lunes, 10 de octubre de 2011

Elefantes blancos




White elephant es una expresión inglesa que define un trasto inútil y encima caro de mantener del que al final nos deshacemos como podemos. Últimamente me la he encontrado en dos artículos sobre arquitectura, el primero, en The Guardian referido a nuestro centro Niemeyer de Avilés. Como todos sabemos, al centro diseñado por el arquitecto carioca y que nos ha costado 44 millones le han echado el cierre preventivo por un exceso de gastos en sus cuentas. El inesperado tijeretazo -que provocó la protesta de miles de asturianos- a lo mejor también tiene algo que ver con la política. Álvarez Cascos, el nuevo presidente del Principado, quizá haya querido hacer alarde de sus atributos de nuevo macho alfa del norte peninsular cortando por lo sano un proyecto pergeñado por el PSOE y con demasiado progre de por medio (Kevin Spacey, Serrat, Saura, Woody Allen...). Qué mal pensado soy. En todo caso, a buenas horas mangas verdes.

El segundo elefante blanco me lo he encontrado en The Telegraph, y en el mismísimo titular además (White Elephant or Golden Banana?), esta vez haciendo referencia al Firstsite, el centro cultural que Rafael Viñoly acaba de inaugurar en Colchester (Essex). Obviamente su autor lo pone a caldo, criticando su poca utilidad, la importante desviación en su presupuesto (su precio final: 32 millones) y ciertos problemas surgidos durante su construcción para a continuación tildarlo de plátano dorado por su extraña forma que parece ser curvilínea y retorcida (en las fotos no me hago mucha idea) y de icónico con entrecomillado, lo que añade al término un toque claramente despectivo. Pero alto un momento: todo cambia si leemos la crítica que hace unos días publicaba Anatxu Zabalbeascoa en su blog, mucho más documentada, objetiva e interesante que el artículo del diario británico. Para la colaboradora de El País el centro cultural es más una cueva, una concha o una cáscara que se retrae para dejar espacio y evitar el ubícuo cubo que nuestro querido Moneo (o Ando, o tantos otros) habrían colocado. Léelo aquí.

miércoles, 5 de octubre de 2011

La arquitectura sin arquitectos



¿Sabías que...

-existen unas viviendas tradicionales en la región de Ladakh en la India capaces de contrarrestar con su diseño una diferencia de temperatura de 60º entre el día y la noche?
-las casas hechas de tierra, como las viviendas Dogon de Mali, sólo necesitan para su construcción el 1% de la energía necesaria para la edificación de una obra equivalente de hormigón o ladrillo?
-los trulli eran casas de quita y pon para eludir impuestos? Construídas con piedras apiladas sin ninguna clase de mortero, cuando los lugareños (italianos) sabían que los recaudadores de impuestos de vivienda iban a venir, desmontaban las construcciones nuevas y los funcionarios no les subían las tasas. Marchado el incauto recaudador, volvían a levantarlas. Aún se conservan ejemplos en la región de Apulia (en la foto). A ver si puedes hacer lo mismo con tu casa cuando se acerque el IBI.
-las Shaking Towers de Irán resisten sin mayor problema los terremotos o que en Indonesia las viviendas tradicionales soportaron mejor las sacudidas sísmicas de 2004 que los edificios modernos?
-el nombre de la tribu Tamberma de Burkina Faso significa "los verdaderos arquitectos de la tierra"?
-las cabañas de los Didas, en Costa de Marfil, tienen forma de embudo para aprovechar el agua de la lluvia?
-los moudhifs de Irak, amplias casas colectivas de gran belleza, se construían con caña y llegaban a sobrepasar los 3 metros de altura?
-las viviendas bajo tierra de Henan, en China, logran mantener una temperatura media de 19º todo el año de manera totalmente natural?
-la unidad de viviendas Hakka en China, en forma de ruedo circular, podía llegar a albergar a 800 personas? Construídas con un objetivo defensivo e influídas por el confucionismo, tenían una filosofía profundamente igualitaria: todas las familias disponían del mismo espacio distribuído en vertical a lo largo de las cuatro alturas del edificio. ¿Pensaba en ella Foster cuando diseñó su dónut para Apple?
-también la arquitectura tradicional y autoconstruída tiene sus iconos? la Casa del jefe de Nias (Indonesia), acabada en 1878 toda ella en madera, hace gala de un puntiagudo tejado que llega a una altura de 24 metros y tiene una función simbólica y representativa.
-Bernard Rudofsky escribió en 1964 un libro llamado Arquitectura sin arquitectos?

De todo esto y mucho más te enterarás en la exposición Aprender de las culturas vernáculas / Learning From Vernacular organizada en la Arquería de Nuevos Ministerios de Madrid por el Vitra Design Museum, la Escuela Politécnica Federal de Lausana (que tiene su sede en el famoso edificio ondulado de SANAA) y el Ministerio de Fomento. Ha sido concebida por Pierre Frey, historiador de arte y profesor de la EPFL. Hasta el 13 de noviembre. Web.

Y feliz semana de la Arquitectura.

lunes, 3 de octubre de 2011

Polémica en el Stirling



Como si del Festival de Cine de San Sebastián se tratara, la elección del ganador del premio Stirling de este año ha sido muy discutida. Lady Zaha se ha vuelto a hacer con el galardón por segundo año consecutivo por su Academia Evelyn Grace para enfado de no pocos críticos, alguno de los cuales ha llegado a decir que el premio se recibió con un generalizado gruñido de desaprobación. No están los tiempos para edificios icónicos -siguen apuntando otros- que buscan más dar mayor lustre -si cabe- al ego del starchitect de turno que satisfacer las necesidades reales de los futuros usuarios. Un antiguo presidente del RIBA ha llegado a decir que el Stirling se ha convertido en "un premio de arquitectos para arquitectos". A su vez, el carácter único del colegio, lejos de ser ya un cumplido, se ha convertido en diana de otras críticas, que verían mucho más útil un diseño que pudiera ser reproducido. En un momento en el que críticos y expertos vuelven sus ojos a la prefabricación, la sostenibilidad y la economía de producción como los nuevos lemas de la arquitectura (el propio RIBA seleccionó como inusual finalista una rehabilitación, la del teatro de la Royal Shakespeare Company en Stratford como señalamos en julio), al final el premio británico parece desmarcarse de una demanda incuestionable que también ha alcanzado el mismo corazón de Inglaterra: ¿Se perdieron los miembros del jurado las noticias sobre Londres en agosto?

jueves, 29 de septiembre de 2011

Blanca mañana



Ayer pude volver a ver (un rato al menos), El hombre tranquilo por la tele. Hacía muchos años que no la veía y me volvió a enganchar como nunca. Hay pocas películas que me hayan tocado tanto como esta obra maestra de John Ford en la que John Wayne interpreta a un boxeador retirado de oscuro pasado que vuelve a su Irlanda natal desde Estados Unidos con intención de restañar sus heridas y comprar la casa donde nació (White-o-Mornin´, Blanca mañana), hogar que había idealizado desde su infancia como emigrante en un duro suburbio americano. La casa, típicamente irlandesa, blanca y con el techo de paja, representa la pureza, la felicidad, la inocencia perdida. En ella se topará además con Maureen O´Hara, con la que iniciará una tortuosa pero divertidísima historia de amor. En la foto, una réplica de la casa en el condado irlandés de Mayo, cerca de donde se rodó el film, convertida, cómo no, en museo homenaje a la película.

