viernes, 9 de mayo de 2014

Y todo a media luz

Tanta luz no puede ser bueno


"La hipervisibilidad va unida con el desmontaje de umbrales y límites. Es la meta de la sociedad de la transparencia. El espacio se hace transparente cuando es alisado y allanado. Umbrales y pasadizos son zonas llenas de misterios y enigmas donde comeinza el otro atópico. Junto con los límites y los umbrales desaparecen también las fantasías relativas al otro. Sin la negatividad de los umbrales, sin su experiencia, se atrofia la fantasía. La crisis actual del arte, y también de la literatura, puede atribuirse a la crisis de la fantasía, a la desaparición del otro, es decir, la agonía del Eros". (Byung-Chul Han, La agonía del Eros).

viernes, 2 de mayo de 2014

A vueltas con la ciudad



Siguiendo con el tema de la ciudad, mencionamos en la entrada anterior la pesadilla urbana que fue la ciudad de Kowloon en Hong-Kong. Acabo de encontrar esta completa presentación multimedia del Wall Street Journal sobre la ciudad que merece un vistazo.

sábado, 26 de abril de 2014

"Me alquilo para soñar" (García Márquez)


Los días 7, 8 y 9 de abril asistí en el Caixafórum de Madrid a un ciclo de conferencias que con el título Arquitectura y ciudad en las sociedades del tercer milenio impartió Luis Fernández-Galiano, catedrático de proyectos en la ETSAM, director de Arquitectura Viva, académico de Bellas Artes de San Fernando y en suma el number one de la crítica arquitectónica de nuestro país. Don Luis, que no hay sarao arquitectónico al que falte, desgranó, con su habitual estilo cercano, una serie de ideas sobre la ciudad a partir de un gran número de fotos proyectadas para la audiencia en grandes dimensiones y sin leer un solo papel, dando a sus conferencias el dinamismo y la energía también habitual en sus presentaciones. Sin el apoyo de todas esas fotos el resumen que hagamos de dichas conferencias quedará cojo, pero por nosotros que no quede.

Día 1. "La arquitectura se ha salido de sus goznes".

Caja Vital ¿antes o después de la explosión?
  Para explicar cómo se ha producido esta situación de saturación de iconos arquitectónicos que tantos quebraderos de cabeza nos ha dado (y está dando), Fernández-Galiano (en adelante LFG) se retrotrae hasta Le Corbusier (al que pronto el Caixafórum madrileño dedicará una exposición). Todos tenemos la imagen de su arquitectura pura, ordenada y exacta en las formas pero esa obsesión suya por la perfección quedaría trastocada tras la experiencia de la Segunda Guerra Mundial. Como sucedió con el resto de las artes, se busca reflejar el horror del momento histórico con formas aleatorias y alabeadas que acaban adoptando la forma de extraños bultos a menudo amenazadores (aquí ilustró la idea con el póster de la película The Blob, no te pierdas su añejo trailer) que nos siguen inundando hoy gracias a Hadid, Yansong y compañía. Pues fíjate que fue Le Corbusier el primero que inicia con Ronchamp y su tejado curvo ese terremoto en el panorama arquitectónico de la época. Y aunque por supuesto las formas curvas no fueran exclusivas de él, el impacto de la capilla fue tal que su influencia resultó decisiva. Y en esas estamos ¿Debe el arquitecto ser una suerte de sismógrafo, notario de nuestro convulso Zeitgeist (como se planteó en una Bienal de Venecia) o debe ser el médico que ponga orden en las ciudades? Y aquí LFG nos puso fotos de un típico edificio de Libeskind que asemejó a un choque de trenes y del edificio de la Caja Vital en Vitoria, que ves más arriba, que sufrió un atentado con bomba de ETA en 2008. El pie de foto (la instantánea era de un periódico) señalaba los enormes destrozos del edificio, pero lo cierto es que ya era así cuando fue terminado un año antes, y los daños afectaron sólo a los cristales... LFG no se anda con florituras, habla directamente de un momento enfermo de la arquitectura y remite a una escena de una película de Buster Keaton con una casa imposible, caricatura perfecta de estos tiempos que nos ha tocado vivir. La arquitectura, aquejada de un salvaje exhibicionismo, busca tan solo seducir y se convierte en una fábrica de sueños (muchos de ellos a tamaño XL, Koolhaas es mencionado a menudo). Y es aquí cuando LFG trae a cuento, muy oportunamente, el libro Me alquilo para soñar de Gabriel García Márquez. El arquitecto se alquila para soñar, pero para soñar su propio sueño, no el sueño del colectivo para el que ha de trabajar. La conferencia acaba con una frase contundente: Lo más importante en arquitectura no es crear edificios sino hacer territorio.

