lunes, 27 de febrero de 2012

La "torre de los hilos eléctricos"


Se acaba de inaugurar la torre Iberdrola de Pelli en Bilbao. Contrapunto vertical y estático al dinamismo horizontal del Guggenheim, que parece culebrear juguetón ante su imponente presencia, sus 165 metros son ya el techo de Euskadi y celebran los 111 años de la empresa eléctrica fundada en la capital vizcaína, hoy quinta del mundo. Para la ceremonia se ha creado una composición musical basada en la Oda a la Energía de Neruda:

"Fuego que corre y canta,
agua que crea,
crecimiento,
transforma nuestra vida,
saca
pan de las piedras,
oro del cielo,
ciudades
del desierto,
danos,
energía,
lo que guardas,
extiende tus dones de fuego
allá
sobre la estepa,
fragua de la fruta, enciende
el tesoro del trigo,
rompe la tierra, aplana
montes, extiende
las nuevas
fecundaciones
por la tierra
para que desde entonces,
desde allí,
desde donde
cambió la vida,
ahora
cambie la tierra,
toda
la tierra,
las islas,
el desierto
y cambie el hombre"
.

 (Oda completa aquí).

viernes, 24 de febrero de 2012

Sobre Mansilla


"Se le veía contento. Disfrutó de muchas de las cosas que la arquitectura puede dar. Era una persona sofisticada en la elección de todo aquello que lo rodeaba, sofisticación que trasladaba al tono que quería para su arquitectura. A pesar de la madurez de su trabajo, no había perdido la condición juvenil, casi de estudiante, que llegaba a ser grácil, de una frescura adolescente. Seguramente Luis Mansilla ha estado muy atento al trabajo de su mujer, la pintora Carmen Pinart, con quien compartía una sensibilidad común. Estaba contento con sus hijas. Se puede decir que tuvo una vida plena. Pero también que le hubiera apetecido hacer muchas otras cosas. También a nosotros que las hubiera hecho" (Rafael Moneo). Artículo completo.

"Amante de su familia, de la arquitectura y de la vida, Luis bebía el mundo a sorbos, respiraba el humo de la invención y alimentaba su pupila codiciosa con intuiciones deslumbrantes. De su tiempo en la Academia de España en Roma —donde por cierto conoció a la que sería su mujer, también pensionada allí— quedó quizá la costumbre de interpretar los objetos, los paisajes y las gentes a través del dibujo, y en sus trazos latía con fuerza una pulsión poética y una profundidad lírica que parecían ajenas a su figura menuda y pelirroja, siempre atenta y bondadosa, a veces ensimismada, y sin embargo ardiendo sin pausa con un fuego interior de zarza que se consume en la pupila". (Luis Fernández-Galiano). Artículo completo.

"Todo lo profesional: edificios, diseños, textos, clases, conferencias o el fanzine Circo, lo compartía Mansilla con Emilio Tuñón. Se hace difícil hablar de Mansilla en solitario. Tras 25 años como profesor sostenía hace poco que la indignación del 15-M se venía gestando en la Escuela de Arquitectura desde hacía 10 años. También que "el modelo de entender la arquitectura con una participación más cercana nos lo han enseñado los alumnos".´ (Anatxu Zabalbeascoa). Artículo.

jueves, 23 de febrero de 2012

In Memoriam


"Dice un filósofo: "El deber del alumno es alejarse del maestro pero el deber del maestro es engañarle". De la experiencia en el estudio de Moneo hemos entendido lo importante que es la honestidad y la coherencia. Más allá del estilo, hemos comprendido que en las obras de arquitectura existen obsesiones personales, necesidades públicas, problemas de construcción y de geometría, por lo que es importante conciliar todos estos elementos de forma coherente. En la coherencia nace la arquitectura". (Luis Mansilla)

domingo, 19 de febrero de 2012

Cyborgs vs flâneurs


"El automatismo detectado premonitoriamente por Poe [en El hombre de la multitud] forma parte ya, sin duda, de nuestra condición contemporánea. El autómata moderno, sin embargo, no es como aquellos originarios y sofisticados muñecos mecánicos -capricci que jugaban al ajedrez o tocaban impecablemente la pianola- sino que se parece más a los inquietantes seres, casi indistinguibles de los humanos, que desde E.T.A.Hoffmann pueblan la literatura de la ciencia-ficción. El autómata urbano remeda el comportamiento de sus congéneres porque es incapaz de metabolizar el shock nervioso que supone la aceleración de la ciudad moderna y acaba deviniendo en verdadero cyborg en el que la carnalidad concreta se anima con la personalidad genérica del hombre masa. El autómata, por tanto, es un sujeto fracasado, incapaz de hallar en la anomalía urbana un hueco para su individualidad(...).
La actividad del flâneur es la alternativa a ese aprendizaje pasivo, incapaz ya de hacer frente a los peligros que las ciudades aceleradas y genéricas suponen para la conservación de la individualidad humana. El flâneur de Benjamin, igual que los personajes de Houllebecq que se desplazan alegremente de no-lugar en no-lugar, busca su identidad en la multitud y sólo en ella halla su sentido. "La mejor manera de estar solo es estar acompañado": esta máxima transforma de manera inmediata la percepción de nuestro entorno inmediato de tal modo que la ciudad puede dejar de ser un leviatán devorador para para mostrarse como un apasionante e intrincado laberinto. De ahí el reto para el hombre moderno, que guardando en sí la huella del constructor Dédalo, debe comportarse ahora como Teseo, liberando a las víctimas de la temible construcción erigida previamente por él.(...) Al convertir así al shock en una vivencia, el flâneur esquiva la clónica condición del autómata y se reafirma en su singularidad". (Eduardo Prieto, La arquitectura de la ciudad global").

