Memories of Green es un tema de Vangelis compuesto en 1980 para el álbum nada comercial (casi maldito)
See You Later
que incorporaba una preocupación medioambiental en varios de sus cortes. El
verde del título tiene que ver precisamente con el color ecológico por
excelencia, y el tema es una dulce melodía de empaque clásico, alejada
de los bombásticos
anthems del compositor griego y que suena
envejecida, como escuchada con nostalgia en un lejano futuro
representado por los típicos sonidos sintéticos que cruzan el tema en
forma de tenues interferencias (y que se realizaron con un juego
electrónico de marcianitos típico de la época). El tema fue recuperado
poco después para la banda sonora de
Blade Runner y es que esta
original mezcla musical bien podría ser la extrapolación musical del
propio concepto de la película: un mundo futuro, tecnológicamente
avanzado, pero que se resiste nostálgicamente a abandonar usos y formas
del pasado. El título también podría parecer pensado ex profeso para la
película, pues en la misma el color verde sólo hace su aparición en el
final edulcorado e impuesto de la versión de 1982 (imágenes tomadas por
cierto de descartes de
El resplandor de Kubrick), mientras que en la
Director´s Cut del 92, al igual que en la reciente
Final Cut,
ya con el final querido por Ridley Scott, predominan siempre los tonos
claustrofóbicamente oscuros propios de la ciudad de Los Angeles en 2019 tal y como la ideó el genio de Scott: una urbe acabada, lúgubre y sucia,
habitada por seres disfuncionales que solo desean huír al
Off-World. La perfecta distopía que desde
Metropolis ha sido lugar común de la ciencia ficción (
¿quieres escuchar el tema?).
Pues
bien, ya podemos decir, a cinco años de 2019, que esa visión
apocalíptica de la ciudad no ha lugar. O al menos, eso es lo que dice
Edward Glaeser, profesor de Harvard y experto en urbanismo, en su libro
Triumph of the City (El triunfo de la ciudad), que subtitula con abrumador optimismo
Cómo nuestro mayor invento nos hace más ricos, más listos, más verdes, más sanos y más felices ¿¿La ciudad verde?? Pues sí: precisamente
Lo gris es verde es el título de la
reseña que del libro hace Luis Fernández-Galiano en
AV. Como dice Glaeser según leo en la mencionada reseña:
"Sería mucho
mejor para el planeta que su población urbana viviese en ciudades densas
construídas alrededor del ascensor, en lugar de hacerlo en áreas
diseminadas construídas en torno al automóvil". La ciudad permite un importante ahorro en infraestructuras a la vez que unas sinergias que favorecen a sus moradores, incluso a los más pobres. Muy bien, pero que conste que Glaeser vive en un casa en el extrarradio, como apunta, y varias veces, en su libro. Lo señala Zabalbeascoa, más crítica con
Triumph of the City que Fernández-Galiano, y al que dedica nada menos que cinco entradas de su
blog.
La ciudad nos atrae y repele por igual, pero siempre nos subyuga, cuanto más densa mejor y si tiene edificios icónicos ya ni te cuento. Nos va el gris, el verde lo dejamos para los puentes. La publicidad o, de nuevo, el cine son buena muestra. Al final, la desproporcionada torre Califa de Dubai (828 m.) tendrá sentido porque Tom Cruise se pasea por la fachada (dicen que sin doble) para la última secuela de
Misión Imposible. Sean
Connery y Catherine Zeta-Jones hicieron también sus pinitos en las torres Petronas de Pelli cuando eran aún las más altas del mundo en aquella olvidable peli cuyo nombre no me apetece buscar. Bond, James Bond, se deslizaba en tirolina desde la fachada del Guggenheim contribuyendo a la leyenda del infausto
efecto Bilbao. Y en
The International, peli arquitectónica donde las haya, el
otro Guggenheim quedaba destrozado tras un tiroteo salvaje. Álex de la Iglesia ha incluido en su cine las torres Kio (como guarida del diablo nada menos) o el edificio Carrión de la Gran Vía (el de Schweppes). Hitchcock también gustaba de poner en sus películas iconos norteamericanos, ¿y qué decir de Woody Allen y su fijación con Manhattan? Y no sólo Nueva York, el último Londres lucía fantástico en
Match Point. No puedo decir lo mismo de cómo reflejó Barcelona en
Vicky Cristina Barcelona, llena de tópicos de turista. Y así podríamos seguir hasta el infinito.
(La foto que encabeza la entrada es la
Nakagin Capsule Tower de Tokio, torre construida por Kisho Kurokawa en 1972 a base de cápsulas prefabricadas pensadas como habitáculo para un solo morador).