Día 2. "El cemento es más ecológico que el césped".

Benidorm, nuestro pequeño Hong Kong, no es tan terrible.

Con su conocido discurso crítico ante la ciudad dispersa (la Babilonia horizontal), don Luis defiende hoy la ciudad densa y compacta, que es mucho más ecológica en su ahorro de infraestructuras y recursos que el sprawl (desparrame en Hispanoamérica), esas interminables barriadas de chalets adosados del extrarradio de las ciudades. Benidorm, tan denigrado, es recuperado como ejemplo de cómo evitar la destrucción de (aún más) litoral mediterráneo. Si somos capaces de controlar los tres tradicionales problemas de las ciudades (tráfico, salubridad y seguridad), la ciudad es extraordinaria en palabras de LFG, eso sí, como se nos vayan de las manos, acabaremos con monstruos urbanos como la antigua ciudad amurallada de Kowloon en Hong Kong, ya felizmente demolida, una ciudad sin ley con la mayor densidad de población del mundo (equivalente a 1,9 millones de habitantes por km2). Pero es que incluso las barriadas de favelas, a menudo asociadas con pobreza y delincuencia, resultan para LFG "lugares de esperanza" que ofrecen muchas más oportunidades a sus habitantes que cualquier bucólica aldea aislada. Y si hay que admitir que el sueño arquitectónico del ser humano suele ser la casa aislada en entornos de gran belleza natural (aunque el mío es un ático en Manhattan, el de Patty Hewes de la serie Damages me vale), lo cierto es que si multiplicamos dicho sueño por los miles de millones que somos en la tierra el sueño deviene pesadilla, como decía Le Corbusier. LFG compara las urbanizaciones de extrarradio (entornos sin riesgos pero también sin atractivo según él) con una rosa sin espinas, indolora pero artificial. En esta entusiasta defensa de la ciudad, don Luis concluye que Manhattan con su malla urbanística regular y densa es la ciudad más ecológica del mundo.
Y ¿cómo construir las nuevas ciudades y barrios? La densidad es en este sentido clave. Si como veíamos en Kowloon una densidad excesiva conlleva toda clase de problemas de criminalidad e higiene, resulta que una densidad demasiado baja en una ciudad de torres exentas con grandes espacios vacíos entre sí acaba también siendo una ciudad fría y robótica que aliena a sus habitantes. LFG ofrece como modelos a seguir por un lado un diseño urbanístico reciente, pero que en realidad sigue la tradición vernácula de la zona (el Masdar de Foster) y por otro dos que datan de 1860 nada menos pero siguen siendo perfectamente válidos: el plan Cerdá de Barcelona y el plan Castro de Madrid. Finaliza LFG la conferencia señalando que la ciudad es el mejor marco para desarrollar nuestras vidas, es un recurso contra la crisis y un motor de innovación. En el coloquio posterior, al hilo de estos temas, don Luis comentó que el dinero que a través de, por ejemplo, microcréditos, se otorga a personas necesitadas debe darse siempre a la mujer, nunca al hombre, porque el hombre lo malgasta en sí mismo, mientras que la mujer revierte ese dinero en la familia que a su vez crea territorio. Dijo literalmente que el hombre destruye, no construye (LFG no se corta un pelo, como seguirás viendo). Mi contraria ya es fan incondicional de don Luis.

 Día 3. "La arquitectura hace visible lo invisible".