La foto es de Moby, famoso como músico pero no tanto como fotógrafo (ya hablamos de él), quien acaba de crear un blog sobre la arquitectura en Los Angeles. Armado con su cámara, Moby es el perfecto flâneur que señala Prieto (arquitecto y filósofo), mostrando lugares anónimos de una ciudad que el músico describe como extraña pero bella, en la que los estilos más bizarros se mezclan sin el más mínimo rubor y donde el azar crea contrastes impactantes. Sus comentarios sobre las fotos son tan interesantes como las imágenes, con un estilo chispeante difícil de traducir. Sobre los apartamentos de la foto dice: "de una manera rara y subjetiva, me encantan estos extraños y feos bloques de apartamentos. en parte por su estética rectilínea en forma de caja y absolutamente decrépita. pero más aún por su narrativa implícita (si alguna vez quieres sonar realmente pretencioso, basta con que digas "narrativa implícita" en un cóctel. la gente te tirará literal o figurativamente basura a la cara)".


martes, 14 de febrero de 2012

Cartografía de un sueño


"Basta con unas cuantas líneas para que se levante un sueño. Basta con unos cuantos sueños para que se dé forma a un mundo (...). Todos los planos constituyen una cartografía, también los de una casa; es decir, una ruta para ubicarse en el espacio, para arribar a un puerto, para estar extraviado con unas coordenadas precisas, sin sentir el vértigo de estar perdido (...). Los planos de una casa deberían ser las ramas del nido, y el nido la promesa de nuestra plenitud". (Carlos Marzal, El esqueleto de la ilusión, en Descubrir el Arte, nº156).

(Foto: planos de la Casa de la Cascada de Frank Lloyd Wright. “En un hermoso bosque se alzaba junto a una cascada una plataforma sólida y alta de roca, y parecía que lo natural era construir la casa encima, en forma de voladizo, sobre la caída de agua… Además estaba (claro está) el cariño del Sr. Kaufmann por ese bonito lugar. Le encantaba el sitio sobre el que la casa estaba construida y le gustaba oir el sonido del agua. Esto se convirtió en el principal motivo del diseño. Creo que puedes oír la cascada cuando observas el diseño”. Frank Lloyd Wright en una entrevista en 1954).

jueves, 9 de febrero de 2012

Optimistas racionales


"También he empezado a leer The Rational Optimist: How Prosperity Evolves [2010] de Matt Ridley. Comienza comparando un hacha de mano del 10.000 a.C. con un ratón de ordenador. La forma y el tamaño son parecidos, ambos diseñados para la mano, pero uno está diseñado por un solo individuo que manipula el material con sus manos, y el otro no podría ser diseñado por completo ni tan siquiera por 100 personas trabajando juntas. El ratón es una síntesis de tantos procesos y destrezas especializados que una sola persona no podría explicar su funcionamiento hasta el último detalle. La arquitectura es así, por supuesto". (Bjarke Ingels, entrevistado en el último número de Ark. Foto: ópera en Guangzhou de Zaha Hadid).

sábado, 4 de febrero de 2012

Arquitectura zombi


El otro día leyendo un artículo en El País sobre la Caja Mágica de Perrault me topé con un término brillante: deszombificar. Resulta que el ayuntamiento de Madrid no sabe qué hacer ahora con el voluminoso pabellón para competiciones tenísticas que nos costó 294 millones, más de la mitad de lo presupuestado, proveniente de aquellos tiempos en los que nos postulábamos entusiásticamente para las olimpiadas (aún seguimos en el empeño, aunque con mermados ímpetus). Mientras nos toca la loto olímpica se ha intentado dar salida al enorme edificio de techos móviles de diversas maneras, hasta llegar a la situación actual, que es la de edificio zombi, una genial traducción del white elephant inglés. Parece que hay una modesta escudería de Fórmula 1 que estaría interesada en su deszombificación, en fin. Lee el artículo, de Bruno García Gallo, aquí.

Últimamente los zombis vuelven a estar de moda. Hasta en Cuba, que ya es decir, de la mano de la película Juan de los muertos. Imaginamos a los Castro aterrorizados no tanto por el look casquero y los andares dislocados de los muertos vivientes, sino por lo que suponen de invasión cultural norteamericana. Los zombis carecen del pedigrí literario de un Drácula o no digamos un Frankenstein, pero entraron con fuerza en el imaginario colectivo gracias a películas como La noche de los muertos vivientes de Romero en los 70 y aquí se han quedado. Para algunos representantes de miedos apocalípticos, para otros mero divertimento gore, vivimos como digo un revival que tiene hasta correlatos poéticos. Ya circulan varias antologías de poesía zombi en Estados Unidos, así Aim For the Head (Apunta a la cabeza), donde se recoge la obra de más de 50 poetas zombis, casi nada. ¿Qué dices, que me lo estoy inventando? Anda, mira aquí. Para muestra, un botón: "Sé que tenía/ dos/ brazos cuando llegué/ a esta ciudad/ pero parece/ que he perdido uno/ en alguna parte". Su sutil autor es Matt Betts, y la metafórica pieza, publicada en la antología Vicious verses and reanimated rhymes (Versos depravados y rimas reanimadas), lo mismo vale para referirse a un zombi que a algún político cascado.

La arquitectura zombi nos persigue. Nos recuerda nuestro paletismo de nuevo rico. Perdimos no ya un brazo, como en el delicado poema de Betts, sino directamente la cabeza, y ahora andamos comiéndonos el coco para ver cómo reanimamos a tanto artefacto zombificado y cómo cuadramos las cuentas, porque encima nos han salido por un riñón. Vaya, hoy la entrada me ha salido visceral.

