soy un defensor de los edificios altos, pero defiendo que se dé vigor a una ciudad desde dentro".
Tú mismo.
viernes, 8 de junio de 2012
Juguetones
¿Sabías que Anish Kapoor, el escultor angloindio, ingresó en 2010 la interesante cantidad de 37 millones de euros? Bastante más que Cristiano Ronaldo (29 millones) o Messi (25). A Kapoor le pagan esos emonumentos de escándalo por diseñar, por ejemplo, la polémica torre ArcelorMittal Orbit de la que ya hemos hablado unas cuantas veces, y que últimamente los medios tanto visitan y comentan ya que probablemente acabe convertida en emblema de los Juegos Olímpicos de Londres. La cita olímpica es tema central del último AV, y en su prólogo Fernández-Galiano, muy diplomático, alude al caracter multicultural de la ciudad que se refleja en la propia torre observatorio, diseñada por el angloindio, construida por un ingeniero de Sri-Lanka (Cecil Balmond), y financiada por un magnate indio del acero. Alude de pasada a su carácter confuso y juguetón (adjetivo este muy propio para referirse a unos Juegos) y la califica de "arbitrario emblema de los tiempos". Bastante menos diplomático es Peter Buchanan, que en la misma revista tacha a la torre de "horrible objeto escultórico parecido a una enorme montaña rusa reciclada". Y aún más crudo es un reciente artículo del NYT que desde el mismo titular no se anda con paños calientes: "El pararrayos disfrazado de escultura". El origen de la retorcida estructura está en un encuentro casual entre Boris Johnson, alcalde de Londres, y Lakshmi Mittal, dueño de la multinacional del acero, en el guardarropa del Foro Internacional de Davos (no podía ser en otro sitio). El alcalde quería panache (podemos traducirlo como caché y así mantenemos la fonética francesa) para los Juegos y el magnate publicidad así que todos contentos (Mittal aportó 24 millones para la torre, casi la totalidad del presupuesto final). Por cierto, costará 18 euros subir (en ascensor) a la cima del monumento, que pesa 2.000 toneladas. El 60% de la estructura está hecha a base de chatarra recogida de distintas plantas de la empresa en todo el mundo y fue ensamblada en Manchester. Por último, pero no menos importante, la imponente obra artística (114 metros de altura) tendrá tienda de regalos.
En la imagen (portada del suplemento del Wall Street Journal de hace unos meses, se menciona en el citado prólogo de AV) puede verse la torre roja de Kapoor bajo la pata de un juguetón elefante blanco, que es como los ingleses denominan a esos edificios caros y habitualmente enormes que devienen inútiles a la primera de cambio. Nosotros sabemos mucho de eso. El periódico reflejaba el miedo de muchos británicos a que los estadios construidos para los Juegos Olímpicos acabaran conviertiéndose en white elephants, especialmente con la que está cayendo. Los ingleses, tan pragmáticos ellos, no han caído en ese error de libro. Solucionado supuestamente el panache con la patochada de Kapoor, tocaba sobriedad. La mayoría de los estadios y equipamientos muestran un descarado perfil bajo que raya en lo anodino, destacando en esa línea el que debería ser emblemático estadio olímpico, de un arquitecto otrora juguetón (Peter Cook), y que comparado con los estadios de Calatrava en Atenas o de Herzog y de Meuron en Pekín resulta aburrido y pobretón. El complejo olímpico, en vista aérea, parece un conjunto deslabazado de tristes edificios, como juguetes fatigados desperdigados por la habitación de un niño, y la villa olímpica en concreto parece una barriada social búlgara de los años 70. La buena noticia: los ingleses se han gastado tan solo unos 13.500 millones en la factura olímpica, que viene a ser la mitad de lo que nos ha costado a nosotros encapsular (Guindos dixit) el agujero sólo de Bankia. Con las millonadas que nos vamos a dejar (nosotros y previsiblemente Europa) en taponar el abismo de todos nuestros bancos con tensiones de liquidez (a dos velas, para entendernos) podríamos haber organizado cuatro juegos olímpicos como estos.