Realismo ¿mágico?
La última sesión se dedicó a dar una visión de las nuevas arquitecturas surgidas de la crisis y de la percepción al fin generalizada de que nuestros recursos son limitados. Siempre partiendo de la importancia de la arquitectura como disciplina (que últimamente, esto lo digo yo, algunos intentan descafeinar convirtiéndola en una disciplina subordinada al arte, el diseño o incluso la artesanía), como marco que hace percibir la realidad de otra manera e incluso nos hace ver lo invisible (don Luis y sus oxímoron), el director de Arquitectura Viva hace hace mención a arquitectos que en el pasado o en la actualidad viven su tarea con una actitud completamente diferente al starchitect de rigor. Hace ya tiempo que LFG viene defendiendo esa nueva arquitectura social, austera y ética a través de congresos con la fundación Arquitectura y Sociedad (Más por Menos, Lo Común), exposiciones (sobre Prouvé y Fuller, comisariadas ambas junto a Foster; Spain Mon Amour y una que aún se puede ver, The Architect is Present) o números monográficos dedicados al tema en su revista, todos ellos repasados someramente en la conferencia de hoy. Y acaba con un ejemplo extremo de esta nueva tendencia arquitectónica que es la plaza de Léon Aucoc en Burdeos que puedes ver en la foto. Designados los arquitectos franceses Lacaton y Vassal (uno de los estudios que en plena efervescencia de la arquitectura espectáculo ya defendían a capa y espada la austeridad y el componente social de la disciplina) para remodelar dicha plaza, decidieron que no necesitaba ninguna intervención "porque poseía la belleza de lo que es obvio, necesario y correcto" dicen en su web. Y lo que es más, amenazaron con demandar al ayuntamiento si decidía dar la remodelación a otro estudio porque ese proyecto era suyo. LFG aplaudió calurosamente el gesto en la conferencia, yo también en ese momento, pero ahora que lo pienso (y veo más fotos) tengo mis dudas y voy a atreverme a contradecir a don Luis. Antes que nada, querido lector, echa por favor un vistazo a otras fotos de la plaza aquí. ¿De verdad crees que a esta plaza no le hace falta nada? ¿Ese horror de farola pega ahí? ¿Esos cuatro tristes bancos es lo único que los usuarios realmente necesitan? ¿Aquí nadie tiene niños? ¿Queda bien -y es seguro- que los coches puedan aparcar sobre la zona peatonal porque no hay división entre ella y la calle? Mira, en mi opinión de aficionado dominguero, esta plaza (si no lo digo reviento) es una merde. Creo que Lacaton y Vassal, pensando más en making a statement que en los vecinos, han querido hacer un brindis al sol de cara a la galería (una boutade por decirlo en su idioma), han enterrado sus talentos y al no intervenir han dejado la plaza invisible. Afortunadamente otros arquitectos no han hecho lo mismo en el resto de la ciudad (Burdeos ha sido sometida en los últimos años a un impresionante lavado de cara), porque si no aún sería la  urbe horrenda y abandonada que era en los 90. Sin necesidad de colocar ningún Guggenheim, simplemente poniendo en valor los bellos edificios que la ciudad ya tenía, peatonalizando, mejorando sus plazas (una de ellas remozada por Patxi Mangado) e introduciendo el tranvía la ciudad es hoy un ejemplo de ciudad cuidada, vivible y realmente bella. La arquitectura haciendo visible lo invisible.

LFG acaba la conferencia con la impactante foto que ya utilizó en una presentación para el congreso Arquitectura: Lo común y el mismo mensaje (que aquí recogimos). En el coloquio, obligamos a don Luis a mojarse (se lanzó a la piscina sin miramientos) con tres temas de actualidad: la supuesta necesidad de manifestódromos (los veía innecesarios), la polémica con la fundación de Foster (esta pregunta se la hizo un servidor, defendió que un arquitecto que es capaz de remodelar el British Museum podría igualmente hacer una intervención respetuosa con el palacete de Saldaña. Me atreví a invitarle a que intercediera para que no renunciara a hacer la fundación dada su amistad con el lord arquitecto, a lo que contestó que su renuncia parecía irreversible) y la otra polémica arquitectónica del momento, la probable demolición de la fábrica Clesa de Alejandro de la Sota en Madrid a lo que contestó que Clesa no era Tarragona o el gimnasio Maravillas y que no le parecía tan dramático. Sin morderse la lengua en ningún momento, habló en ambos casos de talibanismo tanto por parte de Patrimonio en el caso de Foster como en el de los defensores a ultranza de Clesa.

Y esto fue todo en este lujazo de conferencias de la Cátedra La Caixa (gratuitas, y encima te dan un diploma al final). Estuve a punto de hacer un ruego a LFG: que escribiera más libros, pero ya no me atreví a tanto. Desde El fuego y la memoria (su tesis doctoral) ya ha llovido y es que además, aparte de ser una autoridad en la materia, escribe de vicio. Para más inri, últimamente parece que está dejando un poco de lado la arquitectura y se nos está convirtiendo en una suerte de global thinker que tan pronto habla de geopolítica como de sociología o economía (en sus ocasionales artículos de opinión para El País, como el de hoy mismo, ya no habla de su especialidad ni de refilón). ¿Estará ya todo dicho en arquitectura?

domingo, 20 de abril de 2014

Criaturas bárbaras (3)