(El Modulor zombi de la foto es la portada de un libro llamado Hacia una arquitectura a prueba de zombis, en realidad una tesina de final de carrera de un tal Glenn Ginter presentada en la universidad de Michigan, "una mirada satírica a la cultura del miedo inherente a la arquitectura y el urbanismo", según señala el propio autor. Sabías que, también en Estados Unidos, se celebra una competición que premia la mejor casa a prueba de zombis? No comment).

jueves, 2 de febrero de 2012

Parecidos razonables: Madrid/Rotterdam


Fóster es ya tan nuestro que hasta se me escapa la tilde cuando escribo su nombre. El Lord de Manchester ha llegado incluso a formar parte de nuestro léxico: pusimos un foster en nuestras vidas (como decía Juli Capella ya en 2001) y los bilbaínos bautizaron fosteritos a las entradas del metro diseñado por él en la capital vasca. Casado, como todo el mundo sabe, con una española (Elena Ochoa), tiene estudio en Madrid y ha diseñado también aquí la sede y la galería de arte de Ivorypress (editorial a cargo de su esposa) a la que contribuye comisariando exposiciones. Príncipe de Asturias de las Artes, y desde hace unos días, doctor Honoris Causa por la UPM, Foster es como Hemingway, casi patrimonio nacional. Apóstol del high-tech en los 90 aunque siempre con inquietudes ecológicas, fan de arquitectos vanguardistas como Bucky Fuller o Prouvé, resulta curioso que viva en una mansión suiza del siglo XVIII y se acabe de comprar (por 20 millones de dólares de nada) un casoplón tradicional americano en Martha´s Vineyard, y es que en casa del herrero, cuchillo de palo.


En las fotos, el edificio Carrión de Luis Martínez Feduchi y Vicente Eced y Eced, todo un icono madrileño, contrastado con el World Port Centre en Rotterdam de Foster.

viernes, 27 de enero de 2012

Lágrimas en la lluvia

Seguimos dándole vueltas al discurso de Fernández-Galiano cuyo final citábamos en la pasada entrada. Arquitectura y vida es su amplio título, con guiño indirecto a AV, como corresponde a una extensa disertación de marcado corte humanista en la que el nuevo académico de la de San Fernando mezcla con espíritu renacentista y pasmosa facilidad termodinámica, filosofía, ecología, arquitectura, arte o teología, que ya es decir, por no hablar de las numerosas expresiones latinas que trufan su presentación, vamos que don Luis parecería hablar la lengua de Plauto en la intimidad. Aviso: hay que encarar el texto con mente clara y neuronas alerta (aun así, para qué negarlo, hemos sufrido alguna que otra comprehensio interrupta), que esto no es un artículo o crítica generalista, estamos en nivel premium (por cierto, nada menos que Moneo contesta al discurso). El arquitecto y profesor introduce sugerentes etiquetas léxicas a fenómenos que atañen a la arquitectura y el urbanismo últimos, destacamos:

-El elogio de la mímesis ("frente al despilfarro material y energético del desorden caprichoso o el experimento interminable, la mejora gradual de las formas ordenadas que se reproducen mediante la mímesis posee una lógica económica, social e intelectual que hace de su abstracción un persuasivo realismo").

-La Babel horizontal, enemiga de la ciudad densa y compacta ("La tensión entre la gravitación urbana que nos reúne y la pulsión centrífuga que nos desplaza hacia las periferias hace vibrar la fibra esencial del actual debate sobre el territorio y el paisaje, que tiene en esa ciudad diluida sin límites ni carácter su protagonista ominoso, y en su metástasis planetaria la responsable más visible de nuestra crisis ambiental").

-La metástasis de iconos (en los últimos años se ha producido"el enclaustramiento de la arquitectura en el lazareto de los signos y los símbolos: una etapa, por cierto, paradójicamente calificada de ‘pesadilla semántica’ por un notorio autor de obras icónicas, Rem Koolhaas (...) incluso objetos de belleza singular se extravían en el laberinto cacofónico formado por una multitud de obras en pugna por lograr la atención del espectador, y esa auténtica metástasis de iconos acaba percibiéndose como una dolencia que aflige al cuerpo físico de las ciudades y al cuerpo doctrinal de la arquitectura"). Todo por culpa de la dictadura del ojo, signo de nuestra época y que conduce a una inevitable fatiga visual.


-La arquitectura atmosférica ("Haciendo de necesidad virtud, la arquitectura atmosférica procura un uso responsable de los recursos escasos, y al tiempo recobra el placer táctil de las fluctuaciones térmicas, la humedad ambiente o el movimiento del aire, abandonando la costosa y narcótica homogeneidad moderna").

-La estética termodinámica ("Esta arquitectura gaseosa o líquida no excluye, como es lógico, la solidez material de los edificios, pero desplaza elénfasis hacia las instalaciones y la climatización, soportes del confort térmico y fundamentos también de la sostenibilidad energética, y por lo tanto bases físicas tanto de una estética termodinámica como de una ética ecosistémica").

Pero es el final del cuidadosamente estructurado discurso, que en parte citábamos en nuestra anterior entrada, lo que más nos ha tocado. Fernández-Galiano deviene personal, crepuscular y un punto nihilista al afirmar tajante que el globo es una esfera amnésica, donde la entropía impone su ley testaruda, arruinando la construcción, descomponiendo la materia y borrando los rastros, que en un parpadeo del tiempo geológico se habrán desvanecido como un rastro de humo. El nuevo académico, quizá momentáneamente vencido por la entropía, palabra que se repite a menudo en el texto, o por los innumerables entrópicos que nos rodean, parece entonar un adiós a la vida que recuerda a los ríos  manriqueños que inevitablemente van a dar en la mar que es el morir, al polvo serán mas polvo enamorado de Quevedo o al todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia de Blade Runner. En nuestro culto fanático por dicha película, no podemos evitar ver en la foto que poníamos como encabezamiento de nuestra entrada anterior la similitud entre un Fernández-Galiano encaramado en la azotea del BBVA bajo un cielo tormentoso y la escena de Roy Batty en la azotea del Bradbury entonando bajo la lluvia el famoso discurso I´ve seen things... poco antes de agotar su lifespan. Pues con la venia, aquí el académico se equivoca. A no ser que pretenda trascender miles de años en el futuro (ojo, hay pensadores, escritores y arquitectos que lo han conseguido, por qué no él), la entropía no es invencible. Incluso el más mediocre de los mortales trascenderá a su final en los recuerdos -preferiblemente buenos- que de él tendrán sus allegados (él mismo alude al principio del discurso a su padre y un amigo recientemente fallecidos, de los que dice permanecerán indeleblemente en su memoria), y no digamos en su obra si ha tenido la suerte y la dedicación de poner en buen uso sus talentos. Galiano hace una arquitectura de papel, como él dice, pero la palabra es más fuerte que el hormigón y perdurará más, y no digamos en la era digital. Vivamos como si la entropía no existiese, sí, ¿pero no sería aún mejor vivir asumiendo su existencia y sabiendo que podemos  vencerla?