No sé quién dijo que la arquitectura era como la magdalena de Proust. A menudo los recuerdos de la infancia van envueltos en arquitecturas que identificamos como paraísos perdidos que ya nunca recuperaremos. La casa de mis abuelos en Zaragoza tenía un pasillo interminable que aislaba el despacho de mi abuelo, músico, un lugar lleno de secretos vetado a los niños donde componía, tocaba el piano o daba clases. Qué feliz era aquellos días de verano correteando por aquel pasillo sin fin o aventurándome a entrar en aquel misterioso despacho.

"Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla", dice Machado. En busca del tiempo (y la arquitectura) perdidos.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Parecidos razonables: Ordos/Lisboa






El nuevo museo del Arte y la Ciudad de Ordos en Mongolia (China), del estudio local MAD, es noticia. Sus formas onduladas, muy gehrianas (en el interior recuerda más a Hadid) quieren contrastar al parecer con el masterplan de la ciudad, de nueva creación, que Ai Weiwei, el artista en permanente conflicto con el gobierno chino, diseñó en formas rectilíneas. AV señala que sus formas están inspiradas en Bucky Fuller. A su vez, el blog Arquitectura+Historia lo compara con The Ark de Erskine. Nosotros aportamos nuestro granito de arena y lo comparamos al Pabellón Atlántico en Lisboa de SOM junto a Regino Cruz. Las dos primeras fotos corresponden al museo chino, las otras dos al pabellón lisboeta.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Bellezas



Si me preguntaran si esta casa es bella, diría, sin pensármelo dos veces, que no. Si a continuación me explicaran que esta casa se diseñó para ofrecer una vivienda digna al mayor número posible de sin techo, que se podía fabricar en poco más de un mes y levantar en siete horas, que introducía propuestas tan futuristas como un núcleo húmedo que albergaba los sanitarios y la cocina y se situaba dentro de un bloque cilíndrico en el centro de la sala principal, que ofrecía 52 generosos metros cuadrados para sus ocupantes, o que fue ideada por el mítico abate Pierre y un ingeniero visionario de nombre Jean Prouvé y financiada por una famosa empresa de jabones (Persil) y donaciones particulares obtenidas tras un incendiario discurso radiofónico del abad ("la insurrección de la bondad"), seguramente volvería a pensarme la respuesta. Y es que la belleza, tan subjetiva ella, es mucho más que skin-deep. Y un edificio, mucho más que una piel atractiva.

Por desgracia, la casa de Les Jours Meilleurs, como se denominó, no fue homologada por las autoridades pertinentes. Corrían los años 50 y esa unión malsana de cocina y baño y la falta de ventilación adecuada pudieron ser las causas de la negativa de los burócratas, y es que para cross-ventilation, nada mejor que vivir debajo de un puente. Quién sabe si los aplicados funcionarios además vieron peligrar el pingüe beneficio que suponía el ladrillo puro y duro. Mon Dieu, demasiada insurrección. Una década más tarde los jóvenes buscaban la playa bajo los adoquines parisinos y pedían que la imaginación subiera al poder. Al final llegaron los días mejores.

Todo esto viene a cuento de la exposición sobre Jean Prouvé que acaba de inaugurarse en Ivorypress. Debo confesar que del ingeniero y artesano francés apenas conocía una anodina gasolinera expuesta en ese parque temático arquitectónico que es el Vitra Design Museum, así que tenía una motivación casi nula para ir a verla. Los comisarios de la muestra (repiten Norman Foster y Luis Fernández-Galiano) y el lujazo asiático (ahora se dice premium) de darme una vuelta por Ivorypress fueron las únicas razones de peso para ir. De nombre La belleza fabricada/ Industrial Beauty, la primera sorpresa de la muestra es eso: el título. Los diseños del francés -tras un primer vistazo- serán muchas cosas, pero bellos... Su casa 6x6, expuesta a escala real, resulta un barracón bastante off-putting, hasta que, como en la casa del abate, te enteras de que estaba pensada para los damnificados de la Segunda Guerra Mundial y se construía igualmente rápido. La belleza está en el interior, nunca mejor dicho... Tras una lectura detallada de los paneles, la primera impresión va cambiando: Prouvé fue un hombre comprometido con su tiempo, un fabricador de ideas que se devanó los sesos para dar soluciones a problemas acuciantes en una época de extrema necesidad. Lo de las tres erres lo tenía ya claro hace 60 años: su propia casa en Nancy reutilizaba materiales desechados.

Decir también como epílogo que militó en la resistencia, que se le considera uno de los primeros creadores del muro cortina, que fue precursor del high-tech con sus investigaciones sobre las posibilidades del metal en la construcción, que presidió el jurado que eligió el centro Pompidou o que colaboró en el diseño del CNIT, el primer edificio singular de La Défense parisina. El compromiso con tu época, la innovación contra corriente,
la sostenibilidad (mucho antes de que se inventara el término), también son bellos.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Les cabanes tchanquées




Cada uno supera el síndrome postvacacional como puede, a mí me funciona ponerme a ver fotos de pasados veranos. Hace unos años estuve en Arcachon, cerca de Burdeos, famoso por su bahía y sus ostras. En las tiendas de souvenirs no dejaba de ver postales de las llamadas cabanes tchanquées (algo así como cabañas zancudas). Lo curioso es que no veía las cabañas por ninguna parte, hasta que finalmente me enteré de que estaban lejos de la ciudad, en el centro de la bahía, posadas al lado de la Isla de los pájaros, a salvo de las fuertes mareas de la zona gracias a sus enormes pilotis de madera. La primera cabaña, construida a finales del XIX como puesto de observación de una granja ostrícola, aguantó hasta que una tormenta acabó con ella allá por los años 40 del pasado siglo. Poco después se levantaron dos más con fines ya puramente recreativos, denominadas número 51 y 53. La primera, con sus contraventanas rojas, aún sigue en pie, la segunda fue reconstruida hace unos años. No me importaría nada pasar un fin de semana robinsoniano en una de ellas.