Pero vamos a ver, ¿no habíamos quedado en que los arquitectos habían vuelto a poner los pies en el suelo, lejos ya de la arquitectura ficticia, espectacular y egocéntrica de la década prodigiosa en pos de un realismo nada mágico pero muy necesario? Pues fíjate en este cuerpo extraño emergiendo brutalmente cual alien, octavo pasajero, de las entrañas de la centenaria Tabakalera donostiarra, en plena reconversión de severo complejo fabril en centro cultural dedicado a las artes visuales según el proyecto de Jon Montero Madariaga y Naiara Montero Viar. El inmenso tocado, panóptica txapela, ha sido bautizado por los arquitectos como Kristaldun Prisma (Prisma acristalado) y albergará una cafetería que promete vistas impagables sobre la ciudad a la vez que se iluminará cual faro en la noche. Sorprende semejante atrevimiento hi-tech (no en vano Naiara Montero trabajó con Grimshaw) en una ciudad tan conservadora en lo arquitectónico, aunque el hecho de tener al lado a la torre de Atotxa, eyesore local que suele estar en el top ten de los edificios más feos de España y con el que el prisma parece querer dialogar (¿qué se dirán?), habrá ayudado a los sufridos vecinos del barrio de Egía a digerir el cristalino artefacto.

La torre de Atotxa ya nunca estará sola
El proyecto se llama "Tres en raya" haciendo alusión a la vertebración en diagonal que el edificio permitirá del parque de Cristina Enea con el centro de la ciudad, y la verdad es que podría haberse también llamado "Tres en uno", porque por el mismo precio los arquitectos mantienen la adusta fábrica abriéndola al público (¿serán capaces los gestores de llenar semejante mastodonte con propuestas artísticas interesantes?), le dan un aire modenno con el prisma (¿convierte el forzado postizo al proyecto en una triste caricatura de lo que (no) debería ser la restauración de un edificio centenario?) y dejan a San Sebastián lista como capital cultural de Europa en 2016 (¿es esta la cultura que queremos?). Tienes un video time-lapse de la restauración aquí.

En fin, podría haber sido peor. Uno de los participantes en el concurso propone, también sobre el tejado, una torre en forma de periscopio. El segundo premio, del estudio local Vaumm, también sugiere una torre de cristal, en este caso mejor resuelta ya que está en un lateral con lo que no rompe la silueta del edificio y se plantea como una calle vertical (el proyecto se llama Tabakalea, juego de palabras entre Tabakalera y kalea, calle en euskera) con una forma que remite directamente a la torre Atotxa. Sorprende en la lista de participantes en el concurso internacional la ausencia de estudios conocidos, salvo Vaumm, Peña Ganchegui, Izaskun Chinchilla, Iñaki Bergera o Andrés Jaque no conozco a nadie: me hubiera gustado ver las propuestas de Lejarraga, Selgas Cano o Nieto Sobejano, y, ya puestos, la de los galácticos Herzog y de Meuron, Foster o Moneo. Sorprenden también los nombres de los proyectos, ofreciendo juegos de palabras a vueltas con el tabaco o relatos a cuál más interesante: los hay divertidos (Ramas entre bambalinas en el sambódromo donostiarra, Kadukados, Karmen la cigarrera, estos son sevillanos), poéticos (No me pidas que te mire porque miraré, Entre azules), cinematográficos (Scarface, North Northwest, Inside Out, Smoke)... echa un vistazo a la lista completa aquí. El arquitecto como cuentacuentos para adultos.

Fumando esperamos que el injerto curse sin rechazo y, al contrario que en Alien, criatura y huésped sean felices y coman perdices.

El graffiti también es arte ¿no?

sábado, 12 de abril de 2014

El arquitecto está presente (y ausente)


Esta silla vacía nos da una oximorónica bienvenida a la exposición The Architect is Present que puede verse estos días en el Museo ICO y cuyo título hace alusión a una performance (The Artist is Present) de Marina Abramovic. Y es que los arquitectos en los que se fija la exposición (Diébédo Francis Kéré, TYIN Tegnestue Architects, Anupama Kundoo, Solano Benítez y Anna Heringer) han aprendido a estar a la vez presentes y ausentes en sus propuestas arquitectónicas. Presentes al promover su proyecto, ausentes al dar un paso atrás y dejar que sean las comunidades (generalmente pobres) a las que van dirigidas sus obras las que tomen las decisiones más importantes en relación al mismo. Estos arquitectos, que han hecho de la austeridad su referente ético y estético (como señala Luis Fernández-Galiano, comisario de la muestra), están sin estar. Frente al arquitecto estrella mesiánico e iluminado, paternalista y autoritario, ellos ayudan, sugieren, coordinan, negocian, facilitan, empatizan con las comunidades en las que trabajan, se envainan sus egos (si es que alguna vez los tuvieron) y están dispuestos a escuchar y aprender de personas que carecen de su formación pero aportan la sabiduría de la tradición. Aquí están algunos de sus lemas presentes en la exposición:
-"A veces un exceso de dinero separa al arquitecto de la arquitectura".
-"Debería ser posible reinterpretar lo que necesitamos para para vivir, y desarrollar estrategias para poder vivir con mucho menos y tener una mejor calidad de vida".
-"Esperamos poder seguir abiertos a nuevas ideas, y ser siempre conscientes de que igual estamos trabajando en el sentido equivocado o no hemos escogido el enfoque adecuado".
-"Al trabajar fuera de nuestra zona de confort, evitamos que la tentadora comodidad de nuestra vida cotidiana debilite nuestras decisionesy destrezas".
-"Las elecciones que hacemos pocas veces tienen un orden y estructura lógicos y explicables y surgen casi siempre de circunstancias aleatorias". 