martes, 24 de enero de 2012

Lecciones de vida


"En un abrir y cerrar de ojos, in ictu oculi, desaparecemos nosotros, nuestras obras y nuestras huellas;pero en ese efímero pestañeo caben el esfuerzo y la desidia,el afecto y la indiferencia, la decencia y la indignidad. El carpe diem horaciano nos instó no tanto a disfrutar de los días como a cosecharlos, y esa emboscada parábola de los talentos es, pienso, pertinente aún para las sociedades y para los individuos, escindidos entre la Escila antrópica y la Caribdis entrópica, entre un mundo modelado enteramente por el hombre y un tiempo que implacablemente desbarata vidas y obras. Nuestros trabajos y nuestros días no tienen otro fundamento que nuestra mortalidad, y sin embargo debemos obrar como si esa extinción segura no formase parte de nuestro horizonte vital. El teólogo Dietrich Bonhoeffer enseñó a nuestra generación a vivir en el mundo etsi Deus non daretur, como si Dios no existiese, y quizá hoy debiéramos reescribir su máxima afirmando la necesidad de vivir como si la muerte no existiese o, mejor aún, con permiso de Clausius, como si la entropía no existiese,etsi entropia non daretur". (Final del discurso de Luis Fernández-Galiano con ocasión de su ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Arquitectura y vida, el arte en mutación. Texto completo).

lunes, 23 de enero de 2012

Geometrías


"Ese proyecto representó para nosotros un momento decisivo porque Madinat al-Zahra nos hizo tomar conciencia de la enorme riqueza de la tradición arquitectónica islámica, que es paradójicamente muy contemporánea. Los milenarios patrones geométricos de la arquitectura islámica son perfectamente comparables al pensamiento filosófico contemporáneo, a la tecnología de la información y a los sistemas abiertos [open-ended systems]". (Entrevista a Nieto Sobejano en Mark).

miércoles, 18 de enero de 2012

Arquitectura líquida


"En este contexto lábil las tradicionales funciones cívicas que desempeñaba el espacio no encuentran acomodo en el continuum genérico de las ciudades globalizadas y tienden a migrar al ciberespacio, adaptándose a los nuevos modelos derivados de una conectividad fácil, indiscriminada y ligera. Lo leve, lo "líquido" -empleando el afortunado término de Zygmunt Bauman- releva así a lo macizo y pesado, igual que lo digital suple a lo analógico y el consumo de información supera ya al de bienes materiales". (Eduardo Prieto, La arquitectura de la ciudad global).

(Foto: el recién inaugurado auditorio "El Batel" de Cartagena del estudio Selgas Cano. Lee aquí un artículo sobre el edificio de A.Zabalbeascoa con fotos de Iwan Baan).

jueves, 12 de enero de 2012

La conexión griega


El de la foto es el colegio concertado Ramiro Izquierdo de Castellón. Arquitectónicamente no es como para echar cohetes, aunque su cubierta curva tiene un cierto encanto retro que con algo de imaginación puede recordar a Fuller o Prouvé. Lleva seis meses sin cobrar de la Comunidad Valenciana una deuda de 104.000 euros y la directiva del centro ha mandado un comunicado a los padres en el que se habla de la posibilidad cierta de cerrar el colegio. 450 centros en dicha Comunidad están en una situación similar, afectando a 225.000 alumnos. El monto total de la deuda es de 50 millones de euros, vaya, casi lo mismo que iba a costar el nunca construido Palacio de Congresos de Calatrava también en Castellón (eso en el proyecto original, en el definitivo la factura se disparó hasta 100. El Palau de les Arts de Calatrava en Valencia, tan sólo una de las cinco piezas que componen  la Ciudad de las Artes y las Ciencias, costó 382,5 millones, tres veces más de lo presupuestado).

Criticar el dispendio de la Comunidad Valenciana es uno de nuestros hobbyhorses favoritos. Nadie duda que dentro de 100 años, cuando la crisis sea algo que sólo recuerden los historiadores, la Ciudad de las Artes, a pesar de su condición de artefacto totalmente alienado que busca un protagonismo casi patológico a costa de dar la espalda a su entorno y quedar por encima de él será considerada uno de los complejos arquitectónicos más bellos e impresionantes del mundo, de la misma manera que nadie se acuerda ya de las durísimas críticas que tuvo la Torre Eiffel durante su construcción, otro cuerpo extraño en medio de una urbe tan conservadora en lo arquitectónico. Pero mientras tanto, las cifras de los costes levantan ampollas.

La Comunidad Valenciana, su deuda recién rebajada a nivel de los bonos basura, es nuestra Grecia. Y eso, que hasta ayer era un cumplido, es ahora una lacra. Es curioso que en los tiempos de las vacas gordas, cuando las comunidades autónomas gustaban de hacer sus pinitos en política exterior, Valencia se acercó al país heleno favoreciendo interesantes proyectos culturales en los que egregios griegos fueron invitados. Irene Papas fue asesora cultural de la Comunidad -a precio de oro- e hizo montajes teatrales entre los que destacó uno de Las Troyanas de Eurípides en Sagunto donde participaron La Fura dels Baus, Vangelis -otro griego- con la banda sonora y Calatrava con la escenografía. Papas prefirió elegir como teatro una nave abandonada antes que el restaurado (con gran polémica) teatro romano de la ciudad para transmitir, también mediante la arquitectura, uno de los temas de la obra: la destrucción provocada por la guerra. Por cierto que se comentó que fue Papas quien puso en contacto a Calatrava con las autoridades griegas lo que le valió el encargo de realizar el bello complejo para los Juegos Olímpicos de Atenas de 2004. Más Greek Connections: el propio Vangelis, pintor aficionado a la vez que músico, hizo su primera exposición de pintura en Valencia, financiada por la Comunidad, que posteriormente se desplazaría a varios países latinoamericanos. Para la ocasión se editó un cuidado libro con prólogos a cargo del entonces presidente comunitario (José Luis Olivas), la alcaldesa (la incombustible Rita Barberá), el conseller de cultura y Consuelo Ciscar, por entonces subsecretaria de promoción cultural y hoy directora del IVAM, quien señalaba "la grata experiencia de asomarse a Grecia desde el mismo corazón de la Valencia antigua". Toda una premonición.