El empacho de panache de otras épocas y el huracán financiero actual nos van a dejar unos Jueguecillos Olímpicos en los que parece que no sólo hay que ser ahorrativos, sino que además hay que parecerlo. Los ingleses han conseguido ambas cosas. Cualidades técnicas aparte, que sin duda los diferentes equipamientos tendrán, se ha perdido la oportunidad de crear una arquitectura ilusionante que mire con optimismo al futuro, lo cual no quiere decir en absoluto que tenga que salir por un ojo de la cara. Un buen número de últimas arquitecturas -muchas de ellas españolas- nos muestran edificios apasionantes hechos con presupuestos ajustados. Eso sí, Londres sigue su tendencia imparable hacia su conversión en un juguetón parque temático. Ya tienen la noria y la Montaña Rusa, ahora a por el Pasaje del Terror y el Barco Vikingo.
sábado, 2 de junio de 2012
"El futuro de la arquitectura no es arquitectónico"
"Jean Nouvel es un fajador al que le gusta el riesgo.
Ha renacido varias veces de sus cenizas y sigue empujando con la testuz, como si fuera el único jugador que queda de la mêlée del sesentayocho, aquella vanguardia charlatana y noctámbula, que ya no confunde el vino malo con el Château Margaux pero que sigue tiñendo de rojo y negro los lugares por donde pasa.
El negro, que antes era el color de los adoquines de asfalto,
viste ahora con texturas, brillos y transparencias
a aquellos chicos malos.
Las luces rojas de neón de los garitos de carretera
balizan ya la noche de los palacios de la ópera
donde se representan tristanes.
Nouvel ha introducido en escena materiales que no existen:
la transparencia, el reflejo, la imagen cinematográfica,
la emoción, la indeterminación, el vértigo, el instante...
Cada día es más cierto su principal aserto:
"El futuro de la arquitectura no es arquitectónico".
Con él la arquitectura cada vez es menos disciplina,
más paisaje, más estrategia, más comunicación, más cine.
(...)
Nouvel ha conseguido que se funda la realidad y la ficción,el instante y la eternidad. Ha añadido a la arquitectura la conciencia de eternidad que sugiere la fugacidad de un instante".
(Javier Mozas, "El poder de lo que no existe", artículo recopilado en su libro Rashomon).
lunes, 28 de mayo de 2012
Vanos
Foster dejó un contundente vacío en lo alto de su torre de Caja Madrid con el fin de colocar en un futuro turbinas de viento que generaran electricidad para el edificio. El singular peine de los vientos, quién sabe si homenaje eco-tech a su admirado Chillida, estos tormentosos días deviene vano vanidoso de una obra posiblemente innecesaria. La torre, comprada por Caja Madrid (800 millones), aún espera a que sus inquilinos se muden desde la cercana Torre Kio en la que ahora trabajan, mudanza más que improbable en estos convulsos momentos. El vacío con el que Foster coronó su edificio además nos trae el doloroso recuerdo del agujero financiero que el estado va a tener que taponar: más de 20.000 millones, y eso, dicen, sólo para empezar. Por el desagüe del banco ya estatal se irán al garete los sistemas sanitarios y educativos públicos, con profesionales sobrecargados e indignados, o la inversión en obra pública y el trabajo de muchos arquitectos, y quien sabe si por dicho hueco acabe entrando el temido rescate europeo. En vano las protestas, De Guindos ya lo ha dicho alto y claro: el estado pondrá el dinero que haga falta, y además, en requiebro bíblico, el ministro suelta que él no va a mirar atrás, que los que así hacen se convierten en estatuas de sal. En cristiano, que Rato, olvidadas ya sus corbatas verdes, se va de rositas. Él sí que se ha quedado con nosotros y no la eurovisiva Pastora Soler. Money makes the world go round. En castizo, todo por la pasta.
Recomendación final: ver la película Margin Call, probablemente basada en la caída de Lehman Brothers (por cierto, De Guindos trabajó para ellos), un soberbio repertorio de excelentes actuaciones en torno a una trama con un punto shakespeariano ambientada casi en su totalidad en un claustrofóbico rascacielos en el que, desde su azotea hasta el aparcamiento pasando por ascensores, servicios y despachos vamos viendo un desolador muestrario de cómo funcionan los famosos mercados.
jueves, 24 de mayo de 2012
El arquitecto telúrico
"Entre 1945 y 1951, Mies van der Rohe construyó, en Chicago, dos torres de viviendas de veintiséis plantas. Estas dos torres, números 860 y 880 de Lake Shore Drive, son dos prismas iguales, resultado directo del intento de dar forma a una idea, la del rascacielos de cristal.