Pocas veces he visto una exposición de arquitectura tan pedagógica y al mismo tiempo amena. A ello ayuda no poco, como es habitual en el ICO, los mediadores que nos reciben al inicio y ofrecen sin avasallar su ayuda siempre adaptada a tus intereses y conocimientos en la materia. Otra original peculiaridad es que se trata de una exposición viva, que se va nutriendo con los pequeños proyectos que los arquitectos a los que está dedicada van paulatinamente realizando junto a estudiantes de arquitectura en talleres montados en la misma exposición. Así que de verdad, en carne y hueso, el arquitecto está presente.


miércoles, 9 de abril de 2014

No te vayas todavía, Norman


¡Una pasarela! Vade retro

Hoy entrada de urgencia ante la noticia de que Norman Foster va a renunciar a alojar su fundación (que incluiría una exposición permanente de sus proyectos y obras, librería, archivo, cafetería, etc) en el palacete de la madrileña calle de Monte Esquinza que compró recientemente. La operación no iba a costar ni un duro al ayuntamiento, que se mostraba interesado en el proyecto. ¿Cuál ha sido el problema? Pues la negativa de Patrimonio a que Foster hiciera algunas modificaciones en el edificio (de cierta relevancia arquitectónica, aunque en los 70 estuvieron a punto de demolerlo), por ejemplo colocar una pasarela para unir dos alas del palacio. O sea que los madrileños no van a poder disfrutar de este edificio, que quizá acabe convertido en otro zombie arquitectónico (como el palacete, curiosamente del mismo arquitecto, Joaquín Saldaña, que duerme el sueño de los justos en la calle Ortega y Gasset esquina con Castelló). Y es que las pasarelas como todo el mundo sabe son un invento diabólico de Steven Holl, ese arquitecto tan adicto a los fenómenos extraños. A mí mismo, cuando paso al lado de esta pasarela que ves en la foto, que une dos edificios de Renfe cerca de Atocha recientemente restaurados (no entiendo cómo no han eliminado en dicha restauración la maligna excrecencia), se me erizan los cabellos de puro pánico. Y hablando de experiencias paranormales el otro día pasaba por delante del palacete de Monte Esquinza y me pareció incluso oir una psicofonía como la que decían flotaba en el Palacio de Linares (aquella de Raimunda, ¿la quieres escuchar?). Decía lastimeramente: "Please Norman, don´t go, don´t go away. Madrid needs you. Forget about those ass.... [esta palabra no la entendí bien] and think over your decision, please, please....".

viernes, 4 de abril de 2014

37



"Hay algo que puede parecer cruel decir ahora a los jóvenes, pero no es así, y es la cantidad de trabajo que podemos o debemos abarcar: un arquitecto que merezca la pena no puede construir mil edificios. Te cuento una anécdota: con ocasión de la inauguración del edificio de Zamora, que es el último grande que he terminado, me montan una comida los delegados con un compañero mío de curso, simpático, buena gente y buen arquitecto, y me dice que ha hecho dos mil obras. Cuando volví a Madrid ni siquiera fui a casa, pasé por el estudio, cogí una de mis monografías y conté cuántas obras tengo hechas. No proyectos, sino construidas. Son treinta y siete. Me dije: «Alberto, eres un desastre, solo treinta y siete obras no puede ser». Volví a casa un poco desanimado, pero antes de dormir siempre suelo leer un ratito, y ese día tenía una biografía de Shakespeare escrita por Bill Bryson, que es un gamberro. Y en una página, casualmente, dice que Shakespeare solo escribió treinta y siete obras de teatro. Dormí maravillosamente, claro". (Alberto Campo Baeza en una entrevista para Jot Down).