Es curioso que viviendas tan frágiles y sencillas se hayan convertido en símbolos de Arcachon, rivalizando con otros iconos identitarios de la región como la arquitectura modernista de las mansiones de la ville d’Hiver o la impresionante duna de Pyla (de más de 100 metros de altura). Tanto interés en crear iconos epatantes y exorbitantes cuando quizá lo único que tenemos que hacer es valorar más lo que ya tenemos.





domingo, 11 de septiembre de 2011

Dos iglesias para hoy




Pues aquí tenemos estas dos iglesias muy distintas y distantes. La primera es la iglesia de Iesu, de Rafael Moneo (no, no es de Siza), en Donosti, último ejemplo de la cruzada cartesiana que el arquitecto navarro libra contra el caos de lo aleatorio. O sea, otro cubo. La sobriedad es un don, según el título de la reseña que Fernández-Galiano hace de Apuntes sobre 21 obras del propio Moneo, y más ahora, pero la sobriedad puede resultar tan aburrida.

Frente al cubo impersonal, la recientemente inaugurada iglesia de Martin Luther King de Coop Himmelb(l)au en Hainburg (Austria), con su tejado imposible inspirado en un osario cercano. Por un momento, siento el escalofrío de que un hueso haya inspirado las extraña forma pero al informarme algo más descubro con alivio que se basa sólo en la curvatura que forma el tejado del edificio románico que lo aloja. Repetida aleatoriamente (al menos en apariencia), la curva conforma el caos que vemos en el tejado en forma de ola de fuerza desmedida, caracola gigante o bucle melancólico. Comparado a Le Corbusier, a mí me parece más cerca de Dalí. La pega es que semejante estructura sólo ha podido ser construida en un astillero dada la complejidad de sus formas, así que le habrá salido a la congregación por un buen pico. Pero tranquilos, estamos en del núcleo duro de la zona euro.

Pues eso, que aquí o diluvia o no cae una gota. Entre "el ascetismo del que renuncia a la expresión individual" en palabras de Fernández-Galiano o el desmelene surrealista ¿y gratuito? de los arquitectos vieneses, a ver con qué nos quedamos. Afortunadamente hay términos medios.

Más sobre la iglesia austriaca aquí.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Mirar y ver




"Los arquitectos no sé si pueden cambiar el mundo, pero sí las ciudades y nuestra manera de mirar el mundo, que ya es bastante. El mundo lo cambiamos entre todos y los arquitectos podemos orientar esos cambios, ofrecer otras maneras de mirar, de sentir y de relacionarse con el mundo y la naturaleza. A pesar de estar inmersos en una cultura visual, al final, el ojo se está convirtiendo en un ojo infrautilizado. Nos pasamos el día mirando y no vemos nada. Hay una tremenda falta de atención colectiva. Quizá los arquitectos seamos capaces de enseñar a mirar. La crisis nos obliga a repensar cómo vivir, cómo construir, cómo habitar los espacios." (Entrevista a Martín Lejarraga en La Verdad. Foto: cabina móvil de información proyectada por el arquitecto).

sábado, 3 de septiembre de 2011

El hortus conclusus madrileño






"Abril es el mes más cruel" afirmaba T.S.Eliot en su famoso poema The Waste Land (La tierra baldía), todo un oxímoron: ¿no es la primavera la estación más dulce en la que la vida florece, la sangre se altera y logramos sobrevivir al crudo invierno? No lo ve así el poeta británico (aunque nacido en los EE.UU.) y premio Nóbel, para el que la primavera sólo marca el inicio de la cuentra atrás hacia la muerte: "El invierno nos daba calor, cubriendo la tierra con la nieve del olvido". Para el resto de los mortales, sin embargo, el mes más cruel es septiembre. Tras las vacaciones (eso si las has tenido) llega el momento de retomar tu trabajo (eso si aún lo conservas. Sin ir más lejos, 3.000 profesores de secundaria no lo recuperarán en Madrid, y es que hay que ahorrar: 80 millones en concreto. La remodelación del Palacio de Cibeles para convertirlo en la nueva sede del ayuntamiento costó 120).

Éste es por tanto el momento ideal para visitar un lugar mágico de la capital, un oasis de tranquilidad en medio del alocado ritmo de la ciudad, un hortus conclusus mucho mejor que el de Zumthor en Londres, que tendrá mucho diseño, pero al que falta un elemento fundamental que el nuestro sí tiene y heredamos de la cultura árabe: el agua en forma de relajantes fuentes de todo tipo. Se trata de los jardines de la antigua casa de Joaquín Sorolla (hoy museo) en el paseo del General Martínez Campos. Diseñados por el propio pintor (pueden verse sus bocetos allí mismo), utilizó como referentes los jardines de los Reales Alcázares de Sevilla, el Jardín de la Ría del Generalife y elementos italianos (Sorolla vivió en Italia un año), como esculturas clásicas y una bella pérgola. El rincón más zen es la Fuente de las confidencias (ahora vacía, con lo que pierde bastante, es la primera foto). Como curiosidad, decir que algunos de los árboles (como un árbol del amor) fueron plantados personalmente por el pintor valenciano, y que los arrayanes que pueden verse fueron traídos expresamente de la Alhambra de Granada.