Con estos dos edificios, se consiguió identificar el progreso de la tecnología americana con una arquitectura basada en el rigor constructivo, en la esbeltez y en la transparencia. John Cage, llegó a decir, rendido por la belleza de la visión de una tormenta desde uno de los pisos altos: "No es espléndido que Mies haya inventado también el relámpago?" Tal era la inmediatez con la que se podían contemplar las descargas eléctricas sobre el lago". (Javier Mozas, Rashomon).
viernes, 18 de mayo de 2012
La casa Usher jienense
"Contemplé la escena que tenía ante mí -la casa, el simple paisaje de la parcela, los muros descarnados, las ventanas como ojos vacíos, unas junqueras fétidas y los pocos troncos de árboles agostados- con una fuerte depresión de ánimo, que sólo puedo comparar, como sensación terrena, al despertar del fumador de opio, al amargo transcurrir del tiempo cotidiano, al horrible descorrerse del velo. Era una frialdad, un decaimiento, un malestar del corazón, una irremediable tristeza mental que ningún acicate de la imaginación podía desviar hacia ninguna forma de lo sublime. ¿Qué era, me detuve a pensar, qué era lo que me desalentaba tanto al contemplar la Casa Usher?" (Edgar A.Poe La caída de la casa Usher).
La de la foto podría ser una versión patria de la casa Usher. Es un edificio de Rafael Moneo nada menos que languidece en Jaén. El cubo vaciado (en realidad tiene forma rectangular), es de una sobria belleza zen (con la que contrasta, todo sea dicho, la rancia tipografía de la letras del dintel, que desprenden un tufo a posguerra que echa para atrás), y alojó a la delegación del Banco de España en la ciudad andaluza desde 1988 hasta 2004. Lleva desde entonces vacío y en estado de abandono, su fachada está adornada por pintadas y la parcela que lo rodea a menudo parece un estercolero. Varios intentos de reconvertir el inmueble en comisaría, biblioteca, casa de la cultura o conservatorio de música han fracasado sucesivamente. La falta de entendimiento entre la administracíon central, dueña del edificio, y la autonómica (más ahora con distintos partidos al frente de cada una), parece ser la causa principal de esta situación. El edificio es también triste metáfora de nuestro sistema financiero, en la picota con la prima de riesgo remontando los 500 puntos tras el horrible descorrerse del velo de Bankia (la hasta ayer torre Caja Madrid de Foster puede acabar también zombificada, tendría bemoles siendo la torre más alta de España). El edificio zombi de Moneo también puede recordar al descrédito de nuestro banco nacional, ahora que el estado se ve obligado a contratar a sendos auditores independientes (anglos) para investigar nuestros bancos, compañías que nos darán la puntilla, sí, pero con flema e in style. El Banco de España, vaciado (como el cubo de su sucursal jienense) de su función primordial. ¿Primer paso hacia la famosa intervención? A ver cómo acaba el relato de Poe:
"De aquel aposento, de aquella mansión huí
aterrado. Afuera seguía la tormenta en toda su ira cuando me encontré
cruzando la vieja avenida. De pronto surgió en el sendero una luz
extraña y me volví para ver de dónde podía salir fulgor tan insólito,
pues la vasta casa y sus sombras quedaban solas a mis espaldas. El
resplandor venía de la luna llena, roja como la sangre, que brillaba
ahora a través de aquella grieta casi imperceptible dibujada en zig-zag
desde el tejado del edificio hasta la base. Mientras la contemplaba, la
fisura se ensanchó rápidamente, pasó un furioso soplo del torbellino,
todo el disco del satélite irrumpió de pronto ante mis ojos y mi
espíritu vaciló al ver desmoronarse los poderosos muros, y hubo un largo
y tumultuoso clamor como la voz de mil torrentes, y a mis pies el
profundo y corrompido estanque se cerró sombrío, silencioso, sobre los
restos de la Casa Usher".