La Comunidad Valenciana está asomada al abismo griego. Esperemos que no se caiga en él.

martes, 10 de enero de 2012

La capilla del silencio


¿Empachado tras el interminable maratón de compras navideñas, con su insufrible continuación en las rebajas? ¿Harto del consumismo salvaje de unas fiestas cuyo sentido original se ha desvirtuado hasta límites absurdos? En Helsinki han encontrado la solución. Tras consumir en un cercano centro comercal podrás muy pronto abstraerte en la Capilla del Silencio (Kamppi Chapel of Silence del estudio local K2S), en la zona más trepidante de la ciudad, cuyo objetivo, con su opacidad conseguida a base de paredes sin ventanas construídas con madera de aliso, es precisamente aislarnos del mundanal ruido para practicar una especie de cocooning espiritual. Me recuerda a los juzgados de Burdeos de Rogers, un edificio de belleza distraída en el que las salas están instaladas dentro de una especie de enormes barricas de madera de forma cónica (alusión a la cultura vitivinicola de la zona) sin ventana alguna. La sensación de aislamiento y paz era notable dentro (me colé en mitad de un juicio e incluso hice un par de fotos sin mayor problema), algo a lo que supongo también ayudaría el hecho de no estar inculpado.

jueves, 5 de enero de 2012

Nieto y Sobejano, localismo y modernidad



  

El museo interactivo de Lugo de Nieto y Sobejano es, en mi opinión de no-arquitecto (que diría Ingels), uno de las más interesantes muestras arquitectónicas de 2011: un museo que explota el subsuelo y crea bastiones cilíndricos de acero corten que recuerdan las fortificaciones romanas de la ciudad y dialogan con los huecos también cilíndricos que horadan su suelo creando bellos efectos visuales como vemos en la primera foto (de Fernando Alda). En Graz (Austria) el estudio madrileño ha vuelto ha crear enormes lucernarios cilíndricos en la ampliación del museo Joanneum (segunda foto), donde renunciaron a establecer una réplica del potente roofscape de la ciudad y se centraron de nuevo en el subsuelo. Pero con la remodelación que han hecho, también en Graz, de los grandes almacenes Kastner & Öhler (tercera foto) se han quitado la posible espina: aquí sí que han ido a por todas en la creación de una rotunda cubierta en forma de sierra dentada que recuerda a su auditorio de Zaragoza (última foto) y tiene muy cerca el museo de arte de Peter Cook (del que hablábamos hace poco), esa masa amorfa y alienígena con la que contrasta gracias a su radical geometría. El estudio madrileño explica su proyecto para Kastner & Öhler en AV, donde reivindican una vuelta a las cubiertas significativas una vez que el movimiento moderno las anuló poniendo de moda con Le Corbusier a la cabeza los techos planos y anodinos (que ellos también han utilizado en Mérida, San Sebastián o Córdoba). Son capaces por tanto de hacer una reinterpretación moderna (en el sentido original de la palabra) de lo local.

La reivindicación de Nieto y Sobejano coincide con un reciente artículo en el Wall Street Journal (Top Architects Go Local) donde se menciona el "regionalismo crítico" de Kenneth Frampton, quien defiende un nuevo tipo de casas más auténticas que tienen en cuenta el lugar donde se emplazan y son "una reacción a las dos últimas décadas de "uniformidad compulsiva" ya sea en forma de McMansiones o la proliferación de modernas "cajas blancas"'. El entorno y la historia condiciona y estimula al arquitecto, y cuando no lo hay lo inventa, como señala Iñaki Begiristain, profesor de la UPV, en su tesis sobre tres edificios de Gehry en Los Angeles para los que el arquitecto canadiense crea una ficción que sirva de referente, como los falsos recuerdos insertados a los replicantes de Blade Runner (la comparación es del propio Begiristain).

Una de las referencias a lo local más originales que he visto está en la casa Hutznhaisl de AFF architekten, que el último número de AV (Casas lejanas) presenta en portada: en su rabiosamente moderno exterior resulta una anodina caja de hormigón (casi un búnker) en mitad de un bosque de Sajonia, pero en sus muros interiores, en forma de huella impresa en el hormigón de antiguas puertas y ventanas, guarda la fantasmagórica memoria fosilizada de una cabaña que existía en el mismo emplazamiento (fotos). 

sábado, 31 de diciembre de 2011

Cómo trazar una línea


"Toma la pluma en tu mano
ahora, imagina la rectitud
piensa en las múltiples conexiones posibles
imagina ubicaciones entre puntos separados y las conexiones entre medias
tómate tu tiempo 
encuentra la calma en la tinta y muévete hacia adelante
pero lentamente
visualiza el final al empezar
dibuja, respira
representa, en forma lineal, un camino de descubrimiento
marca las convicciones de tus ideales
y utiliza la menor distancia necesaria entre lo presente y lo posible
no te tuerzas ni osciles

fija tus ojos en una realización distante
mientras giras pausadamente la pluma en tu mano
suavemente
sin miedo
sin consideración por la historia
o los precedentes
o las expectativas
o la pérdida
simplemente inventa una nueva línea
una separación más elocuente entre aquello que vino antes y lo que puede venir de nuevo
tensa el pulso
siente la suave rugosidad de la hoja
y mueve la pluma hacia un punto de descanso
con tranquilidad
descubre la distancia entre donde estás y donde estarás
y dibuja esa diferencia
y conecta los puntos entre 
quién fuiste
y en quien te convertirás
o
....
simplemente usa un ordenador".