Eliot y Sorolla fueron contemporáneos. De hecho, los jardines fueron terminados en 1917 y The Waste Land fue publicado en 1922. Pero qué mundos más opuestos. Frente a la luz radiante que emana de los cuadros del valenciano y la alegría andaluza que rebosa en el parque, la angustia existencial y la oscuridad (real y metafórica) del poema del inglés. Ambos artistas de renombre, optaron por reflejar su época de maneras contrapuestas: Sorolla se ciñe al costumbrismo y a una pintura tradicional que tantos éxitos le daría. Eliot, más comprometido quizá con su tiempo, refleja con su críptica y angustiosa poesía una época de convulsos cambios sociales, intelectuales y artísticos consecuencia de la primera Guerra Mundial.

domingo, 28 de agosto de 2011

Ca la Xara vs Porto Senso






Pues esto es Ca la Xara, una reciente urbanización diseñada por el arquitecto Gabriel Ibor en la pequeña población de La Xara, pedanía de Denia, en las faldas del totémico Montgó. Como podemos ver se ha utilizado un diseño típicamente mediterráneo en el que todos los detalles van a juego: chimeneas y tejados tradicionales, portones conseguidos en anticuarios, añejos enrejados y farolas, incluso se ha respetado un antiguo lavadero de los años 50. Algo así como la versión mediterránea del Poundbury de Krier. Aunque paseando por sus desiertas calles uno siente estar más en un decorado cinematográfico que en un pueblo real, el éxito de la nada barata promoción ha sido rotundo, muy al contrario de otra urbanización no muy lejos de allí, en Altea, de nombre Porto Senso y diseñada nada menos que por Jean Nouvel. El proyecto, tras 5 años de andadura, no acaba de arrancar: apenas hay unas cuantas calles, una web hippiepija y un piso piloto, una curiosa mezcla de tecnología hasta límites abrumadores y materiales típicos de la zona dispuestos de manera muy innovadora, destacando una puerta corredera automática de una tonelada hecha con piedras encajadas entre enrejados metálicos y que separa el salón de la terraza (versión rústica de sus famosas celosías mecánicas en el Instituto del Mundo Árabe parisino y, digamos, homenaje a las bodegas Dominus de Herzog y De Meuron), y es que hay que justificar el más de un millón de euros que cuesta (costaba, alguna rebaja habrán hecho) un apartamento de dimensiones nada espectaculares. ¿Y tú que prefieres: el hippie-tech o la nostalgia Club Med?

Y como no hay dos sin tres, recordar que muy cerca de estas urbanizaciones, en Calpe, se encuentra La Manzanera, una curiosa mezcla de edificios de Bofill en la que destaca, con sus resonancias árabes y colores vivos, el complejo de la Muralla Roja. Y es que Alicante depara más sopresas arquitectónicas de lo que parece.


miércoles, 24 de agosto de 2011

La montaña esculpida





Subo fotos de la estación del TRAM (tranvía de Alicante) de Sangueta, de Eduardo De Miguel y José María Urzelay. De aspecto marciano, la estación se asienta en un estrecho filo de tierra entre una abrupta montaña (la Sierra Grossa) y el mar, en un tercer espacio urbano inutilizado y olvidado entre el centro de la ciudad y la playa de San Juan, siguiendo un proyecto que quiere "poner en valor un paisaje hasta entonces no tenido en cuenta por el ciudadano", en palabras de De Miguel, y que pretende continuarse en forma de extenso paseo. Los arquitectos han respetado al máximo el entorno calcando el tono amarillento de la montaña para el apeadero y alrededores, aunque sus líneas rigurosamente rectas contrastan con la atormentada orografía de la sierra. El resultado: un lugar ajeno y extraño, alienado de la bulliciosa ciudad de altas torres y playas atestadas, de una peculiar belleza extraterrestre, y en el que la arquitectura brilla más por su ausencia que por su presencia.

Pero aún hay más. Porque dentro de esas áridas montañas se esconde un emocionante secreto que muchos alicantinos habían olvidado y que pertenece al patrimonio histórico e industrial español. Se trata de ocho grandes depósitos de petróleo y quince más pequeños de una antigua refinería, una de las primeras del país, que tiene sus orígenes en 1875 y que entonces se llamó "La Británica" por el nombre de una fundición que anteriormente ocupaba estos terrenos. En la primera década del siglo pasado ya cubría la demanda de más de la mitad del petróleo de España. En los años 30 CAMPSA, el monopolio estatal, tomó el mando de la refinería con excusa de la importancia estratégica del petróleo y se gestó el proyecto que aún hoy sorprende: la excavación de depósitos dentro de la montaña para así proteger el preciado contenido de ataques o bombardeos (su construcción se inició durante la Guerra Civil y duraría casi 20 años). Este Tindaya industrial aún existe (las instalaciones se abandonaron en los 60) en forma de enormes bóvedas comunicadas por innumerables galerías. Intrépidos blogueros y amantes de la historia alicantinos las han visitado y han subido a la red las impresionantes fotos en un intento de revindicar su uso (las posibilidades serían inmensas y soprendentes) o al menos su protección. Échales un vistazo aquí (hay también colgado un interesante vídeo de la expedición que, con mucho sentido del humor, emula a Rec).

sábado, 20 de agosto de 2011

Arde Londres



"Londres lleva años a la venta al mejor postor de la plutocracia internacional y los resultados ahí están: el Shard y demás símbolos grotescos de riqueza exagerada que de hecho están empobreciendo el ámbito de lo público para todos los demás. Y lo que es peor, los políticos británicos, sean de izquierdas o de derechas, han vendido sus almas y sus políticas a la City de Londres y por tanto a los caprichos del capitalismo financiero internacional que no guarda lealtades y no tiene sentido de la responsabilidad local. Todas las tonterías de la llamada "Big Society" de Cameron no pueden disfrazar el hecho de que la parte más baja de la sociedad ha sido abandonada: ¿Es para sorprenderse que una clase de violencia responda a otra? La verdad es que no". (William JR Curtis)

"Las políticas urbanas y por tanto el urbanismo con demasiada frecuencia se enfrentan a la ciudad con intenciones bastardas en lugar de trabajar por la ciudad en sí misma. La ciudad se ha convertido en una herramienta para conseguir objetivos políticos, culturales, económicos o incluso medioambientales. Tratar a la ciudad de esta manera implica que continuamente juzgamos a la ciudad por lo que debería ser o quién debería estar allí y lo que debería hacer, en vez de intentar comprender lo que la ciudad es de verdad, a los que de hecho viven en ella y lo que hacen. Esto produce un peligroso proceso de idealización que acaba negando zonas completas, grupos completos y su lugar en la comunidad urbana, porque no encajan en la imagen que nos habíamos creado". (Wouter Vanstiphout)