Válgame. No podemos acabar así la entrada. Otro final es posible para la ruinosa casa, pensemos cómo Herzog y De Meuron hacen maravillas a partir de inmuebles en plena decadencia. Así, la vetusta estación eléctrica, de dudoso valor arquitectónico, que decidieron perpetuar para el Caixafórum madrileño manteniendo su fachada pero recreando su interior y su estructura superior, todo un ejemplo de respeto al pasado. Es tiempo de arquitectos reparadores.
Válgame. No podemos acabar así la entrada. Otro final es posible para la ruinosa casa, pensemos cómo Herzog y De Meuron hacen maravillas a partir de inmuebles en plena decadencia. Así, la vetusta estación eléctrica, de dudoso valor arquitectónico, que decidieron perpetuar para el Caixafórum madrileño manteniendo su fachada pero recreando su interior y su estructura superior, todo un ejemplo de respeto al pasado. Es tiempo de arquitectos reparadores.
viernes, 11 de mayo de 2012
El arquitecto reparador
"Autor del Museo de Arte Romano de Mérida (1986), de la ampliación de la Estación de Atocha (1992) y de la ampliación del Museo del Prado (2007), está claro que Moneo ha sido un arquitecto eminentemente reparador. Un proyectista que ha buscado más contribuir a la coherencia de la ciudad que aportar una expresión personal. Por inclinación, por capacidad o por decisión, sus intervenciones han ido siempre a favor del contexto. (...)
Más cartesiano y culto que creativo, optó por ejercer la cautela y fue fiel a su naturaleza decorosa y concienzuda cuando tantos edificios comenzaron a fragmentarse y a romper su perímetro con formas escultóricas. En ese momento, el único premio Pritzker español (1996) fue prudente. (...)
El arquitecto favorito de Rafael Moneo es el danés Jorn Utzon, el fallecido autor de la Ópera de Sidney, con el que trabajó durante un año. Es también significativo que lo que más le gusta a Moneo de ese edificio gestual y osado, en los antípodas de su discreta manera de proceder no sea su espectacular vuelo ni su fuerza icónica sino su inesperada implantación frente a la bahía. Y es ahí, en esa manera de posarse, donde el edificio australiano apuesta por relacionarse con el contexto, lo que permite que con el Kursaal de San Sebastián Moneo rinda homenaje a su maestro". (Anatxu Zabalbeascoa, Moneo: "cuando creía pasado mi turno, reconocen mi trabajo", en El País. La magnífica foto es de Gorka Lejarcegi).
miércoles, 9 de mayo de 2012
Homenaje a Moneo
Rafael Moneo acaba de ser premiado con el Príncipe de Asturias de las Artes. Marchando un homenaje rápido a la forma arquitectónica con la que más típica (y tópicamente) se le ha asociado: el cubo, cómo no.
El cubo de hielo. Hielo para Móstoles, así titula Anatxu Zabalbeascoa la entrada de su blog dedicada a este centro de servicios sociales del estudio dosmasuno arquitectos. Un cubo de trámex blanco que actúa como un "velo de hielo" al que se insertan catas en distintos puntos de un intenso verde esperanza, color que también invade el interior. Arquitectura económica (a 1.000 euros el metro cuadrado) pero al mismo tiempo original y espectacular. Me recuerda a The Mosquito Coast, la novela (y película) de Paul Theroux en la que un padre despótico y neurótico arrastra a su familia a un lugar recóndito de Centroamérica para construir una quimérica fábrica de hielo.
El cubo trucado. Esto sí que es un cubo y lo demás son tonterías. O eso es lo que parece a primera vista. La sede de Caja Granada (o al menos lo era en 2001, a saber ahora) de Alberto Campo Baeza es una brutalista estructura que remite a la Casa del Fascio de Terragni. Hormigón y firmitas a lo bestia, y que pese lo que tenga que pesar (pasando de Bucky). La fachada, con esa especie de ventanas-nicho, da una imagen algo tétrica de mausoleo en honor a rancias glorias. Pero ojo, que el cubo tiene truco: en su interior, un inmenso atrio (del tamaño de la catedral de Granada dice su autor) que se extiende de suelo a techo y que permite la entrada de luz mediante el uso de alabastro.