(How to draw a line, Jody Brown en su blog Coffee with an Architect.)

Pongamos pasión en todo aquello que hagamos.

Y ahora observa cómo traza líneas un arquitecto -Álvaro Siza- a ritmo de When I´m 64 de los Beatles.

(Imagen: boceto de la Torre 2 del World Trade Center en Nueva York, de Norman Foster).









jueves, 22 de diciembre de 2011

Virtual como la vida misma


Cédric Delsaux es un fotógrafo francés que en su último libro (The Dark Lens) nos sorprende situando a personajes y naves de Star Wars en escenarios reales. Como el propio artista señala en un artículo para el NYT :"Mi primera intención no fue crear una serie sobre La guerra de las galaxias, sino fotografiar lugares que componen nuestra modernidad: aparcamientos, zonas de la periferia, lugares olvidados, tanto bonitos como feos y tanto corrientes como descabellados. Sin embargo faltaba algo, mis imágenes eran planas, un déjà vu. Entonces se me ocurrió la idea de añadir estos personajes de ciencia-ficción". La autora del artículo, Dana Jennings, da en el clavo al señalar que lo real y lo virtual cada vez se parecen más: "parece (casi) natural ver a un androide sonda ocupándose de sus cosas en una carretera nevada y desierta de Chernóbil o un ejército de androides preparado en las afueras de la reluciente Dubai, que surge ella misma del desierto como un sueño hollywoodiense". George Lucas nada menos prologa el libro.

En la foto Darth Vader luce palmito galáctico ante Les Espaces d´Abraxas en Marne-la-Vallée, el imponente bloque postmoderno, gris y sin embargo verde, de Ricardo Bofill que realza el poder imperial del icónico líder del lado oscuro (y guarda un inquietante parecido con la Estrella de la Muerte). Observa cómo en el tejado dos soldados imperiales vigilan la escena. Date una vuelta por la web de Delsaux aquí.

"La fantasía es más poderosa que la realidad porque responde más adecuadamente a las infinitas demandas del espíritu" (Avivah Gottlieb Zornberg).

lunes, 19 de diciembre de 2011

El Lloyd´s, como San Pablo.


Hablando de iconos urbanos: el Patrimonio británico acaba de poner al Lloyd´s de Rogers nada menos que en el Grade I, la calificación máxima para edificios protegidos. Existen tres grados de protección: el I, el II* y el II. Sólo el 2,5% de los edificios protegidos tienen el Grade I, y sólo el 0,2% son edificios construidos tras 1945. Todo un éxito para el edificio que el Príncipe Carlos tachara de refinería de petróleo en pleno centro de Londres. Más.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Recuerdos del verde



Memories of Green es un tema de Vangelis compuesto en 1980 para el álbum nada comercial (casi maldito) See You Later que incorporaba una preocupación medioambiental en varios de sus cortes. El verde del título tiene que ver precisamente con el color ecológico por excelencia, y el tema es una dulce melodía de empaque clásico, alejada de los bombásticos anthems del compositor griego y que suena envejecida, como escuchada con nostalgia en un lejano futuro representado por los típicos sonidos sintéticos que cruzan el tema en forma de tenues interferencias (y que se realizaron con un juego electrónico de marcianitos típico de la época). El tema fue recuperado poco después para la banda sonora de Blade Runner y es que esta original mezcla musical bien podría ser la extrapolación musical del propio concepto de la película: un mundo futuro, tecnológicamente avanzado, pero que se resiste nostálgicamente a abandonar usos y formas del pasado. El título también podría parecer pensado ex profeso para la película, pues en la misma el color verde sólo hace su aparición en el final edulcorado e impuesto de la versión de 1982 (imágenes tomadas por cierto de descartes de El resplandor de Kubrick), mientras que en la Director´s Cut del 92, al igual que en la reciente Final Cut, ya con el final querido por Ridley Scott, predominan siempre los tonos claustrofóbicamente oscuros propios de la ciudad de Los Angeles en 2019 tal y como la ideó el genio de Scott: una urbe acabada, lúgubre y sucia, habitada por seres disfuncionales que solo desean huír al Off-World. La perfecta distopía que desde Metropolis ha sido lugar común de la ciencia ficción (¿quieres escuchar el tema?).

Pues bien, ya podemos decir, a cinco años de 2019, que esa visión apocalíptica de la ciudad no ha lugar. O al menos, eso es lo que dice Edward Glaeser, profesor de Harvard y experto en urbanismo, en su libro Triumph of the City (El triunfo de la ciudad), que subtitula con abrumador optimismo Cómo nuestro mayor invento nos hace más ricos, más listos, más verdes, más sanos y más felices ¿¿La ciudad verde?? Pues sí: precisamente Lo gris es verde es el título de la reseña que del libro hace Luis Fernández-Galiano en AV. Como dice Glaeser según leo en la mencionada reseña: "Sería mucho mejor para el planeta que su población urbana viviese en ciudades densas construídas alrededor del ascensor, en lugar de hacerlo en áreas diseminadas construídas en torno al automóvil". La ciudad permite un importante ahorro en infraestructuras a la vez que unas sinergias que favorecen a sus moradores, incluso a los más pobres. Muy bien, pero que conste que Glaeser vive en un casa en el extrarradio, como apunta, y varias veces, en su libro. Lo señala Zabalbeascoa, más crítica con Triumph of the City que Fernández-Galiano, y al que dedica nada menos que cinco entradas de su blog.