"La gente tiende a distinguir entre la violencia contra la gente (muy grave) y la violencia contra la propiedad (no tan mala). Pero en estos disturbios lo que emerge es lo ofensivo que resulta ver edificios en llamas porque simboliza la destrucción de las esperanzas y esfuerzos de tantos que lucharon por construirlos y mantenerlos. No es sólo dinero lo que arde con las llamas, es el espíritu de la civilización".(Alain de Botton)


jueves, 18 de agosto de 2011

Orestes vs Hamlet



"Nosotros poseemos la imagen; la fantasía viene del fantasma. La fantasía es del Norte, nosotros somos concretos; las imágenes del Mediterráneo. Orestes sabe adónde va, Hamlet divaga perdido". (Antoni Gaudí, La originalidad es volver al origen. Aforismos. Foto: Cova dels Arcs en Benitatxell, Alicante)

miércoles, 10 de agosto de 2011

Creando tu lugar en el mundo



Esta casa está situada en mitad del desierto de Nevada, no muy lejos del Valle de la Muerte. No tiene aire acondicionado ni piscina. El vecino más cercano está a 12 kilómetros. ¿Quién querría construirse una casa aquí? Pues una pareja de italianos, Fabrizio y Simona, enamorada de los desiertos, que tenían una deuda my especial con el Death Valley. El padre de Simona fue técnico electricista en Zabriskie Point, la película de Antonioni rodada allí y le marcó hasta tal punto que sus últimas palabras antes de morir tras sufrir Alzeimer durante trece años fueron precisamente el título de la película. Su hija y esposo acudieron al valle como último homenaje al padre y suegro y allí empezó su idilio con este desierto. Años después acudieron a él también para solventar una crisis matrimonial. Este lugar les eligió. El premio tras días de insoportable calor en mitad de la nada son noches estrelladas como en ningún otro lugar puden verse. El arquitecto es Peter Strezbniok, alemán con estudio en San Francisco. Historia completa.

Fabrizio y Simona encontraron su lugar en el mundo, un pequeño oasis de orden en el caos que da más sentido a sus vidas. Acabo con una cita de Deyan Sudjic en La arquitectura del poder:"Este es un universo donde, aunque no nos guste, todos, incluso los más poderosos, tenemos que enfrentarnos a la posibilidad implacable de que podemos dejar de existir en cualquier momento.(...) Nuestra caída en el olvido podría resultar de algo tan insignificante como la intervención aleatoria, arbitraria e impasible de un asteroide errante, o una erupción volcánica, o la aparición de un bacilo desconocido o de un virus (...). Frente a un panorama tan desolador, la arquitectura ofrece la posibilidad de un breve paréntesis de lucidez. Por mediación de ella, lo lógico, lo ordenado y lo significativo se presenta como una opción, aun cuando el futuro del propio mundo esté en manos de lo aleatorio, lo arbitrario y lo absurdo (...). La arquitectura es un medio que nos da la oportunidad de olvidar la precariedad de nuestra situación por un momento, de crear al menos la ilusión de que hay un significado cuando la comparamos con nuestra propia lógica interna y encontramos cierto sentido de correspondencia y previsibilidad. No puede, claro está, imponer orden en un universo sin orden, pero en sus propios términos la arquitectura sí ofrece la posibilidad de darnos un breve respiro de lo aleatorio. La arquitectura puede dar un punto de referencia que nos permite medir nuestro lugar en el mundo".

domingo, 7 de agosto de 2011

La arquitectura del placer



Este impresionante bar está en un hotel de Bali. La única pega es que hay que llegar en un pequeño teleférico, pero una vez allí la oferta de cocktails es interesante, el famoso Sex on the Beach (ese también lo dan en chiringuitos playeros españoles) o el aún más sugerente Screaming Orgasm. Es un diseño de Yasuhiro Koichi (Design Studio SPIN) de Tokio. Más aquí.

sábado, 6 de agosto de 2011

La catedral de cartón



Habíamos oido de iglesias raras, así sobre la marcha se me ocurren la Catedral de Cristal de Johnson en California o la de Mejorada del Campo, levantada por un solo hombre que además no tiene conocimientos de arquitectura, pero la catedral de cartón que Shigeru Ban va a hacer en Christchurch (Nueva Zelanda), y que dará cobijo a 700 personas nada menos, las supera a todas. El arquitecto japonés, que sigue experimentando con las posibilidades del papel en la arquitectura, creará la iglesia para reemplazar temporalmente a la que destruyó el reciente terremoto. Esperamos que no llueva mientras tanto, aunque no se puede negar que la iglesia de Ban está más cerca del portal de Belén que otras mucho más fastuosas.
Madrid se prepara estos días para la visita papal. También está levantando estructuras efímeras que acojan las celebraciones. Viendo por televisión las imágenes de una ciudad encrespada y tomada por la policía es de temer algún encuentro entre peregrinos e indignados. Que Dios nos pille confesados.

jueves, 4 de agosto de 2011

Žižek y Moby



Slavoj Žižek es un filósofo esloveno al que descubrí recientemente en un intrigante artículo para Arquitectura Viva de nombre El tercer espacio. Vacíos, intersicios y residuos en el que hablaba de un misterioso espacio situado a medio camino entre el interior y el exterior: "el Interior y el Exterior nunca ocupan el espacio completo: siempre queda un Tercer Espacio, que permanece perdido en la división entre el Interor y el Exterior. En las construcciones humanas existe un espacio intermedio del que se reniega. Todos sabemos que está ahí, pero en verdad, no aceptamos su existencia, permaneciendo como una realidad ignorada y casi siempre innombrable". El filósofo marxista experto en Lacan y autor del profético Living in the End Times introduce uno de sus al parecer típicos símiles tomados de la cultura popular para explicar el concepto:"Dependemos, por tanto de este espacio, pero hacemos caso omiso de él -por eso no es extraño que en la ciencia-ficción, en las películas de terror y en los thrillers tecnológicos este espacio oscuro entre las paredes o los muros sea el lugar donde se esconden horribles amenazas, desde artefactos para el espionaje hasta monstruos o animales infectos como cucarachas o ratas-". Ciertamente así es: en Alien, el bicho galáctico siempre daba el susto desde terceros espacios de los que surgía de manera imprevista y letal, y buena parte de las más memorables escenas de La guerra de las galaxias acontecían en dichos lugares, lúgubres, sucios y llenos de desagradables sorpresas. A su vez, Blade Runner puede deber su atmósfera única (asfixiante, oscura, decrépita) a que en Los Ángeles de 2019 ya no hay apenas división entre los tres espacios quedando interiores y exteriores, apenas perceptibles, contaminados y dominados por el fatídico tercer espacio.