El cubo deconstruído. Es el siguiente paso deconstructivo: no sólo despojamos al cubo de su interior, sino que también le quitamos dos de sus lados y nos queda un edificio-puerta (el Grande Arche) más icono que otra cosa y que aporta grandeur a la Defénse parisina en una suerte de réplica high-tech del Arco del Triunfo con el que queda alineado. Es un edificio póstumo del danés Otto von Spreckelsen. Subir en el vertiginoso ascensor que atravesando el inmenso vano te lleva a un curioso museo de la tecnología instalado en su techo cuesta (o costaba hace 3 años) más caro que la entrada del Louvre.
El cubo continente (y contenido). Sáenz de Oiza se contuvo al hacer el museo de su amigo el escultor Jorge Oteiza en Alzuza (Navarra), ya que no quería que nada distrajera la atención de sus esculturas. El interior, sumido en la penumbra, quiere recordar las condiciones en las que Oteiza tuvo que trabajar en Aranztazu (junto a Oiza precisamente). Y esos enormes lucernarios negros (única nota de autor) quién sabe si también quieren hacer referencia a las espinas pétreas con las que el arquitecto recubrió la torre del monasterio (alusión a su vez al origen de Arantzazu, en euskera, "tú en el espino", ya que según la leyenda la pequeña escultura de la Virgen fue encontrada en uno).
El cibercubo. Se llama Media-TIC, y se trata un edificio de oficinas asociadas a las nuevas tecnologías situado en Barcelona. Es de Enric Ruiz-Geli y su estudio Cloud 9: en inglés to be on cloud nine es estar en el séptimo cielo (la nube es término por cierto muy cibernético, ahora muchos tienen documentos en la nube, o sea, en internet y accesibles desde cualquier ordenador). Cada fachada es diferente, pero la más fotografiada (aquí por Iwan Baan, y ha sido por ejemplo portada de AV) es ésta, todo un alarde de nuevas pieles tecnológicas (ETFE y una serie de cojines -nubes- rellenos de aire y nitrógeno) que le dan un extraño aspecto de baqueteado carguero espacial que nos enseña a través de sus heridas su esqueleto metálico. Bello no es, de hecho parece un edificio inacabado, pero su autor no se corta a la hora de llamarlo La Pedrera Digital...
El cubo curvo. El auditorio de la localidad murciana de Águilas, que es como un cubo versionado por Mariscal, parece que de un momento a otro va a remontar el vuelo. Es del estudio Barozzi-Veiga, y ha costado 16,6 millones, una cantidad apreciable para una localidad tan pequeña. Esperemos que el ayuntamiento le dé vida, lo cuide y no acabe como otro zombi arquitectónico más.
Acabamos con nuestro cubo (doble) favorito. De Moneo, claro. El Kursaal donostiarra, pulcro y sereno, como el arquitecto define su arquitectura:
El cubo de hielo. Hielo para Móstoles, así titula Anatxu Zabalbeascoa la entrada de su blog dedicada a este centro de servicios sociales del estudio dosmasuno arquitectos. Un cubo de trámex blanco que actúa como un "velo de hielo" al que se insertan catas en distintos puntos de un intenso verde esperanza, color que también invade el interior. Arquitectura económica (a 1.000 euros el metro cuadrado) pero al mismo tiempo original y espectacular. Me recuerda a The Mosquito Coast, la novela (y película) de Paul Theroux en la que un padre despótico y neurótico arrastra a su familia a un lugar recóndito de Centroamérica para construir una quimérica fábrica de hielo.
El cubo trucado. Esto sí que es un cubo y lo demás son tonterías. O eso es lo que parece a primera vista. La sede de Caja Granada (o al menos lo era en 2001, a saber ahora) de Alberto Campo Baeza es una brutalista estructura que remite a la Casa del Fascio de Terragni. Hormigón y firmitas a lo bestia, y que pese lo que tenga que pesar (pasando de Bucky). La fachada, con esa especie de ventanas-nicho, da una imagen algo tétrica de mausoleo en honor a rancias glorias. Pero ojo, que el cubo tiene truco: en su interior, un inmenso atrio (del tamaño de la catedral de Granada dice su autor) que se extiende de suelo a techo y que permite la entrada de luz mediante el uso de alabastro.