domingo, 30 de marzo de 2014

La escuela de papel



Se trata de una escuela temporal levantada en Chengdu (China) tras un terremoto. La estructura está hecha a base de cartón, seña de identidad de Shigeru Ban, el nuevo Pritzker (séptimo japonés en lograr el premio), quizá el arquitecto más preocupado por la dimensión social de la arquitectura y su función primordial de proteger, especialmente tras grandes desastres naturales. Ban ha creado con papel hasta una iglesia en Nueva Zelanda:




En Madrid recientemente construyó un pabellón de papel reciclado que fue ensamblado por estudiantes de arquitectura:


Uno de sus trabajos más espectaculares es este club de golf en Corea:


Aunque su obra más famosa (y quizá la de belleza más distraida) es esta sucursal del Pompidou en Metz (Francia) :


En su "Casa Desnuda" en Japón, las habitaciones, montadas sobre ruedas, pueden moverse libremente por el interior de la vivienda. Su dueño quería una casa donde los miembros de la familia no pudieran esconderse unos de otros:


Esta lujosa villa en Sri Lanka es una reseñable excepción en la carrera del japonés:



En fin, que tras perder los papeles con la burbuja, la arquitectura vuelve a premiar a arquitectos que trabajan por recuperar el papel esencial de la disciplina. Ban, que de pequeño quería ser carpintero, decidió dedicarse a la arquitectura cuando a la edad de 11 años su maestro propuso a la clase hacer un diseño de una casa. La de Shigeru fue elegida como la mejor. En los 90, tras la crisis humanitaria de Ruanda y el terremoto de Kobe, comenzó su concienciación con las víctimas de catástrofes creando la ONG VAN (Voluntary Architects´ Network) y desarrollando en la estela de Prouvé o Fuller una dimensión política de la arquitectura. Su novedoso uso del papel como material constructivo lo explica en clave oriental: "Aprendí que la duración de un edificio no tiene que ver con la fortaleza de los materiales con que está construido: el hormigón puede ser destruido por un terremoto, y el papel, sobrevivir a ese mismo terremoto". Su modestia y un discurso sencillo y directo ("mientras estudiaba arquitectura me daba cuenta de que no trabajábamos para la sociedad. Solo lo hacíamos para la gente privilegiada. Pensé que era una pena") le aleja del arquitecto estrella. Ban no va ni de iluminado revolucionario, ni de artista, ni de artesano, es un arquitecto social, ni más ni menos. Como ha dicho Tom Pritzker, presidente de la fundación Hyatt que otorga el premio, Ban ha hecho de nuestro mundo un lugar mejor.

Fotos de otros trabajos aquí. Te enlazo también a una entrevista.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Fotos




 

 



No te pierdas el photolog SamAlive (que acabo de descubrir en eg.com).

sábado, 22 de marzo de 2014

El reino de la posibilidad



"Lo normal, lo convencional en una escena amorosa, tras un primer beso, es que quienes lo protagonizan estén exultantes de felicidad o bien sigan besándose con entusiasmo o lascivia crecientes, según. Eso no ocurre en El hombre tranquilo. Wayne abraza a O´Hara y vuelve el rostro, no hacia la cámara pero sí hacia el frente. Y su mirada parece en primera instancia de tristeza, de lástima incluso. Claro está que no lo es. En seguida uno comprende el matiz: es seriedad, gravedad, acaso responsabilidad, como si estuviera diciendo "Ay, ahora estoy vinculado. Es lo que deseo, pero ha llegado y ya no hay vuelta a trás. Me quedaré junto a esta mujer, no la fallaré, la querré y la cuidaré. Le daré la mejor vida que pueda y a eso dedicaré mi existencia. No sólo a eso, pero eso estará por encima de todo lo demás. Y le seré incondicional". Ya en 1952 debía ser infrecuente ver una reacción así en la pantalla o en la realidad. (...) En la realidad no es más raro que hace sesenta años, yo creo, pero sí en la novela o el cine, sí en el mundo representado, como si en él sólo se admitiera estar de vuelta de todo. Raro es contemplar hoy en él a quien se siente vinculado o atrapado -en el mejor sentido de esta palabra- por su propia convicción, por su disposición a  no fallar, por la responsabilidad que no puede exigírsele pero que uno adquiere hacia otro por su cuenta y riesgo y su voluntad. Raro es quien se hace el propósito de ser incondicional y piensa, quizá como Wayne bajo esa tormenta:"Quiero tanto a esta persona que a partir de ahora prescindiré de lo que más apreciaba, el reino de la posibilidad"." (Javier Marías, El reino de la posibilidad en El País Semanal).