Moby es un músico electrónico estadounidense de bastante más fama que el filósofo esloveno. Formado como dj, es capaz de poner a las masas a bailar enfervorizadamente a ritmo de uno de sus anthems sintéticos para a continuación dejarles sofronizados con alguno de sus típicos temas de corte melancólico y sutil. Acaba de publicar el álbum Destroyed, cuya carátula puedes ver arriba. El título en realidad es la última palabra de un mensaje electrónico en un aeropuerto americano que avisa de que todo equipaje que no se recoja será destruído. Pues bien, al músico, contra todo pronóstico, le gustan los terceros espacios. No los llama así, probablemente ni conozca a Žižek, pero en el álbum mencionado deja constancia de ello al incluir en el libreto interior un buen puñado de fotos de esos lugares innombrables que decía el filósofo (pasillos vacíos, vestíbulos sin vida, tristes corredores) que parecen estar en mitad de ningún sitio, visitados a horas extremas en los que la soledad se puede cortar y que debemos a las noches de insomnio y jetlag provocados por los innumerables viajes del músico a sus conciertos. La música del álbum, intimista, nostálgica y un punto escalofriante, va en consonancia con esos non-places. Música para Terceros Espacios, vaya. Hace unos días Moby estuvo firmando en Madrid, nada menos que en Ivorypress, la sede de la editorial de Elena Ochoa diseñada por su marido Norman Foster. Como muestra, escucha el hipnótico primer tema del álbum, Los lugares rotos.

jueves, 28 de julio de 2011

El Hans Brinker español




Paso a diario por esta curiosa esquina madrileña entre la calle Velázquez y Joaquín Costa. Y desde el primer día me llamó la atención esa fachada cóncava de sobrio ladrillo y pequeños ventanucos, como de ayuntamiento escandinavo, coronada por un balcón unipersonal (y por tanto fascistoide) que parece colocado ahí para arengar a las masas (me recuerda al que Bofill también colocó en una de las frías fachadas laterales del Palacio Municipal de Congresos, en el Campo de las Naciones de la capital). Pero lo que más me llama la atención es una misteriosa escultura al pie de la fachada, que parece querer sostenerla con heroico ahínco. Pensé que podría ser de Oteiza por su estilo. Pronto, por un cartel en la fachada principal del edificio, descubrí que era el Centro de Investigaciones Biológicas del CSIC, de Miguel Fisac nada menos, versión castiza de Philip Johnson por su enorme versatilidad estilística (desde el clasicismo más puro a la ciencia ficción), aquí en un punto intermedio. Pero a mí lo que me intrigaba de verdad era la escultura. Y como soy algo socrático busqué alegorías próximas. ¿Representará (por la parte que me toca) un profesor de secundaria intentando taponar el brutal tajo que, aprovechando el sopor veraniego, la Comunidad de Madrid ha infligido a la enseñanza pública no universitaria, dejando en la calle el próximo curso a la friolera de 3.000 profesores interinos sólo en secundaria (la vuelta al cole va a ser caliente)? ¿Será un político intentando cerrar la copiosa hemorragia de la prima de riesgo de la deuda soberana española? Pero lo más misterioso de todo es que desde lo más profundo de mi memoria de pronto me vino el recuerdo de esta escultura (o una imagen similar) asociada a una historia que de pequeño me habían contado, la de un hombre que había conseguido frenar una inundación taponando con sus manos la incipiente grieta de una presa.

Como el verano es tiempo de relativa inactividad y yo cada vez estaba más picado por la curiosidad, una calurosa y aburrida tarde puse a trabajar a Google a ver qué descubría. Pero tras mucho cibertrasteo poco pude averiguar sobre la inquietante figura, apenas que no era de Oteiza sino de un tal Carlos Ferreira, autor del monumento a Calvo Sotelo en la plaza de Castilla y varias figuras del Valle de los Caídos. Aparentemente el conjunto escultórico no tiene título ni explicación.... La función de la torre cóncava en la que se apoya (que servía para la estabulación de animales de laboratorio), la verdad, tampoco ayuda mucho a resolver el enigma. Pero en mi larga búsqueda sobre este objeto escultórico no identificado y mis brumosas memorias de la infancia me topé con un curioso relato ideado por una tal Mary Mapes Dodge, escritora neoyorquina del siglo XIX. Cuenta la historia ficticia de un tal Hans Brinker, muchacho holandés que una tarde descubrió una grieta en una esclusa de los muchos canales que cruzan la campiña holandesa y, sabiendo lo peligroso que para su plano país podía ser una inundación, pasó la noche entera taponando el agujero con un dedo hasta que por fin fue visto por alguien. La escritora no pierde la ocasión de concluir el relato con una moraleja vigorizante y muy actual: "Ese pequeño niño representa el espíritu de todo su país. A poco que cualquier grieta surja ya sea en la política, el honor o la seguridad pública, un millón de dedos se aprestan a detenerla, a cualquier precio". Utilizando un típico recurso literario, señala que la historia es cierta, así que muchos americanos se la creyeron a pies juntillas hasta tal punto que cuando visitaban Holanda incluso preguntaban dónde se encontraba la famosa esclusa, lo que dejaba a los holandeses boquiabiertos ya que ni siquiera conocían el relato. Finalmente, para dar gusto a los decepcionados turistas la secretaría holandesa de turismo encargó una escultura del pseudohéroe a una tal Grada Rueb en Sparndaam. Una escritora local hasta rehizo la historia, situándola lógicamente en esa localidad. ¿Cuándo se colocó la estatua holandesa? En 1950. ¿Y la española? El edificio de Fisac se terminó en 1951... (relato y foto de la escultura aquí).

¿Hay una posible conexión? te preguntarás a estas alturas, querido lector, si es que aún sigues ahí. Parece poco probable ya que en nuestro país el agua no causa problemas precisamente por su exceso sino por su defecto (aunque no olvidemos la fijación de Franco por los embalses, el del Atazar, no muy lejos de Madrid, dio no pocos quebraderos de cabeza por sus defectos de construcción), pero quién sabe.... No me preguntes cómo conocía yo la historia del holandés.