La ciudad nos atrae y repele por igual, pero siempre nos subyuga, cuanto más densa mejor y si tiene edificios icónicos ya ni te cuento. Nos va el gris, el verde lo dejamos para los puentes. La publicidad o, de nuevo, el cine son buena muestra. Al final, la desproporcionada torre Califa de Dubai (828 m.) tendrá sentido porque Tom Cruise se pasea por la fachada (dicen que sin doble) para la última secuela de Misión Imposible. Sean Connery y Catherine Zeta-Jones hicieron también sus pinitos en las torres Petronas de Pelli cuando eran aún las más altas del mundo en aquella olvidable peli cuyo nombre no me apetece buscar. Bond, James Bond, se deslizaba en tirolina desde la fachada del Guggenheim contribuyendo a la leyenda del infausto efecto Bilbao. Y en The International, peli arquitectónica donde las haya, el otro Guggenheim quedaba destrozado tras un tiroteo salvaje. Álex de la Iglesia ha incluido en su cine las torres Kio (como guarida del diablo nada menos) o el edificio Carrión de la Gran Vía (el de Schweppes). Hitchcock también gustaba de poner en sus películas iconos norteamericanos, ¿y qué decir de Woody Allen y su fijación con Manhattan? Y no sólo Nueva York, el último Londres lucía fantástico en Match Point. No puedo decir lo mismo de cómo reflejó Barcelona en Vicky Cristina Barcelona, llena de tópicos de turista. Y así podríamos seguir hasta el infinito.

(La foto que encabeza la entrada es la Nakagin Capsule Tower de Tokio, torre construida por Kisho Kurokawa en 1972 a base de cápsulas prefabricadas pensadas como habitáculo para un solo morador).

lunes, 12 de diciembre de 2011

De Valencia al cielo


Santiago Calatrava ha sido nombrado asesor del Vaticano, en concreto consultor del Consejo Pontificio de la Cultura. Toma castaña. Tanta alusión a la paloma blanca en su obra, que al final el Papa ha entendido que lo del valenciano es metarquitectura con mensaje biblico. Y casi obra milagros: sus edificios, artefactos más bien, se mueven, mutan, rotan, algunos hasta se escoñan (es el precio de la experimentación, amigo), lo suyo es puro deus ex machina (nunca mejor dicho). Lo de la caridad y la pobreza lo lleva un poco peor, sus edificios, incluso en simple fase de proyecto cuestan un riñón y parte del otro, como todos sabemos. Nadie es perfecto. Y quién sabe, quizás se reconvierta y haga algo gratis et amore para su Santidad. Y muy bien por el Vaticano, se le ve muy al tanto de las últimas tendencias arquitectónicas, lo de más por menos y tal. Dios los cría...

domingo, 4 de diciembre de 2011

El mensaje del arquitecto travieso


"La mayoría de la gente es débil y miedosa. Hace falta valor para inventar algo. Ser optimista es una decisión. Resulta demasiado fácil culpar a las circunstancias y creerse incapaz de sobrevivir en un mundo que se desmorona. Cuando las cosas se hunden hay que buscar la esquinita del naufragio desde la que se puede hacer algo propositivo. El problema principal del optimismo es que es difícil de justificar mientras que nuestra sociedad entiende el pesimismo y la negatividad sin necesidad de justificación". (Peter Cook en una entrevista en El País que no deberías perderte. Foto: Museo de Arte en Graz, Austria, de Cook y Colin Fournier, premio Stirling 2004).

jueves, 1 de diciembre de 2011

Sardinas y mejillones


Sé que me repito, pero es que no puedo con esto. Rita Barberá, alcaldesa de Valencia, se va a gastar 24 millones de euros en ampliar el palacio de Congresos de su ciudad. La obra será acometida por el estudio de Norman Foster (en la imagen, infografía del proyecto), el mismo que levantó a finales de los 90 el primer palacio, popularmente conocido como la sardina. Y yo me pregunto ¿No se habrá enterado doña Rita de que la ciudad dispone de un fastuoso auditorio (apodado en este caso el mejillón) de Calatrava que salió por 60 millones y se utiliza de pascuas a ramos para competiciones tenísticas y poco más? ¿No se ha enterado tampoco de que tenemos a la prima (de Zumosol) más atacada que la nave de StarTrek? ¿Tampoco de que la Comunidad de la que su ciudad es flamante capital es una de las 6 que no cumplen con el objetivo de déficit (y por tanto arrastran a las demás al abismo griego)? ¿Se habrá olvidado también la alcaldesa de que dicha Comunidad entregó precisamente a Calatrava 15 millones de euros por el proyecto de unas desorbitadas torres, a construirse también en su ciudad, que nunca saldrían del blueprint? (Y claro, como sabe doña Rita, lo que se da, no se quita) ¿Y tampoco sabe que el presidente electo Mariano Rajoy, de su mismo partido, repite cual obsesivo mantra que su único objetivo es recortar gastos de todas partes como mandan los mercados, nuevo coco inventado por el sistema para que traguemos y callemos? ¿No es consciente de los esfuerzos que su partido está haciendo para que cuando llegue la temida escisión de Europa en dos velocidades, España, junto a Italia, Mariano y Mario (llamemos al tándem Mari(an)o, contrapunto de dúo Merkozy), se quede en el núcleo duro? La alcaldesa se defiende diciendo que la ampliación se autofinanciará gracias al turismo de negocios que atraerá el potenciado palacio y hace unas optimistas cuentas de la lechera. Pues que tenga cuidado, el Campus de la Justicia madrileño también se iba a autofinanciar con la venta de inmuebles sin cuento, y fíjate cómo se quedó el pobre. Hecho unos zorros. Barberá, over the moon tras los resultados electorales, quiere que Valencia sea la Dubai mediterránea, y al fin y al cabo las lujosas ciudades del golfo no son sino fallidas fallas arquitectónicas que, ay, también acabarán sus días pasto de las llamas financieras.