"Donde no hay nada, todo es posible
Donde hay arquitectura, nada (más) es posible".
(Rem Koolhaas, Imagining Nothingness en S,M,X,XL)

"Al final construimos porque creemos en el futuro: nada muestra más compromiso con el futuro que la arquitectura. Y construimos bien porque creemos en un futuro mejor, porque creemos que pocos regalos se pueden ofrecer a las generaciones venideras que sean mejores que las grandes obras de arquitectura, como símbolo de nuestras aspiraciones comunitarias y también como símbolo de nuestra fe no solo en el poder de la imaginación, sino en la capacidad de la sociedad para seguir creando". (Paul Goldberger, Por qué importa la arquitectura)

viernes, 14 de marzo de 2014

Ingenieros de almas



"En cuestión de gusto, los arquitectos se comportaban como benefactores culturales de los trabajadores. No tenía sentido consultarles directamente, puesto que, como Gropius había señalado, estaban todavía "intelectualmente subdesarrollados". Este era, en realidad, el gran atractivo del socialismo para los arquitectos de los años 20. El socialismo era la solución política, el gran "sí" a las, al parecer, escandalosas e imposibles aspiraciones del arquitecto mancomunado, que insistía en que el cliente mantuviera la boca cerrada. Bajo el socialismo, el cliente era el trabajador. Y este pobre diablo, ay, apenas acababa de levantarse del fango. El arquitecto, el artista y el intelectual le arreglarían la vida, mientras tanto. Por utilizar una expresión de Stalin, serían los ingenieros de su alma. Para sus bloques de vivienda berlinesas con destino a los empleados de la fábrica Siemens [en la foto], el ingeniero de almas Walter Gropius decidió que los trabajadores deberían economizar los techos altos y los anchos pasillos, así como todos los objetos y ornamentos anticuados. Los techos altos, los pasillos anchos y la "espaciosidad" de toda índole no eran más que grandilocuencia burguesa expresada en vanos en vez de en sólidos. Techos de dos metros y pico, y pasillos de un metro y algo de anchura bastaban para... volver a crear el mundo". (Tom Wolfe, Quién teme a la Bauhaus feroz, curiosa traducción del original From Bauhaus to Our House de la que es responsable el novelista Antonio-Prometeo Moya. La foto es del magnífico blog fotográfico Giara´s photolog).

viernes, 7 de marzo de 2014

Silencios sonoros


Hay silencios que resuenan más que las palabras. El de la foto es el edificio Reid de la escuela de Artes de Glasgow, firmado por Steven Holl y que tiene la peculiaridad de estar situado justo enfrente del Mack, el edificio principal de la escuela que Charlie Rennie Mackintosh concluyó en 1909 y que es para muchos la pieza arquitectónica más valiosa de toda Escocia. Lo de los silencios viene a cuento porque en un artículo de Oliver Wainwright para The Guardian, Holl señalaba que quería que su edificio fuera un "socio silencioso" del edificio de Mackintosh: "La sinfonía principal ya se está interpretando a un lado de la calle, así que el nuestro es un acompañamiento silencioso, la cesura al concierto del Mack". Pero Wainwright, con su habitual retranca, apostilla que el nuevo edificio es tan silencioso como "el estruendo de platillos entrechocando entre sí", y que su diseño "tiene la misma sutileza que un multicine de extrarradio". No es el único que lo pone a caldo. Para Rowan Moore, crítico también de The Guardian, el nuevo edificio es el "primo robótico" del antiguo. William J R Curtis dice de él que es "torpe en forma y proporción" y que "carece de delicadeza en los detalles". Como ves, los críticos británicos reparten estopa como nadie. A todas estas críticas Holl  responde que el problema es, de nuevo, que la gente no entiende de música y sus silencios, y añade, en un tono tan poligonero como su edificio, que "se comerán sus palabras cuando lo vean".

Esta suerte de glaciar que parece haber surgido de la nada como resultado de un movimiento tectónico (la metáfora es de Wainwright) es explicado por el arquitecto estadounidense como un juego de contrarios con respecto a su famoso vecino. Si el Mack posee unos "huesos finos y una piel gruesa", el Reid tiene una delicada piel y una potente estructura interna. Son como el yin y el yang, señala Holl, acostumbrado a trabajar en China. Pero donde realmente se rinde homenaje al edificio de Mackintosh es en el interior, donde se ha intentado replicar con un lenguaje moderno sus estrategias de captación de la luz. Tres potentes estructuras tubulares huecas que recorren verticalmente el edificio en su totalidad (bautizadas por el arquitecto como "vanos de luz") llevan el bien tan preciado en estas sombrías latitudes hasta lo más profundo del edificio. También transmiten el ruido, por cierto, como señala un estudiante.