Como premio a tu paciencia aguantando esta extralarga (y dispersa) entrada de hoy, te voy a dar el enlace a un artículo que encontré en mi búsqueda por la red. Se llama Fisac, finalmente, es de Fernández-Galiano, y en él encontrarás otra paradójica coincidencia, obviamente mucho más enjundiosa que la nuestra. Aquí lo tienes.

martes, 26 de julio de 2011

De la arquitectura, la política, el teatro y Winston Churchill



"La arquitectura desempeña un importante papel en la creación de una iconografía nacional. Crea los hitos que definen la identidad nacional (...). Estos pueden convertirse en los logos de un país, creados muy a menudo con ese único fin.
De las innumerables fotografías de Winston Churchill en su papel de dirigente de Gran Bretaña durante la guerra, ninguna es más conmovedora que la de él abriéndose paso entre los escombros de un Westminster [sede de la cámara de los Comunes] medio en ruinas una mañana de mayo de 1941.(...) En 1941, aunque en gran parte tenía menos de un siglo, el palacio de Westminster era sinónimo de la identidad del Reino Unido. De todos los blancos posibles, Alemania eligió este para transmitir el inconfundible mensaje de que Gran Bretaña estaba acabada.
(...)Cuando pasó la crisis, se debatió en los Comunes cómo se debía reconstruir Westminster. Los pocos excéntricos que defendieron una sala moderna para la Cámara dentro del edificio gótico en ruinas no pudieron competir con la retórica de Churchill: "Nosotros damos forma a nuestros edificios y después nuestros edificios nos dan forma a nosotros -dijo, en uno de sus célebres discursos al Parlamento (...)". Churchill subrayó lo que consideraba las dos características físicas más esenciales de la Cámara de los Comunes: "El sistema de partidos se ve muy favorecido por la forma alargada de la sala. Al individuo le es fácil moverse por esas pequeñas graduaciones entre la derecha y la izquierda, pero para atravesar la sala [para cambiarse de partido] tiene que pensárselo mucho. La segunda característica de una cámara diseñada como la Cámara de los Comunes es que debe ser de un tamaño en el que no quepan todos sus miembros. Si el tamaño de la Cámara permite que quepan todos sus miembros a la vez, nueve de cada diez debates se llevarán a cabo en el deprimente clima de una cámara casi vacía". Aquí vemos a Churchill es su papel de actor-director consumado, perfectamente consciente de los aspectos simbólicos del gobierno y de los detalles prácticos de la escenificación del Estado necesarios para apoyarlo". (La arquitectura del poder de Deyan Sudjic).

jueves, 21 de julio de 2011

Ser o no ser (remodelado)





Elisabeth Scott ganó por concurso a la aún tierna edad de 29 años la elaboración de un proyecto emblemático en su país: nada menos que un teatro en Stratford-upon-Avon, la ciudad natal de William Shakespeare. Lo terminó, en estilo art decó y tras no pocas críticas, en 1932. Fue la primera gran obra pública realizada por una arquitecta en el Reino Unido. Durante 75 años el teatro ha servido ininterrumpidamente a sus propósitos (con actuaciones de mitos de la escena como Laurence Olivier), y ha alojado a la famosa Royal Shakespeare Company (RSC), aunque no sin problemas. El edificio, aparte de ofrecer una imagen exterior pesada y anodina, tenía problemas de diseño en su interior que afectaba a sus cualidades escénicas. Los actores se quejaban de la gran distancia entre el escenario y la audiencia, señalando con melodramático énfasis que se sentían como si ellos estuvieran en Dover y el público en Calais, separados nada menos que por el Canal de la Mancha. Un backstage común para las dos salas no ayudaba tampoco al trabajo de los actores, que tenían que compartir además una cantina minúscula. Tal es así que desde los 90 la RSC estuvo interesada en introducir cambios importantes en el teatro. El primer arquitecto elegido fue el holandés Erick van Egeraat, impetuoso y vanguardista, quien propuso hacer tabula rasa: demoler el teatro y levantar una suerte de parque temático teatral (en la segunda imagen vemos un tormentoso bosquejo del proyecto hecho por el propio arquitecto). Voces en contra de decisión tan extrema se levantaron de parte de divos del escenario como Judi Dench, y viendo la poca predisposición de los gerentes del RSC el holandés tomó el camino fácil e hizo mutis por el foro no sin señalar que el proyecto era muy challenging, que es la palabra que se usa en inglés para expresar de manera muy fina que algo es un marronazo. El proyecto quedó in albis hasta que hace unos 5 años un estudio local, Bennetts Associates, retomó el tema desde un ángulo más conservador. Se decidió mantener la estructura básica del edificio pero introducir cambios profundos en su interior. En su exterior se construyó una torre de reminiscencias italianas (o escandinavas) para darle un ligero toque icónico (primera foto), y punto. Hace unos meses volvió a abrir con gran expectación de público y medios y ahora acaba de recibir el reconocimiento del RIBA, la asociación de arquitectos británicos, que la ha preseleccionado para el prestigioso premio Stirling que se fallará en octubre. Es la primera vez que el RIBA selecciona una remodelación, todo un síntoma. Más.

viernes, 15 de julio de 2011

Lestrigones




Descubro en el blog de Anatxu Zabalbeascoa este espectacular mirador de Miralles (no podía ser de otro) que está nada menos que en Japón. En una interesante entrada dedicada a diferentes miradores en todo el mundo la crítica de El País nos hace reflexionar sobre el sentido profundo de los miradores y el tema muy oportuno del viaje: "La idea es la de siempre: detenerse un momento y preguntarse si lo importante es llegar". La referencia es clara, el bellísimo poema de Kavafis Itaca. Supongo que lo conoceis (¿habeis oído la versión en inglés leída por Sean Connery con música de Vangelis?), pero nunca está de más recordarlo:

Si vas a emprender el viaje hacia Itaca,
pide que tu camino sea largo,

rico en experiencias, en conocimiento.

A Lestrigones y a Cíclopes,

al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta

si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones ni a Cíclopes,

ni a fiero Poseidón hallarás nunca,

si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.
Pide que tu camino sea largo.

Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer,
felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en los emporios de Fenicia

y adquiere hermosas mercancías,

madreperla y coral, y ámbar y ébano,

perfumes deliciosos y diversos,

cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;

visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.
Ten siempre a Itaca en la memoria.

Llegar allí es tu meta.

Mas no apresures el viaje.

Mejor que se extienda largos años;

y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.

Itaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre la encuentres, no te engañará Itaca.

Rico en saber y en vida, como has vuelto,

comprendes ya qué significan las Itacas.