No hay droga más dura que el ladrillo y sus derivados.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Arquitectura sonora (y crustácea)


"Es labor de los arquitectos el conseguir espacios sonoramente armónicos, la proporción, el ritmo, las matemáticas al fin han sido la clave para edificar las más hermosas construcciones desde los tiempos de las pirámides". Lo dice Eleuterio Población Knappe, recientemente fallecido, según lo recoge Patricia Gosálvez en su interesante artículo La música de una fachada moderna. Ya hemos hablado aquí de la relación entre música y arquitectura al hilo de Xenakis o Ruiz-Larrea. Población, un apasionado de las matemáticas y la música, es autor del edificio Beatriz en la calle de Ortega y Gasset de Madrid (en la foto), construido en 1976 y al que da nombre Beatriz Galindo, consejera de Isabel la Católica, que estuvo enterrada en un convento que ocupó el solar donde hoy se levanta el edificio. Más curiosidades: en una esquina del mismo (delante del VIPS) se encargó a Oteiza una escultura que iba a representar una especie de amenazador crustáceo, y es que el escultor navarro, fascinado con el edificio, asociaba su arquitectura a los órganos de visión de los artrópodos. Finalmente no vio la luz. Pero, volviendo a la música ¿A qué sonaría la fachada del Beatriz, tan armónica y precisa, tan repetitiva y elegante, tan contenida e hipnótica? A mí me suena al Crystal Lake de Klaus Schulze.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Marcos incomparables


La foto, publicada en El País del viernes, impresiona. Tras las germánicas damas (Angela Merkel y Helle Thorning-Schmidt, primera ministra de Dinamarca), austeras y marciales, emerge el imponente edificio de la Cancillería en Berlín, diseño del arquitecto alemán Axel Schultes. Fue tildado de monumental lavadora por su primer inquilino (Gerhard Schröder), mayormente por su otra fachada, que incluye un enorme vano circular al más puro estilo Kahn. Visto desde este ángulo, el edificio tiene un aire amenazante, y parece un extraño cruce entre un carguero espacial de Star Trek y el scaenae frons de un teatro romano delante del cual la dama de acero inoxidable podría interpretar una tragedia que bien podría titularse El rapto de Europa, (y subtitularse Que la deuda te acompañe). Y es que al final, y valga la paradoja, estamos en deuda (cultural, fílosófica, política) con Grecia. La electrizante perfección del diseño de Schultes hace de impagable marco de las no menos perfectas líderes que resaltan con sus sobrios abrigos negros sobre el blanco Meier del edificio. Durante un tiempo (poco) lució en la entrada una escultura de Chillida (Berlín) que simbolizaba la reunificación y que a pesar de sus 90 toneladas y 6 metros de altura resultaba tan engullida por la fachada que al final la quitaron de enmedio.Y además, ¿qué pega una atormentada y retorcida amalgama de hierros herrumbrosos, tan caótica, tan meridional, delante de proporciones tan puras y perfectas?

sábado, 12 de noviembre de 2011

"Aprecio la arquitectura que no es obvia"



Rafael Moneo estuvo el viernes pasado en una conversación-ficción (como el propio arquitecto la definió) conducida por el periodista Antonio San Juan en la Fundación Juan March. Una hora larga antes del inicio, cuando llegué, ya había unas 30 personas esperando a las puertas del auditorio, finalmente tuvieron que habilitarse dos salas más desde las que se pudo ver la conversación por circuito cerrado de televisión dada la gran expectación que sigue concitando el único Pritzker español.

Datos novedosos sobre su carrera no hubo muchos dado que la entrevista estaba más planteada desde un punto de vista humano que arquitectónico. No sabía, de todas formas, que había participado (muy indirectamente) en el proyecto de Torres Blancas con Oíza, arquitecto con el que colaboró un par de años mientras era estudiante. Moneo habla del proyecto como un cruce entre ideas de Wright y Le Corbusier y define al arquitecto vasco como atormentado y exigente, frente al mucho más relajado Utzon, con quien también colaboró durante un año tras acabar la carrera en su obra estrella, la Ópera de Sydney. Su cercano matrimonio, que perdura 50 años después, le hizo dejar el proyecto y volverse a España. Habló de pasada de últimos proyectos, como el complejo Aragonia en Zaragoza (en la foto) que incluye un hotel, un centro comercial y varias torres de viviendas, y recaló brevemente, con imágenes, en proyectos emblemáticos como Mérida, Atocha, el Kursaal donostiarra, el Prado o Murcia. Su idelogía arquitectónica de todos conocida hizo lógicamente aparición también en la charla: su defensa de la durabilidad frente a la arquitectura de usar y tirar o de la condición anónima y autónoma de los edificios frente a la arquitectura de autor. Igualmente se declaró influido por Wright, Aalto, Rossi, Eisenman, Siza o Koolhaas, aunque este último más por sus ideas que por su obra.

De todas formas lo más sorprendente de la charla para mí fue sin duda la desarmante timidez e inseguridad del insigne arquitecto. Nada más empezar manifestó su susto e incomodidad ante tanta gente (¿y qué esperaba?) que se reflejó en un discurso a veces poco fluido y dubitativo. La entrevista a su vez quizá hubiera necesitado algo más de scaffolding, o sea, más preparación previa y seguimiento más intenso por parte del interlocutor matizando y echando cables al entrevistado. San Juan es un gran periodista (cómo añoramos CNN+) pero quizá no sea experto en arquitectura. Luis Fernández-Galiano, presente en la charla en primera fila, y con una pregunta (grabada en vídeo) planteada al arquitecto ya casi al final, habría, en mi opinión, guiado mejor a nuestro renuente arquitecto y habría extraído de él una entrevista más enjundiosa.

La traca final -como la llamó Moneo- se produjo cuando se le pidieron tres propuestas para mejorar el mundo. Es la única pregunta de la entrevista que conocía de antemano. Su respuesta fue de una sencillez, de nuevo, desarmante: ser buenas personas, portarnos mejor con los demás y cuidar la educación; respetar las cosas materiales, incluyendo edificios y ciudades, siendo conscientes del valor intrínseco de las cosas, y la entrega al trabajo de cada día, recuperando en la medida de lo posible el gusto por lo que hacemos. Parece el decálogo de un tutor de 1º de ESO.

La gran lección que nos dio Moneo el viernes fue la de la fragilidad, la humildad, la ética personal y la duda, rasgos hoy desconocidos en un mundo en el que todo debe ser rápido, impecable e implacable. Y así nos va.