 Otro de los rasgos que distinguen al Reid más íntimo es lo que han dado en llamar el "circuito de conexión", que, junto con la creación de espacios abiertos con pocas divisiones, permite a alumnos y profesores una mayor interactuación, una "abrasión creativa" de nuevo en palabras del arquitecto. Arrea. O sea, que bajo la gélida piel existe, en abrasivo oxímoron, un intercambio de tórridos rozamientos creativos que abrasan a los apasionados aprendices de artista. Quién lo iba a decir.

En fin, te dejo con  la ardua tarea de juzgar por tí mismo si esto es una obra digna de interés u otra ocurrencia de starchitect. Empieza echando un vistazo a estas fotos. Yo me quedo con el comentario que sobre el edificio hizo Zabalbeascoa en El País al señalar que Holl "ha corrido el riesgo de darle réplica a lo intocable".



viernes, 28 de febrero de 2014

Criaturas bárbaras (2)


Esta bárbara criatura es al parecer una espiral. Para más señas, una espiral policéntrica. Es de Daniel Libeskind, de profesión sus deconstrucciones, que la ha creado para el grupo español Cosentino (el que hace las encimeras para el programa de Arguiñano). Lo descubro en  Plataforma Arquitectura, donde puedes ver más fotos y una esforzada explicación de esta suerte de objet trouvé citando como fuente a la web de la empresa:“No se trata de una espiral tradicional con un centro y eje únicos, sino de una espiral contemporánea que abre una multiplicidad de direcciones en muchas trayectorias distintas. En definitiva, una espiral policéntrica que se proyecta con energía hasta un cénit dramático. La geometría del material externo de la pared, Dekton®, forma un patrón fractal contemporáneo relacionado con la Sección Áurea. El patrón está integrado en la estructura de la pared, e incorpora la lógica estructural de la escala de modulación y la proporción en una superficie infinitamente fascinante. Una especie de escalofrío recorrería la forma: una superposición de patrones que rompería la escala y disolvería la fuerza del ascenso, retorciendo los planos de las paredes. Es un mosaico matemático, una red móvil que discurre y se desintegra sin repetirse: un concepto absolutamente moderno de tabla, un “fráctil”. El objetivo es encontrar una semejanza que nunca se repite del todo, y para ello la superficie debe ser aperiódica. Encaja y converge en una lógica abierta, a medida que se extiende una red. El revestimiento de tablas debe crecer proyectando extrañas ramificaciones”. Seguro que ahora tienes ya claro el concepto. Navego a Cosentino, donde me hallo aún con más sorpresas: el mismísmo Libeskind ha asistido a la inauguración de la encimera hecha arte (homenaje involuntario a Duchamp y su famosa fuente), erigida en el exterior de la sede del grupo en Almería. Y lo que es más, en una de las fotos juraría que está nada menos que Luis Fernández-Galiano ¿quizá ejerciendo como verificador de que es Libeskind in the flesh el que está presente en la entrega? Por cierto, no es el primer trabajo del arquitecto que ganó el concurso para reconstruir la zona cero neoyorquina (proyecto muy modificado después) en nuestro país, en Mallorca diseñó una galería de arte para la artista norteamericana Barbara Weil, edificio del que Jonathan Glancey llegó a decir que tenía un cierto parecido con el Guggenheim de Wright. Acabo el párrafo con una sugerencia: recomendamos desde aquí a Calatrava que cubra el Palau de les Arts, despojado ya del traicionero trencadís, con el susodicho Dekton®, seguro que aguanta más.

Pero vuelvo a la espiral, y es que la descripción del artefacto del arquitecto estadounidense me ha dejado trastocadas las neuronas. No se trata de una espiral tradicional con un centro y eje únicos, sino de una espiral contemporánea que abre una multiplicidad de direcciones en muchas trayectorias distintas. En definitiva, una espiral policéntrica que se proyecta con energía hasta un cénit dramático...,  no te digo, si parece la definición de España. Y ya puestos, para que te ambientes, y en honor a Libeskind, gran aficionado a la música (y porque en AÚ nos va la mezcla de churras con merinas en desnortada espiral), te enlazo con un tema de Vangelis que se llama, mira tú por dónde, Spiral, un clásico de la música electrónica del álbum homónimo publicado en 1977, en la época más cósmica y vanguardista del compositor griego. Otro de los temas del álbum, Dervish D, toma su nombre de los derviches giróvagos turcos "que con sus giros representan la espiral del universo", según las notas del libreto. En la cubierta, una cita del Tao Te King: "Seguir significa ir lejos, ir lejos significa volver", el eterno retorno, o sea. Más aún que una tómbola, la vida es un tiovivo. Disfruta mientras gira.