El mirador japonés, tan amenazador, nos remite también a uno de esos míticos lestrigones, gigantes antropófagos que atacaron a Ulises (aquí en su versión galáctica), en plena furia destructora...

sábado, 9 de julio de 2011

El nuevo Partenón



Decir que Atenas va a tener un nuevo edificio icónico puede sonar a broma pesada en las actuales circunstancias, pero así va a ser. La Fundación Stavros Niarchos, a la que da nombre un famoso empresario naviero griego, financia este importante centro cultural que albergará un teatro de la ópera y la Biblioteca Nacional griega. Diseñado por Renzo Piano, incorporará una enorme visera con un sistema fotovoltaico que dará energía al complejo, un amplio parque y un canal que conectará todo el proyecto con el cercano frente marítimo. La fundación privada tendrá que abonar más de 560 millones de euros por un proyecto que creará puestos de trabajo, ofrecerá a los atenienses nuevos equipamientos culturales y, por qué no, devolverá algo de orgullo nacional a los griegos. Más.

jueves, 7 de julio de 2011

Dicotomías




En Londres se lleva últimamente la vida contemplativa. La fuente de la primera foto es nada menos que del arquitecto japonés Tadao Ando, se acaba de estrenar en el barrio exclusivo de Mayfair y lleva como nombre "Silence". La fuente tiene forma oval porque al arquitecto le atraía la idea de una forma geométrica que se origina a partir de dos puntos focales para así evidenciar "el equilibrio dinámico entre dicotomías tales como Este y Oeste, sencillez y complejidad y silencio y dinamismo". Cada diez minutos, la fuente crea un efecto de nube al expulsar chorros de agua atomizada. También hace poco se inauguraba el ya tradicional pabellón efímero de la Serpentine, este año a cargo de otro arquitecto tan espiritual como el japonés: el suizo Peter Zumthor. Su idea ha sido crear un hortus conclusus, un "huerto encerrado" y monacal, un jardín blindado, un espacio aislado del mundanal ruido ideal para la reflexión (segunda foto).

Cuánta paz y tranquilidad. Qué distinto a otras latitudes europeas más al sur, donde están (estamos) para pocas contemplaciones. Se nota que las agencias de evaluación de riesgos, esas que no fueron capaces de anticipar la quiebra de Lehmann Brothers, esas que no se dieron cuenta de las arriesgadas prácticas hipotecarias de los bancos estadounidenses, esas que hunden el crédito (metafórico y material) de países enteros con una simple calificación negativa son todas norteamericanas.

domingo, 3 de julio de 2011

Disequilibrium



Cada loco con su tema, y yo sigo con la desestabilización. Acabo de empezar un curso para profesores y resulta que me encuentro con el concepto que expresaba Nouvel aplicado a la enseñanza. Nuestra profesora nos espetó que para que se produzca un aprendizaje realmente significativo debemos crear un disequilibrium en los alumnos que les descoloque de tal manera que enganche su atención y abra su mente para así poder insertar el contenido en cuestión en la long term memory. O sea, lo mismo que decía Nouvel cuando hablaba de crear un espacio de seducción, un espacio virtual de ilusión que le emparentaba con la prestidigitación. Y yo que creía que mi función era estabilizar a mis inestables adolescentes, proceso en el cual yo acababa tan desestabilizado como ellos... Pues no, ahora resulta que los tengo que descolocar si quiero que aprendan algo. Viendo nuestras caras de poco entusiasmo (provocadas seguramente más por el hecho de que nos espera un largo mes de asistencia a clase que por la idea en sí) la profesora del curso nos retó a un ejercicio proustiano: que recordáramos de nuestra experiencia escolar o universitaria qué conceptos se nos habían quedado insertados en la memoria de manera más indeleble. Yo lo tuve claro en seguida: una exposición de Paul Klee a la que asistí de bachiller en la Fundación Juan March conducido por un profesor de dibujo, músico y arquitecto, que ahora diríamos tenía la pinza algo suelta (aunque yo creo que era puro teatro) y cuyas clases eran todo menos convencionales. Para empezar quedé deslumbrado por el diseño del edificio de la Fundación (obra de José Luis Picardo inaugurado en 1975, en la foto), un miniguggenheim madrileño radiante en aquellos tiempos tan grises, con sus esquinas redondeadas preludio de Hadid y sus formas elegantes y contenidamente modernas que chocaban con los burgueses bloques que la rodeaban. Y qué decir de los cuadros del pintor abstracto suizo... Pero lo que más me descolocó es que el profesor nos mandó elegir el cuadro que más nos gustara y hacer una crítica sobre él. Recuerdo la absoluta sensación de disequilibrium ante una actividad que excedía mis capacidades, o eso creía: al final salí adelante. Nunca olvidé a Klee. Otro ejemplo, esta vez universitario. Examen de literatura nortemericana en el que se podían usar todos los apuntes y libros que quiséramos. Ambiente festivo en el aula de examen ante una prueba que presumíamos chupada. El profesor, un insigne ejemplar tocado (pero no hundido) que solía regalarnos con clases caóticas en las que los conceptos, casi siempre telegráficos, eran comparados entre sí hasta extremos inauditos y cuyos libros eran de compleja comprensión, llegó, nos dio las preguntas y nos puso la siguiente condición: debíamos utilizar todos los nombres de autores que iba a poner en a pizarra en el contexto apropiado. Y entonces empezó a llenar la enorme pizarra furiosamente con toda clase de escritores y críticos literarios, vivos, muertos, de nacionalidades varias, de siglos diversos y géneros variopintos. Aquí, más que disequilibrium lo que sentí era ya directamente acongojamiento. Pues también salí del atolladero. De los años universitarios su asignatura es la que más y mejor recuerdo. Tuve mejores profesores (de los que aprendí cosas más importantes), pero es curioso que esos sean mis recuerdos académicos más vívidos.

O sea, que el docente tiene que ir en búsqueda de la singularidad frente a la standardization (otro de los palabros utilizado en el curso) y no sólo en metodología sino también en evaluación (realizar exámenes creativos siguiendo complejos parámetros frente a los ready-made tests incorporados por los manuales), mensaje difícil de digerir ahora que justo nos acaban de meter un buen tajo a la portuguesa en la paga extra. Es curioso: una vez más Nouvel habla de algo parecido para su profesión en su ya citado ensayo junto a J.Baudrillard Los objetos singulares. Arquitectura y Filosofía: "Se asiste hoy a una forma de clonación de arquitecturas puesto que a partir del momento en que un edificio de oficinas está hecho sobre una tipología dada, de la cual se conocen la técnica, el precio y las condiciones de realización, se podrá duplicarlo y hacerlo construir sin tener que pagar de nuevo la concepción. (...).Es una forma de sabotaje arquitectónico, de prostitución". Y ya al final del libro:"Cualquiera que sea la forma futura de nuestra civilización, siempre habrá un lugar para la arquitectura, siempre una estrategia particular para habitar, un territorio para defender.(...) Se dice que el libro va a desaparecer con Internet, pero siempre tendremos necesidad de alojamiento, de estar en un lugar...incluso si la gesta arquitectónica tiende a volverse cada vez más automática.(...) Una arquitectura automática creada por arquitectos intercambiables; esta fatalidad no nos acecha, es lo esencial de la realidad de hoy. Nos queda la excepción para confirmar la regla".