El cubo deconstruído. Es el siguiente paso deconstructivo: no sólo despojamos al cubo de su interior, sino que también le quitamos dos de sus lados y nos queda un edificio-puerta (el Grande Arche) más icono que otra cosa y que aporta grandeur a la Defénse parisina en una suerte de réplica high-tech del Arco del Triunfo con el que queda alineado. Es un edificio póstumo del danés Otto von Spreckelsen. Subir en el vertiginoso ascensor que atravesando el inmenso vano te lleva a un curioso museo de la tecnología instalado en su techo cuesta (o costaba hace 3 años) más caro que la entrada del Louvre.
El cubo continente (y contenido). Sáenz de Oiza se contuvo al hacer el museo de su amigo el escultor Jorge Oteiza en Alzuza (Navarra), ya que no quería que nada distrajera la atención de sus esculturas. El interior, sumido en la penumbra, quiere recordar las condiciones en las que Oteiza tuvo que trabajar en Aranztazu (junto a Oiza precisamente). Y esos enormes lucernarios negros (única nota de autor) quién sabe si también quieren hacer referencia a las espinas pétreas con las que el arquitecto recubrió la torre del monasterio (alusión a su vez al origen de Arantzazu, en euskera, "tú en el espino", ya que según la leyenda la pequeña escultura de la Virgen fue encontrada en uno).
El cibercubo. Se llama Media-TIC, y se trata un edificio de oficinas asociadas a las nuevas tecnologías situado en Barcelona. Es de Enric Ruiz-Geli y su estudio Cloud 9: en inglés to be on cloud nine es estar en el séptimo cielo (la nube es término por cierto muy cibernético, ahora muchos tienen documentos en la nube, o sea, en internet y accesibles desde cualquier ordenador). Cada fachada es diferente, pero la más fotografiada (aquí por Iwan Baan, y ha sido por ejemplo portada de AV) es ésta, todo un alarde de nuevas pieles tecnológicas (ETFE y una serie de cojines -nubes- rellenos de aire y nitrógeno) que le dan un extraño aspecto de baqueteado carguero espacial que nos enseña a través de sus heridas su esqueleto metálico. Bello no es, de hecho parece un edificio inacabado, pero su autor no se corta a la hora de llamarlo La Pedrera Digital...
El cubo curvo. El auditorio de la localidad murciana de Águilas, que es como un cubo versionado por Mariscal, parece que de un momento a otro va a remontar el vuelo. Es del estudio Barozzi-Veiga, y ha costado 16,6 millones, una cantidad apreciable para una localidad tan pequeña. Esperemos que el ayuntamiento le dé vida, lo cuide y no acabe como otro zombi arquitectónico más.
Acabamos con nuestro cubo (doble) favorito. De Moneo, claro. El Kursaal donostiarra, pulcro y sereno, como el arquitecto define su arquitectura:
viernes, 4 de mayo de 2012
El "modelo Le Corbusier"
"Este mundo, pues, asaltado hoy por el colapso, al borde del abismo, rodeado de ignorancias, implora a un Salvador. Sin embargo, para evitar que la alineación religiosa suceda a la alineación democrática, que a la sumisión del sujeto a un Dios siga la sumisión a un líder, autores como Alain Badiou (...) proponen que la supuesta toma del poder no sea a través de una organización o agitación, sino mediante la "sustracción".
Sustracción de diferentes parcelas de poder al Poder. Reducción de la Divinidad o el Estado que si probablemente produciría un vacío o nihilismo, crearía una alternativa de grandes o pequeñas constelaciones de poderes. Partición del poder en poderes parciales fue el propósito de la democracia sobre la que Maquiavelo proyectó los dominios del poder ejecutivo, legislativo y judicial. Los tres, sin embargo, han venido a apelmazarse en uno con las pegajosas supuraciones de la corrupción.
Frente a este cuerpo enfermo en el que se ha convertido la falsa democracia representativa, la alternativa es un orden donde no se trate de apoyar el sistema en tres pilares cuyo pequeño número les permite, tarde o temprano, la colusión, sino apoyarlo sobre una constelación de poderes que ahora podría ser posible a través de las participaciones directas y diversas en el ámbito de la red.
Y no participaciones para quedar enfriadas en comunicaciones y comunicados circunstanciales, sino creando una estructura de mil pilotes sobre los que Le Corbusier levantaría edificios a la vista, expuestos sus fundamentos y fáciles de cuidar (...). Numerosos pilares representados por la proliferación de responsabilidades. Ciudades o circunscirpciones de pequeño tamaño donde la visibilidad es mayor y resulta más fácil al control y apoyo recíprocos". (Vicente Verdú, La hoguera del capital).
Interesante. Pero ¿sería este modelo factible en España? Me da que nuestro modelo es más Mansilla+Tuñón en Santander (o Soria):
miércoles, 25 de abril de 2012
Cabañas para crear
En esta humilde cabaña de Hertfordshire, al norte de Londres, escribió George Bernard Shaw Pygmalion (más conocida por el nombre de su adaptación, My Fair Lady), entre otras obras. El escritor de origen irlandés, el dramaturgo más importante de la literatura británica en la primera mitad del siglo XX, diseñó él mismo la cabaña, situada en el jardín de su mansión, con un curioso sistema de base giratoria que le permitía elegir la orientación de su refugio en cada momento. De esa manera siempre tenía luz solar directa (observa cómo pivota bajo un brazo metálico). La cabaña girasol, que él llamaba "Londres" para que sus sirvientes no tuvieran que mentir cuando les ordenaba que no le molestaran las visitas inoportunas ("El señor está en Londres", respondían), aún existe y se puede visitar, como demuestran las fotos de Graham Hale.
Cuántos pensadores y artistas eligieron cabañas remotas para pensar y crear: los músicos Grieg o Mahler, pensadores como Heidegger o Wittgenstein, escritores como Woolf, Dylan Thomas o Hansum, por no hablar de su precursor, Thoreau. ¿Es un fenómeno típicamente anglosajón? (José Hierro escribía sus poemas en un bar). Te propongo unas citas del interesante (y espeso) libro de ensayos Cabañas para pensar basado en la exposición celebrada en la Fundación Luis Seoane de A Coruña el año pasado:
"La cabaña es la cueva hecha acto de pensar. O el pensamiento hecho estructura. Parece ser el armazón-materialización de un deseo, de una pulsión arrolladoramente intensa. El exoesqueleto de una actividad. Como la armadura de Quijote". (Eduardo Outeiro, Atravesar la cabaña, alcanzar el bosque).
"Cuando, en la profunda noche de invierno, una agitada tormenta de nieve pasa rugiendo con sus sacudidas alrededor del refugio, cubriendo y tapándolo todo, entonces es la hora señalada de la filosofía. Su preguntar debe entonces volverse sencillo y esencial". (Martin Heidegger, Paisaje creador ¿Por qué permanecemos en la provincia?).
"Conviene siempre recordar aquello que Wittgenstein apuntara en una nota del año 46: la grandeza o pequeñez de una obra depende de dónde esté quien la hizo". (Alberto Ruiz de Samaniego, Al borde del mundo habitable. De cabañas y trazas de ausencia).
Por cierto que en la isla canadiense de Fogo el estudio Saunders Architecture ha levantado recientemente varias cabañas espectaculares con la intención de atraer a artistas, escritores y pensadores a este inhóspito pero bello confín:
¿Interesado?
jueves, 19 de abril de 2012
Nueva sede de Repsol
Recién estrenado su hospital de Móstoles, Rafael de la-Hoz tiene también cercana la inauguración de la nueva sede de Repsol en Madrid, que dará nuevos bríos a la expoliada petrolera. Admirador de Hergé (de ahí quizá su gusto por la línea clara en su arquitectura), defensor de una "arquitectura silenciosa" ("en arquitectura, la serenidad es un pecado más interesante que la visibilidad"), de la Hoz nació, cómo él dice, arquitecto (es la tercera generación). Hace poco le preguntaban por su sello personal: "Tal vez lo podríamos definir como la pasión por no cometer errores, pero eso es imposible. La arquitectura es un oficio algo frustrante y el sello consiste en reducir ese número de errores al mínimo posible en el siguiente proyecto".
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